October 26, 2021
De parte de SAS Madrid
282 puntos de vista


Una vez controlada, aunque sea parcialmente, la pandemia de covid-19, viejos fantasmas vuelven a alertar a los servicios de Salud Pública españoles: la gripe está entre ellos. El Centro Nacional de Gripe advierte de que esta temporada de influenza, cuyo pistoletazo ha marcado este lunes el Ministerio de Sanidad, puede ser más dura de lo habitual tras más de un año y medio sin rastro de los virus responsables. Las incertidumbres son altas, de entre el 20% y el 200% de aumento de la incidencia según los modelos matemáticos, pero varios son los factores que justifican el temor: la pérdida de inmunidad, el levantamiento casi total de las restricciones y la dificultad para estimar cuáles serán las cepas dominantes. 

Ante este escenario, se vuelve a imponer la necesidad de lograr un éxito histórico en la campaña de vacunación de la gripe. Ya se consiguió durante la temporada 2020/2021, donde la inmunización de los grupos de riesgo alcanzó el 67,7% tras casi una década anclados en el 55% y en ligero descenso. Iván Sanz, virólogo y responsable del Centro Nacional de Gripe, cree difícil ya no solo superar la cifra, dado que el Ministerio de Sanidad ha anunciado que la meta es el 75%: también igualarla. “Es muy difícil de alcanzar. En nuestro país somos pioneros en vacunación de gripe, pero la cobertura no deja de bajar y no sabemos muy bien por qué es. El año pasado fue anómalo, por el miedo de sufrir covid y gripe a la vez. Este año no creo que vayamos a tener esas cifras”. 

En la temporada 2011-2012, la cobertura de los grupos de riesgo (niños, mayores de 65 años y embarazadas, entre otros) alcanzó el 57,7%. No dejó de bajar, con la excepción de la 2016-2017, hasta la temporada pasada, con ese histórico 67,7%. Sanz es pesimista, pero un factor juega a favor de la campaña: la simultaneidad de este pinchazo con la tercera dosis de la vacuna anti-covid en mayores, enfermedad para la que sí existe más alarma social y con la que la respuesta de la población española ha sido excelente y de récord en el continente europeo. Algunas comunidades han empezado este mismo lunes y se espera que todas arranquen con la campaña en las próximas dos semanas, dependiendo de la disponibilidad de dosis.  

Nos va la vida en ello. La influenza, lamenta Sanz, ha sido considerada en las últimas décadas una “enfermedad de segunda”, por la normalización de una patología que, irremediablemente, convive con nosotros. Pero durante finales 2019 y principios de 2020, causó 3.900 fallecimientos. La cifra se queda muy corta en comparación con el covid, pero la Salud Pública española ya se está poniendo las pilas para que el número no se dispare. Más teniendo en cuenta que el SARS-CoV2 no se ha ido, y que la actuación combinada de ambos patógenos podría ser una realidad, aunque no lo haya sido hasta el momento. 

La campaña de la vacunación de la gripe cobra especial importancia en este otoño e invierno por varios factores que, entrelazados, hacen temer a los expertos un invierno duro. En primer lugar, por las consecuencias de una práctica desaparición de los virus de la influenza durante el reinado del coronavirus: ha sido más difícil que nunca identificar las cepas que podrían reinar en el hemisferio norte. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se hacen en febrero, a muchos meses vista. Siempre hay margen de error, pero ahora es algo más amplio. “La decisión se ha tomado con menos información. Se ha hecho lo mejor que se ha podido. El virus siempre nos puede sorprender”, asegura Sanz. 

De hecho, el resumen semanal del Instituto de Salud Carlos III, pese a que aún no identifica apenas casos de gripe en España –aún es pronto–, ya ha encontrado dos casos de cepas que no están cubiertas por las vacunas planteadas para esta temporada. “Se han caracterizado tres virus de la gripe A (H3N2), dos en Cataluña y uno en Baleares (…) Según el último informe del ECDC de caracterización de los virus de la gripe en Europa, este grupo ha demostrado ser antigénicamente diferente al grupo al que pertenece el virus que se ha utilizado para elaborar la vacuna de la temporada 2021-22”. Es insuficiente como para hacer sonar las sirenas, pero digno de análisis.

El sistema de vigilancia español de la gripe, explica la institución, está en plena transición a un sistema que permitirá, en el futuro, monitorear la gripe y el covid a la vez, cuando la situación permita analizar una muestra de casos, considerados representativos, y no todos los sospechosos, como pasa actualmente con el SARS-CoV2. “El objetivo es (…) que estos sistemas permanezcan en el tiempo como sistemas de vigilancia de infección respiratoria aguda (IRA) leve y grave, con los que se podrá vigilar, además de los dos virus mencionados, cualquier otro virus respiratorio o posible agente etiológico emergente en el futuro”. La Atención Primaria y la Hospitalaria están inmersos en el cambio, y permitirá estar en primera línea de batalla este invierno, también para identificar lo antes posible cepas peligrosas. 

A juicio de Sanz, el segundo factor que anticipa un invierno complicado es la pérdida de inmunidad tras más un año y medio sin sufrir la gripe, aunque con excepciones. “Llevamos mínimo dos años perdiendo anticuerpos y el virus continúa evolucionando. Ahora va a haber una gran bolsa de individuos susceptibles”. El tercero es la reapertura generalizada y el fin de las restricciones. El virus de la gripe es respiratorio y, como tal, su circulación baja con el uso de mascarillas, la eliminación de las aglomeraciones en interior y la higiene de manos. El fin de esas prácticas podría llevar a su renacer. “Podría duplicarse la epidemia con respecto a una epidemia normal de gripe”, advierte el virólogo. 

Las estimaciones matemáticas hablan de entre un 20% y un 200% de mayor incidencia. La incertidumbre aún es muy alta, reconoce el virólogo. También hay muchas dudas con respecto a la convivencia entre el covid-19 y la influenza. Hay virólogos que consideran que la teoría de la competencia vírica, en la que se presupone que los patógenos no se pisan la manguera y una alta incidencia de un virus respiratorio anula a otro similar, no tiene demasiada evidencia detrás. Sanz sí cree que es posible: al afectar ambos al sistema respiratorio, la hipótesis es plausible. Pero la ciencia aún está en pañales en esta cuestión en concreto. Solo queda esperar, prepararse lo mejor posible y no olvidar las recomendaciones que sirven para ambas enfermedades: higiene de manos, toser en el codo, mascarilla en interiores y evitar contactos, también en el trabajo, ante la aparición de síntomas. 

Enlace relacionado InfoLibre.es (26/10/2021).




Fuente: Sasmadrid.org