December 23, 2021
De parte de El Topo
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El n煤mero 4 de la calle Ana Bernal en el barrio malague帽o de Lagunillas ha estado siempre en construcci贸n: ahora es una librer铆a llamada Suburbia. Este espacio en su momento estuvo conectado con el n煤mero 18 de la calle Vital Aza, formando el polvero El铆as Materiales de Construcci贸n. Un lugar donde se vend铆an principalmente azulejos, pero tambi茅n otros materiales de construcci贸n que, entre otras cosas, contribuyeron a edificar una parte del barrio. Desde 2016, la parte que da a Vital Aza comenz贸 a llamarse Casa Azul aunque el letrero de El铆as nunca desapareci贸, 煤nicamente se complet贸; El铆as Materiales de Construcci贸n de mundos. Aqu铆 comenz贸 a reunirse la asociaci贸n vecinal Lagunillas Por Venir o el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de M谩laga, as铆 como distintos seminarios y encuentros facilitados por transversal.at. Entonces, ya en 2021, se abri贸 un agujero y los espacios volvieron a entrar en relaci贸n, en Ana Bernal 4 los azulejos ahora son libros, sin dejar de ser materiales de construcci贸n.

En la librer铆a no entendemos los libros como mercanc铆as, sino como materiales de construcci贸n de mundos, materiales a disposici贸n de lxs vecinxs para seguir construyendo barrio, facilitar el encuentro, imaginar otros mundos y agujerear la vida. La apertura de la librer铆a es un nuevo agujero en la ciudad, no tanto por lo que perfora, sino por lo que abre, por lo que deja pasar. No solo por lo que deja pasar en la ciudad sino tambi茅n por las formas de vida que genera; no solo por lo que se abre sino por lo que nos abre. La librer铆a fue un acontecimiento que surgi贸 de entre las ruinas de nuestras vidas enmara帽adas por la precariedad, la incertidumbre, la militancia y los malestares que 铆bamos comprendiendo juntxs en forma de politizaci贸n, escucha, resonancias, junteras.

Todo el mundo nos pregunta c贸mo es sostenible una librer铆a. Muchxs vecinxs han dado por hecho que somos una biblioteca y nos aprendimos de memoria c贸mo explicar que no, que somos una librer铆a asociativa, que la gestionamos 鈥攄e momento鈥 entre tres personas pero que se sostiene entre muchas. Tambi茅n es un espacio de encuentro entre lxs vecinxs y no tan vecinxs, uno de esos refugios necesarios para resistir e insistir, para seguir abriendo puertas, grietas, agujeros.

Nosotrxs no paramos de preguntarnos c贸mo es sostenible una vida. Nos dimos cuenta de que no pod铆amos seguir pensando la vida, el trabajo y la militancia como compartimentos estancos que ir llenando y optimizando, mejorando. Que no ten铆a sentido seguir sacando 芦huecos禄 libres, desdoblando nuestras vidas en una, dos, tres o infinitas partes. No queremos seguir repitiendo la misma retah铆la de bloqueos propios de la inercia militante: el agotamiento, la falta de tiempo, la retirada por 芦autocuidado禄 o directamente la huida, como si militar tuviera en efecto un sentido militar. Ese terreno de conflictividades en el que se reproduce una y otra vez una sociabilidad que, en muchas ocasiones, est谩 lejos de ser revolucionaria. Por lo que no paramos de preguntarnos; 驴c贸mo se cuida una vida militante?, 驴c贸mo se revolucionan de manera sostenible y enmara帽ada esas vidas posibles?

Lo que se esconde debajo de c贸mo se sostiene una librer铆a es el c贸mo se sostienen las vidas que sostienen una librer铆a. Y, m谩s importante aun, c贸mo son y c贸mo se sostienen esas formas de vida. Lejos de conceptos como empresarialidad, emprendimiento, esfuerzo o voluntarismo, la librer铆a no nace para estabilizar los elementos dados por el imaginario neoliberal de la vida privada o la carrera profesional, sino para desplazar, desestabilizar y agujerear nuestro d铆a a d铆a del sistema de trabajo, de la propiedad, de la idea de familia nuclear, de la ficci贸n de la individualidad o la identidad, de la mercantilizaci贸n y la representaci贸n de la vida o de la actividad militante como algo puntual. Lo militante es lo que agujerea la vida, lo que la desestabiliza, lo que la revoluciona a pesar de, e incluso mediante, la precariedad; no lo que reproduce una vida c贸moda, material y simb贸licamente, como extensi贸n alternativa pero complementaria del modus vivendi neoliberal. Lo militante no en un sentido militar o partidista en el que hay miembrxs que profesan obediencia a un ej茅rcito o un partido, ni tampoco en un sentido ficcionado o representativo 鈥攃omo si fuera una tribu urbana dentro de las opciones del mercado de subjetividades鈥, sino como la pr谩ctica de multiplicar las m谩quinas de guerra, es decir, las sociabilidades que permiten revolucionar la vida en vecindades vitales que inventen mundos. Abandonar y desertar de la idea de una vida con los componentes que nos ense帽aron a desear. Porque el deseo tambi茅n se construye en la pr谩ctica. En las distintas conversaciones que se dan en la librer铆a, pero tambi茅n en el bar Pedroso o en La Polivalente 鈥攜 hasta hace poco tambi茅n en las Camborias鈥, abundan deseos de imaginar, de debatir, de conocer, de hacer memoria, de resistir, de vivir muchas (otras) vidas.

Dicen que el momento no ayuda, que vivimos una 茅poca reaccionaria, que la gente no lee y mucho menos lee pensamiento cr铆tico, que la acci贸n pol铆tica de los movimientos est谩 muy debilitada, que todo es triste y violentamente amenazador; y es bastante cierto. Pero es que no existe el momento perfecto, ni un futuro en el que las cosas de pronto sean m谩s f谩ciles, donde el fascismo y la mercantilizaci贸n de todo se desvanezcan; la vida es un territorio de batalla y en construcci贸n, por eso necesitamos materiales para construir otros mundos posibles desde este, aqu铆 y ahora. La min煤scula pero intensa experiencia de la librer铆a demuestra que las socialidades que se crean al poner en circulaci贸n materiales cr铆ticos ya est谩 creando mundos nuevos. Los libros pueden ser materiales cr铆ticos que ayuden a abrir mundos y agujerear la vida, ya que son herramientas para pensar. Pero la cuesti贸n m谩s importante es qu茅, c贸mo y para qu茅 se lee, porque leer es solo un disparador, un punto de partida. Una librer铆a lo que hace es abordar estas cuestiones; por un lado, seleccionando materiales de lectura y conformando con estos itinerarios y, por otro lado, generando grupos y ecosistemas alrededor de los libros 鈥攇rupos de estudio, de lectura, de cine, de debate鈥 para transformar la realidad. Precisamente lo que diferencia una librer铆a comercial de las librer铆as cr铆ticas y asociativas es la forma de responder a estas preguntas, unidas a la forma de entender el trabajo. Mientras una librer铆a comercial se diferencia poco de cualquier otro comercio mercantil, una librer铆a cr铆tica y asociativa es una apuesta pol铆tica por el trabajo cooperativo y militante, la difusi贸n de la cultura libre, la generaci贸n de espacios de socializaci贸n y la colaboraci贸n en red. Una librer铆a cr铆tica y asociativa no puede funcionar de manera aislada, se cuida y sostiene gracias a una comunidad de socixs que no solo las apoyan econ贸micamente, sino que forman parte de su apuesta pol铆tica.

La calle Ana Bernal siempre fue un espacio perif茅rico y marginal incluso dentro de Lagunillas. Es un callej贸n sin salida que, aunque no sea peligroso, es percibido como descuidado, sucio y algo tenebroso. Este callej贸n sin salida albergaba la entrada de mercanc铆as del polvero El铆as Materiales de Construcci贸n, el resto de los bajos han sido desde hace mucho tiempo de uso residencial. El d铆a que abri贸 la librer铆a en el n煤mero 4, apareci贸 un cartel en el n煤mero 2 visibilizando una actividad que llevaba produci茅ndose de manera invisible desde 1992, se trata del vecino V. S. que se dedica a la encuadernaci贸n, reparaci贸n y restauraci贸n de libros. De alg煤n modo la apertura de la librer铆a hizo que este reparador de libros se sintiera tan c贸modo en la calle como para visibilizar su labor. De pronto, el callej贸n sin salida de Ana Bernal se convirti贸 en la primera calle de M谩laga, y puede que la 煤nica del mundo, donde todos sus locales se dedican a los libros. La cuesti贸n no se qued贸 ah铆, resulta que unos d铆as antes, cuando todav铆a se estaban montando las estanter铆as de la librer铆a, unx compa帽erx 鈥攖ambi茅n librerx鈥  vino con la fant谩stica y estrafalaria idea de convertir una parte del espacio trasero e interior de la librer铆a, el lugar intermedio entre la Casa Azul y la librer铆a, en un laboratorio de impresi贸n 芦sub g茅neris禄 trayendo, no sin dificultades t茅cnicas, la m谩quina de imprenta de tipos que en los 煤ltimos treinta a帽os hab铆a usado el poeta Francisco Cumpi谩n para imprimir los libros de poes铆a de su editorial 鈥攜 que durante un tiempo tambi茅n fue la librer铆a El 脕rbol de Poe鈥 en calle Frailes 26, tambi茅n en Lagunillas. Y no solo esa m谩quina, tambi茅n la guillotina que usaba Cumpi谩n y otras dos m谩quinas a煤n m谩s antiguas cedidas por la Asociaci贸n en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de M谩laga. Adem谩s, en este espacio tambi茅n se est谩 creando un peque帽o estudio de sonido para grabar audiolibros y recuperar una pr谩ctica que ya parec铆a desaparecida que es la de las radios comunitarias y libres.

En este callej贸n sin salida, justo en frente de la librer铆a puede leerse una pintada que dice 芦Juntas禄, acompa帽ada de una ilustraci贸n de dos manos entrecruzadas. Es algo que puede verse muy bien desde el interior de la librer铆a, desde el mostrador y los sillones donde se suelen hacer las presentaciones de libros o los grupos de lectura. Solxs parece que todo callej贸n es sin salida, sin embargo, esa idea revolucionaria de juntarse y hacer juntxs puede hacer que un callej贸n sin salida se agujeree, que se creen multitud de subterfugios nuevos que vayan socavando esa idea de que no se puede, de que estamos solxs y no hay salida. Se trata de agujerear, de escuchar m谩s, y dejarse atravesar por las resonancias, por las oleadas de deseo que se concretan en encuentros informales, en grupos de lectura y de estudio, en peque帽os gestos como el del cartel del vecino V. S., en conversaciones que a veces son llaves para ensanchar nuestros imaginarios, en definitiva, para pensar y vivir juntxs. Y cuando pensamos y vivimos juntxs, es bueno tener libros alrededor. La librer铆a intenta hacer eso, poner libros alrededor, materiales de construcci贸n de mundos.

Esa vecindad, que no est谩 formada 煤nicamente por lxs vecinxs del barrio sino que es una distancia y una intensidad con las cosas, est谩 ah铆, en construcci贸n. En ese proceso ensayamos aquello que Anna Tsing llama 芦las artes de vivir en un planeta da帽ado禄. Vivimos en una ciudad da帽ada por el turismo y la gentrificaci贸n que tambi茅n se nutre de los efectos del colonialismo. A nuestro alrededor vemos c贸mo se expulsa a lxs vecinxs, c贸mo se derriban sus casas y c贸mo se destruyen las ecolog铆as de territorios, paisajes y memoria, en las que ahora se dibujan nuevos campos de batalla. Queremos construir refugios que se multipliquen, que den lugar a otros lugares, otras formas de lucha, otros movimientos, en cada casa, en cada calle, en cada barrio, en cada solar, en cada pueblo, en cada terreno, en cada paisaje que se niega a ser cercado y homogeneizado, ah铆 donde se materializan ya mundos nuevos.




Fuente: Eltopo.org