August 4, 2022
De parte de ANRed
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Foto: Flor Guzzetti

La falta de trabajo ha sido una constante durante los 煤ltimos a帽os en Mar del Plata. La principal ciudad balnearia argentina, ubicada 400 kil贸metros al sudeste de Buenos Aires, super贸 el promedio de desempleo nacional en varias oportunidades y por eso no es extra帽o que haya cierta expectativa ante el proyecto de exploraci贸n petrolera. La desocupaci贸n es un tema sensible para los habitantes de un conglomerado que tiene un crecimiento demogr谩fico sostenido (650 mil habitantes, seg煤n el censo de este a帽o) pero sin ofertas laborales acordes. La 煤ltima medici贸n del Instituto Nacional de Estad铆stica y Censos revel贸 que cien mil personas tienen problemas de empleo. Por Javier Andrada  para Observatorio Petrolero Sur


En el puerto, un sector particularmente golpeado por la precarizaci贸n, los sindicatos dan rienda suelta a la ilusi贸n del oro negro. 鈥淢ar del Plata puede llegar a ser Dubai鈥, dijo entusiasmado Pablo Trueba, el Secretario General del Sindicato Mar铆timo de Pescadores (SIMAPE).

Dubai expone desigualdades extremas, es considerada la ciudad m谩s rica del mundo pero menos del 1 % de la poblaci贸n concentra el 90 % de la renta petrolera. La fundaci贸n humanitaria Equidem denunci贸 que los trabajadores viven hacinados en barracas de hasta veinticinco personas, ganan apenas 150 d贸lares al mes, no tienen derechos sindicales (est谩n obligados a trabajar con temperaturas de hasta con 50掳 C ) y ni siquiera gozan de la posibilidad de cambiar de empresa o volverse a su pa铆s porque les retiran el pasaporte. La mayor铆a son indios y pakistan铆es; muchas veces quedan varados, vagando por las calles, sin dinero y solo cuentan con la comida que les acercan personas solidarias. Por estas razones, los suicidios de trabajadores son moneda corriente en el emirato.

Pero el dirigente portuario del SIMAPE insiste: seg煤n 茅l, la industria petrolera va a generar 10 mil empleos en la primera etapa, 15 mil en la segunda y 65 mil en la 煤ltima. Por otra parte, desde su perspectiva, el riesgo por el impacto ambiental es s贸lo visual: 鈥淪i te par谩s en Champagnat (una de las principales avenidas de Mar del Plata), al Obelisco no lo ves, esto es lo mismo, a 400 kil贸metros de la costa ni siquiera se est谩 pescando. No hay ninguna c谩mara pesquera que haya firmado un amparo en contra de las petroleras, los barcos andan a petr贸leo, no a vela鈥.

Ramiro Capuccio es bi贸logo y su ocupaci贸n consiste en controlar a bordo las tareas de prospecci贸n s铆smica. 鈥淭enemos una empresa (Marine Mammal Observers) que provee bi贸logos a las petroleras; monitoreamos las 24 horas a algunas especies, como delfines y ballenas. Cuando se las detecta, ordenamos frenar las operaciones. Tenemos la facultad absoluta para hacer eso. Hemos progresado mucho en la mitigaci贸n de da帽os鈥, afirma.

Las petroleras est谩n obligadas a contratar empresas de servicios medioambientales que las proveen de bi贸logos. Estos profesionales realizan informes diarios sobre el comportamiento de los mam铆feros y la actividad del barco. Capuccio asegura que el seguimiento es minucioso: 鈥淟os informes se entregan al Ministerio de Ambiente y a la petrolera, a las empresas les conviene, porque evitan problemas, mala prensa y ser multadas. Las paradas a veces son muy cortas, de unos 40 minutos, en las que el animal se retira inmediatamente; y hay otras paradas que duran horas, cuando los animales son curiosos, sobre todo los juveniles o grupo de delfines muy grandes a los que les gusta correr la ola que va haciendo el barco鈥.

En el caso de la pesca, la experiencia de contralor no permite demasiado optimismo. El inspector es un empleado m谩s del armador pesquero. Est谩 30 d铆as encerrado en el camarote, suele recibir una propina y nunca ve los descartes que se hacen. Un informe de la Fundaci贸n Vida Silvestre sac贸 a la luz que la industria pesquera descarta en el Mar Argentino 110 mil toneladas por a帽o de especies o ejemplares juveniles que no le sirven. Se conoce como pesca incidental. Debido a la sobreexplotaci贸n del recurso, cada vez hay menos ejemplares adultos de merluza, entonces las empresas pescan ejemplares juveniles que a煤n no se desarrollaron ni se reprodujeron, lo que conspira contra la multiplicaci贸n de la especie y la preservaci贸n del ambiente. 鈥淪alvar los juveniles de hoy, es salvar la pesca de ma帽ana鈥, aseguran desde la Fundaci贸n Vida Silvestre Argentina. La sobreexplotaci贸n est谩 prohibida por la Ley Federal de Pesca y, adem谩s, es un atentado contra la seguridad alimentaria de las comunidades costeras.

Roberto Garrone, periodista especializado del sector y conductor del programa Desde el muelle (FM Residencias), advierte: 鈥淪i los controles del petr贸leo offshore van a ser como los de la pesca, estamos en problemas. Hay maneras de burlar el parte de pesca, hasta hace poco hubo un festival de sub declaraci贸n de capturas de merluza; eso ten铆a una tarifa de la que se serv铆an los sindicatos, la Prefectura, el subsecretario de Pesca, el intendente y los inspectores鈥.

En el a帽o 2019 la C谩mara de Empresas Pesqueras plante贸 algunas dudas sobre el impacto que tendr铆a la prospecci贸n s铆smica en las especies del Mar Argentino, pero a medida que el debate avanz贸 el conflicto de intereses -que se supon铆a que pod铆a haber entre la industria pesquera y la petrolera- no fue tal.

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El principal puerto pesquero del pa铆s es el de Mar del Plata, concentra el 60 % del total de la pesca argentina. Consolidado como puerto mar铆timo de ultramar, tambi茅n tiene actividad en el rubro petrolero (se hacen operaciones con gas licuado de petr贸leo), cerealero y tur铆stico. Adem谩s, est谩 asentada la Base Naval Mar del Plata de la Armada Argentina. Y otro dato por dem谩s relevante, un tercio del puerto Plata est谩 ocupado con chatarra de barcos inservibles, tambi茅n en este aspecto la pesca deja su huella ecol贸gica.

Extranjerizada -los principales capitales son canadienses, espa帽oles y chinos- y precarizada, la actividad del puerto parece languidecer, por lo que no ser铆a extra帽a una reconversi贸n. En el mar, las naves obsoletas est谩n expuestas a naufragios y hundimientos. En tierra, funciona con pseudo cooperativas que son legales -las matr铆culas las entrega el Estado- pero en la pr谩ctica son manejadas por capangas que no cumplen con las asambleas, la distribuci贸n del trabajo y el reparto de excedentes. En general, los trabajadores no tienen obra social ni aportes jubilatorios.

Agust铆n Nieto, doctor en Historia y codirector del Grupo de Estudios Sociales Mar铆timos de la Universidad Nacional de Mar del Plata, sostiene que 鈥渆l puerto no siempre fue pesquero, al principio estaba dominado por las grandes empresas cerealeras. Siempre funciona a partir de la l贸gica de maximizaci贸n de ganancias, si el capital necesita reconvertirlo lo va a hacer porque lo que m谩s les interesa no es el recurso si no el dinero鈥.

A partir de la d茅cada del 60 la industria pesquera local intensific贸 la producci贸n de pescado fresco (merluza) apuntando al mercado internacional. Atr谩s fue quedando la industria conservera, que empleaba mayormente a mujeres, y fue ganando terreno el fileteado y luego el pescado congelado.

En muchas ocasiones, los cambios fueron resistidos por la clase trabajadora. La primera gran huelga de portuarios tuvo lugar en 1966 y fue reprimida por la dictadura del general Juan C. Ongan铆a. Se erradicaron las ranchadas, esas viviendas temporarias que serv铆an para estrechar los lazos sociales y delinear la organizaci贸n obrera. A partir de esa ruptura, comenz贸 la privatizaci贸n del puerto. La segunda ola de protestas importantes ocurri贸 durante el menemismo, a partir de 1991, cuando empez贸 la cooperativizaci贸n forzosa y los obreros fueron transformados en monotributistas. Y en 2007 fue la 煤ltima lucha en pos de que se regularice la actividad (el grado de informalidad es cada vez m谩s alto), y tambi茅n fue reprimida por el Estado: primero con la Infanter铆a de la Polic铆a Bonaerense, que desaloj贸 la sede del Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP) ocupada por los manifestantes, y despu茅s con el Grupo Alb谩tros de la Prefectura Naval Argentina. En la represi贸n a esa lucha abundaron los apremios ilegales, el armado de causas judiciales y los efectivos policiales infiltrados en las marchas.

Actualmente el trabajo en tierra agoniza. La materia prima muchas veces se manda a otros pa铆ses donde la mano de obra es m谩s barata, como Per煤 o algunos de Centroam茅rica, por ejemplo. El SOIP cuenta con apenas 2.300 afiliados cuando en la d茅cada del 70 lleg贸 a tener m谩s de 10 mil. Cada vez que un trabajador registrado se jubila, las empresas descorchan champagne.

El Estado est谩 ausente en el control del trabajo de procesado de pescado; las grandes empresas se sacan de encima las cargas laborales y tercerizan la producci贸n en las pseudo cooperativas, que no pocas veces son cuevas con piso de tierra y sin las condiciones m铆nimas de salubridad. No es raro que las protestas sean apagadas con violencia f铆sica, como le pas贸 a la hist贸rica filetera y luchadora Elda Taborda. Despu茅s de un reclamo laboral en la planta Santa Ana (el pescado que ten铆an que filetear era demasiado peque帽o, lo que significaba realizar un mayor esfuerzo para producir la misma cantidad de kilos) sufri贸 el incendio de su camioneta en la puerta del establecimiento. 鈥淐on ese veh铆culo 铆bamos a trabajar con mi marido, lo hicieron para amedrentarnos pero no lo lograron. Ahora, como entramos a trabajar a las 4 de la ma帽ana, a la ida tomamos un remise y a la vuelta nos volvemos en colectivo鈥, cuenta Elda, que tiene 67 a帽os, cobra la jubilaci贸n m铆nima y trabaja en el pescado desde los 12, cuando empez贸 descabezando anchoas en un saladero.

El incendio qued贸 registrado en las c谩maras de seguridad del Centro de Operaciones y Monitoreo municipal. En las im谩genes se ve al sujeto que cometi贸 el atentado recibiendo un paquete de parte del capataz de Santa Ana. Tambi茅n se lo ve hablar con el hermano de la responsable de la empresa. Sin embargo, el Poder Judicial no avanz贸 en la investigaci贸n.

En el plano laboral, las exigencias de la patronal para que los trabajadores aumenten la producci贸n son constantes. Elda Taborda relata que antes los cajones de merluza tra铆an 70 piezas grandes y que ahora traen 300 piezas chicas. 鈥淣os matamos laburando y no ganamos nada, se abusan, esta forma de producci贸n nos baja el salario a la mitad鈥. Los fileteros y fileteras del puerto de Mar del Plata trabajan entre ocho y doce horas diarias y reciben 60 pesos por kilo de merluza procesada. En las pescader铆as y supermercados los consumidores tienen que pagarlo entre 900 y 1.100 pesos.

En ese contexto, la promesa de la industria petrolera se erige como la salvaci贸n para un sector muy castigado durante las 煤ltimas d茅cadas. Aunque se trate de un espejismo, de una ilusi贸n que puede traer aparejadas contrariedades, como por ejemplo, la disminuci贸n de la pesca ante posibles derrames

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La convivencia de la actividad costa afuera con el turismo, que ha mostrado una recuperaci贸n importante despu茅s de la pandemia, tambi茅n preocupa. Mar del Plata es la ciudad que m谩s turistas recibe en el pa铆s; el Ente Municipal de Turismo public贸 en su web que entre el 1 de diciembre de 2021 y el 31 de marzo de 2022 recibi贸 m谩s de 4 millones de visitantes.

Antes de la pandemia, a la Perla del Atl谩ntico llegaban 8 millones de personas por a帽o. Si se considera que la industria tur铆stica genera empleo para casi el 15 de la poblaci贸n econ贸micamente activa -seg煤n la Encuesta Permanente de Hogares- y que la actividad petrolera expone a riesgos permanentes a los ecosistemas costeros, tal como qued贸 de manifiesto con los derrames en Brasil y Per煤, ambas actividades no parecen compatibles. Son el agua y el aceite -tal vez de forma literal- y parece dif铆cil que puedan convivir, o como m铆nimo representa un riesgo muy grande para una ciudad como Mar del Plata, que no puede darse el lujo de perder puestos de trabajo en uno de los sectores m谩s din谩micos de su econom铆a.





Fuente: Anred.org