September 15, 2021
De parte de Nodo50
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Los asesinatos de tres criaturas en Tenerife y Barcelona han vuelto a poner en el centro del debate p煤blico la violencia vicaria, pero se invisibilizan las dificultades de su detecci贸n, la falta de medidas de protecci贸n y las intervenciones psicosociales sin especializaci贸n.

Ilustraci贸n: Sra. Milton

鈥淓n la gran mayor铆a de los casos analizados durante la 煤ltima d茅cada, la violencia vicaria sobre los hijos con resultado de muerte fue el final de una violencia previa sobre la madre, episodios que arrastraban una larga historia previa de maltrato鈥, relata la psic贸loga cl铆nica y forense Sonia Vaccaro, que acu帽贸 la definici贸n de violencia vicaria.

Los asesinatos en Tenerife de Anna y Olivia o el de un ni帽o de dos a帽os en Barcelona son solo son la punta del iceberg. Los casos m谩s extremos de una violencia machista que se ejerce de m煤ltiples formas cotidianas despu茅s de un divorcio durante los permisos y de forma muy sutil. Muchas de estas agresiones (como la desacreditaci贸n constante, no atender patolog铆as de los y las hijas o ponerlos en riesgo innecesario y hac茅rselo saber a la madre) son dif铆ciles de denunciar y cuesta mucho demostrar que el objetivo final es hacer da帽o a la madre.

Muchas voces claman para que haya un abordaje espec铆fico de la violencia vicaria. Hasta que se ha aprobado la ley protecci贸n integral a la infancia no estaba incluida en la legislaci贸n. La utilizaci贸n de las y los hijos para continuar con la dominaci贸n y hacer da帽o a la madre es un riesgo que hay que tener en cuenta en todos los procesos de divorcio y, a煤n m谩s, cuando ha habido denuncias previas. Respecto a la concesi贸n de medidas de protecci贸n, en el Estado espa帽ol se sigue primando el inter茅s superior del padre por encima del inter茅s y protecci贸n de los y las menores. Seg煤n los datos de la Asociaci贸n de Mujeres Juristas Themis, de todos los casos de violencia machista con orden de alejamiento hacia la mujer y con hijos e hijas de por medio, solo en un 3,3 por ciento de las ocasiones se ha retirado el r茅gimen de visitas y en solo el 0,72 por ciento la suspensi贸n de la patria potestad. Y no es porque no haya legislaci贸n que permita hacerlo, sino porque estas medidas de protecci贸n no se aplican. Adem谩s, algunos de los recursos de detecci贸n para valorar el riesgo despu茅s de una denuncia por violencia machista disponibles en juzgados est谩n infrautilizados: los informes forenses de urgencia o las valoraciones integrales multidisciplinares, por ejemplo. El n煤mero de denuncias por violencia machista decrece ante la desconfianza en el sistema judicial.

Para poder abordar la violencia vicaria e implementar un plan de mejora contra la violencia de g茅nero, el Gobierno espa帽ol aprob贸 a finales de julio una serie de medidas urgentes. Entre ellas, un paquete de mejoras en la detecci贸n de la violencia de g茅nero en los servicios de atenci贸n primaria de salud, la formaci贸n espec铆fica en la detecci贸n precoz y valoraci贸n del riesgo de los equipos profesionales involucrados en la atenci贸n integral o la elaboraci贸n de un plan de actuaci贸n y desarrollo de los derechos de los ni帽os y ni帽as como v铆ctimas directas de la violencia de g茅nero, entre otras. Unas medidas importantes para la detecci贸n anticipada de las situaciones de violencia que se espera que sean eficaces y utilizadas desde la Administraci贸n judicial. Habr谩 que esperar un tiempo para valorar si estas acciones podr谩n sobrepasar los l铆mites con los que se encuentran muchas mujeres ante una justicia conservadora y patriarcal.

SAP y violencia vicaria

El constructo ideol贸gico del S铆ndrome de Alienaci贸n Parental (SAP) o sus sin贸nimos recientes (interferencias parentales, gatekeeping parental) tiene mucho peso a la hora de dar credibilidad a los indicadores que apuntan la existencia de violencia vicaria. Ver贸nica Salda帽a denunci贸 a su expareja por violencia machista lo que le conllev贸 una orden de alejamiento. A pesar de haber habido maltrato y amenazas de muerte hacia ella y sus criaturas, tiene que obedecer con las visitas y los permisos dictadas por un juez y entregar a los ni帽os a su expareja a solas, sin supervisi贸n.

Este caso parece estar cargado de una ideolog铆a que no da credibilidad a la denuncia de la afectada ni a las pruebas periciales independientes. A pesar de los informes policiales (como el Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de G茅nero, VioGen) que constatan el riesgo alto de que el agresor ejerza violencia y que las criaturas est茅n en situaci贸n de especial vulnerabilidad, el juez Juan Ignacio Gonzalo Pascual, del Juzgado 3 de Pozuelo de Alarc贸n, no dictamin贸 ninguna orden de protecci贸n para los menores. No hizo caso, tampoco, a la petici贸n fiscal sobre la supervisi贸n de las visitas y los permisos paternos sin pernocta. Adem谩s, Salda帽a tambi茅n denunci贸 a su expareja y al abuelo paterno por posibles abusos sexuales, algo que acab贸 sin poderse comprobar. La psic贸loga forense del peritaje fue Mar铆a Paz Ruiz Tejedor, a la que la defensa de Salde帽a la impugn贸 por su tendencia al falso SAP. Esta psic贸loga particip贸 en el III Congreso Internacional sobre SAP de 2011 con la ponencia 鈥業nterferencias parentales en el 谩mbito penal: instrumentalizaci贸n de las denuncias de abuso鈥, y, recientemente, ha colaborado en el libro Manual del S铆ndrome de Alienaci贸n Parental.

Paloma Delgado ha iniciado una campa帽a de firmas en Change.org para proteger a sus criaturas. Su expareja, Luis Irzo, exconcejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Huesca, podr铆a volver a tener visitas con sus tres hijos a los que maltrat贸 durante los doce a帽os que estuvo con Delgado. A pesar de la sentencia condenatoria de siete a帽os por violencia machista y familiar, Luis Irzo a煤n no ha reparado ning煤n da帽o y sigue negando los hechos, seg煤n afirma y se desprende de las declaraciones de su abogado en El Pa铆s. Durante todo el duro proceso de denuncia, Paloma Delgado tuvo que soportar la sospecha sobre su credibilidad y su 鈥渁lienaci贸n parental鈥 respecto al rechazo que mostraban las criaturas frente las visitas con el que fue su maltratador porque, a pesar de haber una orden de alejamiento, se permitieron las comunicaciones. As铆 pues, Delgado tuvo que mandar a sus hijos y a su hija a un Punto de Encuentro Familiar (PEF) por obligaci贸n, a pesar de los ataques de p谩nico de los ni帽os y la ni帽a o su resistencia a entrar. Estas reacciones se consideraron desde el PEF como gestos 鈥減oco colaborativos鈥 por parte de la madre. Las visitas se suspendieron en abril de 2019. Ahora, la Audiencia Provincial de Huesca permitir谩 que el condenado pueda volver a tener contacto con las criaturas, pese que la Fiscal铆a ha solicitado que Irzo no pueda acercarse ni visitar a sus hijos e hija hasta el a帽o 2034, cuando ya sean mayores de edad.

Violencia vicaria y divorcio

La falta de indagaciones e investigaciones de calidad que se pueden hacer en las situaciones de divorcios es otro punto caliente. Sabemos que una de las salidas menos amenazantes que encuentran las afectadas para salir de la violencia machista es el divorcio y no la denuncia judicial. Segu虂n la Macroencuesta de Violencia de Ge虂nero del an虄o 2019, el 77,4 por ciento de las mujeres que ha sufrido violencia y que no la denunci贸 acab贸 rompiendo con su pareja. Es en estos procesos de divorcio conflictivos, con hijas e hijos, donde adem谩s pueden existir tambi茅n otro tipo de denuncias por indicios de maltrato o abuso intrafamiliares (a pesar de que la mayor铆a son archivadas, seg煤n datos de Save The Children), en los que la administraci贸n judicial tiene que inspeccionar y revisar bien todos los indicadores para poder valorar las visitas, los permisos y el r茅gimen de custodia.

Muchos casos de violencia vicaria podr铆an haberse detectado si se hubieran analizado bien los indicadores: la conducta de los hombres despu茅s de la separaci贸n, la actitud de los y las hijas frente el padre, informes de los centros de salud, existencia de amenazas, testimonio de las criaturas o del entorno. Una serie de indicadores que muchas veces son tergiversados mediante la ideolog铆a SAP y su relato de falsas denuncias por 鈥渁lineaci贸n parental鈥 desde instituciones judiciales o planes de coordinaci贸n parental impuestos en muchos divorcios contenciosos.

En este sentido, se espera que las nuevas legislaciones, como la ley de protecci贸n integral de la infancia, puedan revertir esta situaci贸n con medidas como la prohibici贸n del uso del SAP, la obligatoriedad del juez a recabar y valorar toda la informaci贸n que pueda se帽alar posible riesgo a la hora de asignar r茅gimen de guarda y custodia en procesos civiles o la suspensi贸n de las visitas y comunicaciones con hijos e hijas cuando haya medidas de protecci贸n sobre la madre por violencia machista, entre otras.

El nuevo paquete de medidas para el plan de mejora y contra la violencia de g茅nero tambi茅n se帽ala algunas acciones de detecci贸n y prevenci贸n como la activaci贸n del Servicio ATENPRO sin denuncia previa o la creaci贸n del Protocolo Cero, herramienta dirigida a recoger y valorar los testimonios de familiares y entorno social, no condicionados a la interposici贸n de denuncia previa.

Sistema VioGen

Desde 2019, seg煤n datos del Ministerio de Interior, se han dado cerca de 2000 casos con criaturas en situaci贸n de riesgo por violencia de g茅nero. Solo en junio de 2021, el Sistema VioGen ha contabilizado 500 casos de menores en situaci贸n de riesgo, 3453 en situaci贸n de vulnerabilidad y 4542 casos con menores de especial relevancia. El Sistema VioGen se aplica en instancia policial cuando hay una diligencia abierta por violencia de g茅nero y es un protocolo de valoraci贸n del riesgo para la v铆ctima y para las ni帽as y los ni帽os que est谩n a su cargo. Por esta raz贸n, en estos datos no est谩n incluidos los casos de violencia machista donde no hay denuncias previas. En este sentido, una de las medidas urgentes ha sido la integraci贸n del Sistema VioGen en los servicios sociales de base y de los servicios de atenci贸n especializada.

Ahora falta que se tenga en cuenta a este sistema y se le d茅 credibilidad en los procesos judiciales civiles para decretar medidas de protecci贸n para la resoluci贸n de visitas, comunicaciones o custodias y no se repita casos como el de Ver贸nica Salda帽a.

Un abordaje desde una perspectiva transformativa y feminista

El abordaje de la violencia vicaria, m谩s all谩 de las medidas de protecci贸n que se podr铆an decretar en sede judicial, parte de un cambio m谩s profundo, igual que todas las violencias machistas. Desde repensar esos roles de g茅nero marcados pasando por deconstruir los sistemas de dominaci贸n o c贸mo gestionamos los conflictos. Pero este es un trabajo de fondo que tendr铆a que hacerse desde edades tempranas y en 谩mbitos diversos (escuela, familia, ocio, etc.) y, cuando hablamos de violencia vicaria, se requiere de una actuaci贸n urgente. 驴Cu谩l ser铆a su abordaje, m谩s all谩 de decretar medidas de protecci贸n hacia las hijas e hijos y hacia la madre? Seg煤n Elena Terreros, doctora en Psicolog铆a, subdirectora del Programa Contexto y responsable del servicio Repara del Ayuntamiento de Valencia, es necesario generar un servicio espec铆fico de atenci贸n a menores v铆ctimas de violencia de g茅nero para valorar y atender el impacto de esa violencia y las secuelas generadas. Terreros apunta que tambi茅n hacen falta m谩s estrategias que vayan enfocadas a trabajar con los agresores, una medida prevista en el protocolo de medidas urgentes del Gobierno espa帽ol. 鈥淐omo sociedad tenemos la obligaci贸n de dar respuesta para poder parar este ciclo de reproducci贸n de violencias y como feministas quer铆amos abordar la violencia de g茅nero responsabilizando al agresor de su cambio, pero se necesitan servicios especializados鈥, explica Terreros desde su experiencia en intervenci贸n.

En la misma l铆nea se pronuncia Oriol Gin茅s, presidente de la asociaci贸n Conexus, que tambi茅n trabaja en programas de intervenci贸n en hombres agresores. Su respuesta pasa por aplicar pol铆ticas p煤blicas con perspectiva de g茅nero dirigidas a hombres en general y a agresores en concreto, m谩s all谩 del 谩mbito judicial. 鈥淣ecesitamos una pol铆tica p煤blica de sensibilizaci贸n en 谩mbitos como la abogac铆a, las instituciones judiciales y los equipos psicosociales para intervenir en hombres que se encuentran en esta situaci贸n鈥, explica. Adem谩s, critica que en la actualidad no se ponen condicionantes a esos hombres que han ejercido la violencia. Por ejemplo, los programas de violencia de g茅nero para hombres violentos solo son obligatorios y, solo en determinados casos, para penados de menos de dos a帽os y sin antecedentes. En datos de 2018, solo el 30 por ciento de condenas por violencia machista ten铆an la obligaci贸n de hacer programas de intervenci贸n (PRIA-MA). De los penados con privaci贸n de libertad, seg煤n datos del Observatorio de Violencia de G茅nero, solo el 12,7 por ciento participaron voluntariamente de programas espec铆ficos. As铆 pues, la mayor铆a de hombres agresores no han hecho ning煤n trabajo de responsabilizaci贸n de la violencia ni de reparaci贸n del da帽o, condiciones que, seg煤n Gin茅s, 鈥渢endr铆an que ser b谩sicas para poder restablecer las relaciones paterno-filiales despu茅s de situaciones de violencia鈥.

Uno de los pocos ejemplos donde se trabaja para que haya una responsabilizaci贸n es en el Servicio de Atenci贸n a Hombres, y en espec铆fico en el Programa Padres (SAH-Pares), del Ayuntamiento de Barcelona. Desde 2005 ofrecen programas de prevenci贸n de la violencia machista y tambi茅n de atenci贸n voluntaria a hombres que han ejercido violencia. Elena G贸mez Enguix, psic贸loga y responsable del programa SAH-Pares, explica que hay que 鈥渢rabajar unos condicionantes鈥 necesarios para que un padre que ha ejercido violencia pueda tener unas relaciones paternofiliales positivas. Adem谩s, 鈥渆ste trabajo no se da en un corto plazo鈥 y su temporalidad depender谩 de cada caso, situ谩ndose entre uno y dos a帽os. El SAH-Pares se trabaja en torno a tres ejes: gesti贸n emocional y revisi贸n de su masculinidad; responsabilizaci贸n del da帽o y empat铆a con las situaciones vividas por sus hijos e hijas; y trabajo de las habilidades parentales en cuanto a centrar la atenci贸n en el bienestar de los hijos e hijas y mostrar respeto hacia la figura de la madre.

M谩s especializaci贸n y recursos

La necesidad de que haya servicios de atenci贸n e intervenci贸n especializados es una demanda recurrente. 鈥淧odemos encontrar servicios de atenci贸n a v铆ctimas de violencia de g茅nero sin personal especializado en perspectiva de g茅nero y menos en violencias de g茅nero. No hay este requisito鈥, asegura Yolanda Bern谩rdez, psic贸loga y presidenta de la Asociaci贸n de Psicolog铆a y Psicoterapia Feminista (APPF). Tambi茅n pasa con los divorcios conflictivos, donde pueden entrar muchos casos de violencia machista sin denuncias previas. 鈥淪i no hay profesionales especializadas, no se estar谩n atendiendo de forma adecuada esos casos ni se van a leer bien los indicadores para detectar la violencia鈥, afirma Elena Terreros. En este mismo sentido se pronuncia Mariela Rodr铆guez, psic贸loga jur铆dica y vocal de APPF, que reclama formaci贸n en en la intervenci贸n con menores en riesgo porque se requiere de una especializaci贸n en violencia de g茅nero y en psicolog铆a infanto-juvenil para tener una escucha cualificada que tenga en cuenta 鈥渟u edad, la etapa evolutiva en la que se encuentran, sus capacidades expresivas o la relaci贸n que tienen con ambos progenitores鈥, entre otros.

Los Puntos de Encuentro Familiares, a pesar de su disparidad en modelos de gesti贸n en el conjunto del Estado, ser铆an el ejemplo perfecto de esta carencia. En muchos casos para trabajar en ellos no hay requisito en formaci贸n en perspectiva de g茅nero, ni en psicolog铆a infanto-juvenil ni tan siquiera en violencia de g茅nero, a pesar de que la mayor铆a de casos que atienden los PEF son derivados judicialmente por violencia machista y en ellos se emiten informes tanto de progenitores como de menores. 鈥淯na intervenci贸n sin perspectiva de g茅nero en contextos de violencia machista es una intervenci贸n iatrog茅nica. Es decir, una intervenci贸n da帽ina para el usuario o usuaria鈥, alerta Yolanda Bern谩rdez.

La falta de recursos es otro h谩ndicap que ralentiza muchas intervenciones y pol铆ticas preventivas. Bern谩rdez cuenta que a煤n 鈥渉ay mujeres violentadas que no tienen un tratamiento garantizado鈥. Adem谩s, en el 谩mbito de la intervenci贸n con agresores, hoy, hay muy pocos recursos que presten ese servicio con perspectiva de g茅nero, a pesar de haber planes de desarrollo espec铆ficos. Por muy buenas intenciones que tengan las propuestas legislativas y las medidas urgentes, si no se les dota de recursos, no se podr谩n realizar. Y eso tambi茅n es una forma de hacer pol铆tica.


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Fuente: Pikaramagazine.com