April 18, 2022
De parte de Nodo50
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Miguel 脕ngel Estrella, entre el Plan C贸ndor y el 芦piano imaginario禄 del Penal de Libertad

El poeta Miguel 脕ngel Olivera retrata los a帽os que comparti贸 junto al m煤sico en la c谩rcel uruguaya que fue un estandarte de la colaboraci贸n entre las dictaduras de la regi贸n. 芦La puesta de manos sobre el teclado inexistente en la dura mesa de cemento y convocar a sus cl谩sicos favoritos a reunirse con 茅l y a 鈥榯ocar como los dioses’禄.

Por Miguel 脕ngel Olivera
letristastango@gmail.com

https://poetasacostados.blogspot.com/

芦Suena un piano / la luz est谩 sobrando鈥β

A mi tocayo el pianista, Miguel 脕ngel Estrella, el N潞 2314.

Corr铆a el a帽o bravo de 1977. Como a veces suced铆a, lleg贸 primero al penal de Libertad el antecedente, la an茅cdota, la informaci贸n, la 鈥渇ama鈥. Antes que estos presos argentinos fueran rapados, numerados y enmamelucados, la 鈥減oblaci贸n reclusa鈥 ya sab铆amos parte de los hechos, ya ten铆amos una versi贸n de su ca铆da. Hab铆an ca铆do denunciando ante embajadas la represi贸n desatada por la dictadura uruguaya contra ciudadanos argentinos que viv铆an tranquilos en nuestro pa铆s. Una 鈥渃acer铆a鈥 de supuestos Montoneros, sospechosos de conspiraci贸n鈥 Una clara operaci贸n del Plan C贸ndor, trasnacional, que combinaba la represi贸n entre las dictaduras de la regi贸n.

Los procesados fueron cuatro, dos compa帽eras y dos compa帽eros. A nosotros nos toc贸 recibir al 鈥淛imy鈥 y al 鈥淐hango鈥, las compa帽eras fueron llevadas al Penal de Punta de Rieles.

La poblaci贸n 鈥渞esidente鈥 del E.M.R.1 (Penal de 鈥淟ibertad鈥) continuaba 鈥渋nternacionaliz谩ndose鈥: ten铆amos brasileros, chilenos, un franc茅s, varios espa帽oles, alg煤n italiano, varios de 鈥渙r铆gen desconocido鈥 y ahora ten铆amos argentinos. Un obrero y un artista, dos presos m谩s, dos compa帽eros.

El 鈥淐hango鈥 Estrella es tucumano: habla con la ERRE 鈥渁montonada鈥, junta muchas para decir 鈥渞rrosa鈥, para decir 鈥渞rr铆o鈥, para decir 鈥渞rrevoluci贸n鈥. El 鈥淐hango鈥 Estrella es m煤sico, un prestigioso concertista, un maestro nato. El 鈥淐hango鈥 fue enseguida 鈥渦no m谩s de nosotros鈥. Es uno de nosotros, un hermano.

Fue de 鈥渓os presos serios鈥, pero alegre. Los hab铆a jodones, tristes, circunspectos, dicharacheros, callados, 鈥渁pretados鈥, 鈥渓inces鈥, conspiradores permanentes, 鈥渃uadros鈥, prolijos, rompepelotas, tranquis, ansiosos, 鈥渂olaceros鈥/manijeros, rayados, optimistas perpetuos.

Fuimos tres mil tipos en el penal combinando aptitudes y carencias, pros y contras, buenas y malas, para 鈥渂ancar la cana鈥 y resistir. Tres mil tipos tratando de sobrevivir esa muela de moler, esa m谩quina de destruir que era la c谩rcel.

El 鈥淐hango鈥 aport贸 su parte en eso de hacer de una c谩rcel una trinchera.

Para un preso pol铆tico toda c谩rcel es 鈥揹ebe ser- una trinchera. Y el 鈥淐hango鈥 Estrella lo entendi贸 as铆, la 鈥渧ivi贸鈥 as铆, la 鈥渕ilit贸鈥 as铆鈥

La c谩rcel de Libertad est谩 construida sobre columnas, por razones de seguridad, para impedir los t煤neles, para dificultar las fugas, para no repetir abusos como el de Punta Carretas.

El penal como trinchera, como basti贸n de resistencia de luchadores presos, tambi茅n se sostuvo de columnas concretas, de compa帽eros referentes y activos de la solidaridad, la asistencia mutua, el respaldo rec铆proco, la autodisciplina, la austeridad, el fraterno sost茅n, el an谩lisis claro, la l铆nea meridiana, la paciencia sabia, la unidad imprescindible. Podr铆amos -alg煤n d铆a en homenaje memorioso- bautizar esas columnas con nombres se帽eros de los compa帽eros que sostuvieron esa cana, los pilares. Sin duda, el nombre de Miguel 脕ngel Estrella, el 鈥淐hango鈥, ser谩 uno de ellos.

El 鈥淐hango鈥 fue un pilar, y, sobre todo, fue un maestro, como compa帽ero y como artista: fraterno, solidario, generoso, un constructor.

La m煤sica en la c谩rcel

鈥淭odo preso canta鈥, es una afirmaci贸n dudosa. Si la dice un interrogador, al pie del tacho, no es cierto. Si la dice un compa帽ero, seguro que es verdad.

El que no 鈥渃ant贸鈥 en la m谩quina, cant贸 alguna vez en la celda, otro tipo de canci贸n, claro.

Cantar para so帽ar, para evocar, para acompa帽ar, para 鈥渮afar鈥, pero cantar un tanguito maltrecho, una milonga rasca, una zamba olvidada, un bolero perdido, un tema de Serrat o de Laura Canoura pero alguna vez cantamos en la celda hasta que 鈥渓a fuerza nos hizo callar鈥 (como cuando al Rucdy Cabrera, en medio de 鈥淟as 40鈥, justo en esa parte de la letra que dice eso mismo, le abren la ventanilla de la celda, por la que sal铆a su vozarr贸n de boliche, y un cabo de Colonia, intolerante y arbitrario, 鈥渓o hizo callar ya mismo禄, y lo mand贸 a la isla, al calabozo, por 鈥渃antar en horas no autorizadas鈥).

Digo, todos fuimos un ratito cantor o un ratito m煤sico mientras estuvimos presos. Los hab铆a 鈥渄e verdad鈥, guitarristas y guitarreros, bandoneonistas, violinistas, percusionistas en serio o de mesa de cemento o de caj贸n de herramientas.

Compositores, letristas, payadores.

Hasta un arpa tuvimos, la del Palomo Sampayo.

Y un fueye 鈥揺l del Gordo Belo- y la primera guitarra de Los Olimare帽os (una Senchordi berreta que hizo entrar el Laucha Prieto).

Y los instrumentos hechos en el penal por los finos 鈥渓uthiers鈥 de mameluco: violines, flautas, muchas guitarras, que se fueron salvando de los malones de las requisas que cada tanto las destru铆an a fuerza de borcegu铆es aplastantes.

驴Qui茅n no intent贸 aprender a jugar al ajedrez y a tocar la guitarra en 12 a帽os de cana? 驴Qui茅n no rasc贸 un viola en los atardeceres de la celda?

驴Qui茅n no desafin贸 con una retirada de Los Diablos o de La Soberana recordando tablados del 麓70?

驴Qui茅n no escribi贸 un versito, pa麓entonar a media voz y olvidarse de las penas?

En tres mil tipos, hab铆a de todo. Desde m煤sicos de escuela, refinados, hasta rascatripas. Desde cantorsitos de ocasi贸n hasta uno que hab铆a grabado con Rodolfo Biaggi.

Y estaban 鈥渓os grandes鈥: Anibal Sampayo, el Laucha Prieto, el Pollo Herrera, el Toro D铆az Marrero, el Gallego M谩s Calvetti, el Tito Botto, el Gordo Collazo, el Macario y el Indio Balad谩n (que gan贸 el primer premio de un festival folcl贸rico, desde una celda del cuarto piso, sector A, ala derecha, del Penal de Libertad)

Pero no era f谩cil componer, arreglar, musicalizar. El periplo era largo y dificultoso y no siempre se lograba. El Cristo escrib铆a un poema en el primer piso; se lo ten铆a que hacer llegar al Indio Balad谩n al cuarto, 茅ste le pon铆a m煤sica en guitarra y se lo 鈥減asaba por ventana鈥 al gordo Belo en el quinto, quien le hac铆a los arreglos del fueye. Despu茅s hab铆a que hac茅rselo llegar al Gordo Ocampo en el primero o al Pacho Esperoni en la Barraca B o al 脩ato Sassarini en la 鈥淎鈥 para que lo cantaran. Otras veces 鈥渧iajaban鈥 las letras embagayadas hasta Punta de Rieles, all铆 las compa帽eras le hac铆an la m煤sica y, a los muchos meses, volv铆a hecha canci贸n completa, en la versi贸n de un hijo que te la cantaba en visita de ni帽os, porque la aprendi贸 de memoria en varias visitas a su madre presa en el E.M.R.2.

Todo era as铆 hasta que lleg贸 el 鈥淐hango鈥. Podemos decir que instal贸 un conservatorio en la celda y hac铆a 鈥渢alleres鈥 creativos en los recreos de la cancha chica, o en los trilles de invierno en la planchada del primer piso. Le llov铆an consultas, inquietudes, composiciones, dudas creativas. Y 茅l respond铆a meticulosamente, pacientemente, sabiamente, pedag贸gicamente: compa帽erilmente.

Debo decir que lleg贸 el 鈥淐hango鈥 y despu茅s lleg贸 鈥渟u piano鈥.

Y esta es toda una historia鈥

Maestro y concertista profesional riguroso, Miguel 脕ngel Estrella ten铆a su rutina de ejercicios y digitaci贸n, su 鈥済imnasia de manos鈥, su acrobacia de dedos que practicaba con dedicaci贸n y disciplina. El 鈥淐hango鈥 resist铆a y a la vez cuidaba su t茅cnica, preservaba sus herramientas primordiales. Como debe ser. No importaba que tuviera que levantarse a las tres de la ma帽ana, a oscuras en el cub铆culo de la celda, los dedos duros de fr铆o, los ejercicios previos de estiramiento y calentamiento, la puesta de manos sobre el teclado inexistente en la dura mesa de cemento 鈥揺l piano imaginario- y convocara a sus cl谩sicos favoritos a reunirse con 茅l y a 鈥渢ocar como los dioses.鈥

Y as铆 eran tres o cuatro horas por las ma帽anas y otras tantas por las tardes.

El Chango practicaba, la cabeza del Chango 鈥搚 sus manos- lo salvaban.

M谩s de una vez un miliquito sorprendido y fascinado lo observ贸, por mirilla o por la ventanilla de la celda, 鈥渄ar鈥 sus conciertos magistrales y mudos. Sin entender nada, pensando para s铆 鈥揺n su castrense ignorancia: 鈥渆stos pichis est谩n cada d铆a m谩s locos鈥

Pero un d铆a 鈥搖n buen d铆a- le lleg贸, de verdad, 鈥渟u piano鈥.

Fue un gesto de la corona brit谩nica, antes de Las Malvinas.

La Reina Madre (o la Reina Hija) no se sabe muy bien, en honor al talento y al prestigio del pianista argentino, le envi贸 como regalo oficial un teclado de ejercicios para que no decayera la maestr铆a del artista, prisionero en condiciones tan extremas.

Y 鈥搊bviamente- la peculiar 鈥渓贸gica militar禄 rechaz贸 鈥渆l aparato ese鈥. No estaba 鈥渁utorizau鈥, no figuraba en la lista de elementos con permiso de ingreso en el paquete del preso. No era gofio ni az煤car ni galleta marina鈥

Vino el embajador del Reino Unido al Penal, a insistir. El Foreing Office presion贸. La diplomacia inglesa hizo su viejo juego, persuadi贸, convenci贸, abland贸 y 鈥渆l artefato 茅se鈥 termin贸 en la celda del 鈥淐hango鈥, encima de la mesa (antiguo piano duro y primitivo), listo para 鈥渟onar鈥 en su falso mutismo.

Eso s铆, le cortaron las patas, 鈥渘o vaya a ser que los reclusos la usen de garrotes鈥.

Y as铆 la celda del Chango, en el cuarto piso, sector A, ala izquierda, se convirti贸 en un Mozarteum, en un Col贸n, en un Sol铆s, de 2,20 por 3,20, con pileta, un biorse y dos cuchetas. 驴El p煤blico masivo? Su compa帽ero de celda, el Gato Embert, absorto, embelesado.

No sab铆an que, desde el principio, desde que Estrella entr贸 a la celda esa, la convirti贸 en un teatro abierto para la m煤sica y la libertad鈥on la cabeza, la convicci贸n y el compa帽erismo. As铆 fue desde el comienzo de la c谩rcel desde que entr贸 el primer preso pol铆tico: el 001, el Gordo Torres, el Penal fue un permanente escenario, a la vez doloroso y digno, de ejercicio de libertad.

Una c谩rcel vac铆a es una c谩rcel, pero una c谩rcel con un preso pol铆tico, ya no lo es.

Claro est谩 que ese piano le trajo problemas al Chango Estrella.

No era para menos; su sola 鈥揺 ins贸lita presencia- casi trof茅ica, era la viva muestra de un escore adverso a la fuerza bruta. Como en un luminoso del estadio cantaba: uno a cero, le gana la belleza art铆stica a la brutalidad militar.

Y eso, los milicos, no lo bancaban. Entonces, ese objeto de placer se volv铆a objetivo de verdugueo.

Todo 鈥渙bjeto de placer鈥 del preso, es objetivo militar. Una revista Siete D铆as, un Gr谩fico, un libro, una foto familiar, una guitarra, un barco de palillos, un cuadro al 贸leo, un tarro de yerba, un mate. 鈥淨ue te lo saco, que te lo piso, que te lo rompo, que te lo prohibo, 隆隆que te lo reviento!!鈥 Y pijeo va, pijeo viene y se entabla la batallita diaria, la escaramuza cotidiana, la guerrita constante entre el verde y el gris, el resistir, durar, bancar. Hasta que viene la sanci贸n y el calabozo y otra vez a empezar. Como dijera el Bocha Benav铆des 鈥渃on a帽os que alba帽ilean y a帽os de derrumbamientos鈥.

Pero el Chango 鈥渁lba帽ile贸鈥 toda la cana. Que fue corta pero intensa, aunque no hay 鈥渃ana corta鈥 ni liviana. Todo es cana al fin, una terrible aberraci贸n del hombre.

La del Chango fue una cana seria, madura, productiva. Consolid贸 mojones, ejemplariz贸. La vivi贸 intensamente. Todos creemos que 鈥 le falt贸 tiempo鈥 en la cana, como a tantos de nosotros.

El Viejo Julio -Marenales- siempre dijo: una escuela de cuadros no es un local, pero todo local debe ser una escuela de cuadros: la c谩rcel es un local m谩s grande, viv谩mosla con furor y pasi贸n, aprendamos, form茅monos, fogui茅monos, salgamos mejores compa帽eros de lo que entramos.

Creo, estoy seguro, que lo logramos, que ese objetivo se cumpli贸. Y el Chango lo cumpli贸. Es uno de nosotros, un compa帽ero, un hermano, que nos dio nuestra raci贸n de libertad imprescindible que la m煤sica alcanza.

Dej贸 atr谩s episodios mortificantes, propios de su condici贸n de prisionero, como cuando un oficial lo observa en su ejercicio diario con 鈥渆l piano mudo鈥 y le pregunta: 鈥溌縇o hizo ust茅?鈥. No 鈥搇e contesta el Chango- me lo regal贸 la reina de Inglaterra. Y el chab贸n lo mand贸 castigado al calabozo de 鈥淟a Isla鈥 por pretender burlarse de un 鈥渟e帽or oficial鈥.

Del Chango quedan an茅cdotas y ense帽anzas, bromas y aportes, santoise帽as 鈥渕uy presas鈥 y entra帽ables. Verlo hacer la fajina de celda con la camiseta de Boca Juniors y guantes de goma 鈥減a鈥 cuidarse las manos鈥. Verlo esconderse en un parapeto hecho con una tabla de dibujo, en la peque帽a celda, antes de las visitas, para tratar de eludir al peluquero que pasaba revista para cortarte el pelo al rape (cosa que el Chango odiaba). O铆rlo exclamar por el 鈥渧entilador鈥 (la ventana): 鈥溌÷oy es un d铆a peronista, compa帽eros!!鈥, saludando con optimismo exhalativo y 鈥渕anijero鈥 el sol radiante que nos alumbraba. Verlo preparar sus clases especiales para un 鈥渁lumno鈥, tambi茅n muy especial, que 茅l atend铆a con dedicaci贸n de hermano, El Pirata, un compa帽ero preso, m煤sico talentoso sufriente de problemas neurol贸gicos y motrices como secuela de la tortura.

En fin, el Chango fue un preso m谩s de los que sirven, una cana derecha, constructiva, sin doblegamientos, ni ego铆smos. Un preso pol铆tico como se debe ser.

Y aqu铆 va la 煤ltima de esta nota:

Cuando -por esas cosas p铆caras que tiene la conspiraci贸n en situaciones l铆mite, que te hacen intentar y muchas veces lograr impensadas victorias- pudimos tener en el penal de Libertad una 鈥渞adio propia鈥, quiz谩s la primera radio comunitaria del Uruguay (una emisora interna que dur贸 10 a帽os y que lleg贸 a emitir hasta 8 horas diarias en sus mejores momentos) y cuya historia queda para otra ocasi贸n, el 鈥淐hango鈥 tuvo 鈥揷laro- su espacio, su micr贸fono, su audici贸n, su tribuna, 鈥渟u p煤lpito鈥. Desde all铆 dio c谩tedra de teor铆a musical, ense帽贸 a tratar instrumentos y composici贸n, a analizar una pieza musical, a disfrutar un concierto, a valorar la m煤sica como esencial al ser humano, a apropiarnos un poco m谩s de la belleza.

Tuvo sus programas propios, que 茅l mismo conduc铆a (aunque tuvi茅semos que escucharle anunciar, con todas sus ERRES tucumanas y amuchadas: 鈥淎 continuaci贸n, interpretaciones de RRRenata TaRRRag贸 RRR贸s鈥︹

Pero qu茅 impresionantes sus Programas de Concierto. Los s谩bados, de noche. Todas las luces de las celdas apagadas, los compa帽eros en sus lechos, expectantes y ansiosos, el penal entero en silencio y los parlantes que zumbaban de pronto y el E.M.R.1 temblaba con Brahms, flotaba con Vivaldi, so帽aba con Mozart y se llenaba 鈥搉os llen谩bamos- de asombro y vibraci贸n con el mejor y cojonudo Beethoven.

Y, claro est谩, ya no est谩bamos presos.

Pero un d铆a le lleg贸 la libertad. La posta, no el nombre berreta y absurdo del penal, sino la libertad grosa, la de salir a la yeca. La de volar en serio, la de volver a curtirla.

Y en eso siempre hay dos sentimientos cruzados, biun铆vocos, terribles:

隆Se va un 帽ery a la calle! / 隆Se nos va un compa帽ero!

Y re铆mos, lloramos, le deseamos lo mejor. Lo mejor de nosotros se va con 茅l y lo mejor de 茅l se queda en nosotros.

Lo vimos irse caminando: sus ojos enormes, su sonrisa m谩s grande. Lo salud谩bamos en silencio desde las ventanas. 脡l se tocaba la pelada en se帽al de 鈥渢ranquilo鈥, de 鈥渂igote p麓arriba鈥, de 鈥渁rruca鈥, de 鈥渉asta siempre鈥.

Caminaba despacio, custodiado, pero libre. Llevaba bajo el brazo izquierdo 鈥渟u pianito mudo鈥 que parec铆a sonar, es m谩s, sonaba, estoy seguro que el 鈥淐hango鈥 lo tocaba y le sal铆a como un Aleluya de los valles calchaqu铆es鈥

Se tuvo que llevar consigo el piano, 鈥渆l teclado real鈥. Los muy mezquinos se lo obligaron a llevar. La voluntad del Chango fue dej谩rselo a An铆bal Sampayo (o al Indio Balad谩n) y no se lo permitieron. As铆, hasta 煤ltimo momento lo verduguearon. El cartel luminoso marcaba 1 a 1, fue un empate, aunque todos sabemos que 鈥渆l Chango鈥 les gan贸 el partido.

Y el Chango se nos fue, sali贸 al aire libre, a viviRRRR, con todas las eRRRes tucumanas.

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Recital de piano de Miguel 脕ngel Estrella (en Madrid, 27 de marzo de 2014)
https://youtu.be/T3nxzdQ2S8U

enlaces relacionados:

https://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/miguel-angel-estrella-entre-el-plan-condor-y-el-piano-imaginario-del-penal-de-libertad

https://lavaca.org/notas/miguel-angel-estrella-la-musica-el-adios-y-la-reconstruccion-de-su-desaparicion-en-uruguay-en-medio-del-plan-condor/

https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel_Estrella




Fuente: Redlatinasinfronteras.wordpress.com