May 29, 2021
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Recuerdos del Cordobazo. Entrevistas a Abel Bohovslasky, Cristina Martín y Soledad García (protagonistas), Daniel Omar de Lucía (historiador) y Silvio Schachter (ensayista). Por Mario Hernández.


 A.B.: Yo he recorrido mucho Am√©rica Latina y tuve la oportunidad de escuchar a muchos dirigentes obreros, campesinos, populares y revolucionarios. A Tosco lo conoc√≠ personalmente en 1966. Antes del golpe militar que precedi√≥ a nuestra gran sublevaci√≥n. Era vibrante. Nunca pens√© que iba a hablar en su funeral. Yo lo comparaba, cuando fui por distintos lugares de Am√©rica escuchaba por radio a Salvador Allende, much√≠simo a Fidel Castro, menos al Che Guevara porque no lo difundieron tanto, y en M√©xico tuve la oportunidad de conocer a Juan Mari Bras, el l√≠der del Partido Socialista puertorrique√Īo que era un brillant√≠simo orador, en un congreso.

Para mí los tres mejores oradores de Nuestramérica fueron Fidel Castro, Juan Mari Bras y Agustín Tosco y si tengo que elegir, sigo eligiendo a Agustín Tosco.

M.H.: Hiciste una rese√Īa sobre el Cordobazo, me gustar√≠a que la compartas.

A.B.: S√≠, hice varias rese√Īas. El Cordobazo se inicia como una huelga general convocada por reivindicaciones inmediatas, fundamentalmente la eliminaci√≥n del s√°bado ingl√©s, que intent√≥ la dictadura, y la vigencia de las quitas zonales metal√ļrgicas.

El sábado ingles era una modalidad de trabajo, una conquista obrera en la cual se trabajaban 44 horas semanales pero se cobraban 48, aunque en la gran industria de la época fordista/taylorista, como era la automotriz cordobesa, en realidad no se trabajaba el sábado, se trabajaba de lunes a viernes 8 horas y 40 minutos y así se completaban las 44 horas semanales. La dictadura eliminó eso.

Esa fue una de las grandes reivindicaciones que motoriz√≥ a los compa√Īeros automotrices del Smata. Reci√©n lo escuch√°bamos a Tosco, ¬Ņcu√°ndo escucharon a un dirigente sindical que adem√°s de hablar as√≠ diga que los compa√Īeros de otro gremio son la vanguardia? Y acababa de decir que los obreros automotrices, que no eran de su gremio que era electricista, eran la vanguardia.

Estaban las quitas zonales por las cuales, para simplificar, a los obreros de las metal√ļrgicas de C√≥rdoba y otras provincias se les hac√≠a una quita de acuerdo a una escala que se hab√≠a inventado desde el punto de vista empresarial y con la dictadura. Esas eran las reivindicaciones econ√≥micas inmediatas.

Hay también un componente político anti dictatorial que es fundamental, porque más allá de las urgencias económicas de las conquistas que la dictadura estaba quitando, el componente político no puede ser dejado de lado y tiene antecedentes en Córdoba desde la resistencia al golpe gorila de 1955 hasta 1966 con la primera gran rebelión universitaria, que en la víctima de Santiago Pampillón simboliza la unión obrera estudiantil, porque Pampillón era estudiante de ingeniería, obrero de Kaiser y subdelegado de Smata.

Pero este es el programa de la huelga, como generalmente lo tienen, las huelgas son políticas como todas las huelgas generales. Pero se había decretado un paro nacional de 24 horas para el 30 de mayo y las dos CGT de Córdoba acuerdan hacerlo de 37 movilizando desde las 11:00 del día anterior y parando. Después se suceden las movilizaciones.

El lema fundamental que se canta en la calle es ‚ÄúAbajo la dictadura‚ÄĚ y un estribillo que era de unos pocos pero que se masific√≥, el famoso ‚Äúluche, luche, luche no deje de luchar por un gobierno obrero, obrero y popular‚ÄĚ. Ese estribillo le dio el sentido hist√≥rico que tuvo esa sublevaci√≥n.

Nosotros nos criamos políticamente en esa época. Quiero recordar que hubo consejos de guerra, que eran tribunales militares. Tosco y un montón más fueron a parar a las cárceles con sentencias militares. Esto había ocurrido dos semanas antes en Rosario. Y toda la política de la dictadura instalada en el 66 se dirigía en ese sentido.

Hay un reciente libro que se llama El torno y la molo que recoge un mont√≥n de testimonios y yo voy a publicar otra rese√Īa dentro de poco y empiezo con un parte de un teniente despu√©s de las 17:00 cuando empieza a intervenir el Ej√©rcito. Traigo estas an√©cdotas para decirles que el Cordobazo y la lucha sindical reivindicativa la tuvimos que hacer en condiciones de guerra. No pierdan esta perspectiva, porque cuando se analiza el Cordobazo muchas veces se oculta. Hab√≠a una guerra civil.

‚ÄúLo importante es que la acci√≥n haya tenido lugar mientras que todo el mundo la cre√≠a impensable. Si tuvo lugar esta vez, puede volver a producirse‚ÄĚ (Jean Paul Sartre)

M.H.: Podríamos decir: cuando obreros y estudiantes desafiaron al poder.

D.O.dL: S√≠, en distintos contextos. Hay un momento mundial en 1968, que de alguna manera el Cordobazo de Argentina un a√Īo despu√©s lo integra. Es un momento donde la ofensiva revolucionaria toma caracter√≠sticas planetarias, en los pa√≠ses desarrolladas en huelgas generales de tipo primavera democr√°tica que se expresa en el Mayo franc√©s fundamentalmente, pero no exclusivamente; lo que ser√≠an los pa√≠ses del este, los reg√≠menes de Estado obrero, movimientos como los de ese a√Īo en Checoslovaquia, como desaf√≠o a la burocracia en el poder y la modalidad con caracter√≠sticas seg√ļn sus contextos en el mundo subdesarrollado, que puede ir desde la guerra abierta en el caso de Vietnam, los levantamientos urbanos de obreros,  estudiantes y otros sectores que tambi√©n tomaron caracter√≠sticas cuasi b√©licas. Como se√Īalaba Abel, yo soy un poco m√°s cuidadoso en la caracterizaci√≥n, no me refiero a guerra civil pero, evidentemente, hab√≠a una conflictividad que exced√≠a lo tradicional en ese contexto.

Es un momento en el que la revolución es mundial y tiene este triángulo de características, la huelga tipo primavera democrática en los países desarrollados capitalistas, el movimiento antiburocrático de masas en los países de Estados burocráticos y en el Tercer Mundo la huelga antiimperialista, anti dictatorial, insurreccional como guerra abierta en países como Vietnam, etc., y con características un poco más difusas en una sociedad como la nuestra que es semicolonial.

M.H.: Un filósofo que está muy de moda, Zizek, dice que en realidad el 68 es el punto de partida de una contrarrevolución que anunciaba la era del individualismo y la dictadura del mercado.

D.O.dL.: Eso es tomar la parte por el todo. Esta es una vieja discusi√≥n. Es un hecho concreto que en el 68 los movimientos perdieron empuje y mirando una perspectiva de 10/20 a√Īos hay un retroceso revolucionario. No s√© si corresponde decir que la responsabilidad de esto son los movimientos del 68.

Los movimientos fueron derrotados, de ahí a ser la causa de ese rebrote es muy exagerado. Insisto con lo de tomar la parte por el todo, porque si vamos a hacer un análisis simplista y empirista, se puede decir que la mayor parte de esos dirigentes juveniles terminaron en cualquier cosa. Centrarse en eso es muy pobre, le da alguna entidad empírica qué grado de claridad había al hacer política en esa época pero me parece que no sirve para juzgar al movimiento en su conjunto. Es pobre y, por otro lado, no es inocente ese planteo.

M.H.: Voy a citar a Sartre. ‚ÄúLo importante es que la acci√≥n haya tenido lugar mientras que todo el mundo la cre√≠a impensable. Si tuvo lugar esta vez, puede volver a producirse‚ÄĚ.

D.O.dL.: Ese es un concepto muy interesante, porque justamente el 68 es algo que en el contexto del Estado de bienestar de posguerra no era lo que se suponía que iba a pasar y pasó. Muestra que nadie tiene comprada la historia ni cerrados los discursos. Decir que va a pasar de vuelta sería caer en un ultimatismo sin base, pero lo interesante es que si un sistema y una realidad tan sólida como la del Estado de bienestar de la posguerra a la que los países desarrollados tuvieron que enfrentarse por diferentes contradicciones y se vieron de esa manera, quiere decir que no hay nada que no pueda llegar a ser contestado.

Sin caer en el determinismo, si se trabaja, si se lucha y se crean las mejores posibilidades para que eso pueda ser contestado. En ese sentido creo que la frase de Sartre, si bien no hay que tomarlo como una profecía ni mucho menos, es evidentemente algo que tiene una entidad.

A.B.: Dicen que Sartre se refiere a la Francia del 68 y el contexto que le daba el compa√Īero que me parece acertado, esta rebeli√≥n que el capitalismo llam√≥ Estado de bienestar en aquella √©poca, en Europa.

Hace 10 a√Īos cuando se cumplieron los 40 a√Īos del Cordobazo me invitaron a la televisi√≥n en Canal Am√©rica. Est√°bamos haciendo esta descripci√≥n a dos periodistas bastante ignorantes y muy prejuiciosos. Yo iba relatando esto y me pregunt√≥ dos cosas, primero, si los obreros de la Kaiser y los de las automotrices no eran los mejor pagos, a lo que respond√≠ que s√≠ y que precisamente por eso el Cordobazo pudo ser lo que fue, porque la parte de mejor empleo y de mayor proximidad con la tecnolog√≠a de la producci√≥n de aquel momento, a lo que Tosco se refiere en su discurso, que los compa√Īeros de las automotrices eran la vanguardia.

La ideología, la politiquería y la publicidad burguesa suelen decir que la izquierda dice que cuanto peor, mejor. Eso es lo que dicen ellos que decimos nosotros, y es parte de la lucha ideológica permanente. Una clase obrera en mejores condiciones materiales tiene mejores condiciones para la lucha, que no quepa la menor duda. El sector de Luz y Fuerza también era un sector de buena remuneración. Entonces son muchas falacias, el famoso Estado de bienestar o las mejores condiciones no eximen, pero además explican la contundencia, la virulencia de este sector obrero que cuando le vienen a arrebatar una parte, reacciona como reacciona y se la vienen a quitar no con mecanismos legislativos como se está haciendo ahora que estamos perdiendo hace rato, sino con dictaduras y además con una dictadura que se instala con una estrategia contrainsurgente. Estrategia que por otra parte es internacional.

A ese contexto que el compa√Īero se√Īal√≥, har√≠a falta agregarle un poquito m√°s, la Revoluci√≥n cubana, que fue apenas 10 a√Īos antes del Cordobazo, provoca un impulso, una expectativa, independientemente de c√≥mo iba la revoluci√≥n internamente porque de eso sab√≠amos poco, pero el impulso de que la revoluci√≥n era posible. Y cabe aclarar que cuando hablamos de revoluci√≥n, lo hacemos de revoluciones socialistas, no de caricaturas de revoluci√≥n.

En ese contexto internacional se presenta una estrategia contrainsurgente de una dictadura que se propone conculcar derechos con métodos mucho más violentos que los que usó la del 55. Pero es una continuidad.

Contradictoriamente la dictadura de 1955 se inicia con bombardeos, fusilamientos,  y la dictadura de Ongan√≠a debuta con una aparente pasividad y con el contexto en el que no solamente apoyaban la Uni√≥n Industrial, la Sociedad Rural, la Confederaci√≥n General Econ√≥mica de un tal Jos√© Ber Gelbard. Lo menciono porque ahora est√° de moda evocarlo. Gelbard estuvo en la jura de Ongan√≠a junto con toda la burocracia sindical, no solamente Augusto Vandor, de la 62 Organizaciones, sino tambi√©n Jos√© Alonso de la 62 de Pie, estuvo todo el secretariado de la CGT, Prado que era de Luz y Fuerza, la Federaci√≥n que desafili√≥ al sindicato de Tosco de C√≥rdoba, Taccone, Rogelio Coria, Cavalli el petrolero de la huelga del 68 de Ensenada, Armando March el predecesor de Cavallieri con quien se educ√≥, Ger√≥nimo Izeta de los municipales.

En ese contexto de alianza empresarial, burocrática, militar, fue cuando se empiezan a atacar las conquistas obreras y se las ataca con ferocidad militar. En otro momento discutimos qué pasa cuando la clase capitalista, para resolver sus problemas tiene que recurrir a este tipo de políticas, no a leyes y qué significa una política que es más que represiva, por eso digo que es una política contrainsurgente, es que se había dado una política de guerra.

D.O.dL: Esto que se√Īala el compa√Īero de los trabajadores bien pagos tambi√©n se da un poco en el contexto internacional. En el 68 franc√©s y las huelgas italianas del 69 son los trabajadores de la l√≠nea de producci√≥n que salen desde el conflicto de la f√°brica al conflicto de la calle. Eso se ha dado ac√°, en el caso de las automotrices, por ejemplo, que dicho sea de paso eso lo trabaj√≥ James Brennan, que muchas de las f√°bricas que hab√≠a en el parque industrial cordob√©s estaban casi copiadas del molde que ten√≠an en Italia la Fiat y otras empresas, usando la mano de obra de los trabajadores del sur de Italia migrantes, como para reproducirlo ac√°.

Ese contexto se da en los países más industrializados, donde la vanguardia ante estos conflictos se da no precisamente desde los trabajadores más precarizados.

M.H.: Estamos hablando con Daniel Omar de Luc√≠a, autor de Del sue√Īo a la vigilia. Estudios sobre los movimientos en torno a 1968 que no solamente aborda el conflicto internacional sino que tambi√©n tiene un cap√≠tulo dedicado a los comuneros de San Telmo.

D.O.d.L: Lo que era la vanguardia artística de la época en la Argentina que no se relaciona tanto con el movimiento de clases, pero hace a una nueva mentalidad, cierto movimiento de nueva izquierda no autoritaria que se dio acá.

M.H.: Luego dos temas, uno muy poco conocido, que es el 68 yugoeslavo y lo que considero un gran trabajo que es el análisis del mayo japonés. Ahí hay un cruce muy interesante que aborda la lucha pero cruzada con la literatura, el cine.

D.O.dL.: Hablando de una sociedad como la japonesa que tiene otro tipo de modernidad y otro tipo de relaciones. Todo lo que estábamos hablando del fordismo y el contexto, en Japón es otro modo de acumulación el que entra en conflicto. No es tanta la presencia obrera en Japón, más bien la estudiantil. No obstante, el toyotismo, que se estaba formando también, se enfrentó con sus contradicciones y más de una vez.

El sindicalismo clasista y la insurgencia armada estaban incub√°ndose

A.B.: Soledad Garc√≠a, la compa√Īera cordobesa explic√≥ muy bien que el Cordobazo abri√≥ una √©poca. Con las caracter√≠sticas que decimos, quiero se√Īalar que el sentido de la √©poca es el del estribillo que mencionamos antes, no nos debemos cansar de repetir, porque las historias oficiales lo ocultan.

No van a ver ninguna reivindicación formal burocrática del Cordobazo, porque es el que le dio la perspectiva histórica, la lucha por un gobierno obrero y popular. Abrió la época de una revolución social, con ese contenido de clase del que estamos hablando, y esto es lo principal para tenerlo como perspectiva histórica, la época, el 69 abre una época, cambia la relación de fuerzas, permite desenvolver dos fenómenos incubados, digo incubados porque antes del Cordobazo existía el sindicalismo clasista, pero era muy incipiente, poco desarrollado, estaba más desarrollado en la FOTIA, en la industria tucumana azucarera, en los sindicatos de base.

Siempre recordamos eso porque cuando la dictadura de Ongan√≠a sube al poder, previo, desarrollaron por los medios de propaganda de esa √©poca, sobre todo las revistas, los semanarios y los diarios, hab√≠a dos caballitos de batalla, uno era ‚Äúel polvor√≠n tucumano‚ÄĚ que era la lucha de los obreros azucareros, y all√≠ hab√≠a sindicatos clasistas o sindicatos conducidos por dirigentes clasistas. Leandro Fote, poco conocido y poco mencionado, era dirigente del ingenio San Jos√© y adem√°s era militante revolucionario desde muy joven.

Leandro Fote fue el primer diputado trotskista de Am√©rica, no fue Luis Zamora. Leandro Fote surge como diputado provincial en 1965, poco antes de que conculque la democracia formal y lleva adelante un proyecto de ley que se llam√≥ la Ley Fote, que es una ley de reivindicaciones del campesinado azucarero pobre, ca√Īero. Estos son antecedentes. Adem√°s Fote era militante desde muy joven de Palabra Obrera que en Tucum√°n se fusiona con el Frente Revolucionario Indoamericano y Popular y fundan el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

D.O.dL.: ¬ŅPor qu√© lista fue diputado?

A.B.: Por la Alianza Provincial que era un sello neo peronista donde se colaban los candidatos obreros. Fueron elegidos en asamblea de los sindicatos como candidatos y entraban en la lista de un partido provincial que combinaba elementos populares con elementos muy  reaccionarios como Riera.

Más allá de esto y lo que pueda analizarse críticamente, el hecho ocurrió y Fote era un sindicalista clasista que se estaba incubando. Después podemos hablar de la Felipe Vallese en Córdoba y cómo estaba compuesta, que fue otra de las agrupaciones clasistas previas al Cordobazo. Y en la misma figura de Leandro Fote, así como en la figura de Pampillón yo resumo la unidad obrera estudiantil. Fote además fue precursor de la insurgencia armada.

Estos dos fenómenos, el sindicalismo clasista y la insurgencia estaban incubándose, había proyectos, acciones, desarrollo de ambas cosas en forma muy incipiente, sin estrategia clara.

El Cordobazo, esta movilización, esta sublevación permite aflorar estos dos fenómenos. Otro tema, habitualmente se habla del Cordobazo como una insurrección, es un error conceptual bastante serio a mi criterio porque confunde las perspectivas de la historia y enmascara lo que es una insurrección.

El Cordobazo no fue una insurrección porque una insurrección es un movimiento de masas que está dirigido a la toma del poder, sino no es una insurrección. El Cordobazo aunque se pareció mucho, no fue una insurrección, fue una sublevación obrera y esto quiero dejarlo conceptualmente aclarado.

La radicalización de la juventud y la unidad obrero-estudiantil

Tambi√©n la uni√≥n obrera estudiantil. En 1955 el estudiantado, de absoluto predominio de la peque√Īa burgues√≠a de aquel entonces, es gorila, se alza contra el peronismo que era expresi√≥n de la clase obrera y hubo enfrentamientos armados en el 55. En el 66 el fen√≥meno se da al rev√©s, el estudiantado, que en C√≥rdoba es mayoritariamente proveniente de la peque√Īa burgues√≠a, pero ten√≠a un 20/30% de composici√≥n obrera, se al√≠a a la clase obrera, y no solamente eso, la clase obrera tiene la capacidad de conducirlo, y tiene esa capacidad porque la clase obrera en el Cordobazo, m√°s all√° de la convocatoria sindical, act√ļa fuera de la tutela burocr√°tica y es la primera acci√≥n independiente de masas.

Despu√©s algunos dirigentes le dan continuidad, se pliegan y otros de la burocracia, como Elpidio Torres que al a√Īo siguiente, en una huelga con masiva toma de f√°bricas automotrices, traicion√≥ y desapareci√≥ de la vida sindical en 1970. Despu√©s en 1972 el sindicato es recuperado por una lista clasista, la Lista Marr√≥n.

La uni√≥n obrera estudiantil provoca en la calle una alianza de clases que es entre la clase obrera y la peque√Īa burgues√≠a y esa alianza de clases, en los hechos, que estaba conformada por una estructura, es lo que hace temer a la dictadura. La dictadura se hab√≠a alzado como un partido pol√≠tico, los justicialistas y los radicales estaban ninguneados en el 69/70 despu√©s del segundo Cordobazo o Viborazo que fue mucho menos masivo pero cualitativamente muy distinto porque la presencia clasista y la insurgencia armada ya es importante. La dictadura retrocede y llama al Gran Acuerdo Nacional.

En 1966, ya cont√© a la burocracia con las empresas avalando la jura de Ongan√≠a. Y me olvid√© de mencionar al Cardenal ‚Äúsatan√°s‚ÄĚ Caggiano, de la Iglesia Cat√≥lica, bendiciendo siempre. Per√≥n, que era el dirigente popular m√°s prestigiado del pa√≠s y estaba forzado al exilio dijo ‚Äúdesensillar hasta que aclare‚ÄĚ. En 1971, Lanusse, el jefe de los gorilas, dice que no hay forma de parar esto si no es con un acuerdo con el peronismo, ah√≠ es cuando aparece la propuesta del Gran Acuerdo Nacional.

M.H.: Daniel, Abel hace referencia al tema del estudiantado, vos prestas especial atenci√≥n al tema de la juventud y el estudiantado. ¬ŅQu√© visi√≥n ten√©s?

D.O.dL.: Sin dudas es muy importante en el Cordobazo. Estamos hablando de la composici√≥n social del estudiantado cordob√©s pero, por otro lado, hay una historia muy fuerte en C√≥rdoba. Estamos en el cincuentenario de la Reforma universitaria, que en 1968, a√ļn en la clandestinidad, tuvo una expresi√≥n en tomas en universidades en La Plata, Buenos Aires y C√≥rdoba tambi√©n. Y aparte otro tipo de participaci√≥n de vanguardia, est√° la famosa insurrecci√≥n estudiantil de Corrientes, que fue bastante at√≠pica. Y la participaci√≥n estudiantil en el tucumanazo y los rosariazos.

A.B.: Y al primer Rosariazo, se le llama a posteriori, ‚ÄúRosariazo estudiantil‚ÄĚ porque fue predominantemente estudiantil

D.O.dL.: Estamos hablando de una atmósfera de radicalización mundial. Podríamos agregar la ofensiva del Tet. Hay una impronta y una subjetividad que pone a la juventud en un corte generacional como en un plano importante. Objetivamente todos sabemos que lo generacional se cruza con lo clasista y que no hay que darle un estereotipo. No obstante esa subjetividad en ese momento es importante.

A.B.: Quiero aclarar, la ofensiva del Tet es una ofensiva insurreccional militar del Frente de Liberación Nacional en Vietnam del Sur que despliega inmensas movilizaciones masivas y todo su ejército popular contra la intervención yanqui y llegan a volar la mitad de la embajada yanqui. Una ofensiva militar guerrillera vietnamita. Cuando nosotros escuchábamos eso, de lo poco que se podía escuchar por las radios de onda corta y la poca información de la televisión, para nuestra generación internacionalmente se gestó como el Vietnam heroico.

Entrevista a Cristina Mart√≠n: ¬ęHab√≠a una fuerte convicci√≥n que iba a pasar algo espectacular y s√≥lo hab√≠a que ponerle el cuerpo¬Ľ

M.H.: Estamos dialogando con una compa√Īera que ten√≠a 23 a√Īos cuando se produjo el Cordobazo, militante, delegada de ATE durante muchos a√Īos. Te toc√≥ vivir esa jornada.

C.M.: S√≠, y realmente a la distancia aparece much√≠simo m√°s importante de lo que parec√≠a en ese momento. Al a√Īo siguiente del Cordobazo yo me vine a vivir a Buenos Aires y me sorprend√≠a de que todo el mundo me hablara del Cordobazo como algo espectacular y sensacional, que lo fue, pero el Cordobazo fue el resultado de muchos meses de movilizaciones.

Si no ten√≠amos convocatoria para movilizar √≠bamos a la plaza para ver si hab√≠a alguna movilizaci√≥n. Esa era la consigna para todos los estudiantes y la que los dirigentes gremiales llevaban a sus bases. Realmente en ese aspecto en ese momento yo y muchos compa√Īeros con los que habl√© despu√©s, no ten√≠amos noci√≥n del significado hist√≥rico del Cordobazo y de la trascendencia que tuvo.

En realidad si tengo que describirlo tengo que decir que yo estuve en un par de refriegas, no muy violentas, y s√≠ recuerdo los negocios que romp√≠amos y que nadie se robaba nada. Y recuerdo que del C√≠rculo de Oficiales se tiraban los televisores a la Ca√Īada y tener un televisor en C√≥rdoba en el 69 era un lujo que pocos se pod√≠an dar.

Teníamos una sensación de unidad, de objetivos comunes y había una discusión muy fuerte en la izquierda pero era una discusión positiva. Además estaba el entorno de la CGT de los Argentinos y la presencia de dirigentes gremiales en Córdoba más allá de su extracción política, como puede ser la diferencia entre Elpidio Torres, Agustín Tosco, Salamanca o Atilio López.

M.H.: Que fue tu amigo.

C.M.: Atilio L√≥pez era parte de un grupo de amigos. En realidad yo era muy amiga de un compa√Īero que es a quien mataron con √©l, que se llamaba Juan Jos√© Varas que no era peronista pero fue funcionario del gobierno de Obreg√≥n Cano.

Nosotros ten√≠amos un grupo de compa√Īeros y amigos con los que nos junt√°bamos y discut√≠amos de pol√≠tica. Cuando me iba a venir a vivir a Buenos Aires, Atilio me dijo ‚Äúafiliate a ATE‚ÄĚ. Yo ni sab√≠a qu√© era. Busqu√© ATE en la gu√≠a telef√≥nica y fui para afiliarme y me dijeron que no me afiliaban porque era contratada, cuando hoy casi el 90% de afiliados de ATE son contratados precarios, 50 a√Īos despu√©s. Finalmente me afiliaron.

Ese es el recuerdo, sobre todo del gordo Varas y de Atilio L√≥pez. Atilio era un tipo muy curioso, era parco en sus apariciones p√ļblicas, pero muy divertido en lo privado. La verdad que no parec√≠a peronista, no s√© si como estaba con nosotros, que √©ramos todos de izquierda, lo disimulaba o qu√©, pero no parec√≠a.

M.H.: Era titular del gremio del transporte.

C.M.: De la UTA. √Čl vino a Buenos Aires en 1974, cuando ya lo hab√≠an sacado a Obreg√≥n Cano, para hacer un convenio con el ministerio de Bienestar Social para la UTA. Y ah√≠ es donde fue a mi casa y cuando salieron los mataron, a √©l y al gordo Varas. Hab√≠an ido a la cancha de R√≠ver a ver a Talleres de C√≥rdoba.

M.H.: ¬ŅC√≥mo se daba la unidad entre peronistas como Atilio L√≥pez o Elpidio Torres con Agust√≠n Tosco?

C.M.: Esa unidad era expresión de la unidad de abajo. Sobre todo porque la clase obrera cordobesa en ese momento no tenía tradición peronista. La creación de la clase obrera en Córdoba es posterior al primer gobierno de Perón. No digo que no hubiera peronistas, pero no tenían la importancia relativa que tenían acá en Buenos Aires. Por eso las corrientes de izquierda y progresistas tenían más lugar entre los trabajadores. Aparte era una clase obrera muy estructurada porque no había prácticamente desocupación, entonces los lugares en donde todos circulábamos eran la fábrica, la Universidad y casi nada los barrios.

Yo no recuerdo experiencias barriales en C√≥rdoba en esa √©poca. Excepto la del Cl√≠nicas pero eran todos estudiantes. Siempre fue un basti√≥n el barrio Cl√≠nicas, en el 66 y en el 76 muy poco porque lo desmantelaron. El barrio Cl√≠nicas es donde funciona el Hospital de Cl√≠nicas y la Facultad de Medicina, a la que iban estudiantes de Per√ļ, Bolivia, Venezuela, todos ven√≠an a C√≥rdoba porque era una universidad con mucho prestigio, y lo sigue siendo a pesar de todo lo que pas√≥.

Se formaban grupos importantes de extranjeros. Había una fuerte convicción de que iba a pasar algo espectacular y que estaba a la vuelta de la esquina, que sólo había que ponerle el cuerpo. Debates teóricos pocos, por lo menos en los grupos en los que yo participaba. El debate teórico fundamental seguía estando en los partidos de izquierda con mayor tradición. Y en algunos grupos trotskistas.

M.H.: ¬ŅC√≥mo se daba ese fen√≥meno de la unidad obrero estudiantil?

C.M.: Los trabajadores ven√≠an a las asambleas que hac√≠amos los estudiantes. Y muchos compa√Īeros estudiantes iban a las asambleas de f√°bricas e intentaban militar en el movimiento obrero y algunas agrupaciones lo consegu√≠an, desde afuera del movimiento obrero, pero la politizaci√≥n de los trabajadores de C√≥rdoba ten√≠a m√°s que ver con una visi√≥n gremial, salvo los militantes de izquierda que ten√≠an otra visi√≥n y otra concepci√≥n m√°s avanzada y menos retr√≥grada que la del peronismo.

M.H.: ¬ŅLo conociste a Agust√≠n Tosco?

C.M.: Lo conoc√≠ como p√ļblico y lo vi un par de veces en el sindicato de Luz y Fuerza, pero en reuniones donde hab√≠a mucha gente, porque el sindicato de Luz y Fuerza era muy convocante, todo se hac√≠a ah√≠. Muestras de arte, obras de teatro, asambleas.

No personalmente, no tuve vínculo, una lástima porque me hubiera gustado. Era un tipo muy carismático con un medio tono de los que saben que dominan aunque sea hablando bajito, con mucha ascendencia sobre la gente y muy honesto. Nadie jamás pudo manchar la imagen del gringo Tosco.

M.H.: Han pasado 50 a√Īos de aquellos sucesos ¬Ņqu√© pens√°s hoy?

C.M.: Pienso que hemos retrocedido 50 a√Īos. Este es un momento bisagra en la pol√≠tica del mundo. En esa √©poca no mir√°bamos mucho el mundo, nos llegaban algunos datos del Mayo Franc√©s, pero era una cosa m√°s folcl√≥rica. Exist√≠an la URSS, la joven Revoluci√≥n cubana que era un lugar al que todos los militantes de izquierda mir√°bamos con mucho inter√©s y envidia.

La historia del capitalismo contemporáneo, el globalizado que llegó a todos los rincones del mundo, inclusive a los países que se decían o dicen socialistas, era algo que no preveíamos que iba a pasar. Era la época de la gran expansión capitalista después de la guerra.

En C√≥rdoba sal√≠as a buscar trabajo y consegu√≠as. Ya se empezaban a conocer algunas pr√°cticas de la URSS a trav√©s del PC, pero eran c√≠rculos muy reducidos. Muchos de mis compa√Īeros y compa√Īeras despu√©s pasaron a las organizaciones armadas, sobre todo despu√©s de Trelew.

Ahora pienso, como dice Andr√©s Rivera en el libro La revoluci√≥n es un sue√Īo eterno, cuando Castelli dice: ‚ÄúSi ves el futuro, dec√≠le que no venga‚ÄĚ.

Este futuro más inmediato me parece que va a ser mucho más terrible que el nuestro. Si es que no pasa algo en el mundo, que no va a ser en Argentina solo, si no es en el mundo la próxima revolución no va a ser. Los sistemas de dominación ideológica, ahora con las redes sociales, la informática, las armas, es una escalada a nivel mundial.

Yo hace mucho tiempo que miro con mucho inter√©s las noticias internacionales. Los que no se asoman a ver lo que pasa en Medio Oriente, Am√©rica Latina y EE UU se pierden el 90% de lo que pasa, c√≥mo repercute en nosotros. Esta es una mirada un poco pesimista, pero creo que los a√Īos me ense√Īaron a tener un pensamiento m√°s cr√≠tico y relativo, ni bueno ni malo, es.

Entrevista a Soledad García: El Cordobazo de las mujeres

M.H.: Soledad Garc√≠a compa√Īera de la Uni√≥n de Educadores de la provincia de C√≥rdoba. Coment√°nos el papel de las mujeres en el Cordobazo. Hay una foto donde aparece la columna precedida por Agust√≠n Tosco y hay un mont√≥n de mujeres llevando las pancartas y carteles, incluso con minifaldas.

S.G.: Se usaban en esa √©poca. Durante mucho tiempo estuvo tapado que las mujeres participamos del Cordobazo. No s√© si te est√°s refiriendo al libro El Cordobazo de las mujeres o si la foto circul√≥ m√°s, pero fue toda una b√ļsqueda de la autora, Bibiana Fulchieri, saber qu√© pasaba con esas fotos, hasta llegar a los negativos y ver que estaban cortados los bordes.

Había un formato cuadrado, cuando ya había fotos rectangulares.

Las mujeres no exist√≠amos en las fotos. Bibiana investiga en los sindicatos y el archivo de La Naci√≥n, era muy dif√≠cil encontrarnos, √©ramos an√≥nimas, se hablaba de ‚Äúla se√Īora de‚ÄĚ, no se conoc√≠an los nombres.

En Luz y Fuerza que había mujeres en el edificio principal, se las llamaba por los sobrenombres. Si nadie te nombra sos anónima. En SMATA había mujeres, en mi sindicato en la Unión de educadores de la provincia de Córdoba, donde milité siempre, si bien ahora estoy en la CTA y en la Asociación de ex presos políticos, ha sido un gremio de mujeres, pero tampoco aparecíamos. Era casi un misterio encontrar mujeres y mucho más detrás de los carteles en primera línea.

M.H.: Quiero nombrar a algunas: Otilia Lescano de Arga√Īar√°s, Lucy Nieto de Boca, Blanca Claudina D√≠az, Mar√≠a Dela Rodr√≠guez, Mar√≠a Elena Cavanillas, Cristina C√°rdenas, Teresita Malena de Federico y tambi√©n las que estuvieron en la conformaci√≥n del sindicato de educadores privados y particulares de C√≥rdoba.

S.G.: Teresita Malena de Federico es la que estuvo con mi compa√Īero Eduardo Requena y tantos otros compa√Īeros m√°s porque los desapareci√≥ la dictadura, y que formaron desde las bases en 1972/3 un sindicato de educadores privados y hasta lograron un estatuto.

Pero eso fue consecuencia del Cordobazo. Porque el Cordobazo no puede ser remitido a uno o dos días, el Cordobazo empieza mucho antes y sigue hasta en las coordinadoras de gremio del 75. El Cordobazo tiene algo de mito pero mucho de real, que hay que recuperar, como hoy resignificamos el Cordobazo, no sólo desde las mujeres, que fuimos muchas.

Las que mencionaste, en su mayor√≠a son de mi sindicato, casi ninguna est√° viva, excepto Cristina C√°rdenas que est√° en el exilio y mataron a su compa√Īero. Las otras fueron muriendo. Eran todas luchadoras. Otilia Lescano de Arga√Īar√°s compa√Īera nuestra de la delegaci√≥n Capital de UEPC, secretaria de Finanzas, luego fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo de C√≥rdoba. Esa era la calidad de militantes que ten√≠amos y a esa militancia no se la nombraba, no solo en los libros, tampoco en el sindicato.

Yo colaboré con este libro y sigo colaborando con su difusión en todo el país, porque ha sido un boom porque visibiliza la participación de las mujeres y algo que en la historia oral empezó a destaparse en 2006 cuando sacamos un primer libro, Las mujeres desde el Cordobazo a la actualidad, pero desde el movimiento de mujeres, hoy ya se instala en la CGT, en la CTA, en los distintos gremios del país, lo presentamos en Buenos Aires dos veces. Se instala que las mujeres éramos una realidad, que tuvimos participación incluso en lugares importantes de conducción.

M.H.: ¬ŅCu√°l es tu recuerdo del Cordobazo?

S.G.: Yo planteo esto de la invisibilidad porque aunque nosotras nos rebelamos contra eso en ese momento, en el cotidiano y en el Cordobazo no aparecíamos. Sublevarse para nosotras fue un signo de resistencia y de esperanza, porque para muchas de nosotras, fue el lanzamiento, para mí no tanto porque ya militaba hacía bastante; pero desafiábamos a una dictadura, la de Onganía que vino con su plan económico de terror y que generaba una situación de vaciamiento de la economía.

Hay muchos motivos que nos movilizaron en ese contexto nacional e internacional, por supuesto de Vietnam, Cuba, las luchas del Mayo Francés, Tlatelolco y la represión; y la propia represión en Córdoba de unos días antes.

Yo el recuerdo que tengo más claro es la represión en el Córdoba Sport, que fue el 13 o el 14 en una asamblea de SMATA. Todos los activistas estábamos ahí y lo vivimos como algo inaugural de otro momento.

El Cordobazo fue eso, rompió con una lógica de negociación sindical, estábamos en contra de la burocracia, nosotras militábamos en la CGT de los Argentinos, obviamente que era un sindicalismo de liberación al que aspirábamos.

El recuerdo concreto que tengo es que sabíamos que iba a haber algo importante pero no el salto de calidad que tuvo el Cordobazo en cuanto a participación popular cuando tuvo que retroceder la policía y recién a la tarde recuperó la ciudad el Ejército.

Pero nosotras s√≠ sab√≠amos que era algo importante y que romp√≠a casi con una l√≥gica de poder. Obviamente contribuy√≥ fuertemente a la ca√≠da de la dictadura. Nosotras est√°bamos tan claras de que ten√≠amos que avanzar y si nos reprim√≠an retroceder y nuclearnos de nuevo, que bordeando la Ca√Īada que es caracter√≠stica de C√≥rdoba, avanz√°bamos y nos met√≠amos en el sindicato municipal si la polic√≠a avanzaba mucho, tir√°bamos bolitas a los caballos y as√≠ estuvimos gran parte de la ma√Īana y la tarde.

Costaba mucho rebelarse, nosotros √©ramos un sindicato mal pago pero los que hicieron el Cordobazo eran trabajadores bien pagos, entonces costaba rebelarse por las condiciones de trabajo, porque de eso se trataba, quer√≠an liquidar el s√°bado ingl√©s, de que cada vez ven√≠an por m√°s flexibilizaci√≥n en las condiciones de trabajo, en muchas f√°bricas com√≠an sobre las m√°quinas o en el ba√Īo, etc.

El que no apareci√©ramos en ning√ļn lado se termin√≥, porque nosotras nos instalamos con esta re lectura del Cordobazo, que no hace solamente una lectura del feminismo sino m√°s compleja de qu√© qued√≥ del Cordobazo y c√≥mo nos interpela hoy. Esto creo que es lo que hay que mostrarle a las generaciones nuevas, no servir√≠a de nada llenar una efem√©ride hay que interpelar a la lucha. Esto es lo que quiero dejar muy presente.

A.B.: En esa foto, la que sostiene el palo en el margen derecho, ¬Ņno es Susana Funes?

S.G.: Est√°n Susana Funes, la Negrita (que ahora se me fue su apellido), la se√Īora de Ortiz, todas eran an√≥nimas. Susana era la compa√Īera de Tosco. Yo compart√≠ la c√°rcel con ella adem√°s de la militancia. Sufri√≥ mucho con este ninguneo machista.

A.B.: Tendrían que hacer un pie de foto y nombrarlas.

S.G.: Ese es el paso siguiente porque el libro hizo que aparecieran más mujeres que participaron. Incluso tenemos el nombre de la primera mujer registrada como muerta. La hieren el día anterior y la encuentran en un barrio alejado del centro de la ciudad. Para demostrar cómo participaron los barrios también en esa tarde de sublevación popular. No sabemos de dónde era militante, si es que lo era o si era un ama de casa.

Entrevista a Silvio Schachter: ¬ęEl cine pol√≠tico en Am√©rica Latina tuvo realmente un esp√≠ritu militante¬Ľ

M.H.: Escribiste un art√≠culo referente a los 50 a√Īos de ‚ÄúQueimada‚ÄĚ. All√≠ hac√©s todo un raconto de lo que fuera el cine de aquellos a√Īos tanto nacional como internacional.

S.S.: En realidad escrib√≠ el art√≠culo porque volv√≠ a ver despu√©s de mucho tiempo ‚ÄúQueimada‚ÄĚ y recib√≠ la inquietud de alguna gente que vio la pel√≠cula, que yo supon√≠a que la hab√≠a visto, que no se acordaba mucho de la pel√≠cula y tambi√©n una joven generaci√≥n que no ten√≠a ni idea de que la pel√≠cula exist√≠a.

A partir de eso me pareció importante revalorar lo que fue toda una época, fundamentalmente los 60, a pesar de que hay un antecedente, pero sobre todo esa década a partir no sólo de la calidad de la película sino del contexto en el que se desarrolló y lo que significó para la sociedad el compromiso de aquellos que la realizaban.

Me parece que eso marca un punto de distancia respecto a ciertas corrientes intelectuales que han tomado distancia del compromiso militante de su parte. Calific√°ndola como propagand√≠stica, etc. ‚ÄúQueimada‚ÄĚ es un punto importante, como expreso en el art√≠culo, hay un antecedente del mismo director que es la presentaci√≥n de lo que fue la ‚ÄúBatalla de Argel‚ÄĚ, de Gillo Pontecorvo, que adem√°s era un militante con una historia de lucha en la resistencia al nazismo y al fascismo, despu√©s de la invasi√≥n a Hungr√≠a se uni√≥ al Partido Comunista, pero sigui√≥ siendo un hombre militante, marxista, un intelectual org√°nico.

Me parece que es importante rescatar esta imagen tantas veces repetida del modelo y el concepto gramsciano del intelectual colectivo, que me parece que tenía mucha fuerza en ese momento y, sobre todo, en nuestro país en particular.

Hay un hecho que me sorprendi√≥ buscando anexos, es que 1969 fue un a√Īo excepcional en cuanto al auge y a la presentaci√≥n de pel√≠culas de contenido pol√≠tico, un g√©nero pol√©mico porque hay quienes dicen que toda obra de arte o toda expresi√≥n art√≠stica tiene un contenido pol√≠tico en tanto expresa la opini√≥n o posici√≥n del creador, o aquellos que niegan el sentido porque lo enmarcan solo en un hecho agitativo y propagandista.

Creo que más allá de este debate que es pertinente y que se puede desarrollar, las películas, por lo que han significado en cada época y lo que han dejado como huella en la historia del cine y del arte, se han impuesto por peso propio.

Buscando, voy descubriendo que en ese a√Īo es enorme la cantidad de pel√≠culas que se producen en simult√°neo, muchas de las pel√≠culas que se estrenaron en el 69 empezaron a perge√Īarse o pensarse o filmarse en el 68, en la √©poca del Mayo franc√©s, de la rebeli√≥n de los estudiantes en M√©xico y en Praga; contextuaban eso con la lucha de los vietnamitas, recientemente hab√≠a sido la muerte del Che en Bolivia y de alguna manera Pontecorvo le realiza un homenaje a √©l tambi√©n.

Y en Am√©rica Latina se viv√≠an momentos de gran ebullici√≥n pol√≠tica, que tuvieron un epicentro muy importante tambi√©n en el 69 en el Cordobazo. La lista de los directores es muy larga, es muy dif√≠cil sintetizar a todos aquellos que de alguna manera tuvieron alg√ļn compromiso con su arte, como los cineastas que se expresaron pol√≠ticamente a trav√©s de su arte. Es muy interesante ver c√≥mo en Am√©rica Latina a diferencia de los europeos, como el caso de Costa Gavras, Pasolini, Luchino Visconti, Godard, los directores checos, en otro contexto como Chris Marker productor de cine documental, o los norteamericanos John Schlesinger con ‚ÄúCowboy de Medianoche‚ÄĚ y ‚ÄúEl calor de la noche‚ÄĚ, o ese film √©pico que marc√≥ toda una √©poca, ‚ÄúBusco mi destino‚ÄĚ con Dennis Hooper y Peter Fonda.

Me parece muy importante encontrar la diferencia que hubo con el cine político en América Latina, porque aquí tuvo realmente un espíritu militante. Tanto los grupos argentinos que se crearon a través de manifiestos, declaraciones, que presentaban la idea de un cine que saliera de los ámbitos comerciales, un cine que no fuera solo espectáculo, que se nutriera de los movimientos sociales y políticos y a la vez contribuyera. Una especie de heterotopía, salir de los lugares tradicionales del cine para llevarlo a los lugares donde estaban los conflictos, con una cuota de riesgo muy importante.

Hay que pensar que el cine de Solanas y Getino cuando ellos crean el Grupo Liberaci√≥n y producen ‚ÄúLa hora de los hornos‚ÄĚ lo hacen en un momento que en Argentina estaba la dictadura de Ongan√≠a y despu√©s la de Levingston y, sin embargo, producen esta pel√≠cula en condiciones precarias. Me parece muy importante rescatar ese nivel de compromiso y de riesgo

M.H.: Ir a verla era un riesgo. Se daba en las facultades, en la clandestinidad.

S.S.: As√≠ es. Ver la pel√≠cula ya era un acto militante y de resistencia. Y ellos lo entendieron de esa manera. Lo mismo ocurr√≠a con el Cine de Base de Raymundo Gleizer. Hay un hecho muy particular, una de sus pel√≠culas emblem√°ticas es ‚ÄúLos traidores‚ÄĚ que la filma en condiciones de m√°xima precariedad y tiene un elemento personal muy fuerte para m√≠ porque mi mam√° trabaj√≥ en esa pel√≠cula. Hac√≠a el papel de la mujer del bur√≥crata traidor, el protagonista de la pel√≠cula. Y se film√≥ en condiciones muy precarias.

M.H.: Una película excelente.

S.S.: Es muy audaz, incisiva, cuestionadora de las burocracias sindicales. Muy relacionada con los movimientos obreros de resistencia, obviamente con Tosco y todo el movimiento clasista con el cual Gleyzer tenía un enorme compromiso.

M.H.: También de esa época es la película de Gleyzer sobre la revolución mexicana.

S.S.: Claro, √©l la empieza a filmar en 1968, a partir de la masacre de Tlatelolco y se empieza a difundir en 1969. Coincide tambi√©n con todo este movimiento. Filma ‚ÄúLos traidores‚ÄĚ un poco despu√©s pero se da a conocer en el mundo del cine con ‚ÄúM√©xico la revoluci√≥n congelada‚ÄĚ que es todo un manifiesto sobre la postura del reformismo y la traici√≥n del PRI a la Revoluci√≥n mexicana.

También hay que tener en cuenta, yo esto no lo digo en el artículo por un tema de espacio, pero hay vertientes que alimentan este cine, pero también hay otros niveles de desarrollo de los sectores culturales e intelectuales en relación de su producción con la sociedad.

En ese momento tambi√©n se vive el auge del teatro independiente, donde muchas de las obras de teatro eran llevadas a los lugares marginales del circuito teatral, yo recuerdo haber ido con mi madre a hacer obras de teatro en las villas, la obra ‚ÄúNosotros no usamos smoking‚ÄĚ de origen brasilero, que despu√©s se film√≥ la pel√≠cula. Muchos grupos de teatro sal√≠an al encuentro de los problemas sociales y pol√≠ticos y llevaban el teatro a lugares donde la gente nunca hab√≠a podido acceder al teatro.

Ese fen√≥meno tambi√©n se expresa musicalmente, con el Nuevo cancionero aqu√≠ en Argentina, Zitarrosa, Gilberto Gil en Brasil, la Pe√Īa de los Parra en Chile, el nacimiento de la Nueva trova es de ese momento. Estaba el ‚Äúboom‚ÄĚ de la literatura latinoamericana. Hab√≠a una conjunci√≥n donde se pensaba lo art√≠stico, cultural e intelectual comprometido con las ideas que se expresaban en las pel√≠culas, pero tambi√©n con el desarrollo, en alimentarse con lo que pasaba en la sociedad con un nivel de riesgo muy alto.

Me parece importante rescatar este cine y el papel de los intelectuales y artistas de la época, ante lo que fue la caída del llamado socialismo real, cierta derrota para las ideas de la izquierda y el fin de la ideología, un sector importante de intelectuales se refugiaron en la academia o en otros espacios para pensar sobre sí mismos y producir para sí mismos, alejados de la realidad y de los problemas concretos de la sociedad, con esta idea de eludir el compromiso y tomar partido porque eso significa un límite para su creatividad y su pensamiento.

Creo que es importante rescatar esa otra historia, obviamente en otro contexto, para darle una proyección al presente, que significa una revalorización de aquellos que en ese momento se jugaron por sus ideas.





Fuente: Anred.org