April 8, 2021
De parte de Lobo Suelto
197 puntos de vista


Traducci贸n: Fernando Venturi.

Ediciones Sugarco (1987); Mimesis (2001, 2015)

(Contratapa)

A partir de finales del siglo XVIII, el idealismo cl谩sico alem谩n, o pensamiento de la dial茅ctica, devino hegem贸nico en la cultura europea. La cat谩strofe de la revoluci贸n francesa pareci贸 haber arrastrado consigo aquel pensamiento materialista de la diferencia y del antagonismo que hab铆a iluminado el siglo XVIII y que lleg贸 a representar una tendencia alternativa en el desarrollo de la metaf铆sica occidental desde el renacimiento humanista. La poes铆a y la filosof铆a de Leopardi surgen en contacto con esa cat谩strofe, pero reh煤san aceptar que la cuesti贸n cr铆tica (驴por qu茅 fracas贸 la revoluci贸n? 驴cu谩les son las condiciones de la crisis?) pudiera resolverse en el horizonte de la ilustraci贸n dial茅ctica. Al contrario, despu茅s de transitar el terreno de la dial茅ctica y anticipar las conclusiones nihilistas a las que esta experiencia conducir铆a, despu茅s de rehabilitar el nihilismo haci茅ndole asumir la figura modern铆sima de una teor铆a de los signos, Leopardi libera la raz贸n en la 煤nica direcci贸n que le permite a la vida recobrar un sentido de verdad: el terreno 茅tico, en el cual la imaginaci贸n impide todo compromiso posterior con la derrota y construye, dentro de la crisis, una v铆a de salida. Aqu铆, la metaf铆sica leopardiana se intensifica hasta hacerse ontolog铆a, fondo constante de fidelidad y renovaci贸n de los valores; obstinaci贸n de la esperanza. La cuesti贸n cr铆tica debe pues mantenerse abierta. 驴De qu茅 modo ha cambiado el hombre despu茅s de todo lo sucedido?驴Por qu茅 la revoluci贸n es nuevamente posible? Aceptar con fuerza y dignidad el horizonte desolado de la crisis a la que condujo la modernidad occidental sabiendo sin embargo que, a trav茅s de su desesperado sufrimiento, todav铆a es posible su revolucionamiento: esta es la conciencia que construye la metaf铆sica materialista; la distop铆a encarnada de Giacomo Leopardi.

脥ndice

I. La cat谩strofe de la memoria

  1. Tiempo de dial茅ctica
  2. Experimento del Infinito
  3. La cuesti贸n cr铆tica

II La trama del sentido

4. La s贸lida nada

5. Dolor y deseo

6. Imaginar

III. Po茅tica del ser verdadero

7. Metaf铆sica de las costumbres

8. El sentido del ser verdadero

9. Aferrar la nada

IV. Dialectos de la ilusi贸n

10. Iron铆a, o de la psiquis

11. Enga帽o, o del poder

12. Sarcasmo, o de la pol铆tica

V. El maquiavelo l铆rico

13. El acontecimiento de la cr铆tica

14. Lo 茅tico como fundamento

15. Materialismo y poes铆a

Notas

脥ndice de nombres

 

  1. Materialismo y poes铆a

Intento demostrar tres tesis. La primera es que, en general, solo una concepci贸n materialista del mundo permite dar cuenta adecuadamente de la poes铆a y de su fuerza creativa. La segunda es que el materialismo 鈥搕ranscurrido desde la Edad Media hasta el tiempo presente, inmerso en la crisis de las luces y la raz贸n, y encandilado por la indiferencia posmoderna鈥 se vuelve ahora cada vez m谩s un arma privilegiada en el intento de dar sentido y transformar el mundo 鈥揷onstruyendo otro mundo, aludiendo a la verdad鈥, y esto implica sobre todo a la poes铆a. En tercer lugar intento definir en t茅rminos materialistas el camino de Leopardi: su poes铆a, precisamente, recorre este pasaje desde la Edad Moderna hasta el presente, anticipa sus resultados y experimenta enteramente su din谩mica.

驴Qu茅 significa esto? 驴Solo en el materialismo hay poes铆a? Significa que la poes铆a en tanto producci贸n es concebible solamente all铆 donde no exista un orden cerrado y absoluto de la verdad: un mundo cerrado de ideas, universales y elementos preconstituidos a revelar. En efecto, solo dentro de un horizonte materialista, formado por la contingencia, es posible crear y practicar la poiesis y la imaginaci贸n ontol贸gica. En un universo materialista la verdad es un nombre, y el universal una convenci贸n. La poes铆a en cambio es m谩s bien algo concreto, un proceso de construcci贸n. La poes铆a es la ultimaci贸n del hacer en lo concreto, en la inmediatez. Toda verdad, cuando deviene real, reviste un aspecto po茅tico, en la medida que, surgida del horizonte del nombre y verificada en el ser, atraviesa una pr谩ctica y alcanza una determinaci贸n concreta. La poes铆a, sin embargo, en la medida que es inmediatez, se emancipa de toda verdad, de toda t茅cnica de verificaci贸n. Ella es m谩s que verdad, puesto que la precede ontol贸gicamente y revela de inmediato su densidad: la anticipa en im谩genes sensibles, no como una aurora, sino como la luz del pleno d铆a. Lo verdadero viene despu茅s de la poes铆a, y a ella debe adecuarse puesto que ella lo anticipa. La actividad 茅tica se coloca entre la poes铆a y la verdad. Es un hacer inervado por la libertad y determinante en la constituci贸n de lo verdadero. Pero la 茅tica tambi茅n viene despu茅s de la verdad, y la reconduce a la poes铆a. Es un 茅ter, un clima perfundido, un necesario retorno reflexivo. Sucede de manera que la 茅tica asume un valor fundante para la metaf铆sica del materialismo, para cumplir, en la libertad, en el vac铆o metaf铆sico que da sentido a la libertad, la tarea de mediar lo inmediato y lo universal, la expresi贸n y la comunicaci贸n. La poes铆a se mueve en el vac铆o, en la materia infinita, pero construye y arrebata el ser a la nada. Este construir inmediatez en el vac铆o, este extraer el ser de la nada y excavar su naturaleza para infringir un perfil cualquiera, y hacer de ella un significado, en suma, solo es posible construir inmediatez en un horizonte materialista del cual haya sido suprimido todo supuesto, fetiche o 鈥渇undamento鈥. La poes铆a anticipa lo verdadero porque rompe los l铆mites de la materialidad de la existencia y proyecta hacia adelante la inmediatez de la imagen. La actividad 茅tica se organiza en el tejido de la poes铆a. As铆, en la verificaci贸n 茅tica, se construye lo verdadero. Luego vuelve a la poes铆a, la busca nuevamente a trav茅s del actuar 茅tico. As铆, hasta que la ruptura, la invenci贸n, la producci贸n po茅tica, propone una vez m谩s otro ser. Esta circulaci贸n entre poes铆a, actuar 茅tico y verdad es lo que caracteriza el horizonte materialista, lo que caracteriza su dureza y la consecuente necesidad de romperlo continuamente, de construir est茅ticamente un significado, de volver universal esta ruptura a trav茅s del actuar 茅tico 鈥損oco a poco y l谩nguidamente, adhesivamente, 鈥渓entamente鈥, como quiere Leopardi para su Retama鈥, hasta construir lo verdadero, un 鈥渙tro鈥 verdadero. La poes铆a es el momento de ruptura, de liberaci贸n, la construcci贸n de un mundo, un lento tejer; lo dem谩s adquiere significado solamente en virtud de aquel. Verum ipsum factum: la 茅tica construye lo verdadero, lo verifica y lo vuelve un horizonte concreto. Pero este terreno de la vida jam谩s se habr铆a constituido si el mundo no fuese anticipado por la ruptura po茅tica, por la capacidad de afirmar lo inmediato como principio del tejido de toda construcci贸n humana. El mundo, tal y como est谩 dado, es irracional: el fondo hist贸rico y natural es el absurdo. Estamos obligados a vivir dentro de esta irracionalidad. Sin embargo, la vida comienza reci茅n donde la entera necesidad del mundo 鈥揹e la naturaleza y de la historia鈥 es rechazada, y el hombre, el sujeto, es construido de otro modo. Construirse de otro modo es libertad, es practicar la 茅tica. Solamente la libertad permite vivir bajo esta f铆sica epic煤rea que describe la ca铆da irracional de los 谩tomos, el repliegue vac铆o, espejado, de lo real sobre s铆 mismo. Libertad como clinamen subjetivo, es decir gestionado en su potencia por los sujetos. La poes铆a es el rechazo que funda toda potencia, toda posibilidad de hacer 茅ticamente el mundo, y por consiguiente construir lo verdadero. La poes铆a es la construcci贸n de la inmediatez de la libertad, la posici贸n, la apertura del ser verdadero. La poes铆a es excavar en la nada, vaciar el mar. Es el acto de excavar y extraer de la nada, de la inmensidad, la posici贸n de un ser, aunque fuese solamente uno 鈥損ero potente y otro鈥. La poes铆a es el trabajo inmediato que preforma toda relaci贸n intramundana; es lenguaje y reconocimiento de s铆 mismo; es entregarse a la empresa de crear. La poes铆a es el misterio de nuestro comenzar a ser: es salir de los infiernos despu茅s de haber visto en la ca铆da el costado despreciado y necesario del materialismo, de la vida tal y como ella est谩 dada. Al asumir la insensatez del mundo y definir as铆 la posibilidad del valor solamente como producci贸n humana 鈥揳l contraponer al mundo esa violencia y la constructiva actividad humana鈥, el materialismo, al mismo tiempo, se abre a la libertad y a lo verdadero como l铆nea de acci贸n y verificaci贸n, de elecci贸n y construcci贸n. Pero todo esto una vez que el acto de existencia, el acto poietico, el momento de la poes铆a, el clinamen liberatorio haya determinado la posibilidad de una esencia creadora, la haya por as铆 decir prefigurado 鈥損royectando un puente en ese borde del ser sobre el que toda existencia aparece, construyendo desesperadamente, con v茅rtigo, m谩s all谩 de ese borde, hacia el vac铆o鈥. Sin conjeturar y descubrir este hacer de la poes铆a, ni el actuar 茅tico, ni lo verdadero estar铆an presentes en nuestra realidad. La poes铆a es pues radical y fundante en la nada de toda posible existencia verdadera.[37]

La gran tradici贸n metaf铆sica del materialismo, desde la antig眉edad cl谩sica hasta la modernidad, nos brind贸 siempre esta imagen del ser 鈥搊 m谩s bien se la brind贸 a la poes铆a鈥. Pero hubo un momento en que este proceder del pensamiento materialista choc贸 contra una realidad nueva. Esto ocurri贸 dentro de la gran transformaci贸n impuesta por el capitalismo triunfante. El materialismo, que siempre ha sido y sigue siendo la configuraci贸n de un pensamiento dualista y la capacidad de evidenciar el dualismo en el horizonte de lo real, debe ahora inclinarse ante la realidad del funcionamiento circular del universo humano. La relaci贸n entre hombre y naturaleza, entre sujeto y sociedad, entre producci贸n y producto, entre trabajo y mercanc铆a, en efecto, se ha vuelto circular, y la dial茅ctica pareci贸 sustituir, con su figura triunfal, todo mecanismo de imputaci贸n subjetiva. La poes铆a ha muerto, declar贸 entonces el poder. 鈥淏ajo todos estos aspectos, el arte, por lo que refiere a su destino supremo, es y sigue siendo para nosotros un pasado. Con ello tambi茅n ha perdido para nosotros la aut茅ntica verdad y vitalidad. Si antes afirmaba su necesidad en la realidad y ocupaba el lugar supremo de la misma, ahora m谩s bien se ha desplazado a nuestra representaci贸n (鈥) Los bellos d铆as del arte griego, lo mismo que la 茅poca 谩urea del tard铆o medioevo, pertenecen ya al pasado (鈥) la situaci贸n general de nuestro presente no es propicia para el arte.鈥漑38] Efectivamente, el horizonte circular y la dial茅ctica no admit铆an ya m谩s rupturas 鈥搈ejor dicho, todas las articulaciones del ser resultan reabsorbidas y restauradas en el continuo sin soluci贸n de la raz贸n dial茅ctica鈥. El materialismo se hace dial茅ctico. Pero 驴puede hacerlo? Ya no hay necesidad de rupturas. Lo verdadero, construido por el hombre, ha sido explorado al l铆mite de sus posibilidades, la 茅tica debe ahora apoyarse en los efectos de esta creaci贸n. Pero se dice tambi茅n que estos efectos son perversos y que el dualismo materialista y los criterios de impugnaci贸n subjetiva y los principios de realidad resueltos en la dial茅ctica consiguen solamente mistificaci贸n. A煤n as铆, mistificaci贸n real, eficaz: 鈥渓a producci贸n para la producci贸n鈥 se convierte en la ley que rige todo el desarrollo y lo despoja de toda caracter铆stica individual y determinaci贸n concreta absorbiendolo en la ambigua espesura de la abstracci贸n m谩xima 鈥搚 as铆 el trabajo, la ciencia, la invenci贸n dejan de ser fuentes de innovaci贸n, imaginaci贸n y riqueza鈥. Lo que se da por lo tanto es la subsunci贸n de toda la naturaleza y de toda forma de sociedad en el desarrollo productivo[39]. La dial茅ctica funciona como ley de esta absorci贸n radical. Pero esta subsunci贸n, lejos de destruir los antagonismos 鈥搇os dualismos, las tensiones鈥 los acent煤a. La progresi贸n material hacia la completa circularidad del universo hist贸rico hace m谩s bien progresar lo ca贸tico: la irracionalidad global y la carencia de significatividad humana de lo real. Todo es intercambiable, pero todo, por eso mismo, es reconducido a la neutralidad del valor, a la equivalencia, a la indiferencia. Es interesante notar c贸mo la absolutez de este mundo refuerza su imagen invertida: la contingencia absoluta. En la imposibilidad de sostenerse aut贸nomamente, de insistir en un fundamento propio, todo momento reenv铆a a otro. Ahora, el movimiento de los 谩tomos es circular. Un viento fuert铆simo crea ciclones, y con ello la igualdad absoluta, que es fruto de la destrucci贸n e imagen de muerte. Todo elemento es indiferente e igual. Ahora, la capacidad del actuar 茅tico, de formar una trama de sentido e intencionalidad constructiva entre sensibilidad y verdad, parece caer dentro de esta absorci贸n inmanente del ser en la indiferencia. El actuar 茅tico es succionado por esta pulsi贸n centr铆peta, por este respiro absolutamente mistificador del ser subsumido. En el viejo materialismo el actuar 茅tico pod铆a armarse con un simple humanismo gen茅rico, y con este pod铆a y consegu铆a fijar el antagonismo. Ahora no existe la posibilidad de diferencia. En la nueva situaci贸n, donde hay resistencia, ella es m谩s bien una condici贸n residual, un elemento cansado y marginal, que una fuerza reconstructiva: el viento de la subsunci贸n reagrupa y reduce bajo una figura compacta toda fuerza moral, la detecta y niega su independencia. Moral, religi贸n y profec铆a ya no constituyen alternativas, no rigen ni devanan las configuraciones del ser 鈥搃maginaci贸n trascendental para un nuevo ser鈥. Moral, religi贸n y profec铆a siguen el camino in煤til de todo producto de la subsunci贸n, ya no constituyen una base humana para producir, son simples residuos de una circulaci贸n sin origen, ciega y continua. 鈥淓s sabido que la mitolog铆a griega fue no solamente el arsenal del arte griego, sino tambi茅n su tierra nutricia. La idea de la naturaleza y de las relaciones sociales que est谩 en la base de la fantas铆a griega y, por lo tanto, del arte griego, 驴ser铆a posible con los self-actors, las locomotoras y el tel茅grafo el茅ctrico? (鈥) Toda mitolog铆a somete, domina, moldea las fuerzas de la naturaleza en la imaginaci贸n y mediante la imaginaci贸n, y por lo tanto desaparece cuando esas fuerzas resultan realmente dominadas. 驴En qu茅 se convierte Fama frente a Printing House Square?鈥漑40] 驴Qu茅 sucede ahora con la poes铆a en la subsunci贸n real?  

La pregunta contiene en s铆 misma la respuesta. La poes铆a es lo 煤nico que queda para romper 鈥搚 para refundar la potencia metaf铆sica de la 茅tica鈥. La poes铆a existe como capacidad para determinar una diferencia 鈥搚 producir inmediatez frente a la indiferencia y mediaci贸n absoluta鈥. El dualismo del sujeto es as铆 recreado, reconstruido, esta vez a partir ya no de la separaci贸n y el encumbramiento prometeico del hombre, del autor, del h茅roe 鈥渇rente鈥 a un horizonte tr谩gico, sino m谩s bien como acto de afirmaci贸n, de existencia, de potencia alternativa 鈥渄entro鈥 de la circularidad nulificante de los significados y su destructiva indiferencia. El sujeto determina su posibilidad alternativa atravesando la nada de la indiferencia y el conjunto de las mediaciones y rompiendo estas constricciones materiales. Aqu铆, el dualismo del sujeto no es registrado sino construido; no representa un elemento de la articulaci贸n dial茅ctica sino que se yergue contra la dial茅ctica. La poes铆a es ahora un acto de ruptura: no la defino como fundante porque la poes铆a no posee ninguna de las caracter铆sticas de la fundaci贸n. Ella simplemente es ruptura; ruptura de la indiferencia; alusi贸n a una posibilidad otra, que no es la del sirviente o la del esclavo, sino la de liberarse. La poes铆a no es una fundaci贸n puesto que es la premisa de un proceso de liberaci贸n, y solamente deviene real durante el proceso de ruptura. Es en este sentido que la poes铆a se encomienda a la 茅tica, porque a trav茅s de las aperturas que provoca la revuelta, sobre la 茅tica, pueden tejerse tramas de verdad. La ruptura po茅tica abre el decurso de la intencionalidad 茅tica, y as铆 anticipa lo verdadero. Pero solo temporalmente, ontol贸gicamente el proceso es todo uno. Una misma cosa. Sin embargo, lo verdadero es lejano. La poes铆a nos muestra el ser en la luz de su explosi贸n, y sobre los bordes del destello luminoso, en la lejan铆a, nos se帽ala lo verdadero. Lo verdadero es lejano. Adem谩s, es un verdadero 鈥渙tro鈥. Lo verdadero no es lo que aparece en la prisi贸n en la que estamos retenidos y enclavados. Lo verdadero es lo otro: romper la prisi贸n, proyectar la esperanza en el mundo desde otra perspectiva. Esa es la vocaci贸n de la poes铆a. Ella no resuelve, no concluye. En cambio, construye ruptura. Construye en la inmediatez ese camino de la 茅tica que impulsa a la determinaci贸n de lo verdadero. La poes铆a es la cat谩strofe que permite bifurcar la perspectiva de la verdad. La posibilidad de construir un horizonte de liberaci贸n pasa por el lado 茅tico de la bifurcaci贸n. La filosof铆a materialista nos ofrece, en el presente, una propuesta espec铆fica y determinada; nos dice que la poes铆a es la anticipaci贸n de la 茅tica en el mundo en que vivimos, el ingreso a su urdimbre, a su distensi贸n 鈥損uesto que la poes铆a es ruptura, eminentemente ruptura, dentro de la subsunci贸n irracional del mundo鈥,  y de all铆 una ocasi贸n de reorientaci贸n, principio din谩mico, lenta diferencia ontol贸gica. La ruptura es la afirmaci贸n de un valor otro; la producci贸n de alteridad en la indiferencia y la circularidad de la mediaci贸n. La poes铆a es un hecho ontol贸gico. Ella alcanza la potencia del ser inmediatamente. La 茅tica se desarrollar谩 a partir de esta ruptura, luego de este momento de extrema separaci贸n. Despu茅s de la ruptura po茅tica sigue la autovalorizaci贸n 茅tica con su densidad y relevancia ontol贸gicas. El viejo materialismo escand铆a los tiempos de la ruptura est茅tica haciendo de ella una 茅tica de la inmediatez. El nuevo materialismo debe en cambio distender la precipitaci贸n y violencia de toda ruptura en un movimiento a la vez destructivo y creativo que emerja como alternativa. Aqu铆 la ruptura no es solo el acto de apertura ontol贸gica, sino m谩s bien la plenitud de una orientaci贸n, de una intenci贸n constitutiva, de una comunicaci贸n posible. 鈥淓l arte combate la cosificaci贸n haciendo hablar, cantar, y a veces danzar, al mundo petrificado (鈥) El horizonte de la historia todav铆a est谩 abierto. Si el recuerdo de las cosas del pasado se convirtiese en una fuerza impulsora de las luchas por la transformaci贸n del mundo, la nueva revoluci贸n ir铆a m谩s all谩 de todas aquellas que fueron reprimidas hasta ahora鈥.[41]

En consecuencia, debemos subrayar un ulterior elemento que distingue la ruptura po茅tica en el viejo y en el nuevo materialismo. Me refiero al elemento colectivo, es decir a la universalidad del valor 茅tico y a su funci贸n comunicativa. En el viejo materialismo la ruptura po茅tica es individual. Ciertamente ella alcanza la universalidad del tejido ontol贸gico y comprende la surgente de la constitutiva comunicaci贸n humana. Pero debido justamente al ritmo de las articulaciones de aquel universo antiguo, aqu铆, en lugar de construirlo radicalmente, ella alude solamente a la universalidad de lo 茅tico. En el nuevo materialismo, en la densidad que lo caracteriza, y en la situaci贸n social y natural que este reconoce y manifiesta, el momento de la ruptura po茅tica es investido por la m谩s alta potencia universal y fuerza expresiva. Ya lo hemos dicho, la poes铆a, aqu铆, ahora, no solo es ruptura sino tambi茅n punto de referencia, de orientaci贸n. Por lo tanto, es preciso comprender esta ambig眉edad positiva y hacerla fructificar. 驴Qu茅 significa pues la complejidad de las relaciones comunicativas, el despliegue inmediato de una potencia constituyente? El nudo que estrecha sensibilidad e imaginaci贸n, ruptura po茅tica y constituci贸n 茅tica, es aqu铆 y ahora fuert铆simo. Al acarrear asimismo la perspectiva de lo verdadero, el proceso constitutivo revela por ende su inmediatez comunicativa. La ontolog铆a acumula las direcciones de la subjetividad comunicante: eso es colectividad. La ruptura comprende entonces en s铆 misma, y trastroca, la densidad de la circulaci贸n y la complejidad del horizonte del intercambio que la subsunci贸n productiva del mundo de los significados hab铆a determinado.[42] En la ruptura anida esta grandeza, esta articulaci贸n de motivos, esta plenitud de relaciones. El viejo materialismo ve铆a al clinamen po茅tico romper la irracionalidad de la situaci贸n en t茅rminos individuales: un grito, una exclamaci贸n, una inventiva. El nuevo materialismo ve que la ruptura po茅tica se constituye en t茅rminos de comunidad: subjetividad colectiva. La ruptura misma es una operaci贸n compleja que estrecha elementos temporales y sociales, alternativas en el terreno del fundamento y del alcance hist贸rico de la autovalorizaci贸n comunitaria. En ambos materialismos, en el viejo como en el nuevo, el trabajo po茅tico es central, pero en el viejo materialismo es m谩s bien una t茅cnica de producci贸n art铆stica, mientras que en el m谩s reciente es una t茅cnica de comunicaci贸n social. En ambos el trabajo po茅tico es una ruptura, pero en el antiguo materialismo la ruptura es expresi贸n de un discurso intensivo, tensi贸n del sujeto, mientras que en el materialismo reciente es un torbellino de alt铆sima cooperaci贸n intersubjetiva y constituyente. Aqu铆 la soluci贸n ontol贸gica de la ruptura hacia dimensiones colectivas es fuert铆sima.[43]

En la experiencia de Leopardi se verifica este pasaje de la poes铆a del primero al segundo tipo de disposici贸n y significaci贸n en la metaf铆sica del materialismo. Desde este punto de vista, Leopardi se presenta, al nivel de la m谩s alta poes铆a, como una bisagra cultural y una anticipaci贸n te贸rica de un pasaje hist贸rico de 茅pocas. En Leopardi es preciso comprender la coincidencia entre la experiencia po茅tica conciente y el pasaje hist贸rico. Es en esto sobre todo donde reside el lugar innovador y ejemplar de su poes铆a. Una poes铆a que nace, como hemos visto, dentro del materialismo: materialismo sensista, desgastado por una historia de emancipaciones demasiado larga 鈥搚 no obstante instrumento de cr铆tica revolucionaria鈥. En algunos aspectos una poes铆a de la raz贸n iluminista mitigada por el sentido de la crisis de la revoluci贸n.[44] Sin embargo, el mito de la raz贸n negativa y ut贸pica fue vivido enteramente por Leopardi. Como en H枚lderlin, tambi茅n para Leopardi, la poes铆a rompe el destino ideol贸gico del mundo y abre con ello el espacio para la 茅tica. Todav铆a permanecemos en el viejo materialismo, y toda la poes铆a del joven Leopardi, como la de H枚lderlin, se mide con este universo. Es 煤til confrontar a Leopardi con H枚lderlin. Ambos en efecto vivieron enteramente el sentido de la derrota de la revoluci贸n. Pero mientras que el segundo entendi贸 a la utop铆a como esencial y situ贸 en ella el nexo entre poes铆a y 茅tica transformadora, Leopardi vi贸 a la utop铆a convertirse ella misma en una figura consistente de la raz贸n negativa (s贸lida nada), y se propuso por ende desplazar el problema (c贸mo llevarlo a una oposici贸n m谩s elevada, c贸mo instalarlo sobre lo nuevo, es lo que intentar谩 descubrir). Leopardi desarrolla la cr铆tica en profundidad. Asume el nivel de la cr铆tica desplegada como base de la innovaci贸n po茅tica y recupera la 茅tica como metaf铆sica de las costumbres, en el sentido de una fundaci贸n po茅tica. En suma, busca todas las v铆as para organizar un discurso materialista tradicional. Leopardi se ilusiona con que la posici贸n de un ser verdadero pueda devenir trama de lo real y en consecuencia que la ilusi贸n pueda ser verdadera: al igual que H枚lderlin, examina esta posibilidad. Pero a diferencia de H枚lderlin advierte la discontinuidad de una realidad construida sobre el ritmo de la voluntad 茅tica y de la intuici贸n po茅tica, y siente la materialidad de las condiciones de la vida y el sentido del dolor y de la muerte como irreductibles a cualquier mitolog铆a.[45] Llegamos as铆 al pasaje interior a la metaf铆sica del materialismo, caracter铆stico en Leopardi: de la mitolog铆a al desencanto, de la construcci贸n de una trama totalizante de la significatividad po茅tica a la oposici贸n de la subjetividad contra la naturaleza, la segunda naturaleza, la ilusi贸n verdadera. Lo que emerge aqu铆 es la eminencia ontol贸gica de la ruptura. La afirmaci贸n antidial茅ctica en la pureza negativa de su expresi贸n. Lo negativo como esencia insalvable. La poes铆a del materialismo moderno, la poes铆a moderna tout court, encuentran aqu铆 su lugar de nacimiento. Rimbaud y el delirio de los dioses. Esto es lo que Leopardi comprende y lo que su poes铆a prefigura. No es cierto que la poes铆a madura de Leopardi fuese poes铆a de la serenidad y de un vago estoicismo moderno. Es poes铆a de la ruptura m谩s profunda, del malestar y del desencanto.[46] Justamente por eso y solo por eso es un acontecimiento fundamental, modernidad absoluta, vanguardia y refundaci贸n. Poes铆a como poiesis. La poeticidad, la forma pura, el sentido po茅tico anticipan en su explosi贸n todo contenido. Es esta potent铆sima anticipaci贸n la que debe comprenderse, la que debe estudiarse en profundidad como base innovativa de la poes铆a moderna, tan evidente en Leopardi.[47]

Este pasaje interior de la poes铆a leopardiana corresponde a un pasaje real vivido sobre s铆 misma por la conciencia filos贸fica en su desarrollo hist贸rico. Y este pasaje real est谩 marcado ya no por la crisis, sino por la realizaci贸n de la utop铆a de las Luces, mejor dicho, por la dram谩tica revelaci贸n de su dial茅ctica. Todo aquello desde el punto de vista de la historia de las ideas. Desde el punto de vista de la historia pol铆tica y social, en Europa continental este pasaje est谩 marcado por la victoria de la revoluci贸n y luego por la derrota definitiva del imperialismo napole贸nico: por la imposici贸n de un derecho adecuado al nuevo modo de producir y la revelaci贸n de las terribles consecuencias de ese nuevo modo de producir. La nueva fase de luchas y desarrollo que se abre en el siglo XIX, la edad de los Risorgimenti, est谩 atravesada a su vez por la conciencia de ese pasado y por su crisis, y adem谩s, al interior de la crisis, por las distintas opciones propuestas: la reaccionaria, la reformista, y por 煤ltimo una elecci贸n alternativa, 鈥渋mpol铆tica鈥, pero profundamente transformadora. No puedo esconder aqu铆 mi completa preferencia por la opci贸n alternativa. Ella interpreta me parece tanto un alt铆simo nivel de la inteligencia pol铆tica, como un acto radical y fundante de aprehensi贸n material del ser. En Leopardi, el acto de inteligencia pol铆tica y la convicci贸n de que el Resurgimiento, en su desarrollo, habr铆a anudado solamente graves problemas de inhumanidad, se encuentran completamente subordinados a la elecci贸n ontol贸gica: el rechazo de lo pol铆tico como abstracci贸n y reificaci贸n de las relaciones de poder, la denuncia de esta realidad (y del mundo econ贸mico que le corresponde: 隆la estad铆stica!), en suma, y positivamente, la conciencia de que solo una ruptura po茅tica profunda puede abrir un decurso alternativo de propuestas e intenciones 茅ticas. La 茅tica contra la pol铆tica 驴Es esta entonces la alternativa leopardiana? 驴Es este el pasaje? Alguien podr铆a cargar estas preguntas de notable iron铆a, pero si se tratara de eso podr铆a verdaderamente ensa帽arse con sarcasmo sobre la relatividad de las palabras 鈥渁ntiguo鈥 y 鈥渕oderno鈥 aplicadas a este supuesto pasaje. Sin embargo, el contenido del mensaje leopardiano no es 鈥渓a 茅tica contra lo pol铆tico鈥. En este pasaje, que hemos visto como hist贸ricamente efectivo, Leopardi no exalta la 茅tica como fundamento y proyecci贸n alternativa sino reci茅n despu茅s de haber cumplido dos operaciones. La primera es la desmistificaci贸n de las ilusiones de la moral y de lo pol铆tico, el descubrimiento de la nada como sustancia formal y actual de ese universo, y la denuncia del destino de muerte que lo atraviesa. La segunda operaci贸n es la po茅tica, es decir, la completa abstracci贸n, la ruptura radical, la fundamental epoj茅 que la conciencia opera respecto a la nada. La conciencia po茅tica construye una realidad otra. Hay poco que ironizar en este punto: lo que se lee en la trama secreta de la po茅tica leopardiana no es la utop铆a eterna e in煤til de lo 茅tico contra lo pol铆tico, sino la contraposici贸n de otra 茅tica 鈥搚 necesariamente de otra pol铆tica鈥 contra la nada del universo 茅tico-pol铆tico presente. La ruptura pol铆tica se da pues como un acto ontol贸gico, profund铆simo y absolutamente alternativo. Y es la radicalidad de esta ruptura la que mejor se corresponde con la concreci贸n del pasaje hist贸rico, con la riqueza de sus potencialidades y las alternativas que lo componen.[48] Desde ese punto de vista, podemos comprender adem谩s, tal como sostienen estas p谩ginas, c贸mo se forma la fuerza de verdad entre ruptura po茅tica y proyecto 茅tico, y c贸mo se construye lo verdadero alternativo. Pero sobre este argumento volveremos m谩s adelante. Basta aqu铆 subrayar que ante la transformaci贸n impetuosa de la utop铆a en desesperaci贸n, de la esperanza en prisi贸n del esp铆ritu, no exist铆a otra posibilidad m谩s que la denuncia po茅tica. Esto es lo que mostraba la realidad hist贸rica significando con ello una tragedia del pensamiento: como si ya no existiera otra posibilidad de discriminar aquel tejido dial茅ctico de la tragedia, o rasgarlo, o hacer de la tragedia un lugar donde fundar lo nuevo, sino a trav茅s de un acto po茅tico que, justamente, todo el mundo cargase sobre s铆. Es el gesto prometeico, por as铆 decir, invertido, construido por la historia, dirigido ya no contra los dioses, sino en busca de la realidad humana m谩s 铆ntima en la nada de una sociedad y de una naturaleza. La 茅tica, la pol铆tica, vendr谩n despu茅s, seguir谩n al momento de la fundaci贸n. Y por 煤ltimo lo verdadero. Pero sobre este argumento volveremos m谩s adelante. Debi贸 ser algo muy dif铆cil de comprender que, una vez acabada la revoluci贸n, derrotada, quedando por un lado la modernizaci贸n estatista, es decir capitalista, y por el otro los movimientos nacionalistas y los procesos de formaci贸n de la 鈥渟ociedad estrecha鈥 de la clase dirigente nacional, tras la derrota del entendimiento, y de una metaf铆sica m谩s o menos materialista fundada en el entendimiento, no deb铆a seguirse un proceso dial茅ctico sino m谩s bien una alternativa radical; que solamente la poes铆a y la 茅tica pod铆an identificar una v铆a que no fuese repetici贸n de la tragedia reciente. Para quienes conoc铆an el desarrollo del pensamiento moderno durante el siglo XIX, esta conciencia se presentaba tan contraria como extra帽a. En Leopardi no exist铆an siquiera las ambig眉edades t铆picas de todos quienes franquearon la dial茅ctica: pienso en particular en las escuelas materialistas en Alemania o en los ep铆gonos del sensismo en Francia.[49] En Leopardi la determinaci贸n de este camino fue absolutamente clara: de la ruptura po茅tica a la 茅tica y a la refundaci贸n metaf铆sica de lo verdadero. Fue un camino que correspondi贸 a una serie de pasajes hist贸ricos entonces confusos pero hoy esclarecidos por las tragedias que siguieron y que la cr铆tica logr贸 describir e iluminar; pasajes hist贸ricos que Leopardi critic贸 desde dentro y consigui贸 as铆 describir con anticipaci贸n alternativa.[50]

El tema que ahora nos incumbe es el de la verdad. En Leopardi lo verdadero es ante todo un dato, una cualificaci贸n del ser que se debe alcanzar y verificar, es decir filtrar a trav茅s de un hacer, una experiencia, para comprender el sentido de esa cualificaci贸n. A prop贸sito de esto, en el pensamiento de Leopardi tambi茅n podemos advertir un pasaje importante entre dos fases de la indagaci贸n y la conclusi贸n metaf铆sicas. En una primera fase el dato de la verdad se alcanza y construye como sistema, con la salvedad de que, apenas dada, esta trama de sentido se revela en general como sistema de la indiferencia.[51] En la segunda fase, y en relaci贸n a esta primera crisis, la verificaci贸n de lo verdadero se vuelve mucho m谩s radical, ya no se ejerce sobre el sistema de lo verdadero sino contra toda posibilidad de lo verdadero y por lo tanto como proyecto de su absoluta autonom铆a significativa. Es preciso se帽alar que en Leopardi, en t茅rminos materialistas, el discurso sobre la verdad tiende siempre a identificarse con el discurso sobre la naturaleza. La ejemplificaci贸n naturalista es importante. En efecto ella nos muestra un curso lineal del pensamiento leopardiano: la trascendencia de la Naturaleza es desestructurada gradualmente, el proceso de verificaci贸n se hace cada vez m谩s riguroso y, por 煤ltimo, la naturaleza viene considerada como una jaula inmanente 鈥抋bstracta y deificada鈥 por romper, sea esta naturaleza o 鈥渟egunda naturaleza鈥. En este punto lo verdadero se presenta como alternativo a lo verdadero natural del primer enfoque epistemol贸gico; alternativo a la ilusi贸n verdadera que caracteriza el acm茅 de la experiencia cr铆tica; finalmente, alternativo al mundo entero en la medida que la definici贸n de lo verdadero es la definici贸n misma de la alteridad ontol贸gica. Pero la alteridad ontol贸gica no se alcanza a trav茅s de la definici贸n de lo verdadero, se alcanza a trav茅s de la ruptura po茅tica y su desarrollo en la trama de la constituci贸n 茅tica del sujeto.[52] Lo verdadero es la l贸gica de este desarrollo aut贸nomo, de esta autovaloraci贸n. Lo verdadero es el resultado de una dial茅ctica de lo 茅tico, por lo tanto de una antidial茅ctica. Lo verdadero es el producto 煤ltimo de una verificaci贸n que es un acto de ruptura del horizonte de la falsedad, de la efectuaci贸n repetida y est茅ril; es construcci贸n de una nueva realidad. En este proceder leopardiano anida el sentido de que el tiempo de la metaf铆sica puede extraerse y oponerse al tiempo de lo real; que la ontolog铆a puede desmistificar lo real. Aqu铆 el materialismo es fuert铆simo: el acto constitutivo, para construirlo, rompe lo real y, sobre todo, revela un horizonte dualista, antagonista. A la nada de la unidad se opone la realidad del dualismo de los sujetos. El mundo es una tragedia que se repite, pero donde las acciones 茅ticas y po茅ticas pueden descubrir con desencanto las formas de una verdadera posici贸n renovadora y constituyente  (de oposici贸n y esperanza, de trabajo). Lo verdadero se constituye a trav茅s de un proceso 茅tico, en base a una ruptura po茅tica. Lo verdadero es la alteridad ontol贸gica.

Podemos comprender perfectamente la anticipaci贸n leopardiana, y hacerla nuestra, en la experiencia actual del mundo. 驴C贸mo se presenta efectivamente nuestro mundo? Se presenta como c铆rculo consumado y autosuficiente de significados. Cualquiera sean los procesos a trav茅s de los cuales este c铆rculo se ha ido formando, no hay dudas de que la esfera de los significados comprende sujetos y expresiones, relaciones y referencias. La subsunci贸n, la nueva determinaci贸n del c铆rculo significativo, la absoluta autonom铆a e independencia de los circuitos de significaci贸n, todos estos fen贸menos que vuelven nuestra vida indigna de ser vivida 鈥抷 probablemente tambi茅n dif铆cil鈥, exigen una ruptura. Una ruptura que recoja su fuerza de los estratos profundos de la ontolog铆a, una ruptura que abra la posibilidad de una refundaci贸n 茅tica. El momento de la ruptura po茅tica es orientativo: la poes铆a nada tiene que ver con la moral, pero es cierto en este caso que ella propone objetiva y subjetivamente un horizonte 茅tico. Esta ruptura es necesaria, sin embargo, el misterio de la explosi贸n, la falta de un 鈥減or qu茅鈥 ella se da, es complementario al hecho de que sepamos c贸mo se da la ruptura y qu茅 leyes de movimiento sigue.[53] La subsunci贸n del mundo en una esfera reificada y abstracta que lo priva de su racionalidad para asumir una regla formal constituye una segunda naturaleza 鈥抲n reino del entendimiento que se divierte autoproclam谩ndose progresivo y magn铆fico鈥. En realidad el vac铆o de significados es total, toda experiencia de ese mundo es un ba帽o en la nada y un ir hacia la muerte. Este diab贸lico c铆rculo autorreferencial est谩 basado en la nada y hace circular nada y solo nada, como un veneno, por todas partes. Romper. 驴Pero c贸mo? El misterio de esta ruptura es el misterio mismo de la poes铆a, es poes铆a. Es la construcci贸n de un nuevo ser. Es la recuperaci贸n de un lenguaje ontol贸gicamente significativo, profundo como el individuo y pre帽ado colectivamente como las masas. Este gran juego de la ruptura es necesario: es la necesaria hip贸tesis de trastrocamiento que atraviesa la condici贸n actual de inhumanidad del mundo. Luego viene el largo camino de construcci贸n 茅tica, y finalmente, sobre esa construcci贸n, podremos comenzar tambi茅n a pensar la verdad. Por ahora no queda m谩s que iniciar este camino con una ruptura fundamental que diga que hay algo m谩s, y que instaure nuestra humanidad en otra parte. No somos reaccionarios ni progresistas, ni adelante ni atr谩s, sino fuera: el acto po茅tico es revolucionario porque construye una nueva materialidad colectiva. Esta vicisitud leopardiana es vivida enteramente en nuestro presente. Estamos compelidos por ella. 隆Qu茅 sensaci贸n formidable, extra帽a, advertir esta paternidad leopardiana de nuestro destino! Este mundo nuestro de la subsunci贸n repite el malestar de la segunda naturaleza de Leopardi y requiere, para remediarlo, el mismo tipo de operaci贸n leopardiana. Mucho m谩s radical: porque est谩 inmediatamente cargada de una densidad colectiva, de una tragedia vital, nunca antes percibida con una presencia tan evidente. Pero no m谩s intensa: la anticipaci贸n po茅tica comprende en s铆 misma el dolor del futuro. Tontos entonces los varios Giordani, y tambi茅n varios otros amigos incluso condescendientes, cuando consideraron la melancol铆a de Leopardi una enfermedad o en ocasiones incluso una muestra de mal humor (en cualquiera de los casos: infelicidad subjetiva del poeta). Pero no. Ese dolor nos involucra a todos, ese dolor es casi una profec铆a, esa iron铆a, aquel sarcasmo revelan una aflicci贸n profunda y un saber: el sentimiento previdente de lo que para nosotros ser谩 la insensatez de la relaci贸n entre los significados y la absurda y vac铆a canci贸n del progreso. Leopardi es cercano a nosotros en su prof茅tico sufrimiento.

Pero nuestro buen poeta no nos consuela, tampoco hace ideol贸gica la cuesti贸n. 脡l plantea el problema ontol贸gicamente. Al enfrentarlo, pide a la metaf铆sica tener presente enteramente las dimensiones, las cualidades, las tonalidades. La ontolog铆a debe contarse a trav茅s de la filosof铆a, pero antes que nada debe ser expresada, vivida, es decir, construida, hecha, a trav茅s de la poes铆a y de la acci贸n 茅tica. Indudablemente el momento m谩s importante en la historia te贸rica de Leopardi se presenta en su camino de aproximaci贸n a la nada, en el proceso te贸rico que lo lleva a reconocer los efectos desastrosos de la 鈥渄ial茅ctica de la Ilustraci贸n鈥, un descubrimiento, en su 茅poca, que tambi茅n otros realizan, pero que 煤nicamente Leopardi lograr谩 transformar en basa de un empe帽o 茅tico creciente. Esta articulaci贸n entre pesimismo y optimismo debe sustraerse del juicio negativo y de la disposici贸n est谩tica que el orgullo filos贸fico intenta imponer a la relaci贸n entre teor铆a y praxis: en Leopardi la fuerza de lo negativo es tal que muestra, en el l铆mite de lo pensable, la tensi贸n misteriosa de la reconstrucci贸n y de la alteridad ontol贸gicas. 隆Qu茅 vengan pues los se帽ores del entendimiento a confrontarse con el Canto nocturno de un pastor errante de Asia o con La retama! El orgullo filos贸fico tiene poco que decir frente a estas obras maestras de la raz贸n po茅tica 鈥抷 茅tica鈥. Porque es la raz贸n 茅tica la que refunda la metaf铆sica 鈥抷 aqu铆 entramos verdaderamente en el punto m谩s alto鈥: lo que se le pidi贸 al primer tramo del 鈥減rograma sistem谩tico del idealismo alem谩n鈥, una mitolog铆a de la raz贸n 茅tica, es realizado aqu铆 por Leopardi.[54] Mientras que la casi totalidad del desarrollo filos贸fico traicion贸 la propuesta del primer idealismo a lo largo de todo el siglo XIX, Leopardi, por su parte, solo, extraordinariamente solo, y en una situaci贸n extraordinariamente marginal, recorri贸 y cumpli贸 con aquel programa. Solo, entre los siglos XIX y XX. Amaestrada por las terribles consecuencias de una vicisitud hist贸rica enloquecida, la filosof铆a finalmente tambi茅n alcanza la conciencia antidial茅ctica de la crisis; pero a menudo solamente para encerrarse sobre s铆 misma, con gran tedio y terrible desaliento: la inercia del pensamiento negativo. Leopardi, en cambio, transita las regiones de la nada, sufre la cat谩strofe de la Ilustraci贸n y de la dial茅ctica como solo la poes铆a sabe sufrir, pero no se cierra en este mundo. La poes铆a se lo impide. La poes铆a lo aparta. Leopardi vive el entero per铆odo del pensamiento moderno y contempor谩neo desde el punto de vista de la poes铆a. A trav茅s de ella penetra los precordios de la mistificaci贸n y del malestar de su tiempo 鈥抷 del porvenir鈥, y critica el curso violento y absurdo de la perversi贸n 茅tica que sigui贸 a las mistificaciones y a ese malestar. Desde el punto de vista de la poes铆a, de lo extraordinario de una experiencia excepcional, Leopardi no consuela, comprende; pero no comprende la genericidad de la crisis, comprende su especificidad, los efectos perversos de la dial茅ctica de la Ilustraci贸n y la necesaria conclusi贸n an谩loga para la dial茅ctica tout court. Es decir, mientras el hombre no rechace la necesidad de lo verdadero y conquiste en su lugar la facticidad radical, 茅tica, de lo verdadero, mientras esto no suceda, este se revolcar谩 entre la nada y la muerte. La 煤nica manera de liberarse de la nada y de la muerte es comprenderlas, y garantizar la pasi贸n 鈥抏n el sufrimiento, entre la desesperaci贸n y la esperanza, entre lo verdadero y sus simulacros鈥, en busca siempre del destino y del conocimiento, alzando la frente. Por lo tanto, construir. Construir realidad dentro de las pasiones. El problema es fijado ontol贸gicamente, analizado filos贸ficamente y resuelto po茅ticamente.

A menudo, y sobre todo en sus 煤ltimas p谩ginas, la emersi贸n po茅tica leopardiana, en su potencia dionis铆aca, en su claridad apol铆nea, nos ha parecido misteriosa. La poes铆a para el materialista a menudo parece misteriosa. 鈥淟a dificultad no consiste en comprender que el arte griego y la epopeya est茅n ligados a ciertas formas del desarrollo social. La dificultad consiste en comprender que a煤n puedan proporcionarnos goces art铆sticos y valgan, en ciertos aspectos, como una norma y un modelo inalcanzables.鈥漑55] La poes铆a materialista parece un portento. Pero este estupor nuestro es solo un homenaje a la gran poes铆a. De hecho no hay nada misterioso en ella, sobre todo cuando se la mira desde el punto de vista del materialismo, es decir, desde el punto de vista del g茅nero humano, de su historia y de su capacidad de transformaci贸n. Es en efecto cuando la poes铆a se revela por lo que es, por su ser divino. Lo divino no sorprende, puesto que se lo vive y se lo es: ese dios infeliz que es nuestra humanidad, esa b煤squeda continua de veracidad absoluta. B煤squeda que jam谩s termina. Todo esto es la l铆nea continua de nuestra humanidad. Una b煤squeda que por momentos encandila, cuando el suceso explota en poes铆a. La poes铆a es la ruptura de lo existente, de lo s贸lido existente que nos abraza. La poes铆a es la puerta del porvenir. La poes铆a es sobre todo un enriquecimiento de nuestro lenguaje, de nuestra conciencia, de nuestra posibilidad de hacer y decir. En el 煤ltimo Leopardi, la conciencia de todos estos elementos es total: la ruptura po茅tica, la innovaci贸n ontol贸gica, la alternativa 茅tica y la construcci贸n de un sujeto colectivo de esta vida nuestra, y en la v铆a que conduzca a la verdad. Un sujeto colectivo que el poeta construye en la compasi贸n, en el amor. Nuevamente, una concepci贸n del hombre como divinidad infeliz que crece en el camino del hacer la verdad. Una ascesis lessinguiana.[56] Divinidad porque se revela en el amor de la universalidad humana; infeliz porque esta universalidad debe construirse dentro de la dureza del mundo, atravesando la nada de la abstracci贸n y de la reificaci贸n del ser. La poes铆a es este ir hacia el lugar m谩s profundo, es este excavar y descubrir un tesoro vivo, un valios铆simo mineral que sale de la tierra y que innova nuestra producci贸n. La poes铆a es el mundo que por un momento, por un tramo, se hace nuestro. Durante ese momento lo poseemos enteramente, sin que la posesi贸n se transforme sin embargo en sentido de poder, al contrario, concientes de que ese redespliegue del ser que se ha determinado, es solamente una posibilidad para avanzar, para mirar y construir las tenues resistencias de un amor que se quiere enorme y se experimenta en esa enormidad. Leopardi nos ense帽a esta v铆a humana de liberaci贸n, divin铆sima y atea; y para ello comprende en el mundo las articulaciones caracterizadoras del ser, las atraviesa, y sobre esas articulaciones, dentro de ellas 鈥抎e manera que asomen miles y miles de perfiles como los haces de reverberos que atraviesan el cielo鈥, inscribe la voluntad de belleza y sobre todo la potencia 茅tica del anhelo de liberaci贸n. La poes铆a rompe la corteza del ser para construir un nuevo y m谩s universal ser.

    

[37] Sobre el hacer fundador de la poes铆a en la filosof铆a del materialismo, evidentemente es muy dif铆cil construir aqu铆 una bibliograf铆a. Pero vale la pena que explique al menos sobre qu茅 referencias se ha fundado sustancialmente mi razonamiento desde un punto de vista subjetivo. El razonamiento que vale la pena evidenciar es el que une el elemento creativo y radical innovativo de la experiencia est茅tica y el ontol贸gico-materialista. Ahora bien, en mi experiencia, pero tambi茅n en la de muchos otros autores de mi generaci贸n, ha sido fundamental el contacto con la escuela de Viena: Riegl, Wolfflin, Dvorak, etc. Es en estos autores alemanes y centroeuropeos que el descubrimiento de la innovaci贸n art铆stica logr贸 atravesar un legado cultural enorme y una densa tradici贸n metodol贸gica, y mostrar, desde el punto de vista formalista, la especificidad del incremento ontol贸gico que la obra de arte trae consigo. Sobre esta escuela y sobre la contribuci贸n que estos autores dieron a la construcci贸n de una historiograf铆a materialista (y adem谩s ontol贸gica) del arte, v茅ase, sobre todo: W. Worringer, K眉nstlerische Zeitfragen, Halle, 1921; y K. Mannheim, On the interpretation of Weltanschauung (1921), ahora en Essays in Sociology of Knowledge, Londres, 1952, pp. 33-83. El pasaje posterior en la perspectiva materialista y ontol贸gica se da en la obra de Georg Luk谩cs y en coincidencia con la transformaci贸n fundamental de su pensamiento, es decir, entre la cr铆tica de la reificaci贸n que caracteriza los escritos juveniles y la perspectiva rigurosamente ontol贸gica que sigue a la fase ambigua del realismo socialista. Aqu铆 el elemento innovador que caracteriza fundamentalmente a la obra de arte se refiere no solo a la ontolog铆a sino que se identifica con la actividad material, social, constructiva, que constituye la ontolog铆a social. Pues bien, en Luk谩cs, el pasaje entre formalismo (con la constructividad que le es propia), expresionismo (con el arraigo subjetivo y ontol贸gico que le es propio) y concepci贸n madura de la ontolog铆a social, es absolutamente preciso y determinado. El tercer y fundamental elemento consiste, me parece, en la obra de Vygotsky y de Bajt铆n: vale decir que para ambos autores, en la indiscutible materialidad del contexto general, la creatividad es comprendida como base y problema de todo discurso est茅tico; la praxis por tanto constituye el arte. 驴C贸mo analizarla productivamente? A esta pregunta Vygotsky responde en t茅rminos fisiol贸gicos (no es aqu铆 el lugar donde retomar este discurso, que sin embargo es fundamental en la ontolog铆a del materialismo); Bajt铆n responde especificando la dimensi贸n m煤ltiple y reanudando las voces y las formas que, pluralmente, en la historia social, desarrollaron la investigaci贸n y la producci贸n po茅tica. El hacer fundador de la poes铆a que Leopardi en mat茅rialiste intent贸, los tiempos contempor谩neos lo estudiaron, reconstruyeron e impulsaron a la repetici贸n creativa en la cr铆tica 鈥抷 tambi茅n en la gran poes铆a de vanguardia鈥.

[38] G. W. F. Hegel, Lecciones de est茅tica, traducci贸n de Ra煤l Gab谩s, Pen铆nsula, Barcelona, 1989, p. 13.

[39] K. Marx, Grundrisse der Kritik der Politischen Oekonomie (Rohenent-wurf) 1857-1858, Mega, Dietz Verlag, Berl铆n, 1953, pp. 590 ss. Il Capitale. Libro I, capitolo VI inedito, trad. italiana de Bruno Maffi, La nueva Italia, Florencia, 1969, pp. 68 ss. Sobre el concepto de 鈥渟ubsunci贸n real鈥 en la teor铆a marxista, cf. Antonio Negri, Marx oltre Marx. Quaderno di lavoro sui Grundrisse, Feltrinelli, Mil谩n, 1979, pp. 115.

[40] K. Marx, Elementos fundamentales para la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica (Grundrisse) 1857-1856, traducci贸n de Pedro Scaron, S XXI, (1971) 2007, p. 32.

[41] H. Marcuse, La dimensi贸n est茅tica. Cr铆tica de la ortodoxia marxista, edici贸n a cargo de Jos茅-Francisco Ivars, Biblioteca Nueva, Madrid, 2007, p. 110-111. [La traducci贸n ha sido ligeramente modificada.]

[42] De nuevo, como supra en la nota 37, resulta aqu铆 extremadamente dif铆cil mostrar desde un punto de vista bibliogr谩fico c贸mo la ontolog铆a materialista de la est茅tica, del hacer est茅tico, comprende en s铆 la dimensi贸n de la colectividad. Como antes, intentar茅 listar algunos elementos que fueron importantes en mi comprensi贸n del problema. De nuevo, tres grupos de autores. Un primer grupo es el que estudia las consecuencias del resultante y definitivo giro ling眉铆stico impreso a la filosof铆a contempor谩nea por Wittgenstein, y que ve en la fenomenolog铆a ling眉铆stica descripta por este autor al menos dos determinaciones: la primera es la comunicativa, dado que no existe lenguaje que no sea comunidad comunicativa; la segunda refiere a la dimensi贸n est茅tica que, en este nivel de la reflexi贸n, se abre inmediatamente sobre la constructividad de la lengua, Cf. al respecto, R. De Monticelli, Dottrine sulle intelligenze. Saggio su Frege e Wittgenstein, De Donato, Bari, 1982. Un segundo grupo de autores es el que desarrolla una teor铆a trascendental de la comunicaci贸n en torno a las posiciones que fueron expresadas sobre todo por J. Habermas. Al respecto, sobre todo los ensayos de K. O. Apel, N. Luhmann, O. Marquard, E. Tugendhat, as铆 como, justamente, el de Habermas, en Vingt ans de pens茅e, en 鈥淐ritique鈥, 403, octubre 1981, t. XXXVII. Naturalmente, el problema de la trascendentalidad del lenguaje no es de por s铆, inmediatamente, un problema de definici贸n del estatuto de lo colectivo: sin embargo, cada vez m谩s la discusi贸n alemana se ha plegado en esa direcci贸n y absorbi贸 fruct铆feramente la cr铆tica del lenguaje en la cr铆tica sociol贸gica de lo social. El tercer grupo de autores, que aqu铆 consideramos esencial en el esclarecimiento de la dimensi贸n colectiva de la ontolog铆a materialista, lo encabeza Gilles Deleuze. Aqu铆, el nivel ontol贸gico mismo es inmediatamente caracterizado en t茅rminos colectivos. Y las superficies que se intentan descifrar se presentan como conjunto de estructuras construidas igualmente sea por sujetos como por lenguajes. Cf. V, Descombes, Le m锚me et l鈥檃utre. Quarante-cinq ans de philosophie fran莽aise (1933-1978), MInuit, Par铆s, 1979. Por lo tanto, tres filones que en distintas 谩reas culturales, a partir de distintos horizontes problem谩ticos y distintas tradiciones cient铆ficas comprenden la completa socializaci贸n del problema ontol贸gico.           

[43] Debemos fundamentalmente la caracterizaci贸n de la relaci贸n entre evoluci贸n hist贸rica y momento de ruptura, entre historicismo, colectivismo y Jetzt-Zeit a las Tesis sobre filosof铆a de la historia de Benjamin.

 [44] Muy importante y particularmente correcto me parece el aporte de C. Luporini sobre esta tem谩tica, Leopardi progressivo, pp, 49 y ss. Luporini muestra cu谩n fuerte es la influencia del pensamiento revolucionario en Leopardi y c贸mo la 鈥渄esilusi贸n hist贸rica鈥 que intervino constituy贸 un elemento decisivo no de conversi贸n reaccionaria sino m谩s bien de autocontrol, de reflexi贸n, de verificaci贸n: es as铆 que la 鈥渄esilusi贸n hist贸rica鈥 contribuy贸 a suspender en Leopardi una valoraci贸n de la revoluci贸n. En consecuencia, sobre otro nivel, directamente metaf铆sico, la crisis hist贸rica no se traspone en crisis ontol贸gica. Justamente Luporini confronta el pensamiento de Leopardi y de cierto existencialismo del siglo XVIII, en particular Kierkegaard: all铆 donde el segundo transfiere la crisis hist贸rica en crisis metaf铆sica, encontrando as铆 sino consuelo al menos cierto reposo en el sentimiento religioso, Leopardi mantiene su concepci贸n humanista, su proyecto constructivo. 鈥淟eopardi disolvi贸 su vitalismo en el nihilismo de la siguiente manera, y precisamente aqu铆 radica el punto decisivo en el juicio integral sobre Leopardi: a diferencia del existencialismo moderno, 茅l no puso en este nihilismo ninguna complacencia, como tampoco puso en su materialismo ninguna perplejidad鈥 (p. 69), 鈥渆l materialismo se vuelve as铆 el motivo teor茅tico dominante porque abati贸 cualquier otra resistencia鈥 (p. 75). Cualquiera  sea nuestra consideraci贸n sobre la relaci贸n nihilismo-materialismo en Leopardi (y a nosotros nos parece un poco m谩s articulada de lo que parece en Luporini), es fundamental tambi茅n subrayar la permanencia de la intuici贸n teor茅tica revolucionaria en la filosof铆a leopardiana.  

[45] A. Prete. Il pensiero poetante, op. cit, p. 88: Si en Holderlin, como en otros poetas rom谩nticos alemanes, este di谩logo se pronunci贸 en el umbral de lo sagrado y dibuj贸 as铆 los contornos de lo dionis铆aco, luego atravesados nuevamente y 鈥渞ealizados鈥 por Nietszche, en Leopardi, cuya mirada se apoya en el tumultuoso razonamiento iluminista franc茅s, este di谩logo es ante todo una desarticulaci贸n del poder de una ratio que, en el desplazamiento de las pasiones y las 鈥渋lusiones鈥, aspira a una perfecci贸n de la civilizaci贸n en nombre de un 鈥減erfeccionamiento鈥 del hombre. Sobre esta y otras anotaciones se puede sin duda estar de acuerdo con Prete. Pecado que Prete no haya historizado esta diferencia y no haya captado en ella la determinaci贸n hist贸rica, la bifurcaci贸n en la crisis del pensamiento dial茅ctico.  

[46] Sobre una interpretaci贸n de este tipo se apoya sobre todo el trabajo de F. P. Botti, en otros aspectos muy importante, La nobilit脿 del poeta, N谩poles, 1979. De acuerdo con Botti, U. Carpi, Il poeta e la politica, op. cit., insiste sobre la absence epitett茅a de Leopardi en el per铆odo que se extiende entre las Operette morali y los grandes Idilios. Y es evidente que, por extensi贸n, este estoicismo contin煤a siendo una constante del pensamiento leopardiano, tanto m谩s cuanto m谩s se enfrenta a la potencia de Arimare. En consecuencia, 驴cu谩l ser谩 a partir de esta asunci贸n la posici贸n pol铆tica de Leopardi? 鈥淟eopardi intenta fundar una fraternidad filos贸fica entre los hombres, una suerte de democracia del dolor鈥︹ (p. 167 pero ya 148 et passim). 隆Sic!  

[47] Para este programa, nos parece estar al un铆sono con H. R. Jauss, 脛sthetische Erfahrung und literarische Hermeneutik, Fink, Munich, 1977.

[48] Hay int茅rpretes que comprendiendo esta fuerza de ruptura de Leopardi contin煤an neg谩ndole cualquier sustrato hist贸rico, d谩ndole solamente una dimensi贸n filos贸fica y no hist贸rico-pol铆tica. 隆Al 鈥減oeta id铆lico鈥 de Crocce sigue as铆 el 鈥渇il贸sofo marginado鈥! Prosiguiendo el hilo y la construcci贸n de esta interpretaci贸n, es particularmente vivaz la lectura leopardiana de U. Carpi, Il poeta e la politica, op. cit., cf. pp. 120-125, la marginalidad de Leopardi; pp. 139-156, el poeta desarraigado; pp. 172 y ss., la profunda desarmon铆a consustancial entre el pensamiento de Leopardi y la historia presente. Solo como ejemplo, 鈥渧eremos c贸mo para Leopardi la filosof铆a se volver谩 un d铆a instrumento positivo y la naturaleza principio negativo: pero detr谩s de la pantalla de estas, tambi茅n radicales, variantes filos贸ficas, seguir谩 inmutable la ra铆z aut茅ntica de toda la ideolog铆a leopardiana, quiero decir, la necesidad de justificar-ocultar su propia marginaci贸n social con un juicio de culpa vertido sobre el mundo y sobre su estructuraci贸n patol贸gicamente retorcida鈥 (p. 124): pero aqu铆, como se ve, finalmente, ni siquiera la fuerza de ruptura filos贸fica es conservada. Es as铆 que esta interpretaci贸n de Carpi parece dar vuelta, pregnante solamente de manera period铆stica, la pol茅mica que el mismo autor sostuvo vivazmente contra las interpretaciones frankfurtianas鈥 (cf. pp. 97, 248, 249 y passim).   

[49] La referencia es para las argumentaciones desarrolladas anteriormente sobre el pensamiento de los ide贸logos en Francia y sobre el de la izquierda hegeliana en Alemania. Una especificaci贸n ulterior con el fin de impedir que mi referencia (en el texto) 鈥渁 aquellos que pasaron junto a la dial茅ctica鈥 sea considerado impropio en lo que respecta a los ide贸logos: en su obras, tan benem茅ritas e importantes para el esclarecimiento del giro filos贸fico de finales del siglo XVIII, S. Moravia, Il tramonto dell鈥橧lluminismo, Bari, 1968, y Il pensiero degli 鈥渋d茅ologues鈥. Ciencia y filosof铆a en Francia (1780-1815), Florencia, 1974, mostr贸 c贸mo, incluso en la permanencia de una notable continuidad tem谩tica (del sensismo), los ide贸logos enfrentaron una tem谩tica altamente dial茅ctica con un m茅todo subrepticiamente dial茅ctico. En fin, el pensamiento de Victor Cousin y su escuela, concluyendo la contienda 鈥渋deol贸gica鈥, representan a mi parecer la aparici贸n de la 鈥渄erecha hegeliana鈥 more gallico que revela y descubre la unicidad del profundo tejido de la transformaci贸n filos贸fica ocurrida durante aquellos a帽os en toda Europa.

[50] G. Bollati, Prefazione alla Crestomazia, op. cit., pp. XCIII-XCV, insiste con mucha claridad y eficacia sobre la consonancia entre la teor铆a Leopardiana y la problem谩tica hist贸rica a la que responde. El hecho de que Leopardi, como sostiene Luporini, se ubicara sobre una 鈥渙nda m谩s amplia鈥 que la de los pol铆ticos risurgimentali, significa solamente que 茅l consider贸 el Resurgimiento desde un punto de vista m谩s elevado. Y se le agradeci贸, como se sabe, a trav茅s de las continuas falsificaciones de su pensamiento con una incomprensi贸n y un rechazo que lo redujeron a 鈥渦n poeta maldito de la edad burguesa鈥. Sin embargo, 鈥渟u fuerza vital est谩 en sus advertencias de Casandra irreductiblemente obstinada en plantear la elecci贸n ultimadora: el  advenimiento del mundo humano o la demencial Endlosung.  

[51] Como complemento de lo ya dicho ampliamente en los primeros cap铆tulos de este trabajo, y de las citas hechas antes, recuerdo aqu铆 sobre el tema de la 鈥渋ndiferencia鈥 de las contradicciones (sea desde el punto de vista te贸rico, sea desde el punto de vista hist贸rico, sea entre racionalismo y romanticismo, entre ego铆smo y hero铆smo, restauraci贸n, revoluci贸n y resurgimiento, etc鈥), C. Luporini, Leopardi progressivo, op. cit. pp. 8 ss., 79 ss, y passim: es claro que no se trata en ning煤n caso de lo que hoy se llama qualunquismo 鈥抣a indiferencia es a la vez una peste y un horizonte, una enfermedad y su terrible difusi贸n鈥. La indiferencia configura un universo. Luporini lo llama de la 鈥渄esilusi贸n hist贸rica鈥, nosotros lo definimos como universo 鈥減osmoderno鈥 鈥捖縏ambi茅n este fruto de la desilusi贸n hist贸rica?鈥.

[52] E. De Angelis, La ricostruzione della realt脿 nell鈥檕pera di Giacomo Leopardi, Tipografia del Rettorato, Siena, 1976, me parece que comprende con extrema agudeza la dial茅ctica negativa que atraviesa la relaci贸n entre naturaleza y raz贸n en la obra de Leopardi rastreando el sentido de la alternativa ontol贸gica como soluci贸n de aquel dualismo. Pero en De Angelis esta tensi贸n ontol贸gica no se pliega al sentido de la ruptura 茅tica, y antes metaf铆sica. El an谩lisis permanece sobre un nivel dial茅ctico, m谩s que plegarse y perseguir la labor estructural de la ontolog铆a, que es como decir la dimensi贸n subjetiva.  

[53] A prop贸sito de esto, me permito enviar a las reflexiones que, sobre el tema del dualismo 茅tico-pol铆tico, de la ruptura, de la superaci贸n de la dial茅ctica, se desarrollaron ampliamente en Macchina tempo, op. cit., y en Il comunismo e la guerra, Feltrinelli, Mil谩n, 1980.

[54] Estas son las determinaciones principales del 鈥渕谩s antiguo programa sistem谩tico鈥 del idealismo alem谩n: 鈥淯na 茅tica. Siendo que toda metaf铆sica ser谩 llevada a la moral 鈥抍osa que kant con sus dos postulados pr谩cticos da solo un ejemplo que no agota el problema鈥, esta 茅tica no ser谩 m谩s que un sistema completo de todas las ideas, o bien, cosa que es lo mismo, de todos los postulados pr谩cticos. La primera idea es naturalmente la representaci贸n de m铆 mismo como una esencia completamente libre. Con esta esencia libre autoconciente surge, al mismo tiempo, de la nada, un mundo entero 鈥捗簄ica verdadera y pensable creaci贸n de la nada鈥. Quisiera aqu铆 entrar en el dominio de la f铆sica鈥 Del retorno a la naturaleza a la obra humana. En primer lugar la idea de humanidad: demostrar茅 que de un Estado no se da ninguna idea, porque el Estado es algo mec谩nico, por lo tanto no existe idea de un Estado as铆 como no se da idea de una m谩quina. Solo aquello que es objeto de libertad puede llamarse idea. 隆Nosotros, pues, debemos ir m谩s all谩 del Estado! Dado que todo Estado est谩 obligado a tratar al hombre libre como un engranaje mec谩nico 鈥抷 esto no puede ser鈥, por lo tanto, debe ser superado鈥 En 煤ltimo lugar la idea de la belleza que unifica todas las dem谩s (Mythologie der Vernunft, op. cit., pp. 11-12)

[55] K. Marx, Elementos fundamentales para la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica (Grundrisse) 1857-1856, op. cit., p. 32.

[56] Precisamente a prop贸sito de esto C. Luporini habla, en las conclusiones de su trabajo, de 鈥渁ntropodicea鈥 鈥抏l mismo t茅rmino nos lleva con el pensamiento al hero铆smo iluminista de Lessing鈥. Pero templado obviamente  en la nueva sensibilidad rom谩ntica. Desde este punto de vista, n贸tese que las muchas analog铆as, incluso literales, que podemos encontrar entre el Leopardi te贸rico de la po茅tica moderna y de la poes铆a antigua y el Schiller de los ensayos est茅ticos (sobre el cual cf. en particular P. Szondi, op. cit., pp. 47 ss.: 鈥Sur la dialectique des  concepts dans l鈥檈ssai De la po茅sie na茂ve et de la po茅sie sentimental de Schiller鈥), no afectan la sustancia del tratamiento leopardiano que permanece ligado creativamente a la revoluci贸n te贸rica y a la ascesis individual del pensamiento de las Luces 鈥抝ustamente, lessinguiana鈥.  




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