April 29, 2021
De parte de Todo Por Hacer
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El d铆a 1 de mayo de 1931, tan solo diecisiete d铆as m谩s tarde de la proclamaci贸n de la Segunda Rep煤blica espa帽ola, el pueblo de Madrid sali贸 a las calles de la capital en una manifestaci贸n multitudinaria de m谩s de 200.000 personas. Si bien algunas viv铆an tras dos semanas de fervor republicano una enso帽aci贸n de tiempos de transformaci贸n pol铆tica y reclamaban inaplazables reformas para paliar el hambre y la injusticia social, otras muchas personas de las clases populares, aun dando la bienvenida a un tiempo en el que la monarqu铆a y los arist贸cratas se hab铆an marchado con el rabo entre las piernas, sab铆an que se deb铆a declarar una acci贸n decidida de tomar y hacer, en lugar de pedir y esperar. Ning煤n gobierno podr铆a darle al pueblo m谩s que migajas, y el republicanismo quer铆a calmar los 谩nimos de la burgues铆a liberal demostrando que sab铆an asfixiar las reales aspiraciones obreras de emancipaci贸n y autonom铆a pol铆tica.

Una historia de enajenaci贸n y cotos privados de la familia real

Actualmente la Casa de Campo es un jard铆n hist贸rico y el mayor parque p煤blico en la ciudad de Madrid. Con la fundaci贸n hist贸rica de la originaria fortaleza de Mayrit (precedente 谩rabe de la actual ciudad creada en el siglo IX), esta inmensa zona boscosa que quedaba en el margen exterior del r铆o Manzanares posiblemente fuese aprovechada por los habitantes debido a su riqueza agr铆cola, forestal y cineg茅tica. Posteriormente, en el siglo XV, el linaje de la Casa de los Vargas se hizo con varias propiedades en esa zona. Esta familia nobiliaria construy贸 una casa de campo en esos terrenos, pero esta casa-palacio y todas las fincas a su alrededor fueron compradas por el monarca Felipe II. Se construyeron durante las siguientes d茅cadas distintos jardines, estanques y zonas de caza y ocio para uso exclusivo de la monarqu铆a hisp谩nica de los Austrias. Esta posesi贸n, consecuencia de la especulaci贸n de los poderosos, y retenida por la gracia divina, pasar谩 a manos de la dinast铆a de los Borbones, quienes ampl铆an el per铆metro con la enajenaci贸n de nuevos terrenos y tapiar谩n todo el recinto para impedir el paso a cazadores y le帽adores. Continu贸 siendo hasta el siglo XX un espacio completamente ajeno al pueblo de Madrid, con empleados de la monarqu铆a que administraban su espacio e incluso se comercializaban productos como hielo de los pozos de nieve, resina de sus 谩rboles, y leche, queso o mantequilla de sus vaquer铆as.

El pueblo madrile帽o reclama el espacio que le pertenece colectivamente

Ya desde el d铆a siguiente de la huida del monarca en 1931, y a pesar de que las nuevas autoridades republicanas promet铆an la apertura del espacio de la Casa de Campo previa ordenaci贸n del terreno, algunos grupos, principalmente de j贸venes, saltaron las tapias del recinto para tomar lo que le pertenec铆a al pueblo, descubrir su lago, subirse a las copas de los 谩rboles y revolcarse ufanos por los distintos jardines ya no tan regios. Otros madrile帽os sin demasiado que llevarse a la boca entraron en los siguientes d铆as para cazar algunos conejos y paliar el hambre de las familias, y sobre todo, la inanici贸n que sufr铆an muchos chiquillos.

A pesar del hambre que pasaba el pueblo, no todo podr铆an ser disgustos y sinsabores en la casa del pobre, se reclamaba la conquista del ocio y convertir espacios como la Casa de Campo en un inmenso bosque comunal. Es por ello que aquella fecha del 1 de mayo de 1931, tras la inmensa manifestaci贸n obrera, riadas de gente se desplazaron a la Casa de Campo. La algarab铆a y las paellas populares surgieron espont谩neamente dentro de su recinto con decenas de miles de personas que no pod铆an creer que aquel inmenso espacio hubiera estado en posesi贸n de una 煤nica persona durante tantos siglos. Las clases populares madrile帽as sent铆an que recuperaban una parte de su territorio que nunca debi贸 de ser perdido.

El trabajo rural y la poblaci贸n jornalera en los pueblos: tierra y libertad

Sin embargo, esta cesi贸n simb贸lica del Gobierno republicano al Ayuntamiento de Madrid de la Casa de Campo para devolverlo a dominio p煤blico y crear una zona de recreo capitalina, pareciera que podr铆a servir de fino velo que nublase la verdadera necesidad de la inmensa poblaci贸n trabajadora: la posesi贸n de las tierras de labranza. Mientras en la ciudad de Madrid se anunciaba a bombo y platillo la recuperaci贸n p煤blica de la Casa de Campo, las regiones rurales y jornaleras del pa铆s ansiaban una reforma agraria. Si esta no llegaba urgentemente mediante legislaciones parlamentarias logradas a trav茅s de la presi贸n social, ser铆an tomadas las tierras no labradas de caciques y grandes propietarios, como realmente hubo de hacerse durante los siguientes a帽os para no morirse de asco y de hambre como ya suced铆a en el anterior r茅gimen mon谩rquico. 

La Casa de Campo tomada por el pueblo de Madrid en 1931, tan solo cinco a帽os despu茅s ser铆a testigo, en el contexto de la Guerra Civil espa帽ola, de la conquista de sus terrenos por el ej茅rcito sublevado, y desde sus lomas la artiller铆a franquista aterrorizar铆a a la poblaci贸n madrile帽a con bombardeos diarios sobre la ciudad, que levant贸 una resistencia antifascista en torno al lema 鈥楴o Pasar谩n鈥 

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Fuente: Todoporhacer.org