February 23, 2022
De parte de Nodo50
152 puntos de vista

En un contexto de rearme machista, instituciones y asociaciones conservadoras utilizan las denuncias penales y las multas para amedrentar e intentar desactivar el movimiento de mujeres. No son estrategias nuevas. Hacemos memoria.

Una mujer en una manifestaci贸n feminista. / Foto: Helena Bayona

鈥淣osotras desafiamos el sistema patriarcal siendo irreverentes e insumisas, procesionando ese co帽o, de gran valor simb贸lico. Por eso nos odian tanto, porque saben que ya no estamos dispuestas a sostener ese edificio que nos maltrata, viola, explota, y que nos mete miedo en un cuerpo que hemos recuperado para hacer con 茅l, con nuestras vidas y con nuestros sue帽os lo que queramos鈥
Antonia 脕valos, encausada por la procesi贸n del Co帽o Insumiso

Van a por las nietas de las brujas que no consiguieron quemar. Y saben qui茅nes son porque llevan a帽os reivindic谩ndose como tales en sus pancartas hechas a mano. La ola reaccionaria que recorre el mundo, as铆 sea en forma de neofascismo ultraconservador o de islamismo radical, se nutre de una desaforada misoginia que se ceba especialmente con aquellas mujeres que desaf铆an el orden social teocr谩tico, vertical y heteropatriarcal que busca reinstaurar. En el caso concreto del Estado espa帽ol, la estigmatizaci贸n de los movimientos feministas m谩s disidentes no es nueva, pero s铆 cada vez m谩s descarada, agresiva y coordinada. Normas como la ley mordaza 鈥揹ise帽ada para reprimir y desincentivar la movilizaci贸n鈥, las multas como sistema de amedrentamiento y desactiv ci贸n de la participaci贸n de las personas con menos recursos, y las amenazas y denuncias de los sectores neofascistas son las nuevas hogueras.

El rearme neocon contra las feministas: el germen de Vox

La artista Pamela Palenciano empez贸 a impartir talleres sobre violencias machistas en 2003. Desde entonces, observa con atenci贸n el creciente fen贸meno del neomachismo. 鈥淐on la ley contra la violencia de g茅nero, las c谩rceles se llenan de maltratadores, las mujeres se divorcian m谩s y aparecen los discursos de que no puede haber tanto maltrato, que tiene que haber muchas denuncias falsas, el s铆ndrome de alienaci贸n parental, y empiezan a se帽alarnos como responsables a las que defendemos los derechos humanos de las mujeres鈥.

Palenciano identifica un entramado de asociaciones de hombres con un 煤nico objetivo: la derogaci贸n de la ley contra la violencia de g茅nero. Custodia Compartida-SOS Pap谩, Projusticia Ausencia paterna, la Asociaci贸n Europea de Ciudadanos contra la Corrupci贸n, Hazte O铆r, el supuesto partido pol铆tico Igualdad Real Ya鈥 鈥淭odos ellas est谩n en la 贸rbita de Vox鈥, apunta Palenciano que, como otras feministas con reconocimiento p煤blico, ha visto aumentar en los 煤ltimos a帽os, y especialmente en los 煤ltimos meses, el n煤mero y la virulencia de las amenazas an贸nimas recibidas: 鈥淎hora nos env铆an im谩genes de balas en medio de la cabeza, nos llaman por tel茅fono para gritarnos: 鈥楾e vamos a matar, hija de puta鈥欌.

A principios de 2019, Palenciano fue denunciada por incitar al odio a los hombres con su mon贸logo No s贸lo duelen los golpes por una asociaci贸n dedicada a la 鈥渞esistencia contra la ideolog铆a de g茅nero鈥. La denuncia no fue admitida a tr谩mite, pero el grado de acoso ha llevado a la artivista 鈥搎ue vivi贸 a帽os en El Salvador, uno de los pa铆ses m谩s violentos del mundo鈥 a tener 鈥渦na sensaci贸n de miedo, de estar alerta鈥. Interpreta que estos ataques no van contra ella 鈥渟ino contra todas las feministas para que nos callemos. Temen mucho la p茅rdida de privilegios鈥.

La misma conclusi贸n que extrae una de las integrantes de la Asamblea Feminista de Val猫ncia鈥搎ue prefiere que se omita su identidad porque habla en nombre del colectivo鈥 sobre las veinte multas, sustentadas en la llamada ley mordaza, que suman entre el 8 de marzo de 2018 y el de 2019 por hacer piquetes informativos y cortar calles. Les piden m谩s de 11.000 euros. 鈥淓s represi贸n pol铆tica porque nos las han puesto por ejercer nuestro derecho a la huelga y porque identificaron a muchas m谩s mujeres de las que han recibido la multa. Esa aleatoriedad tiene un car谩cter aleccionador para todo el movimiento feminista鈥, explica la activista.

Han decidido no pagar ni un euro, lo que les podr铆a acarrear llegar a juicio y ser condenadas a s fragar, adem谩s, las costas procesales. Las sanciones fueron impuestas en 2018 por el Gobierno del PP y en 2019, por el del PSOE. 鈥淟os llamados feminismos neoliberales no est谩n sufriendo esta represi贸n, quienes la estamos sufriendo somos las que cuestionamos el sistema del que ellos forman parte鈥, concluye la activista que, sostiene, el a帽o que viene volver谩 a ser piquetera.

Tres sindicalistas de CNT han sido condenadas por atentado contra el derecho de los trabajadores y la libertad sindical por hacer piquete el 8M de 2018 en una tienda de Mango en Xix贸n. El denunciante, el encargado del comercio, tambi茅n las acus贸 de agresi贸n y, posteriormente, por acoso a causa de los piquetes informativos que se celebraron en otras ciudades en solidaridad por lo ocurrido. De estas dos 煤ltimas acusaciones resultaron absueltas.

鈥淏uscan lo de siempre: criminalizar, reprimir para que nos quedemos en casa, 鈥榪ue estamos m谩s guapas鈥欌, ironiza Zoraida Chao, una de las tres condenadas. 鈥淟os 14.000 euros que nos piden son para jodernos a nosotras y a nuestras organizaciones, dejarlas con las cajas vac铆as y obligarlas a centrarse en recaudar en lugar de en protestar鈥, opina Chao, una treinta帽era madre de dos hijas que trabaja como limpiadora. Otra de las encausadas est谩 empleada en la hosteler铆a y la tercera es estudiante. Asambleas feministas de todo el Estado han comprado garrafas de aceite del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para pagar la pena-multa impuesta: por cada dos d铆as que no se pague la multa, se impone un d铆a de prisi贸n.

El 14 de marzo de 2018, agentes de paisano fueron al amanecer a sus casas a detenerlas . No les hab铆an comunicado que hab铆an sido denunciadas, ni las hab铆an identificado el 8M ni en otras protestas, seg煤n sostienen. La Polic铆a de Xix贸n no ha explicado a este medio c贸mo sab铆a entonces sus nombres y domicilios, y declin贸 aclarar si hab铆a listas negras.

Lo mismo ocurri贸 con las tres denunciadas por la Asociaci贸n de Abogados Cristianos de atentar contra el sentimiento religioso al organizar la procesi贸n del Co帽o Insumiso el 1 de mayo de 2014 en Sevilla. Ninguna fue identificada durante la acci贸n y solo la m谩s joven de las tres hab铆a sido denunciada previamente por realizar pintadas en una pared. Niegan haberla organizado, pero reivindican su presencia en la acci贸n.

鈥淭uvieron que acudir a listas negras y creo que nos eligieron por nuestros perfiles: la joven universitaria, la anarcofeminista y yo, la migrante mayor鈥, intuye Antonia 脕valos Torres, presidenta de la asociaci贸n Mujeres Supervivientes de Violencias de G茅nero. 脕valos lleg贸 a Espa帽a procedente de M茅xico en 2007 huyendo de un maltratador, padre de sus hijos. Siete a帽os despu茅s, cuando fue denunciada, 脕valos segu铆a en situaci贸n administrativa irregular. 鈥淓staba muerta de miedo pensando que me pod铆an deportar, con mi hija estudiando ac谩鈥 Te sientes tan peque帽ita frente al poder judicial鈥, recuerda.

Los denunciantes no ingresaron la fianza exigida y, sorpresivamente, la Fiscal铆a asumi贸 de oficio la causa y pidi贸 3.000 euros a cada una de ellas por un delito contra los sentimientos religiosos e incitaci贸n al odio. 脕valos interpreta su juicio y la judicializaci贸n de las protestas del 8M como 鈥減arte del rearme del machismo que est谩 en plena revancha contra las que reivindicamos y practicamos la libertad, el placer y el empoderamiento de las mujeres鈥.

Las tres encausadas por la procesi贸n del Co帽o Insumiso volver谩n a sentarse en el banquillo de acusadas el 3 de octubre de 2019 [finalmente ganaron el juicio, como explica la abogada Pastora Filigrana] y ser谩 dif铆cil no entrever en esa estampa las ascuas de las hogueras de la 鈥渘ueva caza de brujas鈥 a la que estamos asistiendo, como sostiene Silvia Federici. 鈥淪eamos ign铆fugas鈥, invoca Mar Cambroll茅.

La batida nunca ces贸 

Las feministas m谩s contestatarias no han tenido nunca un aliado en el Estado espa帽ol, ni siquiera tras la extinci贸n de la dictadura franquista, que lleg贸 a crear prisiones para las mujeres republicanas y para las personas del colectivo LGTBIQ+, como re- 隆cuerda Mar Cambroll茅, presidenta de la Asociaci贸n de Transexuales de Andaluc铆a. 鈥淐uando se dice que el franquismo tuvo cerca de 5.000 homosexuales en las c谩rceles, nos est谩n anulando porque m谩s del 80 por ciento de los encarcelados eran trans. Fuimos las m谩s maltratadas de la dictadura y somos las olvidadas de la democracia鈥.

La asociaci贸n de Cambroll茅 consigui贸 que en 2017 se aprobase la Ley andaluza de Transexualidad, que despatologiza esta identidad y reconoce la libre autodeterminaci贸n del g茅nero. Sin embargo, hasta llegar a verse reconocidos como sujetos de derecho, este colectivo ha tenido que derribar leyes dictadas expresamente para neg谩rselos.

Cambroll茅 fue detenida en 1978 por pegar carteles anunciando la primera manifestaci贸n por el D铆a Internacional de la Liberaci贸n Homosexual. Tras 48 horas en comisar铆a, fue liberada 鈥減orque Su谩rez ya hab铆a dado orden de permisividad鈥, sostiene la activista. Poco despu茅s, su Gobierno aprob贸 excluir los actos de homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci贸n Social, sacando de las prisiones a cientos de personas que hab铆an sido condenadas por disidencia sexual y de g茅nero, adem谩s de prostitutas, personas drogodependientes o sin hogar.

Pero la batida continu贸 a trav茅s de la figura de esc谩ndalo p煤blico que, recuerda Cambroll茅, sirvi贸 para continuar 鈥渄eteniendo, apalizando y molestando a las mujeres trans. Sobre todo, a aquellas que, a consecuencia del apartheid laboral, afectivo y educativo que seguimos sufriendo, se vieron obligadas a prostituirse para subsistir鈥. Un delito que no fue eliminado por el Gobierno de Felipe Gonz谩lez del C贸digo Penal hasta 1988.

La autoinculpaci贸n, la sororidad en la Transici贸n 

La Transici贸n fue un periodo de gran incandescencia para los movimientos feministas, que vieron c贸mo el reconocimiento de los derechos de las mujeres era pospuesto una y otra vez. Tras la muerte de Franco, comienzan las primeras manifestaciones exigiendo la derogaci贸n del delito de adulterio, que se cebaba fundamentalmente con las mujeres y que pod铆a conllevar penas de prisi贸n de hasta seis a帽os. Naci贸 as铆 una de las pr谩cticas m谩s efectivas y rompedoras del movimiento feminista: la autoinculpaci贸n. Miles de mujeres y algunos hombres salieron a las calles para gritar y portar pancartas con el lema de 鈥淵o tambi茅n soy ad煤ltera鈥.

Una estrategia que reprodujeron en la otra batalla del momento: la exigencia de amnistiar a las mujeres encarceladas por los llamados 鈥渄elitos espec铆ficos de su g茅nero鈥; el m谩s com煤n era haber abortado. Llega as铆, en 1979, uno de los procesos m谩s emblem谩ticos de la lucha feminista del Estado espa帽ol: la campa帽a para el sobreseimiento del juicio a Las 11 de Basauri, acusadas de haber abortado y ayudado a abortar. De nuevo, la autoinculpaci贸n brot贸 por todo el mapa en forma de manifiestos y concentraciones. La despenalizaci贸n del aborto se convertir铆a as铆 en el motor del movimiento feminista espa帽ol en los siguientes a帽os, en los que se lleg贸 a marchar con antorchas a la Moncloa y a practicar dos abortos durante el Encuentro Estatal Feminista de 1985, celebrado en Barcelona. El esc谩ndalo fue mayusculo y las autoridades retuvieron un tiempo a las organizadoras del evento e intentaron enjuiciarlas.

Manifestaci贸n feminista en 2019. / Foto: Helena Bayona

鈥淣o se atrevieron a hacernos nada porque 茅ramos tantas las personas implicadas y el apoyo recibido鈥 Esa es la clave, cuando algo pasa a ser tan grande que no puedes reprimir a todo el mundo鈥, insiste Empar Pineda, hist贸rica activista feminista y lesbiana, que no recuerda muchas m谩s detenciones durante las protestas, 鈥減ero s铆 mucha presi贸n para que desapareci茅ramos鈥. No lo lograron. 鈥淗ab铆a una alegr铆a en el movimiento que no encuentro ahora鈥, lamenta Pineda.

La aprobaci贸n de la ley del aborto basada en supuestos en 1985 trajo una relativa relajaci贸n entre los movimientos feministas, mientras activistas trans como Cambroll茅 segu铆an asistiendo a sus compa帽eras presas, las feministas lesbianas arriesg谩ndose a ser detenidas por besarse en espacios p煤blicos y respondiendo con acciones colectivas como una besada en la Puerta del Sol por la detenci贸n de dos mujeres en 1986, y Pineda comprobando que la lucha por el derecho al aborto nunca acaba.

De la cl铆nica Isadora al Tren de la Libertad

En 1993, la exdiputada socialista Marisa Castro abr铆a en Madrid la cl铆nica de abortos Isadora, la primera para mujeres sin recursos econ贸micos y en situaci贸n administrativa irregular. 鈥淎h铆 descubr铆 el apoyo que reciben las organizaciones propenalizaci贸n de instituciones como la judicatura, la Polic铆a, la Guardia Civil鈥︹, lamenta Empar Pineda, que recuerda aquella etapa profesional envuelta en la nebulosa del acoso, de los insultos en la puerta del centro, de manifestantes tir谩ndoles a las mujeres que iban a abortar folletos con fotograf铆as de fetos de siete meses de gestaci贸n鈥 鈥淐onseguimos que ninguna tuviera que ir a juicio ni pagar una multa, pero fue muy duro porque hubo jueces que llegaron a enviar a polic铆as a sus casas, con el consecuente miedo para ellas y su familia鈥, a帽ade.

El extempor谩neo anuncio en 2012 del Gobierno de Mariano Rajoy de su intenci贸n de suprimir el derecho al aborto libre y volver a los supuestos supuso una rearticulaci贸n del movimiento feminista con la inclusi贸n de los sectores m谩s j贸venes y menos institucionalizados, movilizados ya desde un a帽o antes, gracias al 15M.

El Tren de la Libertad, convocado por la asociaci贸n asturiana feminista Les Comadres, consigui贸 canalizar la indignaci贸n y llevar a Madrid a decenas de miles de mujeres de todo el Estado espa帽ol. 鈥淔ue la primera manifestaci贸n por el aborto en la que no recibimos insultos, ni hubo detenciones ni multas. 驴Por qu茅? Porque 茅ramos munches鈥, concluye Bego帽a Pi帽ero, una de sus impulsoras.

Despu茅s llegaron las denuncias contra el Co帽o Insumiso y artivistas como Pamela Palenciano, las multas por participar en las 煤ltimas huelgas feministas, el recrudecimiento de la ciberviolencia contra las feministas m谩s reconocidas a trav茅s de la red鈥 Pero tambi茅n 鈥渦na vuelta a la capacidad de coordinar acciones como no ocurr铆a desde principios de los a帽os 90. Eso es lo que han conseguido las Asambleas del 8M, y una entrada de aire fresco en un movimiento que estaba muy polarizado entre el feminismo de las instituciones y otro subterr谩neo, en el que est谩bamos algunas, pero con mucho menos poder鈥, sostiene la feminista y escritora Paloma Ur铆a R铆os, autora entre otros libros de El feminismo que no lleg贸 al poder: trayectoria de un feminismo cr铆tico.

Quiz谩s desde esas asambleas y ese feminismo cr铆tico se pueda empezar a articular la defensa de las feministas a las que m谩s teme 鈥搚 castiga鈥 el poder.

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Este contenido ha sido publicado originalmente en el n煤mero 7 de Pikara en papel. Si quieres tu ejemplar, no te vayas sin visitar nuestra tienda online.

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Fuente: Pikaramagazine.com