April 3, 2021
De parte de Nodo50
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2021 comenz贸 con el gobierno de Kyriakos Mitsotakis a la ofensiva. Una nueva ley aceleraba la reforma neoliberal de la Educaci贸n Superior y establec铆a la presencia permanente de fuerzas policiales dentro de los campus. El derecho a protestar ha estado bajo constante presi贸n, ya sea por diversas leyes y decretos o de facto por la represi贸n policial contra los manifestantes. El huelguista de hambre Dimitris Koufontinas se enfrentaba a una negativa c铆nica (y criminal) de sus derechos m铆nimos y leg铆timos en la c谩rcel. El hilo conductor ha sido el esfuerzo del gobierno por gobernar por la fuerza y 鈥嬧媏mprender una “guerra” contra la izquierda radical. La campa帽a autoritaria provoc贸 un serio contraataque en todos estos frentes, que culmin贸 en un asombroso estallido de sentimiento antigubernamental durante el fin de semana del 13 al 14 de marzo en muchas ciudades de Grecia y en la mayor铆a de los barrios y distritos de Atenas. Un resurgimiento de la acci贸n de masas en las calles est谩 configurando un nuevo escenario. Ofrecemos una mirada retrospectiva para conocerel trasfondo de estos hechos al tiempo que proporcionamos un relato de las luchas recientes.

Una semana antes de las elecciones de enero de 2015, el pol铆tico derechista Makis Voridis estaba hablando en una peque帽a reuni贸n local en apoyo del partido derechista Nueva Democracia. Declar贸: 鈥淣unca entregaremos el pa铆s a la izquierda … Lo que nuestros abuelos defendieron con sus armas [una referencia a la Guerra Civil de 1946-49, cuando los ej茅rcitos nacionalistas impusieron un r茅gimen de Terror Blanco contra la guerrilla comunista] lo defenderemos con nuestros votos el pr贸ximo domingo. No se enga帽en. El pr贸ximo domingo no se trata simplemente de elegir un partido o de elegir un programa econ贸mico. Se trata de un enorme enfrentamiento ideol贸gico entre dos mundos diferentes鈥.

Su bando perdi贸 entonces esa batalla y SYRIZA logr贸 finalmente formar un gobierno. Lo que sigui贸 se conoce. El esfuerzo por buscar un compromiso con la troika y la clase dominante griega llev贸 a la capitulaci贸n de Tsipras y a la firma del Tercer Memorando de austeridad. La derrota desmoralizadora de 2015 allan贸 el camino para el retorno de la derecha al poder.

En las elecciones de 2019 Nueva Democracia obtuvo una importante victoria electoral que tambi茅n fue una victoria pol铆tica. Las encuestas pronosticaban un giro a la derecha de la opini贸n p煤blica. La capitulaci贸n de SYRIZA y el subsiguiente cambio ideol贸gico orientado a justificar esta traici贸n y defender las pol铆ticas de austeridad que implement贸 el gobierno de Tsipras reforzaron la doctrina TINA (No Hay Alternativa). El neoliberalismo (tambi茅n conocido como 鈥渃rear un ambiente favorable para los inversores鈥) fue rehabilitado como la 煤nica medida para salir de la crisis, mientras que Nueva Democracia hab铆a encendido los sentimientos de conservadurismo social como un medio para construir su fuerza desde la oposici贸n.

Makis Voridis se encontraba ahora provisto de un estado de 谩nimo revanchista: “Haremos todas las intervenciones necesarias para asegurarnos de que la izquierda jam谩s vuelva al poder”. No estaba tan preocupado por las perspectivas electorales de SYRIZA. Como dijo en 2015, “no se trata de un partido”. Voridis es uno de los representantes m谩s sofisticados de la extrema derecha contempor谩nea de Grecia. Pas贸 su juventud entre grupos neofascistas, cediendo su hacha contra los manifestantes antifascistas en las calles de Atenas. Luego se alist贸 a LAOS,el partido de extrema derecha m谩s “parlamentario”, antes de pasarse a Nueva Democracia. En sus intervenciones le gustabamencionar a Antonio Gramsci y su concepto de 鈥渉egemon铆a鈥 a fin de explicar su proyecto a largo plazo de 鈥渋mponer una derrota estrat茅gica a las ideas de la izquierda -algo m谩s trascendente que un porcentaje electoral- que afloran en las universidades, en las artes, en los sindicatos, en la mente de la gente鈥. Por supuesto, mientras enfatizaba la “hegemon铆a” y las “ideas” Voridis tambi茅n estaba familiarizado con la importancia de la fuerza y 鈥嬧媗a violencia para gobernar. Pero sus d铆as de ceder el hacha hab铆an terminado y, en estos d铆as, lo encontramos enamorado de 鈥渘uestra democracia liberal鈥. Defender谩 a las fuerzas represivas de 鈥渘uestra democracia liberal鈥 contra las huelgas sindicales, contra las movilizaciones de izquierda, contra los okupas anarquistas, contra las protestas que bloquean las calles. Se podr铆a decir que mientras Voridis se alejaba de sus pasadas t谩cticas neofascistas extremas, 鈥渘uestra democracia liberal鈥 se mov铆a en su direcci贸n, por lo que se encontraron a mitad de camino. Desde enero de 2021MakisVoridis es el ministro del Interior. Y su “guerra contra la izquierda” de d茅cadas es ahora el proyecto real del actual gobierno de derechas bajo un supuesto “centrista” como Kyriakos Mitsotakis.

Mitsotsakis esperaba utilizar la derrota pol铆tica de la izquierda para imponer una derrota estrat茅gica. La desmoralizaci贸n posterior a 2015 parec铆a una oportunidad de oro para materializar la consigna de los sucesivos gobiernos de las 煤ltimas d茅cadas: 鈥淒ebemos acabar con Metapolitefsi鈥. 鈥淢etapolitefsi鈥 significa literalmente 鈥渦n cambio de r茅gimen pol铆tico鈥 que describe la transici贸n a la democracia tras la ca铆da en 1974 de la dictadura militar. Pero es un t茅rmino pol铆ticamente cargado que se usa para referirse a las tradiciones militantes de los a帽os 70, las conquistas del movimiento obrero y la 鈥渉egemon铆a de izquierdas鈥 que asalta al pensamiento de Voridis.

Al principio el gobierno pas贸 a la ofensiva con el objetivo de implementar pol铆ticas ultraneoliberales y revisar la correlaci贸n de fuerzas entre trabajadores y empresarios. Dio un paso m谩s siguiendo los tr谩gicos precedentes establecidos por el gobierno de SYRIZA y trat贸 de acelerar esa direcci贸n sin las 鈥渞eservas ideol贸gicas鈥 que pudieran haber quedado al silenciado partido de Alexis Tsipras.

Desde el pasado marzo, el estallido de la pandemia fue un factor nuevo.

Por un lado fue un desastre c贸mo se gestion贸 la pandemia. El gobierno se neg贸 a implementar cualquier tipo de pol铆tica que ayudara a manejar la situaci贸n. Los bares y restaurantes pod铆an estar cerrados durante meses, mientras que el comercio minorista se abr铆a y cerraba, pero nunca hubo un cierre real en la mayor parte de la econom铆a (f谩bricas, construcci贸n, oficinas, etc.), ni ning煤n esfuerzo por imponer medidas de seguridad a los empresarios. El Servicio Nacional de Salud, que ya estaba en ruinas, se dej贸 que fuera a esta “guerra” sin nuevos soldados (m茅dicos) o armas (unidades de UCI, capacidad de realizar pruebas masivas, etc.). El sistema de los medios de transporte, tambi茅n en mal estado, no se reforz贸 para evitar las im谩genes de sobrecarga en horas punta, ya que la mayor铆a de los trabajadores todav铆a se ven obligados a ir a trabajar como de costumbre (para luego soportar toques de queda y restricciones que s贸lo afectan a su tiempo de ocio). La demanda de los estudiantes de clases de menor tama帽o que pudieran permitir una reapertura segura de las escuelas qued贸 sin respuesta, ya que habr铆a significado contratar m谩s profesores y / o construir m谩s escuelas.

Cualquier esfuerzo por abordar estos problemas habr铆a significado un alejamiento del neoliberalismo. Nuevos m茅dicos y nuevas unidades hospitalarias y camas para el Servicio Nacional de la Salud, nuevos conductores y flota para el transporte p煤blico, nuevos profesores y escuelas, nuevo personal para la agencia que inspecciona los lugares de trabajo por violar los derechos de los trabajadores, ser铆an soluciones “permanentes” y permanecer铆an en vigor tras la pandemia, todo ello es algo que los neoliberales no pod铆an tolerar.

Todo esto contribuy贸 a que no se hiciera frente a la pandemia. Si bien siguen vigentes variasrestricciones a la movilidad y toques de queda nocturnos de forma ininterrumpida desde el pasado noviembre, los casos siguen aumentando y en este momento las unidades de UCI de Atenas est谩n llenas y los m茅dicos argumentan que los hospitales de la capital de Grecia est谩n a punto de enfrentarse a una situaci贸n tipo 鈥淏茅rgamo鈥 (elegir qu茅 pacientes salvar).

Mientras tanto el apoyo financiero a los trabajadores de los sectores que est谩n realmente clausurados o que se vieron afectados principalmente por la desaceleraci贸n de la actividad es el m铆nimo indispensable. La mayor parte del dinero p煤blico se env铆a para “apoyar” a los propietarios, mientras que las migajas se dejan para los empleados.
El gobierno no fall贸 simplemente en manejar tanto la crisis econ贸mica como la sanitaria. Instrumentaliz贸 la pandemia para impulsar su visi贸n neoliberal. Si bien las protestas, las reuniones sindicales, las asambleas de estudiantes y todo tipo de actividad se volvieron m谩s dif铆ciles o imposibles debido a la pandemia, el gobierno se neg贸 a dejar de emprender nuevos ataques y comenz贸 a votar una ley tras otra en el parlamento con la esperanza de eludir la resistencia social. Tambi茅n instrumentaliz贸 la pandemia para reforzar la represi贸n. Una parte del Estado disfrut贸 de un aumento del gasto p煤blico para nuevo personal y equipos de 煤ltima generaci贸n: la polic铆a.

Tras la sorprendente manifestaci贸n antifascista del pasado octubre, durante el juicio a Golden Dawn, el gobierno emprendi贸 una contraofensiva preventiva. El art铆culo 11, que salvaguarda el derecho a la protesta, fue suspendido dos veces, con un decreto del jefe de polic铆a (!) para prohibir las manifestaciones masivas del 17 de noviembre (aniversario del levantamiento estudiantil contra la Junta Militar en 1973) y el 6 de diciembre (aniversario del asesinato por la polic铆a de Alexis Grigoropoulos, de 15 a帽os, que provoc贸 la revuelta juvenil de diciembre de 2008). Entremedias una docena de activistas feministas de izquierda fueron arrestadas simplemente por llevar el25 denoviembre una pancarta en la Plaza Syntagma para protestar contra la violencia hacia las mujeres. La ley que se vot贸 el verano pasado para “regular” las manifestaciones, en esencia confiere a la polic铆a luz verde para decidir arbitrariamente sobre el 鈥済rado de la amenaza estimada鈥 y prohibir o restringir las reuniones p煤blicas.

Durante ese tiempo el miedo a la propia pandemia y a la represi贸n estatal nos oblig贸 a organizar una especie de 鈥渞esistencia delegada鈥. Peque帽as actividades simb贸licas, organizadas en un entorno 鈥渟emiclandestino鈥 por minor铆as militantes, expresaban el estado de 谩nimo de una capa m谩s amplia de la poblaci贸n que no estaba dispuesta o no pod铆a tomar las calles.
Dado el d茅bil estado de los movimientos sociales, estimamos que tanto la nueva ley como el uso desproporcionado de la fuerza policial contra peque帽as movilizaciones simb贸licas, tendr铆an un car谩cter preventivo. El gobierno, entendiendo que la ira bull铆a bajo la superficie y que el impacto de la crisis econ贸mica empeorar铆a con el tiempo, trat贸 de imponer una “nueva normalidad” donde las protestas ven铆an a ser un acto peligroso, donde las minor铆as militantes ser铆an aisladas enfrent谩ndose a duras condiciones de represi贸n antes de que apelaran y lograran movilizar a una parte m谩s amplia de la poblaci贸n.

El principal problema para Nueva Democracia fue que un pilar de su 鈥渃ontrarrevoluci贸n鈥 qued贸 destrozado. El neoliberalismo se encuentra en un estado de crisis permanente a partir de 2007. Mitsotakis quiso seguir los pasos de su 铆dolo, Margaret Thatcher, olvidando que la “Dama de Hierro” surgi贸 en una 茅poca en que el neoliberalismo estaba en auge y el crecimiento econ贸mico pod铆a sostener la falsa promesa de 鈥渓os efectos del flujo鈥 durante alg煤n tiempo.

En la Grecia contempor谩nea el idolatrado sector privado qued贸 muy desacreditado durante la pandemia. La crisis econ贸mica golpe贸 duramente incluso a sectores del electorado afines al gobierno: peque帽os empresarios y algunos profesionales, una parte de la peque帽a burgues铆a que esperaba que un gobierno “favorable a las empresas” fuera tambi茅n la soluci贸n a sus problemas y que ahora se enfrentan a un desastre. Los trabajadores han estado sometidos a una presi贸n extrema desde 2010 (por no se帽alar que incluso los 鈥渇elices tiempos鈥 anteriores a la crisis no fueron tan buenos para muchos). La restauraci贸n de la ortodoxia neoliberal como un “sentido com煤n” y la transformaci贸n de la sociedad griega en un entorno “favorable a los negocios” se enfrentaron en esta situaci贸n a una lucha que se hac铆a cuesta arriba. De manera que el gobierno dobl贸 esfuerzos en el segundo pilar de su 鈥済uerra contra la izquierda鈥: el autoritarismo y el conservadurismo. Mientras la polic铆a tomaba medidas en茅rgicas, una ofensiva ideol贸gica intent贸 desacreditar a la izquierda radical como “el enemigo interno” que merec铆a ser tratado salvajemente. La 鈥渓ey y orden鈥 se convirti贸 en el 煤nico relato que Nueva Democracia pod铆a ofrecer a sus bases conservadoras que se estaban resquebrajando por el peso de la crisis financiera.

Esta mentalidad gu铆a desde entonces al gobierno. Un peque帽o pero llamativo ejemplo: en medio de una versi贸n griega de #MeToo, donde las mujeres sobre todo en las artes y los deportes romp铆an su silencio y contaban sus historias de haber sufrido acoso sexual, se revel贸 que DimitrisLignadis, designado por el gobierno como Director Art铆stico del Teatro Nacional, hab铆a violado sistem谩ticamente a adolescentes. Despu茅s de que fracasaron los esfuerzos iniciales para taparlo, finalmente fue sacrificado. Pero la ministra de Cultura permaneci贸 en su cargo a pesar de los llamamientos generalizados para su dimisi贸n. Normalmente reemplazarla habr铆a sido un gesto f谩cil y barato en cuesti贸n de “control de da帽os”. Pero aqu铆 es donde prevaleci贸 la mentalidad de un 鈥済abinete de guerra鈥. Mitsotakis protegi贸 a su ministra, y los medios de la derecha la presentaron como v铆ctima de la propaganda de izquierda que la atacaba por promover pol铆ticas 鈥渇avorables a la inversi贸n鈥 en el 谩mbito de la cultura. El abogado de Lignadis decidi贸 aprovechar esta narrativa, ya que ahora intenta presentar a su cliente como v铆ctima de una especie de conspiraci贸n de la izquierda, que paga el precio por intentar reconectar el Teatro Nacional con el “antiguo esp铆ritu tradicional griego” y acabar con la 鈥渄ecadente influencia izquierdista en las artes” …
Fue en esta situaci贸n que el preso DimitrisKoufontinas, ex integrante del disuelto grupo armado 鈥17 de noviembre鈥 (17N), se declar贸 en huelga de hambre para protestar contra un trato (otro m谩s) injusto. Koufontinas ha sido tratado con dureza vengativa durante todo su tiempo en prisi贸n, y las burocracias estatales le han denegado constantemente los derechos que se otorgan a todos los dem谩s presos con sentencias similares. Tanto Nueva Democracia como la Embajada de EE.UU. han sido tradicionalmente muy expl铆citos en su oposici贸n a cualquier trato humano para el prisionero de 63 a帽os. El 煤ltimo caso fue indignante. El gobierno vot贸 una ley que prohib铆a el traslado de una determinada categor铆a de presos a las c谩rceles rurales y con un efecto retroactivo. El 煤nico preso que encajaba en el perfil de esta nueva disposici贸n y que ya estaba en una prisi贸n rural era Koufontinas, por lo que en esencia se trataba de una ley dise帽ada espec铆ficamente para sacarlo de all铆. La ley dispon铆a que los reclusos deb铆an ser trasladados de nuevo a la prisi贸n de la que proced铆an. Pero el gobierno pas贸 por alto su propia ley y traslad贸 a Koufontinas a la prisi贸n de Alta Seguridad de Domokos, y no a la prisi贸n de Korydallos, donde hab铆a pasado la mayor parte de su condena (y donde ser铆a m谩s f谩cil para su familia visitarlo). Koufontinas se vio obligado a declararse en huelga de hambre para exigir … 隆la correcta implementaci贸n de una ley penal que fue ante todo votada en su contra!

El gobierno trat贸 la huelga de hambre con un brutal cinismo. La venganza contra Koufontinas se combinaba con la “mentalidad de guerra” de Nueva Democracia. Mitsotakis dej贸 meridianamente claro que el gobierno no se echar铆a atr谩s y que estaba dispuesto a llevar a Koufontinas a la muerte. Fue otra imitaci贸n de Margaret Thatcher que hab铆a dejado morir a Bobby Sands y a sus compa帽eros en la c谩rcel para demostrar que 鈥渓a dama no estaba para echarse atr谩s鈥. Tambi茅n conllevaba un fuerte simbolismo. Koufontinas se form贸 durante los a帽os militantes posteriores a la Junta Militar, y el 鈥17N鈥 fue un producto de esa 茅poca. Demostrando tolerancia cero y negando los derechos m铆nimos a este singular preso encajaba con la narrativa de 鈥渁cabemos con el esp铆ritu de Metapolitefsi鈥. Para algunos analistas fue una imitaci贸n de la 鈥渆strategia de tensi贸n鈥. La estrategia original se implement贸 en Italia durante los a帽os 70 en un momento en el que exist铆an grupos armados activos de izquierda. En ausencia de tales grupos la versi贸n griega contempor谩nea plante贸 el espectro de la “violencia armada”, veinte a帽os despu茅s de la disoluci贸n del 17N y el cierre de ese ciclo, mediante un escandaloso esfuerzo por cambiar la narrativa: el tema de los derechos humanos y la democracia fue dibujado como una “lucha contra el terrorismo” y todos aquellos que apoyaran la huelga de hambre y exigieran respeto a los derechos de Koufontinas fueron retratados como “simpatizantes del terrorismo”.Los medios de comunicaci贸n actuaron como si el problema fuera sobre laspasadss actividades de Koufontinas (por las cuales hab铆a estado en prisi贸n durante 17 a帽os) y no sobre su trato como prisionero. Los comentaristas de derecha insinuaron que este “asesino en serie que no tiene remordimientos” no deber铆a gozar de ning煤n derecho (o incluso que estar铆a bien si se le dejara morir). Se eliminaron las entradas en Facebook en apoyo de estas demandas y se eliminaron los perfiles de usuario por 鈥渁poyar las acciones de un grupo terrorista鈥. La polic铆a estableci贸 una nueva dimensi贸n represiva: las manifestaciones de unas pocas decenas de personas para apoyar la huelga de hambre fueron violentamente dispersadas 鈥嬧媝or todo un ej茅rcito de unidades de la polic铆a antidisturbios, incluso antes de que tuvieran el tiempo m铆nimo para reunirse y desplegar su pancarta.

El manejo c铆nico de la huelga de hambre que implicaba buscar o al menos tolerar la posible muerte de Koufontinas fue el punto culminante de la campa帽a para destruir a la izquierda radical, apelando a los instintos de “ley y orden” de los conservadores y radicaliz谩ndolos a una nivel superior (el de adaptarse a la idea de imponer una sentencia de muerte a un “extremista” y tratar salvajemente a cualquiera que objetara como simpatizante de un terrorista). Esto ten铆a como objetivo sentar un precedente para todas las luchas futuras. El plan de esta estrategia podr铆a describirse a grandes rasgos as铆: una peque帽a minor铆a que persiste en la resistencia activa sufrir谩 una represi贸n brutal en tanto que una parte de la poblaci贸n tiene demasiado miedo para movilizarse mientras la otra parte aplaude a la polic铆a por ajustar cuentas a los odiados 鈥渆xtremistas 鈥.

Pero las cosas cambiaron.

A lo largo de enero los universitarios hab铆an organizado una resistencia masiva contra la nueva ley que aceleraba la transformaci贸n neoliberal de la ense帽anza superior y establec铆a la presencia permanente de fuerzas policiales dentro de los campus. Las manifestaciones semanales contra esta nueva ley contaron con la asistencia de miles de estudiantes marcando as铆 el final del per铆odo de la 鈥渞esistencia delegada鈥.

El 鈥渁sunto Koufontinas鈥 tom贸 un rumbo diferente. Semana tras semana su salud se deterior贸 y qued贸 patente que Grecia estaba a punto de convertirse en el pa铆s con un huelguista de hambre muerto por primera vez en Europa desde 1981. Acad茅micos, artistas, m茅dicos, abogados, miembros del Parlamento Europeo hicieron llamamientos para que se respetaran sus derechos. El Defensor del Pueblo griego, la secci贸n griega de Amnist铆a Internacional, la Asociaci贸n Griega de Derechos Humanos y Ciudadanos e incluso la Asociaci贸n de Jueces y Abogados culparon al gobierno. Toda la oposici贸n parlamentaria (excepto la extrema derecha) pidi贸 su traslado a Korydallos. Las protestas en apoyo de la huelga de hambre se hicieron cotidianas y eran cada vez m谩s masivas. Una parte importante de la sociedad con diferentes puntos de vista sobre Koufontinas (desde la simpat铆a hasta la hostilidad as铆 como las posiciones intermedias) expres贸 su rechazo al comportamiento brutal del Estado contra 茅l. La 煤nica intervenci贸n p煤blica en claro apoyo al gobierno fue por parte de funcionarios de EE.UU., responsables de la bah铆a de Guant谩namo y de los centros de detenci贸n secretos de la CIA en todo el mundo …

Mientras tanto algo distinto estaba en ebullici贸n bajo la superficie. La polic铆a no solo estaba tratando salvajemente a los manifestantes. Instruidos con la tarea de imponer los toques de queda y las restricciones de movimiento, ense帽ados a tratar a la “juventud indisciplinada” como un enemigo, impulsados 鈥嬧媝or la estrategia gubernamental de “ley y orden”, se han destacado polic铆as en los barrios, parques y plazas p煤blicas de Atenas. La gente iba acumulando amargas experiencias de encuentros diarios con una fuerza policial que operaba con la arrogancia y la brutalidad de un 鈥渆j茅rcito de ocupaci贸n鈥.
De forma soterrada se estaba desarrollando la 鈥減aradoja de la represi贸n鈥. Seg煤n este esquema la represi贸n se utiliza constantemente como un medio para pacificar a una poblaci贸n que no puede ser conquistada mediante la persuasi贸n. Pero, en alg煤n momento, el uso constante de la represi贸n deja de aterrorizar a la poblaci贸n y termina enfureci茅ndola m谩s. Los acontecimientos de Nea Smyrni, un municipio de 脕tica, sirvieron de catalizador.

En la plaza p煤blica de Nea Smyrni la polic铆a amenaz贸 a una familia por sentarse en un banco (por lo tanto no estaba “haciendo ejercicio activo”, que es la raz贸n oficialmente permitida para dar un paseo). La juventud local apoy贸 a la familia y pronto llegaron refuerzos policiales para “pacificar a la multitud hostil”. Un joven fue maltratado, pero otros ciudadanos lo captaron con sus tel茅fonos m贸viles y se difundi贸 por Internet. La versi贸n inicial de la polic铆a, que fue reproducida voluntariamente por todos los principales medios de comunicaci贸n (los agentes de polic铆a se enfrentaron a una “emboscada violenta”, etc.), fue ridiculizada por la poblaci贸n local que describi贸 lo que realmente hab铆a sucedido. Esa misma noche, m谩s de mil vecinos marcharon desde la plaza hasta la comisar铆a local de polic铆a, donde fueron atacados con gases lacrim贸genos y dispersados.

El video estaba en todas partes, y el grito del joven “隆Me duele!” mientras era golpeado se convirti贸 en un grito de guerra para miles de personas, similar al impactante “No puedo respirar” de George Floyd para la sociedad estadounidense. Incluso los medios de comunicaci贸n se vieron obligados a cambiar su ret贸rica por un d铆a, mostrar cierta simpat铆a por las v铆ctimas de la violencia policial y ejercer cierta presi贸n sobre los representantes de la polic铆a que apoyaron descaradamente a su colega que 鈥渉ab铆a cometido un error鈥 que 鈥渓amentablemente fue captado por una c谩mara 鈥(!) y que 鈥 no debe usarse para desacreditar a la valiente fuerza policial de acuerdo con los usuales sospechosos del sentimiento antipolicial 鈥.

El d铆a siguiente fue todo un terremoto. M谩s de 10.000 personas se manifestaron en la plaza central de NeaSmyrni. En los tiempos dif铆ciles quenos ha tocado pasar una protesta de esta magnitud se celebrar铆a como un gran 茅xito, incluso si fuera una movilizaci贸n central para todos los atenienses en la Plaza Syntagma. Pero esto solo fue una protesta local. Todos estaban ah铆. Los sindicatos afiliados al Partido Comunista, las fuerzas de la izquierda radical, colectivos anarquistas, los lugare帽os que nunca antes hab铆an protestado, incluso los aficionados al f煤tbol decidieron dejar de lado sus diferencias por un d铆a y marchar juntos contra la brutalidad policial.

M谩s tarde, ese mismo d铆a, estallaron refriegas entre algunos manifestantes y la polic铆a. Una unidad policial motorizada, conocida por su brutalidad y su habitual t谩ctica de atacar a grupos de manifestantes en bicicleta, entr贸 enacci贸n. Esto sucedi贸 muchas veces en el pasado, pero esta vez algunos manifestantes contraatacaron y un miembro de la unidad fue golpeado y termin贸 en el hospital.

En ese momento se desat贸 un contraataque ideol贸gico. Los medios de comunicaci贸n inmediatamente cambiaron el debate de la brutalidad policial por “matones violentos que casi asesinan a un oficial de polic铆a”. El primer ministro hizo una transmisi贸n urgente y no anunciada para denunciar el incidente (sin mencionar nunca a la v铆ctima de la brutalidad policial). De repente se supon铆a que todo el mundo deb铆a olvidar todo lo que provoc贸 este estallido de ira y simpatizar铆a con la polic铆a. Mientras tanto, en las calles de Nea Smyrni, la polic铆a buscaba venganza. Todo un municipio sufri贸 esa noche su fren茅tica actividad porlas calles aleda帽as, dentro de las tiendas y los bloques de apartamentos. La polic铆a difundi贸un video que resum铆a su estado de 谩nimo tras el ataque a su colega. Su unidad fue sorprendida al grito de 鈥溌st谩n acabados! 隆Les mataremos! 隆Vamos y foll茅moslos!”. Los residentes locales registraron muchos incidentes de violencia policial y los enviaron por las redes.

Era como si se tratara de dos universos paralelos. Para los principales medios de comunicaci贸n, la “historia del d铆a” era el drama del oficial de polic铆a herido, mientras que las redes sociales estaban llenas de varios videos de la salvaje violencia policial en las calles adyacientes de NeaSmyrni y con los residentes locales gritando desde sus balcones 隆Fuera de aqu铆! ” o 鈥溌ejad a los ni帽os en paz!鈥. La distancia entre la realidad y la cobertura medi谩tica fue otro factor que enfureci贸 a la gente a niveles similares a los d铆as cercanos al Refer茅ndum de 2015, cuando los medios de comunicaci贸n estaban muy desacreditados por su papel de apoyo al 鈥淪铆鈥 a las medidas de la troika. KyriakosMitsotakis no favoreci贸 su causa cuando advirti贸 a los j贸venes que 鈥渓as redes sociales son una amenaza para la democracia ya que brindan una visi贸n distorsionada de la realidad鈥, en un tiempo en que eran los medios de comunicaci贸n 鈥渞espetables鈥 los que constantemente distorsionaban la realidad para proteger al gobierno y la polic铆a.

La contraofensiva ideol贸gica fracas贸 estrepitosamente. La primera encuesta nacional sobre el tema mostr贸 que una mayor铆a ten铆a una opini贸n negativa sobre la polic铆a (por ser excesivamente violenta) y culpaba a la polic铆a por la peque帽a revuelta en NeaSmyrni. Pero lo que es mucho m谩s importante que las encuestas de opini贸n son las calles. El fin de semana posterior a los acontecimientos en NeaSmyrni todos los barrios de Atenas y muchas ciudades de Grecia se llenaron de manifestantes. Es dif铆cil estimar las cifras globales. Pero muchos municipios o distritos fueron testigos de las mayores protestas locales en a帽os. Hubo docenas de protestas locales simult谩neas que involucraron cada una de 茅stas a unos cuantos miles. La 鈥渄escentralizaci贸n鈥 de la protesta fue una estrategia debatida por la izquierda radical como un medio para afrontar los problemas gemelos de la pandemia y las prohibiciones estatales. Algunos grupos trataron de dar ese enfoque el 6 de diciembre cuando muchos actos locales conmemoraban a Alexis Grigoropoulos y la revuelta de 2008 en lugar de hacer el esfuerzo de convocar de nuevo, de forma tradicional, en el centro de Atenas donde decenas de unidades policiales ya estar铆an 鈥渆sper谩ndonos鈥. Fue un 茅xito, pero nada parecido a lo que sucedi贸 el 13 y 14 de marzo. Esta vez la estrategia de 鈥渄escentralizaci贸n鈥 se encontr贸 con la necesidad real de una masa cr铆tica de personas para protestar en sus barrios para reclamar de la polic铆a su derecho a un espacio p煤blico. La polic铆a ni siquiera se present贸 para intentar detener lo que se puede describir como una “revuelta pac铆fica” compuesta por m煤ltiples protestas “tipo guerrilla”.

Las protestas locales fueron diversas: grupos anarquistas locales, organizaciones de izquierda, algunos sindicatos obreros y colectivos de solidaridad social activos las organizaban en funci贸n de su fuerza en cada distrito o barrio.

Estaban henchidos de ira. Por la polic铆a, por la gesti贸n de la pandemia, por las prioridades del gasto p煤blico, etc. Un grito uni贸 todos los agravios, 鈥溌itsotakis, bastardo!鈥. Era un eco del pasado: esta consigna se inici贸 en 1965 contra el padre del actual primer ministro, Konstantinos Mitsotakis, durante la 鈥淚ouliana鈥 (los 鈥渉echos de julio鈥), una revuelta contra la monarqu铆a que se desat贸 cuando la Casa Real derroc贸 a un gobierno centrista con la ayuda de Mitsotakis que orquest贸 la deserci贸n de un n煤mero crucial de parlamentarios centristas. El lema vuelve a ser popular en 2020 para expresar desd茅n hacia el hijo de una de las familias m谩s poderosas de la pol铆tica griega. Michalis Chrysochoides, el ministro encargado de la polic铆a, fue el otro objetivo de los c谩nticos de los manifestantes. Este ex-socialdem贸crata, que se convirti贸 en el favorito de la CIA y en un modelo de “antiterrorismo” tras desmantelar el “17N”, es ahora el ampliamente despreciado “sheriff” que es ridiculizado por su pasada declaraci贸n de que ” los barrios con gente de bajos ingresos aplaude cuando ven a nuestras fuerzas policiales marchando por sus calles鈥.

Las protestas locales fueron sorprendentemente juveniles. Por supuesto, asistieron personas de todas las edades, pero la presencia masiva de j贸venes fue distinta. Es un desarrollo interesante. Hay generaciones de personas para quienes por ahora su breve vida consiste en dos grandes crisis econ贸micas y una pandemia. Se enfrentan a perspectivas sombr铆as en el mercado laboral, su vida social est谩 bajo presi贸n constante, son los que generalmente se enfrentan al hostigamiento diario de la polic铆a en plazas y parques p煤blicos y son a los que el Primer Ministro escoge constantemente para dar conferencias. Pero tambi茅n son los que no experimentaron la derrota de 2015 de la misma manera que la sintieron las generaciones anteriores que lucharon durante muchos a帽os antes del ascenso de SYRIZA al gobierno y se sintieron exhaustos y desmoralizados despu茅s de la traici贸n.

Este estado de 谩nimo desafiante tambi茅n est谩 empezando a promover otras luchas. En la misma semana de la protesta en Nea Smyrni y las protestas locales, tambi茅n fuimos testigos de la huelga feminista del 8 de marzo, una marcha estudiantil contra la nueva ley para las universidades, una protesta central que combin贸 la solidaridad con Dimitris Koufontinas y la lucha general contra el autoritarismo y la represi贸n. Muchos miles de personas asistieron a estas movilizaciones. En los d铆as posteriores a esto tuvieron lugar las movilizaciones de los trabajadores de la cultura que combinaban sus quejas por la falta de apoyo financiero durante el confinamiento con su rechazo a las tentativas de imponer la censura a las artes mediante el uso de una legislaci贸n “antiterrorista” (similar a la que llev贸 al rapero catal谩n Pablo Hasel a la c谩rcel) y el enfado desatado por el movimiento griego #MeToo en las artes. Luego, el 17 de marzo, una movilizaci贸n de trabajadores de la salud que cont贸 con la asistencia de muchas personas en solidaridad. En resumen, un gobierno que se embarc贸 en una campa帽a para restringir seriamente las protestas p煤blicas, 煤ltimamente se enfrenta a movilizaciones casi a diario.

Este cambio en la situaci贸n tuvo otro efecto colateral. Se dice que las personas decididas y desesperadas en huelga de hambre necesitan algo en lo que esperar para cambiar de opini贸n y no sacrificarse. Mientras Nueva Democracia se neg贸 a concederle a Koufontinas sus derechos hasta el final, contento o incluso dispuesto a verlo morir, la breve 鈥減rimavera鈥 de resistencia social le dio a Koufontinas razones para sentirse esperanzado por el futuro. Al final dio por terminada su huelga de hambre afirmando que “lo que est谩 sucediendo all铆 fuera es mucho m谩s importante que el problema que lo inici贸” y que la existencia de fuerzas sociales vibrantes que resisten el autoritarismo “es una nueva esperanza”. Si bien el movimiento de masas no oblig贸 al gobierno a retroceder, s铆 evit贸 la sombr铆a perspectiva de una muerte tr谩gica.

El gobierno est谩 bajo presi贸n y quedan atr谩s los d铆as de arrogante autoconfianza que definieron los inicios de su mandato. Pero su destino no est谩 determinado. La “guerra contra la izquierda” puede tener 茅xito para “cerrar las filas鈥 del electorado conservador que est谩 radicalizado. El principal partido de oposici贸n, SYRIZA, dif铆cilmente es una 鈥渙posici贸n鈥, eligiendo el lenguaje conciliador de la pol铆tica respetable, la unidad nacional, etc. La izquierda anticapitalista todav铆a est谩 fragmentada, confundida y / o sanando de sus heridas de 2015. Los sindicatos han sido severamente debilitados y los 鈥渘uevos movimientos鈥 carecen para ahora de las infraestructuras cr铆ticas .

Pero parece que estamos entrando en un nuevo terreno, con oportunidades para crear las condiciones para iniciar el proceso de revertir el impacto de la derrota pol铆tica de 2015. La energ铆a vibrante de las generaciones m谩s j贸venes, combinada con una potencial reactivaci贸n del entorno experimentado de los activistas pol铆ticos que estaban dispersos en los 煤ltimos a帽os pero que a煤n existen, pueden constituir la base para la apertura de un nuevo ciclo.
En estos d铆as los comentaristas de los principales medios de comunicaci贸n mencionan la revuelta juvenil de 2008 y el “movimiento de las plazas” de 2011. Los optimistas aseguran a su audiencia que “no volver谩 a suceder”. Los m谩s cautelosos advierten que “debemos asegurarnos de que no vuelva a suceder”. En cualquier caso, es revelador que los fantasmas de las luchas pasadas est谩n regresando para atormentarles 鈥

Panos Petrou es militante de DEA

Traducci贸n: Javier Maestro para viento sur

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Fuente: Vientosur.info