November 27, 2022
De parte de Indymedia Argentina
188 puntos de vista

Libro 芦Los arroyos cuando bajan禄 escrito por Ra煤l Zibechi.
Les dejamos el pr贸logo escrito por el autor para la nueva edici贸n.
Pr贸logo Los Arroyos cuando bajan

Escrib铆 este libro casi un cuarto de siglo atr谩s, impregnado con el fervor y el entusiasmo que me hab铆a contagiado la comunidad de La Realidad, en la selva Lacandona, donde estuve varias semanas conviviendo con bases de apoyo y activistas solidarias. A煤n siento en la piel la emoci贸n que me envolvi贸 cada d铆a en aquella comunidad y la nostalgia en el momento de la partida.

Aunque han pasado casi 25 a帽os, siento exactamente lo mismo cada vez que me acerco al mundo del neo-zapatismo. Al retornar a los territorios donde 鈥渆l pueblo manda y el gobierno obedece鈥, volv铆 a emocionarme y las l谩grimas son el mejor testimonio de un sentimiento de honda conmoci贸n. As铆 fue durante la 鈥渆scuelita鈥 y as铆 es en cada oportunidad que puedo convivir, aunque sea algunos d铆as, con las bases de apoyo y los militantes del EZLN.

De alg煤n modo deber铆a poder explicar esta situaci贸n tan poco 鈥渘ormal鈥. Lo habitual es que los entusiasmos iniciales se vayan desvaneciendo con el paso de los a帽os, de las d茅cadas. Dir谩n fanatismo los m谩s esc茅pticos. Pero lo cierto es que encuentro tras encuentro he podido renovar mi simpat铆a y mi compromiso con el zapatismo. No voy a negar una tendencia a la idealizaci贸n de los procesos revolucionarios que considero aut茅nticos, una 鈥渄esviaci贸n鈥 que me acompa帽a desde que tengo memoria y que, probablemente, sea la contracara del rechazo a la pol铆tica institucional y de arriba.

Voy a intentar exponer las razones de mi entusiasmo por el zapatismo con argumentos, explicando lo que fue emergiendo desde aquellos a帽os o, si se prefiere, lo que exist铆a en germen pero no hab铆a sido capaz de interpretar.

El primer aspecto a destacar es la consolidaci贸n de la autonom铆a.

La creaci贸n de las Juntas de Buen Gobierno ha sido un paso fundamental ya que le da un cuerpo concreto a los tres niveles de la autonom铆a (comunitaria, municipal y regional). No conozco ninguna revoluci贸n que haya creado esos tres niveles de poderes aut贸nomos y que cada uno de ellos funcione en base a la elecci贸n por los pueblos y comunidades y que los electos sean rotativos.

Para llegar a esta nueva creaci贸n colectiva, debi贸 suceder algo notable: el ej茅rcito dio un paso al costado perdiendo la capacidad de controlar y dirigir a las comunidades, por una raz贸n estrictamente 茅tica. La Sexta Declaraci贸n de la Selva Lacandona lo dice sin vueltas: 鈥淟a parte pol铆tico-militar del EZLN no es democr谩tica, porque es un ej茅rcito, y vimos que no est谩 bien eso de que est谩 arriba lo militar y abajo lo democr谩tico, porque no debe ser que lo que es democr谩tico se decida militarmente, sino que debe ser al rev茅s: o sea que arriba lo pol铆tico democr谩tico mandando y abajo lo militar obedeciendo鈥漑2].

De ese modo separaron la parte pol铆tico-militar de las organizaciones aut贸nomas y de autogobierno democr谩tico de las comunidades zapatistas, de modo que las decisiones que antes tomaba el ej茅rcito 鈥渇ueron pasando poco a poco a las autoridades elegidas democr谩ticamente en los pueblos鈥. No s贸lo las decisiones sino tambi茅n los trabajos de vigilancia, as铆 como los contactos en M茅xico y el mundo con otras organizaciones. Hubo dos logros que parece importante destacar: los proyectos solidarios empezaron a llegar de forma m谩s pareja a las comunidades y municipios y eso permiti贸 mejoras en la educaci贸n y la salud. Deb铆an superar el problema de que llegaban recursos a las comunidades m谩s cercanas a las ciudades o mejor comunicadas, lo que generaba desigualdades dentro del mundo zapatista.

El segundo cambio a destacar, que es un logro mayor que no se conoc铆a desde la breve experiencia de la Comuna de Par铆s, en 1871, es que todos y todas aprenden a gobernar, ya que las personas que participan en la Juntas de Buen Gobierno rotan una vez por semana. La figura de la rotaci贸n es clave y se registra en todos los niveles de la autonom铆a. Permite que no se consolide o congele una burocracia que es la clave de la forma-Estado. En este punto, debe afirmarse que no existe ning煤n precedente en la historia revolucionaria de construcci贸n de formas de poder que no repitan la l贸gica estatal de la separaci贸n y jerarqu铆a entre quienes mandan y quienes obedecen. El concepto de mandar obedeciendo se ajusta a este otro tipo de poder aut贸nomo, in茅dito en el mundo, que lleva m谩s de una d茅cada y media funcionando.

Como se帽ala Sergio Rodr铆guez, los caracoles y las juntas representan una fusi贸n entre las formas de gobernar tradicionales de los pueblos originarios, 鈥渜ue no se asemeja a la forma occidental de gobernar鈥, y el proceso de auto-organizaci贸n social impulsado por el  zapatismo, que 鈥渞ompe con cualquier tradici贸n de territorios liberados, zonas bajo control, etc茅tera鈥漑7].

El segundo aspecto es el papel de las mujeres de abajo.

Desde muy pronto el zapatismo rechaz贸 cualquier imposici贸n, incluyendo las que provienen del campo revolucionario o de izquierda. En el acierto o en el error, ellos y ellas deciden los caminos a seguir. Los avances en la participaci贸n de las mujeres son notables y se pueden ver de forma muy clara en dos espacios diferentes: a escala p煤blica en el encuentro de Morelia en marzo de 2018 y en la vida cotidiana en la presencia de mujeres en las juntas de buen gobierno, en los municipios aut贸nomos y en la comunidades, as铆 como en los espacios de salud.

El EZLN reconoce que a煤n est谩 lejos de alcanzar los niveles de participaci贸n femenina que desear铆an y destaca que algunas mujeres j贸venes prefieren no asumir ciertas responsabilidades. Lo importante es que no ocultan las dificultades y eso permite suponer que los procesos de participaci贸n seguir谩n su desarrollo.

La comandante Erika dijo durante el encuentro de Morelia que algunas mujeres urbanas 鈥渘os desprecian porque no sabemos de la lucha de mujeres, porque no hemos le铆do libros donde las feministas explican c贸mo debe ser鈥 [4]. Les duele que las critiquen sin conocer a fondo su lucha, pero tambi茅n sienten que hay un feminismo euroc茅ntrico y de clases medias acad茅micas que no las respeta. Las mujeres zapatistas no se dicen feministas sino 鈥渕ujeres que luchan鈥.

Por eso Erika dijo que no s贸lo son mujeres, sino pobres e ind铆genas, algo que las coloca en un lugar de triple opresi贸n. Las mujeres zapatistas anudan la lucha contra el patriarcado con la lucha contra el capitalismo y no comparte la actitud de algunas feministas que s贸lo se pronuncian contra el patriarcado. Sin embargo, pese a las diferencias ellas no juzgan a las otras mujeres; por eso el encuentro era una invitaci贸n 鈥減ara encontrarnos como diferentes y como iguales鈥.

Adem谩s de la creciente participaci贸n de mujeres, habr铆a que destacar el enorme recambio generacional, la masiva participaci贸n de j贸venes en todos los niveles del EZLN. Este aspecto, como se帽ala el 煤ltimo comunicado del subcomandante insurgente Marcos, es tan evidente que no merece m谩s que ser registrado con cierto asombro, ya que los procesos de lucha han tenido grandes problemas en este aspecto.

La construcci贸n de un mundo otro, es el tercer aspecto.

En las revoluciones anteriores las zonas rojas o liberadas funcionaban como apoyo para que las fuerzas revolucionarias tuvieran recursos y retaguardias para combatir al ej茅rcito enemigo y derrotarlo. Eran medios, no fines, como sucedi贸 durante la guerra popular y prolongada del pueblo chino contra el invasor japon茅s primero y el gobierno del Kuomintang despu茅s. Las zonas liberadas se subordinaban a la l贸gica militar de la guerra, como lo se帽ala Mao en su texto sobre la guerra contra Jap贸n[6]. Estos poderes de abajo estuvieron siempre controlados por el partido que nunca se propuso su desarrollo aut贸nomo.

Los zapatistas decidieron construir otro mundo en base a la autonom铆a. Esto es algo nuevo, completamente nuevo. No se trata de que tengan iniciativas de educaci贸n, o de salud o de producci贸n dentro de este sistema, como tienen la mayor铆a de los movimientos actuales, que est谩n insertos en la sociedad capitalista y que han construido espacios propios en alguno de esos terrenos. En otras geograf铆as participamos en ese tipo de espacios, que son bien importantes porque all铆 se forman personas que luchan contra el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo.

El caso del zapatismo es diferente. Los cinco caracoles y las cinco juntas de buen gobierno, las tres decenas de municipios aut贸nomos y las cientos de comunidades, conforman otro mundo, con sus propios 贸rganos de poder y de impartir justicia, con sus l铆mites y fronteras que marcan qui茅n est谩 en ese mundo otro, con su sistema de salud, de educaci贸n y de producci贸n de alimentos, con sus bancos y sistemas de ahorro y pr茅stamo. Este mundo, esa otra sociedad, es diferente a las zonas liberadas de los movimientos revolucionarios del siglo XX. Este mundo ya exist铆a en 1995, cuando estuve en La Realidad, pero ahora tiene un desarrollo mayor, tanto en cantidad como en calidad, seg煤n aprendimos en la escuelita 鈥淟a Libertad seg煤n l@s zapatistas鈥.

En el mundo zapatista la clave es el trabajo colectivo en los medios de producci贸n recuperados. La propiedad es colectiva pero la gesti贸n tambi茅n es colectiva, lo que diferencia el proceso zapatista de otras revoluciones donde la gesti贸n se ha realizado con criterios individuales, con directores de f谩bricas o jefes de cada unidad productiva. Este tipo de gesti贸n 鈥減rivada鈥 abre las puertas al capitalismo aunque la propiedad sea colectiva.

La otra cuesti贸n clave la explic贸 el subcomandante Mois茅s en el encuentro El Pensamiento Cr铆tico frente a la Hidra Capitalista, cuando destac贸 que si no se prepara a la nueva generaci贸n, los viejos terratenientes como Absal贸n Castellano regresar谩n para 鈥渕andar otra vez en las comunidades鈥漑8]. Nos encontramos una mirada no economicista o anti-economicista de la pol铆tica, en la cual el centro ya no es la s贸lo la propiedad o la organizaci贸n t茅cnica del trabajo, sino los trabajos colectivos como motor del proceso.

Los zapatistas se帽alan que su meta-teor铆a es su pr谩ctica, o sea el recambio en el pensamiento, que es el cuarto aspecto.

Ser铆a muy dif铆cil repasar todos los aportes te贸ricos del zapatismo. Me limito a algunos que creo son de gran utilidad para los movimientos. Considerar el modelo actual que algunos marxistas denominan como 鈥渁cumulaci贸n por desposesi贸n鈥, como 鈥渃uarta guerra mundial鈥 [1], me parece un acierto mayor. Supone una mirada desde los pueblos, desde quienes se organizan y resisten, una mirada desde abajo en suma. Para los sectores populares esa es precisamente su sensaci贸n, de que est谩n viviendo una guerra que busca desplazarlos (de sus comunidades rurales o urbanas) para que el capital pueda apropiarse de los bienes comunes (tierra, agua, materias primas) para convertirlos en mercanc铆as.

La propuesta de no hacerse cargo del aparato estatal y de no incrustarse en las instituciones (que a menudo hemos mal-interpretado como 鈥渘o tomar el poder鈥), es otro de los aciertos pol铆tico-te贸ricos del EZLN. Es la primera vez que un movimiento revolucionario no dispone todas sus fuerzas para tomar el Estado, sino para resistir al capital y a sus fuerzas armadas y crear algo nuevo, un mundo 鈥渄onde quepan muchos mundos鈥. No trabajan por conquista la hegemon铆a (aunque no lo formulan de ese modo) y tampoco promueven la unidad de las fuerzas del cambio porque conduce a la homogeneizaci贸n de las organizaciones.

Sobre la cuesti贸n te贸rica hay un desarrollo bien interesante que pone en primer lugar no qui茅n habla sin 鈥渄esde d贸nde se habla鈥漑1]. Al rev茅s de lo que hace la academia. El zapatismo insiste en que no tiene una teor铆a acabada sino reflexiones te贸ricas, que observa tendencias y que esa reflexi贸n tiene 鈥渃ar谩cter aproximado y limitado en el tiempo, en el espacio, en los conceptos y en la estructura de esos conceptos. Por eso rechazamos las pretensiones de universalidad y eternidad en lo que decimos y hacemos鈥漑1].

Todo lo contrario de lo que dice cierto marxismo dogm谩tico cuyas afirmaciones tienen la ambici贸n de ser v谩lidas para todos los tiempos y en todo lugar.

El punto central es la pr谩ctica. 鈥淟a reflexi贸n te贸rica sobre la teor铆a se llama Metateor铆a. La Metateor铆a de los zapatistas es nuestra pr谩ctica鈥. Aqu铆 hay un viraje radical respecto al pensamiento cr铆tico que conocemos. Sobre todo cuando agregan que para los zapatistas 鈥渓a pr谩ctica tiene una fuerte carga moral, 茅tica鈥.

No la considero una 茅tica de prescripciones (una moral que establece lo que est谩 bien o mal) sino una 茅tica de la coherencia, de poner el cuerpo detr谩s de lo que se dice, de anudar las palabras a los hechos, de decir lo que se hace y hacer lo que se dice, como han se帽alado en varias oportunidades. Para quienes nos formamos en la militancia de los a帽os sesenta y setenta, esto es muy fuerte, porque nos formamos en la idea de crear organizaciones que construyan sus bases, que son objetos que van detr谩s de la direcci贸n o la vanguardia. Esas bases, 鈥渕asas鈥 les siguen diciendo algunos, son inertes, no tienen vida propia, se limitan a seguir las indicaciones de quienes las acaudillan.

Para el sub Marcos el relevo m谩s importante fue el del pensamiento: 鈥渄el vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creaci贸n del poder de abajo; de la pol铆tica profesional a la pol铆tica cotidiana; de los l铆deres a los pueblos; de la marginaci贸n de g茅nero a la participaci贸n directa de las mujeres; de la burla al otro a la celebraci贸n de la diferencia鈥漑3].

En el curso 鈥淟a Libertad seg煤n l@s zapatistas鈥 pudimos observar que el individuo subsumido en el colectivo, que el es colectivo quien manda, que son los pueblos y las comunidades las que toman las decisiones, algo que a煤n resulta dif铆cil de aceptar y de creer para la vieja cultura pol铆tica.

Por eso dice que 鈥渆l culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo m谩s fan谩tico鈥. Hoy ese individualismo se ha convertido en un endiosamiento a los l铆deres que reproduce la cultura de arriba, que a veces toma la forma de ese culto a la personalidad que llamamos estalinismo.

El recambio de clase y de raza, es el quinto aspecto.

El EZLN ha pasado, dice el comunicado 鈥淓ntre la luz y la sombra鈥, 鈥渄el origen de clase mediero ilustrado, al ind铆gena campesino鈥, y 鈥渄e la direcci贸n mestiza a la direcci贸n netamente ind铆gena鈥. Esto es una verdadera revoluci贸n, un cambio pol铆tico-cultural sin el cual no podr铆a haber cambios en la sociedad. Hasta ahora las organizaciones revolucionarias en Am茅rica Latina eran vanguardistas y su composici贸n de clase y de raza es la que describe el sub Marcos. Con la excepci贸n de las organizaciones mapuche radicales y el extinto Movimiento Armado Quint铆n Lame en el Cauca colombiano.

Muchos militantes e intelectuales de izquierda no creen que el subcomandante insurgente Mois茅s sea jefe del EZLN, porque no pueden aceptar que alguien de abajo que no sea formado en la academia y en las lecturas de libros, sea tanto vocero como jefe. Es cierto que hay mucho racismo en la izquierda, 鈥渟obre todo en la que se pretende revolucionaria鈥, como se帽ala el citado comunicado.

Me pregunto: 驴porqu茅 la izquierda no cree que un campesino ind铆gena como Mois茅s pueda ser el jefe y vocero del EZLN, al mismo nivel o a un nivel superior al del sub Galeano? 驴Porqu茅 no pueden aceptar que en el movimiento zapatista los pueblos son los que mandan y no los subcomandantes?

Hay algo m谩s que racismo: una suerte de elitismo que dice que 鈥済ente como nosotros鈥, militantes formados en la academia con muchas lecturas y gran capacidad de oratoria, somos los que realmente hacemos la historia. Esta visi贸n del mundo no es s贸lo racista y patriarcal, es profundamente capitalista porque cree que s贸lo las elites bien formadas y bien habladas pueden cambiar el mundo y construir lo nuevo. Porque si los de abajo son realmente sujetos, algo que ellos mismos no se cansan de repetir en sus discursos, la elite militante no tiene un lugar central en la revoluci贸n. Y si no lo tiene, 驴para qu茅 nos vamos a sacrificar si no habr谩 recompensa? As铆 siente una parte importante de la militancia de izquierda, aunque no lo dicen de este modo.

La carga 茅tica es la que explica esa capacidad de los mandos y miembros fundadores del EZLN de trabajar para desaparecer, para que otros y otras ocupen los lugares centrales. Insisto: es una cuesti贸n de 茅tica, no de l铆nea pol铆tica correcta, aunque estamos ante una pol铆tica asentada en valores 茅ticos profundos.

Por 煤ltimo, est谩 la cuesti贸n de la pol铆tica como guerra.

Estas reflexiones se iniciaron a ra铆z de la campa帽a de la vocera del Congreso Nacional Ind铆gena, Mar铆a de Jes煤s Patricio Mart铆nez, Marichuy. Su candidatura despert贸 las m谩s diversas reacciones y perplejidades por parte de quienes simpatizan con el EZLN, en los m谩s diversos rincones del mundo. He encontrado mucho desconcierto respecto a esta candidatura, reflexiones que no suelen pronunciarse en voz alta por respeto al zapatismo. No me refiero, por lo tanto, a quienes aseguran que representa el ingreso del zapatismo en la pol铆tica tradicional, que es una de las cr铆ticas m谩s frecuentes, sino a un desconcierto ante lo in茅dito, comprensible por cierto.

En la tradici贸n revolucionaria occidental, en la que me he formado, la guerra y la pol铆tica est谩n anudadas. Dicho de otro modo, la 鈥渓贸gica de guerra鈥 ha impregnado la pol铆tica revolucionaria, algo que no est谩 directamente ligado a las armas, porque es compartida por no pocos partidos legales que no tienen ninguna pretensi贸n de utilizar la lucha armada.

Como sabemos, Lenin tom贸 de Clausewitz1 la m谩xima de que 鈥渓a guerra es la continuaci贸n de la pol铆tica por otros medios鈥. El revolucionario ruso quer铆a comprender lo que estaba sucediendo en el mundo durante la guerra imperialista de 1914 y trazar una estrategia adecuada para aprovechar para derrotar a las clases dominantes arrebat谩ndoles el poder, transformando la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria.

Su punto de partida es enteramente correcto: 鈥淯na clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida s贸lo merecer铆a que se la tratara como a los esclavos鈥漑5]. Rechazaba el pacifismo que llamaba a dejar las armas as铆 como la 鈥渄efensa de la patria鈥, porque ambas posiciones implicaban arrodillarse ante las clases dominantes de los pa铆ses imperialistas.

Sin embargo, el partido de Lenin adopt贸 una 鈥渓贸gica de guerra鈥. Por ella entiendo la cultura pol铆tica que lleva a que las fuerzas revolucionarias coloquen todas sus energ铆as en confrontar y aniquilar al enemigo, en destruirlo material y simb贸licamente, lo que no est谩 mec谩nicamente ligado a la posesi贸n de armas. Para conseguir ese objetivo, los bolcheviques procedieron a la homogeneizaci贸n y la uniformizaci贸n del partido, cerrando todo resquicio a las diferencias internas y tratando a los discrepantes con la misma l贸gica que a sus enemigos.

Desde aquel momento la l贸gica de la pol铆tica como guerra se convirti贸 en hegem贸nica en el campo revolucionario en todo el mundo. La necesidad de aplastar al enemigo justific贸 hacer la guerra, tambi茅n, dentro del campo revolucionario, juzgando, expulsando y a煤n asesinando a quienes pensaban y actuaban de forma diferente. Peor a煤n: justific贸 la pretensi贸n de alinear a toda la poblaci贸n en esa l贸gica, pagando costos tremendos como la violencia masiva contra los campesinos por parte del r茅gimen sovi茅tico, que se cobr贸 millones de vidas.

El estalinismo es hijo de esa pol铆tica, m谩s que de las caracter铆sticas de un personaje que llamamos Stalin. Esa pol铆tica de guerra, 驴tiene alguna relaci贸n con los asesinatos de Roque Dalton y de la comandante Ana Mar铆a por diferencias pol铆tico-ideol贸gicas?2 驴Y con los cr铆menes de Sendero Luminoso? 驴Qui茅n se hace cargo de estos desastres que enlodan el campo de la revoluci贸n?

El zapatismo ha deslindado con la 鈥渓贸gica de guerra鈥. Son muchos los textos en los cuales aparece esta distinci贸n que, es bueno insistir, no tiene nada que ver con las armas. En varias ocasiones han insistido en que son un ej茅rcito, con su estructura piramidal y su centro de mando, pero es un ej茅rcito diferente, que obedece a las comunidades y a los pueblos y que, algo notable, tiene vocaci贸n de desaparecer.

Sin el levantamiento armado que protagoniz贸 ese ej茅rcito el 1 de enero de 1994, nada habr铆an conseguido los pueblos. En particular, no hubieran recuperado tierras donde construyen mundos otros. Pero ese ej茅rcito se pregunt贸 si deb铆a proseguir en el camino militar o tomar otro que consiste en 鈥渞econstruir el camino de la vida, 茅se que hab铆an roto y siguen rompiendo desde arriba鈥漑3].

Una pregunta fundamental, entre las muchas que se formula ese comunicado, dice: 鈥溌緿eb铆amos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen hacia el Poder o deb铆amos voltear el coraz贸n y la mirada a los que somos y a los que son lo que somos, es decir a los pueblos originarios, guardianes de la tierra y la memoria?鈥.

La respuesta es clara: 鈥淵 en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educaci贸n, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonom铆a que hoy maravilla al mundo鈥. Eligieron 鈥渃onstruir la vida鈥.

Es el 煤nico movimiento en el mundo que ha optado por un camino de no guerra, o de paz si se prefiere. No es un camino de rosas, porque el poder sigue adelante con su guerra contra las comunidades zapatistas. Es una decisi贸n de los pueblos, no de una direcci贸n pol铆tica, ni de un par de dirigentes, ni de un ej茅rcito. El zapatismo no usurpa las decisiones a las bases de apoyo.

Finalmente, es la primera vez que se apuesta por cambiar el mundo sin guerra, lo que no quiere decir que el EZLN se vaya a desarmar o que no vaya a defender sus territorios. Como en tantos aspectos, han sacado conclusiones de los errores de las 鈥渞evoluciones triunfantes鈥 del siglo XX y decidieron, armados de 茅tica y coraje, tomar un camino diferente porque creen que de ese modo no  van a reproducir el sistema contra el que se han alzado. Es un desaf铆o, ciertamente. Pero es un desaf铆o a todos y a todas quienes queremos cambiar el mundo.

Pr贸ximas ediciones:
Zambra/Baladre 鈥 Espa帽a
Quimant煤 鈥 Chile
El Rebozo 鈥  M茅xico
Textos citados
[5]Lenin. V. I. 鈥淓l programa militar de la revoluci贸n proletaria鈥, en Obras Completas, Akal, Madrid, tomo XXIV, pp. 81-93.
[6]Mao Tse Tung 鈥淧roblemas estrat茅gicos de la guerra de guerrillas contra Jap贸n鈥, en Obras escogidas, Fundamentos, Madrid, tomo II, pp. 75-112.
[7]Rodr铆guez Lascano, Sergio 鈥淐aracoles Zapatistas: Creaci贸n heroica鈥 en Rebeld铆a, N潞 50, enero.
Subcomandante Insurgente Mois茅s 鈥淓conom铆a Pol铆tica I: Una mirada desde las comunidades zapatistas鈥, en El Pensamiento Cr铆tico Frente a la Hidra capitalista I. P谩gina 92.
redlatinasinfronteras.sur@gmail.com



Fuente: Argentina.indymedia.org