March 3, 2021
De parte de Oiradilos
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Lo ocurrido aquel 3 de marzo de 1976 en Vitoria pasar谩 a la historia como uno de los mayores actos represivos acaecidos durante la Transici贸n Espa帽ola. Dentro del marco de reivindicaciones laborales y pol铆ticas que sacud铆an la Espa帽a del momento, en Vitoria, miles de trabajadores iniciaban en enero de 1976 una huelga en contra del decreto de topes salariales y por mejores condiciones de trabajo.

Vitoria transicion fraga martin villa

El 3 de marzo, con un masivo seguimiento, ten铆a lugar en la ciudad la tercera huelga general consecutiva. La respuesta policial fue intervenir la asamblea de trabajadores que se celebraba en la Iglesia San Francisco de Vitoria. Tras llamar al desalojo y sin dar tiempo al mismo, se lanzaron contra los trabajadores gases lacrim贸genos dentro de la iglesia. Esta acci贸n produjo la estampida de los manifestantes que fue respondida con cargas policiales, disparos de pistola y r谩fagas de metralleta.

La polic铆a 鈥減remeditadamente鈥 dej贸 que se llenara la iglesia con alrededor de cinco mil personas, permaneciendo en el exterior un n煤mero similar, y fue en ese momento cuando mand贸 desalojar la misma. La multitud all铆 congregada ante el temor de ser aporreada y agredida en su salida, se neg贸 al abandono del recinto religioso. Hay que recalcar que los templos estaban protegidos por el Concordato, por lo cual no pod铆an actuar ni acceder a su interior las Fuerzas Armadas, salvo urgente necesidad.

Para proceder al desalojo, la polic铆a atac贸 y asalt贸 la iglesia con gases lacrim贸genos y material antidisturbios, por lo que presos del p谩nico y la asfixia, los all铆 congregados comenzaron a salir huyendo, momento en el que los polic铆as procedieron a golpear y disparar indiscriminadamente tanto sobre los que intentaban escapar, como sobre los que desde el exterior atra铆an su atenci贸n para dejar v铆a libre a los que abandonaban aquel infierno.

Aquel d铆a 3 de marzo de 1976, en Vitoria, la represi贸n policial ocasion贸 la muerte de 5 manifestantes y m谩s de 150 sufrieron heridas de bala. Los autores y responsables de aquella matanza nunca fueron condenados ni las v铆ctimas suficientemente reconocidas. La matanza no fue el principio del fin de la represi贸n sino momento 谩lgido de una realidad en la que trabajadores siguieron muriendo en las calles, que el entonces Ministro de la Gobernaci贸n, Manuel Fraga, consideraba suyas.

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En un primer momento, a resultas de los partes hospitalarios enviados al juzgado por ser las personas atendidas, tanto fallecidos como heridos, a consecuencia de disparos y agresiones, se abrieron diligencias previas. Los sumarios abiertos, despu茅s de varios recorridos por diversos juzgados y tribunales, acabaron finalmente en la jurisdicci贸n militar, la cual, aun reconociendo que los hechos considerados, eran en principio constitutivos de delitos por homicidio, dict贸 auto de sobreseimiento por no haber motivos suficientes para acusar de ellos a personas determinadas. Posteriores reclamaciones al Estado por responsabilidad civil, efectuadas por algunos afectados, tampoco fueron atendidas.

Manuel Fraga Iribarne era el ministro responsable de la fuerzas del orden durante los sucesos de Vitoria de 1976. Fraga se encontraba en Alemania participando en una campa帽a diplom谩tica (para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarqu铆a), cuando tuvo lugar la masacre y le sustitu铆a en sus funciones el Ministro Secretario General del Movimiento Adolfo Su谩rez Gonz谩lez. Fraga junto con Rodolfo Mart铆n Villa, Ministro de Relaciones Sindicales, y el General Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de su decisi贸n.

Rodolfo Mart铆n Villa fue uno de los principales actores del franquismo durante los a帽os 60 y 70. Fue jefe nacional del SEU, secretario del Sindicato Vertical, Gobernador Civil de Barcelona y finalmente ministro de Relaciones Sindicales y de Interior con los gobiernos de Arias Navarro y Su谩rez. Mart铆n Villa est谩 relacionado con distintos actos de represi贸n (Vitoria, Madrid, M谩laga, Barcelona o Pamplona, entre otras ciudades) y ha sido imputado en aplicaci贸n del principio de Justicia Universal ante el Juzgado Nacional de lo Criminal y Correcci贸n Federal n煤mero 1 de la Rep煤blica Argentina como autor de cr铆menes contra la humanidad.

Todav铆a prohibidos los derechos de reuni贸n, manifestaci贸n y de huelga, los sindicatos, ilegales tambi茅n, convocan huelgas en toda Espa帽a. La respuesta del gobierno fue la habitual represi贸n policial. Los altercados se multiplicaron y las huelgas generales de protesta se sucedieron durante varios meses.

Fuente: Daniel Fern谩ndez Abella

Autor: fargov

Interesado en temas sociales y m谩s concretamente en la solidaridad, el apoyo mutuo, los derechos humanos y todo aquello que represente una mejora para la sociedad.




Fuente: Oiradilos.wordpress.com