January 3, 2022
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La Real Academia de Ciencias Sueca otorg贸 el Premio Nobel de F铆sica 2021 a tres investigadores, 鈥減or sus contribuciones pioneras a nuestra comprensi贸n de los sistemas f铆sicos complejos鈥. En los fundamentos se agrega que sus aportes sirvieron para comprender la influencia de la actividad humana sobre el cambio clim谩tico, que est谩 poniendo en riesgo la vida sobre nuestro planeta.

Seg煤n informa la p谩gina web de la Academia, 鈥淪yukuro Manabe demostr贸 c贸mo el aumento de la concentraci贸n de di贸xido de carbono en la atm贸sfera conduce al incremento de la temperatura en la superficie de la Tierra; [鈥 Klaus Hasselmann desarroll贸 m茅todos para identificar se帽ales espec铆ficas impresas en el clima tanto por los fen贸menos naturales como por las actividades humanas. Sus m茅todos se han usado para demostrar que el aumento de temperatura de la atm贸sfera se debe a las emisiones humanas de di贸xido de carbono; [鈥 Giorgio Parisi descubri贸 estructuras ocultas en los materiales complejos desordenados. Sus descubrimientos se cuentan entre las contribuciones m谩s importantes a la teor铆a de los sistemas complejos鈥 (Real Academia de Ciencias Sueca, 2021).

A primera vista, la noticia de esta premiaci贸n no puede m谩s que provocar satisfacci贸n, pues significa un aliento en la lucha por controlar los efectos nefastos del calentamiento global de la atm贸sfera y de la superficie terrestre, que est谩 ocasionando el deshielo de los polos, la desaparici贸n de especies animales y vegetales en los mares y en los continentes, la aparici贸n de fen贸menos clim谩ticos an贸malos, la contaminaci贸n del aire y del agua y otros m煤ltiples efectos negativos que afectar谩n cada vez m谩s la supervivencia misma de la especie humana. Justamente, pocos d铆as despu茅s de divulgarse la noticia, comenz贸 en Glasgow la COP26, una conferencia internacional para tratar sobre las medidas que deben adoptar los gobiernos para controlar las emisiones de di贸xido de carbono y cumplir con diversos compromisos para frenar el cambio clim谩tico.

Sin embargo, un an谩lisis m谩s cuidadoso de estos dos hechos permite apreciar que el tema no es nada sencillo ni tan halagador.

驴Cu谩n novedosos son estos descubrimientos?

En el informe de la Real Academia de Ciencias Sueca en el que se explica el porqu茅 de los premios se formulan varias preguntas, que son respondidas en forma categ贸rica:

鈥淵a no podemos decir que no lo sab铆amos; los modelos clim谩ticos son inequ铆vocos. 驴Est谩 calent谩ndose la Tierra? S铆. 驴La causa es la cantidad creciente de gases de efecto invernadero en la atm贸sfera? S铆. 驴Puede ser esto explicado solamente por factores naturales? No. 驴Son las emisiones humanas la raz贸n del aumento de temperatura? S铆.鈥 (Real Academia de Ciencias Sueca, 2021).

Sin embargo, en el mismo informe se explica que los trabajos de Syukuro Manabe fueron realizados en la d茅cada de 1960, los de Klaus Hasselmann diez a帽os m谩s tarde y los de Giorgio Parisi alrededor de 1980. O sea que las causas del calentamiento global y del cambio clim谩tico se conocen desde hace cuarenta, cincuenta o a煤n sesenta a帽os. En este gr谩fico, incluido en el informe de la Academia, se puede ver la coincidencia de las observaciones (en negro) con el c谩lculo de la suma de los efectos naturales y los humanos (en rojo).

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Cambio de la temperatura atmosf茅rica media entre 1900 y 2005 con relaci贸n al valor medio de 1901-1950. Negro: observaciones; Azul: c谩lculo seg煤n causas naturales; Rojo: c谩lculo seg煤n fuentes naturales y humanas (Hegert y Zweig, 2011; Real Academia de Ciencias Sueca, 2021)

La Academia dice que 鈥測a no podemos decir que no lo sab铆amos鈥, 隆pero pasaron seis d茅cadas desde que comenzamos a saberlo y cuatro desde que no qued贸 ninguna duda sobre la responsabilidad humana en el desastre ambiental! 驴Por qu茅 durante todos esos a帽os los gobiernos no tomaron las medidas necesarias para evitar que las industrias y el extractivismo contaminantes siguieran produciendo los gases que provocan el 鈥渆fecto invernadero鈥 y calientan paulatinamente la atm贸sfera?

La inoperancia de los gobiernos y la negligencia de las empresas responsables de este desastre queda evidenciada en forma palmaria cuando advertimos que la COP26 no es ninguna novedad. Es la vig茅simo sexta reuni贸n internacional convocada con este fin. La primera fue en 1995, cuando ya en ese momento, hace veintis茅is a帽os, ninguno de ellos pod铆a decir que 鈥渘o lo sab铆an鈥.

驴Qu茅 es la COP?

Hace veintinueve a帽os, en la Cumbre de la Tierra realizada en Rio de Janeiro en 1992, se aprob贸 la Convenci贸n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim谩tico (UNFCCC, por su sigla en ingl茅s), que fue firmada por 195 naciones. All铆 naci贸 tambi茅n la Conferencia de las Partes (COP), que ser铆a el 贸rgano de toma de decisiones de la UNFCCC y que deber铆a reunirse una vez por a帽o a partir de 1995.

En la COP3, reunida en Kyoto, Jap贸n, en 1997, se firm贸 un protocolo que establec铆a l铆mites para la emisi贸n de seis gases de efecto invernadero: el vapor de agua, el di贸xido de carbono, el metano, el 贸xido nitroso y el ozono. Debido a que la emisi贸n de estos gases es producto principalmente de la actividad industrial, el compromiso de su reducci贸n se aplic贸 inicialmente a los principales emisores, los pa铆ses 鈥渄esarrollados鈥.

Sin embargo, solo tres a帽os m谩s tarde, durante la presidencia de George W. Bush, Estados Unidos, la mayor potencia mundial, se retir贸 del Protocolo de Kyoto, aduciendo que sus fundamentos estaban viciados y que su aplicaci贸n producir铆a en ese pa铆s 鈥渦n impacto econ贸mico negativo鈥.

La ONG inglesa Energy & Climate Intelligence Unit (2021) resume estos hechos en su p谩gina web y agrega otros datos que muestran la extremada lentitud de los gobiernos reunidos en las COPs para asumir el grave riesgo que el cambio clim谩tico implica para la humanidad. Una lentitud que evidencia que las grandes multinacionales, que gobiernan a los gobiernos, s贸lo piensan en aumentar sus ganancias a corto plazo, aun cuando est茅 claro que esa pol铆tica lleva, a largo plazo, a la destrucci贸n de la vida sobre el planeta.

Las sucesivas reuniones de la COP emitieron comunicados en los que sosten铆an primero que 鈥渆s bastante probable que el calentamiento global se deba a la actividad humana鈥 (1995); luego que 鈥渆xiste una probabilidad de m谩s del 66%鈥 de que esto sea as铆 (2001); y despu茅s que esa probabilidad 鈥渆s del 90%鈥 (2006) y del 鈥95%鈥 (2013). Hasta que en 2015 se firm贸 el Acuerdo de Paris, en el que 195 naciones se comprometieron a mantener el calentamiento global por debajo de 2掳C y tratar de que no supere los 1,5掳C. Pero, s贸lo un a帽o despu茅s, el entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump anunci贸 que su pa铆s se retirar铆a de ese acuerdo, porque 鈥減erjudica a USA para el exclusivo beneficio de otros pa铆ses鈥.

Y as铆 se lleg贸 a la COP26 de Glasgow, en pleno a帽o 2021, mientras la temperatura de la Tierra sigue aumentando, las industrias siguen utilizando combustibles f贸siles, se siguen talando bosques y se sigue arrojando basura a los r铆os y a los mares.

Frente a esta situaci贸n, cabe preguntarse para qu茅 sirvi贸 la contundente evidencia cient铆fica. En t茅rminos m谩s generales: 驴qu茅 relaci贸n existe entre los resultados de las investigaciones acad茅micas y sus consecuencias para el bienestar de la humanidad?

Ciencia, pol铆tica y cientificismo

Utilizamos para encabezar este apartado los mismos t茅rminos con que Oscar Varsavsky (1969) titul贸 el libro que plante贸 con crudeza los dilemas de un sector de cient铆ficos argentinos en la primera mitad de la d茅cada de 1960, especial aunque no exclusivamente en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UBA. El per铆odo aludido en ese breve ensayo abarcaba la d茅cada transcurrida entre 1955 y la Noche de los Bastones Largos de 1966, cuando la universidad fue intervenida por la dictadura de Ongan铆a.

Aquellos a帽os estuvieron plagados de conflictos pol铆ticos y de pol茅micas ideol贸gicas en nuestro pa铆s, en el marco de un mundo convulsionado por la independencia de las colonias africanas, por la Revoluci贸n Cubana, la Guerra de Vietnam, la lucha de los negros norteamericanos contra la discriminaci贸n racial y de los sudafricanos contra el apartheid y la radicalizaci贸n estudiantil que llev贸 a las grandes movilizaciones de 1968.

El imperialismo norteamericano controlaba el mundo no s贸lo militar y pol铆ticamente sino tambi茅n en el plano educativo y cient铆fico. Los pa铆ses del hemisferio Norte establec铆an las 鈥渕odas鈥 para la investigaci贸n, priorizando los temas que sirvieran a los intereses de las grandes empresas multinacionales o que reforzaran su predominio geopol铆tico y cultural. De acuerdo con esos criterios, las fundaciones y las entidades internacionales de cr茅dito otorgaban subsidios, pr茅stamos y becas. En la Universidad de Buenos Aires una parte significativa de los trabajos cient铆ficos de fines de la d茅cada de 1950 y de la primera mitad de los a帽os 60 estuvieron fuertemente condicionados por el poder econ贸mico imperial. Las agrupaciones estudiantiles de izquierda criticaron esta tendencia, a la que denominaron 鈥渃ientificismo鈥, y apoyaron en cambio diversas alternativas que inclu铆an una visi贸n integradora de la actividad docente y de investigaci贸n, que incorporaran los aspectos sociales y pol铆ticos y apuntaran al desarrollo del esp铆ritu cr铆tico y del pensamiento independiente de los estudiantes.

Oscar Varsavsky, que hab铆a sido profesor de la FCEN durante esos a帽os, critic贸 con dureza a quienes hab铆an confiado en que las investigaciones alineadas con las modas o los criterios internacionales definidos por los pa铆ses dominantes ayudar铆an a un desarrollo independiente del pa铆s. Complet贸 el concepto de 鈥渃ientificistas鈥 y le agreg贸 las categor铆as de 鈥渞eformistas鈥 y 鈥渄esarrollistas鈥, para incluir claramente a todos los que creyeran que aceptando las normas de la sociedad actual se pod铆a lograr que un pa铆s superara su dependencia e igualara el grado de desarrollo de las grandes potencias. Tambi茅n, desde luego, critic贸 con mayor dureza a煤n a los que denomin贸 鈥渇贸siles鈥, aquellos cient铆ficos que se encerraban en la campana de cristal de sus temas de trabajo sin importarles su v铆nculo con el resto de la sociedad, motivados por su propia comodidad, por b煤squeda de prestigio o por af谩n ego铆sta de lucro.

La propuesta alternativa de Varsavsky era poner la ciencia al servicio del cambio social, o sea del reemplazo del sistema capitalista por otro que lo superara y eliminara la explotaci贸n. A los cient铆ficos que compartieran esa concepci贸n los llam贸 鈥渞ebeldes鈥: 鈥淟a misi贸n del cient铆fico rebelde es estudiar con toda seriedad y usando todas las armas de la ciencia, los problemas del cambio de sistema social, en todas sus etapas y en todos sus aspectos, te贸ricos y pr谩cticos. Esto es, hacer ciencia politizada鈥 (Varsavsky, 1969).

Pocos a帽os m谩s tarde, algunos sectores pol铆ticos llevaron a un extremo el concepto de 鈥渃ientificismo鈥, objetando pr谩cticamente todos los temas de investigaci贸n en ciencias b谩sicas y promoviendo una ciencia exclusivamente vinculada con temas de inmediata aplicaci贸n tecnol贸gica, dirigidos a resolver los problemas sociales urgentes.

Analizando la experiencia del 煤ltimo medio siglo, es posible retomar este viejo debate y actualizarlo.

En primer t茅rmino, existe consenso en que los l铆mites entre las que fueron llamadas 鈥渃iencia b谩sica鈥 y 鈥渃iencia aplicada鈥 son muy difusos y que es un error considerar que se trata de dos campos diferentes. Tampoco es sostenible ya la existencia de una relaci贸n lineal, como se afirmaba a mediados del siglo XX, entre investigaci贸n b谩sica, investigaci贸n aplicada, tecnolog铆a, producci贸n industrial y bienestar social. La evidencia indica que la red de interacciones entre todos estos factores es compleja y no permite determinar un orden temporal ni jer谩rquico entre ellos. Muchas aplicaciones pr谩cticas que generaron innovaciones industriales con diversas consecuencias para la sociedad se desarrollaron sin que hubiera existido una investigaci贸n rigurosa previa, del mismo modo que muchas investigaciones te贸ricas o abstractas que no parecen tener relaci贸n alguna con la realidad cotidiana acaban siendo fundamentales para la elaboraci贸n de un medicamento o para la soluci贸n de un problema tecnol贸gico o social.

Por otro lado, la evoluci贸n de la sociedad capitalista durante el siglo XX y lo que va del XXI cambi贸 lo que fue antes una caracter铆stica propia del cient铆fico: su libertad para elegir los temas de trabajo de acuerdo con su preferencia o su curiosidad. Hoy los investigadores forman parte de un ej茅rcito internacional de trabajadores, que viven gracias al sueldo y a la infraestructura, los equipos y los insumos que reciben de universidades o institutos de investigaci贸n, que a su vez son financiados por los estados capitalistas, por empresas privadas o por subsidios de las fundaciones o de los organismos internacionales. El investigador pas贸 a ser un 鈥減roletario鈥 del sistema cient铆fico. Esto le da un escaso margen para elegir sus temas de trabajo, al menos durante su per铆odo de formaci贸n, pues debe integrarse por lo general a grupos preexistentes, cuyo financiamiento depende de decisiones tomadas en los centros internacionales de poder. Y tampoco los investigadores formados que llegan a ocupar los cargos directivos de esos grupos gozan de completa libertad, pues su trabajo tambi茅n depende de los fondos disponibles y de los criterios fijados por el sistema para su distribuci贸n.

Teniendo en cuenta esta realidad, podr铆amos decir que es 鈥渃ientificista鈥 el investigador que no comprende la contradicci贸n a la que est谩 sometido. Su trabajo es valioso, puede ser creador o innovador, pero se encuentra inmerso en un mundo dominado por el sistema capitalista. Sin dejar de hacer su trabajo, ya sea por vocaci贸n o por necesidad econ贸mica, como lo hace un obrero en una f谩brica, el cient铆fico 鈥減roletarizado鈥 debe simult谩neamente luchar contra la injusticia del sistema, que no s贸lo lo explota desde el punto de vista econ贸mico, pag谩ndole sueldos bajos, sino que utiliza los frutos de su investigaci贸n para el lucro de unos pocos. O, lo que es igualmente nefasto y a veces a煤n peor, si no sirve para eso directamente no los utiliza, cometiendo el crimen social de desaprovechar un conocimiento que podr铆a beneficiar a la humanidad, porque no le da ganancia a los due帽os del capital.

Este es el caso de la no aplicaci贸n de la evidencia cient铆fica, ya conocida desde hace d茅cadas, para frenar el cambio clim谩tico.

La ciencia despreciada; la desigualdad sin freno y el planeta en peligro

Los trabajos de Syukuro Manabe y Hans Hasselmann se centraron en las propiedades f铆sicas de la atm贸sfera; el de Giorgio Parisi fue te贸rico y general sobre los sistemas complejos. O sea que investigaciones 鈥渂谩sicas鈥 y 鈥渁plicadas鈥 confluyeron en la comprensi贸n de uno de los fen贸menos m谩s alarmantes del presente, el calentamiento global, que conduce al cambio clim谩tico y altera el equilibrio de la vida sobre la Tierra.

M谩s all谩 del car谩cter te贸rico o pr谩ctico de aquellas investigaciones, sus resultados fueron m谩s que suficientes para que los gobiernos hubieran tomado hace ya varias d茅cadas las medidas necesarias para disminuir las emisiones de los gases que provocan el efecto invernadero y revertir de ese modo la autodestrucci贸n de la humanidad.

Esto no se hizo porque las empresas multinacionales, el capital financiero y las instituciones de cr茅dito como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los organismos supranacionales como la Organizaci贸n Mundial del Comercio son los que realmente gobiernan el mundo. Y lo hacen al servicio de un pu帽ado de personas cada vez m谩s ricas, que acumulan las ganancias a corto plazo sin considerar sus consecuencias ambientales ni el futuro del planeta.

Lo mismo que el conjunto de los trabajadores, los investigadores, los profesionales universitarios y los t茅cnicos de todas las especialidades deben ser conscientes de que m谩s all谩 de la indudable utilidad de su trabajo para el avance del conocimiento, si no se lucha simult谩neamente para acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad que no sea regida por el lucro, no s贸lo la humanidad marcha hacia la barbarie sino que la vida misma sobre el planeta marcha hacia su destrucci贸n. Y es evidente que ese cambio revolucionario no se lograr谩 s贸lo a trav茅s de la ciencia sino tambi茅n y principalmente mediante la acci贸n pol铆tica, que permita revolucionar las relaciones sociales, la econom铆a, las condiciones pr谩cticas de la vida y la cultura.

No comprender esto y no actuar en consecuencia es ser 鈥渃ientificista鈥 en el siglo XXI.

Referencias:

Energy & Climate Intelligence Unit (2021): A short (-ish) History of the UN Climate Summits;  https://eciu.net/analysis/infographics/un-climate-summits

Real Academia de Ciencias Sueca (2021): They found hidden patterns in the climate and in other complex phenomena; https://www.nobelprize.org/prizes/physics/2021/popular-information/

Varsavsky, Oscar (1969): Ciencia, pol铆tica y cientificismo; Buenos Aires, CEAL.

Fuente: Herramienta

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Fuente: Vientosur.info