July 17, 2021
De parte de ANRed
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Cada minuto mueren once personas como consecuencia del hambre aguda. Dos informes de Oxfam y la FAO alertan del incremento de la inseguridad alimentaria derivado de la pandemia. Por El Salto.


Tres ‘c’ amenazan los escasos logros conseguidos en la erradicación de la pobreza en los últimos años. Son las iniciales de conflicto, covid-19 y crisis climática. Oxfam ha publicado el informe El virus del hambre se multiplica, que detalla las consecuencias de esos tres factores en el que ya es uno de los peores años en el registro de inseguridad alimentaria de la última década.

A la dificultad de acceso a los suministros, generado por conflictos como el de Yemen o Sudán, se une el aumento del precio de los alimentos, cuyos índices se han disparado como consecuencia de la pandemia, y las familias alimentarias más importadas y exportadas —cereal, azúcar, carne, aceites y lácteos— vuelven a picos históricos. Los precios de los alimentos, señala Oxfam, han subido un 40% desde el año pasado.

Los datos publicados el 12 de julio por la FAO (siglas internacionales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) evidencian que a lo largo del pasado año —el primero de pandemia— el hambre se disparó tanto en términos absolutos como proporcionales, superando el crecimiento de la población.

Se estima que el 9,9 por ciento de todas las personas sufrieron desnutrición el año pasado, frente al 8,4 por ciento en 2019, refleja la FAO en otro informe, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021, publicado el lunes. En 2020, de este modo, se incrementó en 161 millones la cifra de personas que pasaron hambre respecto al año previo. Y los precios de los alimentos han seguido subiendo a lo largo de 2021.

El 30% de la población mundial, aproximadamente 2.300 millones de personas carecieron de acceso a una alimentación adecuada durante todo el año pasado: es un aumento de casi 320 millones de personas en solo un año. La escasez se concentra en Asia, África y América Latina. En el continente africano se encuentra en situación de inseguridad alimentaria una de cada cinco personas.

“No vamos por buen camino para acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo; de hecho, vamos en la dirección equivocada”, concluye la FAO en su informe anual.

La pobreza se profundiza

Los conflictos, la pandemia y el clima han supuesto una profundización de la pobreza y la inseguridad alimentaria catastrófica. Los puntos rojos del hambre no varían respecto a años anteriores, pero Oxfam alerta de que el hambre está creciendo en tres de los países más azotados por el covid-19 y la falta de políticas económicas de mitigación, como son Brasil, Sudáfrica e India.

Cada minuto mueren once personas como consecuencia del hambre aguda en el mundo, en una frecuencia que es más alta que la de muertos por coronavirus al minuto, que se sitúa en siete.

Ha aumentado “drásticamente”, según Oxfam, el número de personas que se enfrentan a una hambruna. En concreto un 500%, especialmente en tres puntos de África y uno de Oriente Medio: Etiopía, Madagascar, Sudán del Sur y Yemen.

La guerra es el principal factor generador de hambre en el mundo. El año pasado se añadieron 22 millones de personas a las estadísticas de privación alimentaria generada por una guerra, que ya alcanzan cien millones de personas de 23 países distintos.

Pero también en un país sin conflictos declarados como India se hace sentir el impacto en el precio de los alimentos. En 2020 hay casi 190 millones de personas desnutridas en el país. El consumo de un producto básico como las lentejas ha caído un 64% y el de hortalizas en un 73%.

Fuente: El Salto





Fuente: Anred.org