October 20, 2021
De parte de La Haine
219 puntos de vista


En v铆speras del 8vo. Congreso, conversamos con el Comandante Jos茅 Ram贸n Machado Ventura (Vueltas, 1930), miembro del Comit茅 Central del Partido Comunista de Cuba desde su fundaci贸n en 1965, y de su Bur贸 Pol铆tico a partir de 1975; ministro de Salud P煤blica de 1960 a 1967 y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, de 2008 a 2013, as铆 como Segundo Secretario del Partido desde 2011 hasta abril de 2021

Es un hombre de peque帽a estatura, movimientos r谩pidos, y mirada incisiva. Respetado por sus compa帽eros de la Sierra, y por los nuevos, que ya integran varias generaciones, todos nacidos al filo o despu茅s de la Revoluci贸n que impuls贸 con las armas y con su ejemplo de trabajador incansable, Machado Ventura, como se le conoce, es uno de los grandes de la historia. No le gusta aparecer en primer plano, pero est谩 atento a todo, y sus se帽alamientos cr铆ticos suelen ser certeros. Tampoco acostumbra a dar entrevistas. Cualquiera que no lo conozca creer铆a que es un hombre de 70, quiz谩 de 80 a帽os. Pero el a帽o pasado arrib贸 a los 90.

La prensa contrarrevolucionaria concentra en 茅l su odio: como es menos visible, fabrica una imagen tenebrosa. Pero cualquier interlocutor que se siente frente a 茅l, encontrar谩 a un hombre (me resisto a llamarlo anciano) que sabe re铆r, que ha participado con pasi贸n y humildad en los m谩s importantes acontecimientos hist贸ricos de las 煤ltimas seis d茅cadas, y que, sin embargo, 芦no se cree cosas禄, como dir铆an los muchachos de hoy.

Soy consciente de lo privilegiado que soy: a las puertas del 8vo. Congreso del Partido, cuando, dicho por 茅l, 芦ya se va禄, Machado Ventura me concede esta entrevista. Hablamos durante dos horas. No estamos en su despacho, sino en su verdadero lugar de trabajo: la larga mesa de reuniones de su oficina en el Comit茅 Central, llena de papeles, que es donde se siente m谩s c贸modo.

La conversaci贸n salta de un tema a otro, a veces retrocede o se adelanta en el tiempo, pero he preferido dejarla as铆, porque el aparente caos expositivo tiene un orden secreto: Machado Ventura nunca pierde el hilo de la conversaci贸n, aun si introduzco un comentario o una pregunta no programada. Trae por escrito respuestas pensadas a mis preguntas, pero las abandona, y asume y acepta giros inesperados. Todav铆a no me he sentado y ya empieza a hablar, y debo apurarme con la grabadora. 芦En la Sierra -dice-, al principio, solo 茅ramos tres m茅dicos: Mart铆nez P谩ez, que fue el primero que lleg贸, despu茅s Sergio del Valle y tras 茅l yo, que llegu茅 un mes o dos despu茅s. En aquel primer a帽o en la Sierra solo 茅ramos tres m茅dicos禄.

-驴Y el Che?

-Bueno, pero el Che ya no ejerc铆a como m茅dico, ten铆a su columna (1). Claro, si te pasaba algo, sab铆a m谩s que los dem谩s y ayudaba, pero esa no era su funci贸n. Durante ese primer a帽o, te hablo de 1957, en la Sierra no hubo m谩s m茅dicos. Y yo me fui con Ra煤l para el II Frente en marzo de 1958. Es decir, que en la Sierra quedaron solo Mart铆nez P谩ez y Sergio del Valle. La Sierra recibi贸 m谩s m茅dicos despu茅s de la huelga del 9 de abril, cuando se produjo la ofensiva de la tiran铆a. Algunos hab铆an sido delatados y se unieron a la guerrilla, pero yo estaba ya en el II Frente.

-驴Usted conoc铆a a Ra煤l de antes? H谩bleme de los principales l铆deres de la Revoluci贸n.

-No, no lo conoc铆a. A Ra煤l lo hab铆a o铆do mencionar en la Universidad, pero no lo conoc铆a. Y a Fidel tampoco: lo hab铆a visto algunas veces, cuando iba a la escalinata o caminando por la calle Infanta, cuando sal铆a de mis clases de Qu铆mica, pero no lo conoc铆a.

芦Cuando estaba en la Sierra, bueno, ah铆 nos conocimos todos, no 茅ramos muchos. Y hemos tenido relaciones de trabajo durante a帽os. Cuando era el primer secretario del Partido en Matanzas, Fidel iba pr谩cticamente todos los fines de semana a seguir el desarrollo de las vaquer铆as, de la gen茅tica, recorr铆a todos esos lugares. Hablo de los a帽os 68 y 69.

芦Despu茅s pas茅 a ser secretario del Partido en La Habana -que entonces abarcaba todo lo que es hoy Mayabeque, Artemisa, m谩s la ciudad de La Habana-, era la 茅poca en que se estaban construyendo las Escuelas en el Campo y el trabajo era intenso. Casi todos los d铆as me recog铆a para ir a San Antonio de los Ba帽os, a G眉ira, bueno, a las zonas donde se concentraban las escuelas. Durante el trayecto convers谩bamos, y aparte de las orientaciones que nos daba, hablaba de otras cosas, de gente que conoc铆a, preguntaba por lugares donde antes hab铆a estado, como Nueva Paz, donde hubo un campo de tiro, me narraba historias.

芦Tuve bastante relaci贸n con Fidel. Le debo mucho: en la forma de trabajar, en c贸mo enfocar los problemas. Era muy objetivo en sus an谩lisis y sent铆as que detr谩s hab铆a mucho pensamiento, porque te daba la soluci贸n de cualquier problema enseguida; nosotros, yo, t煤, nos tard谩bamos en llegar a la soluci贸n, pero 茅l respond铆a de inmediato: debemos hacer esto. Y cuando comprobabas, ve铆as que ten铆a raz贸n. Era como si 茅l lo hubiese calculado antes. No fallaba. Uno trataba de absorber lo que pod铆a.

芦Con el Che tambi茅n me relacion茅 mucho. Cuando yo era ministro de Salud P煤blica, 茅l era ministro de Industrias, y las f谩bricas y los laboratorios de medicamentos estaban a su cargo. Cada 15 d铆as nos reun铆amos, porque escaseaban las medicinas, a veces los envases no ten铆an la calidad, les faltaba la tapa o la etiqueta. Era una etapa muy dura禄.

Por sus m茅ritos y la probada fidelidad a la Patria, el comandante Jos茅 Ram贸n Machado Ventura recibi贸, de manos de su jefe, el General de Ej茅rcito Ra煤l Castro Ruz, el t铆tulo de H茅roe del Trabajo de la Rep煤blica de Cuba

-驴Ten铆a un car谩cter dif铆cil?

-S铆, era dif铆cil, pero era chistoso tambi茅n. Hac铆a muchos chistes… S铆, era dif铆cil, eso lo sabe todo el mundo, pero con raz贸n, porque no te mandaba a hacer algo que 茅l no fuera capaz de hacer. Predicaba, de verdad, con el ejemplo. Hay gente que predica con el ejemplo y no es tan as铆, no porque no tenga calidad el individuo, sino porque no lo puede hacer, no al cien porciento. Pero 茅l trataba de que fuera as铆. Si era para comer y lo que hab铆a era un boniato, lo divid铆a a la mitad, no era un poquito m谩s para 茅l, era a la mitad. Era extremista en ese sentido. Pero 茅l ten铆a sus chistes y era una persona con la que daba gusto conversar, porque era un hombre instruido y penetraba en la esencia de los problemas.

芦Conmigo jaraneaba mucho, como que era m茅dico y siempre estaba bromeando sobre las exigencias que le hac铆an los m茅dicos… Y con el tema de las medicinas ten铆amos encontronazos, porque 茅l defend铆a sus producciones y yo le se帽alaba los defectos que ten铆an. Pero aquello terminaba bien, porque 茅l como m茅dico sab铆a realmente que no deb铆a ser as铆 y criticaba a sus compa帽eros. A menudo iba al Ministerio de Salud P煤blica a verme. Pero adem谩s, 茅l influy贸 en los primeros meses para los cargos que ocup茅, primero en la Sanidad Militar y luego como jefe de los Servicios M茅dicos de La Habana en el a帽o 59. Yo no era el gran m茅dico, era muy joven, hab铆a gente de m谩s experiencia, ten铆a 28 a帽os. Cuando Fidel me llam贸 en mayo de 1960 para hacerme ministro de Salud P煤blica, yo no me lo esperaba.

芦Fidel estaba en esos d铆as enfermo, le hab铆a dado gripe, ten铆a una neumonitis, y estaba acostado. Me hab铆a llamado para entregarme el Ministerio. Yo le dije, “fig煤rate, esa gente me dio clases, o fueron mis jefes en las salas donde trabaj茅, 驴c贸mo voy a llegar yo de jefe?”. Yo no sab铆a lo que era ser Ministro de Salud P煤blica. Y, 驴sabes lo que me respondi贸 Fidel?, nunca lo olvido: “lo que tienes que hacer es trabajar, trabajar y trabajar”. Ese fue su consejo y hasta donde he podido lo he seguido. Cuando llevaba tres, cuatro meses ah铆, ya conoc铆a el panorama, y ten铆a confianza. Es verdad que trabaj茅 duro. Comprend铆 que hab铆a gente en aquella sociedad con mucho nombre, que cuando lo probabas no daba para nada禄.

-驴Usted estudi贸 en La Habana?

-S铆, 驴d贸nde si no? No exist铆an m谩s escuelas de Medicina en el pa铆s. La segunda, que fue la de Santiago de Cuba, la fundamos a pesar de que encontramos mucha oposici贸n, porque divid铆a la poca fuerza de profesores existentes. Hubo que conciliar criterios. Despu茅s abrimos la de Santa Clara. Pero antes, solo exist铆a la de La Habana.

芦En Cuba no exist铆a salud p煤blica, ni cuando nos quedamos con 3 000 m茅dicos, ni cuando ten铆amos 6 000. No exist铆a un esquema de vacunaci贸n. La primera vacuna que se administr贸 de forma masiva fue contra la poliomielitis en 1962 y se hizo con la colaboraci贸n de los cdr, no hab铆a ni m茅dicos ni enfermeros suficientes. La gente de Oriente, del campo, ten铆a que venir al Calixto Garc铆a. Yo me encontr茅 all谩 en la Sierra Maestra a la hija de una mujer que hab铆a operado en La Habana, era de Media Luna. Imag铆nate, para llegar hasta el Calixto Garc铆a en La Habana tuvieron que vender las vacas, todo lo que ten铆an.

芦Esa era la salud p煤blica que hab铆a en Cuba: los muchachos se mor铆an de gastroenteritis, de una vulgar diarrea, no hab铆a forma de contenerla, ni sueritos para ponerles. Las cl铆nicas privadas atend铆an a los que ten铆an dinero. En los primeros a帽os de la Revoluci贸n se produjo una paradoja: los m茅dicos se iban del pa铆s, y los indicadores de salud p煤blica mejoraban todos los a帽os, con medidas organizativas y una peque帽a masa de m茅dicos revolucionarios, no eran muchos, pero cada uno val铆a por diez. Si comparas los indicadores de salud del 60, con los del 61 y los del 62, ver谩s que cada a帽o eran mejores, y cada a帽o, sin embargo, ten铆amos menos m茅dicos.

El joven Jos茅 Ram贸n Machado Ventura se gradu贸 de m茅dico, en La Habana, donde estaba la 煤nica escuela de Medicina en Cuba, antes de 1959. Foto: Archivo de Granma

芦Aqu铆 vinimos a respirar cuando Santiago de Cuba y Santa Clara empezaron a graduar m茅dicos. Porque los j贸venes que ven铆an de otras provincias a estudiar en La Habana se quedaban en la capital. La mitad de los m茅dicos del pa铆s estaba en La Habana y la otra mitad, fundamentalmente, distribuida por las capitales de provincia. En los pueblos pod铆a haber uno, dos o tres m茅dicos禄.

-Siendo usted Ministro viaj贸 al frente de aquella primera brigada m茅dica internacionalista que trabaj贸 en Argelia…

-Eso fue en 1963. Cuando se inaugur贸 la nueva Facultad de Medicina, a la que se le puso el nombre de Victoria de Gir贸n, los argelinos acababan de obtener su independencia de Francia, y Fidel anunci贸 que los ayudar铆amos, y les enviar铆amos m茅dicos. Imag铆nate, en aquel momento se estaban yendo nuestros m茅dicos. Quedaban poco m谩s de 3 000. Y yo all铆 oyendo aquello…

Reunimos 56 o 57, entre m茅dicos y enfermeros, y los llev茅, estuve dos meses con ellos en Argelia, recorriendo el pa铆s para ubicarlos, porque yo ten铆a que saber a d贸nde iban y qu茅 iban a hacer. Estaba el problema del idioma de por medio, del 谩rabe ni pensar, lo m谩s que pod铆an hacer nuestros m茅dicos era hablar un poco franc茅s, porque algunos argelinos con cierta cultura lo hablaban, pero el pueblo utilizaba, naturalmente, el 谩rabe. Yo recorr铆 aquel pa铆s con mi hom贸logo argelino. En ese periodo el Che visit贸 Argelia, nos encontramos all谩. Lleg贸 unos d铆as despu茅s que yo. En 1965 volv铆, pero ya iba a otra misi贸n. Hice un recorrido por el Norte de 脕frica y estuve tambi茅n en Egipto.

-驴Cu谩ndo se encuentra con el Che en el Congo?

-Eso fue en el mismo a帽o 1965, pero despu茅s. A los dos o tres meses de aquel viaje es que se plantea mi encuentro con el Che. Yo deb铆a trasladarle algunas instrucciones de Fidel, pero tambi茅n porque Gaston Soumialot, un l铆der congol茅s de aquel movimiento, en una visita a Cuba, hab铆a pedido m茅dicos para su pa铆s. Fidel me consulta y yo le digo que lo mejor es ir, valorar en el terreno y encaminarlo organizadamente. Yo ten铆a la experiencia de la Sierra Maestra y del II Frente. Adem谩s, 隆yo ten铆a ganas de ir tambi茅n! Entonces Fidel me autoriza.

芦Fui con esa misi贸n y con unos documentos que Fidel me dio para el Che, con algunas recomendaciones. El Che ten铆a su campamento cerca del Lago Tanganica, pero cuando llegu茅 estaba para adentro, en el coraz贸n de 脕frica, en Lulimba. Tuve que caminar durante 15 d铆as para encontrarlo. 脡ramos tres o cuatro, con el gu铆a. Llegamos de noche, muy cerca ard铆a un rancho, y como no sab铆amos lo que pasaba y se escuchaban disparos (parece que el fuego activ贸 alguna bala), nos acercamos con cautela. El Che nos recibi贸 y enseguida me dijo: “oye, 驴te enteraste que te nombraron miembro del Comit茅 Central?”, y agreg贸: 芦Fidel ley贸 una carta que le dej茅禄. Yo no sab铆a nada. 脡l hab铆a escuchado la noticia por Radio Habana Cuba. Ah铆 me enter茅 que yo era miembro del Comit茅 Central. F铆jate que en la foto de aquel Comit茅 Central no estoy.

芦脡l se alegr贸 de verme. Nos pasamos casi toda la noche hablando. Estuve all铆 con 茅l poco m谩s de un mes. Nos movimos juntos por varios lugares. El Che estaba tratando de unir a los combatientes congoleses, porque hab铆a mucho tribalismo. Se apoyaban unos a otros seg煤n la tribu. Si yo estoy comiendo y eres de mi tribu, comparto lo que tengo. Pero si eres de otra tribu, ni te miro. Y despu茅s t煤 hac铆as lo mismo. 脡l hab铆a convocado una reuni贸n con los jefes, con la intenci贸n de buscar la unidad. Tuve la oportunidad de participar en esa reuni贸n. Por ah铆 hay una foto en la que aparezco. La impresi贸n no fue buena.

芦El camino de regreso hasta la base de los guerrilleros en el Lago Tanganica dur贸 otros 15 d铆as. Y all铆 estuve detenido otro mes, porque hab铆a que esperar hasta conseguir un motumbo con motor fuera de borda para cruzar, y esquivar a una ca帽onera peque帽a que trataba de impedir el paso de los hombres y los suministros que ven铆an del poblado de Kigoma, en Tanzania. Cuando llegu茅 a Cuba le di mi impresi贸n a Fidel: no hay que mandar tantos m茅dicos, porque los que estaban all铆 (con el Che hab铆a cinco m茅dicos, uno de ellos era Octavio de la Concepci贸n y la Pedraja, Tabito; a Tabito lo conoc铆a desde el Calixto Garc铆a, porque fue mi alumno y estuvo conmigo en el II Frente) me relataron los problemas que hab铆a. Yo le llev茅 un sobre que me entreg贸 Fidel. Los d铆as que estuve de paso en Francia dorm铆a con aquel sobre grande cuadrado debajo de la camisa, como hab铆a fr铆o… y no solt茅 el sobre para nada A m铆 me parece, porque no lo vi, que Fidel le dec铆a en su carta que, si aquello no ten铆a resultados, saliera de all铆. El Che se resist铆a a la idea de salir, porque significaba un fracaso. El 煤nico que pod铆a convencerlo era Fidel禄.

M茅dicos guerrilleros de la Sierra Maestra, a帽os despu茅s del triunfo revolucionario, se reunieron en el peri贸dico Granma. Foto: Archivo de Granma

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Fuente: Lahaine.org