March 16, 2021
De parte de ANRed
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En entrevista con Maggie, la conductora de “Contigo a la distancia”, nos acercamos al programa de radio en el que difunde poesía de escritores patagónicos desde Comodoro Rivadavia, por la FM Austral: 100.5. Por Lía Navarro para ANRed


Las señoras de Detrás del Puente han probado en estos 13 años de vida de la organización que son aguerridas y que tienen muy clara su misión: rescatar el patrimonio industrial del barrio, tanto ferroviario, portuario como petrolero. Pero cada una de ellas es, en sí misma, patrimonio. Hoy redescubro a Maggie Quintero.

Maggie es la vicepresidenta de Detrás del Puente. Tiene 70 años, es vecina del barrio ferroviario y de familias de tradición ferroviaria (Quintero-Roberts). Tiene una memoria envidiable, y se acuerda muchísimas historias y anécdotas del barrio. Es pura emoción, y desde ahí, conduce ‘Contigo a la distancia’, un programa de poesía en FM Austral 100.5 de dos horas, dos veces por semana. Maggie está con aislamiento, y la entrevista la hice por whatsapp (un medio de comunicación que, en contexto de pandemia, en Patagonia y con un servicio de internet pésimo, es una bendición).

Entre audios que iban y venían, entre las 10 y las 12 de la noche, las voces de ambos lados se escuchaban solas, sin ruidos de fondo, concentradas en este tema. Me pude imaginar a Maggie sola en su cocina, de sobremesa, abriendo su memoria y su corazón en cada respuesta. Ya con el primer audio pensé que esta circunstancia del whatsapp y esa hora de la noche se ajustaban muy bien a mi entrevistada, y al tema que abordaríamos: la poesía.

Leo poesía todo el día, todos los días. Y hay algunas que me llegan al alma y son esas las que comparto. Creo que no, no puedo estar sin poesía. Me llena el alma. Me hace sentir viva. Me hace soñar. Me hace amar a los demás. Todo eso refleja la poesía para mí. Un sentimiento muy, muy especial, que me conmueve terriblemente. Y después de un silencio, Maggie dice: No, no, no… creo que no podría vivir sin la poesía.

Comenzó a leer desde muy chica, y enseguida descubrió la poesía. Primero de la mano de Amado Nervo y luego de Julia Prilutzky Farny. Y no la soltó más:

Apareció un libro de Amado Nervo (silencio). Yo lo leí todo. Y recuerdo con mucha emoción, porque todavía me conmueve, un poema que estaba dedicado a una pobre viejecita. Me hacía llorar. Cada vez que lo leía me pasaba lo mismo. Todos los poemas me gustaban porque eran muy muy especiales para mí que recién era lo primero en poesía que leía. Pero ese de la viejecita me conmovía terriblemente. Porque yo veía a mi abuela reflejada en ese poema.

SI, POBRE VIEJECITA.

¡Sí, pobre viejecita, ya ninguno te escucha!

Los fastidias a todos con tu buena memoria.

Tu lentitud es grande; su frivolidad, mucha…,

y te huyen porque siempre narras la misma historia.

Pero yo soy paciente, y sentado a tu puerta,

escucharé. No temas; puedes hablar tranquila,

mientras menea el viento las ramas de la huerta

y se muere a lo lejos un crepúsculo lila.

Déjalos que se vayan, en su atolondramiento,

a decir ellos y ellas palabras mentirosas,

y cuéntame, abuelita, tu mismo viejo cuento,

al compás de tus manos largas y sarmentosas.

                                                                           Amado Nervo

Mientras me responde haciendo los audios con el celular cerquita de su boca, imagino a Maggie preparando un té, y con algún libro lleno de páginas señaladas, sobre la mesa. Ahora que encontré el poema, creo que Maggie también se ve a sí misma reflejada en él (ver recuadro), porque en las historias y anécdotas del barrio ferroviario que nos cuenta y con las que nos deleita, casi siempre menciona a su abuela.

Maggie vive y sueña poesía. Sueña que escribe la poesía más bella, pero cuando se despierta ya no se acuerda.

– ¿Y vos escribís poesía, aunque sea para vos? ¿Vos sos una amante de la poesía o también sos poeta?

Escribo poesía. Sí, escribo, pero me da miedo mostrarla. Creo que es precisamente porque leo tantas maravillas que lo mío me parece poco valioso (…) Los amigos dicen que soy poeta. Yo creo que soy una poeta incipiente. Para ser poeta hay que tener mucho sentimiento. Paz en el corazón, sobre todas las cosas. Y mucho amor hacia la naturaleza, hacia los otros seres humanos, hacia lo que nos toca vivir a cada uno. Es algo muy especial la poesía, y me admiro de lo que escribo, porque a mí no me gusta contar cosas de mi vida y, sin embargo, en la poesía lo hago. Y digo: ¿por qué no soy capaz de mostrar esto? Precisamente por haberme criado con tantos prejuicios. Creo que es el miedo al qué dirán.

– Y si la poesía tiene fuerza por sí misma, la poesía en la radio ¡qué combinación! ¡Qué potencia! ¿Al hacer poesía por radio uno se convierte en ‘activista de la poesía? ¿la intención es multiplicar poetas? Hablame de tu relación con la poesía por radio.

Por supuesto que la radio multiplica poetas y poesía. Yo escuchaba hace muchísimos años a Betty Elizalde. Tenía un programa de poesía en la noche, creo que era en radio El Mundo y a mí me encantaba escucharla. Toda la dulzura y la modulación que ella le daba a lo que leía… me encantaba. Estaba ella, Nora Perlé y muchas mujeres que se dedicaban a la poesía en ese tiempo. Y yo, fascinada. Después de un tiempo hice mi secundario de adultos y cuando lo terminé, me interesó Comunicación. Hice tres años (en la universidad), pero ya seis años antes estaba colaborando en la radio de un amigo. Después me fui a Buenos Aires 15 años y allí también colaboré en una radio, en Morón, que era donde vivía. Y cuando volví acá (Comodoro Rivadavia), un amigo de toda la vida me invitó a colaborar en su programa. Más que nada para manejarle las computadoras, porque él no sabía. Y de vez en cuando yo metía un bocadillo, leía alguna cosa. Pero el operador que tenían en ese momento, muy entendido en el tema de lo que es comunicación y lo que es radio, me dijo un día: ¿por qué no hacés un programa vos sola? Nooo, dije yo… ¿de qué? No sé, pensalo, me respondió. Tenés buena voz, leés bien, pensalo. Bueno, creo que mientras volvía a casa ya lo había decidido: ¡Iba a ser sobre poesía! Así que empecé con los clásicos. El primer mes tenía media hora de programa. Y siete años después, que los cumplí el pasado 30 de octubre, tengo dos horas dos veces por semana. Es el premio más grande que me puede dar la vida: hacer radio y poesía a la vez.

Y se multiplica. Se multiplica la poesía. Recibo llamados. Me ha llamado gente de España, de Venezuela, de Miami, de Chile, de Bolivia. ¡Porque es realmente así! ¡Uno no sabe a dónde llega! En mi programa la primera hora está dedicada a poetas patagónicos. De toda la región. Trato siempre de estar en contacto con ellos. Ellos aportan su poesía y yo los difundo. Es algo muy entrañable todo esto. Y yo les agradezco infinitamente, porque yo no podría o no tendría mi programa si no fuera porque ellos están iluminados con esa musa, con esa imaginación, esa inspiración, para hacer poesía.

– ¡Siete años haciendo radio y haciendo poesía! ¿Vos crees que el programa evolucionó, cómo? ¿Y vos conduciendo este programa? y ¿qué te imaginas a futuro?

Hemos evolucionado a la par. En los comienzos, como te decía, tenía media hora y eran sólo los clásicos, los más conocidos de la poesía universal, porque no conocía a ningún poeta patagónico. (…) Porque es increíble la cantidad de poetas que hay en Comodoro. ¡Es increíble! Y cada día aparecen más. Yo tengo como una especie de radar porque siempre ando buscando: un poeta nuevo, ¡un poeta nuevo! Y tengo la fortuna que me aceptan. El tema de las redes es muy favorable en este caso. Después de la media hora, empecé a tener una hora de programa. Pero era tanta la exigencia, porque los mismos poetas locales llamaban al programa. Todos querían salir al aire. Todos querían exponer, por supuesto, porque acá en Comodoro no había otro programa como el mío.

Así que comenzamos con las dos horas, dos veces por semana, y fue todo un descubrimiento el tema de los poetas locales. Valiosísimos todos. Excelente poesía patagónica. Muy, muy… distinta la poesía patagónica. O los poetas patagónicos. Son distintos del resto del país. Es un sentimiento por la tierra de uno… por su lugar… es distinto. Así que ese fue uno de los grandes cambios, de las grandes evoluciones que tuvo el programa para llegar al de ahora. Y cuando comenzó la pandemia, como soy persona de riesgo, lo hacía por teléfono. Después más o menos se alivió el panorama y entonces voy dos veces por semana a la radio, con todos los cuidados y precauciones, por supuesto. Se siente, se nota la ansiedad que había por estar en comunicación, con la radio y con el programa, ¿no? Y eso es algo que me alegra mucho.

“Es posible que el movimiento inserto en la productividad textual de los poetas patagónicos responda a un modo de ver y contrarrestar la realidad objetivada en la distancia predominante de la región. Extensión que abarca diversas conformaciones geológicas: valles, estepas, desiertos, bosques, montañas, glaciares, lagos, mares, islas y en medio (o dentro de ellos) conviviendo los ‘otros paisajes ordenados’ por la mano humana. En ese sentido muy preciso es el síntoma expuesto por el poeta Ricardo Costa:

«En la Patagonia se presiente la inmensidad del paisaje, la naturaleza hostil y las distancias encubren un vacío imponente, una nada, un kaos que urge callar para que no nos silencie. De allí que una de las formas más espontáneas de contrarrestar ese abismo sea edificando a través de la palabra, a través del lenguaje poético» ”.

En ‘Poesía de la Patagonia’, por Sergio de Matteo.

(http://bellezabellezaenteramadrequetesacudes.blogspot.com/2007/02/poesa-de-la-patagonia-por-sergio-de.html ).

En cuanto a proyectos, me ofrecieron algo que estoy pensando todavía: poner un canal en YouTube. No sé bien cómo manejar eso, pero lo estoy estudiando a ver cómo puede ser. O ver qué puedo ofrecer. La persona que me lo ofreció es entendida en esas cosas, y si lo acepto, o si me animo a hacerlo, sé que va a ser un buen producto. Así que espero tomar la gran decisión. La televisión a mí no me gusta y no tengo televisión. No me interesa. Pero el canal de YouTube sí… me picó como una espinita, a ver si me animo a hacerlo. Y soñar no cuesta nada: me encantaría que (el programa) tomara vuelo nacional. Me encantaría estar en radio nacional, por ejemplo. Me encantaría.

Escuchar la voz de Maggie profunda y envolvente te transporta a su mundo: a  su cocina después de la cena, a sus tacitas de té, a sus gestos suaves, a su amor por la poesía. Podría seguir toda la noche en estos idas y vueltas de audios, tan íntimos, tan sinceros, tan a ‘corazón abierto’. Seguimos con algunos audios más, tan lejos y tan cerca, casi como abrazos a la distancia con Maggie, tan necesarios en estos días. Incluso me manda una poesía de su autoría. ¡Yo me siento tan honrada! Y quiero buscar esa poesía de amado Nervo. Y quiero leer algo de Julia Prilutzky Farny, y quiero leer algún poeta patagónico de los que Maggie lee en su programa. Y pienso que ella, en su inmensa humildad, no es consciente de la importancia de su rol como difusora de los poetas patagónicos…Y siento que hoy también yo voy a soñar con poesías.





Fuente: Anred.org