May 16, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
230 puntos de vista


Juan Carlos Rois
Tortuga

Nos hemos desayunado la pasada semana con el regreso desde Afganist谩n de la tropa que a煤n quedaba en la misi贸n militar HELISAF del ej茅rcito espa帽ol. Prensa y televisi贸n nos han ofrecido los consabidos y enlatados ritos militares al uso y los discursos y parabienes del Jefe del Estado, de la Ministra de Defensa y de la larga lista de jefes y subjefes que componen, cual eslabones de una cadena de galeotes, el elenco de capitostes pol铆tico-militares de las fuerzas armadas.

Han transcurrido nada menos que 19 a帽os desde el inicio de la presencia militar espa帽ola en Afganist谩n.

Cuatro presidentes de gobierno con sus respectivos apoyos parlamentarios y dos reyes han dado su aval a este singular modo de hacernos presentes en el mundo. 驴ha valido la pena? 驴Ha mejorado la suerte de los afganos gracias a tama帽a gesta?

Un repaso al argumentario.

La presencia espa帽ola en Afganist谩n fue autorizada por el Conejo de Ministros de 27 de diciembre de 2001, con Aznar ejerciendo de Aznar y con la justificaci贸n de prestar asistencia t茅cnica y militar al gobierno afgano, reci茅n establecido tras echar a los malos del momento.

Dicha misi贸n formaba parte de la contribuci贸n espa帽ola a la pol铆tica de guerra de EEUU en Afganist谩n decidida por George Bush tras los atentados de las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001.

Recordemos para los m谩s despistados que los EEUU de Bush provocaron una invasi贸n militar en Afganist谩n de la mano del Reino Unido de Blair; invasi贸n a la que los restantes estados miembros de la OTAN, cual s煤bditos complacientes del jefe del r茅gimen del bien, contribuyeron con una 芦fuerza internacional de Asistencia禄 (ISAF en sus siglas en ingl茅s) de la que form贸 parte la participaci贸n espa帽ola.

Para saber de qu茅 iba la cosa nos puede servir la nomenclatura con la que los EEUU denominaron a sus operaciones militares del momento: 芦infinite justice禄 (justicia infinita), 芦enduring freedon禄 (libertad duradera).

Es decir, llevar hasta el paroxismo justicia y libertad a Afganist谩n, los dos mascarones de proa de la promesa de felicidad global del capitalismo neoliberal. 隆qui茅n pod铆a estar en contra!

Por lo que respecta a la justificaci贸n espa帽ola de la participaci贸n en este contexto de guerra, 茅sta se bas贸 en la resoluci贸n 1378/2001 de Naciones Unidas, que instaba a prestar asistencia urgente a la poblaci贸n Afgana, y en los Acuerdos de Bonn de la Conferencia Internacional sobre Afganist谩n de 22 de diciembre de 2001, que justificaban el apoyo militar de los pa铆ses de la OTAN a la guerra afgana desencadenada por EEUU y Reino Unido.

Aznar enfatiz贸 que esta misi贸n pretend铆a traer la paz a Afganist谩n y conseguir la estabilidad de la zona, dos objetivos que, a pesar de veinte a帽os de injerencia militar en los que se ha enfrascado el ej茅rcito espa帽ol, no parece que se haya conseguido del todo y a los que, como veremos, da la impresi贸n que en poco o nada han contribuido las acciones militares y la presencia de ej茅rcitos internacionales durante estas dos d茅cadas pasadas.

La operaci贸n militar espa帽ola, que no se preve铆a tan larga, cobr贸 un giro al cronificarse la guerra afgana y con el Presidente Zapatero, quien la us贸 como moneda de cambio para desagraviar a los EEUU tras el abandono efectista de la participaci贸n espa帽ola en otra misi贸n de injerencia militar regional, la de Irak, de la que fuimos parte al adherirse Aznar al famoso tr铆o calavera de las Azores.

Entonces se enfatiz贸 una justificaci贸n suplementaria: Espa帽a participaba en Afganist谩n para la pacificaci贸n y reconstrucci贸n del pa铆s, al que nuestras tropas pod铆an contribuir dada su experiencia anterior en este tipo de actuaciones humanitarias.

Si acudimos a las intervenciones de los sucesivos ministros de defensa, desde Bono hasta Robles, ante el Parlamento para explicar las misiones internacionales espa帽olas, la justificaci贸n de la de Afganist谩n siempre ha hecho referencia a la asistencia militar al gobierno leg铆timo (legitimidad por otra parte m谩s que dudosa); la reconstrucci贸n afgana (reconstrucci贸n por otra parte poco visible y foco de negocio para las empresas vinculadas a los occidentales involucrados m谩s que de bienestar para los afganos) o en la paz y la seguridad (paz que se nos antoja un sarcasmo y seguridad que brilla por su ausencia, no sabemos si gracias o a pesar de nuestro intervencionismo militar).

Ahora, al regreso de los 煤ltimos militares espa帽oles en Afganist谩n, nos dice el ABC, ese diario tan ecu谩nime y objetivo, enfatiza su Comandante ante el rey 芦Se帽or, misi贸n cumplida禄.

驴Misi贸n cumplida? 驴Qu茅 misi贸n exactamente? Lo veremos a continuaci贸n respondiendo a varias preguntas:

1) 驴Ha acabado la guerra?

De modo que, al parecer, se han cumplido los loables objetivos de acabar la guerra, reconstruir, manu militari, Afganist谩n, y traer la paz a aquella azotada regi贸n, hoy m谩s pac铆fica, libre y justa que antes.

Oficialmente, la guerra afgana ha acabado al menos cuatro veces: acab贸 en 2004, cuando la tropa de EEUU y Reino Unido venci贸 definitivamente al ej茅rcito talib谩n, aunque luego se inici贸 otra guerra 芦contra la insurgencia禄. Esta segunda guerra oficialmente acab贸 en 2014, con el fin de la misi贸n ISAF de la OTAN y el traspaso total de la seguridad al gobierno afgano. Por desgracia, en 2015 se reactiva la guerra con una importante reconquista talib谩n, actos de terror por doquier y el aumento de operaciones militares incluso en la capital. Tal estado de inestabilidad que hizo activar una nueva operaci贸n de la OTAN, 芦Operaci贸n Apoyo Decidido禄, que se ha mantenido hasta que ahora oficialmente se da por acabada la guerra por cuarta vez con los acuerdos de paz celebrado por EEUU y los talibanes en 2020.

El actual Presidente de EEUU, que ha ratificado estos nuevos 芦acuerdos de paz禄 con la insurgencia afgana, en virtud de la cual todas las tropas aliadas saldr谩n de Afganist谩n durante este a帽o, ha calificado de 芦guerra interminable禄 el conflicto afgano, sin descartar que 茅sta contin煤e una vez que los soldados occidentales salgan de ella y la dejen como estaba.

La insurgencia talib谩n, por su parte, se ha reservado el derecho a seguir atacando los intereses de EEUU despu茅s de que Biden haya aplazado hasta el 11 de septiembre la completa salida de la tropa americana.

El d铆a 8 de mayo, sin ir m谩s lejos, un atentado talib谩n en el aeropuerto de Kabul dej贸 un rastro de 60 muertos.

De modo que la ret贸rica pacificadora falla por su exceso de realismo m谩gico: la guerra no parece haber acabado del todo, porque ha rebrotado al menos tres veces despu茅s de acabada por primera vez y nada presagia que los nuevos acuerdos de paz impliquen el final de la guerra afgana, sino s贸lo el final de la presencia militar occidental en ella.

As铆 pues, la guerra no ha acabado. O al menos no para los afganos, que siguen expuestos a enfrentamientos militares entre la facci贸n prooccidental, que controla las principales ciudades y la mitad del territorio, y los talib谩n, que controlan la otra mitad y tienen una capacidad nada despreciable de desencadenar atentados y operaciones militares de diferente escala.

2) 驴Se ha restaurado la paz?

Pero, como es sabido, la paz no es la mera ausencia de guerra y, como regla general, no empieza a mostrar sus brotes verdes sino hasta despu茅s de que los militares dejan el escenario y comience a operar la din谩mica de la construcci贸n de la paz, con las tres 芦erres禄 de Galtung (Reconstrucci贸n, Reconciliaci贸n, Resoluci贸n), y una cuarta 芦erre禄 de inteRrelaci贸n de las tres anteriores, como ejes del proceso.

驴est谩 Afganist谩n en ese proceso de desencadenar din谩micas de construcci贸n de la paz? Todo hace sospechar que no mucho.

Tal vez podemos considerar que la paz no es una situaci贸n est谩tica, sino un ideal referencial y dif铆cil de conseguir por completo, al que s贸lo nos podemos referir de forma relativa: conseguir m谩s o menos paz.

De hecho, mientras no se destierre de nuestros modos de estar en el mundo el entramado de violencias (directas, estructurales, culturales y sin茅rgica) que marcan nuestras relaciones y mientras no desinventemos el paradigma de dominaci贸n / violencia que sirve de marco global a nuestras sociedades y mentalidades, en realidad paz, lo que se dice paz, no la hay sino en la imaginaci贸n y en la propaganda de los que mandan en el mundo.

De ah铆 que sea m谩s 煤til, para valorar el grado de paz de los pueblos, someternos a 芦铆ndices禄, medir indicadores comparativos.

Esto nos ofrece, a d铆a de hoy y a escala planetaria, un panorama donde ning煤n Estado ha conseguido la paz, como puede verse en el conocido 芦铆ndice de Paz Global禄 (en adelante IPG).

Seg煤n el IPG, Afganist谩n ocupa el puesto 163 del mundo, el peor de los que valora dicho 铆ndice, con alarmantes dosis de violencia e inseguridad a todos los niveles, conflictividad generalizada, ausencia de derechos humanos y altas dosis de militarismo y de securitizaci贸n.

Tampoco desde este punto de vista puede decirse que Afganist谩n sea ahora m谩s pac铆fica que antes de desencadenarse la intervenci贸n militar occidental. De hecho su 芦avance禄 desde 2001 a la fecha actual es insignificante.

Si acudimos a los principales indicadores de desarrollo humano (IDH), las cosas son m谩s que elocuentes.

  • El 铆ndice de desarrollo humano de Afganist谩n en 2002 lo situaba como el pa铆s 161 con peor IDH del mundo. El de 2019 lo sit煤a en el puesto 169, el peor de los que mide este segundo 铆ndice.
  • La esperanza de vida se situaba en 57 a帽os en 2002. Actualmente crece hasta los 64, si bien con importantes matizaciones por el alto grado de violencia y la exposici贸n a la muerte violenta.
  • La tasa de mortalidad materna del pa铆s es de 396 muertes por cada 100.000 nacidos vivos y su tasa de mortalidad infantil es de entre 66 a 112.8 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, tambi茅n entre las peores del planeta.
  • M谩s de 5.200.000 afganos y afganas viven desplazados o emigrados fuera del pa铆s, aunque, paradojas de la vida, env铆an remesas por valor de m谩s de 420 millones de d贸lares anuales, convirti茅ndose en uno de los principales contribuyentes a la financiaci贸n de la guerra de la que han huido.
  • La renta anual per c谩pita est谩 en 524 euros, con s贸lo 9 estados muy devastados (Rep煤blica democr谩tica del Congo, Mozambique, Madagascar, Rep煤blica Centroafricana, Niger, Malawui, Eritrea, Burundi y Sud谩n del Sur) por debajo.
  • La deuda p煤blica afgana, principalmente con las potencias occidentales, alcanza m谩s del 6 % de su PIB.
  • Su gasto militar supera el 4,5% de su gasto p煤blico, con un gasto por persona y a帽o de 6,1 euros, lo que equivale a 1 euro de cada 85 del PIB per c谩pita, mientras el gasto en salud no llega al 3,5% del gasto publico.
  • Su paro oficial alcanza al 11,7% pero su econom铆a informal supera el 40%.
  • La tasa de analfabetismo alcanza el 57% de la poblaci贸n, un 55% para hombres mayores de 24 a帽os y un 29,8 para mujeres y m谩s de 10 millones de j贸venes analfabetos y analfabetas.
  • Entre las principales enfermedades de la poblaci贸n se encuentra la tuberculosis, con m谩s de 78.000 nuevos casos por a帽o y m谩s de 2.100.000 personas recibiendo tratamiento de dicha enfermedad. Cuentan tambi茅n con muy altas tasas de VIH-SIDA, poliomielitis, desnutrici贸n, lepra, fiebres tifoideas, hepatitis A o leishmaniasis.
  • A pesar de avances al respecto en materia de g茅nero, la violencia contra las mujeres sigue siendo una asignatura pendiente. M谩s de 2.2 millones de ni帽as no asisten a la escuela. La tasa de violencia contra la mujer es elevada y la inestabilidad pol铆tica, junto con la posibilidad de que los talib谩n vuelvan a marcar la agenda pol铆tica, hace temer retrocesos significativos.

Podr铆amos seguir la devastadora lista de indicadores sociales que demuestra el grado de violencia directa, estructural, cultural y sin茅rgica al que se enfrenta la vulnerada poblaci贸n afgana.

Si hacemos caso de este c煤mulo de indicadores podemos decir que, si la guerra fue terror铆fica, la paz que se ha proporcionado a los afganos se nos antoja horripilante y el futuro que se presenta no parece mucho m谩s halag眉e帽o despu茅s del paso de los ej茅rcitos occidentales.

3) 驴Para qui茅n ha sido beneficiosa la intervenci贸n militar?

Es muy relevante conocer que, por ejemplo, EEUU lleva invertidos en la guerra y ocupaci贸n de Afganist谩n m谩s de 2 billones de d贸lares desde 2001. Una cantidad que, de haberse aplicado a promover pol铆ticas sociales en vez de a perpetuar la ocupaci贸n, se nos antoja que podr铆a haber mejorado la condici贸n de los afganos y afganas de una forma inusitada.

Espa帽a ha gastado en su propia misi贸n de injerencia militar en Afganist谩n cerca de 4.000 millones de euros, una cantidad asombrosa que ha dejado de utilizarse, si se quiere, en pol铆ticas sociales y necesidades no cubiertas en Espa帽a o en pol铆ticas de solidaridad m谩s efectivas en Afganist谩n. 驴No habr铆a sido una mejor apuesta para la paz?

Contamos con una larga n贸mina de no beneficiados por esta ingente cantidad de dinero gastado en mantener una ocupaci贸n militar de m谩s de 19 a帽os en Afganist谩n:

  • Los afganos y afganas en general.
  • Los 2.442 soldados americanos muertos en combate y los 1.144 de otros pa铆ses de la OTAN, as铆 como los m谩s de 45000 soldados afganos muertos y m谩s de 47.000 civiles a causa del conflicto.
  • Han perdido tambi茅n los m谩s de 5 millones de inmigrantes forzados y los m谩s de 4 millones de desplazados internos.
  • Ha perdido por la devastaci贸n la sucesi贸n de ecosistemas afganos y una parte muy relevante de su patrimonio cultural, de sus infraestructuras y redes de comunicaci贸n.
  • Ha perdido la construcci贸n de la paz en Afganist谩n
  • Tambi茅n han perdido oportunidades las necesidades sociales en los pa铆ses emisores de ocupantes.
  • Ha perdido por goleada la solidaridad entre los pueblos y la paz mundial.

La guerra siempre supone una locura y la p茅rdida para la mayor铆a y Afganist谩n es un rotundo ejemplo.

Pero, entonces 驴Qui茅n ha salido ganando?

Pues podemos hacer una n贸mina no menos elocuente.

  • Por de pronto, la legitimaci贸n del intervencionismo militar como modo de imponer un estatus quo terrible a escala planetaria.
  • Ha ganado la experiencia en acci贸n militar de la OTAN y el militarismo promovido por 茅sta.
  • Ha ganado la industria militar, que ha vendido un material significativo utilizado en Afganist谩n tanto para los ej茅rcitos de ocupaci贸n como para el ej茅rcito afgano.
  • Ha ganado el militarismo en Afganist谩n.
  • Han ganado los contratistas que alcanzaron acuerdos, corrupci贸n por medio, en Afganist谩n para las tareas de explotaci贸n y de reconstrucci贸n.
  • Han ganado 茅lites corruptas de Afganist谩n
  • Ha ganado la l贸gica del conflicto y la cronificaci贸n de la violencia y la inestabilidad en un escenario sensible del planeta.

4) 驴Y Espa帽a qu茅?

Si nos atenemos a las cifras oficiales, Espa帽a ha gastado cerca de 4.000 millones de euros en la participaci贸n militar en la ocupaci贸n de Afganist谩n hasta este a帽o 2021 y 526 millones de Ayuda oficial al Desarrollo (de ellos s贸lo 80 millones por parte de AECID, frente al resto de las agencias, sumando los 89 millones de 芦ayuda humanitaria禄 pagados por Defensa y no computados como gasto militar) hasta 2015, a帽o en que se cerr贸 dicha ayuda al desarrollo y AECID desmont贸 su tinglado.

La desproporci贸n entre una y otra ayuda resulta m谩s que elocuente tanto de las preferencias de nuestra 芦cooperaci贸n禄 con el resto de los lugares del planeta como el desenfoque de la propia idea de cooperaci贸n al desarrollo, que contempla ayudas de ministerios que tienen que ver muy poco con los objetivos de desarrollo y s铆 mucho con la protecci贸n de intereses propios.

Por lo que respecta a la participaci贸n espa帽ola, la intervenci贸n de Afganist谩n ha sido un claro aprovechamiento para el entrenamiento en escenarios de guerra del ej茅rcito espa帽ol, algo muy estimado por parte de los ej茅rcitos, pero tambi茅n ha servido de excusa para el incremento de nuestro gasto militar y de nuestro intervencionismo militar como modo de representar algo en el escenario internacional.

Tambi茅n fue excusa para incrementar los programas especiales de armamento, por ejemplo, con veh铆culos blindados. Primero para poner en marcha la compra y modernizaci贸n de m谩s veh铆culos BMR Como los utilizados antes en la ex – yugoslavia por blindados 4×4 RG 31 y Vamtac (m谩s de 400 millones de euros) y luego para comprometer la compra de los famosos VCR actualmente renegociados (2.100 millones de euros), porque en teor铆a los anteriores eran poco seguros en escenarios como Afganist谩n (驴Ser谩 que esperamos entrar en otros escenarios como aquel?).

De modo que tambi茅n ganaron las industrias militares espa帽olas vendiendo programas de armamento 芦Made in Spain禄 al ej茅rcito espa帽ol.

Veh铆culos blindados que luego, de paso, hemos vendido a otros pa铆ses, como por ejemplo Egipto (260 unidades); Arabia Saudita (140) o Per煤.

La experiencia tambi茅n sirvi贸 para vender otro tipo de camiones militares blindados 芦Made in Spain禄 a Marruecos en 2008 por m谩s de 113 millones de euros (veh铆culos que al parecer ahora est谩n en uso en la guerra de Marruecos contra los saharauis).

Entre los ganadores de la fiesta est谩n tambi茅n los militares que han participado en la aventura, que han conseguido un cuantioso sobresueldo por su participaci贸n en este escenario y han aumentado su hoja de m茅ritos.

Han ganado del mismo modo los intereses de nuestra casta pol铆tica, que gusta de hacerse presente en el escenario internacionales por nuestro papel de mamporreros, como si las sociedades de este ap茅ndice del imperio no tuvieran nada mejor que ofrecer al mundo.

Ha ganado de forma clamorosa la desinformaci贸n sensacionalista con la que nos han velado la realidad, haci茅ndonos creer que lo que se coc铆a en Afganist谩n era algo distinto a lo que era y que nuestro papel all铆 era loable.

En mi criterio ha ganado el militarismo y los se帽ores de la guerra, porque la guerra siempre la ganan los promotores de este negocio tan t茅trico.

Una misi贸n cumplida, por tanto, que es muy de celebrar por parte de los que mandan, pero muy poco a celebrar en realidad para una sociedad que se quiere quitar la costra de cinismo que nos embadurna.




Fuente: Grupotortuga.com