May 3, 2021
De parte de Valladolor
285 puntos de vista


 

Madrid:
Maquinaria de guerra electoral contra el proletariado



Las
elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid se han
presentado como una especie de plebiscito sobre las diferencias
existentes entre el gobierno central y el de esta comunidad y, a
partir de estas, como un enfrentamiento entre las pretendidas
diferencias entre la gesti贸n que ambas instituciones han realizado,
cada una en sus 谩mbitos, de la pandemia Covid-19 y sus consecuencias
econ贸micas, pol铆ticas y sociales. De un lado, el bloque de gobierno
madrile帽o, con el Partido Popular en primer lugar y flanqueado por
los ultras de Vox y el centro derecha de Ciudadanos. Del otro lado,
el bloque de izquierdas conformado por PSOE, M谩s Madrid y Podemos.



Entre
los primeros, el Partido Popular madrile帽o ostenta el poder en uno
de los 煤ltimos territorios con proyecci贸n nacional del PP y, en
cierta medida, es la barrera que separa a este partido de hundirse en
una m谩s que probable crisis de descomposici贸n, toda vez que la
Comunidad de Madrid ha estado bajo su mando durante los 煤ltimos 26
a帽os y en ella se ha desarrollado buena parte de su estructura
nacional, sus v铆nculos con los sectores de la burgues铆a que han
apoyado sus gobiernos, sus fuentes de financiaci贸n, etc. Por su
parte Ciudadanos, un partido que en los 煤ltimos a帽os ha servido
como comod铆n para cubrir un espectro electoral de centro derecha
deshecho por los casos de corrupci贸n imputados al PP, culminar谩 con
su probable salida del parlamento regional un lento mutis por el foro
que comenz贸 con su fracaso como mascar贸n de proa de las corrientes
constitucionalistas en las elecciones catalanas de 2017. Finalmente,
Vox es una escisi贸n del Partido Popular reflotada precisamente ante
el fracaso de la operaci贸n
Ciudadanos
y que
aglutina sin disimulos a ultraderechistas junto a las corrientes
derechistas m谩s duras que durante d茅cadas cohabitaron con los
liberales y los dem贸crata-cristianos en el PP, y ejerce precisamente
como fuerza de estas corrientes para imponer su criterio desde
fuera
al PP.


En
el bloque de izquierdas, el PSOE todav铆a controla buena parte de los
votos obreros de la periferia madrile帽a y habla sin tapujos de
reeditar en Madrid la coalici贸n gubernamental que sali贸 de las
elecciones generales de 2019 sumando a ella a M谩s Madrid. Este
煤ltimo partido es b谩sicamente un conglomerado de arribistas sin
otro criterio pol铆tico que mantener cierto volumen de votos entre la
peque帽a burgues铆a profesional que padece las consecuencias de una
presi贸n econ贸mica cada vez mayor para mantener su status quo
regional. En 煤ltimo lugar Podemos trata de reverdecer la posici贸n
como verdadero partido de la izquierda popular que pudo tener desde
2014 hasta 2017 y que, desde luego est谩 muy comprometido por sus dos
a帽os en el gobierno nacional.


Democracia
o fascismo, comunismo o libertad, ese es el tono grandilocuente con
el que ambos bloques quieren presentar las elecciones madrile帽as
como una prueba de fuego para el conjunto del pa铆s y como una
muestra de la oposici贸n irreconciliable entre ambos bloques. Las
amenazas de muerte, el abandono de los debates, etc., cumplen con esa
funci贸n, mientras los mitos de la 鈥渓ibertad鈥 o el antifascismo
se esgrimen de nuevo en los m铆tines. Por su parte la prensa,
verdadero altavoz de unos partidos que apenas tienen militancia
propia y que por sus propios medios pasar铆an desapercibidos, se
esfuerza a diario por presentar las elecciones como una crisis de la
democracia que s贸lo uno de los dos bloques puede solventar: la
libertad de Ayuso contra el traidor S谩nchez, para los medios de la
derecha, o los derechos sociales que abanderar铆a la coalici贸n
izquierdista contra los ultras de Vox y PP, para los medios de
鈥渋zquierdas鈥.


Pero
esta crisis de la democracia no es real, no existe. La democracia, en
todas sus formas, es el sistema que el conjunto de la clase burguesa
utiliza para gobernar a la clase proletaria y al resto de clases
subalternas. En ella, lo esencial no es la victoria de uno u otro
partido, pese a que cada uno represente intereses de un sector
espec铆fico de la burgues铆a y la peque帽a burgues铆a, sino imponer
en el proletariado la creencia de que el Estado de clase burgu茅s es
realmente un instrumento neutral mediante el cual defienden los
intereses generales. Y, por lo tanto, que la competici贸n electoral,
la representaci贸n parlamentaria, los diferentes gobiernos que surgen
de esta, etc., pueden representar de manera total o parcial los
intereses individuales o colectivos de los 鈥渃iudadanos鈥. Esta
ilusi贸n cumple la funci贸n de desmovilizar a una clase proletaria
que debido a la posici贸n que ocupa en la sociedad burguesa, se ve
continuamente empujada a luchar, a resistir las agresiones que
continuamente padece contra sus condiciones de vida. La ficci贸n de
un Estado que representa a todas las clases sociales y que es capaz
de armonizar sus intereses tiene como objetivo que la clase
proletaria abandone cualquier atisbo de lucha en defensa de sus
propios intereses y busque amparo en ese Estado que realmente
pertenece, de manera exclusiva, a su enemigo de clase. Es por ello
que tanto PP-VOX-Ciudadanos como PSOE-M谩s Madrid-Podemos ponen todo
su empe帽o en salvaguardar, en primer lugar, la necesidad de
fortalecer la democracia a trav茅s del voto a su bloque. Ambos se
acusan mutuamente de querer acabar con la democracia, bien sea
transform谩ndola en una dictadura 鈥渂olivariana鈥 o en una
鈥渇ascista鈥.


Esta
confrontaci贸n tan melodram谩tica, estos aspavientos tan vistosos que
se hacen en favor de un Estado que estar铆a al borde de su ruptura,
responden en realidad a una tensi贸n social larvada que requiere
altas dosis de propaganda democr谩tica para no salir a la superficie.
La verdadera crisis
social, la que afecta a la clase proletaria con especial dureza desde
que comenz贸 la pandemia, tiene una fuerza much铆simo mayor que el
teatro que se representa en la campa帽a electoral
.



Es
una crisis basada en dos aspectos fundamentales: en primer lugar en
una crisis econ贸mica
de gran escala que,
precipitada por las medidas tomadas para la contenci贸n de la
pandemia, ha hecho crecer la miseria entre amplios estratos
proletarios hasta niveles desconocidos en las 煤ltimas d茅cadas. As铆,
al paro, mal tapado por ahora con los ERTEs, a la falta de ingresos
de buena parte de las familias obreras que ya antes padec铆an
situaciones terribles, se suma un colapso de los resortes b谩sicos de
la sanidad, la asistencia social, etc., que ha contribuido a empeorar
dr谩sticamente las condiciones de vida de la parte m谩s d茅bil del
proletariado. Por otro lado, las medidas que la burgues铆a en su
conjunto ha tomado tanto para amortiguar el efecto de la pandemia
como para reflotar la econom铆a, se han cargado directamente sobre
los hombros de este proletariado exhausto. Desde los ERTEs que ha
permitido aplicar sin restricciones el gobierno de PSOE y Podemos y
que han dejado en el limbo a centenares de miles de trabajadores que
ven c贸mo su sueldo se reduce cada vez que la empresa para la que
trabajan decide prescindir de ellos 鈥減or causas objetivas鈥, hasta
la absoluta libertad dada a los grandes y peque帽os negocios para
abrir sus puertas mientras miles de proletarios enferman cada d铆a
acudiendo a su puesto de trabajo, pasando por una represi贸n policial
a la que se ha dado carta blanca. Todas las corrientes pol铆ticas que
concurren a las elecciones madrile帽as, a excepci贸n de M谩s Madrid,
han tenido responsabilidad en gobiernos de uno u otro nivel durante
el 煤ltimo a帽o. Todos han ejercido como fieles defensores de los
intereses de clase de la burgues铆a, disciplinando al proletariado,
oblig谩ndole a ir a trabajar durante lo m谩s crudo de la pandemia,
promoviendo de una manera u otra una legislaci贸n que anula los
derechos de reuni贸n, circulaci贸n, etc., mientras se imponen medidas
draconianas para garantizar la producci贸n.



Esta
crisis social,
que inevitablemente transforma el pa铆s en un polvor铆n potencial,
requiere un sobre esfuerzo por parte de todas las facciones burguesas
para que los elementos esenciales del control social se mantengan
inc贸lumes. Y de entre ellos la defensa de la democracia es el
primero. Pablo Iglesias se sentaba junto a Grande Marlaska en el
Consejo de Ministros mientras este permit铆a a la polic铆a disparar
con fuego real a los manifestantes de Linares. Ahora clama contra el
fascismo. Ayuso retir贸 el servicio de comedor escolar a los
estudiantes de las familias proletarias m谩s pobres durante los
peores d铆as de la pandemia. Ahora carga contra el gobierno por crear
las llamadas colas del
hambre
.


El
bloque de la derecha, que se promete como ganador, defiende sin
tapujos los intereses de los grandes y peque帽os empresarios
garantizando que levantar谩 todas las restricciones comerciales
impuestas por motivos sanitarios, garantizando que estos tendr谩n
mano de obra que explotar a煤n sin medidas para proteger su salud.
Con ello se convierte en el adalid de la inmensa capa de la peque帽a
burgues铆a profesional de la ciudad, de los cuadros medios de las
grandes empresas afincadas en ella y de los peque帽os comerciantes
que les surten de servicios de hosteler铆a, hospedaje, etc., a los
que promete, adem谩s, una pol铆tica de abierta hostilidad contra el
resto de comunidades aut贸nomas. Su programa es abiertamente anti
proletario y exige, sin ambig眉edades, que la clase obrera se pliegue
a las necesidades de la peque帽a y gran burgues铆a local que necesita
reactivar el flujo econ贸mico. Pero con ello lo 煤nico que hace es
cumplir, a escala local, lo que PSOE y Podemos ya han hecho a escala
nacional: sobre estos dos partidos ha reca铆do la responsabilidad de
obligar a los proletarios a ir al trabajo, a usar un transporte
p煤blico atestado, a permanecer encerrados en casa mientras les
desped铆an o les reduc铆an el sueldo. Las necesidades espec铆ficas de
una regi贸n como la madrile帽a, que vive de explotar a los
proletarios locales pero tambi茅n de expoliar a las clases medias de
las regiones cercanas, imponen una pol铆tica m谩s agresiva en lo
referente a la supresi贸n de las restricciones, pero la l贸gica es
exactamente la misma que la seguida por el gobierno central a lo
largo del 煤ltimo a帽o.


Por
su parte, el bloque de izquierdas promete mejoras en la sanidad,
medidas de 鈥渟alvamento econ贸mico鈥, e incluso una 鈥渂anca
p煤blica madrile帽a鈥. Todo ello poco cre铆ble para una gran mayor铆a
de la clase proletaria que les ha visto actuar durante un a帽o en su
contra. Son estos partidos y sus pol铆ticas anti proletarias los que
han abierto las puertas a la extrema derecha representada por VOX.
Son ellos quienes han cumplido perfectamente con su labor de
represi贸n de la clase obrera y han reforzado con ello a una peque帽a
y gran burgues铆a que no ve delante de ella a ning煤n enemigo y que,
por lo tanto, tiene plena confianza en poder imponer sus exigencias
sin necesidad de adornarlas con alg煤n tipo de ropaje 鈥渟ocial鈥.


 

La
maquinaria de guerra electoral apunta directamente al coraz贸n de la
clase proletaria. Su objetivo es garantizar el sometimiento de esta a
la pol铆tica de la colaboraci贸n entre clases que, en estos momentos,
煤nicamente significa sacrificio continuo del proletariado en favor
de las necesidades de la clase burguesa. Sobre este terreno, la labor
del oportunismo PSOE-Podemos a lo largo del 煤ltimo a帽o ha logrado
ya imponer las peores restricciones a los proletarios y ha dejado el
camino abierto a que las corrientes abiertamente anti obreras, que
defienden sin tapujos este sacrificio, controlen el gobierno
regional.


La
defensa de los intereses proletarios, inmediatos y futuros, no pasa
ni pasar谩 nunca por la “lucha electoral” que el sistema
democr谩tico burgu茅s ha instituido para desviar y enga帽ar a las
masas. Los proletarios poseen objetivamente una gran fuerza social
porque constituyen la clase que produce toda la riqueza social;
riqueza de la que la clase burguesa se apropia enteramente obligando
a los proletarios a vivir con un salario miserable, a someterse a
condiciones de existencia cada vez m谩s inciertas y precarias, a
vivir d铆a a d铆a sin poder contar con un futuro pr贸ximo ni para
ellos ni para sus hijos. La clase burguesa condena a los proletarios
a sacrificar sus vidas en favor del beneficio capitalista, tanto en
la paz como en la guerra, mientras que el sistema democr谩tico
funciona como una caja de compensaci贸n en la que dirigir todas las
tensiones sociales generadas constantemente por las contradicciones
de esta sociedad.



Pero
la presi贸n que lentamente se va acumulando en el subsuelo social no
puede aliviarse mediante artificios de este tipo. El tiempo que la
burgues铆a gana con este tipo de circos 煤nicamente le garantiza que
la explosi贸n, cuando llegue, ser谩 mayor. La clase proletaria
deber谩, llegado ese momento, volver al camino que marca su lucha de
clase, revolverse tanto contra sus enemigos abiertos como contra sus
falsos amigos. El combate pasar谩 a librarse, en ese momento, lejos
del show electoral: ser谩 sobre el campo abierto del enfrentamiento
entre clases donde se dirima la verdadera crisis social.


La
lucha de clases es el 煤nico recurso real con el que pueden contar
los proletarios. De las elecciones burguesas y del sistema
democr谩tico que en el fondo s贸lo responde a los intereses de la
clase burguesa dominante, los proletarios no tienen nada que ganar:
como esclavos asalariados se les pide que voten su condena a la
esclavitud asalariada de por vida.



隆Contra
la farsa electoral!


隆Por
la reorganizaci贸n clasista del proletariado!


隆Por
la lucha de clase proletaria!


26/04/2021
Partido Comunista Internacional (El
Proletario) –
www.pcint.org

 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com