October 13, 2020
De parte de Red Antimilitarista De America Latina
1,954 puntos de vista

La
militarizaci贸n de la polic铆a y policizaci贸n del ej茅rcito es una
problem谩tica
bastante documentada a nivel de Am茅rica Latina y en Colombia tiene
sus propios matices por ser un pa铆s que ha vivido uno de los
conflictos armados m谩s largos de la historia de las guerras
contempor谩neas.

El
contexto de la pandemia del Covid 19, no ha sido la excepci贸n en
relaci贸n a casos de violencia policial. En el marco de las protestas
populares que se han motivado para rechazar las condiciones de
pobreza y desigualdad que refleja la emergencia sanitaria, diferentes
organizaciones de Derechos Humanos han documentado
por lo menos 39 asesinatos a manos de la polic铆a, en contra de
personas participantes de las protestas solo en el tiempo que lleva
la pandemia.

Durante
los primeros d铆as de septiembre esta situaci贸n se ha agudizado de
forma dram谩tica. En la madrugada del 9, mientras se conmemoraba el
D铆a Nacional de los Derechos Humanos, nos despertaron con la noticia
del asesinato del joven abogado Javier Ordo帽ez, quien fue v铆ctima
de reiteradas descargas el茅ctricas con un arma T谩ser, quien despu茅s
de suplicar por su integridad fue conducido por los polic铆as a una
estaci贸n de polic铆a, ubicada en el occidente de Bogot谩 y all铆
recibi贸 m谩s golpes y acciones de tortura. Javier solo fue llevado
al centro m茅dico despu茅s de la exigencia permanente de su familia,
llegando sin vida, a causa de las secuelas que dejaron en su cuerpo
los 鈥渁gentes del orden鈥.

En
horas de la noche, mientras familiares y amigos de Javier se
encontraban realizando un acto ritual en su memoria, algunos polic铆as
se pasearon por el lugar haciendo sonar con fuerza las pistolas
T谩ser, las mismas con las que fue asesinado Javier y que se
convierten hoy en un s铆mbolo m谩s de la impunidad y la sevicia.

La indignaci贸n acumulada por 茅stas y otras numerosas acciones de
represi贸n y abuso de poder, desencadenaron en protestas masivas que
se extendieron por diferentes lugares de Bogot谩 y otras ciudades,
acudiendo a convocatorias masivas frente a las estaciones de polic铆a
de diferentes barrios. En medio de la represi贸n y los
enfrentamientos, varias estaciones de polic铆a fueron incineradas
como acto de protesta, que nos recuerda lo ocurrido en Estados Unidos
en tiempo reciente.

Durante
las movilizaciones existe una situaci贸n recurrente que describe una
de las forma de acci贸n de la polic铆a: En muchos de los puntos de
protesta, hubo momentos donde todos los polic铆as abandonaban el
lugar, dejando que las personas atacaran directamente las estaciones,
motocicletas u otros objetos que simbolizan esa autoridad; despu茅s
de algunos minutos, al lugar regresaba un gran operativo con
polic铆as en motocicletas, ocultando sus uniformes con prendas (o
polic铆as de civil), y disparando indiscriminadamente en contra de la
gente que se encontraba en la protesta y posteriormente abandonando
el lugar de forma r谩pida e impune. Esto ocurri贸 as铆 en diferentes
lugares, con algunas diferencias pero la estrategia se repite en lo
esencial.

Si bien a煤n es dif铆cil calcular las consecuencias de lo ocurrido la noche del 9 de Septiembre, la masacre ha sido consumada y seg煤n informaci贸n de organizaciones de derechos humanos, al final del d铆a del 10 de Septiembre se confirmaron 140 personas heridas de las cuales 60 son por arma de fuego, cerca de 45 personas se encuentran detenidas, y se denuncian por lo menos 9 casos de homicidios por parte de la Polic铆a Nacional, entre ellas dos j贸venes menores de edad. Si algo ha quedado claro es que cuando el pueblo colombiano se levanta para rechazar una masacre, una nueva masacre recae sobre su historia, y cada vez con m谩s formas de consolidar la impunidad.

M谩s
all谩 de los n煤meros, que siempre son relativos, es importante
se帽alar que la violencia policial hace parte de las estrategias de
militarizaci贸n que se expresa con m谩s fuerza y presenta mecanismos
de impunidad y dif铆cil acceso a la justicia para las v铆ctimas,
donde se ven involucradas otras instituciones como la fiscal铆a, la
procuradur铆a y las alcald铆as, pues se ha demostrado que los
polic铆as involucrados en actos criminales, tan solo son cambiados de
su puesto de trabajo, pero la mayor铆a no tienen en curso ninguna
acci贸n disciplinaria o condenatoria.

Los
medios de comunicaci贸n han criticado sistem谩ticamente las acciones
de protesta, pero lo que no quieren mencionar, es que muchas de las
estaciones de polic铆a que fueron incineradas tienen denuncias en su
contra por acciones relacionadas con torturas, detenciones
arbitrarias, alianzas con bandas de tr谩fico de drogas, entre otras.
El engranaje del ocultamiento y la desmemoria est谩n ala merced en
este pa铆s.

Este
texto es apenas un gesto de denuncia y un llamado para que desde las
organizaciones y comunidades de Am茅rica Latina se haga presi贸n y
que en Colombia pare el Genocidio en curso, que paren la guerra
contra el pueblo.

Desde las latitudes del continente enviamos un abrazo lleno de fortaleza y memoria para los familiares y amigxs de Julieth Ram铆rez, Christian Hernandez, Jaider Fonseca, Germ谩n Fuentes, Christian Hurtado, Juli谩n Gonzalez, Javier Ordo帽ez, Andres Felipe Rodriguez, Alexander Fonseca, y todas las v铆ctimas de la violencia policial en la historia de Colombia.

TEXTO COLECTIVO | DE RAMALC COLOMBIA

Fotograf铆a: Nathalia Carolina Angarita Silva | @nathalianph




Fuente: Ramalc.org