August 4, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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VIRGINIA R脫DENAS

Al general Antonio Vel谩zquez Ribera no hace falta que nadie le venga con pel铆culas. 芦Lo que yo vi en Vietnam es el 鈥淧latoon鈥 de Oliver Stone: americanos a los que les importaba un carajo la vida de los otros porque lo 煤nico que quer铆an era volver vivos a su pa铆s, y que hab铆an planteado la misma guerra de guerrillas que el Vietcong, donde 鈥減latoon鈥 no es m谩s que un pelot贸n, en hombres como una secci贸n de las nuestras, veintitantos, en medio de combates muy duros, pero muy bien apoyados por el aire, donde eran los amos. O铆amos un motor y te dec铆an 鈥渞ecuerda siempre que 茅se es el sonido de los nuestros鈥 y eso aliviaba mucho la tensi贸n. O no tanto: Volando en uno de sus helic贸pteros camino de Saig贸n vi que empezaron a ametrallar al suelo; pregunt茅 si nos estaban bombardeando, porque no hab铆a o铆do nada, y un piloto que llevaba escrito en el casco 鈥淕onz谩lez鈥 me respondi贸 que 鈥渉ay que gastar la munici贸n que se caduca鈥 y que est谩bamos sobre una 鈥渮ona de tiro libre鈥, o sea que, o no hab铆a nadie, o los que hab铆a eran enemigos; y all铆 hab铆a gente. Eran las bajas 鈥渃olaterales鈥 que luego nos llegaban al hospital de Go Cong con unos agujeros as铆 de grandes en la espalda. Recuerdo que no pude sino soltarle una barbaridad, 鈥溌縴 por qu茅 no le tira al co帽o de su madre?鈥澛.

Vel谩zquez ten铆a 25 a帽os, acababa de salir de la Academia en julio del 68, se hab铆a casado en octubre y en marzo siguiente cuando parti贸 hacia la sangr铆a de Vietnam estaba esperando una hija. 驴Y qu茅 pintaba el entonces teniente m茅dico Vel谩zquez junto a una decena de militares espa帽oles en un hospital de mala muerte en el delta del Mekong, en el mismo ombligo de la terrible guerra de la que tanto hab铆an o铆do hablar? Simplemente, servir como voluntarios en la primera misi贸n de ayuda humanitaria de nuestras Fuerzas Armadas.

芦Pol铆tica y militarmente su guerra la tienen perdida debido a que el comunismo social agrada al pueblo禄, escribi贸 Franco a Johnson antes de enviar 30 militares a Vietnam.

芦Salimos de Espa帽a muy discretamente. El Gobierno no quer铆a hacer p煤blico su apoyo a EE.UU. aunque oficialmente est谩bamos con Vietnam del Sur. Se mont贸 una buena discusi贸n en las Cortes de entonces porque el ministro de la Guerra quer铆a mandar tropas a luchar contra el comunismo, pero el ministro de Exteriores, Castiella, se opuso, y Franco cort贸 la pol茅mica con la decisi贸n de que fueran militares sanitarios, pero no combatientes. Los americanos quer铆an que se viera que all铆 hab铆a un pa铆s occidental, pero M谩ximo Cajal, entonces embajador en Tailandia, se afan贸 en que nuestra presencia resultara casi invisible, hasta el punto de que no quer铆a ni que llev谩ramos uniforme禄. Era el gui帽o de Franco a los americanos en el marco de los acuerdos entre ambos pa铆ses y que se inscribi贸 a trav茅s de la Oficina de Asistencia Militar del Mundo Libre (FWMAO) como Misi贸n Sanitaria Espa帽ola de Ayuda a Vietnam del Sur.

Un apoyo para una guerra que el Caudillo ya daba por fracasada. 芦Pol铆tica y militarmente 鈥攍e escribi贸 en agosto de 1965 a Lyndon B. Johnson鈥 su guerra la tienen perdida debido a que el comunismo social agrada al pueblo vietnamita ya que ofrece m谩s posibilidades que su sistema liberal occidental禄. Es m谩s, el general espa帽ol 鈥攕eg煤n consta en la misiva que se conserva en los Archivos del Departamento de Estado norteamericano鈥 le espet贸 al presidente de EE.UU.: 芦No conozco a Ho Chi Minh, pero por su historia y su empe帽o en expulsar a los japoneses primero, a los chinos despu茅s y a los franceses m谩s tarde, hemos de conferirle un cr茅dito de patriota al que no puede dejar indiferente el aniquilamiento de su pa铆s. Y dejando ahora su car谩cter de duro adversario, podr铆a ser, sin duda, el hombre de esta hora, el que Vietnam necesita禄. No consta la reacci贸n de Johnson, al que debi贸 hel谩rsele la sangre ante el elogio a su terrible enemigo por parte del dictador espa帽ol que demostr贸 una lucidez y visi贸n estrat茅gica muy superior a la del Pent谩gono.


Misiones de paz. Pioneros espa帽oles en la guerra de Vietnam

Los vietnamitas condecoran al teniente m茅dico Vel谩zquez (en primer plano, el capit谩n Rojas)

El primer equipo de militares lleg贸 a Saig贸n en septiembre de 1966 y desde entonces, y hasta cinco a帽os despu茅s, la bandera espa帽ola onde贸 en el delta del Mekong. Vestidos con uniformes de faena americanos, que se resist铆an a usar por si se le confund铆a, protegidos por un chaleco antibalas y un casco, y armados con un fusil M-40, treinta militares espa帽oles llevaron a cabo una misi贸n tan desconocida que a su discret铆simo regreso, como relata a D7 el 煤nico de aquellos expedicionarios que lleg贸 a general, 芦se me acerc贸 un comandante y me pregunt贸 que si no era muy joven para haber estado en Ifni, a la vista de la cruz roja que llevaba. Cuando le dije que era por Vietnam exclam贸 鈥溌縠s que se va usted a cachondear de m铆?鈥 Luego, a帽os despu茅s, el coronel Fa煤ndez, que ten铆a mucho prestigio, solicit贸 al entonces ministro de Defensa, Eduardo Serra, que le hiciera general honor铆fico a su retirada, pero se lo neg贸 porque haber estado en Vietnam no era m茅rito suficiente. Yo no s茅 si con haber estado all铆 bastaba, pero le aseguro que hac铆a falta ser muy valiente para ir a esa guerra en aquel momento禄.

Al propio Vel谩zquez, que se embarc贸 en la aventura dos a帽os despu茅s de iniciada la misi贸n, se lo dijo su padre, tambi茅n m茅dico militar. 芦Luego, me lo propuso mi coronel. Aquella era una guerra m铆tica para nosotros, muy rechazada por la sociedad occidental, m谩s que hoy la de Irak. Yo fui con los ojos cerrados. Ten铆a much铆sima ilusi贸n y much铆simo miedo. Fue una experiencia muy bonita, 鈥攎e cuenta el general desde su retiro ceut铆鈥, pero tambi茅n muy triste porque se ve铆an cosas muy malas禄.

El drama de los ni帽os

A este m茅dico, 芦por ser el m谩s nuevo禄, le toc贸 atender Pediatr铆a, que nadie quer铆a, en el hospital provincial de Go Cong, a 46 kil贸metros al sur de Saig贸n, un ruinoso edificio iluminado por un generador donde las madres acompa帽aban a sus hijos tendidos sobre hojas de palma, amontonados de dos en dos y hasta de tres en tres. 芦Las condiciones de trabajo eran francamente dif铆ciles, lo mismo que las condiciones de vida en medio de aquella guerra civil. La comunicaci贸n con Espa帽a era inexistente, salvo las cartas que nos enviaban nuestras familias y las que nosotros les escrib铆amos a ellos y que recib铆amos con ocho d铆as de retraso. Nunca pude hablar con Madrid, ni con mi mujer… Del nacimiento de mi hija Carmen, que naci贸 el 14 de julio, me enter茅 diez d铆as m谩s tarde. Es verdad que el ej茅rcito regular de Vietnam del Norte no llegaba hasta all铆, pero todo estaba plagado de guerrilleros. Se o铆an r谩fagas de disparos y no se ve铆a nada. Tambi茅n es cierto que no ven铆an a por nosotros porque atend铆amos a la poblaci贸n civil 鈥攍a mayor铆a vietcongs鈥, pero si te ca铆a un morterazo encima te la liaban. Yo llegaba a la consulta y eleg铆a a los m谩s graves de los 300 chiquillos que pod铆an estar esperando y de los que todos los d铆as se me mor铆an tres o m谩s. Faltaban medicamentos, faltaba sangre… Hab铆a malaria, c贸lera, disenter铆a, paludismo… Y luego estaban los heridos. Fue terrible禄.

General Bernal: 芦La existencia de misiles SAM-7 en manos de grupos incontrolados nos obligaba a volar a 15 metros de altura. Una rama destroz贸 el plano del aparato禄

Los recuerdos de Antonio Vel谩zquez est谩n cuajados de an茅cdotas, de muertes, de vida y amigos, y hasta de milagros. 芦Lo peor era la sensaci贸n de inseguridad. No sab铆as por d贸nde te pod铆a venir un atentado; d贸nde estaba el amigo o el enemigo. Una tarde paseando me top茅 con un trabajador del hospital. 鈥淰谩yase a casa que esta noche bum-bum鈥, y efectivamente esa noche bombardearon. Otro d铆a fuimos a Saig贸n, a casa de un americano que estaba casado con una espa帽ola y que celebraban la Fiesta Nacional, entonces el 18 de julio, y la vuelta era muy complicada porque hab铆a que atravesar varios brazos de r铆o; nos detuvieron unos guerrilleros vestidos con ese esquijama negro y el gorro c贸nico t铆pico y nos dimos a conocer como m茅dicos espa帽oles, 鈥渢aibanha鈥 (espa帽oles), lo primero que aprend铆 a decir en vietnamita, y nos dejaron pasar. Al d铆a siguiente, los americanos nos contaron que justo despu茅s de dejarnos pasar hab铆an atacado uno de sus puestos禄.

El 煤ltimo d铆a fue para aquel joven teniente m茅dico una jornada triste y terror铆fica. 芦Me dio por pensar, f铆jese, despu茅s de seis meses, si al final no llegaba a ver a mi hija禄. Pero la vio. Y a otras dos m谩s. Una de ellas, Roc铆o, es teniente, enfermera, y, como su padre, voluntaria en misiones de paz a Kuwait, a Kosovo…


Misiones de paz. Pioneros espa帽oles en la guerra de Vietnam

La casa de los militares espa帽oles en Co Gong con el cartel de Misi贸n Sanitaria Espa帽ola

Tambi茅n Vel谩zquez se pudo traer de su primera guerra el recuerdo de otros espa帽oles que 110 a帽os antes tomaron Saig贸n a las 贸rdenes del coronel Palanca: un monumento cerca de la catedral les rend铆a homenaje. 芦La estatua ya no existe 鈥攍amenta鈥; de aquello no queda nada, y muy pocos espa帽oles saben algo禄.

En la guerra de Cochinchina

Pero el coronel Jos茅 Antonio Pizarro, doctor en Historia y profesor en el Centro de Estudios de la Defensa (Ceseden), estudi贸 bien aquella toma de Saig贸n por tropas espa帽olas y francesas, de la que el pr贸ximo 17 de febrero se cumplen 150 a帽os. Fue la guerra de la Cochinchina (sur de Vietnam) a la que se embarcaron 1.500 espa帽oles procedentes de la Capitan铆a de Filipinas tras la decapitaci贸n del vicario apost贸lico del Tonk铆n central, el dominico espa帽ol D铆az Sanjurjo, en medio de una terrible persecuci贸n contra los cat贸licos. 芦Desembarcaron en la famosa bah铆a de Da Nang 鈥攓ue volver谩 a ser fundamental en la guerra del Vietnam (1958-75)鈥. En nuestras filas hab铆a muchos soldados tagalos, m谩s habituados a las enfermedades tropicales, que son el gran enemigo de la expedici贸n, hasta el punto de que cada hombre causa baja al menos cuatro veces. Se enfrentan al paludismo, amebas, serpientes y a las hormigas rojas que pod铆an devorar a los heridos. Piense que los chinos desisten de conquistar Vietnam tras m谩s de mil a帽os de intentos al tratarse de un territorio mitad jungla y mitad calc谩reas, que se presta muy bien a la defensa y muy mal a la invasi贸n禄. Por eso se apuesta por la toma de Saig贸n, al sur, y cortar el suministro de arroz al norte. 芦A la ciudad 鈥攔elata Pizarro鈥 entr贸 una compa帽铆a de cazadores, una unidad de ingenieros, de artiller铆a y una dotaci贸n de desembarco del buque Elcano, junto a los militares galos. Al final, 233 espa帽oles y 322 franceses defienden Saig贸n de unos vietnamitas de los que ya entonces se dice que eran muy expertos en el movimiento de tierras, un trabajo de hormigas con el que cavaban hasta las mismas trincheras del enemigo禄.

En mayo de 1862, el emperador vietnamita Tu Duc pidi贸 iniciar las negociaciones de paz, y as铆 se alumbr贸 el tratado por el que nac铆a la Indochina francesa, 芦que fue la perla del imperio galo, con minas, arroz, caucho… Para los espa帽oles, enviados por el Gobierno de O鈥橠onnell sin el m谩s m铆nimo proyecto pol铆tico 鈥攕ubraya el coronel鈥, no hubo resultados a pesar del magn铆fico trabajo de nuestra gente, s贸lo una indemnizaci贸n de guerra, escasa y tard铆a, y un mont贸n de tumbas禄.

Bautismo de paz

Ciento treinta a帽os despu茅s, el 1 de abril de 1989, ocho aviones C-212 Aviocar del Ala 35 (Getafe), y un C-130 H茅rcules del Ala 31 (Zaragoza) en la 煤ltima fase de la misi贸n, comenzaban a operar en el sudoeste de 脕frica para cumplir el mandato de 芦asegurar la r谩pida independencia de Namibia a trav茅s de elecciones libres e imparciales bajo el control y supervisi贸n de las Naciones Unidas禄. Una actuaci贸n que cerraba un proceso de casi 25 a帽os de gestiones diplom谩ticas y diez de preparaci贸n, y con la que Espa帽a iniciaba oficialmente su andadura en misiones de la ONU y, adem谩s, por partida doble ya que, simult谩neamente, recib铆a otra solicitud para estar en Angola. Para este nuevo escenario de colaboraci贸n de nuestras Fuerzas Armadas, bajo el Gobierno de Calvo-Sotelo, hubo que elaborar una serie de directrices a las que se ajustar铆a la participaci贸n espa帽ola y Defensa seleccion贸 a un grupo de oficiales para ser formados, instruidos y adiestrados en el planeamiento y ejecuci贸n de este tipo de operaciones.


Misiones de paz. Pioneros espa帽oles en la guerra de Vietnam

El entonces teniente m茅dico Antonio Vel谩zquez, hoy general en la reserva, tras una defensa de sacos terreros y junto a un soldado vietnamita en el delta del Mekong. Era el a帽o 1969

A trav茅s de sucesivas rotaciones de tres meses hasta marzo de 1990, pasaron por Namibia 250 militares del Ej茅rcito del Aire, ninguno de ellos soldado de reemplazo y s贸lo al final voluntarios. El general Pedro Bernal, entonces teniente coronel que mand贸 a los militares espa帽oles en el segundo destacamento 鈥攅l primero lo llev贸 el teniente coronel Ferr煤s mientras Bernal hac铆a las labores de apoyo desde Getafe鈥, explica hoy que el terreno ofrec铆a muchas dudas en cuanto seguridad 芦porque no sab铆amos hasta qu茅 punto las partes iban a respetar los acuerdos. De hecho, al principio en el norte hab铆a choques importantes, hubo 300 guerrilleros y 30 soldados sudafricanos muertos. Ten铆amos ante nosotros una superficie similar a la de 1,5 Espa帽a y dos desiertos fabulosos, el del Karajal y el de la costa de Namibia. Y el transporte a茅reo era esencial y para todo: la disponibilidad media fue superior al 90% y la efectividad del 100%. Adem谩s, la existencia de misiles SAM-7 en manos de grupos de incontrolados al norte, que ya hab铆an derribado un helic贸ptero, obligaba a volar a 15 metros de altura, con el riesgo de choques de aves y la dificultad de maniobrar. La colisi贸n con la rama de un 谩rbol nos oblig贸 a cambiar un plano completo de un avi贸n禄. Por si fuera poco, el fino polvo del desierto formaba una invisible capa sobre los motores e imped铆a su refrigeraci贸n, los servicios de control de tr谩fico a茅reo quedaron reducidos a la capital y hubo que operar 芦radiando a ciegas禄, las tormentas afectaban a los aparatos el茅ctricos y las condiciones de vida no eran mejores que las de trabajo.

El general Bernal, casado y con tres hijos, se convirti贸 en padre para todos aquellos hombres. M谩s a煤n, en confesor. 芦He o铆do confesiones en mi despacho que no las ha o铆do el sacerdote. Le dec铆a al cura, 鈥溌縴 t煤 a cu谩ntos has confesado hoy? Yo, a veinte鈥, 鈥減ues yo a ninguno鈥, respond铆a. Incluso se present贸 un matrimonio que yo como jefe de destacamento casara a su hija con un cabo primero con el que sal铆a. El hombre miraba horrorizado. Fue duro estar en un sitio en donde no hab铆a con qu茅 entretenerse…禄

芦Encajamos muy bien con los sudafricanos, pero tuve que dar orden de que no confraternizaran con ellos y sobre todo de puertas para afuera porque en todos los bandos se ve铆a a la ONU que favorecia al contrario, lo mismo que sucedi贸 con los nativos, m谩s proclives al SWAPO, movimiento de liberaci贸n, con los que la relaci贸n humana era muy f谩cil y muy directa. Nuestro m茅dico, en las horas libres, atend铆a a la poblaci贸n, que formaba largas colas. Una vez vi all铆 a una princesa herero ataviada con un traje victoriano禄.

芦Me fui m谩s contento que unas pascuas porque podr铆a poner a prueba mi capacidad y conocimientos. Pero tambi茅n iba con el peso de la posibilidad de hacer frente a un accidente mortal, para lo que me prepar茅 un protocolo de uso para casos de fallecimiento禄.

Jam谩s lo utiliz贸. Finalizada la misi贸n, el 6 de abril de 1990 el estandarte del Ala 35 recibi贸 la Corbata de la Orden de Isabel la Cat贸lica.

ABC




Fuente: Grupotortuga.com