April 20, 2022
De parte de Federaci贸n Obrera Regional Argentina
194 puntos de vista

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Si hay algo indiscutible, es que el movimiento anarquista argentino, estuvo desde sus inicios, muy vinculado al movimiento obrero, del cual era parte, porque sus mismos militantes eran trabajadores.

Como ejemplo, se puede citar el caso de los obreros panaderos, sindicato famoso por su combatividad pero tambi茅n por lo que dejaran en la cultura popular, hasta en t茅rminos alimenticios. Los nombres de las facturas que los argentinos comen hoy en d铆a, fueron puestos en forma de burla, de los obreros panaderos, para con todo lo que desde el anarquismo se quer铆a y se quiere a煤n hoy combatir. Por ello las facturas llevar谩n el nombre de 鈥渧igilantes鈥, en forma de rechazo a la polic铆a, 鈥渃a帽oncitos鈥, en desprecio a lo militar, las denominadas 鈥渂olitas de fraile鈥 o los 鈥渟acramentos鈥, en obvia alusi贸n a lo clerical, como as铆 tambi茅n el hoy conocido 鈥減irul铆n鈥 o 鈥減irulo鈥, otrora 鈥渟uspiro de monja鈥, cuya explicaci贸n est谩 de m谩s, dada su evidente forma f谩lica.

Pero ponemos el caso de los panaderos o el de las cooperativas obreras, cuyo mayor exponente fue el aperitivo 鈥淎margo Obrero鈥, siendo sus colores rojo y negro, propios del anarcosindicalismo, para demostrar c贸mo el anarquismo dej贸 una profunda huella en lo popular, barrida luego con los distintos golpes militares, o la quema sistem谩tica de sus bibliotecas y la toma de sus sindicatos, en tiempos del peronismo, mientras sus 煤ltimos militantes eran apresados o expulsados con la Ley de Residencia, hecha para expulsar anarquistas, desde 1902 hasta el gobierno de Frondizi, que ser铆a quien la anulara. (1)

Qu茅 decir de los clubes sociales y deportivos fundados por libertarios. Los casos m谩s famosos ser谩n el del club 鈥淐hacarita鈥, o el anta帽o 鈥淢谩rtires de Chicago鈥, hoy 鈥淎rgentino Juniors鈥, fundado en una biblioteca anarquista, en 1904. Como as铆 tambi茅n much铆simos clubes de barrio de ciudades como Rosario (la 鈥淏arcelona argentina鈥 por su gran movimiento libertario) que a煤n hoy conservan nombres sugestivos como el de los clubes 鈥淟ibertad鈥, 鈥淟uchador鈥, 鈥淚deal鈥, 鈥淣ueva Era鈥, 鈥淎urora鈥, etc. Pero algo no muy conocido hoy, y que es motivo de 茅sta nota, es la aparici贸n del veh铆culo popular conocido tiempo despu茅s como 鈥渃olectivo鈥, en el que tuvieron mucho que ver los anarquistas del sindicato de choferes, adheridos a la F.O.R.A (Federaci贸n Obrera Regional Argentina), organizaci贸n anarquista nacida como F.O.A, en 1901, y que llevar谩 su nombre definitivo a partir de su cuarto congreso, en 1904.

En la invenci贸n de 茅ste transporte estuvieron directamente involucrados el renombrado militante libertario Diego Abad de Santill谩n (2), redactor y director del peri贸dico anarquista 鈥淟a Protesta鈥, y un anarquista gallego, menos famoso, llamado Jos茅 鈥淪aluto鈥 L贸pez Luis (3), dando vida a la creaci贸n del colectivo, en el contexto de la terrible crisis econ贸mica que afect贸 a varios pa铆ses, entre 1928 y 1930

En sus 鈥淢emorias鈥 (4), Abad de Santill谩n nos cuenta, tras un t铆tulo denominado 鈥淟os colectivos y los colectiveros鈥, lo siguiente: 鈥淗ubo en 1928 una crisis deprimente de los servicios de tax铆metros en Buenos Aires; pasaban los meses y aquella situaci贸n no mostraba perspectivas de un fin pr贸ximo. El gremio de taxistas sufr铆a las consecuencias del poco uso de sus coches que circulaban horas y horas vac铆os, consumiendo in煤tilmente nafta. Algunos taxistas optaron por arrinconar su coche en espera de tiempos mejores o para siempre, y procuraban buscar otra actividad para obtener el pan cotidiano.

Ten铆amos una estrecha vinculaci贸n con el gremio de ch贸feres; los afectados por la crisis pasaban a todas horas por la redacci贸n para hacernos conocer sus puntos de vista y conocer los nuestros. Se hablaba de pedir ayuda al municipio de la Capital Federal a fin de no privar a la ciudad de un servicio p煤blico como el que manten铆an. A esas peticiones al gobierno o al municipio me opuse terminantemente. Y por m谩s que me esforzaba por hallar una salida honrosa, no se me ocurr铆a ninguna, y el porvenir del gremio, en el que contaba con tantos amigos me atormentaba tanto como a los que padec铆an aquella situaci贸n, que ten铆a visos de prolongarse.

Entre las docenas de taxistas que acud铆an al diario para comprobar si ten铆amos algo como la piedra filosofal para descubrir alguna luz, menciono a uno solo, Juan L贸pez (sic), gallego, esperantista, que firmaba sus colaboraciones en nuestra prensa con el seud贸nimo 鈥淪aluto鈥(5). Sol铆a traerme informaciones de los pa铆ses de Oriente de China, Jap贸n, la India, que tomaba de publicaciones en esperanto de aquellos pa铆ses. De apariencia quijotesca, al volante de su veh铆culo, viejo y maltrecho, al verle me recordaba a caballero de la Mancha y a su Rocinante. Descartado lo del recurso al municipio, 驴qu茅 hacer? Y fue entonces cuando se me ocurri贸 lo siguiente: en lugar de circular con los tax铆metros al azar en busca de pasajeros, habr铆a que obrar de otro modo, ponerlos en filas, con recorridos fijos, de tal lugar a tal otro, como los tranv铆as el茅ctricos y con una tarifa baja, popular, equivalente a la de los tranv铆as.

El amigo Juan L贸pez se entusiasm贸 con esa idea, que le pareci贸 excelente, y quedamos en que la expondr铆a en la primera asamblea de gremio, y as铆 lo hizo.

En la nutrida asamblea del local de la calle Bartolom茅 Mitre al 3200, la proposici贸n fue tomada con sorna por algunos y muy en serio por otros. Me doli贸 un tanto que entre los que intentaron ridiculizar, aunque sin 茅xito, aquella soluci贸n, estaban militantes muy conocidos de la F.O.R.A.

No obstante esa actitud de unos pocos que se consideraban en posesi贸n de la verdad suprema, un par de d铆as despu茅s comenzaron a formarse l铆neas de tax铆metros con recorridos fijos, se帽alados en un tablero en la delantera de los coches. El taxi particular, se convirti贸 en taxi colectivo. Eran coches grandes: pod铆an transportar con unos asientos f谩cilmente agregables, hasta seis pasajeros. Avanzaban r谩pidamente y compet铆an con 茅xito con los tranv铆as; la poblaci贸n de Buenos Aires tom贸 esos veh铆culos con simpat铆a.

En pocas semanas no alcanzaban los taxis de la gran ciudad para cubrir las l铆neas establecidas espont谩neamente. Fue todo un 茅xito, un 茅xito con amplio respaldo popular.

El gremio entero, que andaba cabizbajo, triste, desanimado, mostr贸 en pocos d铆as la sonrisa del triunfo.

El taxi colectivo fue el veh铆culo favorito de Buenos Aires, hasta el punto que los tranv铆as circulaban casi vac铆os, como circulaban antes los taxis. Y como se trataba de intereses extranjeros, ingleses, hubo reclamaciones y protestas, pero el presidente Yrigoyen se mostr贸 firme y tom贸 el partido y la defensa de los colectivos y los colectiveros. Hubo contratiempos y alteraciones con el cambio de gobierno y la entrada en el mismo de representantes del capital ingl茅s pero los tranv铆as acabaron por desaparecer unos a帽os m谩s tarde.

El primitivo taxi colectivo fue transformado en micro贸mnibus, que manejaba el mismo conductor, sin ayuda extra帽a, de cobradores de los boletos. Los micro贸mnibus siguieron llam谩ndose colectivos, y fue con ellos con lo que se hizo posible el conglomerado urbano bonaerense, disperso en numerosas peque帽as ciudades, como una unidad funcional.鈥

Llama la atenci贸n que historiadores como Horacio N. Casal, en su obra 鈥淗istoria del colectivo鈥, nombre a los taxistas P谩ez, Rodr铆guez, Manuel Pazos, Rogelio Fern谩ndez, Lorenzo Forte, Arist贸bulo Bianchetti y Felipe Quintana, como a los autores Llama la atenci贸n que historiadores como Horacio N. Casal, en su obra 鈥淗istoria del colectivo鈥, nombre a los taxistas P谩ez, Rodr铆guez, Manuel Pazos, Rogelio Fern谩ndez, Lorenzo Forte, Arist贸bulo Bianchetti y Felipe Quintana, como a los autores de la invenci贸n del colectivo, insistiendo en la argentinidad de todos los citados, y nada mejor para seguir con el mito que dar inicio a esa historia en un cafet铆n de Buenos Aires. (6)

Aunque el mismo autor se帽ala la combatividad del gremio de colectiveros, que a煤n en 1936, en plena huelga y conflicto entre choferes y Estado (m谩s los intereses brit谩nicos detr谩s) tendr谩 como delegados a los anarquistas Miguel Abadie y Jos茅 Escudero, como as铆 tambi茅n, para el mismo a帽o, los colectiveros en conjunto se solidarizar谩n con la Rep煤blica Espa帽ola, en v铆speras del levantamiento militar de Francisco Franco y el auge del fascismo espa帽ol. (7)

Y si algo fortalece nuestro an谩lisis, v茅ase sino lo dicho por el doctor Corona Mart铆nez, en su defensa realizada hacia los 37 obreros anarquistas del sindicato de choferes de taxi y los lavadores de autos, que sufrieron en 1932, junto a los panaderos, la persecuci贸n estatal, siendo procesados por 鈥渁sociaci贸n il铆cita鈥, y siendo su local de calle Bartolom茅 Mitre, allanado en 1930, y en junio de 1932, con cientos de militantes detenidos. Fue un montaje estatal, para debilitar a los tres sindicatos m谩s combativos de la F.O.R.A. En su defensa, el abogado Corona Mart铆nez, se帽ala: 鈥淟a aplicaci贸n del autom贸vil al transporte colectivo de pasajeros se inici贸, desarroll贸 y progres贸 en esta ciudad por la 鈥淯ni贸n Chauffeurs鈥 y por obra de sus afiliados. En efecto, los primeros 贸mnibus, peque帽os y con todas las imperfecciones de una industria incipiente, fueron puestos en circulaci贸n por miembros de 鈥淯ni贸n Chauffeurs鈥, constituyendo l铆neas cuyos coches, como los actuales de colectivos, no eran de una empresa, sino de numerosos propietarios de un solo coche, d谩ndose el caso frecuente de dos o tres condominios de uno de ellos. Vinieron despu茅s las grandes empresas que explotaron para su exclusivo lucro la iniciativa de los esforzados 鈥減ioneers鈥 obreros, quienes fueron desplazados por la competencia de los que dispon铆an de capital para lanzar a la circulaci贸n coches grandes y c贸modos.鈥

Luego, el mismo abogado, se帽ala el enorme aporte de 茅ste sindicato a los avances tecnol贸gicos que signific贸 la aparici贸n del auto colectivo, la soluci贸n transit貌ria que represent贸 en tiempo de crisis, y la posibilidad concreta de combatir la terrible desocupaci贸n de la 茅poca para muchos taxistas sin trabajo. Destacando el hecho de que una 鈥渁sociaci贸n il铆cita鈥 de delincuentes, no podr铆a tener esos lazos de solidaridad y de apoyo mutuo entre los trabajadores, como su aporte a nivel social, con la aparici贸n del colectivo.

Hay que destacar que en la primera Comisi贸n Administrativa y como fundador del sindicato de choferes de taxi, aparece Jos茅 L贸pez Luis, alias 鈥淪aluto鈥, en 1924, junto a otros anarquistas. Los primeros autos colectivos llevaban de 7 a 10 personas, y el primer recorrido era Lacarra, Flores, Plaza de Mayo, a un precio de 10 centavos por persona.

Por su parte, 鈥淪aluto鈥 L贸pez ser谩 deportado de Argentina, y fusilado por los franquistas en plena guerra civil espa帽ola, mientras Abad de Santill谩n tambi茅n regresa a su pa铆s y ser谩 figura destacada de la revoluci贸n libertaria llevada a cabo en Espa帽a. (9)

JUAN MANUEL FERRARIO

Como se ve, los autos colectivos no difer铆an demasiado en aspecto de un autom贸vil normal, excepto por su tama帽o. En la foto, se ve una unidad de la entonces l铆nea 26, actual 56 (Foto: Archivo General de la Naci贸n).

(1) En los a帽os 30 la misma ley ser谩 usada para expulsar a muchos militantes comunistas.

(2) Cuyo nombre real era Sinesio Baudilio Garc铆a Fern谩ndez, autor entre otros libros de 鈥淓l movimiento anarquista en la Argentina鈥, 鈥淓l organismo econ贸mico de la revoluci贸n鈥, 鈥淩econstrucci贸n Social鈥, 鈥淧or qu茅 perdimos la guerra鈥, por citar s贸lo algunas de sus obras.

(3) Jos茅 L贸pez Luis, conocido como 鈥淪aluto鈥, era oriundo de la localidad gallega de Baiona.

(4) 鈥淢emorias鈥, Diego Abad de Santill谩n. Editorial Planeta. Barcelona, 1977. P谩ginas 125 y 126.

(5) Creemos que aqu铆 Abad de Santill谩n confunde el nombre de Jos茅, por Juan, es que en el mismo sindicato de choferes hab铆a otro militante anarquista llamado Juan L贸pez, a eso atribuimos posiblemente este error, ya que se podr铆a equivocar de nombre pero no de apodo.

(6) 鈥淗istoria del colectivo鈥, Horacio N. Casal. Centro Editor de Am茅rica Latina. Buenos Aires, 1971. P谩gina 12.(7) Horacio N. Casal. Op. cit. P谩ginas 82 y 110

( 鈥淟a F.O.R.A ante los tribunales鈥. Los procesos por 鈥淎sociaci贸n Il铆cita鈥 a los sindicatos Panaderos, Chauffeurs y Lavadores de autos. Defensa de los doctores Corona Mart铆nez y Palacio Zino. P谩ginas 102, 103, 104, 122 y 123. Editado por el Comit茅 Pro Presos y Deportados de la F.O.R.A. Buenos Aires, 1934.

(9) Recomendamos el documental 鈥淎 volte das nove鈥, sobre la vida de 鈥淪aluto鈥 L贸pez, realizado por Antonio Caeiro, cuyo adelanto puede verse en www.ofaiadoproducions.blogspot.com

extraido de https://taxi.cnt.cat/associacio/article/1619?fbclid=IwAR1p_J3hcyUCHGt4taIovXUyNZh3GPZPK_KQRD8YSpq3jHPQHg62RhBfEcc

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Fuente: Capital.fora.com.ar