October 4, 2021
De parte de SAS Madrid
301 puntos de vista


“Es un drama lo de la educación infantil en Madrid”. Laura, con algo más de treinta años, habla desde la experiencia. En el último lustro, se ha enfrentado en dos ocasiones a la odisea que supone encontrar plaza en la red educativa pública regional para las etapas más tempranas de la enseñanza. Primero con la niña mayor, a quien tuvo que meter en un centro concertado. Y ahora con la más pequeña. “Estoy en el puesto 24 de la lista de espera del Ayuntamiento de Madrid y en el 34 de la Comunidad de Madrid“, cuenta al otro lado del teléfono. Es cierto que la economía familiar le permitiría afrontar más o menos el pago de una guardería privada, algo completamente impensable en otros hogares de la región. Pero ella no quiere. Primero, porque confía en la enseñanza pública. Y segundo, porque la calidad que ofrece es mayor. Por eso, rechaza hablar de la tan cacareada libertad de elección. “Nosotros no podemos elegir la educación que queremos para nuestros hijos”, señala.

Su historia coincide con la que también relata Elena. La joven, residente en Madrid, tuvo un crío hace tres años. En casa trabaja tanto ella como su pareja, por lo que desde temprano debieron buscar un centro para el niño. Para la etapa de cero a un año, le fue completamente imposible conseguir plaza en una guardería pública, ya fuera de la red del Ayuntamiento o de la Comunidad de Madrid. No le quedó, muy a su pesar, más remedio que meterle en una privada, con el importante desembolso mensual que eso llevaba asociado. No obstante, tampoco fue sencillo. Las listas de admitidos en la pública salen justo a las puertas del verano, por lo que si el niño queda fuera los padres se ven obligados a buscar a toda velocidad una alternativa. Por eso, para el siguiente curso decidieron reservar en la privada a la espera de la resolución de admitidos. Desembolsaron 250 euros. Un dinero que finalmente perdieron cuando el niño consiguió, al fin, plaza en la pública. “Cuando nos llamaron fue como si nos hubiera tocado la lotería”, cuenta.

El caso de las dos jóvenes ejemplifica a la perfección la odisea a la que se enfrentan miles de familias que residen en suelo madrileño. Cada año, allá por el mes de abril, se abre el plazo de presentación de solicitudes para el primer ciclo de educación infantil –niños y niñas con tres años o menos–. Miles y miles de peticiones se van amontonando a la espera de ser estudiadas por las autoridades, que analizan, entre otras cuestiones, la situación laboral de los progenitores, la economía familiar o la proximidad del domicilio familiar o el lugar de trabajo. Un par de meses después, llega el chasco para muchos padres y madres. Sus solicitudes han sido denegadas. La demanda supera ampliamente a la oferta en la región. Sobre todo, en las edades más tempranas. “Se asume que las familias se hacen cargo. Sin embargo, muchas personas no cuentan con una red que les pueda echar una mano”, apunta en conversación con infoLibre Tania Sánchez, diputada de Más Madrid en la Cámara autonómica. 

El doble de solicitudes que de plazas

Los datos del presente curso escolar relativos a la educación en el primer ciclo de infantil, facilitados por el Ejecutivo autonómico en respuesta a una petición de información del principal partido de la oposición, dan buena fe de lo complejo que resulta hacerse con una plaza en centros públicos. Para el tramo de edad de menos de un año, se registraron antes del verano 8.575 solicitudes. Sin embargo, el número de plazas disponibles para esa horquilla es de 4.083. “Y me parece que nos quedamos cortos”, opina Laura cuando se ponen sobre la mesa los datos. “Resulta muy difícil poder conseguir un sitio durante el primer año del niño”, resalta la parlamentaria, que como las dos jóvenes también tuvo que enfrentarse a esta odisea cuando nació su primer hijo. 

Desde la Consejería de Educación sostienen que esa diferencia entre oferta y demanda puede deberse al número de solicitudes presentadas por cada familia. “El sistema de escolarización en 0 a 3 años es diferente al de los colegios o institutos. Así, no está limitado a una única solicitud, sino que cada familia puede presentar una solicitud diferente para Casas de Niños, para escuelas infantiles y para conveniadas, así como para la red pública del Ayuntamiento de Madrid o una plaza en escuela infantil privada. Es decir, puede haber varias solicitudes para un mismo niño. Además, que se realice la solicitud no significa que se formalice la matrícula”, resaltan desde el departamento que dirige Enrique Ossorio a preguntas de este diario.

Tampoco la oferta ha sido capaz de asumir toda la demanda en el tramo de edad comprendido entre uno y dos años. Ahí, se registraron 13.399 peticiones, frente a 13.322 plazas. Diferente fue para la horquilla de entre dos y tres años. En ese caso, la respuesta que dio el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso a Más Madrid referencia 8.658 solicitudes para el curso actual y 20.184 puestos en la red pública. No obstante, Sánchez sospecha que en estos dos últimos casos se ofrece una cifra general que probablemente no tenga en cuenta el número de plazas que ya están ocupadas antes de comenzar el procedimiento de selección. Es decir, que el dato que se ofrece sea el del número de huecos posibles que tiene la red pública y no el de puestos vacantes que no estén ocupados ya por niños y niñas que entraron en los centros en su primera etapa y que continúan en los mismos durante los cursos posteriores. 

“Las instituciones no facilitan la crianza”

Para la diputada de Más Madrid, el problema va mucho más allá del número de plazas. “Es una cuestión de actitud. Las instituciones no facilitan la crianza, no ayudan, no incentivan”, apunta. Sánchez considera que solo el proceso ya está viciado. En este sentido, pone sobre la mesa el tema de los plazos. Hay dos convocatorias. Una en abril y otra “extraordinaria” después del verano, donde quedan los “restos”. Si el crío nace en septiembre o en octubre, como le ocurrió a ella, las posibilidades de conseguir meterle durante ese primer año en la pública se vuelven prácticamente inexistentes. “Es una constante carrera de obstáculos para escolarizar a tus hijos de la que consideras que es la manera menos gravosa”, sostiene la parlamentaria, que también critica, viendo cómo están las cosas en la enseñanza infantil, que a los diferentes Gobiernos conservadores en la Comunidad de Madrid se les llene la boca hablando de la libertad de elección en el ámbito educativo.

“No es verdad que se prefiera llevar a los niños a la concertada y la privada”, sentencia Sánchez. De hecho, las dos jóvenes consultadas por este diario se empeñan en dejar claro durante la conversación que el modelo que ellas quieren para sus niñas y niños es el público. Primero, dicen, por la calidad del servicio: “La mayoría de los centros públicos tienen cocina propia, más espacio al aire libre para ellos…”. Y segundo, por el impacto económico. Ambas sitúan el coste en los centros privados en los 500 euros mensuales, a los que luego se añaden otros gastos extra asociados. Y con los llamados cheques guardería apenas cubren algo más de una quinta parte del desembolso al mes –para este curso la ayuda oscila entre los 100 y los 160 euros–. “En la pública, sin embargo, yo estoy pagando 98 euros al mes por el comedor y luego lo poco que cuesta un paquete de folios o la plastilina“, relata Elena.

Educación se defiende con datos. Durante este curso, dicen, habrá un total de 76.468 niños menores de 3 años de edad en el primer ciclo de Educación Infantil, lo que “supone un incremento del 0,5% con respecto al curso pasado”. “De ellos 40.979 estarán escolarizados en las Escuelas Infantiles públicas, un 1,4% más que en 2020/2021. Además, 3.647 alumnos irán a centros privados en convenio, un número similar al del pasado año, y 31.842 asistirán al resto de centros privados, con un descenso del 0,7%, de los que la gran mayoría van a obtener ayuda de las becas de escolarización infantil”, recalcan. Sobre esto último, dicen que “casi 9 de cada 10 familias” recibieron durante el curso pasado “fondos públicos para sufragar los gastos de escolarización de este ciclo”.

Según el último informe sobre el estado del sistema educativo en España, en el curso 2018-2019 había en la Comunidad de Madrid 1.653 centros en los que se impartía el primer ciclo de Educación Infantil. De ellos, 1.100, el 66%, eran privados no concertados, mientras que 508 (el 30,7%) eran de titularidad pública. El resto, concertados o subvencionados.

Una prioridad educativa con fondos europeos

Las tasas de escolarización a nivel nacional en las primeras etapas han experimentado un avance con el paso de los años. Si en el curso 2009-2010, la de menos de un año se situaba en el 7,8%, en el curso 2019-2020 alcanzaba en el 13,1%, casi el doble. Con un año, la cifra se sitúa en el 43,9%, frente al 26,5% de hace una década, mientras que en el caso de dos años se coloca en el 63,1% –frente al 44,4% de hace diez años– y en el de tres años en el 96,1%. Para este curso, y con las cifras sobre la mesa, la Consejería de Educación espera que la tasa de escolarización temprana se incremente en Madrid del 45,9% al 48,8%, “una cifra” con la que la comunidad “se situaría a la cabeza de España en escolarizar a los niños de 0 a 3 años, sólo superada por el País Vasco”.

Pero el problema de oferta y demanda sigue estando ahí. “En España, la demanda es más alta que la oferta en el primer ciclo de educación infantil (menos de tres años) en la mayoría de comunidades autónomas”, ya avisaba la Comisión Europea en un informe de 2019. Algo que, no obstante, afecta a la mayoría de países de nuestro entorno. Las únicas excepciones, los nórdicos.

Quizá por eso, el Ejecutivo central ha puesto esta cuestión entre sus prioridades en materia educativa de cara a la llegada de los fondos europeos. Así, en su plan de resiliencia incluye una inversión para dotar de equipamiento más de 65.000 nuevas plazas de educación infantil, prioritariamente de uno o dos años. “Permitirá la mejora de los resultados educativos futuros y reducir las desigualdades en el acceso y participación asociadas al nivel socioeconómico de la familia. Además, la educación infantil juega un papel fundamental en la conciliación familiar y puede influir positivamente en el acceso de la mujer al mercado laboral”, recoge el documento.

Enlace relacionado InfoLibre.es (03/10/2021).




Fuente: Sasmadrid.org