August 20, 2021
De parte de La Haine
821 puntos de vista

Sus ideales son realmente irreconciliables con los detentan el poder y diametralmente opuestos a los intereses que defienden las derechas

Varias d茅cadas de predominio de la contrarrevoluci贸n impuesta por la invasi贸n militar de EEUU a Rep煤blica Dominicana han servido para ocultar y distorsionar parte de la memoria hist贸rica vinculada a importantes situaciones y acontecimientos pol铆tico-sociales del siglo XX.

En ese ocultamiento sist茅mico se apoyan las derechas de estos tiempos para detractar y menospreciar el accionar de las izquierdas en la historia recientes, el cual contrasta con el papel nefasto y las perversidades pol铆ticos de las derechas a lo largo de una gran parte del siglo XX y en lo que va del Siglo XXI.

Pienso que ese proceder no es exclusivo de las derechas dominicanas, sino que m谩s bien tiene su matriz en un patr贸n ideol贸gico de factura imperialista que impacta diferentes escenarios latino-caribe帽os y mundiales.

Est谩 claro que una parte de esos olvidos y estigmatizaciones corresponden al papel de las izquierdas en la Revoluci贸n de abril, la Guerra Patria de 1965 y en el periodo de post-guerra, representada entonces por tres fuerzas pol铆ticas (Agrupaci贸n Pol铆tica 14 de Junio –1J4–, Movimiento Popular Dominicano –MPD– y Partido Socialista Popular –PSP– que en el curso de la revoluci贸n de 1965 cambi贸 su nombre por el de Partido Comunista Dominicano –PCD–) y por los contingentes independientes que se radicalizaron en el curso de la guerra patria que sucedi贸 al levantamiento pol铆tico-militar constitucionalista, incluido una parte significativa de los propios militares democr谩ticos.

La invasi贸n militar estadounidense de 1965 condicion贸 el proceso posterior y trastroc贸 los actores, contribuyendo paulatinamente a la adulteraci贸n de lo acontecido en aquellos d铆as estelares del combate pol铆tico. Balaguer en su ejercicio de gobierno de 22 a帽os hizo mucho por distorsionar y ocultar la memoria hist贸rica.

Las traiciones posteriores ayudaron a confundir y alterar realidades.

Mucho de verdad tiene aquello de que hay h茅roes que deben saber morir a tiempo, aunque ello jam谩s debe llevar a borrar pasajes de la historia real o a negarle m茅ritos a quienes en un momento determinado se lo ganaron.

La verdad hist贸rica nunca debe ser escamoteada, pero ciertamente que traiciones posteriores a los aportes y creaciones heroicas, facilitaron su distorsi贸n. Sobre todo cuando la realidad ha sido narrada en forma parcelada e incompleta.

Tambi茅n eso ha pasado.

En la post guerra, al paso del tiempo, no pocos componentes de las izquierdas cruelmente reprimidas pasaron a ser del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y luego del Partido de la Liberaci贸n Dominicana (PLD) en tanto fuerzas concurrentes a los procesos electorales. As铆 comenz贸 a perder su identidad una parte de esa corriente pol铆tico-ideol贸gica, sobre todo por el devenir derechizante y pro-imperialista de ambas agrupaciones.

No pocos l铆deres militares constitucionalistas y militantes revolucionarios se derechizaron despu茅s de la contienda; mientras Caama帽o, l铆der pol铆tico-militar de aquel abril heroico, culminaba su vida como un revolucionario partidario del socialismo y el comunismo, tal como se lo comunic贸 a sus hijos antes de desembarcar en playas dominicanas procedente de Cuba en febrero de 1973, para dar inicio a un fracasado intento guerrillero que posibilit贸 su captura herido y su posterior fusilamiento.

Adem谩s, no pocos de los componentes de esas izquierdas olvidaron las valiosas ense帽anzas de la unidad y se sumieron en divisiones y subdivisiones hasta provocar la dispersi贸n y atomizaci贸n de sus filas.

Pero al mismo tiempo son valiosos los ejemplos de persistencia, firmeza y reafirmaci贸n revolucionaria, antiimperialista, socialista y comunista.

El PRD y el PLD terminaron cooptados por la contrarrevoluci贸n; no sin soterradas y profundas insatisfacciones en sus bases en y en los componentes nost谩lgicos de sus roles previos a sus claudicaciones; referencia obligada en esos tiempos de todo proyecto alternativo al orden pol铆tico-social dominante.

Las izquierdas organizadas que se mantuvieron firmes, si bien se depuraron, decantaron y sobrevivieron, pasando por m煤ltiples ca铆das, pero todav铆a siguen dispersas y relativamente estancadas.

Este a帽o se cumplieron 56 a帽os de la insurrecci贸n constitucionalista y del desembarco de 42 mil soldados estadounidenses destinados a impedir la victoria plena de la segunda revoluci贸n popular y democr谩tica del Caribe en el siglo XX.

Desde entonces hemos padecido un largo per铆odo de predomino de las derechas, despu茅s de haber intentado conquistar una nueva democracia, una democracia basada en el pueblo en armas, con soberan铆a popular y autodeterminaci贸n nacional. Y tiene trascendencia evaluar sus causas.

Vicisitudes de las izquierdas del 65 a la actualidad.

El 24 de abril de 1965 estall贸 en Santo Domingo una rebeli贸n popular, c铆vico-militar, que derroc贸 el Gobierno surgido del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, que reclam贸 la restauraci贸n del Gobierno electo el 20 de diciembre de 1962, bajo la presidencia de Juan Bosch y la Constituci贸n democr谩tica promulgada al inicio de su gobierno.

El movimiento se desarroll贸 impetuoso, con la participaci贸n de los militares constitucionalistas y del pueblo en armas. En los tres d铆as iniciales, el ascendente movimiento democr谩tico constitucionalista rompi贸 las estructuras de dominio y represi贸n tradicionales.

Entonces el coronel Caama帽o, l铆der pol铆tico-militar de la insurgencia, simboliz贸 la esperanza redentora. Entonces el General golpista El铆as Wessin y Wessin simboliz贸 la destrucci贸n y la muerte, el golpismo entreguista y genocida.

Las tropas estadounidenses finalmente desembarcaron para bloquear la insurrecci贸n y reestructurar las fuerzas militares nativas a su servicio, cuando 茅stas estaban a punto de ser totalmente derrotadas.

Su presencia forz贸 el cambio de correlaci贸n de fuerzas a favor de las derechas e impuso la paz negociada a favor de la contrarrevoluci贸n.

Con la contrarrevoluci贸n lleg贸 tambi茅n, sigilosamente, el Cortesano y su corte (Balaguer y el neo-trujillismo), que juntos m谩s tarde nos impusieron el r茅gimen de terror de los doce a帽os. EE.UU rearm贸 y reestructur贸 el viejo ej茅rcito y el viejo r茅gimen, e impuso el neo-trujillismo aliado a la derecha golpista. Balaguer permaneci贸 durante tres per铆odos consecutivos a base de represi贸n, corrupci贸n, fraudes electorales y respaldo imperialista.

Luego, ya desgastado el bal帽aguerismo, un PRD condicionado, mediatizado por su direcci贸n pol铆tica y cooptado por los Estados Unidos y sectores de la clase dominante dominicana, ascendi贸 al gobierno y en sus 8 a帽os de mala gesti贸n auspici贸 (sin querer, pero queriendo) la rehabilitaci贸n pol铆tica de Balaguer y con ella diez a帽os m谩s de su corrupta y entreguista administraci贸n.

M谩s tarde un PLD neo-liberalizado, favorecido por Balaguer y su corte, lo relev贸 con el Gobierno de Leonel Fern谩ndez (1996-2000) hasta verse cuatro a帽os despu茅s desplazado de nuevo por un gobierno del PRD presidido por Hip贸lito Mej铆a (2000-2004), que devino en un verdadero desastre nacional.

El desastre encabezado por Hip贸lito Mej铆a rehabilit贸 el retorno de Leonel Fern谩ndez y el PLD al gobierno (2004 a 2012) y con ello la continuidad de las pol铆ticas neoliberales y el entreguismo a EEUU (ratificaci贸n del Tratado de Libre Comercio-TLC con EU y Centroam茅rica y el acuerdo Stand By con el FMI, as铆 como facilidades a la intervenci贸n militar en la isla y para imponer privatizaciones a favor de las corporaciones trasnacionales) y continuidad de la corrupci贸n y la impunidad de los delitos de Estado.

A Leonel lo reemplaz贸 Danilo Medina al frente del gobierno del PLD durante ocho a帽os m谩s (2012-2020) y ambos gobernantes convirtieron al partido y al Estado en una corporaci贸n mafiosa que rein贸 20 a帽os 1996-2000 y 2004- 2020).

Hemos sufrido 56 a帽os de una contrarrevoluci贸n tutelada por EE.UU, continuamente remozada y readecuada desde una partidocracia perversa y pervertida, y desde una gran burgues铆a asociada a ella, que subordinada al poder imperial, opt贸 recientemente por asumir directamente las funciones ejecutivas del Estado en el contexto del nuevo Gobierno de Luis Abinader (pol铆tico-empresario) y del Partido Revolucionario Moderno (PRM), surgido del viejo PRD, reemplazante del PLD.

El balance ha sido tr谩gico y “pinta” peor. Pobreza y dependencia creciente, acompa帽adas de corrupci贸n a granel.

Y todo esto facilitado por la divisi贸n y el debilitamiento de las izquierdas y las fuerzas populares, por sus desarraigos y errores posteriores a sus valiosos aportes en la lucha contra la tiran铆a y en abril 65, por los efectos desmovilizadores y dispersantes del colapso de la Uni贸n Sovi茅tica y de los reg铆menes del Este europeo (seguidos de la derrota sandinista), por el peso de la unipolaridad a favor de EEUU, y por los impactos del discurso y el accionar neoliberal.

Largo e insoportable v铆a crucis. Situaci贸n que es preciso revertir ya que pronto no habr谩 vida para una gran parte del pueblo dentro de este contexto fatal. Ni naturaleza, ni medio ambiente que defender. Pobreza e indigencia creciente, depredaci贸n y contaminaci贸n del ambiente conforman una amenazante cultura de la muerte.

El orden jur铆dico-pol铆tico-militar de la seguridad imperial en la posguerra de Abril, agravado por la estrategia neoliberal, progresivamente conduce a un gran genocidio por hambre y a un gran ecocidio por sus efectos depredadores y contaminantes, tendencias que ahora tienden a agravarse.

Las nuevas rebeld铆as apuntan en direcci贸n contraria y hacen las veces de contrapartidas. Pero ellas precisan de un salto cualitativo que s贸lo puede ser fruto de una nueva acumulaci贸n pol铆tica revolucionaria.

La resistencia social que no ha cesado y deber谩 convertirse, a trav茅s de la acumulaci贸n de conciencia y organizaci贸n transformadora, en ofensiva pol铆tica; en nuevo y renovado abril, en nueva primavera pol铆tica a favor de una nueva institucionalidad surgida de una constituyente popular y un proyecto alternativo al neoliberalismo.

Se trata de algo realmente imperioso, casi de vida o muerte para la naci贸n y para una gran parte de nuestro pueblo.

Y precisamente ese desaf铆o obliga a recuperar la memoria hist贸rica de aquel Abril heroico, a valorar sus ense帽anzas, a explicarnos las causas de su interrupci贸n…as铆 como a recatar todo lo que de esa singular y extraordinaria experiencia pueda tener valor y continuidad en el presente y el futuro pr贸ximo para vencer la prolongada contrarrevoluci贸n y retomar el camino de los cambios revolucionario; actualizada hoy su pertinencia en nuestra Am茅rica por la revoluci贸n bolivariana en Venezuela y por el accidentado proceso transformador y pro autodeterminaci贸n que tiene lugar en esta regi贸n, acompa帽ado de la continuidad de la revoluci贸n cubana.

A ese prop贸sito responden 茅ste y otros art铆culos de mi autor铆a, los cuales procuran reanimar un debate trascendente, tanto cara a las fuerzas de la contrarrevoluci贸n como a los(as) que han renegado de ese valioso pasado, traslad谩ndose al c贸modo campo de las derechas, la reacci贸n y el reformismo.

Entiendo que el debate entre las partes ayer enfrentadas sigue siendo necesario para que resplandezca la verdad hist贸rica y salirle al paso a los intentos de reconciliar lo diametralmente opuesto.

Entre aquellas partes enfrentada hay no pocas variaciones, incluyendo componentes, que ayer de izquierda, hoy confluyen en el campo de las derechas; generando no pocas confusiones y desconfianzas.

En verdad las derechas y los contrarrevolucionarios del 65 siguen siendo quienes eran. No conozco casos de arrepentimiento ni de reivindicaci贸n decorosa entre ellos. Derechistas ayer y derechistas hoy. Derechistas y contrarrevolucionarios 隆siempre!

No ha pasado as铆 con los revolucionarios/as de abril, entre los que abundan tr谩nsfugas y, renegados/as de aquel proyecto transformador. Algo propio de las revoluciones violentamente bloqueadas.

Muchos se cansaron. Otros se vendieron. Algunos resistieron un tiempo para luego sucumbir. Corrientes de esa matriz avanzadas fueron conducidas hacia la derecha por liderazgos que abandonaron aquellos ideales y principios.

El PRD devino en otra cosa: una fuerza despojada del nacionalismo revolucionario que lo inspir贸 en Abril de 1965 y durante una parte del periodo de la posguerra. De 茅l ha surgido el PRM al servicio de las elites capitalistas y del coloniaje

El PLD, inicialmente producto de una rebeld铆a frente a la degeneraci贸n del PRD, se transformo en algo similarmente negativo, traicionando el ideario y el ejemplo del Profesor Juan Bosch.

Muchos (as) izquierdistas pasaron a ser del PRD y del PLD y hasta del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), y all铆 dentro resultaron m谩s conservadores que los cuadros originales de esos partidos del sistema.

Algunos partidos y grupos de izquierda –o fracciones de ellos– sencillamente dejaron de ser revolucionarios. Igual pas贸 con una parte de los militares constitucionalistas que se izquierdizaron en revoluci贸n del 65 y se derechizaron mas tarde.

Esa revoluci贸n qued贸 para todos (as) ellos situada en el pasado, pero no proyectada en el presente, y menos aun como arma de futuro. Muchos de ellos se reconciliaron con los contrarrevolucionarios, se abrazaron con ellos y se aproximaron a sus posiciones.

En esos casos la reconciliaci贸n es evidente, aunque no haya sido decretada. Ella no tienen nada de positiva. Ella m谩s bien ha estado mediada por actos de claudicaci贸n que perjudican a las fuerzas revolucionarias y que han debilitado la capacidad de lucha de nuestro pueblo.

La izquierda deja ser de izquierda cuando se derechiza y las culpas contra铆das no se le deben cargar a las fuerzas revolucionarias y transformadoras.

Nadie en el mundo podr谩 convencerme de la necesidad de aplaudir esos hechos. Tampoco debemos sentirnos mal o cargar como izquierda consecuente las responsabilidades de quienes abandonaron nuestras filas.

Claro est谩 que tales mutaciones no agotan las contradicciones y enfrentamientos entre ambos proyectos, am茅n de que es imposible reconciliar la historia real y los enfrentamientos ocurridos.

El campo revolucionario fue diezmado, pero no exterminado. Una parte importante resisti贸, persisti贸 en el camino, reafirm贸 posiciones anticapitalistas y antiimperialistas, y renov贸 ideales.

Entre sus componentes estamos el Movimiento Caama帽ista (MC) de matriz comunista, el Movimiento Popular Dominicano (MPD-ML), el conjunto de la Izquierda Revolucionaria (IR), el Movimiento de Acci贸n por una Nueva Dominicana (Mando), los Militantes por la Revoluci贸n Socialista. Todos con trabas a superar y la mayor铆a con fuerte ausencia de la nueva generaci贸n.

Otras agrupaciones pol铆ticas y movimientos pol铆ticos-sociales, aunque m谩s moderados, integran tanto una izquierda que se autodefine marxista como un progresismo avanzado y patri贸tico, definidamente anti-neoliberal, diferenciadas de las derechas y el conservadurismo. Entre ellos se destaca Patria para Todos/as y Fuerza de la Revoluci贸n-FR, esta 煤ltima lamentablemente condicionada por subordinaci贸n electoral a Alianza Pa铆s, organizaci贸n que se define como centro-progresista y asume una actitud medularmente sist茅mica.

Otros componentes de las izquierdas hist贸ricas, incluidos agrupamientos que se definen comunistas, todav铆a no desisten de apoyar y aliarse al PRM y a otras fuerzas de las derechas pro-imperialistas. Es el caso del Partido Comunista del Trabajo (PCT), de origen pro-alban茅s, que hegemoniza el denominado Frente Amplio.

En estas tres vertientes participa una parte importante de la generaci贸n revolucionaria de los a帽os 60 y 70, cuyo componente activo en pol铆tica se divide entre los que asumen militancia partidista y los que no, estos 煤ltimos presente en diversos movimientos sociales.

Caama帽o leg贸 el buen ejemplo de firmeza y de radicalidad revolucionaria hasta su ca铆da en combate y posterior fusilamiento, cualidades que impactan positivamente diversos sectores contestatarios.

En las nuevas generaciones y en los grandes movimientos sociales en lucha (juveniles, ambientalistas, feministas, anti-impunidad, comunitarios, clasistas, antirracistas…) hay muchas inquietudes y rebeld铆as. Pero tambi茅n muchas confusiones te贸ricas-pol铆ticas, grandes d茅ficits en la formaci贸n pol铆tica revolucionaria y en la conciencia y militancia necesarias para ser factor subversivo frente al poder del gran capital.

En nosotros/as, comunistas-caama帽istas, se ha reafirmado la convicci贸n de que respecto al bando opresor, a los traidores de ayer y de hoy, a las elites capitalistas transnacionales y locales, a los saqueadores, a los genocidas, a los asesinos y ladrones de Estado, a las derechas y neo-derechas, corrompidas y corruptoras, no debe haber ni olvido ni perd贸n. Tampoco, en consecuencia, conciliaci贸n o reconciliaci贸n.

Nunca hemos conciliado con ese “bando traidor y parricida” y no lo haremos jam谩s. Somos partes enfrentadas por intereses de clases contrapuestos, por concepciones program谩ticas y por motivos 茅ticos bien diferenciados.

Esa l铆nea de aportes la ha continuado la izquierda m谩s consecuente frente a la farsa que representa el cambio del Gobierno del PLD por el del PRM-Abinader-Mega-millonarios, otra modalidad de dominio de las derechas bajo la impronta recolonizadora neoliberal en tiempo de COVID.

Podemos y debemos debatir con todos los adversarios, pero no renunciar a nuestra raz贸n de ser para aliarnos a sus herederos, representantes pol铆ticos y elites econ贸micas.

Aquel enfrentamiento no fue una “guerra primaria” al margen de principios, ideales y proyectos. No fue una simple “contienda fratricida”. No es aceptable un enfoque o una valoraci贸n neutral de las partes enfrentadas. Esas partes no son equiparables ni moralmente, ni ideol贸gicamente, ni pol铆ticamente.

Menos aun desde el punto de vista de los intereses populares y nacionales, o desde el concepto de justicia, desde los valores patri贸ticos, la solidaridad humana y la lucha de clases.

El despotismo, el entreguismo, la corruptela, la criminalidad, la injusticia, el genocidio, la explotaci贸n y exclusi贸n social, la traici贸n a la patria, la pertenencia o alianza con la oligarqu铆a capitalista y con el invasor extranjero, son los contravalores de esas fuerzas que entonces enfrentamos con las armas y hoy con otros medios. Contrarrevolucionarias ayer y contrarrevolucionarias hoy.

La democracia, la justicia social, la moralizaci贸n de la vida pol铆tica, la honestidad, la soberan铆a nacional y popular, la solidaridad humana, el patriotismo, el latino-americanismo, son los valores de la revoluci贸n de abril y de los caama帽istas de ayer y de siempre, de los socialistas y comunistas leales a sus or铆genes.

Tales ideales son realmente irreconciliables con los detentan el poder y diametralmente opuestos a los intereses que defienden las derechas. Ayer, hoy y siempre. Tan irreconciliables como los hechos hist贸ricos que situaron a las partes enfrentadas en 1965 en campos opuestos. Esa confrontaci贸n sigue pendiente y a ella no renunciaremos jam谩s. Jam谩s.

Visto este balance general, no es dif铆cil descubrir que las izquierdas han tenido que ver como el que m谩s con las luchas libradas, los aportes a ellas y los logros alcanzados antes, durante y despu茅s de la revoluci贸n de Abril de 1965.

Su aporte en ideas, en sacrificio, en sangre, en combates, en luchas pol铆ticas, sociales, cultural, patriotas, solidarias… ha sido enorme.

Y me refiero a las izquierdas hist贸ricas y actuales en toda su amplitud y diversidad, pol铆tica y social, cultural, org谩nica y no org谩nica; quedando pendiente para una segunda entrega las conquistas alcanzadas a lo largo del periodo ya abordado.

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P/D: Art铆culo inspirado por ideas contenidas en el libro: “Rescatar sus ense帽anzas: Para que abril tenga futuro”, debidamente actualizadas y enriquecidas. Ensayo sobre las izquierdas, el PRD y los militares democr谩ticos en la Revoluci贸n de Abril / Narciso Isa Conde/ Primera edici贸n: Publigu铆a, 2002/ 74 p.

Santo Domingo, RD./ 17-08-2021

La Haine




Fuente: Lahaine.org