June 12, 2022
De parte de SAS Madrid
161 puntos de vista

El INE solo recoge los datos del IPC desde 2009. Como si con la entrada del euro en 2002 el caf茅 no hubiera pasado de cien pesetas a un euro, por aquello del redondeo. Despu茅s lleg贸 la crisis econ贸mica de 2008, arrasando la econom铆a dom茅stica de millones de hogares en 2011 y 2012, cuando ya no quedaba ni paro ni ahorros, y los puestos de trabajo a los que se optaba inclu铆an ya las condiciones previstas en las reformas laborales de Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero y Mariano Rajoy. Ese caf茅 ma帽anero en el bar de la esquina se convirti贸 en lujo. Ahora pr谩cticamente es un desayuno para turistas.

Los 煤nicos que han protestado recientemente y con vehemencia en Espa帽a por la subida del precio de los carburantes han sido empresas de transportistas y camioneros aut贸nomos subcontratados. Las concentraciones convocadas por diversas plataformas por el alza del precio de la luz a duras penas han reunido a unas decenas de personas. El portavoz de la organizaci贸n de consumidores Facua, Rub茅n S谩nchez, resume que 鈥渢enemos un modelo de sociedad dormido y poco cr铆tico, y eso deriva en que el consumidor traga con todo. Esa es precisamente la clave: el Gobierno y las empresas saben que la gente aguanta lo que le echen鈥. Paralelamente, 鈥渉ay perfiles de vida que pueden afrontar las subidas sin problemas, porque tienen ahorros鈥. Tanto es as铆 que los datos de ahorro de particulares, empresas y administraciones p煤blicas en el Pa铆s Vasco han alcanzado un techo hist贸rico: las cuentas corrientes en Euskadi guardan 96.160 millones de euros 鈥攁ntes de la pandemia hab铆a 92.088 millones depositados鈥, seg煤n los 煤ltimos datos del Banco de Espa帽a. En la crisis econ贸mica de 2008 tambi茅n hubo un pico. Despu茅s, una ca铆da del 12%.

Sin magdalenas

Es quien menos tiene quien primero percibe las crisis. Mar铆a Luisa Venancio forma parte del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia. Participa en las concentraciones de los lunes frente al Ayuntamiento de Bilbao desde hace cuatro a帽os y cuatro meses. Antes acud铆a junto con su marido, pero falleci贸 hace un a帽o. Y la pensi贸n de Venancio mengu贸 a煤n m谩s. 鈥淪i me hubiera muerto yo, a mi marido le hubiera quedado el 100%, pero se ve que si 茅l muere, yo tengo que vivir con menos. Me parece injusto鈥, concluye antes de recordar que el recibo de la contribuci贸n es el mismo si vive sola o con su difunto marido.

A Venancio no le gusta decir la cuant铆a de su pensi贸n, prefiere que quede claro que seguir谩 manifest谩ndose 鈥渢odo el tiempo que haga falta鈥 por una pensi贸n m铆nima de 1.080 euros. Pero a trav茅s de su relato queda claro que no llega a fin de mes y que la coyuntura econ贸mica ha cambiado su nutrici贸n: 鈥淎hora como menos鈥, reconoce. 鈥淪i antes com铆a entre dos y tres piezas de fruta al d铆a, ahora como entre una y dos鈥. Siempre fruta de temporada y la que est谩 de oferta en la fruter铆a. 鈥淐ompro del tiempo porque me limito a una naranja barata, que me llena m谩s, no porque otras frutas no me apetezcan鈥, detalla. Espera con ganas que los albaricoques bajen de precio.

Con su cesta recorre el barrio. 鈥淧or desgracia, tengo que conocer bien las tiendas: en una compro la fruta, en otra las patatas鈥. Las verduras las compra congeladas porque salen m谩s baratas. Vainas, col, guisantes. Un euro cunde m谩s.

Sin embargo, cuando hace un par de meses fue a la estanter铆a donde se alojan las magdalenas valencianas se le escap贸 en voz alta un 鈥溌op茅!鈥, delante de la reponedora. El 22 de abril, la Organizaci贸n de Consumidores y Usuarios (OCU) public贸 un estudio en el que alertaba de que las subidas de precios alcanzaban al 84% de los productos analizados, en especial los aceites, pescados, alimentos envasados y l谩cteos. Carrefour es el supermercado que m谩s ha encarecido sus productos 鈥攗n 12,1% de media鈥, le siguen Mercadona, Eroski, Alcampo y DIA.

As铆 que all铆 estaba Mar铆a Luisa Venancio, con su pensi贸n m铆nima y la ilusi贸n de comprarle magdalenas a sus nietos, cuando estas pasaron de un d铆a para otro de 1,45 a 2,83 euros. Casi el doble. La guerra en Ucrania 鈥攅s decir, la ausencia de soberan铆a alimentaria鈥 trajo aparejada un elevado incremento del aceite y del trigo, que ha repercutido en la cesta de la compra.

Pero la inflaci贸n no se acomoda solo en la guerra y el pico del petr贸leo, sino tambi茅n en el juego de la especulaci贸n, que es m谩s antiguo que la invasi贸n de Vladimir Putin. El Alto Representante de la UE para Pol铆tica Exterior, Josep Borrell, quiso relacionarlos y pidi贸 a los hogares espa帽oles en marzo que encendieran menos la calefacci贸n para ahorrar gas y ser menos dependientes de Rusia. Por su parte, el presidente de Iberdrola, Ignacio S谩nchez Gal谩n, directamente calific贸 de 鈥渢ontos鈥 a los consumidores con tarifa regulada por el Gobierno. El sueldo anual de Borrell asciende a 315.420 euros; Gal谩n cobr贸 13,2 millones en 2021.

Venancio reconoce que, efectivamente, este invierno ha encendido menos la calefacci贸n. 鈥淢e cojo una manta y me voy al sof谩鈥. En cuanto a la luz, ha optado por capar bombillas: 鈥淒e la l谩mpara que tiene cuatro, he desenroscado tres y solo he dejado una鈥. 鈥淭odav铆a no se sabe cu谩nto subir谩n las pensiones, pero todas sabemos que ellos seguir谩n viviendo muy bien鈥, augura Venancio. 鈥淗ay quien no come, ni se calienta, ni se medica en condiciones porque no llega a fin de mes. Es la supervivencia de la vida鈥, alerta su compa帽era Andrea U帽a, activista tambi茅n del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia.

Pensionistas m铆nimas y asalariadas precarias caminan juntas en el peregrinaje hacia el 煤ltimo d铆a del mes. La organizaci贸n inglesa The Food Foundation public贸 el 8 de mayo un estudio en el que advert铆a de que, entre enero y abril, el n煤mero de hogares que no puede acceder a la totalidad de las comidas ha aumentado un 57%, incluyendo a 2,6 millones de ni帽os que corren un alto riesgo de padecer enfermedades derivadas de la desnutrici贸n y las condiciones del hogar. Un total de 7,3 millones de personas se hab铆an saltado 谩gapes, e incluso un porcentaje no hab铆a comido bocado el d铆a de la encuesta. En total, uno de cada siete hogares brit谩nicos se encuentra hoy en situaci贸n de inseguridad alimentaria.

鈥淓stamos viendo un n煤mero cada vez mayor de personas que nunca antes han necesitado un banco de alimentos y estamos recibiendo m谩s solicitudes de alimentos sin cocinar a medida que las personas se desconectan de sus contadores de luz para administrar su dinero. Esto no es sostenible, y la situaci贸n es desesperada鈥, subray贸 al respecto Vic Borrill, director de Brighton & Hove Food Partnership, que agrupa la Red de Alimentos de Emergencia de Londres.

En Espa帽a, la ONG Banco de Alimentos alert贸 el 11 de mayo de que prev茅 un descenso de las donaciones y un aumento de la demanda de un 20%. Los gobiernos 鈥攃entral y auton贸micos鈥 no contemplan medidas de urgencia para, por ejemplo, alternativas a men煤s escolares para los meses de verano, cuando los colegios est谩n cerrados.

El precio de la pizza y el salario del pizzero

Asier Guerrero trabaja en una de las tiendas Telepizza de Zaragoza y es delegado de CGT. En marzo, las pizzas de esta conocida marca aumentaron el precio de 13,95 a 15,95 euros 鈥攁ntes de la pandemia se vend铆an a 10,95鈥. El pizzero explica que llevan luchando desde 2019 por una subida de sus salarios acorde al SMI. La empresa pretende absorber el plus de antig眉edad en el salario base, con el objetivo de ahorrarse la subida correspondiente del salario m铆nimo. 鈥淒esde CGT Telepizza llevamos a帽os peleando por volver al convenio de hosteler铆a, pero con esta devaluaci贸n salarial a煤n se agravan m谩s nuestras condiciones de trabajo. Las familias obreras arrastramos desde 2010 una p茅rdida del poder adquisitivo del 10%, a la que se le suma la actual, la cual supone la mayor p茅rdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora en veinte a帽os鈥, indica.

De la anterior crisis econ贸mica se tiende a recordar el devastador aumento de la tasa de desempleo, los desahucios y el movimiento del 15M. No se suele mencionar tanto el papel que jugaron las empleadas de las administraciones p煤blicas, las cuales, a pesar de tener la paga garantizada, sufrieron congelaciones salariales, redujeron su consumo y participaron de forma notable en las huelgas generales. Las funcionarias tambi茅n se hartaron.

El sindicato ELA ha estudiado el poder adquisitivo del personal del Gobierno vasco 鈥攁proximadamente, 100.000 empleados p煤blicos de sanidad, educaci贸n, administraci贸n, Ertzaintza, justicia y sociedades p煤blicas鈥, extrapolable a las administraciones locales y forales. Entre 2009 y 2021, el IPC de la Comunidad Aut贸noma Vasca aument贸 un 21,1%, mientras que las subidas salariales de este colectivo se sit煤an en un 5,6%. La resta de ambas cifras supone una p茅rdida del 15,4% del poder adquisitivo en doce a帽os. Si esto ocurre entre el funcionariado, 驴cu谩l ser谩 el dato real de personal que trabaja en la econom铆a sumergida, como camareros estacionales? 驴O de colectivos feminizados y precarizados, como las trabajadoras de las residencias y de la limpieza?

Desde el Gabinete de Estudios de este sindicato, el mayoritario en la CAV, Xabi Zabala se帽ala que 鈥渓levamos meses con una cesta b谩sica alimentaria que sube de precio sin parar, sinti茅ndose el incremento del pan, el aceite y la leche en los bolsillos de toda la poblaci贸n, por no hablar de los precios del carburante, la electricidad y el gas, que pagamos el doble o m谩s que hace unos meses. Sin embargo, nuestros ingresos 鈥攕ueldos, pensiones, prestaciones鈥 ni de lejos han aumentado al mismo ritmo鈥. La subida de las pensiones ha quedado en el 3,5%; el SMI en el 3,4%; el salario del personal de las administraciones p煤blicas, en un 2%, explica. 鈥淧erdemos poder adquisitivo, lo que se traduce en un empobrecimiento de la clase trabajadora, un fen贸meno que no se ha producido 煤nicamente durante el 煤ltimo a帽o, sino que lleva ocurriendo desde al menos hace una d茅cada鈥, confirma. 鈥淧ero en esta ecuaci贸n, no todos pierden鈥, recuerda, 鈥渆mpresas como Repsol e Iberdrola aumentan sus beneficios, utilizando la inflaci贸n como herramienta para aumentar sus ganancias a costa de empobrecer a la clase trabajadora鈥.

Sin cl谩usula de garant铆a salarial

En 2008, ocho millones de asalariados se ubicaban dentro de un convenio colectivo que dispon铆a de cl谩usula de garant铆a salarial, la cual permite la revisi贸n anual de los salarios en funci贸n del IPC. En 2021, tras las reformas laborales de 2011 y 2012, solo 1,2 millones de trabajadores contaban con dicha cl谩usula en sus convenios. En trece a帽os, la protecci贸n del poder adquisitivo de la clase trabajadora pas贸 a dar cobertura del 70% de los asalariados a solo el 15,65%, seg煤n los datos del Ministerio de Trabajo.

Mari Cruz Vicente es la secretaria de Acci贸n Sindical y Empleo de Comisiones Obreras. Ella es una de las personas que se sent贸 a negociar con las patronales el incremento salarial para el pr贸ximo a帽o en la negociaci贸n colectiva, paso previo a alcanzar un Pacto de Rentas entre Gobierno, sindicatos mayoritarios y patronales. 鈥淏ajo ning煤n concepto CEOE y Cepyme asumieron que hubiera una cl谩usula de revisi贸n salarial鈥, asegura. CC OO y UGT dieron por finalizadas las conversaciones el 5 de mayo. La estrategia de CC OO pasa ahora por movilizar a sus afiliados en los centros de trabajo y aumentar la conflictividad laboral. 鈥淓speramos conseguir en las empresas lo que no hemos conseguido en la negociaci贸n colectiva鈥, aspira Vicente.

鈥淐ada mes que un convenio queda sin renovarse, es un mes en que los trabajadores se empobrecen鈥, apunta Pello Igeregi, responsable de negociaci贸n colectiva de ELA. 鈥淰ivimos una primavera caliente, llamar a la huelga hoy est谩 siendo mucho m谩s sencillo que antes de la pandemia鈥, asegura. 鈥淓s verdad que la movilizaci贸n social no est谩 siendo f谩cil, y que el factor pol铆tico es determinante, con unos Gobiernos y partidos que dan por buenas medidas que empobrecen a la gente e inflan los beneficios de las grandes empresas. Pero en los centros de trabajo encontramos otra respuesta, lo vemos cada d铆a鈥, se帽ala sobre todos los conflictos abiertos, que no son pocos al norte del Ebro 鈥攅l  metal de Araba, limpieza, comercio y metal de Bizkaia, hoteles y papel de Gipuzkoa鈥. Quiz谩 bajen al sur y el oto帽o sea caliente en todas partes.

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Fuente: Sasmadrid.org