July 13, 2021
De parte de La Haine
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En su texto The Rise of Neoliberal Feminism (El auge del feminismo neoliberal), Catherine Rottenberg define el fen贸meno que a partir de la segunda d茅cada del siglo XXI ha supuesto la reinserci贸n popular de los temas feministas en el imaginario dominante.

Movimientos como MeToo y Time’sUp han permitido la m谩xima difusi贸n de un mensaje emancipador que ha llegado a un p煤blico tan amplio como heterog茅neo. Al mismo tiempo, sin embargo, la popularidad alcanzada por el feminismo contempor谩neo exige a menudo la simplificaci贸n de las diversas y complejas cuestiones que atraviesan la teorizaci贸n feminista, corriendo el riesgo de reducir este movimiento pol铆tico a meros esl贸ganes.

La corriente neoliberal del feminismo contempor谩neo defiende la posibilidad de lograr la emancipaci贸n permaneciendo dentro del sistema capitalista mediante el ascenso al 茅xito de un n煤mero creciente de mujeres en el mercado laboral. Este planteamiento de la cuesti贸n de la emancipaci贸n ha provocado, en el lado opuesto, un resurgimiento de la cr铆tica feminista al capitalismo, hist贸ricamente vinculada a la necesaria erradicaci贸n de lo que se considera un sistema de producci贸n econ贸mico, social y cultural que, para su propia supervivencia, necesita perpetrar mecanismos violentamente excluyentes y discriminatorios. Esta posici贸n te贸rica ha sido seguida por una serie de pr谩cticas para la resignificaci贸n pol铆tica del 8 de marzo por parte de movimientos como No Una di Meno.

En momentos en que la cuesti贸n de los derechos de las mujeres es utilizada cada vez m谩s por la extrema derecha y el sistema capitalista en su forma neoliberal, proporcionando una nueva justificaci贸n a las perspectivas pol铆ticas nacionalistas y racistas, resulta 煤til recorrer la vida de tres 芦damas de la revoluci贸n禄 que, entre fines del siglo XIX y las primeras d茅cadas del siglo XX, vincularon la cuesti贸n feminista a la lucha de clases.

Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo. Las mujeres y el Partido Socialdem贸crata Alem谩n

Las divisiones internas del feminismo no deben considerarse una novedad. El movimiento siempre ha estado atravesado por profundas divergencias, pero cuando en el siglo XIX el 芦feminismo burgu茅s禄 reivindic贸 la inclusi贸n de las mujeres en la econom铆a productiva sin considerar las injusticias perpetradas por el sistema capitalista contra las mujeres trabajadoras, se produjo una importante escisi贸n en su seno. Por un lado est谩n las feministas 芦liberales禄 y por otro las feministas 芦marxistas禄, para las que el trabajo asalariado constituye una situaci贸n m谩s de explotaci贸n que nivela la condici贸n de hombres y mujeres frente al mismo enemigo: el capital.

Lo que distingue a la corriente feminista marxista desde sus inicios es precisamente el intento de analizar la relaci贸n entre la opresi贸n de g茅nero y el capitalismo. En las 煤ltimas d茅cadas del siglo XIX, Clara Zetkin propuso el desarrollo de pr谩cticas pol铆tico-organizativas espec铆ficas capaces de responder a las necesidades de las mujeres trabajadoras en el seno del Partido Socialdem贸crata Alem谩n (SPD) que, hasta entonces, hab铆a ignorado los problemas espec铆ficos de las mujeres pertenecientes a la clase obrera. Zetkin se帽ala, en cambio, que aunque todas las mujeres est谩n oprimidas como 芦mujeres禄, la forma de esta opresi贸n se manifiesta de manera diferente seg煤n la clase a la que pertenecen.

Una posici贸n apoyada por otra protagonista de la entonces socialdemocracia alemana, la pensadora polaca Rosa Luxemburgo, que se uni贸 al partido a su llegada a Alemania en 1898. Luxemburgo expres贸 inmediatamente su apoyo a una visi贸n internacional de la revoluci贸n proletaria, y cuando en 1914 el Partido vot贸 a favor de la guerra se puso del lado de la capitulaci贸n del movimiento socialista ante el imperialismo. En 1916 Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Clara Zetkin y otros formaron la Liga Espartaco, desde la que se inici贸 una campa帽a ilegal contra la guerra que prepar贸 el terreno para la huelga general por la paz de enero de 1918, de la que participaron millones de trabajadoras y fue un 芦ensayo general禄 de la revoluci贸n alemana de noviembre de 1918. De la Liga Espartaco nacer谩 el Partido Comunista Alem谩n en diciembre de ese mismo a帽o.

Luxemburgo ser铆a asesinada junto a su camarada Liebknecht el 15 de enero por tropas pronazis armadas por el gobierno. Su vida y su muerte hablan de su dedicaci贸n a la causa de la revoluci贸n, as铆 como de su coraje para intentar ponerla en pr谩ctica y, gracias a sus escritos, sigue siendo hasta hoy la te贸rica femenina m谩s conocida del marxismo.

Cr铆tica del capitalismo entre el patriarcado y el imperialismo

Durante muchos a帽os, los estudiosos han descrito a Rosa Luxemburgo como poco implicada en los asuntos de las mujeres. Sus textos atacaban a menudo el feminismo burgu茅s contempor谩neo a ella, y nada m谩s llegar a Alemania se neg贸 a dedicarse (como su amiga Clara) a la secci贸n femenina del SPD para evitar la marginaci贸n dentro del partido que habr铆a dejado el debate sobre las cuestiones centrales a los dirigentes masculinos.

Sin embargo, investigaciones m谩s recientes de la fil贸sofa Raya Dunayevskayan han puesto de relieve la dimensi贸n feminista que atraviesa tanto la vida como el pensamiento de la revolucionaria polaca. Adem谩s de apoyar el trabajo de su compa帽era Clara Zetkin en su intento de proyectar la emancipaci贸n de la mujer como una dimensi贸n integral de la transformaci贸n socialista, Rosa Luxemburgo apoy贸 abiertamente el derecho al voto de las mujeres en un documento de 1902, explicando c贸mo la emancipaci贸n de la mujer deb铆a considerarse un elemento indispensable para reformar la socialdemocracia y derrocar el capitalismo.

En 1912 defendi贸 la necesidad de separar el movimiento feminista de las mujeres de la clase obrera de las reivindicaciones de los movimientos femeninos burgueses y fue la propia Luxemburgo quien, en 1918, inst贸 a Clara Zetkin a crear una secci贸n femenina de la Liga Espartaco.

En su texto principal La acumulaci贸n del capital, Rosa Luxemburgo retoma y ampl铆a las categor铆as conceptuales marxianas y desarrolla su 芦teor铆a del imperialismo禄 basada en el an谩lisis del proceso de producci贸n y acumulaci贸n social del capital realizado a trav茅s de diversas formas excluidas del sector reconocido de la producci贸n de mercanc铆as, entre ellas el 芦trabajo de cuidados禄 y la colonizaci贸n de 芦pa铆ses no europeos禄.

La pensadora polaca pone de manifiesto en la teor铆a lo que para la mayor铆a de las mujeres proletarias de su 茅poca representaba –y sigue representando– un riguroso problema real: la falsa creencia en torno a la improductividad del 芦trabajo de cuidados禄 de las mujeres en el hogar y en el espacio p煤blico.

La obra de Luxemburgo pone de manifiesto la necesidad de entender la cuesti贸n de la opresi贸n de las mujeres como un producto hist贸rico del antagonismo entre el capital y el trabajo, lo que nos permite vincular la liberaci贸n de las mujeres y la cr铆tica a ese sistema de producci贸n que, para sobrevivir, requiere mecanismos de subordinaci贸n, explotaci贸n y discriminaci贸n que act煤an tanto sobre la categor铆a identitaria de g茅nero como sobre las de clase y 芦raza禄.

Describiendo el imperialismo como la estructura central del funcionamiento del sistema de producci贸n capitalista en todas sus fases, subraya que la opresi贸n de los sujetos 芦colonizados禄 no debe considerarse como una simple consecuencia del capitalismo, sino que constituye su fundamento. De ello se desprende que mientras exista el capitalismo no puede haber lugar para ninguna forma de emancipaci贸n, ni para la clase obrera ni mucho menos para la feminidad oprimida. La 煤nica soluci贸n esbozada por Luxemburgo al problema de la opresi贸n de los sujetos subalternos es la revoluci贸n proletaria, participada por todos y extendida internacionalmente.

Aleksandra Kollontaj y la revoluci贸n rusa

Atenta estudiosa de las obras de Luxemburgo, otra revolucionaria de orientaci贸n marxista, Alekandra Kollontaj, estuvo entre los obreros que marcharon al Palacio de Invierno en 1905. Al igual que Zetkin y Luxemburgo, la vida de Alekandra Kollontaj es un testimonio de su lucha pol铆tica. Nacida en el seno de una familia de la nobleza rusa –su padre fue general del Zar–, Kollontaj opt贸 por alejarse de ese entorno cas谩ndose con un ingeniero.

Tras una visita a la f谩brica textil en la que su marido trabajaba en el sistema de ventilaci贸n e impresionada por las inhumanas condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores, decidi贸 dedicarse al estudio de la econom铆a pol铆tica en Z煤rich. La educaci贸n de Kollontaj la llev贸 a considerar la liberaci贸n de la mujer como parte integrante de la lucha por la construcci贸n de una comunidad socialista, por lo que dedic贸 su vida a la lucha por una mejor comprensi贸n de los problemas de la mujer.

Obligada a abandonar Rusia por haberse opuesto a la Duma zarista, Kollontaj migr贸 a Alemania y fue all铆 donde entr贸 en contacto directo con la socialdemocracia e inaugur贸 una colaboraci贸n con Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, profundizando en la cuesti贸n de las mujeres y participando en la primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Stuttgart. Cuando Alemania declar贸 la guerra a Rusia en 1914, Kollontaj tuvo que abandonar el pa铆s; en 1915 se afili贸 al Partido Bolchevique.

Tras los acontecimientos revolucionarios del 23 de febrero de 1917 (8 de marzo, seg煤n el calendario occidental), regres贸 finalmente a Rusia, donde fue recibida como una hero铆na y se convirti贸 en miembro del ejecutivo sovi茅tico. Inmediatamente despu茅s de la Revoluci贸n de Octubre, Kollontaj fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Social. Fortalecida por su posici贸n, pudo participar en la redacci贸n de normas que reconoc铆an a las mujeres como ciudadanas con igualdad de derechos en el nuevo Estado obrero.

Se introdujo el matrimonio civil, se facilit贸 el divorcio y se declar贸 la igualdad de los hijos leg铆timos e ileg铆timos ante la ley. Se concedieron a las mujeres plenos derechos civiles, se protegi贸 su trabajo y se estableci贸 tambi茅n el principio de igual salario por igual trabajo. En 1918, tras concluir una gira de conferencias entre las trabajadoras de la zona de hilander铆as del este de Mosc煤, Kollontaj se convenci贸 de la necesidad de un Congreso Panruso de Mujeres. El 16 de noviembre de 1918 se inaugur贸 el primer Congreso de Mujeres Obreras y Campesinas de Rusia, del que participaron 1147 delegadas.

El floreciente periodo de innovaci贸n social finaliza en 1921 con la aprobaci贸n de la NEP (Nueva Pol铆tica Econ贸mica), que prev茅 la reintroducci贸n de la propiedad y la iniciativa privadas en la econom铆a. La vuelta a las relaciones de mercado hizo que se redujera el n煤mero de personas que depend铆an directamente del presupuesto p煤blico y en las ciudades las condiciones de vida se hicieron m谩s dif铆ciles. Esto tuvo dos consecuencias: que la construcci贸n de guarder铆as, escuelas y residencias de ancianos deba posponerse y que la presi贸n para reconstruir la familia como unidad central del bienestar conduzca a abandonar cualquier debate sobre la cuesti贸n de las mujeres. Este es el contexto en el que madura el texto m谩s conocido de Kollontaj, 隆Abran paso al Eros alado! (una carta a la juventud obrera).

Aleksandra Kollontaj fue la 煤nica revolucionaria rusa que se replante贸 no solo la econom铆a y la pol铆tica, sino tambi茅n la moral y, con ella, las costumbres. La autora subraya c贸mo en una sociedad comunista es necesario abandonar la idea de propiedad incluso en el 谩mbito del amor, contrastando con el individualismo de la sociedad burguesa que prefer铆a la competencia al valor fundacional de la amistad. Para Kollontaj, la nueva sociedad comunista debe basarse en el principio de solidaridad, ya que est谩 compuesta por sujetos capaces de sentir aut茅ntica simpat铆a. El respeto y la comprensi贸n rec铆proca y la conciencia del v铆nculo que une a todos en una dimensi贸n colectiva son los rasgos que distinguen la capacidad de amar en el sentido m谩s amplio que atribuye al t茅rmino.

Esta idea del amor estaba en la base del nuevo concepto de familia promovido por Kollontaj, que la llev贸 a obtener importantes victorias en el 谩mbito legislativo (como la legalizaci贸n del aborto en 1920 y la despenalizaci贸n de la sodom铆a en 1922). Sin embargo, dada la profunda crisis econ贸mica que tuvo que atravesar Rusia en estos a帽os, en el 谩mbito m谩s cercano al coraz贸n de Kollontaj, la construcci贸n pr谩ctica de alternativas a la familia a trav茅s de la subvenci贸n de organismos estatales que compartieran las responsabilidades del cuidado con los ciudadanos, as铆 como una concepci贸n de esta responsabilidad que implicara a ambos g茅neros y no solo a las mujeres, nunca encontrar铆a una formalizaci贸n efectiva.

El aislamiento de Kollontaj dentro del Partido ser谩 cada vez m谩s significativo. Aunque nunca se opuso directamente a Stalin, practic贸 una especie de resistencia pasiva al r茅gimen y en 1940 consigui贸 mediar en la paz entre Finlandia y la Uni贸n Sovi茅tica. En 1945 dimiti贸 como embajadora en Estocolmo y regres贸 a Mosc煤, donde muri贸 en 1952.

Feminismo y marxismo, entre la lucha de clases y la emancipaci贸n

Esto es solo un extracto de la vida y el pensamiento de las que fueron, sin duda, tres mujeres extraordinarias. A pesar de que se resistieron a presentarse como hero铆nas aisladas de una revoluci贸n que, en realidad, cont贸 con la participaci贸n activa de miles de trabajadores y, sobre todo, de mujeres trabajadoras, tanto en el caso alem谩n como en el ruso, quiz谩s hoy m谩s que nunca es importante recordar sus luchas y reflexiones.

Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y Aleksandra Kollontaj inauguraron una nueva corriente de pensamiento en el 谩mbito filos贸fico-feminista. No solo hay que considerar el trabajo asalariado como un posible campo de explotaci贸n del trabajo de las mujeres, sino tambi茅n y sobre todo el trabajo relacionado con el 谩mbito de la reproducci贸n social y los 芦cuidados禄. En un mundo en el que las mujeres todav铆a no ten铆an ni siquiera derecho a voto, Clara, Rosa y Aleksandra ocuparon cargos oficiales, fueron embajadoras de su partido en el extranjero, inauguraron lugares de resistencia activa al poder dominante y vivieron con la convicci贸n de contrastar siempre las posiciones contempor谩neas del partido con sus propias convicciones.

Una reflexi贸n compleja que se refleja en una vida dedicada a la revoluci贸n une a estas mujeres en su militancia contra un sistema de explotaci贸n: el capitalismo, que combina la discriminaci贸n de g茅nero, 芦raza禄, clase y orientaci贸n sexual. Una lucha que el feminismo contempor谩neo no debe olvidar y de la que estas 芦damas de la revoluci贸n禄 siguen siendo hoy un s铆mbolo en el que inspirarse.

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Fuente: Lahaine.org