June 4, 2021
De parte de La Haine
194 puntos de vista

No hay que detener la lucha social a la espera de las resoluciones de la Constitucional. El pueblo debe impedir que aborten el cambio social que necesita Chile

M谩s pat茅tica que despedida de circo pobre fue la 煤ltima funci贸n 鈥損ost elecciones del 15 y 16 de mayo- del circo pol铆tico. Unos payasos se van pero otros se preparan para reemplazarlos.

La derrota del sistema de partidos en la elecci贸n de la Convenci贸n Constitucional fue contundente. Los independientes obtuvieron 2 millones 320 mil votos. La coalici贸n conservadora, 1 mill贸n 173 mil. El bloque de seis partidos encabezados por el Partido Comunista, 1 mill贸n 70 mil votos. La lista del Apruebo (los siete partidos de la ex Concertaci贸n), 825 mil votos. En la Convenci贸n habr谩 48 constituyentes 鈥渋ndependientes鈥; 37 de la derecha (entre ellos 17 de extrema derecha); 28 del bloque PC-Frente Amplio (7 comunistas, 9 de Revoluci贸n Democr谩tica, 6 de Convergencia Social, y 6 de partidos menores) y 25 convencionales de la ex Concertaci贸n. Tambi茅n se cuenta uno o dos independientes entre los 17 convencionales de los pueblos originarios.

Sin embargo, no todos los 鈥渋ndependientes鈥 son independientes. Los hay de izquierda, centro y derecha, muchos son ex militantes de partidos. La Lista del Pueblo, que obtuvo 27 esca帽os, agrupa a 鈥渋ndependientes鈥 m谩s inclinados a la Izquierda. En cambio los 11 convencionales de la lista Independientes no Neutrales, son m谩s cercanos al centro socialdem贸crata. En resumen ning煤n sector tendr谩 por si solo la llave del cerrojo constituyente: ni el tercio vetador, ni dos tercios de mayor铆a absoluta.

Si las agrupaciones neoconservadoras se mantienen unidas y dialogantes con la centroizquierda y los independientes moderados 鈥搇o cual no es f谩cil-, podr铆an guiar la Convenci贸n en un derrotero gatopardista que cambie todo para no cambiar nada. Existe, sin duda, el peligro que la Convenci贸n se construya con sal y agua y 鈥撀tra vez!- el pueblo sea v铆ctima de una estafa pol铆tica.

Si esto ocurriera -por desidia de sectores pol铆ticos arracimados en sus intereses particulares- , el derrumbe definitivo de la institucionalidad ser铆a un hecho que abrir铆a paso a una aventura de derecha o izquierda.

El pueblo ha elegido un camino pac铆fico, democr谩tico y razonable para cambiar los fundamentos de la Constituci贸n y la selva de leyes y reglamentos que de ella dependen. Se aspira a cambios de verdad. La hojarasca ya est谩 en la Constituci贸n dictatorial de 1980 鈥揷on los ap茅ndices de 2017-, cuyo art铆culo III consagra el derecho a la vida y la integridad f铆sica y ps铆quica de la persona y prohibe la aplicaci贸n de todo apremio ileg铆timo (隆sic!). Reconoce tambi茅n el 鈥渄erecho鈥 de los ciudadanos a la educaci贸n y salud. Y a un manojo de otros 鈥渄erechos鈥 democr谩ticos en sus casi 130 art铆culos y disposiciones transitorias.

Proclamarlos en la nueva Constituci贸n no le dar谩 fr铆o ni calor a la derecha ni a la centro izquierda, co-autores de la cataplasma que tenemos de Constituci贸n. Tampoco estar谩n en desacuerdo en reconocer el car谩cter plurinacional de la naci贸n chilena. Lo mismo en admitir la igualdad de hombres y mujeres en los cargos de representaci贸n p煤blica o de administraci贸n de las instituciones. Sobre todo aquello habr谩 consenso en la Convenci贸n. Lo que permanecer谩 intocable es el coraz贸n de la Carta Magna: el modelo econ贸mico, capitalista y neoliberal, implantado por una dictadura mediante el terrorismo de estado. Para modificarlo, aunque sea parcialmente, se requerir谩 un ajedrez pol铆tico y visi贸n estrat茅gica que hoy se encuentran perturbados por la dispersi贸n y sectarismo.

Mientras se cuecen las habas de la Convenci贸n, los partidos est谩n m谩s interesados en las elecciones presidencial y parlamentaria de fines de a帽o. Ocurre que el acontecer pol铆tico y social marchan por carriles diferentes. Los partidos prosiguen imperturbables en su af谩n electoral.

Para ellos es lo de siempre, pisan terreno conocido. Lo demostraron las elecciones municipales y de gobernadores, simult谩neas con la de constituyentes.

Con una abstenci贸n superior al 60%, los partidos tuvieron mejores resultados que en la elecci贸n de constituyentes. Partidos fuertes en lo municipal son pelos en la sopa de la Constituyente. La Democracia Cristiana, que fue un gran partido de masas, eligi贸 solo un convencional, su ex presidente. Pero tiene abundantes alcaldes y concejales.

Los partidos est谩n anclados en el pasado. Por eso las elecciones presidencial y parlamentaria de noviembre est谩n en el centro de sus preocupaciones y no as铆 el debate constitucional. Los que s铆 lo hacen son los avechuchos de las organizaciones empresariales y sus tent谩culos ideol贸gicos: los medios de comunicaci贸n, las encuestadoras de opini贸n y los think tank especialistas en manipular conciencias.

No obstante, a parejas con la pol铆tica tradicional, est谩n desarroll谩ndose los embriones de poder popular sembrados por la rebeli贸n de octubre del 2019. Millares de organizaciones del pueblo, derramadas por el territorio, desde ollas comunes a juntas de vecinos y clubes deportivos, tejen el entramado social de un nuevo poder. El poder popular en germen trae consigo la revoluci贸n cultural necesaria para derrotar la hegemon铆a ideol贸gica del neoliberalismo. No obstante, el poder popular y la revoluci贸n cultural no tendr谩n 茅xito f谩cil.

El poder del sistema de ideas del capitalismo -que incluso alcanza a sectores de izquierda-, impide un salto revolucionario. El consumismo enloquecido ha retornado por sus fueros. Lo alimentan m谩s de 80 mil millones de d贸lares de los ahorros previsionales de los trabajadores y los bonos que distribuye el Estado. Las importaciones de bienes de consumo alcanzan en los primeros cinco meses del a帽o a m谩s de 8.700 millones de d贸lares, entre autom贸viles, computadores, celulares, televisores, electrodom茅sticos, etc.

Ante esta realidad resurge la necesidad de construir una Izquierda socialista (del socialismo de este siglo, por cierto) dotada de una t谩ctica que permita avanzar en la construcci贸n del poder popular y de la revoluci贸n cultural.

En el plano pol铆tico tradicional las elecciones presidencial y parlamentaria de este a帽o tienen importancia en la medida que viabilicen las tareas de la Convenci贸n Constitucional y protejan las movilizaciones populares que presionar谩n por cambios profundos.

Para cumplir la funci贸n que les est谩 se帽alada para ese periodo, los partidos tradicionales democr谩ticos deber铆an actuar unidos. Tienen un historia com煤n en pactos electorales, gobiernos comunales, incluso han gobernado el pa铆s en coalici贸n. Ninguno puede aplicar c谩nones moralistas 鈥揳l estilo de 鈥渘o me tiznes dijo el sart茅n a la olla鈥-, que se han convertido en vallas insuperables para derrotar a la derecha en las elecciones de noviembre. El sectarismo hizo imposible la lista 煤nica de candidatos a la Convenci贸n y el cuento se repite hoy con los mismos argumentos.

Hay que tomar los ejemplos que dieron las fuerzas populares en la Regi贸n de Valpara铆so, en la comuna de Santiago y en otras localidades donde la unidad de partidos pol铆ticos y organizaciones sociales permiti贸 alcanzar la victoria en gobernadores, alcaldes y concejales.

La alcaldesa electa de Santiago, Irac铆 Hassler, comunista, 鈥渇ue electa candidata en una primaria de un proceso program谩tico del que participaron todas las fuerzas de la Izquierda, incluyendo no solo al PC y al Frente Amplio sino que otras organizaciones como el Partido Igualdad y el Movimiento Patri贸tico Manuel Rodr铆guez, y medio centenar de organizaciones sociales de la comuna, como juntas de vecinos, clubes culturales, la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, asambleas territoriales y cabildos populares. Este proceso concluy贸 con un programa de Alcald铆a Constituyente (as铆 se llama) y la candidatura de Irac铆, cuya gesti贸n est谩 comprometida con una amplia participaci贸n ciudadana鈥 (1).

Este es, sin duda, el camino para la construcci贸n del poder popular y la batalla de ideas de este tiempo. No hay que detener la lucha social a la espera de las resoluciones de la Convenci贸n Constitucional. El pueblo debe impedir que los cacicazgos electorales aborten el cambio social y pol铆tico que necesita Chile.

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(1) Acotaci贸n de Manuel Hidalgo Valdivia, de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes.

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Fuente: Lahaine.org