October 11, 2021
De parte de Nodo50
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En estos momentos estoy impartiendo un curso sobre micromachismos para un grupo de personas adultas, todas ellas docentes. Son grupos mayoritariamente de mujeres en los que, tambi茅n, aparecen algunos hombres, pero muy pocos. Dos o tres por cada grupo de cuarenta personas.

A lo largo del curso hay varios ejercicios en los que el alumnado ha de ir evolucionando en el curso. El primero de ellos se trata de una biograf铆a de g茅nero en la que cada participante ha de buscar en su memoria cuando se dio cuenta en su propia vida que los mandatos de g茅nero son diferentes para mujeres y para hombres. En este ejercicio me llama la atenci贸n que siempre hay alguien que se asombre de no haber pensado nunca en este aspecto de su vida, de no haberse parado nunca a pensar cuando se dio cuenta que per ser mujer se le ped铆an ciertas cosas desde la sociedad y por ser hombre otras. Es un ejercicio que llevo realizando muchos a帽os y siempre ocurre lo mismo. La gente nos asombramos cuando se nos pide una revisi贸n de nuestras vidas sobre algo en concreto.

Despu茅s hay otro ejercicio en el que se pide, despu茅s de haber estudiado la materia, que definan dos micromachismos vividos en primera persona o en personas muy cercanas. Y aqu铆 viene el drama. Las alumnas detectan r谩pidamente los micromachismos vividos en primera persona o en personas cercanas. Lo hacen sabiendo que esos 鈥渕alestares鈥 vividos ya tienen nombre y, en general, se alegran de poderlos identificar con toda su crudeza y su parte de invisibilidad o normalidad con las que se siguen viviendo.

Pero en los alumnos es harina de otro costal. Lo primero que suelen hacer es darle la vuelta a todo. En primer lugar, achacar a sus compa帽eras de centro que las machistas sean ellas porque reproducen esquemas machistas aprendidos, como los han aprendido ellos, puesto que vivimos en la misma sociedad. Y, en segundo lugar, desligarse del t茅rmino y de ese tipo de actitudes. El patr贸n se repite. La negaci贸n y el sentirse cuestionados en lugar de abrir los ojos y aprender para poderlo llevar a las aulas. El hecho de llev谩rselo a lo personal y sentirse cuestionados como si el temario fuera directamente a cuestionar 鈥渟us鈥 actitudes, dificulta, y mucho, que el aprendizaje sea amplio y positivo para mejorar las situaciones de este tipo que se pueden dar en los centros educativos.

Estoy hablando de este tema porque, pese a no trabajar en ning煤n centro educativo en estos momentos, si que lo hice hace unos a帽os, concretamente en uno de secundaria y bachillerato y observ茅 las actitudes a medida que iban pasando los cursos de ellos y de ellas. Y he de decir que no me gust贸 nada lo que vi.

Si las directivas de los centros educativos no se esfuerzan por eliminar estereotipos machistas de los curriculums de los centros, estos se repiten inevitablemente. Si no se realiza un buen plan de igualdad en los centros, revisado peri贸dicamente y evaluado al finalizar los cursos para mejorar de cara a pr贸ximos cursos. Si no se imparte de una vez, una correcta educaci贸n afectivo sexual a nuestra gente joven y a nuestras criaturas, se repetir谩n patrones de micro y macro machismos que aumentar谩n el grado de normalizaci贸n de esos machismos encubiertos y no tan encubiertos que sufren nuestras ni帽as y nuestras mujeres j贸venes.

Soy de las que cree que la educaci贸n es la palanca que cambia del mundo y esa educaci贸n ha de incluir, necesaria y urgentemente una educaci贸n afectivo sexual que permita eliminar estereotipos sexistas y formas de relaciones violentas y asim茅tricas para fomentar otras m谩s horizontales, equitativas y no violentas que fomenten la confianza y el respeto mutuo.

El amor rom谩ntico nos ha hecho mucho da帽o a las mujeres y es hora de cambiar esas cosas. Y dentro del concepto de amor rom谩ntico, se han fomentado y mucho esos micromachismos que pueden ser la antesala de violencia machistas no tan encubiertas. Y cuando hablo de violencias, no me estoy refiriendo solo a las f铆sicas que son las m谩s visibles. Me estoy refiriendo a otras que generan malestares permanentes en las mujeres y que las puede acabar llevando a una desestabilizaci贸n emocional.

Esos malestares como silencios impuestos, chantajes emocionales, ser tratadas como ni帽as, etc. son tipos de micromachismos que se llevan a cabo d铆a a d铆a y que acaban desgastando la autoestima de la mujer, por mucha formaci贸n acad茅mica que ella pueda tener y, por tanto, la acaban da帽ando emocionalmente. Y eso, se llama violencia machista, por mucho que se quiera maquillar de otro tipo de cosas.

Tenemos trabajo, y mucho, por delante para desenmascarar todo este tipo de actitudes que nos da帽an como mujeres y da帽an a nuestras ni帽as y mujeres adolescentes. Es imprescindible poner nombre a estos malestares para poder acabar con ellos y ganar en empoderamiento.

Vamos a llamar a las cosas por su nombre y dejar de maquillar la realidad con eufemismos que repercuten negativamente en nuestras vidas de mujeres. Yo ya he comenzado, 驴te apuntas?




Fuente: Tribunafeminista.elplural.com