January 6, 2023
De parte de Indymedia Argentina
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M茅xico Zapatista: El retorno del viejo topo

Luis Hern谩ndez Navarro 

Un rayo en la oscuridad del neoliberalismo salinista ilumin贸 al M茅xico de abajo en la noche del 31 de diciembre de 1993. Al sonar el tambor del alba, decenas miles de ind铆genas zapatistas ocuparon militarmente las cabeceras municipales de las principales ciudades de los Altos y la selva de Chiapas.

Formado el 17 de noviembre de 1983, el Ej茅rcito Zapatista de Liberaci贸n Nacional (EZLN) creci贸 durante a帽os en silencio, bajo la hierba, hasta que lleg贸 el momento de levantarse en armas. La contrarreforma al art铆culo 27 constitucional iz贸 la bandera blanca del reparto agrario y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de Am茅rica del Norte convirti贸 al pa铆s en Maquilati颅tl谩n; no les dejaban alternativas en el horizonte.

Los primeros indicios p煤blicos de la existencia de los insurgentes aparecieron el 22 y el 23 de mayo de 1993, cuando el Ej茅rcito encontr贸 el campamento rebelde de Las Calabazas, en la sierra Corralch茅n, de la selva lacandona. El 24 de mayo, los soldados rodearon la comunidad de Patat茅, concentraron a sus habitantes en el centro y, sin orden de cateo, se metieron a revisar casas. Encontraron unas cuantas armas de bajo calibre, utilizadas para cazar. Ocho ind铆genas fueron detenidos. M谩s tarde arrestaron al azar a dos guatemaltecos que vend铆an ropa. Fueron acusados de traici贸n a la patria. La regi贸n se militariz贸 y se derramaron nuevos recursos del Programa Solidaridad. Pero la ruta de la rebeli贸n sigui贸 adelante.

Advertencia de que algo suced铆a en aquellas tierras pudo verse en San Crist贸bal de las Casas, el 12 de octubre de 1992. En una anticipaci贸n de lo que ser铆a com煤n en otras latitudes con el paso de los a帽os, un contingente de la Alianza Nacional Campesino Ind铆gena Emiliano Zapata (Anciez) derrumb贸 la estatua del conquistador Diego de Mazariegos, durante la marcha para conmemorar los 500 a帽os de resistencia ind铆gena, negra y popular. A partir de entonces, la Anciez dej贸 de actuar p煤blicamente.

Fuera de los reflectores de la prensa, comenzaron a producirse grandes transformaciones en las organizaciones de base. No pocos maestros democr谩ticos tuvieron que salir de sus escuelas en las Ca帽adas y se trasladaron a dar clases a otras regiones. En las asambleas de las cooperativas de peque帽os productores de caf茅 algunos de sus dirigentes 鈥渄esaparecieron鈥 del mapa, para reaparecer hasta despu茅s del alzamiento, ya no como caficultores, sino como zapatistas. Otros (muchos de ellos j贸venes) se ausentaron durante alg煤n tiempo y retornaron con una formaci贸n pol铆tica sorprendente. Varios m谩s, usualmente muy activos en las asambleas de sus asociaciones, visiblemente cansados, dejaron de intervenir en las juntas, mientras dormitaban recargados en los bultos del arom谩tico. Despu茅s se sabr铆a que utilizaban las noches para entrenarse en otros menesteres.

Simult谩neamente, multitud de productores que durante a帽os hab铆an recibido cr茅ditos de Solidaridad para financiar sus cosechas y los hab铆an devuelto religiosamente, dejaron de pagarlos y usaron los recursos para otras cosas. No fueron pocos los que vendieron sus vacas y puercos, ni los que dejaron de sembrar ma铆z. Se estaban preparando para algo grande. Mientras, las comunidades votaban por declarar la guerra al mal gobierno.

La inminencia del levantamiento armado era rumor insistente en c铆rculos chiapanecos. Se hablaba de que ser铆a el 28 de diciembre, D铆a de los Inocentes. Resultaba incierto si suceder铆a, su magnitud y la forma que tomar铆a.

El grito zapatista de 鈥溌a Basta!鈥, del 1掳 de enero de 1994, sacudi贸 el pa铆s entero y lleg贸 a los m谩s dis铆mbolos rincones del planeta. Sus manifestaciones fueron tan inesperadas como diversas.

En los d铆as 谩lgidos del conflicto, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), con una presencia relevante en Chiapas, se involucr贸 en la b煤squeda de una salida pac铆fica al conflicto. Pese a que estaba integrada mayoritariamente por ind铆genas, sus miembros no sol铆an identificarse hasta ese momento como tales. Pero el levantamiento trastoc贸 esta din谩mica y despert贸 en ellos un enorme orgullo de pertenecer a los pueblos originarios. En una asamblea efectuada en la antigua Ciudad Real, el maestro Humberto Ju谩rez, un mazateco presidente de la organizaci贸n, comenz贸 inesperadamente su discurso en su lengua, dirigi茅ndose a los asistentes como 鈥渉ermanos ind铆genas鈥. El cambio era notable. En las reuniones, usualmente se hablaba en espa帽ol y los peque帽os caficultores se refer铆an a s铆 mismos como 鈥渃ompa帽eros productores de caf茅鈥. Hechos similares se precipitaron en todo el pa铆s.

Han pasado casi 29 a帽os. Desde aquellas fechas, los zapatistas no s贸lo han sobrevivido. Tambi茅n han construido una de las m谩s asombrosas y sorprendentes experiencias de autogobierno y autogesti贸n anticapitalistas. Se han renovado generacionalmente. Son un fermento contracultural excepcional y una fuente de inspiraci贸n para miles de luchadores altermundistas en todo el planeta.

La revoluci贸n es el viejo topo que excava profundamente en el suelo de la historia y en ocasiones asoma la cabeza, dijo Carlos Marx. Al igual que sucedi贸 entre 1983 y 1994, muchas de las transformaciones que los rebeldes han impulsado desde abajo pasan hoy desapercibidas. Tarde o temprano, ese viejo topo saldr谩 a la superficie.

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Fuente: Argentina.indymedia.org