January 5, 2022
De parte de La Haine
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Los primeros socialistas de la Europa del siglo XIX, ya fuesen Saint-Simon y sus seguidores, Cabet y los comunistas franceses, Wilhelm Weitling, el fundador de la Liga de los Justos alemana, eran creyentes y reivindicaban la herencia cristiana. S贸lo con Marx y Engels surgir铆a un socialismo no religioso, o incluso ateo. El texto fundacional de este punto de inflexi贸n es un art铆culo de Marx publicado en 1844 en el Deutsch-franz枚zische Jahrb眉cher.

Acaba de publicarse por primera vez la traducci贸n completa al franc茅s de los Annales franco-Allemandes. Incluye no solo los escritos de Marx y Engels, sino toda la revista, lo que permite ubicar sus textos en su contexto hist贸rico e intelectual. Como sabemos, esta revista, publicada en Par铆s en febrero de 1844, bajo la direcci贸n de Arnold Ruge y Karl Marx, fue originalmente un proyecto orientado a forjar una alianza franco-alemana, filos贸fica y pol铆tica. Los J贸venes Hegelianos, iniciadores del proyecto, eligieron Par铆s tanto para escapar de la censura en Alemania como para establecer la colaboraci贸n con los dem贸cratas y socialistas franceses. Sin embargo, estos – Lamennais, Etienne Cabet, Pierre Leroux, Louis Blanc – rechazaron cort茅smente su invitaci贸n, desanimados por el ate铆smo de los alemanes.

Adem谩s de Marx y Engels, los autores fueron Arnold Ruge, Johann Jacoby, Moses Hess, Lazarus Bernays, Heinrich Heine, Georg Herwegh. Llama la atenci贸n que la gran mayor铆a de ellos fueran de origen jud铆o: este es el caso de Marx, Hess, Jacoby, Bernays, Heine: 隆cinco de los ocho participantes! Ciertamente, Marx y Bernays proven铆an de familias conversas y no ten铆an conexi贸n con la tradici贸n jud铆a. Ser铆an “jud铆os no jud铆os”, seg煤n el famoso concepto de Isaac Deutscher. Los editores no informan sobre este aspecto. Hasta cierto punto, los Anales son un episodio en la larga historia del radicalismo de izquierda de los intelectuales jud铆os, que comienza en el siglo XIX y que tendr谩 su m谩xima expresi贸n en el siglo XX.

En uno de los dos art铆culos publicados por Marx en esta revista, la “Contribuci贸n a la Cr铆tica de la Filosof铆a del Derecho de Hegel. Introducci贸n”, aparece la peque帽a frase que sancionar谩 el divorcio entre el marxismo y la fe religiosa; “La religi贸n es el opio del pueblo”. Considerada por partidarios u opositores como una especie de resumen de la concepci贸n marxista de la religi贸n, esta f贸rmula ir贸nica no es en absoluto espec铆fica de Marx: la encontramos, con algunos matices, antes de 茅l, en Moses Hess, Heinrich Heine, Bruno Bauer y varios otros autores de este per铆odo. Adem谩s, la concepci贸n de la religi贸n que ten铆a Marx a principios de 1844 era neohegeliana (Feuerbach) y ahist贸rica: la religi贸n como alienaci贸n de la esencia humana. Fue s贸lo m谩s tarde, a partir de La ideolog铆a alemana (1846) que surge un an谩lisis propiamente “marxista” de la religi贸n como una de las formas de ideolog铆a, para ser puesta en relaci贸n con las clases sociales y las condiciones hist贸ricas.

De hecho, Marx prest贸 muy poca atenci贸n a los fen贸menos religiosos. Fue su amigo Friedrich Engels quien se interes贸 por el desarrollo hist贸rico del cristianismo, en particular en su libro sobre las guerras sociales y religiosas en Alemania en la 茅poca de la Reforma. La peque帽a obra de Nicos Foufas es el primer an谩lisis, en franc茅s, de este texto “cl谩sico” de Friedrich Engels, Las guerras de los campesinos en Alemania (1850). Se trata de una serie de art铆culos publicados por Engels en la Nueva Gazeta Renana (revista econ贸mico-pol铆tica) editada por los dos amigos en Londres, donde se refugiaron tras la derrota de la revoluci贸n de 1848-49 en Alemania.

Nicos Foufas destaca con raz贸n la novedad radical de este texto, que de hecho es el primero y 隆uno de los m谩s exitosos! a la hora de aplicar el materialismo hist贸rico a un acontecimiento del pasado, el levantamiento campesino (1524-25) en el Sacro Imperio Romano Germ谩nico. El estudio de Engels, observa Foufas, es bastante original, por su intento de explicar los conflictos religiosos por los conflictos de clase, pero tambi茅n porque no reduce la religi贸n a un factor de oscurantismo y conservadurismo: es tambi茅n, bajo ciertas condiciones hist贸ricas, capaz de expresar aspiraciones subversivas. Este fue el caso de varios movimientos her茅ticos de la Edad Media y, en particular, de la revuelta campesina del siglo XVI, donde la fe religiosa, en la forma de la teolog铆a revolucionaria del predicador anabaptista Thomas M眉nzer jugar谩 un papel determinante. Si Engels consider贸 necesario escribir sobre este hecho en el contexto de los a帽os 1848-1850, es porque fue el levantamiento revolucionario m谩s importante de la historia de Alemania.

La principal debilidad del an谩lisis de Engels -en nuestra opini贸n- fue analizar ciertas creencias religiosas como un mero “reflejo” o incluso “m谩scara” de los intereses de clase. Sin embargo, en ciertos pasajes, que Foufas no cita, Engels ir谩 m谩s all谩 de este tipo de reduccionismo socioecon贸mico. Refiri茅ndose al comunismo de M眉nzer, Engels escribe:

“Su doctrina pol铆tica correspondi贸 exactamente a esta concepci贸n religiosa revolucionaria y fue m谩s all谩 de las relaciones sociales y pol铆ticas existentes de la misma manera que su teolog铆a fue m谩s all谩 de las concepciones religiosas de la 茅poca. (…) Este programa fue menos la s铆ntesis de las reivindicaciones de la plebeyos de la 茅poca, que una brillante anticipaci贸n de las condiciones de emancipaci贸n de los elementos proletarios que germinan entre esos plebeyos (…) “.

Lo que se sugiere en este asombroso p谩rrafo no es s贸lo la funci贸n protestante e incluso revolucionaria de un movimiento religioso, sino tambi茅n su dimensi贸n anticipatoria, su funci贸n ut贸pica. Estamos aqu铆 en las ant铆podas de la teor铆a del “reflejo”: lejos de ser la simple “expresi贸n” de las condiciones existentes, la doctrina pol铆tico-religiosa de M眉nzer aparece como una “genial anticipaci贸n” de las aspiraciones comunistas del futuro. Encontramos en este texto una nueva pista, que no es explorada por Engels, pero que ser谩, m谩s tarde, ricamente trabajada por Ernst Bloch, desde su ensayo juvenil sobre Thomas M眉nzer hasta su obra principal sobre “El principio esperanza”.

Ernst Bloch representa un importante punto de inflexi贸n en la historia de la reflexi贸n marxista sobre la religi贸n: es el primero que tiene como objetivo no tanto la “cr铆tica de la alienaci贸n religiosa – aunque esta dimensi贸n no est茅 ausente en sus escritos – como el rescate del excedente ut贸pico”. de las tradiciones religiosas y, en particular, del cristianismo. Su ate铆smo religioso lo coloca en una posici贸n filos贸fica singular, en oposici贸n tanto a las teolog铆as institucionales como al materialismo vulgar.

Nadie estaba m谩s calificado para tratar este tema que el fil贸sofo franco-alem谩n Arno M眉nster, disc铆pulo y bi贸grafo de Ernst Bloch y autor de varios ensayos notables sobre su pensamiento. El presente trabajo es un poco desordenado: los cap铆tulos no siguen un orden cronol贸gico, ni una organizaci贸n tem谩tica, lo que da lugar a un cierto n煤mero de repeticiones. La primera parte es una breve historia de la relaci贸n entre socialismo y religi贸n, desde Auguste Blanqui hasta la URSS, pasando por Jean Jaur猫s (隆pero sin Marx!), lo que la hace inevitablemente un poco esquem谩tica. Pero el an谩lisis de la filosof铆a de la religi贸n de Ernst Bloch propuesto por M眉nster es una contribuci贸n muy importante al debate sobre marxismo y religi贸n.

Como nos recuerda M眉nster, Bloch se convertir谩 en marxista en 1921, bajo la influencia de su amigo Georg Lukacs; compa帽ero de viaje del movimiento comunista, se exili贸 en 1933, tras la toma del poder por los nazis, primero en Francia y luego en los EEUU. Al regresar a Europa despu茅s de la guerra, se instal贸 en la Rep煤blica Democr谩tica Alemana, donde fungi贸 como fil贸sofo semioficial de 1949 a 1956. Su oposici贸n a la intervenci贸n sovi茅tica en Hungr铆a hizo que fuese condenado como “revisionista” y se le prohibi贸 ense帽ar. Cuando se empez贸 a construir el muro en 1961, decidi贸 establecerse en T眉bingen, en la Alemania Federal, donde se convertir铆a en un disidente marxista ampliamente escuchado por la juventud rebelde de la d茅cada de 1968.

La filosof铆a de la religi贸n est谩 presente en cuatro momentos de la obra del fil贸sofo judeo-alem谩n:

* Su obra temprana El esp铆ritu de la utop铆a (1918), notablemente en el cap铆tulo final con el sorprendente t铆tulo “Karl Marx, la muerte y el Apocalipsis”; pero tambi茅n en un Excursus “S铆mbolo: los jud铆os”.

* El libroThomas M眉nzer, te贸logo de la revoluci贸n ( 1921), su primer trabajo comunista, que renueva profundamente el enfoque marxista de la religi贸n.

* El cap铆tulo 53 del volumen III de su obra magna El principio esperanza, dedicado a las tres grandes religiones monote铆stas, desde el punto de vista de su contribuci贸n a la utop铆a del No-A煤n-Ser.

* El ate铆smo en el cristianismo ( 1968), una ex茅gesis materialista de la Biblia, que ha generado mucha controversia y debate, especialmente entre los te贸logos cristianos.

Hostil a lo que 茅l llama “ate铆smo vulgar indigente”, pero tambi茅n a las teolog铆as conservadoras de todas las religiones, Bloch estaba fascinado por el mesianismo, el apocalipsis, la escatolog铆a, la Cabal谩, el misticismo, las herej铆as. Celebra con entusiasmo al profeta Am贸s, Jes煤s de Nazaret, Joachim de Flore, Meister Eckhart, Jan Huss, Thomas M眉nzer, Wilhelm Weitling y… Dostoyevsky. Pero fueron Karl Marx y Friedrich Engels quienes proporcionan el hilo conductor: lucha de clases, praxis revolucionaria, utop铆a comunista.

Como muestra Arno M眉nster con gran inteligencia y sensibilidad, el ate铆smo religioso de Bloch se manifiesta sobre todo en una lectura cr铆tica, heterodoxa y materialista de la Biblia, en busca de sus momentos ut贸picos, subversivos y emancipatorios. Una lectura “con los ojos del Manifiesto Comunista”, que le llevar谩 a un di谩logo cr铆tico con la teolog铆a protestante m谩s avanzada: Rudolf Bultmann, Albert Schweitzer, J眉rgen Moltmann y especialmente su amigo Paul Tillich, socialista cristiano y antifascista alem谩n, que se exili贸 tambi茅n en los EEUU. Por supuesto, los te贸logos cristianos no pueden aceptar la proposici贸n central, parad贸jica y algo provocativa de Bloch: “s贸lo un ateo puede ser un buen cristiano y s贸lo un cristiano un buen ateo”.

Con Moltmann, tambi茅n socialista cristiano, la manzana de la discordia ser谩 el rechazo categ贸rico de Bloch a la “teolog铆a de la cruz” de Pablo y Lutero, que lleva, a sus ojos, a la aceptaci贸n del sufrimiento como destino humano. Uno de los te贸logos protestantes, Carl-Heinz Ratschow, profesor de la Universidad de Marburg, incluso dedic贸 un libro completo en 1972 a la discusi贸n de las tesis her茅ticas de Ernst Bloch. A pesar de su simpat铆a por 茅l, rechaza su compromiso marxista y opone a la esperanza de Bloch, basada en el combate, la esperanza cristiana, basada en la certeza. Ratschow tambi茅n rechaza, como era de esperar, la pol茅mica interpretaci贸n de Bloch del Libro de Job, como una rebeli贸n contra Dios, culpable de tolerar la injusticia en el mundo.

En 煤ltima instancia, la recepci贸n m谩s favorable de Bloch ser谩 la de los te贸logos de la liberaci贸n latinoamericanos (en particular, Gustavo Guti茅rrez). Sin aceptar su ate铆smo, comparten plenamente la apuesta que se encuentra en la conclusi贸n de su libro de 1968: “La uni贸n de la revoluci贸n y el cristianismo en la guerra de los campesinos no ser谩 la 煤ltima”.

Si los pensadores marxistas se han interesado por el cristianismo, 驴no hay tambi茅n cristianos atra铆dos por el marxismo? Por supuesto, se pueden encontrar varios ejemplos a lo largo de la historia moderna. Un libro reciente, publicado en los EEUU, relata un caso bastante sorprendente: una joven cat贸lica, Grace Carlson (1906-1992), que se “convirti贸” al marxismo, convirti茅ndose en una de las principales dirigentes del Socialist Workers Party (Partido Socialista Obrero), organizaci贸n trotskista asociada a la IV Internacional.

El libro de Donna T. Haverty-Stacke es una biograf铆a bien documentada de este inusual viaje espiritual y pol铆tico. Nacida en una familia cat贸lica de clase trabajadora de origen irland茅s, criada por las Hermanas de San Jos茅, la joven Grace Holmes est谩 interesada en la condici贸n de la clase trabajadora, pero desde la perspectiva de Rerum Novarum y la doctrina social de la Iglesia. Estudiante de la Universidad de Minesotta, se movilizar谩, junto con su esposo Gilbert Carlson y su hermana Dorothy, en apoyo de una gran huelga obrera en Minneapolis en 1934, que fue liderada – bastante excepcional en ese momento – por militantes trotskistas. Los tres empezaron a asistir a encuentros pol铆ticos, que no consideraron incompatibles con su fe religiosa: pod铆an ir a misa y a un encuentro socialista el mismo domingo … En los a帽os siguientes, las dos hermanas se ir谩n acercando cada vez m谩s a los trotskistas y en 1936 se suman a esta corriente comunista disidente, que va a fundar, en 1937, el Socialist Workers Party, que reclama a Marx, Lenin y Trotsky. Alrededor de 1938, Grace deja de ser cat贸lica practicante, lo que provocar谩 su separaci贸n (pero no el divorcio) de su esposo Gilbert Carlson.

驴Cu谩les son las razones de lo que el autor llama “la conversi贸n”? Sugiere una hip贸tesis interesante: la afinidad electiva – en el sentido weberiano del t茅rmino – entre la conciencia cat贸lica de Grace de la clase trabajadora y el socialismo de clase trabajadora del SWP. Pero esta intuici贸n no se desarrolla en el libro …

En los a帽os siguientes, Grace se convertir铆a en la 煤nica mujer en el Comit茅 Nacional, la direcci贸n del SWP (1942). Despu茅s de haber pasado un a帽o en prisi贸n (1945), acusada de “querer derrocar al gobierno de los EEUU por la fuerza”, en 1948 fue candidata a la vicepresidencia de los EEUU por el SWP – el candidato presidencial fue uno de los l铆deres de la huelga de 1934, Farrell Dobbs.

Sin embargo, en 1952 se producir谩 una segunda conversi贸n: Grace Carlson decide dejar el Partido y volver a la Iglesia Cat贸lica … lo que la lleva a reconciliarse con su marido, todav铆a cat贸lico, Gilbert Carlson, pero a romper con su hermana Dorothy, quien permaneci贸 en el Partido, con su amante Ray Dunne, y con sus muchos amigos socialistas, con quienes hab铆a formado una red de “sororidad”. James P. Cannon, el fundador y principal l铆der del SWP, quien se hab铆a convertido en un amigo personal, trat贸 de explicarle a Grace que la Iglesia Cat贸lica era “la fuerza m谩s reaccionaria y oscurantista del mundo entero”, pero sin mucho 茅xito. …

Desconcertados, sus amigos marxistas intentan explicar este cambio de rumbo por la fatiga frente a la represi贸n y la caza de brujas del macartismo, pero para Grace se trata de otra cosa: un punto de inflexi贸n espiritual, una necesidad de Dios. He cambiado, dice, mi actitud religiosa pero no mi pol铆tica: “He seguido siendo marxista a mi manera”. Ser谩 recogida por las Hermanas de San Jos茅 y ense帽ar谩 en una Escuela de Enfermer铆a en el Hospital Saint Mary’s, no sin cooperar con Slant (Point of View), un grupo marxista cristiano de Inglaterra, y denunciar la Guerra de Vietnam.

Es, en el caso de Grace Carlson, un viaje singular y personal. Lo que encontraremos, una generaci贸n despu茅s, en Am茅rica Latina, fue de otra dimensi贸n: todo un movimiento social, especialmente entre la juventud cat贸lica, se apropiar谩 de ciertos conceptos marxistas y formular谩 una nueva visi贸n cristiano-socialista. Este movimiento, nacido en Brasil a principios de la d茅cada de 1960, despu茅s de la Revoluci贸n Cubana, pero antes del Concilio Vaticano II, tomar谩 diferentes formas, incluida la formaci贸n, en 1962, por militantes de la Juventud Universitaria Cristiana, de un partido pol铆tico socialista / humanista, Acci贸n Popular (AP). Fue solo mucho m谩s tarde, despu茅s de 1971, que la teolog铆a de la liberaci贸n se desarroll贸 a partir de esta experiencia sociopol铆tica., no solo en Brasil sino en toda Am茅rica Latina.

Uno de los episodios m谩s llamativos de esta convergencia entre catolicismo y marxismo fue el compromiso, hacia 1968-70, de un grupo de frailes dominicos del Convento de Perdizes, en S茫o Paulo, con la resistencia armada contra la dictadura militar establecida en 1964 en Brasil. El libro de Leneide Duarte-Plon es la biograf铆a de uno de estos dominicanos brasile帽os, el hermano Tito de Alencar, quien pag贸 con su vida este compromiso social y pol铆tico.

Militante de la Juventud Estudiantil Cristiana, ingres贸 en la Orden de los Dominicos en 1966. Tito comparti贸 con sus hermanos del Convento de S芒o Paulo, la admiraci贸n por el Che Guevara y Camilo Torres, y el deseo de asociar a Cristo y Marx en la lucha por la liberaci贸n del pueblo brasile帽o. Tito era cercano a Acci贸n Popular, que era hegem贸nica en el movimiento estudiantil, y contribuir谩 a la organizaci贸n clandestina, en 1968, del Congreso de la Uni贸n Nacional de Estudiantes en la aldea de Ibiuna. Como todos los delegados, ser谩 detenido por la polic铆a en esta ocasi贸n, pero pronto ser谩 liberado.

Tras el endurecimiento de la dictadura militar en 1968 y la imposibilidad de cualquier protesta legal, el ala m谩s radical de la oposici贸n a la dictadura tom贸 las armas. La principal organizaci贸n de la lucha armada contra el r茅gimen fue la Acci贸n de Liberaci贸n Nacional (ALN), fundada por un l铆der comunista disidente, Carlos Marighella. Un grupo de j贸venes dominicos – Frei Betto, Yvo Lesbaupin, Fernando Brito y otros – se comprometer谩 con la ALN, sin tomar las armas pero brindando apoyo log铆stico; Sin pertenecer a quienes trabajan directamente con Marighella y sus compa帽eros, Tito de Alencar es solidario con su compromiso. Como ellos, cree que el Evangelio contiene una cr铆tica radical de la sociedad capitalista; y como ellos, cree en la necesidad de una revoluci贸n. Como escribi贸 m谩s tarde, “la revoluci贸n es la lucha por un mundo nuevo, una forma de mesianismo terrenal, en el que existe la posibilidad de encuentro entre cristianos y marxistas”.

El 4 de noviembre de 1969, durante la noche, el Comisionado de Polic铆a Fleury invadi贸 el Convento de Perdizes y arrest贸 a varios dominicos, entre ellos Frei Tito. La mayor铆a ser谩n torturados y sus confesiones permitir谩n a la polic铆a tenderle una trampa a Carlos Marighella y asesinarlo. Tito no tuvo contacto con la ALN y respondi贸 negativamente a todas las preguntas. Fue sometido dos veces a torturas (descargas el茅ctricas) a fines de 1969 y principios de 1970, primero por Fleury y luego en las instalaciones del servicio de inteligencia del Ej茅rcito, designado por los militares como “la sucursal del infierno”. Para escapar de sus torturadores, intenta suicidarse con una cuchilla de afeitar.

Internado en el Hospital Militar, recibi贸 la visita del Cardenal de S茫o Paulo, D. Agnelo Rossi, figura conservadora, que se solidariza con los militares y se niega a denunciar las torturas a los dominicos. Finalmente es enviado a una prisi贸n “ordinaria”, donde Tito escribe un relato de sus sufrimientos que ser谩 publicado por la revista estadounidense Look y distribuida en Brasil por activistas de la resistencia, con considerable impacto. El Papa Pablo VI termina condenando “un gran pa铆s que aplica m茅todos de interrogatorio inhumanos” y reemplaza a D. Rossi por Paulo Evaristo Arns, nuevo cardenal de S茫o Paulo, conocido por su compromiso con la defensa de los DDHH y contra la tortura.

Unos meses despu茅s, los revolucionarios secuestran al embajador suizo y lo canjean por la liberaci贸n de 70 presos pol铆ticos, entre ellos Tito de Alencar. El joven dominico duda en aceptar, tan ajena le resulta la idea de salir de su pa铆s. Los 70 ser谩n expulsados del pa铆s y no podr谩n regresar. Tras una breve estancia en Chile, Frei Tito se instal贸 con los dominicos del Couvent Saint-Jacques de Par铆s. El exilio es para 茅l un gran sufrimiento: “Es muy duro vivir lejos de su pa铆s y de la lucha revolucionaria. Debemos soportar el exilio como soportamos la tortura”. Particip贸 en campa帽as de denuncia de los cr铆menes de la dictadura y comenz贸 a estudiar teolog铆a y los cl谩sicos del marxismo: “Acepto el an谩lisis marxista de la lucha de clases. Para aquellos que quieren cambiar las estructuras de la sociedad, Marx es fundamental. Pero la visi贸n del mundo que tengo como cristiano es diferente a la visi贸n del mundo marxista”. El dominico franc茅s Paul Blanquart, conocido por sus opciones “a la izquierda de Cristo”, lo describe como “el m谩s comprometido y el m谩s revolucionario de los dominicos”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, Tito muestra signos cada vez m谩s inquietantes de desequilibrio mental. Cree que est谩 siendo seguido y perseguido por su torturador, el comisario Fleury. En 1973 se le ofreci贸, por tanto, un lugar m谩s tranquilo: el Convento de los Dominicos de l’Arbresle. Se hace amigo del hermano dominico Xavier Plassat, quien intenta ayudarlo, y sigue un tratamiento psiqui谩trico con el doctor Jean-Claude Rolland. En vano. Despu茅s del golpe de Estado en Chile en septiembre de 1973 se puso cada vez m谩s ansioso, convencido de que Fleury todav铆a lo persegu铆a y que los dominicos, o las enfermeras del hospital psiqui谩trico, eran sus secuaces. Finalmente, exhausto, desesperado, el 8 de agosto de 1974, se suicida ahorc谩ndose.

Su amigo dominico, el hermano Xavier Plassat, finalmente se instalar谩 en Brasil, donde se convertir谩 en el organizador de la campa帽a contra el trabajo esclavo de la Comisi贸n Pastoral de la Tierra: seg煤n su testimonio, “mi trabajo aqu铆 es un legado dejado por Tito”.

Como sabemos, el Vaticano, bajo Juan Pablo II y Ratzinger, rechaz贸 la teolog铆a de la liberaci贸n como un “error”, principalmente por su uso “indiscriminado” de conceptos marxistas. Con la elecci贸n de Bergoglio, papa Francisco I, de origen argentino, parece abrirse una nueva etapa. Gustavo Guti茅rrez no solo fue recibido en el Vaticano, sino que el Papa decidi贸, durante un encuentro en 2014 con Alexis Tsipras y Walter Baier, dos l铆deres de la izquierda europea, abrir un di谩logo entre marxistas y cristianos. Di谩logos de este tipo hab铆an tenido lugar en la posguerra, en ciertos pa铆ses europeos (Francia, Italia, Alemania), pero una iniciativa bajo la 茅gida del Vaticano no tiene precedentes.

El papa ha delegado en el arzobispo Angelo Vincenzo Zani, secretario de la Congregaci贸n Vaticana para la Educaci贸n Cat贸lica, y al movimiento de los Focolares, una red laica fundada por Chiara Lubich en la Italia de la posguerra, este di谩logo. El libro Europa en com煤n es la primera publicaci贸n de este intento de explorar una “茅tica social transversal”. Dos de los editores del libro, Franz Kronreif y Luisa Sello, pertenecen a la red Focolari, y los otros dos, Walter Baier (exsecretario general del Partido Comunista de Austria) y Cornelia Hildebrandt, de la Fundaci贸n Rosa Luxemburg de Berl铆n representan 隆Transform! , red de Fundaciones de Investigaci贸n Marxista vinculadas a la Izquierda Europea.

El di谩logo tuvo lugar primero en las instalaciones del Instituto Universitario Sophia, del movimiento Focolari, ubicado en el pueblo de Loppiano, cerca de Florencia, donde los participantes fueron recibidos por el soci贸logo belga Bernard Callebaut. Otros simposios tuvieron lugar en Catelgandolfo, la residencia de verano del papa – y en Viena. En septiembre de 2018, sin embargo, se llev贸 a cabo una universidad de verano conjunta, en las instalaciones de la Universidad del Egeo, ubicada en la isla de Siros, sede de una comunidad cat贸lica tradicional. La mayor铆a de los documentos reunidos en la colecci贸n Europa en com煤n (primer volumen) son las presentaciones realizadas durante esta iniciativa. Durante sus estudios, los alumnos de ambas corrientes redactaron conjuntamente un documento, “El Manifiesto de Hermoupolis”, que tambi茅n aparece en el libro.

En su introducci贸n, los cuatro editores de la colecci贸n recuerdan que el objetivo del di谩logo no es la conversi贸n mutua, ni la producci贸n de sincretismo, sino la b煤squeda de lo com煤n sin desconocer diferencias fundamentales. Tres intervenciones iniciales sirven como punto de partida:

Franz Kronreif, del movimiento de los Focolares, habla de “consenso en la diferencia” y sugiere que los puntos de referencia iniciales para el di谩logo sean la Enc铆clica Laudato Si del papa Francisco y las Tesis sobre el concepto de historia de Walter Benjamin. Walter Baier, de la red Transform! recuerda la necesidad de los marxistas de una reflexi贸n autocr铆tica sobre los cr铆menes cometidos en nombre del socialismo en la URSS y encuentra en los escritos de Karl Polanyi elementos para una convergencia entre socialismo y cristianismo. Finalmente, Mons. Zani, en un saludo dirigido a la Universidad de Verano 2018, rinde homenaje a los ideales de justicia, fraternidad y solidaridad de los j贸venes participantes en este encuentro.

Durante los di谩logos y debates de la Universidad de Verano pudimos presenciar debates entre puntos de vista bastante opuestos, como por ejemplo entre Leonce Bekemans, profesora de la C谩tedra Jean Monnet de la Universidad de Padua, partidaria convencida de la Uni贸n Europea “realmente existente”, y Luciana Castellina, exdiputada comunista europea, que sue帽a con “otra Europa”, no sujeta a los mercados capitalistas. Sin embargo, los interlocutores de las dos partes lograron redactar un documento com煤n, como fue el caso de Cornelia Hildebrandt y Pal Toth, profesor del Instituto Universitario de Sophia, sobre “Una estrategia no-violenta en un mundo plural”. Lo mismo ocurre con la contribuci贸n de Petra Steinmair-P枚sel, te贸loga vinculada a los Focolares, en colaboraci贸n con Michael Brie,de la Fundaci贸n Rosa Luxemburg de Berl铆n, sobre “Los Comunes: 驴nuestro terreno com煤n? “.

Europa como com煤n tambi茅n contiene contribuciones de Piero Coda, rector del Instituto Universitario de Sophia, de Bernard Callebaut, soci贸logo de la misma Instituci贸n, de Spyros Syropoulos, profesor de la Universidad del Mar Egeo, de Alberto Lo Presti, de la Universidad Cat贸lica Lumsa de Roma, de Jos茅 Manuel Pureza, profesor de la Universidad de Coimbra y miembro del Bloque de Izquierda en el Parlamento portugu茅s, de la te贸loga musulmana Adnane Mokrani – un llamamiento a favor de “un estado laico como una necesidad religiosa” -, del psic贸logo social Thomas Stucke, del polit贸logo colombiano Javier Andr茅s Baquero (quien relata su experiencia en la gesti贸n “verde” de la ciudad de Bogot谩), y el autor de esta nota. El conjunto, que da testimonio de la pluralidad de perspectivas comprometidas en esta iniciativa “transversal”, se complementa con una conferencia del Papa Francisco sobre “La opci贸n preferencial por los pobres, criterio clave de la autenticidad cristiana” (19/8/2020).

驴Qu茅 podemos concluir de este itinerario bibliogr谩fico bastante desigual, que nos lleva del joven Marx al Pontifex Maximum Bergoglio? La 煤nica conclusi贸n es que la relaci贸n entre marxistas y cristianos sigue siendo un libro abierto, cuyos pr贸ximos cap铆tulos se escribir谩n menos sobre la base de las Sagradas Escrituras de los dem谩s, que en respuesta a los desaf铆os ecol贸gicos, sociales y 茅ticos del siglo XXI.

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Referencias

Friedrich ENGELS et Karl MARX Annales franco-allemandes, Edition compl猫te pr茅par茅e par Alix Bouffard et Pauline Clochec. Traduction par J-C Angaut, V.Beguin, A.Bouffard, J-M Bu茅e, P.Clochec, C.Fradin, M. L’Homme et J.Qu茅tier. Pr茅sentation et annotation par P.Clochec, Paris, Editions Sociales, Geme (Grande Edition Marx et Engels), 2020, 328 pages;

Nicos FOUFAS, Friedrich Engels et la Guerre des Paysans Allemands, Paris, L’Harmattan, 芦Ouverture Philosophique禄, 2020, 117 pages.

Arno M脺NSTER, Socialisme et religion au XXe Si猫cle. Judaisme, Christianisme et ath茅isme dans la philosophie de la religion d’Ernst Bloch, Paris, L’Harmattan, coll. 芦Ouverture Philosophique禄, 2018, 175 pages;

Donna T. HAVERTY-STACKE, The FieRce Life of Grace Holmes Carlson, New York, New York University Press, 2021, 289 pages;

Leneide DUARTE-PLON et Clarisse MEIRELLES, Tito de Alencar (1945-1974). Un dominicain br茅silien martyr de la dictature, Paris, Karthala, Collection 芦Signes des Temps禄, 2020, 308 pages. Traduit du portugais par les auteures. Pr茅face de Vladimir Safatle, Avant-Propos de Xavier Plassat;

Walter BAIER, Cornelia HILDEBRANDT, Franz KRONREIF, Luisa SELLO (Eds.), Europe as a Common. Exploring Transversal Social Ethics, Z眉rich, LIT Verlag, 2021, Vol. I, 267 pages.

blogs.mediapart.fr/michael-lowy/. Traducci贸n: G. Buster para Sinpermiso




Fuente: Lahaine.org