December 5, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Siempre se han contado historias. Pero 驴C贸mo empez贸 la historia de la narraci贸n? Podemos inferir un comienzo. Imaginar cu谩l fue el primer relato. Podr铆amos escribir un relato sobre c贸mo fue ese primer relato. La forma inicial, es decir, la prehistoria de los grandes modos de narrar.

Podemos imaginar que el primer narrador se alej贸 de la cueva, quiz谩s buscando algo, persiguiendo una presa, cruz贸 un r铆o y luego un monte y desemboc贸 en un valle y vio algo ah铆, extraordinario para 茅l, y volvi贸 para contar esa historia. Podemos imaginar, en todo caso, que el primer narrador fue un viajero y que el viaje es una de las estructuras centrales de la narraci贸n: alguien sale del mundo cotidiano, va a otro lado y cuenta lo que ha visto, la diferencia. Y ese modo de narrar, el relato como viaje, una estructura de largu铆sima duraci贸n, ha llegado hasta hoy. No hay viaje sin narraci贸n, en un sentido podr铆amos decir que se viaja para narrar. Por eso los viajeros actuales van siempre con m谩quinas fotogr谩ficas y tratan de capturar los rastros de lo que van a contar a sus amigos cuando vuelvan.

Pero podr铆amos pensar que hay otro origen del acto de narrar. Porque sabemos que no hay nunca un origen 煤nico, hay siempre por lo menos dos comienzos, dos modos de empezar. Entonces podr铆amos imaginar que el otro primer narrador ha sido el adivino de la tribu, el que narra una historia posible a partir de rastros y vestigios oscuros. Hay unas huellas, unos indicios que no se terminan de comprender, es necesario descifrarlos y descifrarlos es construir un relato. Entonces podr铆amos decir que el primer narrador fue tal vez alguien que le铆a signos, que le铆a el vuelo de los p谩jaros, las huellas en la arena, el dibujo en el caparaz贸n de las tortugas, en las v铆sceras de los animales y que a partir de esos rastros reconstru铆a una realidad ausente, un sentido olvidado o futuro. Tal vez el primer modo de narrar fue la reconstrucci贸n de una historia cifrada. A esa reconstrucci贸n de una historia a partir de ciertas huellas que est谩n ah铆, en el presente, a ese paso a otra temporalidad, podr铆amos llamarlo el relato como investigaci贸n.

Si pensamos en esa historia larga de la narraci贸n, de las formas de la narraci贸n, de los modos de narrar, podr铆amos imaginar que ha habido entonces dos modos b谩sicos de narrar que han persistido desde el origen, dos grandes formas, que est谩n m谩s all谩 de los g茅neros, y cuyas huellas y ruinas podemos ver hoy en las narraciones que circulan y que nos circundan. El viaje y la investigaci贸n como modos de narrar b谩sicos, como formas estables, anteriores a los g茅neros y a la distribuci贸n m煤ltiple de los relatos en tipos y especies. Estamos frente al ur-relato, a la forma que da lugar a la evoluci贸n y a la transformaci贸n.

Etimol贸gicamente, narrador quiere decir 鈥渆l que sabe鈥, 鈥渆l que conoce鈥, y podr铆amos ver esa identidad en dos sentidos, el que conoce otro lugar porque ha estado ah铆, y el que adivina, inventa narrar lo que no est谩 o lo que no se comprende (o mejor: a partir de lo que no se comprende, descifra lo que est谩 por venir).

Y, a la vez, esos dos grandes modos de narrar tienen sus h茅roes, sus protagonistas, sus figuras legendarias. Como si la repetici贸n de esos relatos hubiera terminado por cristalizarse en una figura que sostiene la forma. Podr铆amos ver la historia de la narraci贸n como una historia de la subjetividad, como la historia de la construcci贸n de un sujeto que se piensa a s铆 mismo a partir de un relato, porque de eso se trata, creo. La historia de la narraci贸n es tambi茅n la historia e c贸mo se ha construido cierta idea de identidad.

Podr铆amos entonces pensar que esos dos grandes modos de narrar han construido sus propios h茅roes. Est谩 la gran tradici贸n del viajero, del errante, del que abandona su patria; el astuto Ulises, el polytropos, el hombre de muchos viajes, el que est谩 lejos, el que a帽ora el retorno; el sujeto que est谩 fuera de su hogar y que vive con la nostalgia de algo que ha perdido. Podr铆amos entonces imaginar a Ulises como una suerte de h茅roe de lo que ser铆a esta historia de la subjetividad, imaginarlo como una met谩fora de la construcci贸n de la subjetividad. A partir de su propio aislamiento, se construye como sujeto. Fue Adorno el que ha llamado la atenci贸n sobre la debilidad de Ulises en Dial茅ctica del Iluminismo y por lo tanto sobre su astucia como defensa de lo desconocido.

Y, desde luego, el otro h茅roe de la subjetividad, la otra gran figura, es Edipo, el descifrador de enigmas, el que investiga el crimen y al final termina por comprender que el criminal es 茅l mismo. Es Edipo el que protagoniza esa estructura de la narraci贸n como investigaci贸n, y por lo tanto como un relato perdido que es preciso reconstruir. Freud ha construido una serie extraordinaria de relatos de la subjetividad a partir de esa historia.

Podr铆amos pensar entonces a Ulises y a Edipo como protagonistas de esos relatos b谩sicos, como grandes modelos del relato y de la construcci贸n de la subjetividad.

Revista ADYNATA

Fuente: Piglia, Ricardo. Modos de narrar. Universidad de Talca, 2005




Fuente: Lobosuelto.com