May 9, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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Petar Stanchev  
Mayo 2, 2022

Hacia una democracia global: internacionalismo del siglo XXI, luchas emancipadoras y autogobierno

Llevamos dos d茅cadas en el siglo XXI. A escala mundial, la humanidad se enfrenta a las consecuencias de los desastres ecol贸gicos provocados por el cambio clim谩tico, la contaminaci贸n atmosf茅rica masiva y el agotamiento de los recursos naturales y la disminuci贸n de la biodiversidad. Seg煤n algunos, esta crisis ecol贸gica es el resultado del productivismo, el consumismo y la relaci贸n antropoc茅ntrica con la naturaleza. Estas afirmaciones contienen ciertamente la verdad, pero tambi茅n debemos reconocer la responsabilidad fundamental de un sistema social que es tan ciego hacia la naturaleza como hacia el ser humano, y que considera la obtenci贸n de beneficios como el 煤nico 鈥渞茅gimen de la verdad鈥. Este sistema social tiene un nombre: sistema-mundo capitalista.

Pero la humanidad no s贸lo se enfrenta a su posible desaparici贸n a trav茅s de un 鈥渆scenario de huida鈥 de esa crisis ecol贸gica. Tambi茅n se enfrenta a las crecientes desigualdades a escala mundial, a las frecuentes limpiezas religiosas y 茅tnicas, a la continua opresi贸n de las mujeres y a la privaci贸n de cobertura de necesidades humanas b谩sicas como el acceso al agua, la atenci贸n educativa o la vivienda. Esta dram谩tica situaci贸n de una mayor铆a de la condici贸n humana refleja que este sistema mundial capitalista est谩 m谩s all谩 del fin de sus capacidades para desarrollar la humanidad. Es m谩s, debemos decir claramente que este sistema social es un obst谩culo en el desarrollo de la humanidad. Cuanto m谩s sobreviva este sistema en decadencia, m谩s podremos ver c贸mo se extiende todo tipo de barbarie en todos los continentes.

El hecho de que el fascismo vuelva a encontrar apoyo a gran escala en muchos pa铆ses demuestra que estamos inmersos en una carrera de velocidad. Los movimientos emancipadores est谩n ahora frente a esa realidad y esto deber铆a reforzar nuestro compromiso de desarrollar una alternativa real a la situaci贸n actual de un sistema podrido. Algunos sectores de la poblaci贸n de algunos pa铆ses pueden pensar que pueden proteger su riqueza relativa excluyendo y rechazando a muchos otros. Pero esto s贸lo conducir谩 a m谩s sufrimiento, conflictos y deshumanizaci贸n de los m谩s vulnerables, los nuevos condenados de la tierra.

驴Qu茅 nos ense帽a la historia? Hace m谩s de 150 a帽os, el reci茅n nacido movimiento obrero abri贸 el horizonte de la emancipaci贸n internacional de todos los oprimidos y explotados. La idea central era 鈥渢rabajadores del mundo, un铆os鈥, ya que los trabajadores no tienen patria y el socialismo mundial estaba llamado a ser el siguiente paso en el desarrollo de la humanidad.

Pero r谩pidamente se tom贸 conciencia de que no bastaba con liberar a los pueblos de la explotaci贸n capitalista. Se hizo evidente que la opresi贸n era tambi茅n un objetivo inmediato para aquellos que estaban expuestos al chovinismo, a la alienaci贸n de su cultura y a la represi贸n de sus creencias espirituales.

El 鈥渄ivide y vencer谩s鈥 era, por supuesto, una 鈥渕arca鈥 de muchos imperios que todav铆a gobernaban grandes partes de la tierra en aquella 茅poca. Durante mucho tiempo, los cat贸licos irlandeses (o las comunidades galesas y escocesas) se opusieron a los anglicanos ingleses. El 鈥渄ivide y vencer谩s鈥 hizo posible que la clase dominante feudal gobernara Britania y los siete mares del mundo. Pero los campesinos y las clases trabajadoras se unieron y encontraron la manera de luchar hombro con hombro en los mismos sindicatos. Sin embargo, la cuesti贸n nacional segu铆a sin resolverse, especialmente en lo que respecta al pueblo irland茅s.

Pero en la periferia del sistema mundial, incluso a principios del siglo XIX, y gracias a ciertas ideas de la ilustraci贸n como la soberan铆a democr谩tica, en lugares como Am茅rica Latina, la idea de libertad se vincul贸 con la independencia y produjo una especie de nacionalismo progresista. Sobre todo porque Sim贸n Bol铆var quer铆a no s贸lo la independencia sobre una base nacional estatista, sino tambi茅n a escala continental.

En Europa del Este, varios imperios (Rusia zarista, Autro-H煤ngaro) perpetraron o dejaron que se produjeran pogromos porque el racismo era 煤til para controlar a las poblaciones, mientras que la estratificaci贸n jer谩rquica 茅tnica ayudaba a cerrar el acceso a la 茅lite feudal a una min煤scula -como una 茅lite entre las 茅lites-. Por lo tanto, la lucha por la emancipaci贸n se enfrent贸 muy r谩pidamente a la cuesti贸n de c贸mo tratar la cuesti贸n de las nacionalidades.

La burgues铆a, como clase venidera de comerciantes y empresarios industriales, estaba dispuesta a impugnar el dominio autocr谩tico o feudal y necesitaba una base popular para obtener una mayor铆a. En muchos casos, esta burgues铆a hizo un llamamiento a 鈥渓a naci贸n鈥 para encontrar ese apoyo popular. Pero una vez que se form贸 el Estado-naci贸n, la democratizaci贸n se detuvo a mitad de camino, ya que para esta nueva 茅lite gobernante era mejor no ocuparse de la justicia social鈥 Adem谩s, las instituciones del Estado-naci贸n reci茅n formado tend铆an a utilizar las fronteras para garantizar una nueva dominaci贸n de clase, al tiempo que utilizaban el patriotismo y el nacionalismo como forma de desarrollar la colaboraci贸n de clase. En muchos casos, tambi茅n se busc贸 ampliar el territorio del estado-naci贸n, con el fin de encontrar nuevos mercados, lo que condujo a la primera guerra mundial, cuando los estados-naci贸n imperialistas libraron una sangrienta guerra entre s铆 que marc贸 la vida de millones de personas de a pie.

Algunas de las fuerzas progresistas (sobre todo socialdem贸cratas) tendieron a enfrentarse con bastante rapidez a las nuevas instituciones y sus fronteras, considerando que cualquier escala mayor a nivel pol铆tico y econ贸mico era autom谩ticamente progresista. Este fue el caso de Rosa Luxemburg, que consideraba que el separatismo o la independencia ser铆a una 鈥渞egresi贸n en cualquier caso鈥. Sigui茅ndola, el derecho al autogobierno y a la independencia no es m谩s que un objetivo vac铆o. Los austro-marxistas, como Otto Bauer, abogaban por una autonom铆a nacional-cultural, pero que reconociera derechos a las personas de las diferentes comunidades culturales, independientemente del territorio en el que viven. Siguiendo a Lenin, la posici贸n de los austro-marxistas era incoherente, porque permit铆a evitar hacer campa帽a contra el imperio austriaco de los Habsburgo. Lenin distingu铆a entre naciones oprimidas y naciones opresoras y, siguiendo a 茅ste, la cuesti贸n de las nacionalidades est谩 lejos de estar resuelta puesto que la burgues铆a ya no es capaz de llevar a cabo esta batalla democr谩tica. Lenin se opuso al internacionalismo abstracto, pero tambi茅n al patriotismo y al chovinismo. Desde 1913, defendi贸 el derecho a la autodeterminaci贸n de los pueblos. Al mismo tiempo, el socialismo se inicia siempre a nivel local y nacional, pero s贸lo puede imponerse a nivel internacional. La formaci贸n de una (con)federaci贸n de estados socialistas podr铆a abrir la posibilidad de organizar la centralizaci贸n a un nivel superior siempre que se respeten la justicia social, la democracia y la igualdad de trato entre todas las nacionalidades. Si Lenin y los bolcheviques no hubieran hecho suyo el llamamiento al derecho de autodeterminaci贸n (incluido el derecho a formar un Estado independiente) desde febrero de 1913, la Revoluci贸n Rusa se habr铆a limitado a Petrogrado y Mosc煤.

Gracias a la inclusi贸n de este derecho de autodeterminaci贸n, la revoluci贸n rusa se convirti贸 en la primera revoluci贸n antiimperialista 鈥渄esde dentro鈥. Esto tambi茅n est谩 relacionado con el car谩cter multinacional de las clases trabajadoras y de las masas plebeyas, mientras que la Rusia zarista era al mismo tiempo imperialista y feudal-capitalista. Tras la revoluci贸n de octubre, los bolcheviques celebraron una conferencia de los pueblos oprimidos del este en Bak煤 (Azerbaiy谩n). Esta conferencia tuvo lugar en 1920 y a ella asistieron unos 2.000 representantes de la India, el Sudeste Asi谩tico, China, Asia Central y los pa铆ses de Oriente Medio. Prepar贸 el camino para una alianza entre el tercer partido comunista internacional y los l铆deres y organizaciones nacionalistas-dem贸cratas. Tambi茅n abri贸 el camino a las luchas anticoloniales de la segunda mitad del siglo XX, y se bas贸 en la firme posici贸n del 鈥渄erecho de autodeterminaci贸n de todos los pueblos鈥. Pero, a partir de la d茅cada de 1930, un nuevo tipo de 鈥減aneslavismo鈥 volvi贸 a la palestra y se tradujo en la rusificaci贸n de todos los canales de poder, especialmente en las rep煤blicas perif茅ricas, con muchas minor铆as desplazadas o incluso intentos de genocidio.

A lo largo del siglo XX, despu茅s de dos guerras mundiales y con un saldo de decenas de millones de muertos, el dominio estatal crece a escala mundial. Sin embargo, gracias a la guerra fr铆a y a la revoluci贸n anticolonial, un importante n煤mero de regiones y pa铆ses escaparon durante un tiempo de la dominaci贸n imperialista. En Europa Occidental, el miedo a la revoluci贸n empuj贸 a la clase dominante a aceptar el compromiso y dejar que la socialdemocracia entrara en el juego, incluso a costa de aceptar una seguridad social universal de base amplia y de reconocer a los sindicatos. Para la 茅lite gobernante, esto pretend铆a domesticar a las masas revueltas, mientras que para los l铆deres socialdem贸cratas, era una forma de ganar poder y posiciones para cambiar gradualmente la sociedad. Desgraciadamente, este cambio se detuvo a mitad de camino y a finales de 1970 comenz贸 la contraofensiva con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, ambos inspirados en las pol铆ticas neoliberales aplicadas con terapia de choque en Chile tras el golpe de estado de Pinochet. Cuando se trata de mantener a las masas fuera del poder real, todos los medios son 煤tiles como el golpe de estado, el bonapartismo o el fascismo rampante. O la estrategia de la tensi贸n como en Italia en el mismo per铆odo.

Por supuesto, 1989 fue un punto de inflexi贸n. La ca铆da del muro de Berl铆n y poco despu茅s el desmoronamiento de la URSS, as铆 como la lenta conversi贸n al capitalismo de la casta dirigente de la China Popular (o de Vietnam) dejaron solos a todos los movimientos y luchas sociales en su lucha contra el despotismo capitalista. Argelia se convirti贸 cada vez m谩s en estado-capitalista, mientras que Yugoslavia se desintegr贸 por la guerra y los conflictos 茅tnicos internos.

Est谩 claro que la globalizaci贸n neoliberal representa la expresi贸n pol铆tica de una contraofensiva de las clases dominantes mundiales. Tiene el prop贸sito de eliminar cualquier obst谩culo en el proceso de acumulaci贸n de capital y de obtenci贸n de beneficios en un momento en que la tasa de beneficios y los mercados estaban estancados desde principios de los a帽os setenta. Aunque el capitalismo global actual sigue necesitando el sistema estatal para regular y apoyar la acumulaci贸n, tambi茅n necesita regulaciones supranacionales y para obtener acuerdos en torno a cuestiones conflictivas. Las multinacionales y las oligarqu铆as financieras someten las esferas democr谩ticas estatistas (nacionales). Pero como la globalizaci贸n no se traduce en un crecimiento arm贸nico, sino en el aumento de la brecha entre los pa铆ses, dentro de cada pa铆s, la ideolog铆a de la misma tarde o temprano comienza a carecer de legitimidad.

Aunque la ideolog铆a neoliberal de la globalizaci贸n utiliza las identidades locales/particulares (como todos los gustos ex贸ticos de la industria alimentaria), tambi茅n viola las tradiciones culturales nacionales, locales o espec铆ficas. Adem谩s, como a todo el mundo se le pide que se venda en ese mercado mundial global, la imposibilidad de hacerlo fomenta una especie de neo-nacionalismo, la mayor铆a de las veces reaccionario, pero que a veces contiene aspiraciones progresistas. Las tendencias reaccionarias van hacia la racializaci贸n, la pureza, la voluntad de cerrar las fronteras y la exclusi贸n del 鈥渙tro鈥. En el caso de las aspiraciones progresistas, expresa el objetivo de ganar soberan铆a, autogobierno o autodeterminaci贸n. Por ejemplo, 鈥渘osotros, el pueblo, necesitamos poder decidir de nuevo sobre nuestro futuro com煤n, tanto a nivel pol铆tico como econ贸mico y cultural鈥.

Por supuesto, el 鈥渟ocialismo en un solo pa铆s鈥 es a煤n m谩s absurdo hoy que hace 80 a帽os. A煤n as铆, tenemos que responder a la pregunta de c贸mo combinar las luchas a nivel local/regional con las posibilidades de peque帽os avances con una perspectiva internacionalista y global.

Creo que hay que decir que los escritos de Abdullah 脰calan contribuyen de manera muy importante a plantearse la buena pregunta y por lo tanto a encontrar una manera de desarrollar tanto de manera te贸rica como pr谩ctica las soluciones a la crisis a la que se enfrenta la humanidad. La cuesti贸n clave es entender que las relaciones de poder siempre son lo primero. Esto es cierto tanto en lo que respecta al patriarcado y al despotismo estatal como a la opresi贸n de muchas culturas e identidades nacionales, as铆 como a la extracci贸n de excedentes de trabajo por parte del capital. El poder es tambi茅n la primera y 煤ltima cuesti贸n cuando se trata de la emancipaci贸n: 驴se compartir谩 y controlar谩 el poder desde abajo o lo monopolizar谩 un partido que gobernar谩 en nombre o en representaci贸n del pueblo? 脰calan consigui贸 articular un balance del siglo XX con las tareas a las que nos enfrentamos en este siglo XXI. Se inspir贸 en la ecolog铆a social de Murray Bookchin y en las tradiciones del comunalismo y la democracia directa. Sin embargo, Abdullah 脰calan tambi茅n reconoce la importancia de la lucha contra el patriarcado y por eso las mujeres, que siguen siendo 鈥渓as negras del mundo鈥, y su lucha emancipadora deben situarse en el centro de todas las luchas.

Desde el momento en que la democracia se entiende como una forma de decidir, a trav茅s de la deliberaci贸n colectiva, sobre nuestro destino y nuestro futuro, y esto a todos los niveles, desde el barrio hasta las ciudades regiones o a un nivel continental o global m谩s elevado, se hace evidente la necesidad de desarrollar un enfoque confederalista. Por ello, el 鈥渃onfederalismo democr谩tico鈥, no de Estados sino de comunidades, dispuesto a autoorganizar su vida cotidiana, representa una importante contribuci贸n program谩tica y estrat茅gica a nuestras luchas actuales.

Esta respuesta, por ejemplo, falt贸 por completo en los debates celebrados durante el Foro Social Mundial (iniciado en Porto Allegre en 2002). Desgraciadamente, despu茅s de algunos a帽os de encuentros prometedores, esta din谩mica parece limitarse a las ONGs, evitando toda discusi贸n sobre las tareas, las campa帽as y el apoyo activo de unos a otros. As铆 que s贸lo tenemos ese archipi茅lago de frentes y luchas. La raz贸n por la que la ONG-izaci贸n se volvi贸 problem谩tica es bastante f谩cil de ver: al depender de las subvenciones estatales, en muchos pa铆ses, esta galaxia de estructuras tendi贸 a desconectarse de su base social y de las luchas sociales. Esto tambi茅n puede decirse del movimiento comercial internacional, pero en el nivel m谩s bajo de los talleres, la realidad de la lucha de clases sigue existiendo y lleva a las nuevas generaciones a comprometerse, de forma renovada, en esa lucha, como es el caso de las privatizaciones, los recortes sociales, la austeridad, la precarizaci贸n, etc.

Hoy en d铆a, la necesidad de solidaridad internacional y global es urgente: la lucha contra la guerra y el terrorismo de Estado que sufren tanto el pueblo palestino como el kurdo; la lucha de los pueblos ind铆genas; las luchas de las mujeres en todo el mundo por su plena soberan铆a sobre su vida y su cuerpo; los campesinos que luchan contra el acaparamiento de tierras; las comunidades urbanas que luchan por mantener el agua como bien com煤n contra la comercializaci贸n y la mercantilizaci贸n; la lucha contra el capitalismo criminal de los se帽ores de la guerra en los barrios de las ciudades metropolitanas, etc.

Pero desarrollar v铆nculos, redes de solidaridad entre movimientos sociales es muy importante, no es suficiente. Estas conexiones s贸lo pueden conducir a resultados concretos si est谩n respaldadas por el objetivo de que el pueblo decida sobre su futuro en lugar del 鈥淢oloch鈥 del sistema estatal capitalista. Aspirar a la democracia es, de hecho, una lucha para reclamar la soberan铆a, el poder y la capacidad colectiva de autogobierno (en todos los niveles de la vida social, tanto individual como colectiva) para erradicar la opresi贸n y cambiar la relaci贸n con la naturaleza de forma no destructiva.

Personalmente, sigo pensando que el internacionalismo actual debe fundarse en una alternativa sist茅mica de sociedad postcapitalista. 驴Tenemos que llamar a ese sistema socialista o incluso ecosocialista? Pues la respuesta es s铆, pero si quiero dialogar con todos aquellos que tambi茅n quieren luchar contra este sistema pero que no se reconocen en la terminolog铆a del socialismo de estado o algo as铆 como el comunismo autoritario, debo ampliar la discusi贸n. De lo contrario, s贸lo discutir茅 con los representantes de las corrientes del siglo XX y entrar茅 en pol茅micas que pertenecen al pasado.

En los tiempos actuales, con la crisis sist茅mica a la que nos enfrentamos, la humanidad emerge y se une 鈥済racias鈥 a la crisis clim谩tica y a las amenazas de supervivencia impuestas por el sistema capitalista. Todos los problemas fundamentales de la humanidad son causados directa e indirectamente por este sistema. Por supuesto, debemos estar dispuestos a apoyar la lucha por la independencia o el autogobierno. Pero esto tiene que estar ligado a un contenido basado en los intereses de la mayor铆a social (clases trabajadoras, sectores plebeyos, categor铆as oprimidas como las mujeres, los inmigrantes, los j贸venes). Hay que rechazar el etnocentrismo y proponer un horizonte de sociedad emancipador, radicalmente democr谩tico y basado en la justicia social.

La solidaridad y el desarrollo de la cooperaci贸n a un nivel superior deben ser siempre parte de la metodolog铆a pol铆tica: la autonom铆a o la devoluci贸n pueden ir de la mano de la cooperaci贸n a un nivel superior como una confederaci贸n de cantones, rep煤blicas con un contrato social o constituci贸n com煤n.

La necesidad de romper con el orden institucional actual es muy importante para m铆. Con las instituciones actuales, las luchas est谩n atadas e integradas o domesticadas. El Estado es un ente separado de la sociedad, pesa por encima y sobre la sociedad. Tiene una naturaleza social, lo que significa que no es neutral y no se puede utilizar para aplicar la justicia social, por ejemplo. La experiencia reciente de los gobiernos progresistas en Am茅rica Latina (Venezuela, Ecuador, Bolivia) ha demostrado que incluso estando en el gobierno con nuevas constituciones no elimina el 鈥淓stado profundo鈥 y la oligarqu铆a y su capacidad para organizar el sabotaje y corromper masivamente a las fuerzas progresistas.

En la actualidad es muy dif铆cil formular una respuesta institucional, especialmente porque el equilibrio de fuerzas dista mucho de ser bueno. Sin embargo, dado que el sistema mundial capitalista est谩 flotando sobre un oc茅ano de enormes deudas; dado que la obtenci贸n de beneficios y el crecimiento est谩n detr谩s del aumento de m谩s deudas, sabemos que el sistema financiero se ver谩 arrastrado a una nueva y enorme crisis. Una de las formas de resolver estas crisis es mediante la guerra, el empobrecimiento de las clases medias y el hambre de grandes sectores de la poblaci贸n mundial. Esta eventualidad, junto con la crisis ecol贸gica subyacente, llevar谩 a los sectores m谩s conscientes de la humanidad a buscar soluciones postcapitalistas. Este escenario, en combinaci贸n con instituciones estatistas globales y nacionales muy ileg铆timas, puede hacer que los movimientos sociales emancipadores se encarguen de responder a las necesidades humanas como nunca antes. Esto puede llevar a territorios parcialmente liberados o 鈥渁bandonados鈥, a ciudades o regiones donde el autogobierno puede desarrollarse siempre y cuando los movimientos sociales, los activistas, los acad茅micos y los t茅cnicos capacitados sean capaces de captar estas tareas del momento. La 煤nica manera de conectar todas estas luchas, experiencias y avances es con el objetivo de la democracia global. Debemos estar preparados.

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Fuente: Argentina.indymedia.org