June 30, 2022
De parte de Oscuro Es El Deseo - Lecturas An谩rquicas
60 puntos de vista

Max Stirner vio la luz en Bayreuth (Baviera) el 25 de octubre de 1806. No fue un escritor de una fecundidad extraordinaria, pues los cuidados por la existencia le acapararon demasiado tiempo. De sus escritos, solo uno se ha mantenido a flote, una obra a la cual se entreg贸 por entero, en la que expres贸 todo su pensamiento y procur贸 indicar un camino de salida a las personas de su tiempo: El 煤nico y su propiedad.

Existe Stirner y su obra, existe El 煤nico y su propiedad y el 鈥渟tirnerismo鈥. Sucede que al dirigirse a la gente de su tiempo, Max Stirner se dirigi贸 a las personas de todos los tiempos, pero sin asumir el aire o gesto de profeta vociferando teatralmente desde el fondo de una caverna que tan bien sab铆a arrogarse Nietzsche. Stirner no se presenta tampoco a nosotros como el profesor ense帽ando a sus alumnos: habla a todos los que quieren o铆rlo, tal como un conferenciante o como un conversador que ha reunido en torno suyo a un auditorio de todos los g茅neros, tanto de manuales como de intelectuales. Por esto, para comprender el alcance del stirnerismo, hay que suprimir de El 煤nico y su propiedad todo lo que es relativo a la 茅poca en que este libro fue escrito. Sin este trabajo preparatorio, corre el riesgo de asaltar al lector la tentaci贸n de que se encuentra en presencia de una confesi贸n o de un testamento filos贸fico.

Hecha esta supresi贸n, tiene uno ante s铆 un 谩rbol robusto y bien plantado, una teor铆a perfectamente coherente por lo que no sorprende que haya dado origen a todo un movimiento. El stirnerismo considera que la individualidad humana es la base y la afirmaci贸n de la humanidad; sin lo humano no hay humanidad, la totalidad no se comprende m谩s que por la individualidad. Es lo preciso detenerse en seguida si uno no asimila estas premisas. Esta individualidad sociol贸gica no es un ser en transformaci贸n ni un superhombre, sino un hombre como t煤 y como yo que su determinaci贸n impulsa a ser como debe, y como puede ser 鈥搉ada m谩s, ni nada menos, que su fuerza o potencia de ser鈥. Pero la persona que nosotros conocemos, 驴es lo que su determinaci贸n quer铆a? En otros t茅rminos: 驴es lo que deb铆a y lo que pod铆a ser? Esa persona con quien tropezamos en los lugares de placer o de trabajo, 驴es un producto natural o una confecci贸n artificial, es voluntariamente el ejecutor del contrato social o no se aviene a 茅l m谩s que por educaci贸n, prejuicios y convenciones de toda especie que le atiborran el cr谩neo? Es este problema el que el stirnerismo va a tratar de resolver.

Primer tiempo. Para volver a poner al individuo en su determinismo natural, el stirnerismo empieza a remover todos los pilares sobre los que la gente de nuestro tiempo ha edificado su casita como miembro de la Sociedad: Dios, Estado, Iglesia, religi贸n, causa, moral, moralidad, libertad, justicia, bien p煤blico, abnegaci贸n, sacrificio, ley, derecho divino, derecho del pueblo, piedad, honor, patriotismo, justicia, jerarqu铆a, verdad, en una palabra, toda clase de ideales. Esos ideales, los del pasado como los del presente, son fantasmas ocultos por 鈥todos los rincones鈥 de su mentalidad, que se han apoderado de su cerebro, que se han instalado en 茅l y que impiden al hombre seguir su determinaci贸n ego铆sta.

Bati茅ndose en retirada unos tras otros los prejuicios-fantasmas y derrumb谩ndose sucesivamente las columnas de su fe y de sus creencias, el individuo vuelve a hallarse solo. Al fin, es 茅l, su Yo queda libre de toda la insignificancia que lo comprim铆a y que le imped铆a mostrarse tal cual es. Ha quedado hecha la tabla rasa, los nubarrones que oscurec铆an el horizonte han desaparecido, el sol brilla con todo su esplendor y el camino est谩 libre. El individuo no conoce m谩s que una causa: la suya, y esta causa no se basa sobre nada exterior, sobre ninguno de esos valores fantasmales de los cuales estaba antes atiborrado su cerebro. Es el ego铆sta en el sentido absoluto de la palabra: su potencia es en lo sucesivo su 煤nico recurso. Todas las reglas exteriores se han derrumbado; ha quedado libre de la opresi贸n interior, mucho peor que el imperativo exterior; forzoso le es ahora buscar en s铆 solo su regla y su ley. Es el 煤nico y se pertenece, en toda propiedad. No hay para 茅l m谩s que un derecho superior a todos los derechos: el derecho a su bienestar. 鈥La aflicci贸n debe desaparecer para dejar lugar a la satisfacci贸n.鈥

Pensar a d贸nde ha llegado el 煤nico. Ni una verdad existe fuera de 茅l. No hace nada por el amor de Dios ni de los hombres, sino por el amor de s铆. No existe entre su pr贸jimo y 茅l m谩s que una relaci贸n: la de utilidad o la de beneficio. De 茅l solo se derivan todo derecho y toda justicia. Lo que quiere es lo que es justo. Lejos, pues, de toda causa que no sea la suya. Es 茅l mismo su causa y no es ni 鈥渂ueno鈥 ni 鈥渕alo鈥 (esas son solo palabras). Se declara enemigo mortal del Estado y adversario insolente de la propiedad legal.

Algunas citas sacadas de El 煤nico y su propiedad har谩n comprender que Stirner no ha perdonado nada y que ning煤n 铆dolo hall贸 gracia ante sus ojos:

鈥淪iempre se pone un nuevo amo en el lugar del antiguo, no se demuele sino para reconstruir y toda revoluci贸n es una restauraci贸n. 脡sta es siempre la diferencia entre el joven y el viejo filisteo. La revoluci贸n comenz贸 como peque帽a burguesa por la elevaci贸n del Tercer Estado, de la clase media, y sube como simiente sin haber salido de su trastienda.鈥

鈥淪i sucediera, aunque no fuera m谩s que una vez, el ver claramente que Dios, la ley, etc茅tera, no hacen sino importunarnos, que nos rebajan y nos corrompen, es cierto que los arrojar铆amos lejos de nosotros, como los cristianos derribaron, en otro tiempo, las im谩genes de Apolo y de Minerva y de la moral pagana.鈥

鈥淓n tanto quede en pie una sola instituci贸n que no tenga permitido abolir el individuo, el Yo estar谩 a煤n muy lejos de ser su propiedad y de ser aut贸nomo.鈥

鈥淟a cultura me ha hecho PODEROSO, esto no admite tampoco duda alguna. Ella me ha dado un poder sobre todo lo que es fuerza, as铆 tambi茅n sobre los impulsos de mi naturaleza como sobre los asaltos y las violencias del mundo exterior. S茅 que nada me obliga a dejarme determinar por mis deseos, por mis apetitos y mis pasiones, y la cultura me ha dado con qu茅 vencerlos: soy su due帽o.鈥

鈥淎quel que derriba una de sus BARRERAS puede haber mostrado con esto a los dem谩s el camino y el procedimiento a seguir; pero el derribar sus BARRERAS sigue siendo misi贸n de los otros.鈥

鈥淣os contentamos durante mucho tiempo con la ilusi贸n de poseer la verdad, sin que se le ocurriera al esp铆ritu preguntarse seriamente si no ser铆a necesario, antes de poseer la verdad, el ser uno mismo verdadero.鈥

鈥淎quel que para existir tiene que contar con la falta de voluntad de los dem谩s, es efectivamente un producto de aquellos otros, como el amo es un producto del siervo. Si cesara la sumisi贸n se acabar铆a la dominaci贸n.鈥

鈥淧ara el individuo pensante, la familia no es una potencia natural, y debe hacer abstracci贸n de los padres, de los hermanos, de las hermanas, etc.鈥

驴A qu茅 lugares empujar谩 su determinismo al ego铆sta que hizo tabla rasa de los prejuicios-fantasmas? Y he aqu铆 el segundo tiempo del stirnerismo.

Ciertamente, hacia las riberas de la uni贸n, de la asociaci贸n鈥 Pero una uni贸n contra铆da voluntariamente, una asociaci贸n de ego铆stas que no cultivar谩n el trato con los fantasmas del desinter茅s, del sacrificio, del desvelo, de la abnegaci贸n, etc. Una asociaci贸n de ego铆stas donde nuestra fuerza individual se acrecentar谩 con todas las fuerzas individuales de nuestros coasociados, donde uno consumir谩 y se servir谩n mutuamente alimentos. Una uni贸n de la cual se servir谩 cada uno para sus propios fines, sin que les importune la obsesi贸n 鈥de los deberes sociales鈥. Una asociaci贸n considerada como de su propiedad, como arma y herramienta, y que abandonar谩n cuando ya no les sea 煤til.

Pero no se imaginen que la asociaci贸n, si persiste el individuo en realizarse por medio de ella, no exige nada a cambio.

Evidentemente, la asociaci贸n stirneriana no se presenta como una potencia espiritual superior al esp铆ritu del asociado 鈥搇a asociaci贸n no existe sino por los asociados, pues es su creaci贸n鈥; pero he aqu铆: para que ella realice sus fines y para que cada cual se sustraiga 鈥a la opresi贸n inseparable de la vida en el Estado o en la sociedad鈥 es preciso comprender bien que no faltar谩n en ella 鈥las restricciones a la libertad y los obst谩culos a la voluntad鈥. 鈥Dando, dando.鈥 Ego铆sta, amigo m铆o, t煤 consumir谩s de los dem谩s ego铆stas, pero a condici贸n de aceptar el servirles alimentos. En la asociaci贸n stirneriana se puede tambi茅n sacrificar a otros, pero no invocando el car谩cter sagrado de la asociaci贸n; sencillamente porque puede ser agradable y natural el sacrificio.

El stirnerismo reconoce que el Estado descansa sobre la esclavitud del trabajo; si el trabajo fuera libre, entonces el Estado quedar铆a destruido en seguida. Der Staat beruht auf der Sklaverei der Arbeit. Wird der Arbeit frei, so ist der Staat verloren: he aqu铆 porque el esfuerzo del trabajador debe tender a destruir al Estado o a estar sin 茅l, que viene a ser lo mismo.

Tercer tiempo. Queda la forma en que el ego铆sta o la Asociaci贸n de los ego铆stas luchar谩 contra los h谩biles y los astutos que hacen uso de los fines de dominaci贸n y de explotaci贸n de los fantasmas que han tomado posesi贸n de los cerebros de los hombres. El stirnerismo no pretende desempe帽ar el papel del Estado despu茅s de haberlo destruido o de haber proclamado su inutilidad y forzar a los que no lo quieren, o no pueden, a formar asociaciones de ego铆stas. El stirnerismo no preconiza la revoluci贸n. El stirnerismo no es sin贸nimo de mesianismo. Contra los que poseen y explotan hasta el punto de no dejar a los explotados ni pan que comer, ni lugar donde reposar su cabeza, ni de pagar el salario 铆ntegro de su esfuerzo, la insurrecci贸n es natural y conveniente la rebeli贸n. Hay bienes improductivos al sol y cajas de caudales llenas hasta desbordarse. 隆Qu茅 demonios! Y nada de sentimentalismo cuando se trata de afirmar su derecho individual o asociado al bienestar. El ego, guiado por la propia conciencia, no podr铆a desembarazarse de escr煤pulos que pod铆an obsesionar a los hombres de cerebros habitados por fantasmas.

鈥淟a revoluci贸n ordena instituir e instaurar y la insurrecci贸n quiere que uno se subleve o que se eleve.鈥

鈥淒oy vueltas a una pe帽a que obstaculiza mi camino hasta que tenga bastante p贸lvora para hacerla volar; doy la vuelta a las leyes del Estado en tanto no tenga la fuerza para destruirlas.鈥

鈥淯n pueblo no podr铆a ser libre sino a costa del individuo, pues su libertad no afecta m谩s que a 茅l y no es la emancipaci贸n del individuo; cuanto m谩s libre es el pueblo, m谩s sujeto est谩 el individuo. Fue en la 茅poca de la mayor libertad cuando el pueblo griego estableci贸 el ostracismo, expuls贸 a los ateos e hizo beber la cicuta al m谩s probo de sus pensadores.鈥

鈥淒ir铆gete hacia ti mismo antes que a tus dioses o a tus 铆dolos: descubre en ti lo que est谩 oculto, ll茅valo a la luz y rev茅lalo.鈥

Tal es la esencia del mensaje que Max Stirner, entreg谩ndolo a la gente de su tiempo, lo dirige a personas de todos los tiempos.

Hemos dicho que en Stirner hab铆a el hombre y la obra. Despu茅s de haber hablado de la teor铆a, hablemos de su fundador. Stirner no es m谩s que el nombre literario de Johann Caspar Schmidt, ese sobrenombre no es m谩s que el seud贸nimo inspirado en la desarrollada frente (stirn en alem谩n) del autor de El 煤nico y su propiedad, y que 茅l conserv贸 para sus escritos. Uno de los episodios de la vida de Stirner que m谩s llama la atenci贸n es que frecuent贸, durante diez a帽os, el club de los 鈥淓mancipados鈥 (鈥淟os Libres鈥), agrupaci贸n de intelectuales animados por ideas liberales de los esp铆ritus avanzados de antes de 1848. Se reun铆an en una cervecer铆a con atm贸sfera inundada del humo de las largas pipas de porcelana, discut铆an sobre toda clase de temas: teolog铆a (el libro de Strauss sobre Jes煤s acababa de aparecer entonces), literatura, pol铆tica (la revoluci贸n del 48 estaba pr贸xima). Fue en 1843 cuando Max Stirner, el hombre de aspecto impasible, de un car谩cter fuerte y concentrado en s铆 mismo, se cas贸 en segundas nupcias con una peque帽a burguesa, so帽adora y sentimental, asidua tambi茅n al club de los 鈥淓mancipados鈥, Mar铆a Daehnhardt. Sin embargo, su emparejamiento no fue feliz. La incomprensi贸n mutua y las calumnias que insinuaban que Stirner buscaba una utilidad con ese casamiento, por la dote de su mujer, ocasionaron la ruptura en 1845.

Stirner continu贸 creando. El 煤nico y su propiedad data de fines de 1844. Public贸 sucesivamente de 1845 al 47 una traducci贸n alemana de las obras maestras de J. B. Say y de Adam Smith con notas y observaciones en ocho vol煤menes; en 1852, una historia de la reacci贸n en dos vol煤menes, todo de su pluma; en 1852 tambi茅n, la traducci贸n de un ensayo de J. B. Say sobre el capital y el inter茅s, con observaciones鈥 Despu茅s, ya no public贸 nada. Sus 煤ltimos a帽os fueron m铆seros. Reducido a ganar el pan como pod铆a, aislado, encarcelado dos veces por deudas, sucumbi贸 en 1856 a una infecci贸n de carbunco, en una pensi贸n. Nuevas indagaciones de mi amigo John Henry Mackay, muerto en mayo de 1933, parecen atestiguar que el fin de su existencia no fue tan miserable ni estuvo tan desprovisto de amistad como se crey贸 en un principio.

Volvamos a la obra de Stirner. Uno de los pasajes m谩s notables de El 煤nico y su propiedad es aquel donde define a la burgues铆a con relaci贸n a los individuos sin posici贸n social. Esta cita es la mejor respuesta que puede darse a los que ven en Stirner y sus continuadores a individualistas burgueses:

鈥淟a burgues铆a se reconoce en que practica una moral estrechamente ligada a su esencia. Lo que exige ante todo es que se tenga una ocupaci贸n seria, una profesi贸n honorable y una conducta moral. La prostituta, el ladr贸n, el bandido y el asesino, el jugador y el bohemio son inmorales, y el buen burgu茅s experimenta con respecto a esas 鈥榞entes sin costumbres鈥 la m谩s viva repulsi贸n. Lo que les falta a todos es esa especie de derecho de residencia en la vida que proporcionan un comercio s贸lido, medios de existencia asegurados, rentas estables, etc.; como su vida no descansa sobre una base segura, pertenecen al clan de los 鈥榠ndividuos鈥 peligrosos, al peligroso proletariado: son 鈥榩articulares鈥 que no ofrecen ninguna garant铆a y que no tienen 鈥榥ada que perder鈥 ni nada que arriesgar鈥.

鈥淭oda vagancia desagrada al burgu茅s, y existen vagabundos del esp铆ritu que, ahog谩ndose bajo el techo que abrigaba a sus padres, se van a buscar a lo lejos m谩s aire y m谩s espacio. En lugar de permanecer en el hogar familiar removiendo las cenizas de una opini贸n moderada, en lugar de tener por verdades indiscutibles lo que consol贸 y calm贸 a tantas generaciones anteriores a ellos, franquean la barrera que cierra el campo paterno y se van por los caminos audaces de la cr铆tica, donde los lleva su indomable curiosidad de dudar. Esos extravagantes vagabundos entran tambi茅n en la clase de las personas inquietas, inestables y sin reposo que son los proletarios, y cuando dejan sospechar su falta de residencia moral se les llama 鈥榩erturbados鈥, 鈥榗abezas calientes鈥 o 鈥榚xaltados鈥.鈥

鈥淧odr铆an reunirse con el nombre de vagabundos conscientes a todos los que la burgues铆a considera sospechosos, hostiles o peligrosos.鈥

Stirner no ha descendido hacia el pueblo como los Bakunin, los Kropotkin y los Tolstoi, por ejemplo. No es un productor s贸lido, como Proudhon, con prejuicios de burgueses medios y generosos; no es un sabio como Reclus, doblado de un esp铆ritu de bondad evangelista; ni un arist贸crata como Nietzsche; es uno de nosotros. Es un hombre que jam谩s goz贸 de una posici贸n segura y provechosa o desahogada. Conoci贸 la necesidad de practicar los oficios m谩s diversos para vivir. La gloria que circunda a los proscritos c茅lebres, a los militantes revolucionarios o a los jefes de escuela, le fue desconocida. Tuvo que arregl谩rselas como pod铆a y en lugar de las se帽ales de consideraci贸n que la burgues铆a otorga, a pesar de todo, a ciertos ilustres revolucionarios, no recibi贸 m谩s que las repulsas con que ella agobia a los individuos sin situaci贸n y sin garant铆a.

Instruido por sus propias experiencias, Stirner traz贸 un retrato del burgu茅s mucho m谩s sorprendente que el que hizo m谩s tarde Flaubert, que se situaba 煤nicamente en el punto de vista est茅tico. Para Stirner, la caracter铆stica del mundo burgu茅s es el poseer una ocupaci贸n seria, una profesi贸n honorable, moral, en una palabra, lo que constituye el derecho de residencia en la vida. El burgu茅s puede ser obrero o rentista, llamarse republicano, radical, socialista, sindicalista, comunista, hasta anarquista; puede pertenecer a una logia, a la Liga de los Derechos del Hombre, a un comit茅 electoral socialista o a una c茅lula comunista; puede incluso pagar su cotizaci贸n a un partido revolucionario. En tanto que su vida descanse sobre una base segura y en tanto que ofrezca garant铆as morales, burgu茅s es y burgu茅s seguir谩 siendo.

En la misma Alemania, s贸lo al cabo de cincuenta a帽os apareci贸 una segunda edici贸n de El 煤nico y su propiedad (1882). En 1893, la gran casa editorial Reklam, de Leipzig, editaba este libro en su Biblioteca Popular. Esto era hacerlo accesible a todos. En 1897, John Henry Mackay, que tanto trabaj贸 para hallar huellas de Stirner y disipar el misterio que envuelve su vida, publicaba la primera edici贸n de Max Stirner, Sein Leben und sein Werk. En Francia, El 煤nico y su propiedad aparec铆a en 1900 en dos traducciones, la de Robert L. Reclaire, en casa de Stock, y la de Henri Lasvigne en La Revue Blanche. (En 1894, Henri Albert hab铆a traducido una parte de la obra en el Mercure de France; un poco m谩s tarde, Teodoro Randal hab铆a hecho lo mismo en las Charlas Pol铆ticas y Literarias y en el Magazine Internacional.) En 1902, era traducida al dan茅s (con prefacio de Jorge Brandes) y al italiano (con prefacio de Ettore Zoccoli); en 1911 apareci贸 una segunda edici贸n italiana, que fue reimpresa en 1920. En 1907, precedida de un prefacio del autor de La filosof铆a del ego铆smo, James Walker, aparec铆a una traducci贸n inglesa por Steven T. Byintong, editada por Benjamin R. Tucker, con el t铆tulo The Ego and his own. En 1912, El 煤nico y su propiedad hab铆a sido adem谩s traducido al ruso (se cuentan ocho ediciones de esta obra en esta lengua, la s茅ptima traducida por Leo Kasarnowski y la 煤ltima data de 1920), al espa帽ol, al holand茅s y al sueco. En 1930, aparecieron dos traducciones japonesas, una de las cuales en edici贸n econ贸mica, por J. Tsuji. Creo que existen traducciones de El 煤nico en otras lenguas. (He o铆do hablar de la traducci贸n en diez y ocho lenguas, pero no pude comprobarlo.) Con el t铆tulo de Kleinere Schriften (鈥榩eque帽os escritos鈥) John Henry Mackay reuni贸 los estudios, art铆culos, informaciones y respuestas de Stirner a sus cr铆ticos aparecidos de 1842 a 1848. Conozco una edici贸n italiana de esta obra titulada Scritti minori. Traduje en L鈥檈n dehors la cr铆tica muy interesante que Stirner hizo de Los misterios de Par铆s, de Eugenio Sue, y un extracto de El falso principio de nuestra educaci贸n.

Emilie Armand




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org