January 20, 2021
De parte de La Haine
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Hay una l铆nea solamente virtual entre la investigaci贸n para biodefensa y la producci贸n de armas biol贸gicas

Con 96 millones de personas contagiadas y m谩s de 2 millones de muertes por Covid en el mundo, a煤n no se sabe a ciencia cierta el origen del virus que est谩 causando esta debacle global.

Hay consenso cient铆fico en que el SARS-CoV2 es derivado de un virus de murci茅lago, pero a m谩s de un a帽o de haberlo identificado, no hay una investigaci贸n internacional independiente de intereses creados, que pueda darnos certeza sobre el verdadero origen de este virus.

El 4 de enero de 2021, el New York Magazine public贸 los resultados de una amplia investigaci贸n de Nicholson Baker sobre las actividades de gobiernos y cient铆ficos de EEUU y China, que aporta datos fundamentales para conocer las hip贸tesis al respecto (The lab-leak hypothesis, https://tinyurl.com/yxkj2j35).

As铆 resume sus conclusiones: He llegado a creer que lo que pas贸 fue bastante simple. Fue un accidente. Un virus pas贸 un tiempo en un laboratorio, y finalmente sali贸. El SARS-CoV-2, el virus que causa el Covid-19, comenz贸 su existencia dentro de un murci茅lago, luego aprendi贸 a infectar a la gente en una mina y luego se hizo m谩s infeccioso en uno o m谩s laboratorios, tal vez como parte del bien intencionado, pero arriesgado esfuerzo de cient铆ficos para crear una vacuna de amplio espectro. El SARS-2 no fue dise帽ado como un arma biol贸gica. Pero s铆 fue dise帽ado, creo.

Es lo mismo que plante贸 Luc Montaigner, franc茅s y premio Nobel de medicina, en su investigaci贸n sobre el VIH, virus del sida (https://tinyurl.com/ybjnfrlc).

Baker explica, con abundantes fuentes cient铆ficas, que no existen evidencias definitivas de que haya sido manipulado, pero tampoco las hay para afirmar que fue solamente zoon贸tico.

La hip贸tesis de que el virus haya sido dise帽ado para lograr un alto nivel de infectividad en seres humanos y haya sido un escape accidental, es un tema sobre el que los cient铆ficos implicados en EEUU o China no quieren ni nombrar. Pero conociendo las condiciones, la hip贸tesis del escape es muy plausible y deber铆a ser seriamente investigada.

Varios de los que manifiestan que no es necesario investigar el tema, como Anthony Fauci, director de uno de los Institutos Nacionales de Salud (INS) de EEUU, y Peter Daszak, de la EcoHealth Alliance, han estado involucrados por varios a帽os en la investigaci贸n del laboratorio de Shi Zhengli en el Instituto de Virolog铆a de Wuhan, China, en un proyecto financiada por el INS para aumentar la infectividad a humanos de un virus de SARS que es el antecedente m谩s cercano que se conoce al SARS-CoV 2 (https://tinyurl.com/yxaw7b44).

La l贸gica de ese tipo de investigaci贸n explica Baker, tiene ra铆ces en los programas del gobierno de EEUU, especialmente despu茅s del 11 de septiembre. Poco despu茅s del 11/9 hubieron varias cartas-atentado con un polvo que conten铆a 谩ntrax. Los atentados fueron la base para una enorme expansi贸n de la investigaci贸n en armas biol贸gicas y biodefensa, con el argumento de estar preparados con una vacuna u otros medios para prevenir ataques extranjeros. M谩s tarde se comprob贸 que las cartas fueron enviadas por un ciudadano estadounidense, uno de sus propios investigadores en bioarmas, que quer铆a que el gobierno comprara su vacuna para el 谩ntrax.

En 2003 el Congreso de EEUU aprob贸 el programa BioShield para biodefensa, que en la administraci贸n de Obama continu贸 con el nombre Predict. El presupuesto del rubro se multiplic贸 por 15. Desde el comienzo, primero con Bush, luego con Obama y despu茅s con Trump, Anthony Fauci ha tenido posiciones de liderazgo en el sector. En la pandemia, ha sido la persona oficial de referencia. Desde 2003, Fauci lider贸 programas de biodefensa que manipulaban virus, incluso colectados en China y los defendi贸 frente a la protesta de cientos de cient铆ficos que exigieron que esos fondos deb铆an ser para enfermedades que afectaban mucho m谩s a la poblaci贸n del pa铆s.

Hay una l铆nea solamente virtual entre la investigaci贸n para biodefensa y la producci贸n de armas biol贸gicas. Para desarrollar ant铆dotos primero desarrollan el virus u otros agentes infecciosos. Desde hace m谩s de una d茅cada se han estado usando virus de SARS y MERS (otros coronavirus), recombin谩ndolos en laboratorio, a menudo con sistemas de inteligencia artificial, para producir mayor infectividad en humanos, a ver hasta d贸nde podr铆an llegar. A esto se le llama ganar funciones para los virus (gain-of-function).

En 2012, la investigadora Lynn Klotz alert贸 en el Bulletin for Atomic Scientists que una pandemia producida por seres humanos podr铆a suceder en un m谩ximo de 12 a帽os con 80 por ciento de probabilidades. En ese a帽o, algunos experimentos que se hicieron para lograr que la gripe aviar infectara hurones (que antes no eran susceptibles a la enfermedad) indign贸 a una gran cantidad de cient铆ficos y en 2014 se suspendieron los programas para este tipo de investigaci贸n.

Esto precipit贸 que algunos de los que estaban en este tipo de investigaci贸n, como Ralph Baric y Peter Daszak, buscar谩n m谩s colaboraci贸n con laboratorios en otros pa铆ses, ya que no pod铆an hacerlo en EEUU. Desde entonces, la organizaci贸n EcoHealth Alliance, que preside Daszak, ha estado canalizando fondos del gobierno de EEUU a varios laboratorios, entre ellos el de Wuhan.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org