November 29, 2021
De parte de La Haine
329 puntos de vista


Los hombres debemos de dar tres pasos:

 Un paso al frente hacia el feminismo, un paso atr谩s de nuestros privilegios y un paso al lado para acompa帽ar a las mujeres feministas en el camino hacia la Igualdad. 

El androcentrismo que nos define como cultura significa que todo gira alrededor de lo que los hombres hemos considerado adecuado para nosotros y para el resto de la sociedad, esa referencia hace que nuestra zona de confort no se limite a un determinado territorio o espacio, y que sea la propia realidad la que act煤e como tal bajo los criterios y decisiones que en cada momento han situado lo masculino como referente universal.

Los hombres no hemos necesitado lugares ni habitaciones propias porque cualquier lugar era apropiado para ejercer la masculinidad, desde lo p煤blico a lo privado, desde lo particular a lo com煤n, pero tambi茅n para apropiarnos de todo lo que conten铆a cada uno de esos espacios, por un lado los bienes y las cosas y por otro las personas que los habitaban, especialmente las mujeres por ser el referente de contraste sobre el que levantamos nuestra identidad. No obstante, al ser conscientes de la injusticia que supon铆a todo ello, para evitar cualquier tipo de conflicto o enfrentamiento abierto, las mujeres han sido presentadas como libres a la hora de decidir lo que la cultura previamente les hab铆a impuesto atendiendo a su condici贸n y capacidades, tambi茅n tasadas por la propia construcci贸n cultural, como de manera muy gr谩fica recog铆an las palabras del eurodiputado polaco en el Parlamento Europeo Janusz Korwin Mikke, cuando dijo que deb铆an cobrar menos que los hombres porque eran 鈥渕谩s d茅biles y menos inteligentes鈥.

De ese modo, durante siglos las ni帽as no pudieron ir a la escuela, las j贸venes no pudieron entrar en la universidad, las mujeres no pudieron trabajar, despu茅s empezaron a hacerlo con el permiso del padre o del marido, y ahora lo hacen libremente, pero con menos oportunidades, m谩s precariedad, menos salario, y siempre con la sobrecarga del trabajo dom茅stico y los cuidados y responsabilidades a las que los hombres no nos hemos incorporado en igualdad.

Todo ello refleja que mientras que las mujeres han ido dando pasos de la mano del feminismo hacia la igualdad y los Derechos Humanos, los hombres hemos estado d谩ndole vueltas a lo nuestro para mantener los privilegios sobre la injusticia social dise帽ada desde la normalidad androc茅ntrica.

Bajo esas referencias sociales, si las mujeres no trabajan no es porque no tengan las mismas oportunidades laborales, sino porque es lo normal; si no ocupan posiciones de poder y responsabilidad no se debe a la falta de reconocimiento y confianza, sino a que es lo normal; si sufren violencia por parte de los hombres en distintos contextos y circunstancias, no es por el machismo y la complicidad llena de justificaciones, mitos y estereotipos que encuentra en la sociedad, sino a que es lo normal.

Por eso las mujeres avanzan decididas con sus pasos y los hombres giramos sobre nosotros mismos con los nuestros. Y por dicha raz贸n, cuando un hombre cambia algo dentro del modelo androc茅ntrico se dice que 鈥渋nnova鈥, mientras que cuando quien cambia algo es una mujer se dice que 鈥渢raiciona鈥 o 鈥渁taca鈥. Algo similar a cuando los hombres proponen una medida y dicen que lo hacen para toda la sociedad, y, en cambio, cuando las mujeres plantean alguna iniciativa se comenta que lo hacen 鈥渃ontra los hombres鈥 y para su 鈥渂eneficio particular鈥. 

La visi贸n tan sesgada y limitada que tienen los hombres de la realidad dice muy poco de la inteligencia masculina de la que presumimos. Y lo dice tanto si la incapacidad para tomar conciencia se debe a la imposibilidad de integrar los datos objetivos de las manifestaciones m谩s graves de la desigualdad, como si se debe a la incapacidad para entender que una situaci贸n sistem谩tica y repetida a帽o a a帽o no puede ser producto del azar ni de unos pocos hombres, y que tiene que haber un contexto social y elementos comunes que faciliten su continuidad en diferentes momentos y circunstancias.

Porque la realidad es objetiva con las m谩s de 50.000 mujeres asesinadas cada a帽o en el contexto de las relaciones de pareja y familiares (Naciones Unidas, 2019), los 51 millones de mujeres que sufren violencia f铆sica en la Uni贸n Europea, los 110 millones que padecen violencia psicol贸gica o los 33 millones de mujeres que sufren violencia sexual (FRA, 2014).

Una realidad definida sobre la desigualdad y toda su injusticia social nunca puede ser buena para el objetivo de una sociedad, que es la convivencia. Ni siquiera para los que disfrutan de privilegios.

Por eso la sociedad avanza cada vez m谩s hacia el logro de la Igualdad y nada ni nadie lo va a evitar, como antes no pudieron impedir alcanzar el actual marco de convivencia a pesar de todo el da帽o y el dolor infligido. Los hombres tenemos en nuestra mano ser part铆cipes de este proceso transformador de la cultura para consolidar y ampliar la democracia, o quedarnos al margen de 茅l, y creo que la 煤nica opci贸n factible es formar parte de la transformaci贸n a favor de la Igualdad.

Por eso tenemos que dar tres pasos: un paso al frente a favor del feminismo, un paso atr谩s de nuestros privilegios y un paso al lado para acompa帽ar a las mujeres feministas que llevan siglos abriendo el camino de la Igualdad y llam谩ndonos a recorrerlo junto a ellas.

infolibre.es




Fuente: Lahaine.org