July 5, 2021
De parte de Pozol
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Madrid, España. 4 de julio de 2021. 

El teatro está medio lleno. No porque lo que se viene a ver medio sea algo, sino porque siguen habiendo normas vinculadas al covid que hacen que las personas deban mantener cierta distancia para poder acercarse a lo que se presenta en el escenario. Antes de que entre el Escuadrón 421, delegación marítima del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, al Teatro del Barrio en Lavapiés, Madrid, quien presenta los actos culturales pide al público –que están también de expectantes porque esperan- que antes de que entren las siete personas que conforman esta delegación que llegó en barco a Europa, Tierra Insumisa, en dos repeticiones rápidas y entre risas digan al unísono el motivo de la convocatoria este 3 de julio: “Bienvenidas zapatistas a Madrid. ¡EZLN! ¡EZLN!”

Entrando a la izquierda del escenario, el Escuadrón 421 saludó a quienes estaban allí para recibirles. Marijose, Yuli, Ximena, Carolina, Lupita, Bernal y Felipe, quienes fueron elegidas por sus comunidades para venir a Europa, se presentaron ante los residentes de la Villa de Madrid. Para agradecerles el haber venido a la capital de España y su viaje por Europa en presente continuo, un grupo de peques, acompañados del luchador Resistencia, regalaron a esta delegación zapatista una bandera que versaba SLUMIL K´AJXEMK´OP rodeada de estrellas, como un barco de papel cartón. Un niño con la playera de la selección española de futbol agradeció al Escuadrón por “traer su mundo a nuestro mundo”. 

Las ofrendas de reconocimiento y agradecimiento no solo fueron esas. Pablo Mayoral, superviviente de los últimos fusilamientos franquistas y quien trabaja para la recuperación de la memoria histórica, recordó que “nosotros hemos tenido que ir a América Latina a buscar justicia y memoria de tanto represaliado por la dictadura. Vuestra visita aquí nos anima a continuar”, regalando un ramo de flores al 421 en agradecimiento por su estancia en Madrid. 

Desde la Plataforma de Encuentros Bolleros y del Movimiento Marika de Madrid, Tati y Millanes respectivamente, leyeron en representación de sus grupos dos manifiestos en agradecimiento al movimiento zapatista por dibujar esperanza en los caminos y regalaron a Marijose una bandera LGBTQ+ rediseñada por Daniel Quasar en 2018 para incluir al colectivo trans, a las personas racializadas y a quienes han tenido VIH. 

Rafaela Pimentel, de la plataforma Territorio Doméstico, para la representación de las luchas de las trabajadoras del hogar, muchas de ellas migrantes dijo que “habemos personas que hemos cruzado fronteras y que estamos luchando porque no haya más muertes en ellas, como las que estamos teniendo. Cada ser humano puede tener la libertad de migrar en unas condiciones dignas.” En un morral de tela, Pimentel entregó al Escuadrón “Biosindicalismo desde los territorios domésticos”, un libro editado y escrito por su colectivo donde su lucha se hace con lo que se tiene.  

Y claro, se regalaron cosas inmateriales pero palpables como la poesía, el teatro y la música. Desde recordar a los 43 de Ayotzinapa, el paro en Colombia o decir en aras de lo punk “me cago en el capital, ¡viva el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional!” en verso, se pasó a desear zapatear sentados y enmascarillados con el son jarocho tocado por Puerto Vaivén y las cumbias de Calle 7. 

El Escuadrón 421 después fue a despedirse y agradecer a la gente de Madrid el haberles recibido en la plaza de Arturo Barea, mejor conocida bajo el nombre de un cantautor de Tlacotalpan que le escribía canciones a la capital española antes de conocerla: Agustín Lara. Allí, anunciaron que volverán en agosto los integrantes del 421 u otra delegación zapatista. Cuando se fueron a descansar para continuar su viaje rumbo a tierras valencianas, la gente en la plaza se quedó cumbiando –y cambiando- el mundo a través de la toma de calles más compartida de Madrid: el botellón. 

Texto y fotos: Fernanda

Video Teatro del Barrio:

https://m.youtube.com/watch?v=S0QHuN3sp7A&t=1401s




Fuente: Pozol.org