January 6, 2021
De parte de Asociacion Germinal
348 puntos de vista


[Traducci贸n]

Si este acercamiento parece un demasiado sociol贸gico para aquellos ambientalistas que identifican el primer problema ecol贸gico como el preservar la vida silvestre, o m谩s ampliamente como asistir a la 鈥淕aia鈥 para alcanzar la 鈥渟ingularidad鈥 planetaria, pueden desear considerar ciertos desarrollos recientes. El enorme derrame de petr贸leo por parte de un buque de Exxon en  el Estrecho Pr铆ncipe William, la extensa deforestaci贸n de 谩rboles de secuoya por la Corporaci贸n Maxxam, y la propuesta de proyecto de hidroel茅ctrica James Bay que inundar铆a vastas 谩reas de bosque del norte de Quebec, para citar s贸lo algunos problemas, son recordatorios que el real campo de batalla sobre el que el futuro ecol贸gico del planeta se decidir谩 es claramente uno social.

De hecho, separar los problemas ecol贸gicos de los sociales 鈥 o incluso para minimizar o simbolizar el reconocimiento de su actual relaci贸n crucial- ser铆a mal interpretar enormemente las fuentes de la crisis ambiental creciente. En efecto, la forma en que los seres humanos lidian con otros como seres sociales es crucial para dar direcci贸n a la crisis ecol贸gica. Al menos que reconozcamos esto claramente, de seguro fracasaremos al ver que la mentalidad jer谩rquica y la relaci贸n de clase que tan profundamente permea es lo que ha dado origen a la idea de dominar el mundo natural.

Al menos que nos demos cuenta que la presente sociedad de mercado, estructurada alrededor del imperativo brutalmente competitivo de 鈥渃rece o muere鈥, es mecanismo  impersonal, auto-operado, tenderemos a culpar falsamente a otro fen贸meno 鈥搇a tecnolog铆a como tal o el crecimiento de la poblaci贸n- de los problemas ambientales. Ignoraremos la ra铆z de la causa, tales como comercio por ganancia, expansi贸n industrial, y la identificaci贸n del progreso con el inter茅s corporativo. En corto, tenderemos a enfocarnos en los s铆ntomas de una patolog铆a social salvaje en lugar de en la patolog铆a en s铆, y nuestros esfuerzos ser谩n dirigidos hacia metas limitadas cuyos logros ser谩n m谩s cosm茅ticos que curativos.

Algunas cr铆ticas han cuestionado recientemente si la ecolog铆a social ha tratado el tema de la espiritualidad en la ecolog铆a pol铆tica adecuadamente, pero la ecolog铆a social fue  de hecho entre las primeras de las ecolog铆as contempor谩neas en llamar por un cambio en los valores espirituales existentes. Tal cambio ser铆a una transformaci贸n de largo alcance de nuestra mentalidad actual de dominaci贸n hacia una de complementariedad, una que vea nuestro rol en el mundo natural como creativo, de apoyo, y aprecie profundamente las necesidades de la vida no humana. En la ecolog铆a social, una espiritualidad 鈥渘atural鈥 se centrar铆a en la habilidad de una humanidad despierta para funcionar como agentes morales para disminuir el sufrimiento innecesario, comprometi茅ndose en la restauraci贸n ecol贸gica, y patrocinando una apreciaci贸n est茅tica de la evoluci贸n natural en toda su fecundad y diversidad.

As铆, en su llamado por un esfuerzo colectivo para cambiar la sociedad, la ecolog铆a social nunca ha evitado la necesidad de una mentalidad o espiritualidad radicalmente nueva. En 1965, la primer declaraci贸n p煤blica que adelanta las ideas de ecolog铆a social concluy贸 con la interjecci贸n: 鈥渓a tendencia de pensamiento que hoy en d铆a organiza diferencias entre los humanos y otros forma de vida a trav茅s de l铆neas jer谩rquicas de 鈥渟upremac铆a o inferioridad鈥 abrir谩 camino a una visi贸n que lida con la diversidad en una manera ecol贸gica- esto es, de acuerdo con la 茅tica de complementariedad鈥. En tales 茅ticas, los seres humanos complementar铆an a los seres no humanos con sus propias capacidades para producir una especie m谩s rica, creativa y capaz de desarrollarse- no como una especie dominante sino una que apoya. Aunque esta 茅tica, expresada a veces como un deseo para la 鈥渞espiritualidad del mundo natural鈥, recurre a trav茅s de la literatura de la ecolog铆a social, no debe confundirse con una teolog铆a que eleva  una deidad sobre el mundo natural o incluso que busca descubrir una dentro de ella.  La espiritualidad avanzada por la ecolog铆a social es definitivamente naturalista (como no esperar铆a, dada su relaci贸n con la ecolog铆a misma, que surge de las ciencias biol贸gicas) m谩s que supernaturalista o pante铆sta.

El esfuerzo en algunos cuartos del movimiento ecol贸gico de priorizar la necesidad de desarrollar una 鈥渆co-espiritualidad鈥 pante铆sta sobre la necesidad de atender factores sociales (que de hecho erosionan todas las formas de espiritualidad) eleva una seria de preguntas acerca de su habilidad para agarrarse a la realidad. En un momento en que un mecanismo de ceguera social, el mercado, convierte suelo en arena, cubriendo suelo f茅rtil con concreto, envenenando agua y aire, y produciendo cambios clim谩ticos y atmosf茅ricos, no podemos ignorar el impacto que una sociedad de clases y jer谩rquicas tiene sobre el mundo natural. Debemos enfrentar el hecho de que el crecimiento econ贸mico, las opresiones de g茅nero, y dominaci贸n 茅tnica- por no hablar de los intereses corporativos , de estado, y burocr谩ticos 鈥 son mucho m谩s capaces de dar forma al futuro del mundo natural de lo que son las formas privadas de auto-regeneraci贸n. Estas formas de dominaci贸n deben ser confrontadas por la acci贸n colectiva y por un gran movimiento social que rete los recursos sociales de la crisis ecol贸gica, no simplemente a trav茅s de formas personalistas de consumo e inversi贸n que suelen darse bajo el nombre de 鈥渃apitalismo verde鈥. La presente sociedad altamente absorbente est谩 muy ansiosa de encontrar nuevos medios de engrandecimiento comercial y agregar verborrea ecol贸gica a sus anuncios y esfuerzos de relaciones comerciales.

Este art铆culo se public贸 originalmente en Michael Zimmerman, ed., Environmental Philosophy: From Animal Rights to Radical Ecology (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall, 1993) y fue levemente revisado para su publicaci贸n en Climate and Capitalism

Traducido para Antihistoria por la Dra. Carolina L. Vergara

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Fuente: Asociaciongerminal.org