August 27, 2022
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Foto: Unión de Pueblos Originarios de Tigre y Escobar

Lisette Fernández pide se investigue como trata de personas el femicidio de su hermana Micaela, de 14 años, perpetrado en 2013. Su madre fue asesinada mientras buscaba justicia. Integraban la comunidad Qom Yecthakay de Tigre (Bs As). Por Agustina Ramos / Presentes.


Las muertes de Micaela (14) y Nancy Fernández (36), integrantes de la comunidad Qom Yecthakay de Tigre (provincia de Buenos Aires), fueron femicidios «vinculados a la trata de personas», denuncia Lisette Fernández. Ella es hija y hermana de las víctimas. Busca que las causas avancen y pide cambiar la carátula de la muerte de Micaela de «suicidio» a «homicidio». También reclama que se tenga en cuenta que se trata de un delito perpetrado contra mujeres indígenas.

«Más allá del pedido de justicia, quiero que no se borre la memoria de mi hermana y mi mamá: que sigan presentes en la sociedad, en el barrio», dijo a Presentes Lisette, que vive en Tigre. En las tarde del jueves, vecines y familiares de las víctimas marcharon hasta la Fiscalía 6ta. de El Talar para pedir justicia por Micaela Fernández, en el aniversario de su cumpleaños.

A ambas causas, la de Micaela -caratulada «suicidio»- y la de Nancy -«homicidio»-, las lleva adelante la Fiscalía Especializada en Investigaciones de Drogas Ilícitas, a cargo de la fiscal Marcela Semería. También intervienen les fiscales Gastón Larramendi y Lida Osores Soler.

El último encuentro con Micaela

En febrero del 2013, a Micaela la encontraron muerta de un disparo en la cabeza en la casa de Dante «Pato» Cenizo. «La última vez que la vi a Mica fue para mi cumpleaños. Yo estaba cumpliendo 12. Compartimos un lindo día y tipo tarde, noche, llegó un auto a buscarla. Ahí fue cuando dijo que se tenía que ir. Le pedí que se quedara un poco más. Me dijo que volvería en la semana. No la volví a ver nunca más», contó Lisette.

Para ella «hay muchas pruebas» para establecer que tanto su muerte como la de su madre, Nancy, fueron asesinatos vinculados a una red de trata. Además, apunta a Cenizo -ahora en la cárcel por una causa de comercialización de estupefacientes- como integrante de la red.

«A mi hermana la secuestraron en el 2013. Yo escuché de la boca de ella que él la prostituía, que la obligaban a vender drogas. Vi a mi mamá golpeada cuando fue a denunciar el secuestro. La encerraron y la golpearon. Presencié también la injusticia, la complicidad de la policía. Por miedo a que me pase algo a mí, mi mamá me mandó a vivir con una tía», dice Lisette.

Cuando Micaela desapareció en 2013, su madre, Nancy, fue a la comisaría sexta de El Talar a denunciar el hecho. «La trataron de loca» y no le tomaron la denuncia. Días después, Micaela reapareció golpeada, con heridas en la cara, el pelo cortado brutalmente. Contó que la habían llevado a una casa donde fue abusada por varios hombres. En ese momento, Nancy de nuevo buscó hacer una denuncia. Terminó detenida. Un año después de la muerte de Micaela, el 2 de mayo de 2014, su madre fue hallada sin vida en su casa. Se abrió una causa por «homicidio».

“Cuando vamos a pedir justicia nos discriminan”

Para Lisette, estas muertes también se vinculan con el racismo. «Estamos en una mayor vulnerabilidad. Los tratantes saben a quiénes agarran: a las pibas que están más vulnerables. Saben que cuando vamos a pedir justicia, no nos escuchan, nos discriminan«, dijo. Lo sabe, entre otras cosas, por la vivencia de su madre en la comisaría: «A mi mamá mientras la golpeaban le decían â€˜Te callás la boca, india de mierda’. Siempre estuvo presente el racismo».

Para les integrantes de la comunidad es difícil acceder a la justicia, señaló Lisette. Ella misma lo presenció. Luego de que falleciera su abuelo, Eugenio, quien había llevado adelante la lucha para pedir justicia por las muertes de Nancy y Micaela, quiso hacerse cargo. Y al fin cuando cumplió la mayoría de edad accedió a los expedientes.

«No tenía ni idea de qué hacer. Yo era tan chiquita y nadie te prepara para que le asesinen a alguien de su familia. Nadie sabe qué hay qué hacer después», dijo la joven que hoy tiene 21 años. En el camino conoció a la comunidad Punta Querandí, en la localidad de Dique Luján, y allí a la abogada kolla Paula Alvarado Mamani, quien hoy la representa.

«Ambas causas están reabiertas y Lisette está presentada como particular damnificada. En la causa de Micaela solicitamos el cambio de carátula de suicidio a homicidio – feminicidio. En la causa de Nancy estamos pidiendo saber qué pasó con el teléfono, que desapareció tras su asesinato, le fue robado pero siguió funcionando. Ahora sumamos el acompañamiento de la Comisión Provincial de la Memoria que nos está apoyando», resumió Alvarado Mamani a Canal Abierto.

Pese al reclamo de Lisette, fuentes judiciales no evalúan por el momento cambiar la carátula del hecho vinculado a Micaela Fernández para pasar de «suicidio» a «homicidio».

Sin embargo, «hubo avances» en las causas, detalló a Presentes Alvarado Mamani. Aclaró, además, que no puede «dar nombres concretos» porque es un expediente «delicado». «Hay dos declaraciones testimoniales, hay nuevos pedidos de ADN en el marco de la causa. Son avances que nos permiten por lo menos en el caso de Mica modificar la caratula que está como suicidio y fue un homicidio», informó.

Además, indicó que se «ha producido determinada cantidad de prueba, tanto en la causa de Nancy como en la de Micaela, que es contundente y apunta a la verificación de los crímenes realizados». También destacó que «involucra no solamente a quienes son los actores materiales, sino también inmateriales».

Para Lisette, las luchas que encarnaron tanto su madre como su abuelo -fundador de la comunidad Qom Yecthakay de Tigre- son actualmente su motor. “Siento que es mi deber seguir con su pedido de justicia, con su voz”.

Fuente: Presentes





Fuente: Anred.org