July 10, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
303 puntos de vista


Las escuelas militarizadas pasaron a ocupar en Brasil, prioritariamente, las 谩reas m谩s pobres y desprovistas de cualquier tipo de amparo asistencial por parte del Estado y forman parte de la escena de las periferias y favelas de nuestras ciudades.

Por F谩tima da Silva

* La elecci贸n de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil en el a帽o 2018, m谩s all谩 de indicar un proceso amplio de desregulaci贸n de la econom铆a, marcado ya por pol铆ticas de socavamiento del papel del Estado en todas las esferas de la vida social y por un programa contundente de privatizaciones, trajo consigo tambi茅n una nueva agenda educativa al pa铆s. Aunque ya presentes de forma difusa antes de su elecci贸n, con la llegada de Bolsonaro al poder los abanderados de lo que en Brasil se conoce como movimiento Escuela sin Partido, de la militarizaci贸n de las escuelas y de la educaci贸n adquirieron fuerza y coordinaci贸n pol铆tica nacional.

El movimiento Escuela sin Partido protesta contra lo que se llam贸 adoctrinamiento pol铆tico, ideol贸gico y religioso, supuestamente practicado en el marco de nuestros centros educativos por los profesores brasile帽os. Firmemente enraizado en una visi贸n negacionista de la Historia, ese movimiento pasa a acusar y perseguir a los profesionales de magisterio de nuestro pa铆s, acus谩ndolos de comunistas, difusores del ate铆smo y de lo que convinieron en llamar ideolog铆a de g茅nero, t茅rmino creado por movimientos neoconservadores que intentan, cueste lo que cueste, prohibir cualquier tipo de debate sobre los estudios de g茅nero y asuntos relacionados, como el feminismo. Los defensores de ese movimiento conservador y reaccionario atacan la libertad de c谩tedra de esos profesionales y, en un esfuerzo por reescribir la historia de Brasil, comienzan a adoptar un absoluto revisionismo de nuestra propia historiograf铆a oficial, elogiando y defendiendo la sanguinaria dictadura civil-militar que se instal贸 en Brasil en 1964 y perdur贸 hasta mediados de los 80.

Ese movimiento sufri贸 un duro rev茅s en agosto de 2020, ya durante el gobierno Bolsonaro, cuando la Corte Suprema brasile帽a juzg贸 inconstitucional una ley de los estados que prohib铆a que las escuelas discutieran temas relacionados con el g茅nero y la sexualidad en sus aulas. Esa victoria judicial de los sectores democr谩ticos de la educaci贸n brasile帽a cre贸 una importante jurisprudencia en el marco de la mayor corte judicial de Brasil, cohibiendo, al menos moment谩neamente, la presentaci贸n de proyectos legislativos similares en el marco de los estados subnacionales. Se produjo, as铆, un reordenamiento de las prioridades educativas de Bolsonaro. Resultado del mismo fen贸meno social, el proyecto de militarizaci贸n de las escuelas brasile帽as pasa, actualmente, a ser prioridad central del programa educativo y de su gobierno.

Antecedentes y situaci贸n actual de la militarizaci贸n de las escuelas brasile帽as

El proyecto de lo que llamamos aqu铆 militarizaci贸n de las escuelas, en el marco de la agenda educativa del gobierno Bolsonaro, difiere del fen贸meno que ya existe en Brasil en los consorcios educativos conocidos como colegios militares, instituciones sumamente antiguas. El primer colegio militar de Brasil se constituy贸 a finales del siglo XIX, en la 茅poca de la proclamaci贸n de la Rep煤blica brasile帽a. Vinculados a corporaciones brasile帽as, esos colegios militares tienen v铆nculo institucional con las Fuerzas Armadas (Ej茅rcito, Marina y Aeron谩utica), por lo cual son estructuras funcionales de la esfera nacional de nuestro sistema federado, o bien con las polic铆as militares y el Cuerpo de Bomberos de los estados, instituciones vinculadas a los estados de la Federaci贸n.

Esa estructura de ense帽anza militar, anterior al gobierno Bolsonaro, se dedica a atender, b谩sicamente, la educaci贸n de los hijos de los funcionarios p煤blicos de esas corporaciones y, a pesar de ofrecer la ense帽anza en el marco de la educaci贸n b谩sica brasile帽a, cuenta con una normativa propia y representatividad residual en el conjunto del sistema de ense帽anza de Brasil: toda esa estructura abarca menos de 200 escuelas de un universo de m谩s de 182.000 escuelas de educaci贸n b谩sica.

Por otra parte, el proceso de militarizaci贸n de las escuelas representa un esfuerzo gubernamental del actual mandatario brasile帽o por transferir la gesti贸n administrativa y pedag贸gica de las escuelas civiles de Brasil, de ese universo de m谩s de 180.000 escuelas, a las fuerzas militares. La llegada de Bolsonaro al poder instituy贸 esa orientaci贸n nacional en las pol铆ticas p煤blicas educativas, por primera vez de forma coordinada en el marco del gobierno federal, lo que impuls贸 la cantidad de escuelas afectadas por esa pol铆tica de militarizaci贸n.

Desde su primer d铆a de gobierno, Bolsonaro instituy贸 la Subsecretar铆a de Fomento a las Escuelas C铆vico-Militares en el marco del Ministerio de Educaci贸n (MEC), para cuya direcci贸n fue nombrada una militar, teniente coronel del Ej茅rcito brasile帽o. El proceso de militarizaci贸n de las escuelas brasile帽as, ya en curso por medio de la iniciativa de varios estados y municipios, recobra un especial impulso con esa se帽al pol铆tica de la nueva arquitectura organizacional del Ministerio de Educaci贸n de Brasil. La propia nomenclatura escuelas c铆vico-militares, acu帽ada por la nueva estructura organizativa del MEC, pasa a ser usada por otras iniciativas de militarizaci贸n educativa. Su crecimiento en varias ciudades brasile帽as se constat贸 de forma muy fuerte desde el primer semestre de 2019, primer a帽o de gesti贸n del gobierno Bolsonaro. En julio de ese mismo a帽o, el MEC lanz贸 el Compromiso Nacional por la Educaci贸n B谩sica, una carta de intenciones de los proyectos del nuevo gobierno brasile帽o para la educaci贸n b谩sica de Brasil. Este documento indica claramente como una de las prioridades del gobierno brasile帽o el fomento a la militarizaci贸n de la educaci贸n, asumiendo como meta la implantaci贸n de 108 escuelas c铆vico-militares hasta el a帽o 2023, con la proyecci贸n de probar ese modelo escolar en todos los estados de la Federaci贸n.

Ante las reacciones contrarias del sector educativo brasile帽o a su proyecto de militarizaci贸n de escuelas, el gobierno cre贸, en septiembre de 2019, por medio de la Secretar铆a General de la Presidencia de la Rep煤blica, el Programa Nacional de Escuelas C铆vico-Militares (Pecim) para la adhesi贸n voluntaria de los entes federados subnacionales. La intenci贸n pol铆tica del gobierno federal fue la de compartir la decisi贸n de la militarizaci贸n de las escuelas con los gobernadores del Estado, usando como punto de atracci贸n la oferta de recursos financieros extra para la implantaci贸n de esos proyectos piloto en las ciudades. La oferta de apoyo financiero a los estados y municipios, por medio del Ministerio de Defensa y ante un escenario de escasez de recursos p煤blicos de los estados y municipios para la educaci贸n, hizo que varios gobernadores e intendentes se adhirieran a la propuesta de Bolsonaro. Una mayor铆a de quince de los estados de la Federaci贸n se adhirieron, en ese momento, a la pol铆tica propuesta por el gobierno.

De esa manera, en el marco de sus sistemas de ense帽anza de los estados, los resultados obtenidos en 2019 respecto a la ejecuci贸n de esa pol铆tica de fomento a la militarizaci贸n de las escuelas civiles brasile帽as se desarrollaron, como proyecto de gobierno, para el a帽o 2020. Ese a帽o, tan solo tres de los veintisiete estados de la Federaci贸n brasile帽a no participaron en el programa de escuelas c铆vico-militares de Bolsonaro: cincuenta y cuatro escuelas de todo el pa铆s, en veintitr茅s estados de la Federaci贸n, pasaron a formar parte del proyecto piloto, lo que constituye un verdadero secuestro de nuestras escuelas p煤blicas por parte de la gesti贸n administrativa y pedag贸gica de los militares brasile帽os. La promesa del gobierno Bolsonaro de poner en marcha 216 de esas escuelas hasta el final de su mandato trajo consigo el compromiso de que el gobierno federal destinara una suma de casi 152.000 euros 1/ a cada una de las unidades que se adhirieran a su proyecto educativo de militarizaci贸n, as铆 como proponer a los funcionarios p煤blicos de las Fuerzas Armadas de Brasil para que ejercieran cargos administrativos en los centros educativos de Brasil.

Toda esa pol铆tica nacional del gobierno Bolsonaro autoriz贸 a varios estados de la Federaci贸n brasile帽a a ejecutar, en el marco de los estados, procesos de militarizaci贸n de las escuelas en los propios sistemas p煤blicos de ense帽anza. A trav茅s de convenios y otras modalidades, los gobiernos de los estados transfirieron la gesti贸n de varias escuelas de sus redes educativas p煤blicas, por medio de asociaciones, mecanismos y acuerdos legales diversos, a sus fuerzas militares, que b谩sicamente son corporaciones de polic铆a con las que cada Estado cuenta en su estructura de gobierno. Se trata de un proceso avasallador, que se fortaleci贸 y se desarroll贸 m谩s con el gobierno Bolsonaro, pero que varios gobernantes de los entes subnacionales en Brasil lo posicionan tambi茅n como proyecto pol铆tico.

Cabe se帽alar que este proyecto tiene cierto apoyo social en sectores significativos de la sociedad brasile帽a, que ven en la militarizaci贸n de las escuelas una posible soluci贸n a los problemas de seguridad y disciplina escolar. La adhesi贸n social a este proyecto pol铆tico avanza incluso en la oferta del sector de la educaci贸n privada en Brasil, con un silencioso y vertiginoso crecimiento de la creaci贸n de escuelas militares. Administradas por expolic铆as, agentes de la reserva del Ej茅rcito brasile帽o e incluso por civiles que nutren la necesidad de imponer m谩s disciplina en los procesos pedag贸gicos para, as铆, poder vender sus negocios, esas instituciones privadas de ense帽anza con disciplina militar se est谩n creando y proliferando por varios estados de Brasil a partir de diferentes motivaciones: desde la oportunidad de negocio enfocada a un mercado abierto de clientes que valoran la disciplina para la educaci贸n de sus hijos hasta aquellas imbuidas de valores que nutren los principios cristianos, el patriotismo y el civismo, por ejemplo. Muchas de esas escuelas, abiertas durante el gobierno Bolsonaro, encontraron dificultad de supervivencia ante el aislamiento social que la pandemia de la covid-19 impuso al sector de la educaci贸n. Sin clases e inactivas, muchas de esas instituciones ya cerraron sus puertas y, solo as铆, se descubri贸 que algunas de ellas ni siquiera estaban acreditadas por ley para funcionar ante las Secretar铆as de Educaci贸n de los estados.

Ofensas a la legislaci贸n nacional y desarrollos en los procesos pedag贸gicos

El marco jur铆dico brasile帽o, en la figura de su principal ordenamiento legal que regula el sector educativo en Brasil, ni da cabida ni contempla ese proceso reciente de militarizaci贸n de las escuelas. La Ley de Directrices y Bases de la Educaci贸n Nacional (LDB), instituida durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (Ley Federal 9.394/1996), remite la ense帽anza militar a la regulaci贸n por ley espec铆fica, lo que nunca ocurri贸, a no ser mediante la edici贸n de resoluciones ministeriales y dict谩menes del Consejo Nacional de Educaci贸n. Ese proceso de militarizaci贸n de las escuelas civiles en Brasil carece, as铆, de base normativa legal, tanto en el texto de la LDB como en los propios preceptos constitucionales.

A pesar de la prohibici贸n legal a la implementaci贸n de la militarizaci贸n escolar en Brasil, los gobiernos subnacionales de este pa铆s usan como principal argumento para proseguir con ese proyecto una reciente enmienda constitucional en nuestro ordenamiento jur铆dico. Durante el gobierno Bolsonaro, en 2019, el Congreso Nacional aprob贸 la Enmienda Constitucional (EC) 101, que permiti贸 a los militares brasile帽os el derecho a la acumulaci贸n de cargos p煤blicos, hasta entonces prohibida en nuestro pa铆s. En su art铆culo 37, la Constituci贸n brasile帽a permit铆a la acumulaci贸n remunerada de cargos p煤blicos solo a los profesores y a los profesionales del 谩rea de la salud. Con esa enmienda constitucional, los militares pasan ahora a contar con esa prerrogativa legal. Como resultado de esa modificaci贸n en la ley brasile帽a, Bolsonaro cuenta con un equipo ministerial compuesto en su mayor铆a por militares en puestos civiles y cargos importantes de la gesti贸n del Estado, que supera incluso a los de los presidentes brasile帽os de la 茅poca del r茅gimen militar en Brasil (1964-1985), que eran generales del Ej茅rcito nacional. Actualmente, Brasil cuenta con un Estado absolutamente militarizado, con m谩s de 6.000 militares, en actividad o de la reserva, que ocupan cargos p煤blicos civiles en las m谩s diversas 谩reas gubernamentales, incluso en el sector de la educaci贸n.

A pesar de que actualmente el militar tiene la posibilidad de acumular m谩s de un cargo p煤blico, incluso en el 谩rea educativa, a partir de la autorizaci贸n concedida por la EC 101/2020, eso no quiere decir que sea apto para ejercer las funciones propias del profesional de la educaci贸n. A menos que ese funcionario obtenga una licenciatura e ingrese en las carreras p煤blicas de la educaci贸n de su Estado a trav茅s de concurso p煤blico, el militar no est谩 preparado para ejercer los cargos de magisterio, as铆 como tampoco los del profesional de apoyo de la educaci贸n. La Ley Federal 12.014/2009, instituida durante el gobierno del expresidente Lula da Silva, regul贸 en Brasil la formaci贸n en servicio de los profesionales de la educaci贸n b谩sica p煤blica brasile帽a al crear un programa llamado Profuncionario, mediante el cual pas贸 a exigirse que los funcionarios de apoyo de los sistemas p煤blicos de ense帽anza brasile帽a tuvieran formaci贸n compatible con las actividades desempe帽adas en el universo escolar. Esa legislaci贸n, seg煤n la normativa de la propia LDB, indic贸 las 谩reas de gesti贸n escolar, alimentaci贸n escolar, multimedios did谩cticos e infraestructura escolar para la formaci贸n y la capacitaci贸n de los profesionales de apoyo en los centros educativos brasile帽os. No compete al militar ocupar esos cargos en las escuelas ni desempe帽ar las funciones asignadas a esos profesionales si no cuenta con la debida capacitaci贸n que la ley exige.

De esta manera, el proceso de militarizaci贸n de las escuelas en Brasil, que alcanz贸 notoriedad y compromiso pol铆tico en el actual gobierno, no tiene respaldo legal en el ordenamiento jur铆dico patrio. La legislaci贸n educativa brasile帽a, as铆 como todas las relativas a la educaci贸n b谩sica p煤blica de este pa铆s, no permiten ese fen贸meno que se est谩 produciendo, de verdadero secuestro y captura de nuestras escuelas y centros educativos, por parte de las fuerzas militares. En el pa铆s de Paulo Freire, la subversi贸n de la educaci贸n, realizada mediante la apropiaci贸n militar de la ense帽anza, avanza a un ritmo vertiginoso con el gobierno fascista de Jair Bolsonaro, que pasa por encima del propio ordenamiento jur铆dico que regula el sistema educativo en Brasil.

En lo que respecta a los principios constitucionales relativos al derecho social de la educaci贸n p煤blica, la Constituci贸n brasile帽a tambi茅n desautoriza el proceso de militarizaci贸n que se est谩 produciendo en el pa铆s. Su recurrente incumplimiento por parte del gobierno Bolsonaro ocasiona un enorme da帽o a la propia pr谩ctica pedag贸gica inspirada por ellos. El art铆culo 206 de la Constituci贸n brasile帽a destaca siete principios para el cumplimiento obligatorio de la ense帽anza p煤blica que el Estado ofrece, a saber:

鈥(鈥) I 鈥 Igualdad de condiciones para el acceso y permanencia en la escuela; II 鈥 Libertad para aprender, ense帽ar, investigar y divulgar el pensamiento, el arte y el conocimiento; III 鈥 Pluralismo de ideas y de concepciones pedag贸gicas y coexistencia de instituciones p煤blicas y privadas de ense帽anza; IV 鈥 Gratuidad de la ense帽anza p煤blica en establecimientos oficiales; V 鈥 Valorizaci贸n de los profesionales de la ense帽anza, asegurando, seg煤n la ley, los planes de carrera, con ingreso exclusivamente por concurso p煤blico de pruebas y t铆tulos; VI 鈥 Administraci贸n democr谩tica de la ense帽anza p煤blica, seg煤n la ley; VII 鈥 Garant铆a de nivel de calidad (鈥)鈥.

La realidad vivida en los estados brasile帽os de una avalancha de esos procesos de militarizaci贸n de las escuelas, experimentada por la sociedad del pa铆s, se帽ala una absoluta falta de respeto por esos principios y ser谩 menester, en breve, que la Corte Suprema de Justicia brasile帽a analice esta materia, a instancias del propio sector educativo de Brasil. Eso a煤n no ocurri贸 en virtud de la lectura pol铆tica que se hace de esa corte, tambi茅n contaminada pol铆ticamente en funci贸n del actual momento de conservadurismo que Brasil atraviesa. Ser铆a mucho esperar que los juicios que la Corte Suprema de Justicia brasile帽a realiza pasaran ahora a apoyarse solo en los procedimientos t茅cnicos que deber铆an servirles como 煤nica gu铆a para la apreciaci贸n de esta materia. La estrategia pol铆tica del sector educativo en Brasil, por medio de sus movimientos sindicales, asociaciones de representaci贸n social y entidades cient铆ficas del campo educativo, consider贸 que, en un primer momento, ser铆a mejor abordar esos temas legales en el marco de los tribunales de justicia de cada estado subnacional. Ocurri贸 que varias de esas instancias del poder judicial brasile帽o refrendaron ese proceso en el marco de sus jurisdicciones. Ante esas derrotas recurrentes, nuestro 煤ltimo recurso es llevar ese debate a la Corte Suprema brasile帽a.

En lo que respecta a los principios constitucionales que emanan del texto de la Constituci贸n brasile帽a, el que propugna la igualdad de condiciones para el acceso y la permanencia en la escuela ha sido descaradamente irrespetado por esas instituciones militarizadas. Incluso se encuentran casos de privilegios en la matr铆cula de los hijos de los militares que dirigen esas escuelas, en perjuicio del car谩cter universal que el derecho a la educaci贸n asegura para la matr铆cula de todo brasile帽o. La permanencia en la escuela tambi茅n ha sido objeto de muchas denuncias ante los 贸rganos competentes del gobierno, ya que para alcanzar buenos resultados en las evaluaciones estandarizadas impuestas a todo el sistema educativo brasile帽o, los llamados alumnos problem谩ticos o que presentan bajo rendimiento escolar son expulsados de la escuela. Muchas veces, esas instituciones presentan motivos prosaicos como excusa: los estudiantes que no se adaptan a las imposiciones relativas a la vestimenta o a la disciplina militar que se exigen en el marco de la escuela reciben la sugerencia de buscar otro centro educativo para continuar sus estudios. Sin ning煤n tipo de enfoque pedag贸gico, esas instituciones militarizadas terminan transform谩ndose en verdaderas prisiones, en las que impera el autoritarismo en las relaciones, todo lo contrario de lo que se espera de una instituci贸n escolar.

Con respecto al principio de la igualdad de aprender, ense帽ar, investigar y divulgar el pensamiento, el arte y el saber, la militarizaci贸n de las escuelas tambi茅n ha constituido un obst谩culo para su cumplimiento pleno e incluso parcial. Las normas r铆gidas y jer谩rquicas del militarismo impuesto a las escuelas desacreditan cualquier posibilidad de cumplirlo. El compromiso asegurado a la libertad de ense帽ar del educador y de aprender del educando ha sufrido frecuentes faltas de respeto y ha sido denunciado ante los sindicatos en los estados, llegando al punto culminante de que una escuela militarizada coloc贸 paredes de cristal en las aulas para que los militares de la unidad pudieran supervisar la actuaci贸n del profesor y la disciplina de los estudiantes. Las denuncias tambi茅n sacan a la luz prohibiciones impuestas a los estudiantes de presentar en clase seminarios sobre temas que no agraden a los militares. Un horror solo vivido en la 茅poca de nuestra m谩s terrible dictadura militar en Brasil. Eso termina comprometiendo el tercer principio dispuesto en el texto de nuestra Constituci贸n, que asegura la pluralidad de ideas en el entorno escolar.

La gratuidad constitucionalmente asegurada en los centros de ense帽anza oficiales tambi茅n es un derecho amenazado. Muchas de esas escuelas militarizadas pasan, por cuenta propia, a cobrar tasas de matr铆cula, contribuciones mensuales voluntarias y el pago, por parte de la familia, de uniformes propios para los estudiantes, que suelen ser m谩s caros que los que las redes de ense帽anza ofrecen gratuitamente. La laxitud en cuanto al pago de esas tasas extra ha contribuido al abandono escolar de los estudiantes cuyas familias son m谩s pobres, y estas, expuestas p煤blicamente ante su propia comunidad escolar, se sienten incluso avergonzadas de no poder asumir y cumplir el pago de dichas tasas. La valorizaci贸n de los profesionales de la ense帽anza, con la exigencia de formaci贸n compatible e ingreso solo por medio de concurso p煤blico, se ha subvertido y violado sistem谩ticamente, por un lado, con la llegada de profesores militares para impartir algunas asignaturas y, por otro, con la imposici贸n de militares en los cargos de direcci贸n y de gesti贸n de la escuela, lo que termina por afectar tambi茅n a la garant铆a de una gesti贸n democr谩tica.

Mucho se ha hablado acerca de los resultados educativos alcanzados por esas instituciones que, frecuentemente, obtuvieron mejores resultados en las evaluaciones educativas estandarizadas que se aplican en Brasil. Esa mejora se debe, principalmente, al mayor aporte de recursos con los que esas escuelas cuentan, as铆 como a la selecci贸n impuesta en esos centros educativos militarizados a los estudiantes que se desv铆an del est谩ndar que se desea alcanzar, lo que produce mucha rotaci贸n de estudiantes en ese espacio, por iniciativa deliberada de los propios miembros militares de la gesti贸n escolar. No hay espacio, en un ambiente militarizado, para una educaci贸n libertadora que emancipe al educando como ser humano. En ese modelo educativo interesa solo la disciplina y la clasificaci贸n generada por las evaluaciones educativas.

La militarizaci贸n de las escuelas representa exclusi贸n, ataque a los m谩s pobres y a la propia democracia

An谩lisis llevados a cabo por el soci贸logo y educador Miguel Arroyo definen ese proceso de militarizaci贸n de las escuelas principalmente como un proyecto de criminalizaci贸n de las infancias populares. Arroyo destaca una tendencia general a que ese proceso incidir谩 con m谩s fuerza en las 谩reas populares y perif茅ricas de nuestras ciudades. De hecho, el experimento de militarizaci贸n de las escuelas brasile帽as se ha impuesto de forma casi prioritaria en las 谩reas perif茅ricas en las que viven ni帽os negros m谩s pobres y poblaciones m谩s vulnerables. Las escuelas militarizadas pasaron a ocupar en Brasil, prioritariamente, las 谩reas m谩s pobres y desprovistas de cualquier tipo de amparo asistencial por parte del Estado y forman parte de la escena de las periferias y favelas de nuestras ciudades.

Con el pretexto de mitigar la violencia en las escuelas, mal que afecta de forma tr谩gica a nuestra sociedad marcada por tanta desigualdad social y econ贸mica, la ideolog铆a de la militarizaci贸n ha conquistado adhesi贸n social, en particular en ese segmento de la poblaci贸n. Ese proceso, de acuerdo con Arroyo, representa un ataque sin precedentes a la escuela p煤blica y a los propios profesores, mensaje claramente dado cuando los cargos de direcci贸n escolar dejan de ser ocupados por esos profesionales cualificados para destinarse a los militares, ahora repentinamente interesados en la educaci贸n de nuestro pueblo. La escuela militarizada pasa a ser un espacio de control de esos j贸venes negros y perif茅ricos que, por absoluta falta de oportunidades, encuentran muchas veces en los peque帽os delitos una estrategia de supervivencia en esas comunidades empobrecidas del pa铆s.

La ideolog铆a compartida por algunas familias de esas 谩reas m谩s perif茅ricas de que una escuela militarizada ofrecer谩 m谩s seguridad a sus hijos, representa solo la victoria de una pol铆tica de Estado que impone miedo y amenaza. Y toda pol铆tica p煤blica adquiere notable efectividad cuando se alcanza ese nivel de adhesi贸n social.

La gravedad de la experiencia de las escuelas militarizadas aumenta mucho cuando percibimos que esa pol铆tica generar谩 m谩s exclusi贸n y prejuicios en el entorno escolar que, si ya presentaba deficiencia en el manejo de esos temas en el espacio escolar, tender谩 a agravarse dr谩sticamente en el marco de los centros educativos militarizados. La tendencia a uniformizar el comportamiento y la identidad de los estudiantes en un espacio como ese generar谩 m谩s prejuicios y exclusi贸n contra todo tipo diferente, lo que terminar谩 afectando a nuestros estudiantes m谩s pobres, as铆 como a las mujeres, a los negros, a los extranjeros, a los homosexuales y a los transexuales.

La lucha del sector educativo brasile帽o vislumbra muchos enfrentamientos en ese debate que, de forma abrumadora, se impone tr谩gicamente en el pa铆s tras la elecci贸n de Bolsonaro, principal difusor de este modelo de educaci贸n. Y, m谩s all谩 del mismo presidente fascista, el enfrentamiento deber谩 establecerse tambi茅n contra la ideolog铆a difundida y asimilada por algunas familias de que ese modelo de escuela puede ser una opci贸n v谩lida para la educaci贸n de sus hijos. Definitivamente, el lugar del militar no es la escuela p煤blica y esa bandera se levanta en el debate social brasile帽o y en los espacios acad茅micos que estudian e investigan las repercusiones de ese modelo en los procesos pedag贸gicos. Ante tantas transgresiones expl铆citas practicadas contra nuestro ordenamiento jur铆dico, inevitablemente ese debate terminar谩 siendo llevado ante los tribunales superiores de nuestro pa铆s. Pero principalmente, y lo m谩s fundamental, es que la defensa de una escuela p煤blica pasar谩 ahora a adquirir el car谩cter de una lucha pol铆tica por la recuperaci贸n de la propia democracia en nuestro pa铆s, hoy por hoy tan amenazada en estos tiempos tr谩gicos del gobierno Bolsonaro.

*Entre las actividades organizadas por la confederaci贸n de STES para el Foro Social Mundial, tuvimos conocimiento de los hechos que se exponen a continuaci贸n, por lo que pedimos a F谩tima da Silva el presente art铆culo para viento sur.

F谩tima da Silva es profesora de Educaci贸n B谩sica, graduada en Pedagog铆a por la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS). Actualmente es secretaria general de la Confedera莽茫o Nacional dos Trabalhadores em Educa莽茫o (CNTE/Brasil) y vicepresidenta de la Internacional de la Educaci贸n para Am茅rica Latina (IEAL)

Notas

1/鈥係uma correspondiente a un mill贸n de reales en moneda brasile帽a, convertida mediante el tipo de cambio constatado el 24 de febrero de 2021.

vientosur.info/militarizacion-de-las-escuelas-en-brasil-una-amenaza-a-la-educacion-y-a-la-democracia/

Tomado de: https://kaosenlared.net/desarmandoi…




Fuente: Grupotortuga.com