September 6, 2022
De parte de Nodo50
205 puntos de vista

Albino Prada.

Cuando V铆ctor Hugo escrib铆a en el a帽o 1862 su novela 鈥Los Miserables鈥 ya ten铆a muy claro que una cosa es ver c贸mo de capaz es un pa铆s de producir riqueza y otra muy distinta si era tan virtuoso haciendo uso de la misma. De manera que solo si hac铆a las dos cosas (producir y usar la riqueza) satisfactoriamente se podr铆a decir que vivimos en un pa铆s con una econom铆a saludable.

Muchos a帽os despu茅s el premio Nobel de econom铆a Amartya Sen reincidi贸 en esa distinci贸n se帽alando que m谩s all谩 del crecimiento econ贸mico de un pa铆s (su capacidad de producir riqueza, su PIB) hab铆a que considerar las oportunidades (sanitarias, educativas, de empleo, de jubilaci贸n, de vivienda, de renta m铆nima, etc.) para una vida digna que ese crecimiento econ贸mico ofrece. Oportunidades que est谩n directamente relacionadas con los usos y distribuci贸n de la riqueza.

Estas oportunidades igualitarias remiten al criterio del velo de la ignorancia de John Rawls. Para Rawls una sociedad justa es aquella en la que hacemos un uso de la riqueza que haga posible que todos sus ciudadanos (independientemente del azar gen茅tico, familiar, regional, etc. que les haya correspondido) tengan las mismas oportunidades de una vida digna. Para eso los usos virtuosos de la riqueza deben ser alimentados y potenciados por una potente redistribuci贸n de la misma. Porque nadie tiene derecho a toda la riqueza que cree haber ganado con su presunto 煤nico m茅rito y esfuerzo (Sandel, 2020).

MIDIENDO LA INCLUSIVIDAD

Hugo, Rawls, Sen o Sandel enlazan y desarrollan, cada uno con sus matices, un argumento que hoy se resume en el de 鈥inclusive growth鈥 (crecimiento inclusivo) que yo prefiero nombrar como: (m谩s) desarrollo con (menos) crecimiento, o (menos) crecimiento con (m谩s) desarrollo. 

Pues no se tratar铆a tanto de hacer crecer al m谩ximo el PIB (como se quiere conseguir este a帽o 2022) con determinados usos e inversiones en tecnolog铆as energ茅ticas o digitales, no se tratar铆a tanto de hacer crecer la tarta, sino de que uso hacemos del PIB y la riqueza que somos capaces de producir para mejorar las oportunidades de vida digna de las personas. De las actuales y de las de las generaciones futuras.

Pues bien, en el a帽o 2017 publicado por el Foro Econ贸mico Mundial vio la luz un informe sobre crecimiento inclusivo y desarrollo para ciento siete pa铆ses del mundo, elaborado con una docena de indicadores (educativos, sanitarios, empleo, etc.). En dicho informe Estados Unidos era uno de los pa铆ses que m谩s posiciones descend铆an en el ranking mundial de evaluarlo con el PIB por habitante (producci贸n riqueza) a hacerlo en inclusividad (uso de la riqueza). 

Pero Espa帽a era por esos a帽os uno de los pa铆ses ricos del mundo que m谩s hab铆a deteriorado su inclusividad desde la crisis de 2008 (solo lo hab铆a hecho peor Grecia). 

El reciente informe mundial sobre competitividad 2020 del citado Foro Econ贸mico Mundial incluye una dimensi贸n de inclusividad (p谩ginas 73 a 76) en las que Espa帽a sigue sin alcanzar una evaluaci贸n positiva. 

As铆 en lo relativo al est铆mulo dentro de las empresas de la equidad y la inclusi贸n, (IncluEmp) en una escala cuyo valor m谩ximo es 100, Espa帽a se encuentra por debajo de no pocos pa铆ses que en cuanto a producci贸n de riqueza alcanzan niveles inferiores a los nuestros, como se observa en el siguiente recuadro.

Fuente: Inclusividad Empresarial (aqu铆), PIBpc (aqu铆)

Esta dimensi贸n de inclusividad empresarial no es por ejemplo ajena a la mayor o menor brecha que exista en cada pa铆s entre la calidad e ingresos de la 茅lite de ejecutivos dirigentes y la periferia de empleados externalizados y precarizados.

Pero una situaci贸n semejante se anota para Espa帽a en indicadores de inclusividad relativos a ajustar las leyes laborales y protecci贸n social para la nueva econom铆a y las nuevas necesidades de la fuerza de trabajo (59, 7 puntos sobre 100), a actualizar los planes de estudio de educaci贸n y ampliar la inversi贸n en las habilidades necesarias para trabajos en nuevos mercados (51,4 sobre 100) o a la no menos relevante dimensi贸n de inclusividad relativa a ampliar el cuidado de ancianos o cuidado de ni帽os (45,3 sobre 100).

DOS EJEMPLOS EN ESPA脩A

En la perspectiva del actual programa Next Generation EU y del actual Plan de Recuperaci贸n, Transformaci贸n y Resiliencia del Gobierno me interesa aqu铆 reflexionar brevemente sobre dos l铆neas (Espa帽a verde y Espa帽a digital) que seg煤n se concreten y desarrollen podr铆an ser contraproducentes con las l铆neas de inclusividad (social y de g茅nero) que asume en su cuarto cap铆tulo (p谩ginas 28 a 56). Pondr茅 dos ejemplos, uno sobre la transici贸n digital y otro sobre la transici贸n energ茅tica.

Si la transici贸n digital supone abrir sin l铆mites los servicios de distribuci贸n y comercio a las opciones online en detrimento del comercio f铆sico y de proximidad, si, dicho de otra forma, no hay una apuesta decidida por la prestaci贸n humana directa de los servicios de venta y distribuci贸n frente a la digitalizaci贸n de los mismos, la inclusividad se resentir谩. Porque por mucho que como consumidores salgamos ganando en precios 鈥揹e momento- m谩s reducidos, lo pagaremos muy caro en cuanto a probabilidades de empleo digno (no de falsos aut贸nomos). Este razonamiento puede trasladarse tal cual a la digitalizaci贸n y big data en los servicios financieros y bancarios o a los de cada vez m谩s servicios personales, asistenciales o de cuidados.

Y si, en la transici贸n energ茅tica, seguimos apostando por el modelo que definen las grandes empresas y operadores del sector de la energ铆a (electricidad, gas, hidrocarburos, etc.) (el lobby f贸sil-nuclear) frente a un modelo descentralizado en el que los ayuntamientos y los hogares tengan un protagonismo directo y no condicionado por aquellas grandes empresas, suceder谩 lo mismo: que lo presuntamente m谩s verde vendr谩 de la mano de una menor inclusividad social. 

Lo que suceder谩 si, por ejemplo, la transici贸n energ茅tica considera limpia y barata la energ铆a nuclear y, en consecuencia, no asume el cierre del parque nuclear actual. Porque entonces se amenazan las oportunidades de una sociedad segura para las actuales y futuras generaciones (residuos y accidentes), un asunto que las grandes empresas ven de muy otra forma. 

Es lo que va de cargar bater铆as para veh铆culos particulares con electricidad de origen nuclear que llega a nuestros domicilios, a orientarse al transporte colectivo movido por electricidad renovable. Porque debi茅ramosasegurar que la energ铆a de los puntos de recarga es de fuente renovable, o se correr谩 el riesgo de convertir el uso del veh铆culo el茅ctrico en pura ret贸rica: su contribuci贸n a frenar la crisis clim谩tica solo tiene raz贸n de ser con una carga 鈥渧erde鈥禄.

CONCLUSI脫N

Las opciones m谩s baratas y competitivas en lo relativo a lo digital o a lo verde (online o nuclear en los dos ejemplos anteriores) nos pueden salir muy caras en t茅rminos de inclusividad. Lo que pone de manifiesto que los argumentos de menores costes en la producci贸n pueden ser un caballo de Troya con consecuencias muy negativas en cuanto a las posibilidades de una vida, empleos y calidad ambiental dignas. Y, a la inversa, opciones alternativas no tan productivistas pueden compensar sobradamente esas p茅rdidas de eficiencia con una mayor inclusividad y resiliencia. Preservar la atenci贸n humana directa en muchos servicios en vez de digitalizarlos, as铆 como primar fuentes renovables dom茅sticas o locales de energ铆a frente a grandes centrales nucleares ser铆an dos buenos ejemplos.

Es por eso que las concreciones del citado Plan de Recuperaci贸n y de la Agenda 2030 para Espa帽a deben calibrar bien esta elecci贸n: 驴el objetivo para este 2022 es recuperar cuanto antes el PIB perdido en 2020, o hacerlo m谩s lentamente pero con m谩s inclusividad?. O, dicho de otra forma, elegir entre una soluci贸n que pase por hacer crecer la tarta al m谩ximo, o m谩s bien por c贸mo cambiamos los ingredientes y como la repartimos. Aunque sea m谩s peque帽a. 

M谩s desarrollo (inclusividad) con menos crecimiento.

Albino Prada es autor del ensayo 鈥Riqueza nacional y bienestar social鈥 ahora en acceso abierto

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Fuente: Attac.es