January 15, 2021
De parte de SAS Madrid
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Huelga apocal铆ptica. As铆 han decidido llamar madres, padres, profesorado y alumnado al paro que el pr贸ximo 18 de enero protagonizar谩n trabajadoras y trabajadores con hijas e hijos a cargo. 鈥淵a sabemos que el nombre es un poco fuerte, pero tal como vamos, o le d谩bamos un toque impactante o no encontr谩bamos acomodo en la agenda setting鈥, dice Maril贸 Fern谩ndez, una de las impulsoras de la iniciativa.

Fern谩ndez, integrante de una asamblea feminista del Sur de la capital, se帽ala que el detonante ha sido esta 煤ltima semana sin colegios en la Comunidad de Madrid, una situaci贸n que amenaza con prolongarse a la semana que viene. Sin embargo, ante la hip贸tesis de un reconfinamiento en diversas Comunidades Aut贸nomas, la iniciativa ha adquirido alcance estatal. 鈥淵a tocaba: a帽os diciendo que si nosotras paramos se para el mundo, pues mira, ya va siendo hora de cumplir con la amenaza. Porque lo que no puede ser, lo que no podemos soportar un minuto m谩s, es que el mundo siga girando a costa de que nos inmolemos鈥, valora Fern谩ndez para El Salto en conversaci贸n telef贸nica, mientras se escucha de fondo un enervante 鈥樎÷÷am谩!!!鈥. 鈥溌縀so es en tu casa o en la m铆a?鈥, logra articular la activista, riendo nerviosa antes de colgar. 

Los grupos de wassap arden con la convocatoria de huelga, los de madres y padres pero tambi茅n los de los trabajos. Ning煤n sindicato por ahora ha secundado el paro. 鈥淓ntendemos que es discriminatorio amparar solo a una parte de las plantillas, si ya nos complicast茅is la vida con el 8m, imag铆nate con esto, las y los trabajadores que no tienen hijos e hijas peque帽os sufrir铆an una mayor carga de trabajo鈥, defiende Camilo S谩nchez, coordinador de la Central Sindical General.

鈥淎 ver, una huelga es una huelga. Obviamente que el objetivo no es que el curro que nosotras no haremos  lo hagan otros. La idea es que se note que hay mucha gente que est谩 cuidando y trabajando al mismo tiempo, y que ya no podemos m谩s鈥

Desde el colectivo Cansancio, muy activo en la difusi贸n de la convocatoria, no lo ven as铆: 鈥淎 ver, una huelga es una huelga. Pues habr谩 servicios m铆nimos, pero obviamente que el objetivo no es que el curro que nosotras y nosotros no haremos como forma de protesta lo hagan otros. Hombre por dios. La idea es que se note que hay mucha gente que est谩 cuidando y trabajando al mismo tiempo, y que ya no podemos m谩s鈥, comenta In茅s Bolsa, afiliada a un sindicato minoritario cuyo nombre no quiere dar porque tampoco es que se hayan mojado mucho. In茅s B. no entiende el por qu茅 de estas resistencias: 鈥渓o 煤nico que queremos es sacar nuestro apocalipsis del 谩mbito privado y trasladarlo al debate p煤blico鈥.

Cuentan tanto Fern谩ndez como Bolsa que el empuj贸n definitivo para pasar a la acci贸n se lo han dado abuelas y abuelos. 鈥淗acemos lo que podemos por ayudar, dentro de este contexto tan poco apropiado de la pandemia鈥, dice Celestina N. de la coordinadora de abuelas Silvia Federici. 鈥淧ero, lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pago鈥, sentencia, 鈥測 as铆 se lo hemos comunicado para que dejasen ya de buscar apa帽os individuales a un problema colectivo鈥.

Elvira H. trabaja en el sector de la hosteler铆a y est谩 acostumbrada a hacer todo tipo de encaje para compatibilizar su trabajo con los cuidados, ya desde antes de la pandemia. Obligada a ir a trabajar a riesgo de perder su puesto, no se muestra muy optimista respecto al paro del lunes. 鈥淢uy apocal铆ptica no va a poder ser el tema cuando tantas no estamos en condiciones de poder sumarnos鈥, dice Elvira H. 鈥淓s triste que cuantas m谩s razones tienes para hacer huelga m谩s dif铆cil te resulta plantarte鈥, sonr铆e antes de a帽adir que todo esto le recuerda un poco a 鈥渦n par de 8 emes鈥 en los que tampoco pudo parar. 

Para Miguel T, esto no es, ni debe ser, una cuesti贸n de mujeres. 鈥淔eminista s铆, desde luego, porque se trata de poner los cuidados en el centro鈥, comenta este padre y socio del AFA de su colegio. 鈥淗ay algo en lo que creo que no se est谩 haciendo ning煤n hincapi茅: si yo digo en mi trabajo que no puedo ir o currar para antender a mi hijo, a medio o largo plazo me quedo sin trabajo. Se trata del principal ingreso en nuestra casa. Mi mujer cobra menos y en su trabajo son m谩s flexibles porque entienden que se tiene que encargar del ni帽o鈥, explica Miguel. 鈥淏ueno, pues ah铆 tienes la trampa perfecta. 驴Que c贸mo se sale de esta trampa? La verdad entre el curro y las horas de cuidados, no me da la cabeza para llegar a ninguna conclusi贸n鈥.

鈥淪e habla mucho de los permisos iguales, a m铆 me parece bien que los hombres tengamos bajas paternales m谩s largas, pero la crianza dura mucho m谩s de cuatro meses鈥, considera este padre. 鈥淵o lo que quiero es decirle a mi jefe que no voy a poder entregar un informe porque tengo al ni帽o en casa sin que se me haga un nudo en la garganta鈥, confiesa.  Para Miguel sin embargo, la huelga apocal铆ptica es una buena medida de presi贸n a la que s铆 que puede sumarse: 鈥渆s un poco triste, pero me resulta m谩s justificable ante mi empresa hacer huelga un d铆a, que decir cotidianamente que qu茅 hago con la criatura鈥.

鈥淐omo docentes insistimos en que las escuelas no son guarder铆as a las que llevar a los ni帽os para poder trabajar. Como madre quiero dejar a mis hijos donde sea, cualquier ni帽贸dromo me vendr铆a bien鈥

Profesora y madre, Luz S. est谩 haciendo muchos esfuerzos por no tomar ansiol铆ticos. 鈥淐reo que hay un falso dilema de fondo contra el que nos estrellamos: Como docentes insistimos en que las escuelas no son guarder铆as a las que llevar a los ni帽os para poder trabajar, en medio de una pandemia o con temperaturas bajo cero. Como madre trabajadora quiero dejar a mis hijos donde sea, cualquier ni帽贸dromo me vendr铆a bien la verdad鈥. En esa marasma sin identificar, en ese pozo ciego entre abrir los colegios con lo que eso pueda implicar en cuanto a riesgos para plantillas y alumnado y dejar a las criaturas en casa con lo que eso conlleva para ellas y sus estresados progenitores, est谩 el inexistente sistema de cuidados a la infancia.

鈥淟l谩male pozo negro o cr谩ter lunar, lo mismo me da que me da lo mismo鈥, dice la economista feminista Luisa Mej铆as. 鈥淟o cierto es que cuando todo par贸 no se dio una sola opci贸n para conciliar lo productivo con lo reproductivo. Encima se pretendi贸 a帽adir lo educativo en la cuenta de los hogares. Ha pasado casi un a帽o de eso, 驴has visto t煤 alguna medida facilitadora para madres y padres trabajadores que no presuponiese que se puede teletrabajar cuidando o vivir sin cobrar? No hay que hacerse un master para ver que esto es insostenible鈥, concluye la experta.

鈥淗emos estado mucho tiempo pensando en c贸mo afrontar la cuesti贸n, pero claro, con el tute que llevamos no encontr谩bamos el momento, y ahora, que no podemos m谩s, hay una helada que cualquiera sale a la calle a protestar para que se le espaturre la chiquillada鈥, dice con voz cansada, Mar铆a B, una de las portavoces de Desespere Parental (DP), un colectivo de familias creado entorno a la emergencia conciliatoria fruto de la emergencia sanitaria. 鈥淢uchas emergencias y cada vez menos paciencia鈥, reza la pegatina que luce la activista en su chaqueta.

鈥淓ra ver a mi madre todo el d铆a trabajando o cuid谩ndonos, trabajando o cuid谩ndonos, te despertabas y ah铆 estaba currando, te ibas a dormir y ah铆 segu铆a currando鈥

Irina tiene 8 a帽os pero ya ha visto cosas que vosotros no os creeri谩is. Es la mayor de tres hermanos y la portavoz para Castilla la Mancha de la plataforma Infancia Hartita (IH), otra de las entidades convocantes. La ni帽a guarda vivos recuerdos de los dos meses que pas贸 sin salir de casa en primavera. 鈥淓ra ver a mi madre todo el d铆a trabajando o cuid谩ndonos, trabajando o cuid谩ndonos, te despertabas y ah铆 estaba currando, te ibas a dormir y ah铆 segu铆a currando鈥, cuenta.

Cuando volvi贸 al colegio, en los recreos, compa帽eritas y compa帽eritos pusieron en com煤n el calamitoso estado de sus progenitores, la ni帽a rememora historias terribles de madres gritando enloquecidas por los pasillos, amenazando con huir de casa, atendiendo a webconferencias en pijama. Salones convertidos en un escenario tenebroso de cosas tiradas, platos con comida e infantes con el pa帽al cagado.

鈥淐uando empezaron a confinarnos por clases y volvimos a ver esa mirada de enajenaci贸n y v茅rtigo en nuestros progenitores, decidimos empezar a organizarnos. A las autoridades les pedimos que hagan algo: como vuelva a haber otro confinamiento sin medidas tendremos una epidemia de orfandad鈥, alerta Irina.

Zoe L., estudiante de segundo de Primaria y una de las impulsoras de I.H en Madrid se帽ala con frustraci贸n: 鈥淟o que nos pide el cuerpo es salir a armarla frente a los pol铆ticos que permiten esto. Pero en nuestra asamblea tambi茅n estamos pensando en que hay problemas m谩s micro a los que habr铆a que dar respuesta. Es una cuesti贸n cultural. Nuestros padres y madres no saben decir hasta aqu铆 hemos llegado, pedir una baja, reclamar derechos. Esta subjetividad productivista les est谩 matando, les llena de culpa鈥. En el joven colectivo infantil ya se plantean, de manera paralela a la huelga apocal铆ptica, recorrer los salones de su casa para manifestarse contra la culpa. 鈥淓n particular la materna, que est谩 muy arraigada鈥.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com (15/01/2021).




Fuente: Sasmadrid.org