March 30, 2021
De parte de Rojo Y Negro
218 puntos de vista


El poder siempre busca excusas para tener m谩s poder. A costa de los derechos y libertades de los ciudadanos, aunque argumente que es por nuestro propio bien. Paternalismo que resulta mucho m谩s preocupante cuando se trata de un gobierno de izquierda, nuestra hada madrina. Tuvimos un precedente de ello en 1992 con la llamada <<Ley Corcuera>>. Una medida del titular de Interior en la etapa felipista que autorizaba a la polic铆a a entrar en casa ajena cuando lo considerara necesario. El mismo ministro que fich贸 al comisario Villarejo se sacaba de la manga una Ley de Seguridad Ciudadana que dejaba en papel mojado la inviolabilidad de domicilio. L贸gicamente, aquel apartado de <<la patada en la puerta>>, urdido con la sana intenci贸n de detener a los malos (los traficantes de drogas), fue anulado como aberraci贸n por el Tribunal Constitucional.

Pero casi tres d茅cadas despu茅s la historia se repite. Y de nuevo con un ejecutivo progresista, que para m谩s inri tiene a un magistrado como titular de la cartera. Ocurri贸 hace unas semanas en Madrid, pero no se ha conocido hasta ahora. La polic铆a tir贸 la puerta abajo de un piso tur铆stico porque un grupo de j贸venes estaban de jarana en la vivienda. Los intr茅pidos agentes emularon las actuaciones de los bomberos en situaciones de emergencia para frustrar un <<botell贸n>> que contraven铆a las limitaciones de aforo de la pandemia. La altruista acci贸n de los reventadores de uniforme era otra vez por una buena causa, con ausencia de malicia. Como si un conductor creyera estar en su derecho al atropellar a un peat贸n que se ha saltado el sem谩foro.

Pero con ser grave lo sucedido, lo peor ha sido la indiferencia general con que se ha recibido la noticia, que ha tenido una cobertura pol铆tica y medi谩tica propia de un Estado policial. Hemos visto tertulias televisivas donde la noticia se acompa帽aba con las 煤nicas y exclusivas opiniones expertas de portavoces policiales. Incluso representantes de sus sindicatos llegaron a argumentar falazmente que el juez hab铆a aprobado el operativo, reconociendo imp煤dicamente que los allanadores carec铆an de mandato judicial cuando decidieron actuar por las bravas. Los pajaritos disparando a las escopetas, l茅ase, los servidores de la ley infligi茅ndola porque ellos son la ley, como en las pelis del oeste. Aunque el art铆culo 18, 2 de la C.E. diga taxativamente:<<El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podr谩 hacerse en 茅l sin consentimiento del titular o resoluci贸n judicial, salvo en caso de flagrante delito>>.

A m谩s m谩s, una cosa es el preocupante celo con que los Cuerpos de Seguridad act煤an cuando consideran que el Estado son ellos, y otra a煤n peor es que los pol铆ticos que hacen precampa帽a cara a las elecciones auton贸micas del 4-M en la capital no hayan considerado importante salir al paso de la inmensa barrabasada. Han seguido en el <<y tu m谩s>>, dando por buena la presunci贸n de culpabilidad de unos <<juerguistas>> que creyeron estar en un Estado de derecho y que les amparaba la vigente constituci贸n. Sin ir m谩s lejos, M谩s Madrid ha terciado en el conflicto tratando de rentabilizar el <<me gusta>> con que al parecer la gente ha recibido esta nueva versi贸n de la coz en la puerta. A su candidata, M贸nica Garc铆a, le falt贸 tiempo para comunicar la presentaci贸n de denuncias contra una docena de pisos tur铆sticos con <<turistas hincando el codo>>.

Todo esto ser铆a una an茅cdota si no fuera porque supone una prueba m谩s del abuso de poder con que est谩 actuando el Gobierno de coalici贸n de izquierdas aprovechando el estado de alarma en que estamos inmersos desde el 14 de marzo de 2019. Se empez贸 militarizando los partes sobre la pandemia con aquel elenco chaplinesco de la Operaci贸n Balmis; continuamos con un confinamiento domiciliario que era un estado de excepci贸n encubierto; y ahora nos topamos con la polic铆a democr谩tica imitando los porrazos de Corcuera como si fuera la cosa m谩s normal del mundo. Existe el peligro de que una sociedad dominada por el <<s铆ndrome de Estocolmo>> debido al miedo al coronavirus piense que su estatus se defiende a ca帽onazos caiga quien caiga. Volvemos a aquello que sol铆a decirse cuando la polic铆a franquista deten铆a a una persona: <<algo habr谩 hecho>>. Aqu铆 y ahora, uno de los nuestros resucita la doctrina Fraga. Tambi茅n para Marlaska la calle es suya.

Rafael Cid




Fuente: Rojoynegro.info