October 19, 2020
De parte de Anarkismo
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category internacional |
movimiento anarquista |
opini贸n / an谩lisis
author Thursday July 30, 2020 18:57author by Jos茅 Luis Carretero

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鈥淧ara dejar de ser esclavo hay que trabajar鈥. Estas palabras, pronunciadas por el anarquista Lucio Urtubia en una entrevista en Radio Klara, fueron las que eleg铆 colocar al inicio del pr贸logo de mi segundo libro, 鈥淓l bienestar malherido. Seguridad Social, desempleo y flexiguridad en el siglo XXI鈥, publicado en el a帽o 2008.

Eran los tiempos del inicio de la crisis global m谩s importante desde 1929. 鈥淓l bienestar malherido鈥, un libro breve en formato de bolsillo con una portada del compa帽ero Oscar O., que imitaba, trascendi茅ndolas, las ilustraciones de sendos discos de Dead Kennedys y The Crass, pretend铆a hacer una aproximaci贸n did谩ctica y manejable a las nuevas (entonces) tendencias gerenciales a favor de la flexibilidad laboral y la reforma de las pensiones. El coraz贸n de lo que luego conocer铆amos como 鈥渁usteridad neoliberal鈥 estaba ah铆.

Y tambi茅n, como ya he dicho, estaba Lucio Urtubia.

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A Lucio lo conoc铆 gracias al libro que me pas贸 Jos茅 L贸pez, m谩s conocido en los ambientes 谩cratas madrile帽os como 鈥渆l L贸pez鈥, entonces un agitado joven insurreccionado, cliente de mi despacho y, por cierto, objetivo de alguna acusaci贸n penal de la que yo llegu茅 a defenderle como abogado, de la fue finalmente absuelto porque era inocente.

Era un libro sobre un gigante. Un gigante 谩crata. Y, a煤n m谩s importante, un gigante vivo. Quienes no sepan quien fue Lucio Urtubia, hasta su recient铆simo fallecimiento, y s贸lo lo conozcan por las escasas referencias que de 茅l quedan en los medios de comunicaci贸n masivos, no pueden valorar en su justa medida la dimensi贸n del personaje. Dig谩moslo claramente: la dimensi贸n de un revolucionario.

Porque Lucio Urtubia fue ante todo un revolucionario. Un revolucionario anarquista que se dedic贸 a la actividad clandestina contra la dictadura franquista, que comparti贸 luchas con militantes legendarios como Quico Sabat茅, y que se especializ贸 en falsificar documentos que salvaron las vidas de miles de militantes clandestinos de toda Europa, pertenecieran o no a su corriente pol铆tica.

Es en medio de ese actuar de d茅cadas en la clandestinidad y de ese aprendizaje de la resistencia y de la lucha por la libertad, que Lucio hizo aquello que m谩s fama le ha dado ante la opini贸n publicada, ante los medios masivos. Lucio falsific贸 una enorme suma en cheques de viaje del City Bank, que fueron usados por las redes clandestinas de los revolucionarios europeos para financiarse. Y, cuando la gran transnacional se enter贸 y trat贸 de agarrarle y meterle en la c谩rcel, consigui贸 dar la vuelta a la situaci贸n y salir relativamente indemne. Como un Robin Hood rojinegro, navarro y afable, Lucio rob贸 a los m谩s ricos para defender los derechos y las libertades de quienes buscaban en la lucha una forma de superar un sistema ya periclitado, pero aun brutalmente sanguinario.

Tambi茅n organiz贸 fugas, como la del dramaturgo Albert Boadella, encerrado entonces por los cancerberos del dictador Francisco Franco. Esos que no fueron juzgados despu茅s, ni por los tribunales ni por los acad茅micos grises de la Espa帽a sin memoria, que a煤n se pregunta si ser铆a l铆cito hablar de lo que sucedi贸 en los campos y las cunetas de la muerte de los a帽os cuarenta y siguientes.

Lucio dijo m谩s de una vez que, ante todo, era alba帽il. No debemos tomar esta declaraci贸n como algo secundario, fr铆volo, poco importante. Lucio era revolucionario, tambi茅n, porque era alba帽il. Porque todos los d铆as acud铆a a su trabajo y porque no pretend铆a vivir de aparentar la revoluci贸n desde los mullidos sillones de la mascarada que llaman pol铆tica. Lucio intent贸 鈥渢omar los cielos por asalto鈥 sin dejar de levantar las paredes de las casas proletarias con su sudor y su energ铆a prometeica. No estamos hablando de un prometedor aspirante a pertenecer a la 鈥淟a Casta鈥 que habla contra ella, de un pulido constructor de arabescos discursos nebulosos, sino de un trabajador que, en su tiempo de vida hurtado al patr贸n tras ganarse la vida con su trabajo, expresa su voluntad de liberaci贸n desde una pr谩ctica m谩s all谩 de las normas falsarias de lo cotidiano.

Para dejar de ser esclavo hay que trabajar. Porque los que no trabajan acaban siendo esclavos de quienes les alimentan e infectos esp铆as de aquellos a los que tienen que traicionar para ser alimentados. Hay quienes asumen su condici贸n de proletarios, con o sin trabajo. Saben que no tienen la propiedad de los medios de producci贸n y que, por lo tanto, tienen que vender su fuerza y su energ铆a al patr贸n unas horas al d铆a, para poder combatirlo y expresarse libremente el resto de su vida. Tambi茅n hay quienes, huyendo del trabajo, acaban vendi茅ndole al patr贸n cosas mucho m谩s importantes, como la dignidad o la amistad, y entregan lo m谩s profundo de su personalidad tratando de convertirse en una marca que no necesite 鈥渢rabajar鈥.

鈥淓l bienestar malherido鈥 se iniciaba, tambi茅n, con otra cita de Jos茅 Ingenieros:

鈥淰ivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de la humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse; un incesante af谩n de elevaci贸n hacia ideales definidos.鈥

A la luz de este texto, no hay duda de que Lucio vivi贸, desde el sudor de la obra hasta el fragor de la lucha clandestina. Vivi贸 con dignidad, lucidez y la libertad posible para un revolucionario en la sociedad de la ignominia.

Tampoco hay duda de que admirar a Lucio es tambi茅n vivir. Vivir con la plenitud de la revuelta y el sabor vibrante la camarader铆a.

Salud, Lucio. Alba帽il de la nueva Arcadia. Un d铆a levantaremos finalmente los muros que no has podido terminar.




Fuente: Anarkismo.net