October 13, 2020
De parte de Archivo Historico La Revuelta
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M茅xico 1997- Recuerdos de un Viaje. Pelao Carvallo

Junio 15, 2020

pelao

Publicamos este relato de Pelao Carvallo, pues valoramos el 谩nimo de recordar los a帽os que fueron marcando nuestras convicciones. La memoria hist贸rica no la protegemos solo reuniendo papeles, tambi茅n lo hacemos recordando, manteniendo frescos los momentos que fueron marcando los caminos individuales y colectivos. Tal como lo hizo el compa帽ero, esperamos que muchxs m谩s se sienten a escribir de la vida y su v铆nculo con el desarrollo del anarquismo local

M茅xico 鈥97 Recuerdos de un viaje

Dedicatoria:

  A la gente de la AIT en ese tiempo, especialmente de la CNT AIT espa帽ola y de nuestra peque帽a secci贸n en Chile.  A lxs compas anarquistas y punks de M茅xico de todos los espacios que conocimos.  A Yohanna, compa帽era de memorias. A Rondador y Lila que ayudaron para que esto fuera le铆ble de una manera decente. Y a quienes amo y me quieren pese a todo. A mi hija.

 Introducci贸n

Este relato escrito sobre un viaje lo hago 23 a帽os despu茅s. No pidan exactitud ni documentos que acrediten nada, no los tengo.  Salvo una que otra fotograf铆a y alg煤n recuerdito en papel. El prop贸sito es cerrar un compromiso conmigo mismo y ver si lo que relato es 煤til a alguien del mundo libertario y m谩s.  Bueno, disfruten la lectura. Aclaro que no recuerdo detalladamente que hicimos d铆a a d铆a, que comimos y eso, ni el orden de las cosas, puesto no llev茅 un diario de viaje.

Viaje

No iba a viajar yo, sino lxs compas de Temuco, de 鈥淪olidaridad Obrera鈥, la secci贸n chilena de la AIT 鈥 隆secci贸n! Cu谩ndo 茅ramos 4 pelagatos muy comprometidos eso s铆, pero 4 pelagatos igual-Conformada por grupos de activistas en Temuco, Concepci贸n y Santiago, uno de los compas de Temuco no pudo viajar y me cay贸 el viaje encima.

Los tr谩mites de compra de pasajes los hicieron en Espa帽a que era la sede del secretariado de la AIT y nuestro viaje era en representaci贸n de la AIT y quienes terminamos viajando; aunque formalmente 茅ramos parte de la AIT, en realidad poco sab铆amos de ella y, como organizaci贸n local, talvez no pudimos prepararnos bien en nuestro rol -no recuerdo un tallercito o algo al respecto.

Mi compa帽era de viaje fue Yohanna, de Temuco. El aeropuerto santiaguino era chiquito en ese entonces, pero para m铆 todo era maravilla puesto que era mi primer viaje internacional y el primero, tambi茅n, en avi贸n. Para ser el primer viaje en avi贸n fue en muchos. Tuvimos escalas con y sin cambio de avi贸n en varias oportunidades. Sub铆a y bajaba gente a cada rato, y nosotros tambi茅n. En alg煤n momento subi贸 una delegaci贸n deportiva que nos hizo ruidoso el viaje por un tiempo. Dentro del avi贸n las 煤ltimas filas de asientos estaban habilitadas para que se pudiera fumar.  Hacia all谩 se desplazaba la gente y sentada o de pie se pon铆a a fumar.

En una de esas escalas bajamos en San Jos茅 de Costa Rica. Fuera del aeropuerto, tras unos ventanales gigantes, se ve铆a una tormenta con nubes, viento y rayos. Yo estaba extra帽ado de no sentir fr铆o. Fue mi primer encuentro con el intertr贸pico. Tan entretenidos estuvimos que casi perdimos la conexi贸n y fue la primera vez que escuchamos nuestros nombres por los altoparlantes de un aeropuerto.

Entre escalas de aeropuertos acompa帽aba a Yohanna a que fumara, e 铆bamos tomando algo de alcohol que ofrec铆an en los vuelos鈥 el cual se iba sumando. Se fue armando un grupito de gente viajera que fumaba y tomaba en las 煤ltimas filas del avi贸n.  Durante el 煤ltimo trecho de esos vuelos, nos hicimos compinches (especialmente Yohanna) de una chilena que iba en el vuelo, aunque no recuerdo d贸nde subi贸, una chilena con poco acento de chilena, una se帽ora ya, aunque no muy mayor.  Con ella, debido al atraso, llegamos a un acuerdo: a quien no fueran a esperar (ella o nosotres), la otra parte ve铆a de cuidarla y conseguir alojamiento para ella.

Hubo un 煤ltimo e inesperado cambio de avi贸n por alg煤n problema o cambio con el itinerario original: subimos a uno gigante de Mexicana de Aviaci贸n, en el aeropuerto de Tegucigalpa, Honduras. Ya era de noche y est谩bamos cansados, un poco ebrios y atrasados. En el aeropuerto de Ciudad de M茅xico, se supon铆a, nos esperaban compa帽eros anarquistas con relaci贸n con el FAT (frente aut茅ntico del trabajo) de M茅xico, pero con el gran atraso que llev谩bamos no est谩bamos seguros de que nos siguieran esperando y por tanto con mucha tensi贸n y temor鈥 en ese tiempo se usaba m谩s el tel茅fono que internet.

Llegada

Llegados al aeropuerto de Ciudad de M茅xico, tuve mi primer tr谩mite de aduana en la vida y me pareci贸 largo y agotador. La polic铆a encargada de sellar nuestros pasaportes era fea como solo puede serlo un polic铆a. Esto lo digo porque fue el comentario que nos hizo re铆r y destensionar la situaci贸n cuando 铆bamos a retirar nuestro equipaje. Al salir nos esperaba un compa anarquista. A la se帽ora chilena no la esperaban. Su novio, si hab铆a venido, ya se hab铆a retirado. As铆 que por un rato la acompa帽amos en busca de un tel茅fono y una soluci贸n. Mientras convenc铆amos al compa que nos ven铆a a buscar de poder dar alojamiento a la se帽ora.

Finalmente, la se帽ora vino con nosotres al alojamiento. Fuimos en taxi, un escarabajo Volkswagen, hasta la sede del FAT. Un edificio sindical que a nosotres nos pareci贸 tan gigante como peque帽o el taxi. Gigante para ser sede de un sindicato, encima un sindicato que seg煤n contaban era minoritario y peque帽o en M茅xico. S铆 ese es peque帽o 鈥損ensamos- c贸mo ser谩n los grandes. Comimos algo y nos mostraron donde dormir: un sal贸n grande lleno de camastros, con las duchas en un costado del sal贸n. Por las ventanas pod铆a verse ese sector de la ciudad, que si esa sede sindical sigue ah铆 es en Guadalupe Victoria. Dormimos bien. La se帽ora chilena tambi茅n.  Al d铆a siguiente la se帽ora chilena se encontr贸 con su novio y pudo ir a sus cosas. Nosotres nos encontramos con los compas anarquistas del FAT quienes nos dieron todas las indicaciones y la agenda de esos d铆as, puesto que el Congreso del FAT, al que est谩bamos invitades, no iba a ser sino en unos d铆as.

En el DF

Ya instalados tuvimos muchas conversas con anarquistas y gente del FAT, muy amables y conocedores de su realidad. Visitamos la Biblioteca Reconstruir, una iniciativa que ven铆a del exilio anarquista ib茅rico en M茅xico y que continuaban compa帽eros anarquistas y punks. Era una biblioteca instalada en un departamento de un edificio c茅ntrico y que ten铆a mont贸n de joyitas como la Enciclopedia Anarquista, era un lugar muy bonito, agradable, entra帽able. Recuerdo a dos compa帽eros en especial:  Tobi y Quico 鈥搒us apodos.

El primer d铆a en el DF me sent铆 mal. En alg煤n momento sin saberlo me hab铆a apunado, ten铆a mal de altura. Nos vino a visitar y agradecer la se帽ora chilena y al enterarse de mi malestar ofreci贸 llevarnos a un m茅dico que pod铆a conseguir su novio. Nos cont贸 que su novio era venezolano, trabajaba o era jefe de una delegaci贸n deportiva que estaba instalada en un complejo deportivo ol铆mpico en la zona de Xochimilco. All铆 nos encontramos con el novio quien me llev贸 a que me viera el m茅dico de la delegaci贸n, un m茅dico rumano. El novio ten铆a a su hija en la delegaci贸n, la que parec铆a no estar contenta con la aparici贸n de la se帽ora chilena y sus invitados. El m茅dico, despu茅s de un r谩pido chequeo hecho por 茅l mismo, me dijo en resumidas palabras que no pasaba nada, que yo estaba apunado, que no me ayudaba en nada los kilos dem谩s que andaba trayendo, y que se pasar铆a. Me dio unos remedios para ayudar a pasar el mal momento junto a recomendaciones generales.

Bueno, de ah铆 en adelante mientras estuvimos en el DF nuestros d铆as fueron m谩s o menos as铆: de d铆a con el mundo anarquista, FAT y punk y de noche cenas con la se帽ora chilena y su novio y muy pocos momentos para estar sin compa帽铆a y poder digerir la experiencia. La se帽ora chilena ten铆a una vida muy interesante y extrema. No era nada pobre, por decir lo menos ya que estaba emparentada con los due帽os de una empresa industrial conservera en Chile. Era viuda de un general paname帽o muerto durante la invasi贸n yanqui contra Noriega. De su novio dec铆a que era 鈥渢rigue帽o鈥. El novio en su juventud fue levantador de pesas deportivo y alg煤n premio gan贸 en una competencia en Per煤, seg煤n nos contaba ella. En ese momento era entrenador o algo en las fuerzas armadas venezolanas, las de antes de Ch谩vez. La se帽ora chilena nos invitaba frecuentemente a cenar a lugares que a nosotres nos parec铆an entre elegantes, caros y tur铆sticos, hoteles incluso. Fuimos a plaza Garibaldi y un d铆a nos invitaron a una corrida de toros en una especie de estadio que por fuera no se ve铆a muy grande, pero adentro parec铆a gigante puesto que estaba construido como si fuese un hoyo en el suelo, menos de la mitad de la estructura estaba sobre el nivel del suelo. Pens茅 mucho si ir o no a esa invitaci贸n puesto que hab铆a ya una discusi贸n animalista en Chile en ese tiempo. Fui porque mi convicci贸n animalista no era muy firme todav铆a y porque mi curiosidad me gan贸. La plaza de toros era muy grande, con aires de cierta elegancia, y se ve que iba gente muy adinerada y costumbrista, porque hab铆a mucha gente vestida de charro elegante como de pel铆cula. Vi el rodeo, impresionado sobre todo por el 谩ngulo de las plateas que estaban casi rectas sobre el 鈥渆scenario鈥, es decir el ruedo abajo. Ah铆 vi que al pobre toro lo torturan y desangran antes que enfrente al torero.  Le pican con lanzas unos lanceros a caballo y otras cosas le hacen unos ayudantes de a pie del torero. Es muy dif铆cil que un toro pueda cornear al torero puesto que ya est谩 medio desmayado para cuando aparece el torero. Bueno, una situaci贸n totalmente injusta, no hay ninguna valent铆a en lo que hace el torero y que haya gente aplaudiendo eso es m谩s bien porque le adoctrinan desde peque帽os. Sal铆 convencido que eso, el toreo, y sus similares, son patra帽as autoritarias y criminales, nada de deportes.

Con los y las compa帽eras anarquistas compartimos mucho, nos mostraron muchas cosas, acciones, actividades, campa帽as que llevaban adelante o apoyaban o cosas que le agradaban de la vida. No voy a contar en detalle porque muchas cosas se me han olvidado, pero para dar una idea: nos llevaron al tianguis donde hab铆an puestos o negocios de chicxs punks, los m谩s punks que hab铆a visto en la vida hasta ese momento, con las crestas m谩s largas del mundo, muy amables y divertidos, el tianguis era como el patio de su casa y lo pasaban bastante bien por lo que ve铆amos. All铆, como en otros sitios compartimos cerveza directo de la botella, cosa que nos hac铆a sentir en casa. Nos llevaron a conocer una 鈥渃ocina popular鈥 en un terreno semibald铆o en el DF, un sitio que qued贸 vac铆o tras la ca铆da de un edificio en el terremoto del 鈥85 (puede ser que haya sido un terremoto posterior, pero creo que era ese). Ese edificio estaba ocupado principalmente por empresas textiles con cientos de trabajadoras, muchas de las cuales murieron con la destrucci贸n del edificio. En la lucha por obtener alg煤n tipo de reparaci贸n las trabajadoras sobrevivientes ocuparon el terreno y all铆 levantaron varias iniciativas, unas llevadas por ellas y otras en conjunto con otras organizaciones o personas. La 鈥渃ocina popular vegetariana鈥 era una de ellas, organizada por compa帽erxs punks vegetarianxs y veganxs que daban comidas a la gente que iba al lugar y ense帽aban a cocinar, todo de manera cooperativa y autogestionada.

Una iniciativa muy interesante que vimos fue la del 鈥淎帽o Social Flores Mag贸n鈥, hecha a prop贸sito de un aniversario importante de uno de los hermanos Flores Mag贸n o de uno solo de ellos, no recuerdo bien. Era una actividad bien simple y efectiva: durante un a帽o (o una cantidad de meses) quienes adhirieran al a帽o social hac铆an sus actividades habituales, ya programadas, solo pon铆an en los afiches y presentaciones que adher铆an al A帽o Social y aprovechaban de hablar de los Flores Mag贸n. Lo 煤nico especial era que se hac铆a un evento de lanzamiento y otro de cierre, pero todo lo dem谩s era adherir, mostrar y hablar. Me gust贸 tanto que intent茅 recrear esa iniciativa (no a prop贸sito de los Flores Mag贸n) en Chile, pero no tuve 茅xito.

Todo lo que conocimos fue a pie, en metro, en 鈥減esero鈥, taxi y creo que una sola vez en auto particular, puesto que la gente que nos recibi贸 en M茅xico era tan pobre como nosotres. La ciudad nos parec铆a gigante, especialmente cuando 铆bamos en 鈥減esero鈥. Para andar en metro, los compas nos ense帽aron a 鈥渃olarnos鈥 o 鈥渆vadir鈥 atendiendo a cuando los guardias o polic铆as estuviesen distra铆dos. En particular me llamaba la atenci贸n el metro lleno de vendedores ambulantes porque en ese tiempo eso no pasaba en el metro de Santiago.

Recuerdo con mucho cari帽o las clases de alfabetizaci贸n en castellano que compas anarquistas hac铆an en f谩bricas de todo tipo, aprovechando las posibilidades de Educaci贸n Popular que ten铆an los sindicatos mexicanos. Fuimos a una f谩brica o fundici贸n donde ense帽aban a escribir, leer y algo de matem谩ticas, a se帽ores mayores de habla ind铆gena, no recuerdo si n谩huatl u otra. La ense帽anza se hac铆a dentro de la fundici贸n, peque帽a, en un espacio que serv铆a como comedor o algo as铆 y en horario de trabajo. Los trabajadores fueron muy amables, interesados en quienes eran las visitas y lo que hac铆amos ah铆. Me impresion贸 mucho el trabajo y fue motivo de muchas conversaciones con la gente que nos llev贸 a conocer esa experiencia, puesto que combinaba el activismo, la educaci贸n popular libertaria, el aprovechamiento de conquistas sindicales que obviamente el Estado no difund铆a y la necesidad de dotar de herramientas como sumar y restar a esos trabajadores que eran esquilmados por los patrones a la hora del pago.

Fuera del DF

En ese tiempo estaba en boga el zapatismo, no hab铆a pasado mucho tiempo desde el 1 de enero de 1994 y hab铆a una gran discusi贸n en el anarquismo mexicano (y mundial) sobre el zapatismo y su relaci贸n con el anarquismo. Las posiciones iban desde el distanciamiento total hasta la alianza total pasando por matices de aprovechamiento mutuo. En el entorno FAT y anarquista que conocimos hab铆a gente integrante en ese tiempo del reci茅n constituido FZLN, la ampliaci贸n popular mexicana del EZLN, con la F de Frente. Unos compa帽eros muy entusiastas que apoyaban al FZLN nos invitaron a conocer la ciudad de Cuautla, ciudad del Estado de Morelos, en la que llevaban adelante un hermoso trabajo cooperativista con comunidades agr铆colas semiurbanas. El lugar era hermoso, con arroyos, esteros y mucha agua, cerca del volc谩n Popocat茅petl. Un arroyo incre铆ble de aguas tremendamente trasparentes, por ejemplo, fue algo que nos emocion贸 mucho. Tambi茅n las frutas gigantes que ve铆amos en los 谩rboles. La casa de quienes nos invitaron era hermosa y hecha por ellos mismos. No recuerdo bien si dimos algo as铆 como un taller o charla, pero tuvimos bastantes conversaciones con la gente del lugar. Visitamos tambi茅n el museo de la casa natal de Emiliano Zapata, que quedaba en Anenecuilco muy cerca de Cuautla. Por cierto, Cuautla queda bastante cerca del DF.

Toda esta gente estaba, de un modo u otro, ligada al FAT a cuyo Congreso asistimos, el cual se realiz贸 en un centro recreacional cerca del DF y cerca de Cuautla: Oaxtepec. Fue impresionante para nosotres, un par de desconocides, ser parte de los 鈥渋nvitados internacionales鈥 del evento, junto a sindicalistas yanqui con quien hac铆an alianza contra el TLCAN que perjudicaba a lxs trabajadorxs de todo ese subcontinente. Al Congreso del FAT llegaba gente de todo M茅xico y de todas las profesiones y circunstancias. Se defin铆a como 鈥淔rente Aut茅ntico del Trabajo鈥 para dejar claro que no era exactamente una central sindical, que lo era, pero adem谩s era otras cosas (pongo 鈥渆ra鈥 porque no s茅 c贸mo estar谩n ahora) muy interesantes puesto que ten铆a un 鈥渟ubfrente鈥 (no recuerdo el nombre que le daban) cooperativo, rural, de vivienda o poblacional, de mujeres etc. El estrictamente sindical era uno m谩s de esos frentes.

El FAT propiciaba una pol铆tica autogestionaria al estilo de lo que la Yugoslavia de Tito entend铆a como autogesti贸n, algo de su inspiraci贸n venia de ah铆 mientras que otra del activismo popular cat贸lico. Por el lado de la autogesti贸n, es que hab铆a cercan铆a con el anarquismo. O con cierto anarquismo. Hab铆a, entre los famosos que asist铆an al encuentro, un anarquista intelectual mexicano que era tratado como eminencia por los compa帽eros que estaban con nosotros. Luc铆a una chaqueta de cuero muy punk con la virgen de Guadalupe pintada en la espalda. Un anarquismo folkl贸rico con un dejo nacionalista populista muy poco leve.

 Oaxaca

En alg煤n momento decidimos repartirnos las tareas y las invitaciones con Yohanna, ella opt贸 por quedarse en Cuautla, en la cari帽osa invitaci贸n de la gente del FZLN local. En tanto, yo, hac铆a la vuelta al DF para viajar a Oaxaca. Esto estaba en los planes desde Chile y la 煤nica confusi贸n (chistosa) respecto al tema es que para m铆 Oaxaca (con O y equis) era un lugar distinto a 鈥淕uajaca鈥 (que era como me sonaba le dec铆an) con g y jota. Con mucho temor segu铆 las rigurosas instrucciones que inclu铆an desde c贸mo llegar al terminal de buses del DF (gigante) hasta que bus tomar, c贸mo y cu谩nto pagar por el pasaje. Comprar un pasaje de bus para un viaje de casi medio d铆a fue toda una prueba, as铆 como el nerviosismo y la curiosidad de ir mirando todo el paisaje de la carretera a Oaxaca. En el bus, nunca me mov铆 de la ventana viendo un paisaje que me recordaba al de los alrededores de Santiago de Chile cuando vas al sur, norte o costa.

En Oaxaca me esperaban para mostrarme la ciudad y ayudarme a preparar mi participaci贸n en un seminario internacional en la Universidad local (o algo as铆). El chico que me recibi贸 fue muy amable, agradable, conocedor, simp谩tico e informado sobre la cultura local, pol铆tica y social. La ciudad es hermosa. El chico (lo de chico es un decir, era de mi misma edad o un poco mayor, punk) me dio un tour por la ciudad y sus alrededores. No recuerdo cuanto tiempo estuve en Oaxaca, pero definitivamente no fue un solo d铆a. La situaci贸n en Oaxaca estaba movida, especialmente por el profesorado y otros gremios que luchaban continuamente y eran duramente reprimidos. El seminario era en el contexto del a帽o social Flores Mag贸n y entre los participantes hab铆a un joven antrop贸logo chileno que hab铆a llegado a Oaxaca desde Brasil, pa铆s en el cual hab铆a iniciado sus estudios de antropolog铆a. Su ponencia trat贸 sobre los 鈥渁narcofutboleros鈥 en Chile, es decir sobre las barras bravas de impronta anarquista tal como se presentaba la barra Desde Abajo del equipo de f煤tbol de la Universidad de Chile en ese tiempo. Fue muy interesante. Otras ponencias trataron sobre la influencia del magonismo en las luchas actuales (de ese momento) y sobre las luchas ind铆genas y campesinas en tiempos de neozapatismo. Mi ponencia que trataba sobre la transici贸n condicionada por el pinochetismo se vio interrumpida cuando, en una pausa en mi entusiasta disertaci贸n, alguien me dijo que por favor hablar谩 m谩s lento y con m谩s volumen porque no me entend铆an nada. Eso hizo que, de ah铆 en adelante, me esforzara en no hablar m谩s en 鈥渃hileno鈥 fuera de Chile.

Aparte de conocer las luchas locales, mi gu铆a me mostr贸 los barrios, como jugaban b茅isbol en canchas barriales, el olor a cacao tostado en las tostadur铆as del mercado local, visitamos tambi茅n San Bartolo donde compr茅 un par de regalos muy baratos en esa hermosa greda negra y, mi gu铆a, consigui贸 unas calacas de greda para su colecci贸n. En pleno plan tur铆stico fuimos al 谩rbol m谩s ancho en Tule, que realmente es muuuy ancho, as铆 como visitamos las pir谩mides y ruinas de Yagul y Mitla, a las que entramos sin pagar como buenos punks. A la de Monte Alb谩n no fuimos porque deb铆a elegir entre visitar esa o Yagul y Mitla鈥 y prefer铆 las menos tur铆sticas. Yagul fue fant谩stico, porque adem谩s deb铆amos cruzar un campo de agaves para llegar al campo de juego de pelota zapoteco. En Mitla entramos por el costado y nos sumamos a una visita guiada muy informativa. Fue verdaderamente un aprendizaje para m铆. Dos cosas curiosas de esas visitas fueron: que compr茅 un sombrero de paja campesino muy barato -10 pesos mexicanos- que inici贸 mi colecci贸n y que a煤n, muy deteriorado, conservo y que, llegando a Mitla en colectivo vi por la ventana a una se帽ora con paraguas y pens茅 鈥渧aya, Si no hay nubes siquiera鈥 y pregunt茅 a mi nuevo amigo que era eso y 茅l me dijo que la se帽ora usaba el paraguas como sombrilla. Al final de la estad铆a en Oaxaca me ense帽贸 la catedral de Oaxaca y me cont贸 que los espa帽oles para conquistar la zona hab铆an hecho que las comunidades rivalizaran en construir la iglesia m谩s grande y que por eso iba a ver que en los pueblos de la regi贸n la iglesia era el edificio, con mucho, m谩s alto y m谩s grande de cada pueblo.

Vuelta al DF

Volv铆 al DF con Oaxaca pegada en la piel y la memoria. Nos reencontramos con Yohanna y reanudamos los contactos con lxs compas anarquistas y del FAT. Una noche nos invitaron a Ecatepec, a la casa de un compa. All铆, en esa casa, fabricaban pi帽atas, al estilo cl谩sico y al moderno, es decir con y sin vasija de barro. Bebimos en la vereda de la calle y debimos ocultarnos de la polic铆a que andaba en busca de su 鈥渕ordida鈥. Otro d铆a, solo, recuerdo haber estado de ma帽ana en la casa de un compa que desayunaba huevos con champi帽ones, cosa que en Chile en esos momentos me hubiera parecido un lujo, pero all铆, en esa casa de piso de tierra, con la luz entrando por la puerta, solo me parec铆a delicioso y adecuado. Me impresionaba tambi茅n que todo mundo comprara agua embotellada y apenas usara el agua de la canilla/llave del agua. Adem谩s, en esa casa, ten铆an un ingenioso aparato para colocar el botell贸n de agua y poder verter f谩cilmente el agua. No solo estuvimos en lugares 鈥渙ficiales鈥 sino que tratamos de contactar profundamente con los y las compas.

El a帽o social Flores Mag贸n tuvo un evento importante en el DF:  la marcha de las comunidades mazatecas venidas desde Oaxaca, que fueron recibidas y alimentadas en la cocina popular de las textileras. Ayudamos a cocinar, picando miles de cebollas entre otras cosas y a servir la comida y limpiar los platos de las familias mazatecas que ven铆an a la marcha que ser铆a larga y vistosa. La marcha recorri贸 buena parte de la ciudad, incluyendo caminatas por los viaductos, siempre acompa帽ada por bandas que no dejaban de tocar m煤sica, con muchos vientos tales como trompetas. La marcha concluy贸 en la rotonda de las personas ilustres d贸nde estaban los restos de los revolucionarios, entre ellos los hermanos Flores Mag贸n. Esta marcha fue uno de los primeros eventos grandes en los que participamos, en ella  vi a las familias comer tortillas y morder unos pimentones peque帽os con entusiasmo y, creyendo en eso de 鈥渄onde fueres haz lo que vieres鈥 tom茅 mi tortilla y el piment贸n peque帽o que result贸 ser un aj铆 (chile) que hasta el d铆a de hoy me pica. Me pic贸 al comerlo, al saborearlo, al tragarlo, en la guata, en mis l谩grimas cuando llor茅 por el picor y despu茅s me sigui贸 picando. Despu茅s de eso tom茅 m谩s precauciones y ya no me volvi贸 a sorprender ning煤n delicioso aj铆, a los que me hice adicto por a帽os.

Nos volvimos a encontrar con la se帽ora chilena y su novio venezolano, quienes siguieron invit谩ndonos a lugares de comida como uno que me llam贸 mucho la atenci贸n porque era restaurante, cafeter铆a, librer铆a y tienda todo al mismo tiempo (si no me equivoco se llamaba Sanborns o algo as铆). Con esa pareja pudimos conocer la plaza Garibaldi, los mariachis y los restaurantes para turistas que hay ah铆. Con Ang茅lica (as铆 se llamaba la se帽ora) y Osvaldo (el novio) tambi茅n visitamos la Zona Rosa donde entramos a una disco en la cual pon铆an rock sudamericano y pudimos escuchar y bailar a Los Prisioneros y pudimos conocer y ver como bailaban 鈥渜uebradita鈥 as铆 como la novedad de ese momento, creo, Los 脕ngeles Azules y su 鈥渃omo te voy a olvidar鈥. Esa pareja era muy amable con nosotros y tanto Yohanna como yo intent谩bamos devolverles de alg煤n modo la amabilidad, lo que se fue poniendo un poco complicado porque pues ten铆amos muchas diferencias y en realidad nos un铆a lo entretenidos que parec铆amos nosotros a ellos y viceversa. Me ofrec铆, por ejemplo, a hacerles cambios de d贸lares en hoteles ya que me llam贸 mucho la atenci贸n que se cambiaran d贸lares en hoteles y alg煤n dep贸sito en bancos, en ning煤n caso cifras que me parecieran espectaculares o dignas de recordar. Pero eso, estando demasiado tiempo juntos, trat谩bamos de tomar distancia de ellos sin ser cortantes o antip谩ticos. Pr ejemplo, yo hab铆a perdido mis lentes en Chile y viaj茅 sin ellos. Ang茅lica dijo que era muy f谩cil sacar lentes en M茅xico y que en la misma 贸ptica me har铆an los ex谩menes. Me llev贸 a una 贸ptica y me regal贸 los lentes. Le agradec铆 mucho eso y apur茅 las ganas de separarme de ellos por el tema de la dependencia posible que pod铆a generar ese tipo de regalos. Un temor infundado puesto que ten铆amos pasajes de regreso a Chile. El novio, Osvaldo, beb铆a mucho, tanto que desayunaba un cortito de ron. Convers谩bamos con Yohanna como es que nunca le ve铆amos ebrio si beb铆a seguido y llegamos a la conclusi贸n de que talvez nunca le vimos sobrio.

El FAT

En el Congreso  del Frente Aut茅ntico del Trabajo descubrimos que los caprinocultores (cabrerxs)  del 鈥渧alle鈥 quienes eran uno de los pilares econ贸micos del FAT en ese momento, seg煤n ellos dec铆an, puesto que hab铆an pasado de criar cabras a criar avestruces, de las que vend铆an todo (huevos, plumas, carne, cuero) y nos mostraban con orgullo sus botas vaqueras hechas de cuero de avestruz. Otro sector importante era el de las comunidades ejidatarias de campesines/ind铆genas que luchaban por la tenencia de sus tierras hist贸ricas, amenazadas por la desposesi贸n neoliberal.  El Congreso era al mismo tiempo un encuentro de esa red de movimientos que era el FAT como un espacio de decisi贸n pol铆tica de esa organizaci贸n. Pod铆as ver la diversidad de culturas y pueblos que es M茅xico, desde 鈥渃harros鈥 del norte hasta ind铆genas del sur y afrodescendientes de la costa, as铆 como a sus aliados yanquis y de otras partes del mundo, entre las cuales est谩bamos nosotrxs. La gente en el Congreso nos preguntaba de d贸nde ven铆amos y alguna vez nos caus贸 risa que nos dijeran que no pod铆a imaginar que hubiese algo m谩s al sur de Panam谩, un lugar al cual alguno de ellxs hab铆a viajado alguna vez. Tras el Congreso visitamos en el DF una imprenta que estaba ocupada por sus trabajadores, tras la declaraci贸n de quiebra que hab铆an realizado los due帽os. La ocupaci贸n de la imprenta ten铆a por objetivo lograr que la deuda con los trabajadores fuese pagada con la imprenta toda y as铆 poder reactivarla y convertirla en una empresa autogestionada por ese sindicato FAT.

Mientras alojamos en el FAT cocinamos comida chilena para nosotros y lxs compas que cuidaban el local. Cocinamos es un plural muy inclusivo porque quien llev贸 adelante todo fue Yohanna, yo creo haber ayudado con lavar, pelar y picar. Nos divert铆a mucho ir a comprar huevos por kilo y pan por unidades, todo al rev茅s que en Chile. Tambi茅n nos llamaba la atenci贸n la gran cantidad de distintas polic铆as que hab铆an, acostumbrados como est谩bamos en Chile a solo ver a 鈥渓os pacos鈥. Otra cosa es que nos cost贸 unos d铆as entender que 鈥減ena鈥 all谩 quer铆a decir 鈥渧erg眉enza鈥. A Yohanna le gust贸 tanto un envase de leche que se trajo el envase en el viaje de vuelta. Entre las cosas que hicimos en solitario Yohanna y yo, estuvo el ir al cine en Ciudad de M茅xico, elegimos para eso un cine c茅ntrico, grande, no ultramoderno. Vimos Seven, que era toda una novedad. La sala no estaba muy llena y la pel铆cula nos enganch贸鈥 hasta que la pel铆cula par贸 y un mensaje en la pantalla se帽al贸 que habr铆a una pausa para ir a comer algo. 隆Quedamos plop!, nunca hab铆amos tenido esa experiencia. La gente sali贸 de la sala, compraron cosas para comer y beber, fueron al ba帽o, como 10 minutos de pausa hasta que se reanud贸 la pel铆cula.  Otra cosa entretenida fue en un bus: comimos un helado de pi帽a hecho con dos rodajas de pi帽a congeladas, una delicia.

Regreso

El olor de la Ciudad de M茅xico, DF y Estado, se impregn贸 en mi por a帽os, de una manera conflictiva, por mucho tiempo por ejemplo aborrec铆 y am茅 al mismo tiempo el olor a tortilla de ma铆z, que era el olor definitivo de la ciudad, que emanaba de cada boca de metro, de cada esquina, de cada puesto de comida en toda vereda. Los pistachos que abundaban. Fue en este viaje que escuchamos que a la cerveza le dec铆an 鈥渃hela鈥 ah铆 en M茅xico. En Chile, hasta ese a帽o 97 (y posteriores) no escuch茅 que se le dijera as铆, despu茅s si, digamos a partir de los 2000, cuando se le dej贸 de decir 鈥減ilsen鈥. No digo que no hubiese gente que le dijera 鈥渃hela鈥 a la cerveza en Chile hacia el a帽o 97 o antes, solo que no era popular ese nombre, no se escuchaba. Trajimos regalos para las familias y amistades y uno o dos tomos de la Enciclopedia Anarquista cuyo destino era una biblioteca anarquista que 铆bamos a levantar. Con el paso del tiempo perd铆 el rastro de esa Enciclopedia Anarquista, pero espero siga en manos colectivas y libertarias.

La despedida fue r谩pida y a la vuelta, en un viaje con muchas paradas otra vez, rehuyendo de los chilenos neoliberales que volv铆an de Canc煤n, ven铆amos tan pobres que ni para cigarros nos alcanzaba, digo 鈥渘os鈥 no por fumar, sino porque a esa altura ya compart铆amos todo, especialmente la pobreza.

Pelao Carvallo, recuerdos de M茅xico en 1997,

escritos en Paraguay este 2020 pand茅mico







Fuente: Archivohistoricolarevuelta.wordpress.com