October 22, 2020
De parte de La Haine
155 puntos de vista


Ser sujetos cr铆ticos y autocr铆ticos. Ello posibilitar谩 el accionar revolucionario efectivo, que es lo que realmente se necesita ahora

El mundo actual

驴Se puede pensar en un mundo no-capitalista en la actualidad? 驴Siguen siendo v谩lidos los sue帽os de una 芦patria de la Humanidad禄 sin injusticias sociales? Eso era -o sigue siendo- el ideario comunista que recorri贸 todo el siglo XX. Pero hoy d铆a hablar de comunismo no est谩 muy 芦de moda禄; es m谩s, a cualquiera que se precie de defenderlo, el discurso dominante con mucha facilidad puede tildarlo de anacr贸nico, desfasado, dinosaurio de tiempos idos. Quiz谩, jugando con los versos de Rafael de Le贸n, podr铆a dec铆rsele: 驴comunismo? 芦隆Pamplinas! 隆Figuraciones que se inventan los chavales! Despu茅s la vida se impone: tanto tienes, tanto vales禄.

Aunque la ca铆da del Muro de Berl铆n en 1989 -y con esa ca铆da, la puesta entre par茅ntesis de los sue帽os de transformaci贸n del mundo- ha abierto una serie de interrogantes a煤n por responderse respecto al socialismo real, el t铆tulo del presente escrito necesita hoy de imperiosos desarrollos y replanteamientos, quiz谩 m谩s imperiosos y urgentes que a帽os atr谩s.

Desde el surgimiento del pensamiento anticapitalista en los albores de la gran industria europea, all谩 por mediados del siglo XIX, e igualmente despu茅s de la puesta en marcha de las primeras experiencias socialistas en el siglo XX, con la Rusia bolchevique, con la Rep煤blica Popular China, estaba bastante claro qu茅 significaba ser comunista. Hoy, ya entrado el siglo XXI y con toda el agua corrida bajo el puente, la revisi贸n cr铆tica se impone. Definitivamente, hoy parece no estar tan claro.

Las verdades que inaugura el Manifiesto Comunista en 1848 siguen siendo v谩lidas a煤n hoy; y sin duda, en tanto verdades universales, lo ser谩n por siempre dado que develan estructuras de la naturaleza social misma: la explotaci贸n a partir de la apropiaci贸n del trabajo ajeno, la lucha de clases como motor de la historia, la violencia en tanto 芦partera de la historia禄, las revoluciones sociales como momento de superaci贸n de fases de desarrollo que signan el devenir humano. Todas estas verdades son expresi贸n de un saber objetivo, neutro, cient铆fico en el sentido moderno de la palabra -los conceptos cient铆ficos no tienen color pol铆tico-. Otra cosa es el llamado a la pr谩ctica que esas formulaciones te贸ricas posibilitan, es decir: la acci贸n pol铆tica; y para el caso, la revoluci贸n.

Dicho r谩pidamente: el comunismo como expresi贸n te贸rica y como pr谩ctica pol铆tica no ha muerto porque la realidad que le dio origen -la explotaci贸n de clase, las distintas formas de opresi贸n de unos seres humanos sobre otros seres humanos (de clase, de g茅nero, 茅tnica)- no ha desaparecido. En tanto persistan las inequidades y las diversas formas de explotaci贸n humana, el comunismo en tanto aspiraci贸n justiciera, seguir谩 vigente.

Con la desaparici贸n del campo socialista de Europa del Este hacia la d茅cada de los 90 del pasado siglo, la vor谩gine triunfalista del capitalismo ganador de la Guerra Fr铆a arrastr贸 al mundo a una suerte de aturdimiento intelectual, presentando el descr茅dito del comunismo como la demostraci贸n de su inviabilidad. Tan grande fue el golpe que, por alg煤n momento, el grito triunfal del supuesto 芦fin de la historia y las ideolog铆as禄 nos dej贸 sin palabras: 隆el comunismo no es posible! 芦隆Pamplinas! 隆Figuraciones que se inventan los chavales! Despu茅s la vida se impone: tanto tienes, tanto vales禄. La pr茅dica neoliberal hizo mella: 芦No hay alternativa禄, como dijera Margaret Tatcher. Y pudimos llegar a creerlo por un momento.

Hoy, a varias d茅cadas de la ca铆da del Muro de Berl铆n, con una Uni贸n Sovi茅tica desaparecida y transformada en un pa铆s capitalista ganado por mafias rapaces, con una Rep煤blica Popular China que ha tomado caminos que abren inquietantes interrogantes sobre lo que significa socialismo (驴socialismo de mercado?, 驴un socialismo que premia la acumulaci贸n individual de riqueza?), con una Cuba que se va abriendo cada vez m谩s a la inversi贸n capitalista, con una Revoluci贸n Bolivariana en Venezuela que nunca termin贸 de definir qu茅 es el nuevo socialismo del siglo XXI y con un talante planetario donde decirse de izquierda conlleva una carga casi despectiva, vale la pena -m谩s bien: es imprescindible- plantearse la pregunta: 驴qu茅 significa en la actualidad ser comunista? 驴D贸nde quedaron las ideas de cambio revolucionario que nos mov铆an a帽os atr谩s? 驴Acaso desaparecieron?

驴Qu茅 significa en la actualidad ser comunista? Pregunta tremendamente necesaria, m谩s a煤n en este momento, en medio de una pandemia que reconfigura el orden capitalista mundial, pero que no termina con 茅l como algunos quiz谩 ingenuamente creyeron, sino que lo renueva, potenci谩ndolo, con un campo popular cada vez m谩s controlado y manipulado y con fuerzas conservadoras que se muestran m谩s dominadoras que nunca.

Contin煤an las injusticias, por tanto contin煤an las protestas

Las injusticias, la explotaci贸n, la apropiaci贸n del trabajo ajeno, la lucha de clases, todo ello sigue siendo la esencia de las relaciones sociales. La promesa de 芦felicidad禄 que trae el desbocado consumismo capitalista no es m谩s que eso: vil promesa. M谩s a煤n: ca铆da la experiencia sovi茅tica, el capitalismo ganador ha avasallado conquistas de los trabajadores conseguidas con sangre durante d茅cadas de lucha, entronizando un modelo neoliberal (neologismo por decir capitalismo salvaje y ultra explotador) que retrotrae peligrosamente la historia.

Capitalismo triunfante, por otro lado, que se alza unilateral, insolente, con una potencia militar hegem贸nica -EEUU de Am茅rica- dispuesta a todo, con una posici贸n provocativa que puede llevar al mundo a un holocausto nuclear, y que no ofrece -ni lo pretende, pero adem谩s, no podr铆a lograrlo- soluciones reales a los problemas cr贸nicos de la humanidad. Capitalismo triunfante sobre las primeras experiencias socialistas habidas pero que, pese a un descomunal desarrollo cient铆fico-t茅cnico, no consigue remediar los males humanos de la pobreza, de la escasez, de la desprotecci贸n (ya no digamos de la felicidad, de la plenitud humana). Si todo esto contin煤a, -y tal como van las cosas, pareciera que tiende a aumentar- el comunismo, en tanto expresi贸n de reacci贸n ante tanta injusticia, lejos de desaparecer tiene m谩s raz贸n de ser que nunca. Pero curiosamente, se le ha demonizado a tal punto que no parece posible hablar de 茅l.

Las v铆as de construcci贸n de los primeros socialismos, por innumerables y complejas causas, quedaron da帽adas. Pero de ning煤n modo ello autoriza a decir que las injusticias desaparecieron, y menos a煤n que las expresiones de b煤squeda de mayor armon铆a y equidad social se hundieron igualmente. Muri贸 el socialismo que conocimos en sus primeras expresiones, el estalinismo, el partido 煤nico verticalista y su dogmatismo de manual. Ello, sin embargo, de ning煤n modo autoriza a decir que murieron las luchas por la justicia. Como dijera el brasile帽o Frei Betto: 芦El esc谩ndalo de la Inquisici贸n no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana禄.

Hoy por hoy, aunque el discurso hegem贸nico ha llevado los valores del capitalismo triunfal a un endiosamiento nunca antes visto en otros modelos sociales, globaliz谩ndolo absolutamente, la protesta de los excluidos sigue estando. Pasados los primeros a帽os del aturdimiento post Guerra Fr铆a, vuelve a hacerse notar. Dicho as铆, entonces, el comunismo como fermento de cambio, como idea transformadora de la realidad no ha desaparecido y est谩 muy lejos de desaparecer, porque las injusticias contin煤an siendo la esencia cotidiana de la vida de los seres humanos. 驴Pero por qu茅 este rechazo en decirnos claramente, con todas las letras, 芦comunistas禄? 驴Pas贸 a ser el comunismo una 芦pamplina de chavales禄?

Las injusticias y las protestas contin煤an. Aunque la voz triunfal del capitalismo se levant贸 sobre la emblem谩tica ca铆da del Muro de Berl铆n proclamando que 芦la historia termin贸禄, cual altaneramente lo pudo formular un heraldo del neoliberalismo como Francis Fukuyama cuando las piedras de esa ca铆da a煤n levantaban polvo, a cada paso la experiencia nos demuestra que ello no es as铆: 隆la historia no ha terminado! Para prueba, ah铆 est谩n los movimientos que desde hace tiempo recorren Latinoam茅rica, protestas y reivindicaciones campesinas contra el nuevo extractivismo que desangra la regi贸n; ah铆 est谩 la reacci贸n de distintos pueblos del mundo protestando contra las pol铆ticas fondomonetaristas, los europeos diciendo 芦no禄 a una constituci贸n pol铆tica ultraliberal centrada en el gran capital que intenta desconocer conquistas populares hist贸ricas desmontando los estados de bienestar.

Ah铆 est谩 la resistencia iraqu铆 [o la del pueblo sirio]; ah铆 est谩 el pueblo palestino alz谩ndose contra el genocidio del Estado de Israel, o la Primavera 谩rabe -luego cooptada por la maquinaria contrainsurgente que sigue trabajando continuamente- o el espont谩neo movimiento estudiantil de M茅xico 芦Yo soy 132禄, como expresiones de un descontento que sigue siendo el motor de la historia. Alzamientos populares que en el a帽o 2019 incendiaron buena parte del mundo, terminando en todos los casos con abierta represi贸n por parte de los Estados capitalistas, pero que silenciados por meses a partir de la pandemia de COVID-19, quieren volver, pues las causas que los encendieron, permanecen inalterables.

Protestas a las que debe sum谩rsele un ampl铆simo abanico de fuerzas contestatarias, progresistas, propulsoras tambi茅n de cambios sociales: ah铆 est谩 la reivindicaci贸n del g茅nero femenino ganando espacio d铆a a d铆a; ah铆 est谩n todas las luchas antirracistas a partir de las reivindicaciones 茅tnicas; ah铆 est谩 una conciencia ecol贸gica que va ganando terreno en todo el mundo para ponerle freno a la voracidad consumista y a la depredaci贸n planetaria realizada en nombre del lucro privado; ah铆 est谩 un sinn煤mero de voces que se alzan contra diversas formas de discriminaci贸n y/o opresi贸n -sexual, cultural, contra la guerra, por derechos espec铆ficos-. 驴Son comunistas todas estas expresiones?

Sin dudas nadie se atreve a llamarlas as铆 hoy d铆a. Lo cual nos lleva a las siguientes reflexiones: a) la pr茅dica anticomunista que la Humanidad vivi贸 por a帽os durante pr谩cticamente todo el siglo XX ha tornado al comunismo un siniestro monstruo innombrable, y b) hay que redefinir, hoy por hoy, qu茅 significa ser comunista.

驴Qu茅 significa hoy el 芦comunismo禄?

Sobre la primera consideraci贸n reci茅n mencionada no es necesario explayarnos demasiado; archisabido es que si un fantasma comenzaba a recorrer Europa a mediados del siglo XIX, otro fantasma que recorri贸 el mundo con una fuerza inusitada durante el XX se encarg贸 de satanizar con ribetes incre铆bles todo lo que sonara a 芦cr铆tico禄, a 芦contestatario禄, haciendo del t茅rmino comunismo sin贸nimo inmediato del mal, de terror, de fatalidad deplorable, diab贸lica y p茅rfida, presentificaci贸n en la Tierra del peor y m谩s deleznable de los infiernos (芦se come a los ni帽os禄, 芦te secuestra tu hijo y lo lleva a un campo de adoctrinamiento marxista en Cuba禄, 芦te pone a vivir a la fuerza otra familia dentro de tu casa禄). La incesante pr茅dica, aunque irracional, por cierto dio resultado.

Pero m谩s all谩 de esta consecuencia producto de una despiadada pol铆tica desinformativa del capitalismo, 驴por qu茅 hoy d铆a es tan dif铆cil reconocerse comunista? Ello lleva a la otra consideraci贸n que mencion谩bamos: 驴se puede, efectivamente, seguir siendo comunista hoy d铆a? 驴Qu茅 significa ser comunista en la actualidad?

El comunismo, en tanto formulaci贸n conceptual en buena medida recogida en esa brillante creaci贸n intelectual que fue su Manifiesto publicado por Marx y Engels a mediados del siglo XIX, se mueve en el 谩mbito de lo sociopol铆tico, sea como lectura cr铆tica, sea como gu铆a para la acci贸n pr谩ctica. El meollo toral de todo su andamiaje pasa por la lucha de clases sociales, motor 煤ltimo de la historia humana. Si contra algo luchan los comunistas, buscando su superaci贸n justamente, es contra la injusticia social, contra la explotaci贸n del hombre por el hombre. En tal sentido, comunismo es sin贸nimo de 芦b煤squeda de la igualdad禄. Siendo as铆, entonces, el comunismo no est谩 muerto: la igualdad social entre los seres humanos sigue siendo una agenda pendiente (el 1% de la poblaci贸n mundial detenta la mitad de toda la riqueza humana; mientras en muchos pa铆ses hay obesidad, en la mayor铆a hay hambre).

Por tanto, la b煤squeda de equidad contin煤a siendo una aspiraci贸n comunista en el sentido m谩s cabal del t茅rmino. Otra cuesti贸n -que no tocaremos ac谩- es el tipo de medios a utilizarse para la concreci贸n de la tarea: guerra popular prolongada, lucha armada de una vanguardia, partido de cuadros, partido de masas, fuerte movimiento sindical clasista, organizaci贸n comunitaria, asambleas populares, incidencia parlamentaria, elecciones presidenciales en el 谩mbito de la democracia representativa, una combinaci贸n de todo eso. Hoy d铆a 驴habr谩 que pensar en los hackers como una nueva modalidad de lucha?

Seguramente por miedo, por efecto de la monumental propaganda anticomunista desplegada en d茅cadas pasadas, por cuestionables experiencias que nos dej贸 el socialismo real (el Gulag, lamentablemente, no fue un invento de la CIA: era una monstruosa realidad comparable a cualquier campo de concentraci贸n nazi o de una dictadura latinoamericana), o por una sumatoria de todas estas causas, hoy d铆a la tendencia no es usar el t茅rmino 芦comunista禄; por el contrario, en muchos casos quienes portaban ese nombre se lo han sacado de encima: de 芦comunistas禄 a 芦socialdem贸cratas禄. La 芦moda禄 anda por otro lado (驴se impusieron las ONG’s?, 驴lo 芦pol铆ticamente correcto禄?).

Pero m谩s all谩 de 芦modas禄, el estado de inequidad que dio nacimiento a un pensamiento comunista un siglo y medio atr谩s a煤n sigue vigente. Por tanto, con las adecuaciones del caso, sigue tambi茅n vigente lo forjado para enfrentarlo por esos dos gigantes que fueron Marx y Engels. A quienes seguimos creyendo que es necesario buscar un mundo m谩s justo, m谩s solidario, m谩s equitativo, 驴nos da miedo llamarnos hoy comunistas? 驴Nos averg眉enza el estalinismo, las 芦dictaduras del proletariado禄 que tuvieron lugar en el socialismo real? (m谩s dictaduras que otra cosa). 驴Realmente logr贸 mellarnos la propaganda capitalista con su inacabable cantinela anticomunista? Pero 驴ganamos algo cambi谩ndonos el nombre?

Sin dudas lo que propone el Manifiesto Comunista de 1848, aunque sigue siendo v谩lido en su n煤cleo, necesita adecuaciones. M谩s de un siglo y medio no es poco, y muchas cosas, por diversos motivos, no fueron consideradas en aquel entonces. El comunismo, la teor铆a del materialismo hist贸rico legada por los cl谩sicos, se ocup贸 de la lucha de clases, pero dej贸 fuera otras opresiones: no puso particular 茅nfasis en la explotaci贸n del g茅nero masculino sobre el femenino ni consider贸 la tem谩tica de las discriminaciones 茅tnicas. Si bien consider贸 el tema del colonialismo, no consider贸 como tema de importancia capital la divisi贸n del planeta en un Norte dominante y un Sur dominado, que se articula al mismo tiempo con la explotaci贸n de clase (problem谩ticas todas que Marx, en desarrollos posteriores, ya en su madurez, consider贸 con m谩s profundidad).

Tal como se dijo anteriormente, en la actualidad asistimos a un sinn煤mero de fuerzas progresistas que, sin decirse comunistas, abren una cr铆tica sobre los poderes constituidos, sobre el ejercicio de esos poderes, sobre las distintas formas de opresi贸n vigentes. Fuerzas, en definitiva, que buscan tambi茅n un mundo m谩s justo, m谩s solidario, m谩s equitativo. Fuerzas que, sin llamarse comunistas en sentido estricto, son definitivamente comunistas en su proyecto, en tanto entendemos que comunismo es la b煤squeda de 芦otro mundo posible禄, ese mundo m谩s justo, m谩s solidario, m谩s equitativo. Comunismo, por tanto, como proceso emancipatorio.

Y esto, el铆pticamente, ayuda a plantear la cuesti贸n inaugural: ser comunista -aunque hoy d铆a asuste, incomode o fastidie el t茅rmino, aunque est茅 芦pasado de moda禄 llamarse as铆, aunque su uso fuerce un debate en torno a qu茅 entender por revoluci贸n y c贸mo lograr la justicia-, ser comunista, entonces, no es una 芦pamplina禄, pasajera 芦figuraci贸n de chaval禄. Es luchar por un mundo m谩s justo, m谩s solidario, m谩s equitativo. Esa lucha, por tanto, no se agota con una nueva organizaci贸n econ贸mico-social, con una nueva relaci贸n de fuerzas en torno a las clases sociales; necesita tambi茅n de cambios en la relaci贸n de poderes entre los g茅neros, en la consideraci贸n del otro distinto, en el respeto a la diversidad, en una nueva visi贸n de la relaci贸n del ser humano con su entorno natural.

Despu茅s del aturdimiento de la ca铆da del Muro -que provoc贸 mucho ruido, sin dudas- ya va siendo hora de dos cosas: 1) quitarnos el miedo, el estigma de usar la palabra 芦comunismo禄, y 2) sobre la base de las lecciones aprendidas en el siglo XX, abrir un serio debate no sobre c贸mo nos designaremos (驴no nos gusta 芦comunista禄?, 驴es mejor decirse 芦de izquierda禄?, 驴queda m谩s elegante 芦revolucionario禄?, 驴y qu茅 tal 芦luchadores por la justicia禄?) sino sobre c贸mo lograr efectivamente ese mundo m谩s justo, m谩s solidario, m谩s equitativo. Todo ello para lograr lo m谩s importante: 驴c贸mo hacer concretamente para pasar a la acci贸n, para transformar estos discursos en pr谩ctica revolucionaria efectiva.

Comunismo: algo m谩s que una pose

Plante茅monos entonces la pregunta con esta otra forma: 驴qu茅 significa ser revolucionario? Esta es, quiz谩, la pregunta m谩s dif铆cil de responder de todo el ideario socialista. En un sentido, dar la respuesta desde las consignas es bastante simple: quien cumple con ciertas indicaciones de manual puede ser considerado un revolucionario. En esa l铆nea, est谩 claro que es 芦revolucionario禄 aquel que sigue ciertos principios pol铆ticos y 茅ticos que tienen que ver con la igualdad, la solidaridad, la b煤squeda de la justicia. Pero sabemos que la realidad es mucho m谩s compleja, y un carnet de afiliado a alg煤n partido de izquierda o el uso de cualquier 铆cono cultural considerado revolucionario (una camisa con el rostro del Che Guevara, la audici贸n de ciertos m煤sicos -Al铆 Primera, Mercedes Sosa o Silvio Rodr铆guez-, la lectura de ciertos autores -Garc铆a M谩rquez, Bertolt Brecht- o alguna determinada manera de vestir: calzado Nike no, pero sandalias de cuero s铆, etc.), nada de eso es garant铆a de algo.

Adem谩s -es una cruda realidad que nos tiene que llevar a revisar autocr谩ticamente todo esto- no es inusual encontrar infinidad de pr谩cticas nada revolucionarias en el seno de las organizaciones proclamadas revolucionarias (los revolucionarios… 驴dejamos de ser machistas o racistas, por ejemplo?, 驴autoritarios?, 驴ego铆stas?… 驴hasta qu茅 punto es posible desembarazarse de todo ello?). Pareciera que todos los seres humanos estamos cortados por la misma tijera, y las disputas por el poder, el sentirse m谩s que otro, el protagonismo, la exclusi贸n en infinidad de formas, la mentira, la corrupci贸n, no se extinguen con la pertenencia a una organizaci贸n de izquierda (esos 芦errores禄 del socialismo estalinista que mencion谩bamos -m谩s que 芦errores禄, declaradas teratolog铆as- lo dejan entrever con patetismo). No podr铆an llamarse 芦desviaciones禄 porque ello supondr铆a un camino recto del que no hay que salirse (l茅ase: ortodoxia). Y la experiencia muestra que, a veces -muchas veces- nos salimos. Todo lo cual complejiza el debate. 驴Un comunista debe ser ortodoxo o heterodoxo?

Quiz谩 en un sentido habr铆a que comenzar por decir, para darle visos de realidad a lo que se quiere transmitir, que nadie, a nivel individual, es en s铆 mismo un revolucionario. Nadie lo es, y para que nos quedemos tranquilos, nadie puede serlo en esencia. Las revoluciones (que son siempre muy complejos procesos con diversas aristas: pol铆ticas, sociales, econ贸micas, culturales) van m谩s all谩 de los individuos, nos trascienden. Los seres humanos individuales, en todo caso, podemos estar m谩s o menos a la altura de las circunstancias, y actuar m谩s o menos acorde con un clima revolucionario, pero tal vez es imposible decir qui茅n, cu谩ndo y c贸mo comienza a ser 芦revolucionario禄.

驴Qui茅n es un verdadero revolucionario? As铆 formulada, la pregunta no deja de tener una pesada carga moralista, casi religiosa, que pr谩cticamente no ofrece salida. 驴Habr谩 que ser un iniciado en los principios de la revoluci贸n para llegar a ser un verdadero revolucionario? 驴Hay que cumplir a cabalidad ciertas normas que garantizan que uno se 芦grad煤a禄 de revolucionario? 驴D贸nde est谩 escrito ese dec谩logo? 驴Si uno no toma Coca-Cola pero escucha Michael Jackson o Shakira es medianamente revolucionario…, pero si no toma Coca-Cola y adem谩s escucha a Pablo Milan茅s, es absolutamente un revolucionario? Puede parecer caricaturesco, o infantil, pero sabemos que estos valores, esta forma de entender el mundo, muchas veces as铆 funcionan en el campo de la izquierda. Pero los manuales no sirven.

En buena medida el 谩mbito de lo que entendemos por revolucionario se ha ido forjando de esta manera, como un abierto desaf铆o -casi rebelde en muchos casos- a los valores consagrados de la sociedad capitalista. Si lo 芦normal禄 es tomar Coca-Cola sin abrir cr铆tica, lo revolucionario ser铆a no tomarla. De eso se trata una revoluci贸n: de romper los moldes, de cambiar todo, de poner en marcha algo nuevo. Lo cual, como todo proceso nuevo, no est谩 libre de exageraciones, abusos, excentricidades. Mi cambio personal, v谩lido sin dudas, no es la revoluci贸n. Eso nunca hay que perderlo de vista. Las revoluciones son procesos colectivos, masivos; si no, no son revoluciones.

Ah铆 radica justamente el problema: 驴hasta d贸nde, c贸mo, de qu茅 manera se da ese cambio? Revoluci贸n socialista es, en definitiva, el proyecto de un grandioso cambio en la civilizaci贸n. Se trata de la puerta de entrada a una sociedad donde es abolida la propiedad privada y, por tanto, las clases sociales. Lo cual abre un mundo de valores totalmente novedoso: se terminar铆an las jerarqu铆as, ya nadie ser铆a superior a nadie, nadie mirar铆a desde arriba a otro. Pero sabemos que eso es, hoy por hoy al menos, una hermosa petici贸n de principios, y no m谩s.

No queremos decir que todo ese ideario sea como las estrellas: 芦inalcanzables, aunque marquen el camino禄. La utop铆a social, en tanto b煤squeda de lo que no est谩 en ning煤n lugar concreto pero que impulsa a continuar seguir busc谩ndolo, es la m谩s noble de las ideas de cambio, es la energ铆a inacabable que hace que las sociedades est茅n en perpetuo movimiento, en mejoramiento, en avance. Y es innegable que la aspiraci贸n de la revoluci贸n socialista -que en el pasado siglo apenas dio sus primeros y balbuceantes pasos- es el afianzamiento de ese esp铆ritu revolucionario, trasformador, rebelde, productivamente irrespetuoso. Esp铆ritu que, para autoafirmarse, necesita de ciertos 铆conos culturales: de ah铆 que hay una 芦manera de vestir禄 revolucionaria, una pose revolucionaria, un folclore revolucionario. Aunque, claro est谩 -y como en toda construcci贸n humana- no faltan los excesos absurdos, los planteamientos m谩s formales que cargados de contenido, los fanatismos incluso. O, si se quiere, las tonteras. Consideremos esta paradoja: Lenin vest铆a con camisas de seda, y alguna vez interrogado de por qu茅 lo hac铆a, su respuesta fue 芦yo lucho para que todos puedan usar camisas de seda禄.

驴Est谩 alguien autorizado por 芦m谩s禄 revolucionario a determinar qui茅n cumple m谩s a cabalidad con el perfil de luchador social? 驴Se puede 芦medir禄 lo revolucionario de una persona? Aunque quiz谩 ingenuas, esas preguntas ah铆 est谩n.

Revolucionarios y 茅tica

En todo esto arrastramos en las izquierdas un prejuicio moralista, quiz谩 muy dif铆cil de desechar, pero que debe ser considerado: las revoluciones implican monumentales transformaciones en las relaciones econ贸mico-sociales y pol铆ticas, mientras que las transformaciones subjetivas (ideol贸gico-culturales) son infinitamente m谩s lentas, dificultosas, tortuosas. 芦Los pueblos no son revolucionarios; pero a veces se ponen revolucionarios禄, rezaba una pintada callejera de la Guerra Civil Espa帽ola. 驴C贸mo se hace para ser revolucionario? 驴En qu茅 momento se empieza? Hay ah铆 un l铆mite infranqueable que ning煤n manual puede superar, pues no existe receta. Aunque pareciera -ah铆 est谩 el prejuicio 驴o ilusi贸n?- que un dec谩logo para la acci贸n s铆 pudiera dar el camino. Obviamente, eso tranquiliza: siempre son bienvenidos los libros sagrados. 驴Pero qu茅 dir铆a ese dec谩logo: se debe o no usar camisas de seda? 驴Tomar Coca-Cola? Complejo, sin dudas. Definitivamente: un imposible.

Esto no significa, sin embargo, que no sea posible el cambio. La historia de la Humanidad es una interminable sucesi贸n de cambios, un movimiento perpetuo. Si no fuera posible el cambio, las sociedades humanas jam谩s hubieran evolucionado, y justamente la historia es una permanente sucesi贸n de cambios, de mejoramientos en la situaci贸n cotidiana (a煤n hay patriarcado, pero el cintur贸n de castidad ya no se usa. Hoy d铆a tenemos 芦esclavitud asalariada禄, pero no se puede vender a nadie como esclavo en sentido estricto, pues eso es un delito).

De todos modos, los cambios profundos en la subjetividad son m谩s lentos, much铆simo m谩s lentos de lo que pretender铆amos (el patriarcado a煤n permanece…, 隆incluso a veces en la izquierda!). Valga decirlo con este ejemplo: en el momento de la anexi贸n de Austria por las tropas nazis cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, Sigmund Freud, jud铆o, padre del psicoan谩lisis, por ser un prestigioso personaje de fama mundial fue perdonado y no march贸 a los campos de concentraci贸n. Aunque s铆 fue condenado al destierro. En el momento de abordar el avi贸n que lo trasladar铆a a Londres donde poco tiempo despu茅s morir铆a, dijo con 谩cida mordacidad: 芦En la Edad Media me hubieran quemado a m铆; hoy d铆a queman mis libros. No hay dudas que como especie hemos progresado禄.

Los cambios revolucionarios, o m谩s simplemente: los cambios culturales en las grandes masas humanas, son procesos lent铆simos. Rusia, despu茅s de d茅cadas de construcci贸n socialista, desintegrada la Uni贸n Sovi茅tica, presenta a煤n guerras 茅tnico-religiosas. 驴Ser铆a para pensar que el socialismo es entonces inviable, o es que lo dicho por Einstein parece m谩s que exacto?: 芦es m谩s f谩cil desintegrar un 谩tomo que un prejuicio禄. A mucha gente de la izquierda espa帽ola ya de alguna edad le siguen gustando las corridas de toros, condenable r茅mora medieval que fomenta la cultura machista y violenta. Obviamente la revoluci贸n es m谩s que la toma del poder pol铆tico. Por lo que eso plantea la pregunta: 驴qu茅 es ser un revolucionario? 驴Se lo puede ser de verdad a nivel individual, o las revoluciones son grandes momentos de hecatombe social a las que podemos sumarnos y alentar, procesos colectivos que arrastran a las subjetividades? 驴Un revolucionario 芦de verdad禄 qu茅 debe hacer en relaci贸n a las corridas de toros? M谩s a煤n: 驴hay revolucionarios 芦de verdad禄? 驴Qui茅n los designa?

Las primeras experiencias socialistas del siglo XX deben ser muy hondamente estudiadas para no repetir los mismos errores. No quedan dudas que hay mucho por revisar ah铆. De ning煤n modo fracasaron; fueron los primeros intentos, s贸lo eso (recu茅rdese la cita de Frei Betto). La historia no ha terminado. Algo que debe ser abordado con la m谩s profunda actitud autocr铆tica es el tema de lo subjetivo y la nueva cultura que se fue dando con el capitalismo hiper consumista, la nueva 茅tica que se forj贸. M谩s a煤n, considerando la profundidad monumental que alcanz贸 esta nueva cultura a partir de la penetraci贸n de los invasivos medios de comunicaci贸n de masas modernos, que est谩n en todos lados y llegan a todos, qui茅rase o no (驴por qu茅 todos tomamos Coca-Cola por ejemplo?)

Es bastante significativo que en distintas latitudes donde asistimos a estos experimentos de nuevas sociedades se repiti贸 un mismo molde: los 芦revolucionarios禄 de arriba fijaron las pautas que la masa 芦no-revolucionaria禄 debi贸 seguir. En otros t茅rminos: sigui贸 habiendo arribas y abajos (驴clases sociales habr铆a que decir?). Si alguien puede calificar, decir qui茅n es 芦m谩s禄 y qui茅n es 芦menos禄… 驴no se ratifica entonces que 芦es m谩s f谩cil desintegrar un 谩tomo que un prejuicio禄? Inteligentemente dijo Rafael Correa: 芦El socialismo cl谩sico fue prepotente y arrogante. Siempre nos enviaba a ver tal p谩gina para encontrar verdades y soluciones. Nos dieron catecismos. Y eso es un grave error.禄 Sin dudas los comunistas tenemos ah铆 una agenda pendiente, un reto a retomar.

No hay manual. 驴Vanguardias que conducen?

Los distintos procesos socialistas conocidos de momento, en mayor o menor grado dieron respuestas positivas a los problemas b谩sicos de las sociedades donde surgieron: mejoraron las condiciones de vida, terminaron o redujeron dr谩sticamente la exclusi贸n social, dignificaron a los hist贸ricamente m谩s postergados. Todo esto es innegable. Pero sigui贸 siendo d茅bil a煤n la modificaci贸n de los principios y valores culturales del d铆a a d铆a. Setenta a帽os despu茅s del triunfo bolchevique de 1917 en Rusia, cuando se desintegra la Uni贸n Sovi茅tica, reaparecieron con sorprendente velocidad valores capitalistas, individualistas y reaccionarios que se supon铆an enterrados d茅cadas atr谩s, lleg谩ndose a colmos como, por ejemplo, la aparici贸n de un partido pol铆tico pro zarista, o la reintroducci贸n de la veta religiosa en la Constituci贸n, con ex 芦cuadros禄 de la Nomenklatura que r谩pidamente pasaron a ser exitosos empresarios.

Y algo similar sucedi贸 en China con la reintroducci贸n de mecanismos capitalistas, surgiendo de la noche a la ma帽ana una nueva casta de millonarios imitadora de los m谩s cuestionables valores del consumismo occidental (芦Ser rico es glorioso禄, pudo decir Deng Xiaoping). Algo curioso, que no podemos desconocer si queremos llevar a fondo la autocr铆tica: todo eso se dio fundamentalmente en cuadros de los respectivos partidos comunistas. Lo cual abre una vez m谩s la pregunta de qu茅 significa ser revolucionario. O comunista.

驴No eran comunistas todos estos militantes sovi茅ticos o chinos? 驴Tenemos que llegar a la pat茅tica conclusi贸n que los revolucionarios verdaderos son s贸lo los l铆deres de estos procesos: Lenin o Mao Tse Tung para el caso? 驴No es, entonces, demasiado estrecho el concepto de 芦revolucionario禄? Porque estos grandes personajes de la historia, o Fidel Castro, o Ernesto Guevara, o Hugo Ch谩vez si se prefiere, no son la medida del ciudadano normal, cotidiano, de a pie, el sujeto social real de la historia, ese que, siempre en porcentajes muy peque帽os sobre la generalidad, abraza a veces las ideas comunistas y milita activamente desde alg煤n frente, o que mucho m谩s com煤nmente sigue los acontecimientos por la televisi贸n…luego de ver el juego de f煤tbol. La pintada callejera de la Guerra Civil Espa帽ola es por dem谩s de elocuente en ese sentido.

Todo lo cual no debe avergonzar a nadie: esa es la normalidad habitual. La gran mayor铆a de la gente pasa su vida en la b煤squeda de la sobrevivencia econ贸mica y no se interesa mayormente por cuestiones pol铆ticas (隆o no la dejan interesar!). Al menos, as铆 ha sido hasta ahora. 驴Pero son los revolucionarios, entonces, s贸lo los que pueden llegar a tomar parte activa en la historia? 驴No son las masas las que hacen la historia? Y en qu茅 medida se es m谩s revolucionario: 驴cu谩nto m谩s se milita, cu谩nto m谩s se compromete en la estructura de una fuerza pol铆tica, cuanto m谩s uno se eleva en la calificaci贸n que se nos podr铆a otorgar por 芦acciones heroicas禄? Entre esa gran masa que prefiere -por una sumatoria de motivos- acompa帽ar los acontecimientos un poco de lado, muchas veces sin ser parte activa, 驴no hay revolucionarios entonces? Cobra todo su sentido entonces la pintada callejera de la Guerra Civil Espa帽ola: son las grandes masas, en su descontento y en su acci贸n, las que hacen la historia. Pero solas, sin un proyecto pol铆tico claro, no se pasa del espontane铆smo, de la rebeld铆a.

Se abre entonces un medular debate: 驴c贸mo se lleva a cabo el cambio revolucionario? 驴Qui茅n es el sujeto de esa transformaci贸n? Las masas descontentas en la calle pueden incendiar el pa铆s, pero no cambian estructuralmente nada. Ejemplos al respecto abundan: todas las protestas del a帽o 2019, important铆simas sin dudas (pa铆ses latinoamericanos, europeos, de Medio Oriente), no condujeron a transformaciones sociales profundas por carecer de una conducci贸n pol铆tica (y porque 芦casualmente禄 se silenciaron con la pandemia de coronavirus). Y otro tanto sucedi贸 en el 2020, en plena crisis sanitaria, con las revueltas anti raciales en EEUU luego de la muerte -una vez m谩s- de un afroamericano (George Floyd) a manos de polic铆as blancos.

驴Es imprescindible entonces la existencia de 芦revolucionarios de profesi贸n禄, con un programa pol铆tico a cumplir, con proyectos de largo plazo que puedan encauzar el descontento popular hacia una meta de cambio profundo m谩s all谩 de la reacci贸n visceral? 芦驴Qu茅 representa una minor铆a organizada? Si esta minor铆a es realmente consciente, si sabe llevar tras de s铆 a las masas, si es capaz de dar respuesta a cada una de las cuestiones planteada en el orden del d铆a, entonces esa minor铆a es, en esencia, el partido禄 [revolucionario], dir谩 Lenin en 1920.

Quiz谩 se filtra en esta concepci贸n del partido de vanguardia y del revolucionario como vanguardia un prejuicio intelectual, iluminista por 煤ltimo, solidario de la racionalidad europea en que nace el marxismo, y que se ha venido arrastrando en estos dos siglos de luchas sociales y de ideario socialista: el revolucionario, el comunista es siempre alguien que est谩 adelante, alguien que est谩 m谩s all谩 que el com煤n de la gente. Si as铆 lo aceptamos -y es lo que ha venido haciendo la izquierda por largos a帽os con todos los partidos revolucionarios que cre贸, siempre como organizaciones de cuadros con estructuras verticales, jer谩rquicas en muchos casos- si as铆 entendemos la idea de 芦revolucionario禄, queda muy por lo bajo la potencialidad de los pueblos. En definitiva: 驴c贸mo hacemos hoy, ca铆das en descr茅dito las ideas de transformaci贸n social, para volver a pensar y llevar a cabo en concreto una revoluci贸n? 驴C贸mo revitalizamos hoy el ser comunista? Porque est谩 m谩s que claro que, aunque no sepamos con exactitud los caminos, es imprescindible cambiar el capitalismo, que nos est谩 matando a las grandes mayor铆as y que no puede dejar de hacerlo.

Procesos revolucionarios, poder popular

Tal vez es cierto que los grandes cambios sociales, las catacl铆smicas transformaciones que implica un proceso como la construcci贸n de una nueva sociedad socialista, deben ir de la mano de grandes conductores. Eso es, al menos, lo que la historia de todas las revoluciones socialistas conocidas hasta ahora nos indica: 驴ser铆a posible la revoluci贸n cubana sin Fidel, o la vietnamita sin Ho Chi Ming, o la china sin Mao Tse Tung? Todo indica que no. Lo cual obliga a la reflexi贸n -que no abordaremos aqu铆, pero que sin dudas es una asignatura pendiente de importancia capital- sobre por qu茅 se repite siempre ese fen贸meno: 驴necesitan los grandes cambios sociales la garant铆a de grandes figuras?

Todo esto abre importantes cuestionamientos: 驴no pueden los pueblos ser revolucionarios? Pareciera que a veces, tal como agudamente lo expresaba la pintada de la Guerra Civil de Espa帽a, en un determinado momento hist贸rico los pueblos se tornan revolucionarios, se desatan, rompen las trabas ancestrales que los atan; pero luego vuelven a su calma conservadora. Los pueblos, como masa, no pueden vivir eternamente en actitud revolucionaria; las sociedades requieren de cierta estabilidad rutinaria para mantenerse. Las revoluciones son momentos puntuales, grandes quiebres que rompen la cotidianeidad con las que se da un paso adelante de no retorno. Lo que nos lleva a pensar: 驴esto de ser revolucionario, es un oficio entonces? Palabras m谩s, palabras menos: eso significa partido revolucionario de cuadros, que es lo que han venido siendo todos los partidos de la izquierda en estos largos a帽os de lucha. Pero, 驴c贸mo se articula eso entonces con el poder popular?

El com煤n de la gente en su gran mayor铆a, todos los d铆as, no vive en actitud revolucionaria. 驴Podr铆a hacerlo acaso? 驴En qu茅 consistir铆a eso? 驴Tener los ojos abiertos y no permitir que le manipulen? 驴No hacerle caso a los valores que promueven los medios masivos de comunicaci贸n? 驴Deber铆a vivir en estado permanente de asamblea deliberativa? 驴Deber铆a dejar de tomar Coca-Cola? Una vez m谩s entonces: 驴qu茅 significa ser revolucionario? 驴Se traiciona la causa revolucionaria si se usa una camisa de seda o se toma Coca-Cola?

Pueden parecen preguntas banales, pero todo esto es de importancia capital para replantear la transformaci贸n social de la que estamos hablando. 驴Por qu茅 no prosperaron las revoluciones socialistas tal como se esperaba? Adem谩s del ataque furioso y perpetuo de las fuerzas conservadoras, del capital que no est谩 dispuesto a ceder un mil铆metro en sus privilegios -lo cual debe ser el punto de partida de todo an谩lisis serio sobre el socialismo real-, debe abrirse la autocr铆tica respecto a c贸mo entender y practicar ese espectacular sue帽o que es el comunismo, el tr谩nsito hacia una sociedad sin clases, el universo de 芦productores libres y asociados禄. Las actuales batallas perdidas -batallas en una larga guerra que contin煤a, sin ning煤n lugar a dudas- deben abrir esa autocr铆tica: 驴qu茅 significa entonces ser comunista hoy? Lo cual nos plantea: 驴c贸mo lograr ese anhelado mundo de justicia?

El problema, ya lo dijimos, es endemoniadamente dif铆cil, porque no se trata s贸lo de ir a una concentraci贸n pol铆tica masiva con la pancarta del caso y con eso tener asegurado el estatuto de 芦revolucionario禄. Eso, adem谩s, mucho menos es 芦la revoluci贸n禄. Lo que est谩 en juego en la pregunta que motiva este breve escrito es c贸mo recuperar la iniciativa en esta lucha que, en este momento, el campo popular no va ganando. 驴C贸mo enfrentarse hoy a ese monstruo de proporciones gigantescas que es el capital global en su fase financiera, con poderes omn铆modos de alcance planetario, con mecanismos de control cada vez m谩s eficientes, y con un descr茅dito generalizado de las ideas de izquierda? M谩s todav铆a, en este nuevo mundo que se est谩 abriendo a partir de la pandemia, donde se va imponiendo el trabajo individual en casa, el distanciamiento social, el silencio, donde los alcances del control del 芦pan贸ptico禄 impuesto por la clase dominante parecen inconmensurables, donde las tecnolog铆as digitales prescinden cada vez m谩s de la clase trabajadora, donde hay cada vez m谩s poblaci贸n que pareciera 芦excedente禄.

Ah铆 est谩 la pregunta b谩sica, que desde el aturdimiento que nos dejara la extinci贸n del campo socialista europeo nos viene retando: 驴c贸mo ser comunista hoy? 驴C贸mo darle forma a esa bella utop铆a que es una sociedad igualitaria? 驴C贸mo levantar las banderas del marxismo en este momento en que las ideas de transformaci贸n social parecieran agotadas?

Por otro lado, esa imagen de militante absoluto que no come Mc Donald’s ni toma Coca-Cola no es en modo alguno garant铆a de 芦pureza禄 revolucionaria, de cambios sin retorno, porque a veces, conseguido alg煤n cargo de direcci贸n (en alguna organizaci贸n popular, en la administraci贸n pol铆tica del Estado, etc. -la historia nos lo ense帽a con demasiada frecuencia-) los ideales quedan olvidados y se reemplaza la abnegaci贸n militante por las caracter铆sticas distintivas del ejercicio del poder tal como hasta ahora lo conocemos: verticalismo, sordera para lo que dice la base, falta de autocr铆tica… y gustosa aceptaci贸n de las comodidades del 芦estar arriba禄. 驴La revoluci贸n es hacerles el boicot a las marcas transnacionales? Sabemos que eso puede terminar siendo ingenuo, infantil: la revoluci贸n implica un cambio radical en la organizaci贸n social. Lo dem谩s es 芦juego de ni帽os禄.

No debemos olvidar que muchas veces cuadros militantes en su intimidad pueden ser machistas, homof贸bicos, incluso racistas. Es decir: una presentaci贸n como revolucionario desde el punto de vista pol铆tico no implica forzosamente la superaci贸n de todas las 芦lacras禄 culturales ancestrales y prejuicios que nos constituyen (por otro lado, 驴por qu茅 habr铆a de implicarlo?) Adem谩s, no todos quienes se comprometen con una causa pol铆tica van a ser militantes inquebrantables seg煤n el modelo de 芦guerrillero heroico禄. 驴Acaso es posible que un ser humano com煤n y corriente -como somos la absoluta mayor铆a- viva en ese mundo un tanto artificial de estar militando activamente todo el d铆a?

Quienes se comprometen con el trabajo pol铆tico revolucionario en general son grupos minoritarios: son algunos los l铆deres comunitarios que encabezan las reivindicaciones barriales, y son s贸lo algunos trabajadores quienes activan sindicalmente. La gran mayor铆a acompa帽a, participa aportando, pero no es la que toma la iniciativa. 隆Y no se puede decir que no sea revolucionaria entonces! As铆 planteadas las cosas, pareciera que no hay salida. Pero no debemos quedarnos con la limitada idea -moralista en definitiva- de ver qui茅n es 芦buen禄 revolucionario y qui茅n no cumple con el manual. Eso s贸lo ayuda a ratificar prejuicios y paradigmas injustos: el que est谩 arriba y el que est谩 abajo.

Si algo nuevo puede aportar el socialismo, b谩sicamente es el generar una nueva conciencia en el colectivo social para ir borrando la idea de abajo y arriba. De momento, producto de una milenaria herencia civilizatoria, nadie -tampoco los que puedan ser considerados 芦revolucionarios禄, o 芦m谩s禄 revolucionarios- escapan (dig谩moslo en primera persona plural: 隆escapamos!) a estas matrices culturales: las nociones de arriba, de mejor, de m谩s importante, siguen siendo dominantes. La apuesta es poder desarticular esas formaciones. 驴Cu谩nto tiempo tomar谩? No se sabe. Pero sin dudas no ser谩 ni r谩pido ni f谩cil. La misma noci贸n de 芦revolucionario禄, quiz谩 sin propon茅rselo, est谩 haciendo una alusi贸n a 芦esclarecido禄 y 芦no-esclarecido禄禄 (驴arriba y abajo?)

Y si de algo se trata en esta tit谩nica y fabulosa tarea que es inventar una sociedad nueva a la que llamamos socialismo, es poder llegar a tomarse en serio que s贸lo habr谩 real igualdad cuando, como dijo Gabriel Garc铆a M谩rquez, 芦ning煤n ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse禄.

Quienes seguimos creyendo firmemente en la utop铆a tenemos fundamento para eso: no se trata de una idea religiosa, de una actitud de fe. Es el an谩lisis cient铆fico de la realidad lo que nos lleva a entender que la din谩mica del capitalismo no ofrece salida a la Humanidad y, por el contrario, puede llevar a la destrucci贸n total de la especie. Seguir siendo comunista no es cuesti贸n de misticismo, de mera creencia. Por supuesto, implica una cuota de pasi贸n: 芦Hay que actuar con el pesimismo de la raz贸n y con el optimismo del coraz贸n禄, como dijera Gramsci. Pero para que esa lucha d茅 reales resultados, hoy es tarea imprescindible revisar por qu茅 las primeras experiencias del socialismo terminaron del modo que lo hicieron. No es una derrota hist贸rica; es s贸lo una batalla perdida. El capitalismo tiene sus or铆genes hist贸ricos en la Liga Hanse谩tica, en algunas norte帽as ciudades de la Europa medieval en el siglo XII; es decir, lleva centenas de a帽os acumulando poder, riqueza, sabidur铆a. Las primeras experiencias socialistas tienen apenas unas d茅cadas. La diferencia es abismal.

M谩s all谩 de la pomposa declaraci贸n -luego desmentida por el propio autor- del 芦fin de la historia禄, nadie dijo que la din谩mica universal se detuvo. La vida sigue, y el conflicto contin煤a siendo el motor que mueve la Humanidad. La cuesti贸n es c贸mo transformar hoy esa lucha de clases y todas las luchas conexas en una estrategia pol铆tica que d茅 una salida victoriosa a los excluidos, a los pobres y explotados por el sistema vigente. Revisar nuestra historia reciente para aprender de los propios errores y profundizar en el an谩lisis de la realidad actual es entonces la tarea de los comunistas hoy. Respondiendo entonces a la pregunta original: 驴qu茅 manual existe que nos diga en este momento qu茅 es ser comunista?, no podr铆amos decir menos que ser sujetos cr铆ticos y autocr铆ticos. Ello posibilitar谩 el accionar revolucionario efectivo, que es lo que realmente se necesita ahora. Es decir: pasar de la teor铆a y el debate 隆a la acci贸n!

CALPU




Fuente: Lahaine.org