September 19, 2021
De parte de La Haine
206 puntos de vista


Veinticinco a帽os antes de que Israel se estableciera sobre las ruinas de la Palestina hist贸rica, un l铆der sionista jud铆o ruso, Ze鈥檈v Jabotinsky, sosten铆a que un Estado jud铆o en Palestina s贸lo podr铆a sobrevivir si exist铆a “detr谩s de un muro de hierro” de defensa.

Jabotinsky hablaba en sentido figurado, pero los l铆deres sionistas que siguieron sus ense帽anzas acabaron convirtiendo el principio del muro de hierro en una realidad tangible. Israel y Palestina est谩n ahora desfigurados por interminables muros, de hormig贸n y hierro, que zigzaguean dentro y alrededor de una tierra que deb铆a representar la inclusi贸n, la armon铆a espiritual y la coexistencia.

Poco a poco, surgieron nuevas ideas sobre la “seguridad” de Israel, como la “fortaleza de Israel” y la “villa en la selva”, una met谩fora evidentemente racista utilizada en repetidas ocasiones por el ex primer ministro israel铆 Ehud Barak, que describe falsamente a Israel como un oasis de armon铆a y democracia en medio del caos y la violencia de Oriente Medio. Para que la “villa” israel铆 siga siendo pr贸spera y pac铆fica, seg煤n Barak, el Estado debe hacer algo m谩s que mantener su ventaja militar; debe asegurarse de que el “caos” no traspase los per铆metros de la perfecta existencia de Israel.

Por lo tanto, para Israel la “seguridad” no se ve simplemente a trav茅s de lentes militares, pol铆ticas y estrat茅gicas. De ser as铆, el disparo de un francotirador israel铆, Barel Hadaria Shmuel, por parte de un palestino en la valla que separa el Israel asediado de Gaza el 21 de agosto deber铆a haberse entendido como el coste previsible y racional de la guerra perpetua y la ocupaci贸n militar.

Adem谩s, un francotirador del ej茅rcito muerto por m谩s de 300 palestinos desarmados abatidos por francotiradores deber铆a, en t茅rminos de un crudo c谩lculo militar, parecer un precio “razonable” a pagar en un sentido puramente militar. Pero el lenguaje utilizado por los funcionarios y los medios de comunicaci贸n israel铆es tras la muerte de Shmuel -cuyo trabajo inclu铆a el asesinato y la mutilaci贸n de j贸venes palestinos- indica que el sentimiento de abatimiento de Israel no est谩 relacionado con la supuesta tragedia de una vida perdida, sino con las expectativas poco realistas de que la ocupaci贸n militar y la “seguridad” pueden coexistir; que una puede garantizar la otra.

Los israel铆es quieren ser capaces de matar, sin ser asesinados a cambio; someter y ocupar militarmente a los palestinos sin el menor grado de resistencia, armada o de otro tipo. Quieren encarcelar a miles de palestinos sin la m谩s m铆nima protesta ni el m谩s b谩sico cuestionamiento del sistema judicial militar israel铆. Y sin embargo, estas fantas铆as coloniales, que han satisfecho y guiado el pensamiento de los sucesivos l铆deres sionistas e israel铆es desde Jabotinsky, s贸lo funcionan en teor铆a.

Una y otra vez, la resistencia palestina se ha burlado de los mitos de seguridad de Israel. Los grupos de resistencia en Gaza han aumentado exponencialmente sus capacidades, ya sea para impedir que el ej茅rcito israel铆 entre y mantenga posiciones en la Franja de Gaza o para contraatacar en pueblos y ciudades israel铆es. La eficacia de Israel a la hora de ganar guerras y mantener sus ganancias se ha visto muy obstaculizada en Gaza, al igual que sus esfuerzos tambi茅n se han visto frustrados en repetidas ocasiones en el L铆bano durante las 煤ltimas dos d茅cadas.

Incluso el sistema de defensa antimisiles C煤pula de Hierro -un “muro de hierro” de otro tipo- ha sido un fracaso en cuanto a su capacidad para interceptar cohetes palestinos de fabricaci贸n rudimentaria. El profesor Theodore Postol, del Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts (MIT), ha argumentado que la tasa de 茅xito del sistema es “dr谩sticamente inferior” a lo que el gobierno y el ej茅rcito israel铆es han informado.

Incluso la “villa” israel铆 se vio comprometida desde dentro cuando el levantamiento popular palestino de mayo de 2021 demostr贸 que los ciudadanos 谩rabes palestinos nativos de Israel siguen siendo una parte org谩nica de la comunidad palestina m谩s amplia. La violencia ejercida por la polic铆a y los militantes de derechas, que muchas comunidades 谩rabes dentro de Israel tuvieron que soportar por adoptar una postura moral en apoyo de sus hermanos en la Jerusal茅n ocupada, Cisjordania y Gaza, demostr贸 que la supuesta “armon铆a” dentro de la “villa” de Barak era una construcci贸n fr谩gil que se hizo a帽icos en pocos d铆as.

Sin embargo, Israel sigue neg谩ndose a aceptar lo que es tan obvio como obviamente inevitable: un pa铆s que existe 煤nicamente gracias a los “muros de hierro” y a la fuerza militar nunca podr谩 encontrar la verdadera paz, y siempre sufrir谩 las consecuencias de la violencia que inflige a los dem谩s.Por lo tanto, para Israel la “seguridad” no se ve simplemente a trav茅s de lentes militares, pol铆ticas y estrat茅gicas. De ser as铆, el disparo de un francotirador israel铆, Barel Hadaria Shmuel, por parte de un palestino en la valla que separa el Israel asediado de Gaza el 21 de agosto deber铆a haberse entendido como el coste previsible y racional de la guerra perpetua y la ocupaci贸n militar.

Adem谩s, un francotirador del ej茅rcito muerto por m谩s de 300 palestinos desarmados abatidos por francotiradores deber铆a, en t茅rminos de un crudo c谩lculo militar, parecer un precio “razonable” a pagar en un sentido puramente militar. Pero el lenguaje utilizado por los funcionarios y los medios de comunicaci贸n israel铆es tras la muerte de Shmuel -cuyo trabajo inclu铆a el asesinato y la mutilaci贸n de j贸venes palestinos- indica que el sentimiento de abatimiento de Israel no est谩 relacionado con la supuesta tragedia de una vida perdida, sino con las expectativas poco realistas de que la ocupaci贸n militar y la “seguridad” pueden coexistir; que una puede garantizar la otra.

Los israel铆es quieren ser capaces de matar, sin ser asesinados a cambio; someter y ocupar militarmente a los palestinos sin el menor grado de resistencia, armada o de otro tipo. Quieren encarcelar a miles de palestinos sin la m谩s m铆nima protesta ni el m谩s b谩sico cuestionamiento del sistema judicial militar israel铆. Y sin embargo, estas fantas铆as coloniales, que han satisfecho y guiado el pensamiento de los sucesivos l铆deres sionistas e israel铆es desde Jabotinsky, s贸lo funcionan en teor铆a.

Una y otra vez, la resistencia palestina se ha burlado de los mitos de seguridad de Israel. Los grupos de resistencia en Gaza han aumentado exponencialmente sus capacidades, ya sea para impedir que el ej茅rcito israel铆 entre y mantenga posiciones en la Franja de Gaza o para contraatacar en pueblos y ciudades israel铆es. La eficacia de Israel a la hora de ganar guerras y mantener sus ganancias se ha visto muy obstaculizada en Gaza, al igual que sus esfuerzos tambi茅n se han visto frustrados en repetidas ocasiones en el L铆bano durante las 煤ltimas dos d茅cadas.

Incluso el sistema de defensa antimisiles C煤pula de Hierro -un “muro de hierro” de otro tipo- ha sido un fracaso en cuanto a su capacidad para interceptar cohetes palestinos de fabricaci贸n rudimentaria. El profesor Theodore Postol, del Instituto Tecnol贸gico de Massachusetts (MIT), ha argumentado que la tasa de 茅xito del sistema es “dr谩sticamente inferior” a lo que el gobierno y el ej茅rcito israel铆es han informado.

Incluso la “villa” israel铆 se vio comprometida desde dentro cuando el levantamiento popular palestino de mayo de 2021 demostr贸 que los ciudadanos 谩rabes palestinos nativos de Israel siguen siendo una parte org谩nica de la comunidad palestina m谩s amplia. La violencia ejercida por la polic铆a y los militantes de derechas, que muchas comunidades 谩rabes dentro de Israel tuvieron que soportar por adoptar una postura moral en apoyo de sus hermanos en la Jerusal茅n ocupada, Cisjordania y Gaza, demostr贸 que la supuesta “armon铆a” dentro de la “villa” de Barak era una construcci贸n fr谩gil que se hizo a帽icos en pocos d铆as.

Sin embargo, Israel sigue neg谩ndose a aceptar lo que es tan obvio como obviamente inevitable: un pa铆s que existe 煤nicamente gracias a los “muros de hierro” y a la fuerza militar nunca podr谩 encontrar la verdadera paz, y siempre sufrir谩 las consecuencias de la violencia que inflige a los dem谩s.

Una carta p煤blica emitida por el jefe del Estado Mayor del ej茅rcito israel铆, Aviv Kochavi, el 4 de septiembre, en respuesta a las cr铆ticas p煤blicas generalizadas por el asesinato del francotirador, puso de manifiesto a煤n m谩s una de las principales l铆neas de fractura nacionales de Israel. “La disposici贸n a soportar una p茅rdida de vidas es crucial para la resiliencia nacional”, escribi贸 Kochavi, “y esa resiliencia es vital para la continuaci贸n de nuestra propia existencia”. Su afirmaci贸n hizo saltar las alarmas en todo el pa铆s, provocando una controversia pol铆tica.

A ello se sum贸 la noticia de que seis presos palestinos se hab铆an fugado de la prisi贸n israel铆 de alta seguridad de Gilboa el 6 de septiembre. Mientras los palestinos celebraban la audaz fuga, Israel se sum铆a en otra gran crisis de “seguridad”. Este 煤nico acto de los luchadores por la libertad palestinos que tratan de escapar del gulag israel铆 que carece de los requisitos m铆nimos para la justicia o el estado de derecho fue tratado por los medios de comunicaci贸n israel铆es como si el propio colapso del estado de seguridad fuera inminente. La recaptura de cuatro de los fugados apenas alter贸 esta realidad.

Los muros de hierro de Israel se est谩n cayendo a pedazos y la fortaleza se est谩 desmoronando, no s贸lo porque los palestinos no dejan de resistir, sino tambi茅n porque la mentalidad militarista con la que se concibi贸, construy贸 y sostuvo Israel fue un fracaso desde el principio.

El problema de Israel es que su fortaleza militar se construy贸 con importantes defectos de dise帽o que nunca se corrigieron ni siquiera se abordaron. Ninguna naci贸n de la tierra puede disfrutar de seguridad, paz y prosperidad a largo plazo a costa de otra naci贸n, mientras 茅sta no cese su lucha por la libertad. Es posible que los primeros sionistas no tuvieran en cuenta que la resistencia palestina pod铆a durar tanto tiempo y que el testigo de la lucha por la libertad pod铆a pasar de una generaci贸n a otra. Corresponde a Israel aceptar esta realidad inevitable, porque hasta que y a menos que abandone sus fantas铆as de “seguridad” infinitamente tontas, nunca podr谩 haber una verdadera paz en la Palestina ocupada, ni para los palestinos ocupados y oprimidos ni para los ocupantes israel铆es.

www.monitordeoriente.com




Fuente: Lahaine.org