December 6, 2021
De parte de Nodo50
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Se cumplen cincuenta a帽os desde el nacimiento de la Liga Comunista Revolucionaria, y treinta desde su desaparici贸n. As铆 que no es un aniversario al uso ya que, nacida, supongo que para permanecer alg煤n tiempo, se autodisolvi贸 a los 20 a帽os.

Para empezar es necesario decir, desde la que escribe, que no particip茅 en aquel evento, y me incorpor茅 m谩s tarde, pero fue a la Liga Comunista. En el a帽o 1977 se inici贸 el proceso de unificaci贸n entre la LC y la LCR dando lugar a la LCR, LKI en Euskadi. Desde aqu铆 puedo contar.

Adem谩s debo se帽alar que no he pertenecido a 贸rganos de la direcci贸n de LC, LCR o LKI de forma significativa y que mi militancia se desarroll贸 mayormente en una c茅lula y en tareas organizativas de formaci贸n, en general, y en el feminismo muy especialmente. La pertenencia a la Comisi贸n de Trabajo Mujer (CTM), que ha sido de lo m谩s fruct铆fero y enriquecedor para m铆, era sobre todo para realizar trabajos, debates, planificaciones, pero no era un 贸rgano de la direcci贸n central, como tal. O yo, por lo menos, as铆 lo entiendo.

As铆 que es 茅sta una aportaci贸n parcial, y muy circunscrita, en el tiempo y en el espacio, e incluso en la tem谩tica, que la quiero encuadrar en el modelo organizativo.

Siempre hay alg煤n previo

Ya en el a帽o 2014, se public贸 por parte de viento sur y La Oveja Roja el libro titulado Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-1991), coordinado por Mart铆 Caussa y Ricard Mart铆nez i Muntada, imprescindible y 煤nico para acercarse a la historia de la Liga. Contiene adem谩s un buen n煤mero de referencias, que se pueden consultar en la p谩gina de la LCR, que contiene documentaci贸n interna y publicaciones que dan base a los relatos. Fundamentalmente me remito al cap铆tulo 10 y documentos que se citan de referencia, titulado 鈥淯na organizaci贸n revolucionaria y democr谩tica, escrito por Chato Galante.

En segundo lugar me gustar铆a decir que me acerco a este tema, parcial y limitado de la organizaci贸n destacando dos prevenciones importantes.

Lo que se cuenta y se dice no trata de adoctrinar sobre c贸mo se hicieron las cosas y c贸mo se deben, o no, hacer, para que nuevas militantes copien o expulsen de sus pr谩cticas las conclusiones obtenidas. Se trata de contar y analizar esta historia reciente que se da en unas circunstancias muy concretas sin 谩nimo de dar lecciones de imitaci贸n o repetici贸n, al estilo del jubiladete de obra que va se帽alando a los sufridos currelas c贸mo deben afrontar los diversos encofrados y cimentaciones. Estamos llamando genealog铆a feminista a estas historias en el feminismo y creo que puede servir el gen茅rico.

En este sentido es una memoria personal, que rescata elementos de experiencias propias, pero que aspira a basarse en el relato m谩s general, recogido en los materiales y en el libro citado.

Mantengo en mi memoria, y lo corroboro leyendo especialmente el cap铆tulo 10, que la Liga se dot贸 de una organizaci贸n muy interesante y apropiada para las tareas que nos propon铆amos, aunque a veces resultasen desmedidas. Desmedido era apostar por un proyecto revolucionario y lo apoyamos con fuerza. Pero lo que m谩s me importa destacar es que esta organizaci贸n nos permit铆a y potenciaba, la participaci贸n democr谩tica y nos dejaba planificar y acomodar nuestra militancia a los principios m谩s importantes de construcci贸n de una sociedad m谩s justa. As铆 que las contradicciones existentes entre militancia y vida personal, fueron objeto de estudio, debate, toma de decisiones y en muchas ocasiones estaban en el centro de las decisiones colectivas.

Sin embargo debo se帽alar que en este camino hay que hacer algunos esfuerzos importantes. No se puede juzgar aquella situaci贸n, ni el tipo de organizaci贸n, ni las pautas de vida y comportamiento, con los par谩metros actuales en los que nos debemos mover hoy en d铆a. Las lecturas con efectos retroactivos son muy peligrosas y poco ciertas, am茅n de no ser efectivas. Incluso en los tiempos en los que nos fijamos, en las d茅cadas sesenta a ochenta, hubo cambios significativos en la situaci贸n social y pol铆tica y se vivieron momentos impactantes que afectaron enormemente a las conciencias y a las subjetividades. Tambi茅n en las estrategias pol铆ticas. Fue una 茅poca en la que para nosotras y nosotros el tiempo se movi贸 muy de prisa, lo que llev贸 a recolocaciones individuales y colectivas en todos los 谩mbitos, pero esencialmente a lo que aqu铆 nos ocupa: el partido y las organizaciones de masas y las vidas privadas, y tambi茅n los proyectos personales.

As铆 que es necesario situarse de forma exhaustiva y con an谩lisis muy minuciosos en aquella 茅poca y conocer de la misma el m谩ximo de los elementos que atravesaban las vidas y las condiciones para vivirlas de esos millares de militantes que transitamos por ah铆. Lo que ahora se ve como un sacrificio, como una heroicidad, como un darlo todo por el partido y la revoluci贸n (dicho con demasiado 茅nfasis para simplificar) no se puede mirar, o no 煤nicamente, con medidores actuales. Mucha, mucha gente, no ten铆a unas muy buenas condiciones de vida en sus lugares de origen, en sus familias, en sus pueblos, en sus centros de estudio o de trabajo. No estoy hablando de condiciones econ贸micas y sociales 煤nicamente. Tambi茅n de condiciones de felicidad, de alcanzar unos ideales, de sintonizar la vida con lo que se piensa que debe ser, de escapar a destinos no queridos, de no vivir sufrimientos que est谩n en tu mano evitar.

En el caso de las mujeres, de las chicas jovenas, el futuro en la 茅poca de la que hablamos, pongamos desde los a帽os 60, ese futuro, estaba escrito en letras de molde inscritas en los propios cuerpos: esposa, madre, trabajadora en casa y quiz谩 tambi茅n fuera, casada por la Iglesia Cat贸lica dentro de un matrimonio indisoluble, para tener toda la descendencia posible. A帽adamos que pod铆a pertenecer a las clases menos pudientes, a familias que hab铆an perdido la guerra y que eran represaliadas por la dictadura franquista, inmigrantes provenientes de otras zonas m谩s pobres, desterradas a otros lugares, expropiadas de su cultura y de su lengua materna, o desplazadas de sus tierras donde aprendieron sus antepasados a sobrevivir.

As铆 que en este contexto de buscar salidas, no extra帽aba que muchos chicos buscasen la salida en los seminarios, yendo para curas, o en la propia mili. Las chicas en muchas ocasiones se refugiaban en tempranos matrimonios y maternidades, que no pocas veces deparaban mayor infelicidad. M谩s excitante y apetecible, sin duda, era arrejuntarse a los colectivos que luchaban por la liberaci贸n y la revoluci贸n.

El partido y la militancia y la lucha fueron una salida importante, y muchas veces propici贸 una doble vida que hizo a la gente vivir m谩s de acorde con sus ideales. Cuando esta doble vida choc贸 con las nuevas oportunidades personales y colectivas que ya empezaba a ofrecer el sistema, aunque fuese de forma un tanto adulterada, estall贸 esa importante contradicci贸n de la vida personal y militante. Las feministas ya llevaban agitando desde los tiempos convulsos aquello de lo personal es pol铆tico. Los marxistas revolucionarios revisaban los papeles escritos sobre el reformismo, reforma o revoluci贸n y democracias recortadas.

El tipo de organizaci贸n que se construye

Para las importantes tareas que se ten铆an entre manos en un per铆odo de elevada confrontaci贸n social y crecientes luchas que enseguida enraizaban con la necesidad de derrocar a la Dictadura, el tipo de organizaci贸n que se construy贸 fue un elemento crucial. A la dificultad de la clandestinidad y la represi贸n permanente, hab铆a que a帽adir la urgente necesidad de un m铆nimo de eficacia en las tareas de captaci贸n, organizaci贸n, formaci贸n, agitaci贸n y propaganda… y por supuesto acertar con el programa. El debate permanente y la necesaria adaptaci贸n de los programas a los tiempos que corr铆an muy deprisa, deb铆an de ser garantizados en un sistema democr谩tico. Estas son las palabras de Chato Galante, en la p谩gina 181:

Se hac铆a una opci贸n organizativa leninista cl谩sica, basada en el centralismo democr谩tico, como combinaci贸n de la disciplina en la acci贸n y la democracia interna. Un funcionamiento interno basado en la libertad de cr铆tica y autocr铆tica, la elegibilidad y revocabilidad de todos los 贸rganos de direcci贸n, la periodicidad en la convocatoria de Congresos y el libre debate en el interior del partido. En este sentido se reconoc铆a el derecho de tendencia, formulado como derecho a formar bloque para la defensa de distintos puntos de vista respetando la organizaci贸n y los principios del partido.

Se puede decir que estas bases m铆nimas, sientan la organizaci贸n y a partir de ah铆 se trata de gestionar la multitud de problemas que van surgiendo, especialmente con el derecho a tendencia, pilar que se consideraba esencial e intr铆nseco a una organizaci贸n que respetase el derecho de las minor铆as. Los problemas son importantes y los tiempos cambian las formas de militancia y las aspiraciones de las personas que conforman la organizaci贸n.

Muerto el dictador y entrada la fase que se denomina transici贸n, el futuro se vislumbra diferente. El acercamiento a un modelo democr谩tico, que todav铆a no tiene comillas, hace, por supuesto, alterar las aspiraciones y el dise帽o del futuro de muchas y muchos camaradas. Y de muchas organizaciones de masas, especialmente de las organizaciones sindicales. Aparecen los nuevos movimientos con fuerza e irrumpen en este escenario con nuevas formas de lucha, de organizaci贸n y de programa. Muchas de las nuevas organizaciones ponen en solfa elementos importantes de la vida cotidiana y de las relaciones personales y profesionales. Hay un choque de moral y de 茅tica.

Y este es el tema que me gustar铆a se帽alar, lo que se denomin贸 la vida personal y la militancia y los debates que en torno a este tema se llevaron a cabo. Avisando desde luego que no tiene nada que ver con las revisiones que se est谩n haciendo ahora mismo sobre la conciliaci贸n de la vida personal familiar y la militancia o sobre los par谩metros de medir la conciliaci贸n en t茅rminos de reducci贸n de jornadas, o de rebaja de impuestos, o de cotizaciones, o incluso incremento de sueldos al modo de los tradicionales puntos por cargas familiares que otorgaba el franquismo.

La organizaci贸n funcionaba sobre la base de un acuerdo colectivo muy importante, en el que la vida particular y las decisiones personales pesaban mucho. D贸nde viv铆as, en qu茅 organismo de masas estabas, o sindicato, o movimiento, qu茅 tareas de organizaci贸n asum铆as, qui茅n iba en listas electorales o representativas de cualquier organizaci贸n, y qu茅 imagen transmit铆a. Todas estas cuestiones interesan de forma colectiva, as铆 que se discut铆an ampliamente. Cuando entran nuevos modelos de militancia, e incluso las crisis de militancia, algo de esto se quiere discutir en la Liga. Y este es el tema.

Tesis organizativas, militancia y modos de vida

En la p谩gina 193 del libro de la Liga, escribe el Chato:

El apartado 芦Militancia y modos de vida禄 respondi贸 a un debate sobre crisis de militancia y nuevas formas de compromiso que afectaba a la izquierda revolucionaria, en el sentido de ir definiendo nuevas formas de moral y convivencia, de no separar la vida personal y la p煤blica de la militancia. Fue importante reconocer el retraso en abordar esos problemas; en el debate la preocupaci贸n fundamental expresada fue 芦la lucha constante contra la reproducci贸n en el partido de las relaciones de opresi贸n de la mujer, las minor铆as marginadas, etc.禄; y fueron las mujeres quienes lo protagonizaron.

Se refiere en esta rese帽a al documento que figura como 10-5. Comit茅 Central de la LCR, 鈥淭esis organizativas鈥. Congreso 3, 26 de marzo de 1978, pp. 1-24.

Se explica en parte y se se帽ala la situaci贸n que se est谩 produciendo con los nuevas formas de compromiso y la crisis de militancia, atravesado por la cuesti贸n de la no reproducci贸n en la propia organizaci贸n de los modelos hegem贸nicos, especialmente en las relaciones de opresi贸n de la mujer. En todo caso, los debates concretos fueron m谩s all谩 de esto. En el propio texto se ve una preocupaci贸n importante por la contradicci贸n que se vive por la adaptaci贸n a los modos de vida que no son congruentes con algo as铆 como nuestra moral revolucionaria.

Destaco algunos p谩rrafos del documento del Comit茅 Central que me parecen rese帽ables:

En realidad, la contradicci贸n fundamental que enfrenta a los militantes revolucionarios con el entorno social es hoy la misma que bajo la dictadura franquista: pretendemos transformar la vieja sociedad capitalista,鈥 todo un sistema de valores (culturales, morales, filos贸ficos, falocr谩ticos) que sustentan desde la superestructura la opresi贸n y la alienaci贸n profunda de las masas trabajadoras y populares鈥

Bajo la dictadura esa contradicci贸n era mucho m谩s dif铆cil de dominar que en las condiciones de la democracia actual. (鈥) En la actualidad, un partido revolucionario est谩 en mejores condiciones para aspirar a dominar su contradicci贸n con la sociedad capitalista. En el terreno program谩tico es necesario y posible ya hoy dar respuestas en la direcci贸n de un socialismo liberador a las aspiraciones al cambio  de la vida que laten en el seno de los trabajadores, de las mujeres, de los j贸venes, de los homosexuales, de todos los colectivos sociales oprimidos y marginados.

Y tambi茅n los militantes, como individuos, podemos y debemos preocuparnos por analizar cr铆ticamente los engranajes de la sociedad burguesa, su influencia en el comportamiento y en el modo de vida de los explotados y oprimidos y en nuestros propios comportamientos y h谩bitos (en nuestro subdesarrollo cultural, afectivo y sexual, en los h谩bitos machistas, en las manifestaciones de insolidaridad y la superficialidad de las relaciones, en la separaci贸n entre vida privada y la vida p煤blica).

La lucha por buscar un nuevo modo de vida, por ir definiendo nuevos criterios de moral y convivencia es una tarea colectiva que no puede ser abordada seriamente sin partir de un combate consciente contra la separaci贸n entre la vida privada y la vida p煤blica del militante. S贸lo asumiendo cr铆tica y colectivamente los problemas de la vida cotidiana podemos aspirar a ser tambi茅n vanguardia en este terreno que no preocupa exclusivamente a los revolucionarios sino, cada vez m谩s ampliamente, a los destacamentos m谩s activos de los trabajadores y las masas populares. (鈥)

Un partido obrero no puede ser un islote de socialismo (y menos a煤n de comunismo) en una sociedad capitalista, y pretender la ortodoxia de la moral comunista o del modo de vida que se desarrollar谩 en la nueva sociedad.(鈥) Sin embargo, igual que no podemos esperar al socialismo para buscar unas nuevas relaciones afectivas y sociales m谩s gratificantes, para desarrollar nuestra formaci贸n cultural, para combatir el machismo o la insolidaridad, etc. tampoco debemos esperar al socialismo para plantearnos la definici贸n colectiva de esos criterios y llevar dentro y fuera de nuestras filas la batalla contra la influencia del sistema de valores de la clase dominante. (pp. 7 y 8)

        

Termina el texto con un apartado espec铆fico, titulado 鈥淢ilitancia y modo de vida鈥, donde despu茅s de situar la crisis en factores del per铆odo, que afecta a temas m谩s generales de militancia, resume as铆 el tema:

Respecto a los problemas del “modo de vida” el balance que podemos hacer de la aparici贸n de esta problem谩tica en el partido es que hemos tendido a enfrentarla entre dos criterios igualmente incorrectos y extrapolados: o bien su negaci贸n, m谩s o menos expl铆cita, en nombre de la abnegaci贸n y la entrega militante que exige la lucha por el socialismo, o bien su teorizaci贸n como el problema “clave” de la situaci贸n de democracia y b煤squeda, tambi茅n m谩s o menos expl铆cita, de criterios absolutos para enfocar los problemas de la vida cotidiana.

He transcrito esta larga cita debido a que es de lo poco escrito que se encuentra en los documentos y se refiere a textos del Central y de debate de Congreso, lo que puede presuponer que fueron destinados a la discusi贸n de la militancia. Tengo un recuerdo muy vivo de ese debate, tanto en la c茅lula como en el grupo de mujeres. No fue un tema que se saldara con el Congreso, sino que de forma recurrente aparec铆a en las discusiones. O sea en la medida en que se trataba de ajustar la militancia y los proyectos personales. Siempre hab铆a por detr谩s, en el debate, elementos de 茅tica o de moral revolucionaria, adem谩s de los intereses del propio partido y los de la militancia que estaban en contradicci贸n.

Desde la direcci贸n y en las propias c茅lulas o en la fracci贸n de mujeres se marcaban pautas, no de obligado cumplimiento sobre cuestiones de este pelo: tipo de curro a buscar (acord茅monos del giro a la industria) o en qu茅 sector trabajar; se animaba a militantes a ir a zonas determinadas para apoyar en algunas tareas al partido; se discut铆a ampliamente sobre la cotizaci贸n a abonar, en relaci贸n al dinero que ten铆as; se planificaban las vacaciones, sobre todo para poder acudir a hacer turnos a las famosas barrakas o txoznas; se recomendaban trabajos en barrios, donde finalmente terminabas viviendo;鈥. Y obviamente todas estas discusiones/decisiones afectaban a la vida personal, a la vida pol铆tica, y a lo que los elementos de compromiso colectivo daban de s铆.

En todo este debate aparec铆a una realidad un tanto preocupante: muchas militantes, que ya aparec铆an en el partido en menor n煤mero que los milita. Varias de ellas optaron en un determinado momento por tener criaturas, lo que produjo un desequilibrio en las tareas de militancia, en relaci贸n a los trabajos asalariados y las tareas de crianza, y a veces, a m谩s tareas dom茅sticas. De esto no hay textos escritos, pero estuvo en los debates y en las dif铆ciles realidades, para todas y para todos.

Debo resaltar que estos textos son del a帽o 1978, y ya se habla de crisis militante. Recordemos que a finales de ese a帽o se aprueba la Constituci贸n; fue el a帽o de los Sanfermines en los que asesinaron a Germ谩n; todav铆a no hab铆a habido elecciones a ayuntamientos que ser铆an en el a帽o 1979, donde florecieron las candidaturas de izquierdas y populares; el divorcio no exist铆a, hasta 1981; se legalizaban los anticonceptivos; y la despenalizaci贸n del aborto en tres casos concretos no llegar铆a hasta el a帽o 1985; el PSOE gana las elecciones en Madrid en 1982, y ponemos el punto de mira en el antimilitarismo, contra la OTAN,鈥. As铆 que aunque se hable de crisis de militancia hab铆a pil-pil en los movimientos, y nosotras reba帽谩bamos estas luchas en donde pod铆amos.

En el a帽o 1988 celebramos la II Conferencia de Mujeres de LCR-LKI. Recojo un trocito de un documento que me parece significativo, que aparece rese帽ado en el cap铆tulo XI del libro de la Liga, dedicado a feminismo, escrito por Justa Montero, titulado 鈥淐onclusiones sobre el debate de familia鈥, escrito por la fracci贸n de mujeres de la LKI-Bizkaia, del mismo a帽os 1988:

Pensamos que se ha producido un fen贸meno curioso en la forma de hacer pol铆tica de nuestro partido. Al menos en la forma en c贸mo se siente la pol铆tica que se hace. El abandono de viejos esl贸ganes como “destrucci贸n de la familia” es sin duda algo m谩s que el abandono de una frase (de la que no o铆mos hablar), m谩s bien parece responder al abandono de una idea. Ello tendr谩 que ver, sin duda, con m谩s cosas que ocurren a nuestro alrededor y a nosotras/os mismos: retroceso ideol贸gico social, p茅rdida de expectativa pol铆tica, situaci贸n a la defensiva de los movimientos… Y, seguramente tambi茅n, poca renovaci贸n partidaria o por decirlo de otra manera, edad y p茅rdida de vitalidad pol铆tica. No es literatura lo que estamos haciendo, estamos constatando un problema que es la dejaci贸n al movimiento feminista de temas que se entienden como 煤nicos de las mujeres (en la pr谩ctica) y de que no forman parte ya de las se帽as de identidad de nuestro partido, o al menos est谩n muy diluidas. Y este hecho tiene otra vertiente, a saber, la profundizaci贸n de las dicotom铆as en el seno del partido. Es decir, la cara interna es una fracci贸n de mujeres “elaborando” sobre temas que no son de la preocupaci贸n de los hombres, que no forman parte del c贸digo partidario, de las referencias de este colectivo mixto que formamos.(鈥)

La familia ha demostrado ser una buena base, la mejor, para el mantenimiento de la sociedad tal cual es y es el lugar b谩sico por el cual esta sociedad se reproduce en uno de sus  pilares: el de la conformaci贸n de los humanos en funci贸n de su sexo. (鈥)

El avance hist贸rico que supuso la posesi贸n de tiempo libre para la realizaci贸n personal ha sido ahogado por el mantenimiento de la familia para las mujeres y tiene los l铆mites que el mundo productivo le impone (hace d茅cadas que no se reduce la jornada de trabajo). (鈥)

Si entendemos la vida personal como una deducci贸n del modo de producci贸n; si entendemos que las relaciones humanas, las organizaciones sociales y espec铆ficamente la familia, est谩n determinadas por la combinaci贸n opresi贸n de la mujer/modo de producci贸n capitalista, podemos hablar sin miedo de la vida personal, de ese espacio hist贸rico donde se han conformado necesidades hist贸ricas nuevas. Podemos hablar de la ligaz贸n que existe entre la esfera de la vida personal y la del mundo de la producci贸n exterior: el trabajo reproductor de las mujeres.

El socialismo se debe plantear la superaci贸n de la dicotom铆a entre vida personal y vida de trabajo, superar la tradici贸n de que las necesidades b谩sicas se satisfacen individualmente familia a familia a trav茅s del sistema salarial… Es decir, el socialismo se debe plantear la superaci贸n entre la vida familiar y el mundo del trabajo productivo.

Si os ha interesado el tema pod茅is leer el libro, y de paso mirar con atenci贸n las notas de referencias. Puede resultar un viaje interesante a un pasado que emocion贸 y revolucion贸 a muchas de nosotras.

鈾ranscripci贸n adaptada de la intervenci贸n en el taller sobre la Historia de la LCR en la Universidad de Verano de Anticapitalistas (agosto 2021).

Bego帽a Zabala, activista feminista y de la redacci贸n de viento sur

 

 

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Fuente: Vientosur.info