June 5, 2021
De parte de Lobo Suelto
380 puntos de vista


La historia de la pandemia ha sido la historia de lo que no podemos hacer. Desde aquel 13 de marzo de 2020, hemos pasado horas entre recuerdos, lamentos y duelos. 驴Qu茅 pasa con las cosas que s铆 estamos haciendo? 驴Qu茅 vemos al quitar el foco de lo cancelado y reenfocar en todo aquello que s铆 est谩 sucediendo, que s铆 est谩 formando cuerpos?

Escribo desde la experiencia de docencia virtual durante la pandemia y de di谩logos con otros docentes sobre las suyas. Escribo entendiendo que educaciones hay tantas como educadores y contextos, pero tambi茅n que algunos trazos gordos de esta virtualidad pand茅mica nos atraviesan a muchos, y estamos empezando a poder nombrarlos.

LO QUE S脥

No nos ense帽aron a vivir en circunstancias no elegidas, porque nos educaron para creer que queremos las circunstancias en las que vivimos. Pero la pandemia y la crisis hacen ese amor insostenible. Quiz谩 de ah铆 viene esta sensaci贸n de tedio, un mal entendimiento de la impotencia, una decodificaci贸n errada de la tristeza. A veces confundimos im-potencia con aburrimiento. Pero el deseo y la urgencia de que esto se termine no podr谩 salvarnos de experimentarla. Esto no nos est谩 pasandosomos esto que sucede. De esto aprendemos (aun sin quererlo) y en este aprendizaje nos transformamos, de modo que, para siempre, seremos un poco pandemia.

Mientras creemos no entender nada, procesamos informaciones. Transitamos como podemos, no sin un enorme gasto energ茅tico. Energ铆a para sobrellevarla, energ铆a para superar cada d铆a el miedo, energ铆a para activar redes colectivas, para duelar a la gente que muere. 驴No se sienten cansados 煤ltimamente?

Estar frente a la computadora consume much铆sima energ铆a. Todo un cuerpo organizado para sostener una cara frente a un monitor. Venimos acarreando una muletilla:esta vida virtual es una vida sin cuerpo. Pero hay peores noticias: hay un cuerpo y est谩 ah铆, siendo y haciendo vida y materia en un on-offline intermitente. Es que, antes que nada, atr谩s de todo, hay un cuerpo.

Cuerpo real en entorno virtual. Sentado, en lo posible solo, rodeado de silencio. Necesita calor externo. Tiene la atenci贸n volcada no a una m谩quina, sino al universo de informaci贸n que, potencialmente, espera a trav茅s de la m谩quina. Viaja sin moverse. La cabeza est谩 alineada con la cadera y los isquiones fijos y centrados en la silla. Las v茅rtebras alineadas, rodillas a 90 grados. Mesa fija, silla quieta, cuerpo sentado.

La experiencia deja viejos el problema del oculocentrismo y la educaci贸n bancaria. Inauguramos la era ojo-y-culo-c茅ntrica: posici贸n que los cuerpos conocen 鈥搚 aguantan鈥 cada vez m谩s. A la centralidad de la visi贸n como sentido reinante en un mundo de im谩genes se acopla un centro quieto, atornillado, interactuando con el mundo desde una perspectiva 煤nica.

Ver sin ser vistas y ser vistas sin ver. Las posibilidades son muchas, pero la posici贸n es la misma. El ojo-y-culo-centrismo dise帽a un cuerpo frontal, estacado, en el que pelvis y cabeza est谩n organizados en relaci贸n con un cuerpo plano e interactivo. Participo sabiendo que no ser茅 tocada y, aun as铆, me siento extremadamente vulnerable: atrapada.

El centro del cuerpo es un centro energ茅tico, sexual, donde la pulsi贸n de vida late, pero mi pensamiento es otro cuando pienso con el culo encerrado, quieto todo el d铆a, sin ver otros culos, sin roces, vibraciones, cansancios, calores, olores. Ojos y culo centrados, frontales y alineados, civilizados, disciplinados. 驴C贸mo leo la energ铆a de otras desde esta quietud? Fracaso.

APRENDER SIN QUERERLO

La percepci贸n no es un aparato biol贸gico o maqu铆nico sin aprendizaje, al que llevamos de ac谩 para all谩 como una c谩mara de filmar. La percepci贸n aprende y crea mundos y pensamientos.

Salgo de dar clase, entro a una reuni贸n gremial y me mudo a un ensayo abierto v铆a streaming sin cambiar ni un cent铆metro de posici贸n, de entorno ni de software. Extra帽o el tiempo que lleva ir a un lugar. Algunos hablan de 芦plataformizaci贸n de la educaci贸n禄; creo que el t茅rmino aplica a uniformizaci贸n de las relaciones sociales. Coordenadas claves de nuestra percepci贸n e interacci贸n se transforman radicalmente y a煤n sin ser claro qu茅, es imposible que no estemos aprendiendo.

Siento agobio. Sin embargo, aburrido es el adjetivo m谩s lejano a este tiempo. La libertad de movimiento y de reuni贸n est谩 limitada y eso mengua los encuentros y, junto con ellos, la energ铆a que da la convivencia social. Pero, a su vez, la vida est谩 enormemente intensificada. La mera cercan铆a de la muerte basta para intensificarla, resignificando cada bocanada.

El mundo entero est谩 experimentando la muerte. El acontecimiento permite ver las muy diferentes relaciones que, con la muerte y con el duelo, est谩n entablando diferentes culturas y regiones del planeta. Tambi茅n quedan a la vista los modos desiguales en que lo global afecta a unos y otros. A algunos los agarra con demasiados siglos de entierros continuados, otros miran con espanto mientras firman cheques para intentar salvarse. Algunos educan para saber duelar; otros, para evadir la muerte con fe, obediencia e indiferencia. La muerte despliega una pedagog铆a a trav茅s de los cuerpos: es imposible de interpretar y, por eso, el animal que habla no sabe qu茅 hacer con ella.

JUNTOS Y SOLOS

La virtualidad redujo espacios de convivencia y eso afecta algo fundamental: el encuentro entre pares. La formaci贸n y colaboraci贸n colectivas no pueden ser, solamente, eso que pasa cuando alguien a cargo dictamina, en un espacio normativizado como una clase, que as铆 ser谩. El entre pares necesita encuentros, sucede en los pasillos, fuera de los espacios formales, en gestos y complicidades que a veces ni llegan a ser palabras.

En la virtualidad, el codo a codo se vuelve cara a cara. La esfericidad de las rondas, una cuadr铆cula de rostros intermitentes. La frontalidad refuerza el imaginario de la competencia y la vigilancia: principios del poder. Como el peque帽o empresario, los navegadores de a pie tenemos que poder sobrevivir y aprender r谩pido en este medio. Cuando nos encontramos nos con-frontamos, sosteniendo el m铆nimo de encuentro necesario para dar por v谩lido que estamos ah铆.

Parad贸jicamente, en Zoom, el pan贸ptico docente 鈥損or el cual desde el pupitre se ve a todos鈥 se revierte: la docente es la m谩s expuesta. Y no todos tienen datos para poder 芦aparecer禄. La dificultad en las conectividades y el acceso real a la educaci贸n virtual reproduce (a煤n m谩s) las desigualdades sociales. Como docente dudo: 驴d贸nde termina la autonom铆a del estudiante (como parte de una pedagog铆a emancipatoria) y empieza la soledad neoliberal (trasplantada a la educaci贸n como forma de contribuir a la naturalizaci贸n del capitalismo)?

Cuanto m谩s solas pensamos, m谩s solas pensamos que podemos estar.

驴QUI脡N EST脕 AH脥?

驴C贸mo se relaciona la despersonalizaci贸n que implica el tapabocas y el distanciamiento social con los procesos de despersonalizaci贸n que tanto la sociedad industrial como la sociedad de masas neoliberal producen y reproducen? En el mundo precarizado del trabajo y en el fragmentado mundo social, la otra cara de la despersonalizaci贸n neoliberal es la p茅rdida del derecho a la intimidad o al anonimato. 驴Qu茅 diferencia la legalidad del tapabocas de la ilegalidad del pasamonta帽as?

La situaci贸n confunde: por un lado, se ve una despersonalizaci贸n de la educaci贸n y una homogeneizaci贸n de los procesos de ense帽anza-aprendizaje. Por otro lado, la virtualidad y el aula en casa operan en el sentido contrario. En la clase en casa, la casa se cuela por la ventana, trae los mundos afectivos e 铆ntimos de los estudiantes y entornos 鈥搚 los propios鈥, trae situaciones y relaciones que, demasiadas veces, no tenemos herramientas para acompa帽ar ni recursos para resolver.

Abrir la educaci贸n virtual no solo implica cierres, sino aperturas. No se puede abrir sin querer dejar entrar, y la virtualidad trae muchos mundos a la educaci贸n, as铆 como lleva la educaci贸n a mundos a los que est谩 poco habituada. En el entramado social tambi茅n se dan combinaciones raras que indican que las formas de aparecer y desaparecer de los sujetos son complejas y en permanente disputa.

El monitoreo es clave para los mecanismos de control. Nunca sabemos cu谩ndo la vigilancia est谩 ah铆, y, entonces, la tenemos en cuenta todo el tiempo, hasta interiorizarla. Y si no la interiorizamos, si tenemos vidas no tradicionales y pensamos que podemos salir del armario porque vivimos en una sociedad abierta, con leyes que protegen lo diverso, en seguida la fuerza represiva estar谩 ah铆 para vigilar y castigar, para decirnos que, en todo caso, mejor nos ocultemos.1 Si no podemos ser vistas haciendo algunas cosas, quedan dos opciones: hacerlas an贸nimamente (lo que igual intentar谩 ser criminalizado) o no hacerlas. No todas podemos afrontar las consecuencias de algunos actos, incluso legales.

Por su lado, las redes sociales desbordan de aparente personalizaci贸n; sin embargo, sus efectos implican, para la gran mayor铆a de los usuarios, una enorme despersonalizaci贸n. La croata Dubravka Ugresic dice que vivimos en la cultura karaoke: quien performa es, generalmente, un an贸nimo que quiere ser reconocido en la voz de otro. Seg煤n ella, hoy d铆a el yo se volvi贸 tedioso: las posibilidades de teletransporte y metamorfosis prometen m谩s que quedarse excavando en su polvareda. La cultura del narcisismo mut贸 en la cultura karaoke o es, quiz谩s, su consecuencia.2

Recorro las redes en las que los influencers y seguidores no paran de crear contenidos incre铆bles. La vida contempor谩nea es una enorme escuela de actuaci贸n. La conciencia performativa de estar actuando y siendo vistos desde la misma pantalla donde vemos series e 铆dolos de cine y reguet贸n, la presencia de la c谩mara, el erotismo de su dominio hacen de todo esto un gran intensivo de artes esc茅nicas. Las redes crean expertos en coreograf铆a, actuaci贸n ante c谩maras y edici贸n. Dentro y fuera de l铆nea, no paramos de aprender sobre la performatividad de las relaciones sociales. Y de actuarlas.

Quiz谩 la educaci贸n est谩, al fin, sintonizada con lo que pasa en la sociedad. Quienes se est谩n formando en estos a帽os entender谩n mejor que nosotros los efectos de estos cambios. Ellos son los que experimentan la escuela o la universidad desde el mismo dispositivo con el que se enamoran, charlan con amigues o compran cosas.

SALIR DEL ESTADIO

Quiz谩 no todo es tan Pe帽arol y Nacional, v铆ctimas y culpables, elegir o acatar, suspender o continuar, presencial o virtual. Las dicotom铆as tientan m谩s en momentos de crisis, pero la crisis pide desarmarlas para darnos de bomba con todo lo que no entra en ellas. Fuera del dualismo hay mucho que hacer. Todo est谩 mucho m谩s inestable de lo que parece y eso nos involucra. No entendemos y, sin embargo, estos fen贸menos no existen sin nosotres, igual que las capitales no existir铆an sin las periferias.

Con la vida como centro,3 nuestras vidas pueden dejar de ser medios para la continuaci贸n a cualquier costo de la m谩quina sist茅mica. En este momento, una pedagog铆a radical puede resultar revolucionaria y una disciplinante puede resultar brutalmente embrutecedora. Que no podamos todo no significa que no podamos nada. Los actos de pedagog铆a radical no tienen por qu茅 ser grandes actos, no tienen por qu茅 ser heroicos ni tener las respuestas a todas las preguntas. No tienen por qu茅 ser entretenidos ni captar atenci贸n, porque van donde la atenci贸n est谩 para, como dice Val Flores, 芦considerar productivamente la vulnerabilidad y el poder de nuestra lengua, la incomodidad como una po茅tica del hacer pedag贸gico禄.4

Estos actos ni siquiera deben tener el 茅xito garantizado, porque ellos ense帽an sobre todo a intentarlo, fracasar y volver a intentarlo. Podemos transformar la continuidad de la educaci贸n a cualquier costo, humano y pedag贸gico, en una educaci贸n que (nos) ense帽e lo m谩s humano: dejarnos afectar por las intensidades que nos atraviesan. El c贸mo est谩 por inventarnos. 5

1. V茅ase: .

2. Dubravka Ugresic, 2011, citada en 芦Quando o lugar da fala se transforma na fala do lugar禄, de Helena Katz, en 脕gora, Modos de ser em dan莽a. Vol. II, Gilsamara Moura y Douglas de Camargo (orgs.), San Pablo, Aluminio, 2019.

3. En ocasi贸n de este 3J Ni Una Menos, se publicaron textos y manifiestos que plantean preguntas y necesidades urgentes y cruciales en el contexto de pr谩cticas docentes y pandemia desde una perspectiva feminista. En este texto resuenan muchos de ellos. V茅ase por ejemplo:  

4. Pedagog铆as transgresoras II, varios autores, Santa Fe, Bocavulvaria Ediciones, 2018.

5. Algunas de las reflexiones contenidas en este texto fueron compartidas en el XIII Coloquio Internacional de Teatro, FHCE, Mayo 2021.

Desde Uruguay para Brecha




Fuente: Lobosuelto.com