June 8, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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Esbozo hist贸rico

El tiempo, que en ocasiones sirve para desvelar misterios, en otras sirve para dar gloria y honores, en algunos casos muy discutibles. Como ha sido el caso de una unidad militar catalana, cuyo 煤nico m茅rito fue la de ser la primera unidad de fuerzas 鈥渁lpinas鈥, supuestamente especializadas, que se cre贸 en Catalu帽a en agosto 1936, renombradas como Milicias Alpinas, m谩s tarde Milicias Pirenaicas, y finalmente Regiment Pirinenc n潞 1 de Catalunya. Gloria discutible dada la baja combatividad de aquella fuerza, o su falta de compromiso con la causa de la Rep煤blica, o por su involucraci贸n en el complot contra Companys de noviembre de 1936. Causas todas ellas que provocar铆a su disoluci贸n al a帽o siguiente, tras ser trasladada antes al frente de Arag贸n. 

Breve historial de la Compa帽铆a de Esqu铆s.

De ser objetivos, la compa帽铆a de esqu铆s del Regimiento Pirenaico, con toda su fama actual, tuvo un curriculum guerrero muy corto, ya que de hecho solo particip贸 en tres peque帽os episodios b茅licos mientras form贸 parte del Regiment, en el asalto al chalet de La Molina, que hoy tratamos, en la defensa de la Generalitat en mayo de 1937, en la que particip贸 un reducido grupo de sus componentes, que por casualidad se encontraban ociosos en las  cercan铆as  de la plaza San Jaime y en la  que perdieron la vida dos de sus miembros. Y por 煤ltimo en el intento de voladura de una presa en el Pirineo aragon茅s.

Aquella operaci贸n concreta, deber铆a haber sido su primera acci贸n ofensiva, ya que se trataba de la destruir el embalse del lago de Brazato, que de haber conseguido volarlo con 茅xito, tendr铆a que haber provocado un cierto desastre en el Balneario de Panticosa, al cortar al enemigo que estaba all铆 acampado, el suministro de energ铆a el茅ctrica que les proporcionaba la presa y su correspondiente central hidroel茅ctrica, operaci贸n en la que por primera vez particip贸 la compa帽铆a integra, y que se tuvo que suspender, al perderse primero la tropa, por culpa de los oficiales, o los explosivos necesarios para la operaci贸n, al huir el mulo que los acarreaba.

De aquellas tres acciones, de la que m谩s airosos salieron fue la de la defensa de la Generalitat, aunque por desgracia sufriendo la p茅rdida de dos hombres, mientras que en las otras dos, por fortuna exentas de bajas, qued贸 patente en general la falta de profesionalidad de sus oficiales, de hecho gente elegida a dedo por amigos y conocidos, tal como reconoci贸 el m谩ximo responsable del Regiment,  el capit谩n Josep M. Benet i Capar谩[1], dado que estos contaban con  un ligero ba帽o de respetabilidad tras un breve paso por la escuela de Guerra y poco m谩s, quedando as铆 patente que solo con el carisma no se ganan batallas.

La Molina

As铆 su compa帽铆a de esqu铆s, la m谩s afamada de las unidades del Regiment, compuesta por un total aproximado de unos ciento treinta hombres, al mando del capit谩n Carles Balaguer[2], sustituto espurio de Narcis Casas en octubre de 1936,  que contaba adem谩s con la ayuda de los tenientes. Nicolau Gauset, Andreu Xandri y Ricard Altaba, al mando respectivo de las tres secciones que formaban dicha compa帽铆a, cuyos hombres se fueron instalando de manera progresiva en el chalet que en La Molina pose铆a el Centre Excursionista de Catalunya, haci茅ndolo suyo.

El env铆o a aquel lugar de la compa帽铆a de esqu铆s, situado no en el frente de Arag贸n como era de esperar al ser aquel su objetivo oficial, sino en la provincia de Gerona, obedeci贸 a la intenci贸n, al menos esa era la intenci贸n 鈥渙ficial鈥 del mando pirenaico, de que la compa帽铆a efectuara all铆 un curso intensivo de esqu铆 o para dar a sus miembros  algunos rudimentos de escalada en roca o hielo, dado su previsible traslado en un futuro pr贸ximo al frente norte de combate, situado en Arag贸n.

Traslado que no aconteci贸 aquel mismo invierno, sino que tuvo lugar tras concluir en Barcelona los denominados Hechos de Mayo de 1937, estaci贸n primaveral en la cual, poco o nada pintaba ya en el alto Pirineo aragon茅s una compa帽铆a de esqu铆s. En La Molina, aparte del propio chalet, reci茅n inaugurado, estaba la estaci贸n de ferrocarril hom贸nima, o alg煤n que otro peque帽o refugio como el de Font Canaleta, dependiente en su caso del Club Muntanyenc Barcelon茅s y poco m谩s.

El entrenamiento empieza con una fiesta

Curso intensivo que se inici贸 con un incomprensible y progresivo env铆o de los esquiadores a La Molina, ya que en lugar de partir la tropa en masa, esta fue saliendo poco a poco. La prueba est谩 en una lista de gastos por consumo pendiente de liquidar a los Ayuntamientos locales, por parte del Regimiento, fechada el 3 de febrero de 1937, donde se aprecia la presencia de un peque帽o grupo de esquiadores en el chalet de La Molina,  desde el d铆a 15 de diciembre de 1936, al haber una factura pendiente que abarcaba desde aquella misma fecha hasta el 11 de enero siguiente, a nombre de un tal Mart铆 Taj脿, al parecer el panadero de Alp, con un saldo a su favor de 661 pesetas, en la 茅poca una aut茅ntica fortuna.

Gastos que se dispararon de forma descarada, a partir del d铆a 1 de enero de 1937 hasta el d铆a 12 del mes siguiente, al ascender a 3.696 pesetas. Deuda, a groso modo, pendiente de pago a favor de la Cooperativa Popular tambi茅n de Alp, en su caso administrada por el POUM, partido aliado por tanto de la CNT de Puigcerd谩 y por lo mismo hipot茅ticamente enemigos ambos de los esquiadores pirenaicos, seg煤n afirmaban ufanos los esquiadores, pero est谩 visto que cuando se hablaba del est贸mago no exist铆an enemigos pol铆ticos.

Circunstancia del arribo escalonado de los esquiadores, que justific贸 el propio Narcis Casas, el primer oficial y fundador de la compa帽铆a hasta el momento de su destituci贸n a la brava en el mes de octubre anterior, durante el desfile conmemorativo de octubre de 1934 [3].   De aquel modo Casas explicaba que la causa del desplazamiento del primer grupo, que subi贸 bajo el mando de Balaguer, obedeci贸 a que se ten铆a que organizar en La Molina una cena extraordinaria que deber铆a tener lugar el d铆a 31 de diciembre, con motivo del final de aquel a帽o de 1936[4]. Prueba de la 鈥渁legr铆a鈥 con la que se tomaban los esquiadores aquella misi贸n, mientras que en Arag贸n las milicias estaban combatiendo o muriendo desde julio.

Deuda acumulada por los esquiadores de La Molina, generada durante la primera quincena de enero de 1937, a  causa de aquella cena de final de a帽o que al final represent贸 para la caja del Regimiento el 19 % del total de todas las deudas globales producidas por el Regimiento en su conjunto, incluida las de las unidades desplegadas en los subsectores de Figueres y Olot, m谩s los gastos de la Secci贸n de Mar en Gerona, grupo que en aquellos momentos ascend铆an a 440 hombres, en su caso miembros del Primer batall贸n.

Gasto suntuario que signific贸 para el Regimiento el tener que pagar el doble de coste por hombre y d铆a en el caso de los esquiadores y  todo ello a causa de aquella  impensable celebraci贸n de final de a帽o, dando as铆 la impresi贸n de que para los esquiadores la guerra quedaba muy lejos.

La Compa帽铆a dividida en dos

Por otra parte la compa帽铆a de esqu铆 no estuvo al completo hasta el d铆a 27 de diciembre, y desde el primer momento el ambiente estuvo enrarecido, pues seg煤n Casas el primer incidente tuvo lugar la noche de aquel final de a帽o, durante aquella cena de celebraci贸n, momento en que se pudo advertir que en la compa帽铆a exist铆an dos bandos muy diferenciados; el de Carlos Balaguer y Andreu Xandri por un lado y el de los amigos  incondicionales de Narcis Casas por otro, de hecho los hombres que hab铆an cre铆do en 茅l desde el primer d铆a, al llamarlos para formar la compa帽铆a, ya que tanto Balaguer como Xandr铆 no llegaron a la unidad hasta octubre de 1936 y de la mano del PSUC, que fue el que oblig贸 a Casas a tener dimitir de su cargo, con amenazas incluidas, y con la orden de traspas谩rselo a Balaguer, y todo ello en pleno desfile en la Diagonal, con coche de escolta con individuos armados, por si acaso.  

Cena que se inici贸 con mesas separadas, y que concluy贸 cantado un grupo Els Segadors, el grupo Casas, y el otro La Internacional, grupo encabezado por Balaguer y Xandri, dejando as铆 muy claro cada grupo su militancia pol铆tica, un hecho recogido por el propio Casas en sus memorias.[5]  Por otra parte, el que Benet le hubiera dado a Casas la responsabilidad de crear aquella compa帽铆a, pas贸 por el hecho puntual de que Casas en aquel momento era secretario de la Federaci贸n Catalana de Esqu铆 y miembro al igual que Benet de la Uni贸 Excursionista de Catalunya (UEC).

Las guerras intestinas dentro de los esquiadores.

 Por ello Benet  debi贸  valorar  que Casas conoc铆a de antiguo, y mucho mejor que 茅l, el elitista mundillo del esqu铆, y que por tanto gracias a la selecci贸n previa que tendr铆a que realizar Casas, era de suponer que de personas suyas afines, la compa帽铆a de esquiadores se nutrir铆a de los elementos m谩s id贸neos para aquel momento de  la guerra. Cuesti贸n, que al final y en el caso particular de Casas le cost贸 muy cara a nivel personal.[6]  

Antes de aquellos acontecimientos, Casas, hombre muy catalanista pero apol铆tico de convicci贸n, no dud贸 en ponerse a las 贸rdenes de Benet, ayud谩ndole tanto en el dise帽o como en la confecci贸n de los equipos necesarios, uniformes, mochilas o ropas de abrigo,  poniendo adem谩s a disposici贸n de la unidad un libro escrito por 茅l mismo, tras haber presenciado en 1934 unas maniobras militares del ej茅rcito alpino italiano, durante una estancia suya en la estaci贸n de esqu铆 italiana de Sestrieres, donde tom贸 notas o fotos de las evoluciones de aquellas unidades alpinas.

Manual de t谩cticas de guerra sobre esqu铆s que Casas ten铆a pensado editar m谩s adelante en Espa帽a, con ilustraciones suyas incluidas, y que no dudo en desempolvar con ocasi贸n de una reuni贸n de mandos de su compa帽铆a. Manuscrito que nunca se lleg贸 a editar, al perder Casas el original, que hizo suyo propio Andreu Xandri Serrano, teniente de la misma compa帽铆a, el m谩s mitificado de sus componentes a causa de su prematura y fortuita muerte en Bielsa en junio de 1938.[7]      

鈥淣o s茅 por qu茅 Xandri se hizo con mi libro, el cual hab铆a presentado yo en una reuni贸n de mandos de la compa帽铆a y cuando todav铆a no hab铆a visto la 鈥渘ariz鈥 ni a Balaguer ni a Xandri. El libro no lo volv铆 a ver nunca m谩s, y me supo muy mal no poder realizar otro, porque mis primeros apuntes los hab铆a destruido鈥[8].

P茅rdida o apropiaci贸n indebida, de la cual Casas exculpa, al no citarlo en dicho comentario, a Jos茅 M陋 Benet, aunque aquel problema ser谩 uno de los muchos que Casas sufri贸, al llegarse al extremo de tener que padecer una especie de 鈥渃onsejo de guerra鈥, por otra parte muy peculiar, ya que en 茅l se le tir贸 en cara dos cuestiones puntuales, el asunto de un cartel de publicidad para la compa帽铆a y el de su manual de t谩cticas.

Seg煤n la versi贸n de Casas, sus 鈥渏ueces鈥 en aquel consejo de guerra fueron, Carlos Balaguer, jefe de Compa帽铆a de Esqu铆s, y el mismo personaje que la hab铆a arrebatado el mando a Casas en octubre; Ram贸n Rein茅s, uno de los dos personajes que junto con Millet todo el mundo adjudica la idea de la fundaci贸n de las Milicias Alpinas, y personaje que al final se pas贸 al POUM, quedando al mando de una secci贸n de esquiadores de aquel partido que acamp贸 en el refugio de Segramorta, pr贸ximo a la base de La Molina; un tal Abad, probablemente Marcel.lli Abad Redondo, miembro del Primer Batall贸n destinado en Figueres, y dos personajes m谩s, a los cuales Casas no puso o no quiso poner nombre ni apellidos.

鈥淯n d铆a me hicieron presentar en la sala de reuniones (se da por supuesto que en la del cuartel general de Barcelona), y al entrar en ella vi que hab铆an formado un tribunal compuesto por Rein茅s, Balaguer, Abat y dos m谩s; todos ellos con la pistola puesta encima de la mesa. Me pidieron que me sentara. Rein茅s me dijo: Te has metido en camisas de once varas; yo soy el jefe de propaganda del 鈥減artido鈥, y t煤 te has hecho cargo de un cartel y has presentado un libro sin dec铆rmelo. Yo le respond铆: Primeramente tendr铆as que saber que fue Benet el que me hizo comunicarle a mi hermano que se hiciera cargo del cartel; y en segundo lugar, el libro hace ya mucho tiempo que lo ten铆a hecho y me pareci贸 que ahora podr铆a servir, ya que en derecho era m铆o. Y si no tienes nada m谩s que decirme鈥 vete a hacer pu帽etas y meteros todos las pistolas por el culo鈥[9].

De ser cierto el comentario anterior de Casas, nada hace dudar de ello, aquella dram谩tica escena tuvo que desarrollarse entre el 6 de octubre de 1936 y alargado mucho hasta mediados de aquel mismo mes. Momento en que Rein茅s era todav铆a responsable de 鈥淧ropaganda鈥 del Grupo Campalans, y por tanto, el 鈥漰artido鈥 al cual hace referencia Casas, era el PSUC,  momento en el cual Carlos Balaguer, se acababa de hacer cargo del mando de la Compa帽铆a de Esqu铆s sustituyendo al propio Casas. Finalmente aquella tremebunda historia concluy贸 en nada, y por salvar la papeleta, a Casas se le nombr贸 sargento.

Empiezan los primeros servicios

En aquella espera, y mientras se iniciaba el entrenamiento de los esquiadores, seis horas diarias de preparaci贸n y los domingos fiesta de guardar,[10] sin que se conozca de qui茅n en concreto parti贸 la orden directa, la compa帽铆a decidi贸 instalar puestos de control volantes en la Collada de Tosses, a pie de carretera y emplazando una ametralladora, o en el Santuario de Nuria con veinte hombres, y  tambi茅n en Bellver de Cerdanya destacando all铆 ocho hombres m谩s, y de aquel modo fueron pasando los d铆as.

Mientras tanto entre los servicios prestados por los pirenaicos del Primer Batall贸n en su vigilancia de la frontera en Gerona, vulgarmente conocidos como 鈥渓os raqueteros鈥 al ser la pura y dura infanter铆a, pero dotada con raquetas, cabe destacar las operaciones realizadas los d铆as 17, 18 y 19 de febrero de 1937, donde el Regimiento perdi贸 en combate con el enemigo interno a sus dos primeros hombres. 

En aquellos d铆as, un convoy con m谩s de 30 Guardias Nacionales Republicanos, miembros de la antigua Guardia Civil, compuesto por una camioneta y dos autom贸viles, trat贸 de ganar la frontera  francesa con la clara intenci贸n de pasarse al bando nacional, produci茅ndose unos duros combates, con el consiguiente rosario de muertos heridos y prisioneros, que tras ser juzgados en Gerona fueron fusilados. Operaci贸n en la que murieron dos pirenaicos.

Los d铆as previos al asalto del chalet

Todav铆a no hab铆an concluido los ecos del asunto de la huida de los guardias en Gerona, cuando tres d铆as m谩s tarde, Antonio Mart铆n Escudero, decidido a acabar de una vez por todas con el problema que representaban los esquiadores pirenaicos afincados en la Molina, el lunes 22 de febrero de 1937, se traslado en autom贸vil, ordenando en persona a los cuatro pirenaicos que estaban situados en la caseta de peones camineros del  Km. 21 de la carretera de Ribes a Puigcerd脿, (Tosses), el abandono en 24 horas de aquel control de carreteras y su regreso a la base.

El mismo ultim谩tum que tambi茅n recibi贸 el destacamento de pirenaicos que en aquel momento estaba de guarnici贸n de Bellver. Conocida la noticia, desde la base general de los  esquiadores en La Molina, se dio orden inmediata al grupo de Tosses de que se replegara al chalet, sin que se decidiera tomar m谩s precauciones inherentes al caso, o sin que el capit谩n Balaguer, jefe de la unidad, se molestase en subir a La Molina, dado que en aquellos d铆as se encontraba de permiso en Barcelona, al igual que el teniente Nicol谩s Gauset, en su caso jefe de la primera secci贸n de la compa帽铆a. 

El incidente de Bellver

Dos d铆as m谩s tarde, se supone que como represalia por la humillaci贸n sufrida por su control de carretera, en Bellver tuvo lugar un grave incidente entre Navarro, responsable de Transportes en el  Comit茅 de Puigcerd谩, y unos polic铆as  afincados all铆, al pedirle estos 煤ltimos su documentaci贸n,  hecho que fue interpretado por Navarro como una grave injerencia de gente extra帽a y sin competencia alguna en la comarca, al depender la vigilancia de Puigcerd谩.

Provocando de este modo que Navarro, realizara una llamada telef贸nica a Puigcerd谩  hablando con Antonio Mart铆n, dici茅ndole  que si se daba el caso de que 茅l en una hora no llegaba a Puigcerd谩, se har铆a necesario atacar Bellver. Detalle de la historia que sali贸 de la gente de Bellver que afirmaba haber escuchado dicha conversaci贸n, pero desconoci茅ndose si el incidente ocurri贸 de aquel modo o de otro distinto, pues no existe la versi贸n de la gente de Mart铆n para poderla contrastar.

A la marcha de Navarro sin m谩s problemas, pero vistas sus supuestas amenazas, la poblaci贸n de Bellver fue puesta en pie de guerra por su alcalde, que tambi茅n avis贸 a toque de campana a todos los municipios vecinos de Talltendre, Prullans, Lles, Montell谩, Riu, Prats y Sampsor, que tras personarse en la poblaci贸n se pusieron a disposici贸n de Bellver para defenderlo en caso de que hiciera falta.

A la par, un supuesto sargento pirenaico apellidado Masbernat, personaje que nunca existi贸 con dicho apellido en las listas nominales del Regimiento Pirenaico, y el polic铆a Climent, un conocido miembro del PSUC, que hab铆a participado en los comit茅s de investigaci贸n de los Hechos de la Fatarella, intentaron ponerse en contacto telef贸nico con la Conserjer铆a de Seguridad Interior o con el Comisario de Orden P煤blico en Barcelona, comunicaci贸n a la cual la centralita telef贸nica de Puigcerd谩 se neg贸 a darles l铆nea, avis谩ndoles de malas maneras de que estaban incomunicados, una historia proporcionada  solo de una parte, en su caso por la gente de Bellver.[11]

El jueves 25, sabedores del peligro que corr铆a Bellver, quince esquiadores pirenaicos, con base en La Molina, armados de m谩useres, pistolas y bombas de mano, y a las 贸rdenes de un jovenc铆simo teniente Andreu Xandr铆, marcharon a las 4 de la tarde en un cami贸n con direcci贸n a Bellver, la excusa fue que as铆 se lo hab铆an  requerido sus compa帽eros all铆 destinados, aunque alg煤n testimonio afirmar谩 que a Bellver march贸 toda una secci贸n de esquiadores al completo, en opini贸n de la sobrina bi贸grafa de Xandri, otra versi贸n de la misma historia no contrastada[12].

Se toman medidas en La Molina

De haber sido as铆, en el chalet de La Molina pudieron quedar las otras dos secciones, unos 65 hombres,  bajo el mando del joven teniente Altaba, que orden贸 por su cuenta y riesgo que se volviera a restablecer, d铆a y noche, la vigilancia en la collada de Tosses, la misma que se hab铆a retirado el 23 del aquel mismo mes a requerimiento de Mart铆n Escudero, vigilancia que parti贸 con la misi贸n de que el supuesto caso de que vieran pasar milicianos anarquistas, procedentes de Barcelona y con direcci贸n a Puigcerd脿, se avisase inmediatamente a los diecinueve pirenaicos de guarnici贸n en Nuria, que ejerc铆an en aquel lugar de polic铆a de frontera, y a su vez a la base de La Molina.

Altaba, el jefe accidental de La Molina, tambi茅n orden贸 doblar la guardia del chalet, con las escasas armas que le quedaban en el cuartel, en concreto, con dos m谩useres dotados con 45 balas y algunas pistolas y rev贸lveres de diferentes calibres, todas ellas de propiedad particular, con las que se supone deber铆an resistir en el caso hipot茅tico de un asalto, o prohibiendo que ning煤n esquiador sin su permiso expreso abandonara el recinto bajo ninguna circunstancia.

Aquella misma noche del 25, procedente de Bellver, arrib贸 un autom贸vil ocupado por el teniente Xandri, dos pirenaicos y un polic铆a de Estat Catal脿, con la intenci贸n de recoger una parte del equipo que,  por descuido y con las prisas, se hab铆an dejado a su marcha aquella misma tarde.

Estando el grupo en el chalet, observaron en dos ocasiones como un autom贸vil se dirig铆a al refugio de Segramorta, ocupado aquellos d铆as por un peque帽o destacamento del POUM, al mando de Rein茅s, uno de los fundadores de los pirenaicos y ahora militante activo en el POUM. A la vuelta del segundo viaje, la guardia de los esquiadores par贸 el coche haci茅ndole que se llegase hasta el chalet, donde su 煤nico ocupante fue interrogado por Xandri.

El detenido manifest贸 que debido al movimiento que ellos hab铆an observado en Puigcerd脿, y habiendo sido amenazados por Mart铆n de que iban a ser expulsados del Sanatorio de Pedrola (en Alp), ten铆a la misi贸n de recoger gente de Segramorta llev谩ndola a dicho sanatorio con la intenci贸n de reforzar con ella la guarnici贸n. Xandri, inocente, se crey贸 aquella historia del chofer dej谩ndolo marchar, a la par que junto con sus tres compa帽eros inici贸 su regreso a Bellver. 

El asalto del 1 de marzo

Pecando de indolencia o de descuido, las fuerzas que est谩n acuarteladas en el chalet de la Molina, siguieron sin tomar ninguna medida especial de protecci贸n, o sin pedir como era l贸gico refuerzos a Barcelona, momento en que fueron sorprendidos la madrugada del d铆a 1 de marzo, por el cerco de m谩s de un centenar de hombres que luc铆an bien a la vista insignias de la CNT-FAI y del POUM, una parte de ellos franceses, probables componentes de un grupo de anarquistas franceses que ten铆a su sede en Guingueta d鈥橧x (Bourg-Madame), a un kil贸metro de Puigcerd谩, pero dentro del territorio franc茅s.

Vista la superioridad de los asaltantes o la potencia de fuego de sus armas, despu茅s de un breve parlamento con tres emisarios que de forma valiente se hab铆an avanzado a sus compa帽eros para parlamentar, el teniente Altaba, 煤nico oficial de servicio, resolvi贸 a los pocos minutos la rendici贸n incondicional de la fuerza del chalet, constituy茅ndose 茅l mismo como reh茅n de garant铆a, hecho que comport贸 la entrega inmediata de todas las armas, las cortas y las largas, y el consiguiente asalto y saqueo del chalet por parte de los asaltantes, que seg煤n los apresados iban armados 鈥渃on m谩useres, muchos de ellos franceses, con fusiles ametralladores y ametralladoras, adem谩s de las correspondientes pistolas, pistolas ametralladoras, machetes y bombas de mano鈥 [13]

Las horas  posteriores al asalto

M谩s tarde, se dio orden a los esquiadores que con todo el equipo formaran delante del chalet, al mando interino del sargento Jos茅 Serra Hern谩ndez, tras haberles comunicado un poco antes el teniente Altaba que a 茅l se lo llevaban los asaltantes como reh茅n a Puigcerd脿, mientras que ellos marchar铆an en direcci贸n a Barcelona. Minutos m谩s tarde uno de los asaltantes tom贸 la palabra lanz谩ndoles entonces una  fogosa arenga, afirmando sin empacho que dado que no hab铆an opuesto resistencia alguna y de que todos ellos, los unos y los otros, eran 鈥渙breros鈥, no les iban a hacer ning煤n mal, es m谩s, les dejar铆an volver a Barcelona.

En aquel momento, en el guarda esqu铆s del chalet, m谩s concretamente en la estufa de la dependencia, se oyeron dos o tres detonaciones producidas al parecer por algunas balas que los esquiadores hab铆an introducido en la estufa, no se sabe muy bien si por hacer una gracia o por demostrar con ello su capacidad de 鈥渞esistencia鈥, en este punto las versiones difieren. Ante aquel grave incidente, el horno no estaba para bollos, los asaltantes cambiaron radicalmente de postura, al decidir retener a todos como prisioneros y  por lo mismo haci茅ndolos volver a entrar de nuevo en el chalet.

Minutos m谩s tarde, los asaltantes tras parlamentar entre ellos tomaron la decisi贸n de que Altaba avisara por tel茅fono para que la peque帽a guarnici贸n de pirenaicos de Bellver, m谩s los quince hombres de refuerzo que estaban all铆 a las 贸rdenes de Andreu Xandri,  se desplazasen inmediatamente al chalet donde deber铆an constituirse, como sus compa帽eros, tambi茅n en prisioneros.

Lo que se efectu贸 aquella misma noche, despu茅s de una disparatada historia, propia de chiquillos, de idas y venidas que no condujo a absolutamente nada, sino m谩s bien al rid铆culo, al resultar aquella madrugada todos detenidos. Pero seg煤n algunos de los protagonistas, la detenci贸n de la gente de Xandri fue debida a una orden cursada v铆a telef贸nica y desde Puigcerd谩, por el propio capit谩n Balaguer detenido a su vez all铆, que los conmin贸 a rendirse sin condiciones a los asaltantes. Noticia totalmente disparatada puesto que Balaguer no caer谩 prisionero de la gente de Puigcerd谩 hasta el mediod铆a, al estar viajando en el tren que procedente de Barcelona, tendr铆a que llegar a La Molina aquella misma ma帽ana[14].

La noticia llega a Barcelona

La misma ma帽ana del asalto, desde el pueblecito de Fornells de la Muntanya llegaron las primeras noticias telef贸nicas a Barcelona del incidente, gracias a que dos esquiadores hab铆an logrado huir a primera hora del chalet aprovechando un momento de confusi贸n. Aventura que protagonizaron  Ram贸n Oliver y Llu铆s Busquets, que antes hab铆an intentado parar in煤tilmente en la estaci贸n de Tosses al tren procedente de Barcelona en el cual sab铆an que viajaba el capit谩n Carlos Balaguer acompa帽ado tres compa帽eros m谩s.[15]

De este modo, al mediod铆a y en la estaci贸n de La Molina, a la llegada del tren procedente de Barcelona, fueron detenidos de propina cuatro esquiadores m谩s, entre ellos el propio capit谩n en jefe de la compa帽铆a, Carles Balaguer, que en teor铆a sub铆an al 鈥渞escate鈥, otra nueva leyenda m谩s, portando varios fusiles, una ametralladora y una caja de bombas de mano, material reci茅n comprado en Barcelona con dinero contante y sonante a gentes de EC, lo que fue una pura coincidencia[16].

Cuando a media ma帽ana se retiraron los asaltantes del chalet con direcci贸n a Puigcerd谩, bien aposentados en dos coches de turismo, en dos camiones de gran tonelaje y en un autocar, se llevaron con ellos, en calidad de rehenes al teniente Altaba y al sargento Serra Hern谩ndez, a los que un poco m谩s tarde se les unir谩 el capit谩n Balaguer, 茅ste reci茅n llegado de Barcelona y detenido en la estaci贸n de La Molina, o Xandri detenido durante la madrugada, quedando en el chalet de guardia una docena de milicianos de la CNT que se hicieron cargo de las tres secciones de esquiadores detenidos, a los cuales se les avis贸 de que en caso de que se produjera alg煤n incidente, por ataque a alguno de ellos, todos ellos lo pagar铆an muy caro.  Retenidos los oficiales en Puigcerd谩, dos d铆as m谩s tarde los hombres de Antonio Mart铆n decidieron despachar a toda la tropa pirenaica de La Molina en direcci贸n a Barcelona.

Las gestiones conducentes a la liberaci贸n de los rehenes de Puigcerd谩, iniciadas a la carrera por Tarradellas ante la CNT,  las de Garc铆a Oliver y del mismo consejero de Defensa, Francesc Isgleas, o por la propia organizaci贸n confederal con Antonio Mart铆n concluyeron al final en un pacto de caballeros. Los oficiales detenidos no solo no ser铆an fusilados, como en un principio amenazaba el 鈥淐onsell鈥, sino que fueron puestos en libertad, pero a condici贸n de que los Pirinencs no volvieran a aparecer ni en pintura por aquella comarca, comprometi茅ndose, adem谩s, la Generalitat a no destinar all铆 m谩s fuerzas de ning煤n tipo, palabra que no se cumplir谩 al intentar asaltar Puigcerd谩 los carabineros en los finales del mes de Abril. 

Despu茅s de tan tremendo desastre, buena muestra de la incompetencia total de los mandos de los esquiadores, o de su falta absoluta de previsi贸n, todo fueron excusas, o seg煤n sea el punto de vista personal de algunos, heroicidades, que en su caso y con el tiempo han servido para alimentar la leyenda de la 鈥渕铆tica鈥 Compa帽铆a de Esqu铆s.[17]  

El material substra铆do por los asaltantes

Detalle curioso es la existencia de dos documentos posteriores; uno oficial y otro particular, aunque en ambos, con sello al pie del Regimiento Pirenaico, donde se detallaba el material que qued贸 en poder de los asaltantes, fechado el primero el d铆a 8 de marzo y el 14 de aquel mismo mes el segundo.

El primero de ellos, con cabecera impresa y en papel oficial de las Milicias Pirenaicas, est谩 realizado por 鈥渆l jefe de 5陋 Secci贸n de Intendencia de la 4陋 Compa帽铆a de Esqu铆s鈥. Sorprende el comentario sobre la existencia de la 4陋 Compa帽铆a de Esqu铆s, que se repite tambi茅n en el t铆tulo de cabecera, indicando de aquel modo que es correcto, aunque la pregunta es obvia, si tal  como parece la compa帽铆a de La Molina era la cuarta cuales eran las otras tres, 驴las destinadas al Sector Jaca? Misterio.[18]    

El segundo documento, realizado en papel normal, aunque con sello seco oficial, que no lleva firma alguna del responsable, est谩 compuesto por tres relaciones muy diferenciadas.

En la primera, se hace relaci贸n del n煤mero o del modelo de las armas cortas requisadas, pistolas o rev贸lveres, con sus calibres respectivos, en n煤mero de 35, afirmando que todas ellas eran 鈥減ropiedad鈥 particular de los 鈥渟oldados鈥, armas que les fueron confiscadas por los asaltantes el d铆a 1 de marzo. En la segunda relaci贸n, aparecen las armas largas tambi茅n confiscadas: 鈥15 fusiles m谩user, 1 ametralladora 鈥淗okins鈥 (sic), 2 Winchester, 850 cartuchos de munici贸n para fusil, y 10 peines para ametralladora (llenos)鈥.

La tercera y 煤ltima, es la m谩s exhaustiva, al aparecer rese帽ado todo el material de monta帽a que pose铆an los esquiadores tambi茅n requisado por los asaltantes, desde los sacos de dormir, las cuerdas de escalada, los 鈥渁noraks鈥, los piolets o los esqu铆s. Aunque dicha relaci贸n, poco o nada tiene de com煤n con la relaci贸n redactada quince d铆as antes por el  jefe de la 5陋 Secci贸n de Intendencia, al haberse incrementado y multiplicado los conceptos en esta segunda lista, o al aparecer una parte importante de material no especificado tampoco en la primera lista, de hecho la oficial.

Otra de las anomal铆as de aquella misma segunda relaci贸n, est谩 en la distinci贸n que se hace en ella del material 鈥減ropiedad del Cuartel鈥 con el del material de 鈥減ropiedad particular鈥. De este modo resulta, que 15 pares de piel de foca para esqu铆s, son particulares, como tambi茅n lo son 40 pares de esqu铆s o 40 juegos de bastones para esqu铆s, mientras que los 60 juegos restantes de esqu铆s o de bastones, al parecer, pertenecen a la unidad. Mientras que en la primera lista, la oficial, resulta que la compa帽铆a solo pose铆a 30 pares de esqu铆s y 29 juegos de bastones usados, o cuando los capotes manta de la unidad que en un principio eran 28, se transforman en la segunda lista en 120, o cuando consta en esta segunda relaci贸n que la unidad ten铆a como propias 50 pares de pieles de foca para esqu铆, cantidad que no figura bajo ning煤n concepto en la primera, y as铆 hasta un largo etc.

Tema este, el de duplicar cifras, o el de falsificar la pertinente documentaci贸n, pero siempre a favor de la unidad y de cara a la Intendencia, que uno de los componentes de las Milicias Pirenaicas reconoc铆a 鈥渃omo asunto com煤n y habitual鈥, pues, seg煤n 茅l, era muy sencillo a帽adir un simple cero a cualquier cifra.

Asunto que al parecer provoc贸 la l贸gica ira del dirigente anarquista Garc铆a Oliver al descubrirse aquella estafa, lo que de paso provoc贸 la inmediata visita de aquel al cuartel general de Barcelona. Estafa que Garc铆a Oliver, seg煤n el testimonio, perdon贸 al advertir las 鈥渃arencias鈥 de los pirenaicos. Historia muy poco cre铆ble, de conocer a fondo las opiniones al respecto de Garc铆a Oliver y m谩s a煤n su opini贸n sobre los nacionalistas radicales.[19]   

La siguiente anomal铆a de que aquella segunda relaci贸n, es que justamente los 60 pares de esqu铆s y sus correspondientes bastones, propiedad de la unidad, 鈥渉ab铆an sido retenidos en la estaci贸n (de la Molina) por orden del POUM y entregados al mismo鈥. Suerte que al parecer no hab铆an corrido id茅ntica los esqu铆s o los bastones particulares, que aunque quedaron en el chalet o en la estaci贸n, de creer lo que se afirma en el documento, no pasaron a poder del POUM.

De ser cierto aquel hecho concreto de la requisa de esqu铆s por parte del POUM,  dichos esqu铆s pudieron servir para dotar, casi de lujo, al destacamento de esquiadores que dicho partido ten铆a afincado en el refugio de Segramorta, al mando de su ex compa帽ero Ram贸n Rein茅s, cofundador de las primitivas Milicias Alpinas, y cuyos hombres, apenas una veintena, hab铆an participado en aquel asalto.

Tambi茅n dentro del apartado de objetos personales, en dicho documento se denuncia la requisa de 2 prism谩ticos, 1 br煤jula, 1 pluma estilogr谩fica y 1 maquina de fotogr谩fica, o 鈥渄e innumerables objetos particulares como eran guantes, m谩quinas de afeitar, jers茅is, fajas, viseras, gafas para el sol鈥 鈥淐osas, que aunque parezca que carecen de importancia, tiene en s铆 mucha si se tiene en cuenta que la mayor铆a de art铆culos para el esqu铆 son extranjeros y actualmente no hay en existencia鈥.

Entre lo supuestamente requisado, cabe destacar que al aparecer los asaltantes se hab铆an quedado con 3.000 kilos de v铆veres, entregados a los esquiadores tres d铆as antes por la Conserjer铆a de Defensa de la Generalitat, haci茅ndose constar que tambi茅n se hab铆an apropiado de 6.500 pesetas en met谩lico que ten铆a en Caja la unidad.

Dentro del terreno de la leyenda, resulta significativo la descripci贸n que alguno de los afectados hizo, desde su particular punto de vista, de los asaltantes. En su caso la del teniente Carlos Altaba, que en definitiva fue el que rindi贸 a todos los efectos el chalet y con 茅l a toda la compa帽铆a, aunque afirmando muy serio que el enemigo: 鈥渆ran una pobre gente ignorante, vestida con trapos, con alpargatas y sin calcetines鈥.[20]

Hecho respecto a la uniformidad de los asaltantes, que teniendo en cuenta que era el mes de marzo, o que adem谩s estuvo nevando intensamente durante aquellos dos d铆as, resulta casi risible y m谩s a煤n al observar cierta foto que se conserva, donde se puede apreciar el momento mismo de la rendici贸n de los esquiadores, y donde por supuesto los asaltantes aparecen mucho mejor pertrechados, en todos los aspectos, que los propios esquiadores, pues, estos aparecen en ella con chaquetilla corta y con las manos metidas en los bolsillos del pantal贸n y poco menos que de amigable tertulia con sus enemigos. 鈥淔eroz鈥 enemigo al cual se aprecia indolente y relajado, al estar tambi茅n con las manos metidas en los bolsillos de sus largos y gruesos tabardos y con los fusiles colgados sobre el hombro.[21]    

El final de la historia

De aquel modo tan absurdo concluyeron los esquiadores del Regiment n潞 1 de Catalunya su estancia en La Molina, haciendo creer que hab铆an subido all铆 para liberar la Cerda帽a de  los elementos de la CNT. Comentario que no se sostiene a la vista de determinadas fotos donde se aprecia que los esquiadores se dedicaban m谩s a hacer teatro o a tomar el sol, que a su entrenamiento.

La prueba est谩 en que dentro de aquella guerra encubierta entre esquiadores y anarquistas, tambi茅n hubo tiempo para gozar todos juntos, libertarios y esquiadores, del noble arte de Tal铆a, pues, el d铆a 30 de enero de 1937, la Agrupaci贸n Art铆stica de las Milicias Pirenaicas interpret贸 en la propia Puigcerd谩 la obra 鈥Yo no mato鈥, de Vicente Lacambra, escrita en 1922, un t铆tulo por cierto muy acertado, puesto que era 鈥渦na obra llena de sentimentalismo y de humanismo, de ese humanismo que tanto hemos propagado y propagamos los anarquistas鈥, afirmaba la cr铆tica en la prensa de Puigcerd谩. Funci贸n que tuvo por finalidad la de recoger fondos destinados a los hospitales de sangre.[22]

 Antonio Gasc贸n Ricao

Notas:

[1] Ver biograf铆a en la Real Academia de la Historia, dbe.rah.es.

[2] Albert Manent, Carles Balaguer, Oficial de les Milicies Pirinenques鈥, Serra d鈥橭r, febrero de 1976, pp. 97-99.

[3] Narcis Casas, Els meus seixanta anys d鈥檈squi鈥,  Barcelona, 1993, p. 41. 

[4] Op. cit. p.42.

[5] Op. cit,, p. 42.

[6] La medida para poder conocer lo minoritario que era el mundo del esqu铆, es que Antonio Fort y Nolla, personaje que era socio de la Uni贸n Excursionista de Catalu帽a y que despu茅s ingresar谩 en la Compa帽铆a de Esqu铆s, aquel a帽o de 1936 ten铆a el carn茅 n煤mero 231 de la Federaci贸n d鈥橢squ铆 de Catalunya. 

[7] N. Casas, op. cit., p. 30;  R. M. Terrafeta i Badia, op. cit..

[8] N. Casas, op. cit., p. 44.

[9] N. Casas, op. cit., p. 44.

[10] Fort Nolla, Antonio: Els meus 鈥減rimes鈥 90 anys, 2001. Diario manuscrito, op.38.

[11] Pons i Porto, J. y Sol茅 i Sabat茅, J. M.: Anarqu铆a i Rep煤blica a la Cerdanya (1936-1939). El 鈥淐ojo de M谩laga鈥 i els fets de Bellver, Barcelona, 1991, p. 117 y ss..

[12] Terrafeta i Badia, Roma Mar铆a: Andr茅u Xandri: M铆stica y For莽a. Barcelona, 1988, p.140.

[13] Cuando concluy贸 toda la operaci贸n, el bot铆n ascendi贸 a 30 pistolas, 15 fusiles, 2 Winchesters y una vieja ametralladora 鈥淗otchkiss鈥, aparte de esqu铆s y material de monta帽a, y alguna que otra bomba de mano, seg煤n uno de los informes cursados por los pirenaicos con motivo del incidente. Archivo familia Benet (AFB).

[14] N. Casas, obra citada, pp. 49-50.

[15] Archivo familia Benet.

[16] Alfons Segal脿s Sol茅, Carnet d鈥檜n milicia-soldat 1936-1939. Barcelona, 1986, pp. 21-28.

[17] Tanto los antecedentes previos al asalto, como el asalto en s铆, est谩n tomados casi al pie de la letra de un informe redactado el d铆a 3 de marzo de 1937, por los pirenaicos Ram贸n Oliver y Lluis Busquets, que fueron los 煤nicos que consiguieron escapar del cerco y avisar a Barcelona. AFB.

[18] 鈥淩elaci贸 dels generes existents en el magatzen de la base de La Molina amb responsabilitat de la 4陋 Companya d麓esqui, d铆a  3 marc de 1937鈥, AFB.

[19] R. M陋 Terrafeta, op. cit., pp. 37-138.

[20] R. M陋 Terrafeta, op. cit., p. 142.

[21] Jaume de Ramon i Vidal: El Regiment Pirinec n煤m. 1 de Catalunya. Barcelona, 2004, foto no numerada, pero situada entre las p谩ginas 160-161.

[22] El Sembrador, 7 de febrero de 1937.

Im谩genes:

1.- La C铆a de esqu铆s, formada en la explanada del Chalet.  Archivo familia Antonio Fort.

2.-  Grupo de esquiadores haciendo mofa con sus nuevos 鈥渙noraks鈥, Archivo familia Antonio Fort.




Fuente: Portaloaca.com