January 23, 2021
De parte de El Libertario
62 puntos de vista

Luis Castillo F.
 
Una de las principales demandas de los movimientos ind铆genas en M茅xico es el derecho de autogobernarse de acuerdo con sus usos y costumbres. Este reclamo cobra mayor relevancia ante la intensificaci贸n del despojo que exige la reproducci贸n del sistema capitalista, pues gran parte de los recursos naturales m谩s rentables se encuentra en aquellos territorios que han ocupado las comunidades ind铆genas. A pesar de la larga tradici贸n de cooptaci贸n de las estructuras comunitarias por parte del estado, a煤n existen formas de autogobierno y sistemas de cargos tradicionales que permiten a las comunidades tener experiencias de gobierno horizontal a partir de la l贸gica asamblearia. Varias organizaciones y pueblos ind铆genas se encuentran recuperando y reestructurando dichas formas tradicionales de organizaci贸n para afianzar el derecho a decidir sobre sus territorios. En Oaxaca, el Comit茅 por la Defensa de los Derechos Ind铆genas (CODEDI), est谩 construyendo un sistema productivo basado en el trabajo colectivo bajo la forma de tequio o mano vuelta y en la recuperaci贸n de formas de organizaci贸n comunitaria para detener las amenazas de desposesi贸n en la regi贸n. Aqu铆 nos proponemos mostrar el modelo autogestionario del CODEDI y su proyecto de autonom铆a como estrategias de defensa del territorio, as铆 como las principales contradicciones y retos de la organizaci贸n en un escenario de incremento exponencial de la violencia.

La autonom铆a frente al despojo

A finales del siglo XX en Am茅rica Latina tomaron la palestra una serie de movimientos sociales, caracterizados por ampliar los repertorios de protesta social. La eficacia de las movilizaciones instal贸 diversas problem谩ticas en las agendas pol铆ticas, contribuyendo incluso a la ca铆da de varios gobiernos de la regi贸n y a redefinir el pacto social. No obstante, el avance en el reconocimiento de los derechos sociales y colectivos que se logr贸 en varios pa铆ses, el paradigma de desarrollo no se modific贸 significativamente. El papel de las econom铆as latinoamericanas como productoras de materias primas se refuncionaliz贸 de acuerdo con las nuevas condiciones pol铆ticas de la regi贸n, lleg谩ndose a hablar de un nuevo extractivismo (Gudynas, 2009; Svampa, 2019).

No obstante, es necesario relacionar el extractivismo con el patr贸n de acumulaci贸n de capital para comprender c贸mo, a la vez que se depredan las riquezas naturales, se da la depredaci贸n de los trabajadores mismos, agudizando la explotaci贸n (Osorio, 2014). Para Valenzuela Feijo贸, el patr贸n de acumulaci贸n apunta al modo especifico en la que se llevan a cabo los procesos de producci贸n, realizaci贸n y utilizaci贸n de la plusval铆a. En Am茅rica Latina, el patr贸n de acumulaci贸n da cuenta de la forma en la que se articulan esos tres momentos (producci贸n, realizaci贸n y utilizaci贸n) de la plusval铆a; la forma que asume la heterogeneidad estructural o la articulaci贸n entre el sector capitalista y los otros modos de producci贸n existentes; la forma que asume la dependencia estructural; el car谩cter del bloque en el poder; y los mecanismos de dominaci贸n imperantes (Valenzuela Feijo贸, 1996).

Asimismo, hay que tomar en cuenta las crisis inherentes al capitalismo y las tendencias observadas. El 鈥渁juste espacio-temporal鈥 a la crisis de acumulaci贸n, como llama David Harvey (2004) al aplazamiento temporal y expansi贸n geogr谩fica ha conducido a la intensificaci贸n de los procesos de despojo. La b煤squeda de nuevos espacios para incorporarlos al proceso de acumulaci贸n ha sido la impronta para mercantilizar la naturaleza y sus recursos en lugares que se encontraban relativamente subutilizados en las din谩micas hegem贸nicas de la acumulaci贸n. Pero tambi茅n, en la b煤squeda por disminuir los tiempos de rotaci贸n del capital o compresi贸n espacio-temporal (Harvey, 1998) se han implementado proyectos de infraestructura para facilitar la salida de las mercanc铆as, siendo una fuente permanente de conflictividad social.

Han sido los pueblos ind铆genas los m谩s afectados por las din谩micas que ha adquirido el desarrollo capitalista en la regi贸n. Aunque estos grupos han sido sistem谩ticamente sometidos a la explotaci贸n y al etnocidio, siguen resistiendo por conservar sus territorios ancestrales. En M茅xico, la poblaci贸n ind铆gena fue diezmada y aquellas que persisten han sido aisladas y marginadas. Las autoridades coloniales y el estado mexicano han implementado diversos m茅todos para controlar y explotar la fuerza de trabajo ind铆gena tanto por la violencia y el exterminio como por v铆as corporativas y el reconocimiento de sistemas de autogobierno limitado como en los pueblos de indios.

La gran cantidad de movimientos sociales ind铆genas han tenido una gran fuerza para cuestionar el modelo neoextracitivista que pone en riesgo su existencia misma. Rechazando las pol铆ticas multiculturales de corte neoliberal que solo reconoce ciertos derechos, varias organizaciones ind铆genas han impulsado y retomado proyectos de autogobierno contra la mercantilizaci贸n y destrucci贸n de sus territorios. En estos movimientos, el territorio juega un papel fundamental no solo por asegurar la reproducci贸n material de los pueblos. 鈥淢uchas comunidades ind铆genas entienden y producen el territorio a trav茅s de diversas relaciones “socio-naturales” que unen a m煤ltiples “seres-tierra” (por ejemplo, una monta帽a) con su propia agencia鈥 (Halvorsen, 2019, p谩g. 799).

Es en la cuesti贸n territorial y las pr谩cticas ecol贸gicas donde los movimientos han intentado incidir en la modificaci贸n de los proyectos de desarrollo imperantes. La demanda de autonom铆a ha sido estrategia fundamental para los procesos de defensa territorial y la autogesti贸n productiva tiene una importancia sustancial. 驴c贸mo lograr el sostenimiento material de los proyectos aut贸nomos? 驴c贸mo lograr el pleno ejercicio de la autonom铆a? Ante esas disyuntivas cobra relevancia la b煤squeda de formas alternativas de producir que eviten que las din谩micas de acumulaci贸n interfieran con los procesos autonomistas. En ese sentido, la propuesta de organizar la vida de manera aut贸noma tiene que pasar por una perspectiva anticapitalista, que trascienda las l贸gicas de acumulaci贸n.

Autonom铆a, autogesti贸n y territorio

Desde los 煤ltimos a帽os del siglo XX, el concepto de la autogesti贸n ha pretendido utilizarse desde el mundo empresarial, como estrategia de productividad laboral en el patr贸n de acumulaci贸n flexible. Este uso conceptual pretende borrar el antecedente hist贸rico de la autogesti贸n, m谩s encaminado a la producci贸n aut贸noma y colectiva, contribuyendo a la separaci贸n entre las esferas pol铆tica y econ贸mica. La separaci贸n entre lo pol铆tico y lo econ贸mico es una estrategia para apuntalar la dominaci贸n en ambos espacios, mostrando ambas dimensiones separadas, como si en la realidad eso pudiera delimitarse.

El trabajo lleva de fondo una carga pol铆tica muy fuerte, dependiendo de la forma en la que se realice, como trabajo asalariado, trabajo colectivo o trabajo comunitario, sea en una empresa capitalista, de forma esclava, o sea en un proyecto liberador. La autogesti贸n 鈥渢rasciende la mera administraci贸n de una empresa por parte de los trabajadores puesto que incluye el objetivo de una gesti贸n integral de la sociedad鈥 (Hudson, 2010, p谩g. 582). En ese sentido, la autogesti贸n es otra de las caras de la autonom铆a, la capacidad de organizar el trabajo de acuerdo a las necesidades propias y a los mecanismos de decisi贸n.

En el campo de los movimientos sociales se han dado interesantes reflexiones sobre las maneras de sostener la resistencia y los proyectos que pretendan establecer. Muchos de los movimientos terminan en fracaso por carecer de las bases materiales para su sostenimiento, y, en ese sentido, la autogesti贸n es una manera de sobrellevar esta situaci贸n, pero tambi茅n, la capacidad de generar su sostenimiento material significa la propia organizaci贸n m谩s all谩 de las l贸gicas de acumulaci贸n de capital, o al menos, una visi贸n alternativa y colectiva.

Los ejemplos de movimientos sociales que han llegado a la autogesti贸n y a poner 茅nfasis en la reproducci贸n de la se extienden cada vez m谩s por toda Am茅rica Latina, pero, sobre todo, han tenido un arraigo entre las organizaciones ind铆genas. Esto debido, principalmente, a que las comunidades tienen una larga experiencia de estructuras diferentes al capitalismo y muchas de ellas est谩n reivindicando sus formas comunales de organizaci贸n. Para Benjam铆n Maldonado existe una plena identificaci贸n entre autonom铆a y autogesti贸n, que se observa en la lucha ind铆gena

hoy la lucha india en M茅xico es por autonom铆a y la autonom铆a no puede ser entendida sin autogesti贸n, por lo que el anarquismo 鈥揺n tanto corriente de pensamiento y como experiencias hist贸ricas鈥 tiene mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad mexicana; la m谩s consistente corriente anarquista en M茅xico, el magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger experiencias en funci贸n de nuevos planes (Maldonado, 2000, p谩g. 132).

La ra铆z de la autonom铆a se encuentra en 500 a帽os de resistencia ind铆gena y, aunque las tradiciones marxistas y anarquistas tienden a reproducir la colonizaci贸n del poder, pueden converger como procesos en permanente construcci贸n, pues 鈥渃ombinan nuevas formas concretas de intervenci贸n social, producci贸n y organizaci贸n, por un lado, con una proyecci贸n pol铆tica de esp铆ritu emancipador cuestionadora no ya de la forma, sino los fundamentos del capitalismo, por el otro鈥 (Dinerstein, 2013, p谩g. 28). En el caso particular de Oaxaca, se observa un 鈥減rofundo anarquismo local que atraviesa la estructura de clases rurales y penetra la conciencia social rural鈥 (Cook, 1984, p谩g. 76).

Los 谩mbitos comunitarios y la pr谩ctica de la comunalidad son formas de relaciones sociales, donde la autonom铆a se expresa como algo vivo y que tiene una base hist贸rica profunda en la organizaci贸n de los pueblos. 鈥淯na fuerza de tal magnitud fundamenta pr谩cticas socioecon贸micas autogestivas. La participaci贸n colectiva es en cualquier lado la base de la autogesti贸n鈥 (Maldonado, 2013, p谩g. 27). La comunidad es una relaci贸n social que implica ciertas pr谩cticas territoriales, pues no puede pensarse sin un territorio. La cuesti贸n que define el territorio es el poder, o sea, las relaciones de poder espacializadas y por ende conflictivas. Los territorios son creaciones sociales de diversos grupos y actores que se encuentran en conflicto.

De acuerdo con Bernardo Man莽ano Fernandes, el concepto de territorio tiene varios principios: soberan铆a como construcci贸n hist贸rica de pueblos y naciones, as铆 como de clases sociales y sus grupos internos; totalidad, en tanto territorio como un todo, parte de la realidad con m煤ltiples dimensiones; multidimensionalidad o las condiciones construidas por los sujetos en pr谩cticas sociales en relaci贸n en la naturaleza y entre s铆; pluriescalaridad, como distintos niveles de organizaci贸n territorial; intencionalidad, como opci贸n hist贸rica de decisiones, una posici贸n pol铆tica; y, conflictualidad o relaciones de enfrentamiento en las interpretaciones que objetivan las permanencias y superaciones de clases sociales, grupos, instituciones, espacios y territorios (Fernandes, 2009).

Esto sugiere que cada grupo o pueblo tiene sus propias pr谩cticas espaciales y formas de concebir el territorio a partir de distintos proyectos pol铆ticos. La idea de territorio que ejercen los niveles de gobierno es distinta a las pr谩cticas territoriales de diversas organizaciones o de otros grupos de poder, lo cual genera conflictos y disputas. Lopes de Souza (2016) denomina 鈥減r谩cticas espaciales insurgentes鈥 como aquellas manifestaciones de los movimientos sociales, donde la territorializaci贸n ocupa una parte fundamental. Los procesos de territorializaci贸n que lleva a cabo el Comit茅 por la Defensa de los Derechos Ind铆genas se han sostenido a base del tequio que promueve esa organizaci贸n y lo ha enfrentado a otros grupos, desde el gobierno federal, hasta empresarios y grupos del crimen organizado.

Pr谩cticas territoriales

La implantaci贸n del modelo neoliberal en M茅xico comenz贸 a desquebrajar el orden corporativo sobre el cual se hab铆a sostenido m谩s de setenta a帽os el control del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El levantamiento zapatista de 1994 fue una manifestaci贸n del descontento que exist铆a contra el r茅gimen priista y tuvo un gran impacto en todo el pa铆s. En el estado de Oaxaca, el discurso zapatista influy贸 en gran cantidad de organizaciones ind铆genas que se organizaban, sobre todo, en torno a la lucha contra los caciques locales y contra el coyotaje. Entre la sierra sur y la costa del estado de Oaxaca, cerca del puerto de Huatulco se encuentra enclavado en las monta帽as el poblado de Santiago Xanica. Este pueblo, en su mayor铆a hablante de una variedad del zapoteco dio origen al Comit茅 por la Defensa de los Derechos Ind铆genas (CODEDI), una de las organizaciones que se encuentra implantando un proyecto autonomista a partir de la reivindicaci贸n del derecho de los pueblos ind铆genas al autogobierno.

A ra铆z de la intromisi贸n e imposici贸n del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones por usos y costumbres[2] que se llevaban a cabo en el municipio de Santiago Xanica para elegir los cargos comunitarios del cabildo, se generan varios procesos. Por un lado, entre la poblaci贸n surge un sector que act煤a con base a prebendas y que funciona como operadores pol铆ticos del PRI, pero tambi茅n, otro grupo que pretende recuperar las formas de organizaci贸n tradicionales, derivadas del trabajo comunitario o tequio, el sistema de cargos comunitarios, as铆 como la toma de decisiones del tipo asambleario. De esta 煤ltima fracci贸n surge el CODEDI, que al poco tiempo participa en la creaci贸n de un cabildo popular, luego de expulsar a los priistas del palacio municipal.

Desde ese momento, el CODEDI va trabajando la idea autonom铆a, como v铆a para reorganizar al pueblo de Xanica de forma comunitaria. Por ejemplo, durante el periodo del cabildo popular en Xanica, el CODEDI contribuy贸 al establecimiento de un bachillerato comunitario, as铆 como una biblioteca y una farmacia, adem谩s de la recuperaci贸n del tequio para las obras de infraestructura del poblado. Sin embargo, la pelea por el control del municipio continuaba entre grupos priistas y los defensores de los usos y costumbres, lo cual significaba el control de recursos municipales.

Los trabajos del Comit茅 por la Defensa de los Derechos Ind铆genas se extendieron m谩s all谩 de la lucha por retomar los m茅todos comunitarios de organizaci贸n pol铆tica del municipio, hacia el campo educativo, la gesti贸n de la salud y los proyectos productivos, al igual que crec铆a su 谩rea de influencia hacia comunidades aleda帽as de municipios cercanos. Ante la necesidad de tener un espacio para que la organizaci贸n pudiera llevar a cabo el proyecto de comunalizar la tierra y trabajarla bajo formas colectivas de tequio, se decide recuperar las tierras de la Finca Alemania, que llevaba 20 a帽os en el abandono. Esta decisi贸n se tom贸 en conjunto con los extrabajadores de la, otrora, finca cafetalera m谩s importante de la regi贸n, as铆 como con las Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO).

La toma de la Finca Alemania y su posterior reactivaci贸n como Centro de Capacitaci贸n marc贸 la pauta para crear un proyecto de defensa territorial a cargo del CODEDI. El Centro de Capacitaci贸n, ha crecido exponencialmente gracias al trabajo colectivo de la organizaci贸n y, sobre todo, al tequio de las 37 comunidades adheridas. Dentro de dicho centro se ha establecido un sistema de educaci贸n aut贸noma, desde preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, hasta el proyecto de una universidad para los pueblos. Paralelo a esto se han creado 14 talleres de capacitaci贸n colectiva, donde los alumnos aprenden un oficio y se vuelven responsables de los trabajos que requieran las comunidades adheridas, que van desde zootecnia, apicultura, carpinter铆a, mec谩nica, corte y confecci贸n, panader铆a, salud, etc.

De igual forma, las 700 hect谩reas de las que se compone la finca Alemania est谩n siendo ocupadas en su totalidad por los proyectos productivos, basados en sistemas agroforestales, que no agotan la fertilidad natural, sino que contribuyen a recuperar el fr谩gil equilibrio ecosist茅mico de la regi贸n. Muy a grandes rasgos describiremos las principales pr谩cticas territoriales que ha empleado el CODEDI, como defensa frente a la ofensiva espacial del capital en la zona de la costa y sierra sur de Oaxaca.

Las estrategias territoriales del CODEDI comenzaron en el pueblo de Xanica, donde nace la organizaci贸n, y en un primer momento se trata de recuperar la tradici贸n comunitaria que hab铆a sido socavada por la destrucci贸n de la propiedad colectiva de la tierra, a mediados del siglo XX, sobre todo por el negocio cafetalero. En ese sentido, si bien no se ha logrado recolectivizar la tierra, si se han impulsado pr谩cticas de trabajo colectivo y formas de organizaci贸n basados en el sistema de cargos, as铆 como la toma de decisiones de forma asamblearia. Esto ha permitido que se lleven a cabo obras de infraestructura en el pueblo, a partir del tequio, sobre todo, en lo que refiere a los caminos hacia la cabecera municipal.

Los trabajos de la organizaci贸n en torno a la vivienda, tambi茅n han generado una reconfiguraci贸n territorial a partir del cambio de paisaje. El CODEDI ha construido hasta el momento m谩s de 5 mil viviendas en las comunidades adheridas, con el propio trabajo de las comunidades, tambi茅n organizado por tequio. La construcci贸n de vivienda se realiza haciendo la disputa al estado de fondos federales para conseguir material, pero tambi茅n gracias a la fabricaci贸n de ladrillos y puertas y ventanas que se realiza en el Centro de Capacitaci贸n. Cabe mencionar que la construcci贸n de viviendas se realiza por comunidades, para evitar formas de clientelismo, recuperando las formas colectivas de organizaci贸n del trabajo.

El trabajo realizado en las comunidades pretende, al igual que en Xanica, retomar las formas tradicionales de organizaci贸n, y gracias al trabajo de vivienda se ha recuperado el tequio. Hasta el momento hay 37 comunidades adheridas al proyecto de CODEDI, las cuales participan en los tequios dentro de la propia comunidad o en los proyectos de la organizaci贸n. Las comunidades adheridas se organizan en torno a los trabajos que requiere el Centro de Capacitaci贸n, pero tambi茅n a partir de los tequios que se realizan en cada comunidad. Muchas comunidades est谩n destinando parte de las tierras comunales para la siembra de determinados cultivos para enviarlos a la organizaci贸n.

En cierto sentido, el CODEDI ha tomado el control vertical de pisos ecol贸gicos, que hab铆a sido desarticulado desde la din谩mica colonial y ahora existe una mayor comunicaci贸n e intercambios entre las comunidades de la costa, de la sierra, valles centrales e istmo. Asimismo, la din谩mica intracomunitaria incentivada por la organizaci贸n, ha contribuido a llevar a cabo ciertas acciones para evitar la degradaci贸n ambiental. Por ejemplo, se ha estimulado la construcci贸n de ba帽os secos en las comunidades, as铆 como eliminar los fertilizantes derivados del petr贸leo, adem谩s de frenar la caza incontrolada. El Comit茅 se ha encargado de organizar talleres y cursos de formaci贸n pol铆tica en las comunidades para defender los r铆os de la zona, concretamente el Copalita tanto de los proyectos hidroel茅ctricos, como de su entubamiento para asegurar el consumo de las hoteleras de la costa, pero tambi茅n de la contaminaci贸n de las comunidades de la sierra, para conservar limpio el afluente para las comunidades de las tierras bajas.

La toma de la Finca Alemania, ha representado el mayor proceso territorial que ha realizado la organizaci贸n. Primeramente, por haber recuperado un espacio abandonado a causa de los vaivenes en el mercado internacional de caf茅, pero sobre todo por mostrar que las comunidades organizadas pueden hacerse cargo de m谩s de 700 hect谩reas, desde el tequio y a partir de las formas tradicionales de cultivo. Esto ha implicado, un enfrentamiento directo con los empresarios de la zona quienes pretend铆an apoderarse de la finca para abastecer de agua a los negocios en el Centro Integralmente Planeado de Huatulco, pero tambi茅n de grupos del crimen organizado, quienes se dedicaron a saquear la regi贸n del 谩rbol de granadillo, destinado al mercado mundial para la construcci贸n de objetos de lujo.

Tanto por el establecimiento de talleres colectivos donde se organiza el trabajo de la finca, como por los cultivos y proyectos ganaderos dentro el per铆metro de la finca, un espacio abandonado se transform贸 en un centro de contacto entre las comunidades, que tambi茅n es sede de una radio comunitaria y de varios proyectos de capacitaci贸n a los que pueden acudir los pobladores de las comunidades aleda帽as, no solo adherentes a la organizaci贸n. Pero tambi茅n, se cuentan dos proyectos de territorializaci贸n importantes entre los trabajos del CODEDI, que son, la recuperaci贸n de las 23mil hect谩reas de las que fueron despojados los comuneros de San Miguel del Puerto para la construcci贸n del CIP y tambi茅n la recuperaci贸n y creaci贸n de una playa comunitaria en Salch铆, para que las comunidades que han sido despojadas de la costa, tengan acceso al mar.

Conclusiones

A modo de conclusi贸n podemos se帽alar que en los movimientos sociales en Am茅rica Latina y concretamente en M茅xico existe una reivindicaci贸n territorial, sobre todo, entre los movimientos ind铆genas, que al radicalizarse han desembocado en procesos de autonom铆a. Estos procesos han fructificado como una respuesta a las ofensivas territoriales del capital, que ha avanzado por la v铆a del despojo sobre aquellos espacios integrados de forma marginal, a los procesos de acumulaci贸n. Tambi茅n mencionar que las condiciones de abigarramiento presentes en M茅xico permitieron que las pr谩cticas autonomistas, presentes en el concepto de usos y costumbres son una realidad presente en la memoria colectiva de los pueblos y que, varias organizaciones y movimientos sociales han incentivado la recuperaci贸n de esas formas organizativas, existentes y funcionales para las manifestaciones comunitarias.

El CODEDI ha sido una muestra de estos procesos, tratando de recuperar las formas comunitarias de organizaci贸n, desde la formaci贸n de cabildos populares donde la toma de decisiones sea de forma asamblearia y bajo el sistema de cargos comunitarios rotativos, vistos como servicio a la comunidad. Pero tambi茅n, las formas de organizaci贸n del trabajo colectivo como el tequio y la mano vuelta, destinados a la reproducci贸n de la vida, dificultando las din谩micas de acumulaci贸n de capital. La defensa territorial en su conjunto ha logrado, hasta el momento, ponerle un freno a la l贸gica de despojo que se ha presentado por conflictos de tierras, expropiaciones, as铆 como megaproyectos hidroel茅ctricos o mineros.

La din谩mica expansiva que requiere el capital ha tenido en las pr谩cticas territoriales del CODEDI un obst谩culo, sobre todo en el turismo, que ha sido la modalidad predilecta para asegurar la acumulaci贸n en la zona de Huatulco. Sin embargo, los conflictos permanecen, generando choques cada vez m谩s violentos, entre quienes buscan la ganancia mediante la explotaci贸n del trabajo del hombre y de la naturaleza y quienes buscan la supervivencia de las pr谩cticas tradicionales para engendrar un mundo diferente basado en la solidaridad, apoyo mutuo y valores comunitarios.

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[Versi贸n resumida de art铆culo titulado “Autonom铆a y autogesti贸n como estrategias de defensa del territorio en las comunidades adheridas al Comit茅 por la Defensa de los Derechos Ind铆genas (CODEDI)” que en versi贸n original integral es accesible en http://pacarinadelsur.com/home/abordajes-y-contiendas/1917-autonomia-y-autogestion-como-estrategias-de-defensa-del-territorio-en-las-comunidades-adheridas-al-comite-por-la-defensa-de-los-derechos-indigenas-codedi.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com