March 2, 2021
De parte de La Peste
331 puntos de vista


No escribo desde Bolivia, sino desde un territorio que se llama incertidumbre.

Escribo desde el 煤ltimo lugar en la fila para obtener la vacunaci贸n colonial, que en muchos pa铆ses ser谩 aplicada como dosis de salvaci贸n gubernamental y como nuevo contrato sanitario otorgado por el capitalismo a trav茅s de los Estados para poder sobrevivir.

Escribo desde la conciencia ganada en una olla com煤n, en un peque帽o movimiento, en una lucha que no ha dejado de dibujar mapas de salida, de ubicaci贸n y de encuentro.

Escribo desde una marcha de trabajadoras sexuales en pandemia que afirman que la represi贸n policial es peor que el riesgo de enfermarse y que el miedo de morir.

Escribo mientras, contra mi voluntad, me preparo a hablar en una pantalla fr铆a que me gustar铆a recalentar hasta hacer explotar.

No escribo desde la certeza, sino desde la duda, la pregunta, la intuici贸n y el tanteo.

No he renunciado a palpar sin guantes este mundo pand茅mico, y aunque he aceptado la invitaci贸n para escribir, estoy consciente de que todo lo que diga est谩 sujeto a convertirse de repente en una afirmaci贸n rid铆cula, obsoleta, ingenua o a perder su consistencia como si de hielo derretido se tratara.

Al mismo tiempo podr铆a agarrarme a un tono prof茅tico fatalista, prof茅tico b铆blico o prof茅tico redencionista y esperar los aplausos de los corazones sueltos que en las calles andan cual zombis en busca desesperada de voces prof茅ticas.

La pandemia es un hecho pol铆tico no porque sea inventada, inexistente o haya sido producida artificialmente en un laboratorio.

La pandemia es un hecho pol铆tico porque est谩 modificando todas las relaciones sociales a escala mundial y es por eso leg铆timo y urgente pensarla y debatirla pol铆ticamente.

La pandemia es un hecho pol铆tico porque se presenta como la consecuencia de un modelo capitalista global que pasa de su versi贸n ecocida a su versi贸n suicida. Abre, o mejor dicho evidencia, la relaci贸n sist茅mica entre ecocidio y suicido.

Sumisi贸n de reba帽o

La pandemia ha instalado un l茅xico estandarizado a nivel planetario, uniforme y extendido en todos los pa铆ses. Sirve para la reconducci贸n de la vida social a una sociedad disciplinaria.

Palabra por palabra se cuadricula la vida para reducirla al miedo, a la vigilancia legitimada del Estado sobre toda nuestra vida, a la disoluci贸n de las formas de colaboraci贸n y organizaci贸n no estatales. Las 煤nicas formas colaborativas revalorizadas han sido reducidas a una suerte de paternalismo asistencialista sin potencia politizable. La amputaci贸n del deseo es una de sus constantes.

Todas estas operaciones pol铆ticas est谩n aconteciendo a trav茅s del lenguaje pand茅mico como instrumento para nombrar y dar contenido a lo que est谩 sucediendo. No estamos cuestionando las medidas de protecci贸n, la necesidad de tomarlas o la incongruencia de muchas de ellas, sino la forma de nombrar el universo entero de la pandemia.

No estoy hablando de sentidos ocultos: son expl铆citos y su efecto destructivo tiene que ver con su repetici贸n invasiva, con el hecho de que los gobernantes y los organismos internacionales son los voceros incontestables y la poblaci贸n, en general, funciona como una caja de repetici贸n.

Es un lenguaje que termin谩s usando para entenderte en pocas palabras. Con su car谩cter mundial sin matices y con su uso irreflexivo sin margen para cuestionar los sentidos funcionan fascistizando las relaciones sociales.

Una vez m谩s, como tantas veces en la Historia, el derecho de nombrar los hechos est谩 siendo el arma para programar sus contenidos sociales.

Es en los t茅rminos con que se est谩n bautizando los hechos donde est谩 su contenido ideol贸gico central. No es un contenido ideol贸gico que funciona como teor铆a a ser aceptada, debatida o repensada. Se trata de un contenido ideol贸gico que funciona como significado fijo irrefutable y como realidad directa, que tiene un efecto de terapia de condicionamiento conductual.

L茅xico pand茅mico

He encontrado alrededor de treinta t茅rminos que hacen a la columna vertebral del l茅xico y su funci贸n de condicionamiento conductual colectivo. Sin embargo, voy a proponerles revisar tan solo unos cuantos, por razones de espacio:

Bioseguridad: Conjunto de medidas que tienen que ver con el peligro mortal del contagio. Deber铆amos cambiar la palabra 鈥渟eguridad鈥 por la de 鈥渧ulnerabilidad鈥, y el sufijo 鈥渂io鈥 por el de 鈥渘ecro鈥. Estamos experimentando la vulnerabilidad ante un peligro omnipresente, invisible e incontrolable. Si hay algo que no es seguro es la vida. No podemos hablar de bioseguridad cuando tal t茅rmino, en realidad, nombra el necro peligro o biovulnerabilidad.

Distanciamiento social y aislamiento: No son los dos metros que necesitamos para evitar el contagio, sino que son los contenidos de agudizaci贸n del encerramiento en ti mismo, del s谩lvate lejos del 鈥渙tro鈥, que es peligroso por excelencia. Todes nos hemos convertido en el 鈥渙tro鈥 del 鈥渙tro鈥 haciendo del lenguaje pand茅mico un instrumento de disoluci贸n de colectividad. Tambi茅n ha funcionado en la fascistizaci贸n social el 茅nfasis que se ha puesto en el peque帽o grupo familiar o 鈥渂urbuja鈥 como tu 煤nico universo de responsabilidad y de sentido, usando el inofensivo pronombre posesivo de 鈥渓os tuyos鈥 una y otra y otra vez.

Cuarentena: T茅rmino transportado desde la peste negra en la Edad Media al mundo contempor谩neo como un indicador de que en el siglo 21  鈥揹espu茅s de varias revoluciones tecnol贸gicas鈥 las medidas sociales de cuidados son las mismas que hace varios siglos y llevan el mismo nombre. 驴A qui茅n sirve entonces la tecnolog铆a? 驴Por qu茅 no tenemos otras herramientas contempor谩neas diferentes de las medievales para enfrentar una pandemia?

Toque de queda, confinamiento: No son los 煤nicos t茅rminos que forman parte del l茅xico pand茅mico y que en esta parte del mundo han representado a las dictaduras militares que est谩n en nuestra memoria viva. 驴No podr铆amos haber usado otras palabras no cargadas de la memoria dictatorial, o fue y es su carga dictatorial 煤til socialmente para reinstalar el poder absoluto del Estado sobre la poblaci贸n?

Actividades esenciales: La reclasificaci贸n de las actividades sociales con el calificativo de 鈥渆senciales鈥, dejando fuera todas aquellas que pertenecen al universo del afecto, del deseo, de la creatividad y reduciendo a las personas al mundo del trabajo tiene en el lenguaje pand茅mico un efecto quir煤rgico de amputaci贸n. La 煤nica noci贸n de vida v谩lida es 鈥渆l trabajo鈥. Tan solo cambiar lo de 鈥渆senciales鈥 por 鈥渇uncionales鈥 ya le dar铆a a la cotidianeidad otro sentido.

Teletrabajo: El desplazamiento del lugar de trabajo al domicilio, convirtiendo al trabajo en un producto que se paga como producto y no como actividad que se mide en n煤mero determinado de horas. Es lo que en esta parte del mundo  鈥搇l谩mese Honduras, M茅xico o Brasil 鈥 se nombra 鈥渕aquila鈥 y 鈥渢rabajo a destajo鈥, donde te pagan por trabajo realizado y no por horas de producci贸n. La maquila 鈥搃nstrumento neoliberal por excelencia鈥 usada por grandes transnacionales  鈥揺specialmente de la industria textil鈥 ha sido trasladada a grandes campos laborales con la pandemia y ha recibido una denominaci贸n  suavizante. 隆Imag铆nense el resultado de rebautizar el teletrabajo como maquila pand茅mica o explotaci贸n domiciliaria!

Dado que el 谩nimo de este texto es el de proponer desaf铆os aqu铆 va el primero: hacer un listado completo del l茅xico pand茅mico, otorgarle a cada t茅rmino su significado real y pasar a renombrar el fen贸meno que el t茅rmino pretende nombrar. Eso para despertarnos, para agudizar nuestra creatividad y para respirar rebeld铆a. Los sofisticados materiales que se necesitan son un l谩piz y un papel y si lo hac茅s entre amigues el resultado ser谩 divertido y explosivo.

Contrato sanitario mundial

Antes de recibir la vacuna es urgente saber qu茅 es lo que estamos recibiendo, no para plantear la desobediencia o la no vacunaci贸n, sino para no aceptar pasivamente la vacunaci贸n como quien recibe el hierro de marcaci贸n de ganado. Tambi茅n tenemos que  debatir ideol贸gicamente su sentido pol铆tico.

La vacunaci贸n no es una soluci贸n, por mucho que los gobiernos del mundo entero buscan presentarla como tal.

La vacunaci贸n es una soluci贸n parcial hacia el tr谩nsito a un nuevo orden que a煤n no tiene nombre. Es una medida de sobrevivencia que deja intacto el cuestionamiento estructural sist茅mico que esta pandemia debe suponer para el conjunto de la Humanidad.

La fila de vacunaci贸n es un diagrama de jerarqu铆as mundiales de car谩cter colonial sin met谩fora, sino de manera directa. El orden de prioridad es el orden de capacidad de pago.

A su vez en cada sociedad el orden de vacunaci贸n representa internamente ese mismo diagrama de jerarqu铆as sociales: mientras m谩s en la periferia est茅s m谩s tarde o nunca te llegara la vacuna.

En estas tierras empiezan por el personal de salud porque les necesitan, pero les siguen militares y polic铆as, se filtran curas y obispos, diputados o ministros. Y si no necesitaran del personal de salud, tambi茅n ser铆an los 煤ltimos en recibirlas.

Las vacunas son la materializaci贸n de poderes supraestatales que son los que gobiernan el mundo.

No es la Organizaci贸n Mundial de la Salud la que organiza la distribuci贸n equitativa de las vacunas, sino que son las empresas que  鈥揳masando cifras ya imposibles de concebir鈥 disponen el orden de provisi贸n de las vacunas.

Y no crean que porque somos pobres pagamos menos: estamos pagando los mismos precios o m谩s altos por recibir dosis menores, y los gobiernos las reciben de rodillas como una gran conquista dispuestos a firmar en letra chica lo que sea.

Los gobiernos, a su vez, suministran las vacunas como quien suministra una inyecci贸n gubernamental intramuscular, gesto que debes agradecer sin chistar.

Las propagandas de vacunaci贸n que se desarrollan en los contextos nacionales por parte de los gobiernos hacen pensar que lo que te est谩n metiendo es un beneficio gubernamental.

Los montos que la compra de vacunas suponen para muchos Estados exceden las inversiones en salud o son equiparables a estas.

Las vacunas se devoran los presupuestos de salud para que, una vez que pase la tormenta, hospitales y quir贸fanos queden igual de maltrechos como estaban antes.

Las vacunas tambi茅n representan la privatizaci贸n del conocimiento, pues los centros de investigaci贸n que disponen de los millones que la investigaci贸n en el campo de la biolog铆a o la medicina representan no est谩n en las universidades p煤blicas ni siquiera de las sociedades capitalistas imperiales, sino directamente est谩n en las empresas que succionan cerebros de las universidades.

Tematizar y debatir estas cuestiones alrededor de la vacunaci贸n mundial es tachado de sospechoso porque ante la vacuna lo que hay que hacer es firmar pasivamente un contrato sanitario unilateral como el que te proponen los bancos cuando te endeudas o como el que el Estado boliviano les exige a las trabajadoras sexuales para darles el permiso de trabajar.

Es este contrato sanitario y su explicitaci贸n el que puede contener las luchas que a futuro tendr谩n sentido.

Obsolescencia pol铆tica

Los gobiernos se benefician de la administraci贸n de los Estados, pero no gobiernan: son administradores secundarios de un orden colonial 鈥損atriarcal 鈥揺xtractivista. Ese hecho tan tangible hoy reconduce radicalmente nuestras luchas y nuestros horizontes.

La cl谩sica diferenciaci贸n izquierda 鈥揹erecha para interpretar el campo pol铆tico se convierte en obsoleta: la fascistizaci贸n, por ejemplo, en el l茅xico ha abarcado a ambas.

Estamos en la transici贸n del r茅gimen neoliberal al r茅gimen neoliberal de corte fascista y eso la izquierda ni siquiera lo visualiza porque si las categor铆as de an谩lisis y organizaci贸n social que nos ofrec铆a la izquierda ya estaban caducas, hoy han quedado obsoletas.

Los gobiernos llamados 鈥渄e izquierda鈥 son tambi茅n gobiernos incapaces de proponer un horizonte diferente que el impuesto por el neoliberalismo. Este hecho no es de ninguna manera el fin de la pol铆tica, sino el nacimiento de una nueva pol铆tica. Una nueva pol铆tica que no tiene vanguardias, salvadores, ni conductores y que exige de todes alta dosis de creatividad.

No es fortaleza lo que necesitamos, sino conciencia de nuestra vunerabilidad.

Los sujetos sociales est谩n siendo diluidos por fatiga, por falta de ideas, por luto, por incapacidad o imposibilidad de reacci贸n, mientras otras personas despojadas se est谩n reconstituyendo como sujetos sociales con capacidad interpeladora: aquellas personas que se vuelcan sobre los animales para reintegrarse como animales, o las que producen salud, alimentos o justicia con sus colectividades son quienes no han sido paralizadas por el miedo.

Todo est谩 sucediendo a gran velocidad aunque el tiempo se ha detenido.

La velocidad de los cambios es la velocidad de una metamorfosis profunda.

Interpretarla a riesgo de equivocarnos es nuestra apuesta.

Mar铆a Galindo

Fuente: https://www.lavaca.org


Mar铆a Galindo: Las cinco pandemias que azotan al Culo del Mundo

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Fuente: Lapeste.org